lunes, 13 de febrero de 2023
sábado, 11 de febrero de 2023
ME DECLARO SER HUMANO Y COMO TAL NO CONSIENTO
miércoles, 8 de febrero de 2023
Afectados por las vacunas: la obviedad que nadie quiere ver. Por la Doctora Albarracín
Afectados por las vacunas: la obviedad que nadie quiere ver. Por la Doctora Albarracín
En ocasiones, pese a tener algo frente a nosotros no lo vemos.
A quien no le ha ocurrido volverse loco buscando las gafas y tenerlas puestas o en la cabeza, o perder las llaves y tenerlas en el bolsillo o en el bolso.
Todos hemos vivido alguna experiencia donde algo obvio y evidente, que es fácilmente reconocible de un simple vistazo queda “misteriosamente oculto” y no somos capaces de verlo ni teniéndolo delante de nuestras narices.
Por algún misterioso mecanismo lo que falla es nuestra capacidad de percibir lo que es una realidad indiscutible, se produce una especie de filtro en nuestra percepción que actúa como una “ceguera temporal incapacitante” que nos impide reconocer lo que, bajo circunstancias normales, apreciaríamos a la primera.
Desde la plataforma de AfectadosPorLasVacunas.com, ese mismo fenómeno es el que observamos que ocurre en general, en relación a los afectados por los fármacos conocidos como vacunas Covid-19.
Cientos de miles de personas que sufren daños y secuelas a raíz de inyectarse estas sustancias, viven una odisea a todos los niveles difícil de explicar si no es por ese fenómeno que acabo de describir, sin descartar por supuesto una clara intención de ocultar, silenciar y no permitir que salga a la luz lo que está ocurriendo con los damnificados.
RETOS Y DESAFÍOS: UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS
Lo más común que todo afectado suele padecer es algo parecido a una carrera de obstáculos, donde se tienen que enfrentar a una cantidad de dificultades inconcebibles.
Se tienen que enfrentar a ellos mismos: personas que acudieron confiadas a inyectarse estos productos convencidas de que sería bueno para ellos y bueno para su entorno. Afrontar el hecho de que “aquello que vino para salvarte es lo que te ha enfermado”, descubrir que estos productos no son lo que nos dijeron ni hacen lo que prometían y que uno mismo ha sido víctima de un engaño produce tal choque psicológico que realmente es algo traumático descubrir que lo que les ocurre SÍ es a consecuencia de lo que nos han vendido como “vacunas”.
Sin ánimo de generalizar, dado que hay casos de todo tipo, hemos observado algunos denominadores comunes en los que coinciden la mayor parte de los afectados.
La mayoría se tienen que enfrentar a un entorno hostil configurado por allegados de su círculo interno: familiares, amigos, compañeros, con quien la víctima se sincera y se atreve a decir: “Creo que es por las vacunas. Desde que me pinché no soy la misma persona. Algo no está bien en mí y no sé que me pasa”. Ahí suele aparecer un muro de incomprensión y de justificaciones varias: -Pues yo me vacuné y estoy bien- o -Eso serán imaginaciones tuyas- o justificaciones tipo -¿No será algo hereditario?- Muchos damnificados no encuentran un ápice de comprensión y sobretodo apoyo de su entorno inmediato.
En cuanto acuden a sus centros de salud, hospitales o a urgencias o a buscar ayuda médica el panorama es aún peor. Gran parte cuenta como se tienen que enfrentar además con profesionales que:
1º no tienen ni la más remota idea de lo que les sucede,
2ª no tienen el más mínimo interés en averiguar lo que les sucede,
3º y no tienen tratamiento o solución eficaz para lo que les sucede.
Esto aderezado con un claro sesgo que, en casi todos los supuestos, niega categóricamente que lo que les ocurra tenga ni remotamente algo que ver con las vacunas que recibieron, especialmente con los primeros casos.
Lo más predominante en las situaciones que muchos afectados han vivido con la sanidad son literalmente situaciones de abusos, malos tratos y vejaciones más propias de perfiles psicopáticos o sádicos que de personas encargadas de velar por la salud de los demás.
Por lo tanto a nivel médico, gran parte de ellos, no solo no reciben un tratamiento adecuado, sino que además reciben maltrato, desatención y una pésima calidad en el servicio que los “machaca” innecesariamente y sin ningún tipo de miramientos.
Parece haber una clara consigna por parte del colectivo sanitario: no vincular ni por casualidad lo que les sucede a estas personas con las vacunas, sobre todo en un principio.
Marear a los pacientes en un sinfín de derivaciones a especialidades que resuelven poco o nada, enviarlos a psiquiatría o psicología (en torno a un 90% de afectados relata que les han enviado a estas especialidades para tratar sus mentes, cuando lo que falla son sus cuerpos).
El caso es “tirar pelotas fuera”: puede ser todo menos las vacunas.
De ahí que el diagnóstico “covid persistente”, sea utilizado recurrente y convenientemente para “blanquear” muchísimos de los efectos secundarios de estas sustancias.
Los que se lo pueden permitir inician un “peregrinaje médico” que les lleva a llamar a todas las puertas, a buscar todo tipo de soluciones, a intentar todo tipo de terapias. Existen carroñeros desalmados y aprovechados sin escrúpulos, que se relamen ante un “mercado tan necesitado” y no dudan en venderles promesas de curación a precio de oro, y lo peor: completamente inefectivas, que acaban con la moral, la economía y la confianza de muchos enfermos.
Todo estos obstáculos, desengaños y este rechazo hace que muchos se aíslen. Han aprendido a callar, a vivir en silencio su sufrimiento. Han aprendido a ser invisibles.
Tienen mucho en común con las víctimas de abusos: el miedo a ser juzgados, rechazados, incomprendidos, abandonados o culpabilizados directamente porque “ellos se lo han buscado” o lo último, el colmo de los colmos que muchos se oyen: “Usted se vacunó voluntariamente. Asumió usted el riesgo”
En cuanto a la voluntariedad, gran parte de la población acudió a vacunarse más bien por hostigamiento, persecución, por un chantaje emocional, un bombardeo mediático constante y peor aún: muchos convencidos de que SÍ ERA OBLIGATORIO sin que nadie se molestara en desmentirles esa creencia promovida y propiciada institucionalmente por ejemplo, mediante herramientas coercitivas como los pasaportes COVID, cuyo único fin fue incitar a una vacunación masiva.
En cuanto a la información facilitada pre-vacunación, claramente no se dió un consentimiento informado. Es más, muchísimas personas con patologías previas que sí acudieron a sus médicos de referencia para consultar si era acertado o no vacunarse, solo recibieron como respuesta que “el beneficio superaba con creces el riesgo”. Ni una mención a la composición, ingredientes o fase de experimentación en la que estas “vacunas” se encontraban. Varios afectados cuyos casos fueron reportados y registrados con reacciones adversas a una primera dosis, fueron llamados a inyectarse segundas, terceras y cuartas dosis, ignorando completamente que ya tuvieron reacciones adversas a una inoculación y faltando así gravemente al principio de precaución. Hay casos en los que incluso se inyectaron subsecuentes dosis con un equipo médico al lado para hacer una “reanimación” en caso de que el paciente tuviera una reacción severa tras haber reaccionado mal anteriormente.
Quienes padecieron de forma sintomática y en ocasiones con complicaciones, lo que se ha definido como “COVID” (algunos incluso con serias secuelas) fueron llamados a inyectarse de igual forma, sin informar al paciente que en sus circunstancias ya contaban con anticuerpos por lo que la vacunación no era del todo necesaria y mucho menos obligatoria.
La obsesión por vacunar a toda costa y a cualquier precio ha dejado un reguero de víctimas nunca antes visto.
Estos casos son reales, de afectados que han dejado sus testimonios, han contados sus vivencias y compartido sus experiencias en nuestra plataforma. La realidad supera a la ficción con creces.
Es muy común encontrar a personas que ya vienen de vuelta de todo, la desconfianza y el recelo son predominantes en ellos.
El daño psico-emocional de todos los afectados es enorme, tanto, que muchos llegan a suicidarse por no poder afrontar tanto dolor vivido en soledad.
Los afectados son “la patata caliente” que nadie quiere sostener, por incómoda, por falta de respuestas, por falta de interés, por obligarnos a mirar de frente una realidad difícil de asimilar y a asumir el gran fracaso de lo que se vendió como “salvación”. Son las víctimas dentro del colectivo de las víctimas. No existe ninguna otra comunidad de afectados por otro tipo de enfermedades o circunstancias que sea perseguida, censurada y atacada sistemáticamente.
La mayoría de afectados no pueden ni siquiera mencionar lo que les pasa en una red social como Tik Tok, Instagram, Facebook o Twitter (esta última parece ser mas permisiva ahora mismo, de hecho acabamos de abrir una cuenta allí) sin que eliminen sus contenidos o sus cuentas. Y hablamos de personas con sus casos totalmente acreditados, reconocidos y documentados médicamente. (ver: https://afectadosporlasvacunas.com/?s=censurados )
LO BUENO DENTRO DE LO MALO
Pero no todo es malo.
Aunque son una clara minoría, algunos médicos y personal sanitario sí atiende debidamente a los afectados.
Los más afortunados, encuentran profesionales y equipos honestos en la sanidad, que incluso admitiendo que la situación les supera, que desconocen el alcance de las lesiones, daños y patologías derivadas de estos fármacos, se ponen las pilas, se interesan por sus pacientes y hacen todo cuanto está en sus manos por investigar, averiguar, probar tratamientos y no abandonar a los afectados.
Es tan raro encontrar equipos profesionales y humanos así, que cuando aparecen son agradecidos y celebrados por toda la comunidad de afectados, más que por lo que hacen por un enfermo en concreto, es por lo que representan para los demás: ESPERANZA, no todo está perdido, aún hay “gente buena” en quienes confiar.
Algunos sanitarios y personal incluso de “tapadillo” han referido a sus pacientes a nuestra plataforma o a otros servicios asistenciales, sabedores de las limitaciones y deficiencias del sistema de salud para atender y cubrir sus necesidades.
También hay excelentes personas y profesionales que ponen a la disposición de quienes lo necesitan sus servicios y su conocimiento a cambio de nada o muy poco, conscientes de la necesidad del momento y la falta de asistencia especializada para las víctimas de las vacunas.
AFECTADOS SOMOS TODOS: NUESTRA VISIÓN
Para nosotros, afectados somos todos, inoculados o no, directa o indirectamente, en salud o en el ámbito social, porque esta situación nos ha trastocado la vida a todos de una forma u otra.
Aquellos que decidieron no inocularse estas sustancias han sufrido acoso, discriminación, presiones de todo tipo y han llegado a pagar precios muy altos que se han llevado por delante trabajos, relaciones, economía, familias, y un largo etcétera.
Muchas personas sin inyectar, son ahora quienes están cuidando de allegados que sí lo hicieron y están enfermos. Otros, llevan como pueden el duelo por seres queridos que han fallecido tras vacunarse. Los que nos cuentan sus historias son ahora la voz de los que ya no están entre nosotros.
Estos afectados indirectos también se enfrentan a retos que en ocasiones les ha llevado a padecer un estrés fatal con múltiples secuelas asociadas en salud mental y con un impacto evidente en su salud física a muchos niveles también.
Afortunadamente, hemos podido crear una web (www.AfectadosPorLasVacunas.com) mantenida con recursos propios para no depender de terceros, y así poder acoger a quienes buscan y no encuentran, a quienes necesitan expresar y son silenciados, a quienes necesitan ayuda y a quienes están dispuestos a ofrecerla.
Telegram se ha convertido en un refugio para muchos afectados. Es la única red social donde al menos, de momento, se puede llamar a las cosas por su nombre sin necesidad de eufemismos y sin miedo a ser perseguido o castigado por ello. Ha permitido a muchas personas encontrar la información que buscan, conectar con otros en similares circunstancias y sobretodo ayudar a que quienes tienen dudas sobre los efectos adversos de estas vacunas, puedan ver la cantidad de testimonios que cuentan en primera persona sus casos, lo que les ocurre y lo que ven a su alrededor.
Tenemos un grupo participativo testimonial de unos 15.000 miembros (https://t.me/Afectados_Vacunas)
También tenemos un Canal informativo, solo para difusión (https://t.me/AfectadosPorLasVacunas)
Empezamos a hacer encuentros de viva voz los miércoles en nuestro grupo, donde se comparten historias, aprendizajes, experiencias y también soluciones (ver lista de reproducción de encuentros: https://odysee.com/$/playlist/7b6d24a5f1d4a22677b6e4be0ef2e2ff89f2efcd)
Estamos tejiendo una red humana, con un movimiento social y civil basado en nosotros mismos como damnificados, pero a la vez como protagonistas y gestores para encontrar soluciones, remedios y salidas.
Quienes estamos en esta plataforma, nos sentimos afectados, nos reconocemos como tales y ya no distinguimos entre vacunados o no, solo somos seres humanos compartiendo con otros seres humanos.
Nos une la adversidad, el dolor, el reconocernos en las vivencias de los demás y eso produce unos lazos enormes de empatía, de cercanía, de apoyo, ayuda y sobretodo la seguridad y la fuerza que da saberte acompañado y comprendido sin juicios ni prejuicios, encontrando esa escucha y esas manos amigas que están ahí para lo que haga falta cuando haga falta.
Agradecemos el apoyo de varios profesionales del entorno médico y terapéutico, abogados y personas que siempre están dispuestos a echar una mano y quieren ayudar, pese a que la falta de recursos y de estructura nos dificulta enormemente poder llegar más lejos o hacer más.
UN MOMENTO CRUCIAL
Ahora mismo este proyecto se sostiene por la implicación de poquísima gente y vivimos un punto de inflexión en el que necesitamos más que nunca de manos, ayuda, recursos e implicación para seguir avanzando, consolidar el camino recorrido y continuar creando servicios, ayuda y comunidad.
Por ello agradecemos profundamente la difusión que espacios como este ofrecen para ser el altavoz de los invisibles: los afectados por las vacunas.
Yun
Fundadora de la plataforma de Afectados por las Vacunas
La memoria siempre miente por Juan Manuel de Prada
La memoria siempre miente por Juan Manuel de Prada
Resulta, en verdad, muy instructivo (y revelador de las gangrenas que corrompen esta época terminal) que la 'memoria' se haya convertido en el instrumento político elegido para 'recuperar' el pasado. Pues, como todo el mundo sabe, la memoria adultera y rectifica el pasado a beneficio de quien la ejerce. La memoria filtra el pasado, lo pasa por el tamiz de nuestra subjetividad: nadie recuerda las cosas como efectivamente fueron, sino como personalmente las percibió. Y todo ello sin necesidad ni pretensión de mentir (aunque no debemos olvidar que 'mente' y 'mentira' son palabras que comparten etimología). Que la memoria es, por naturaleza, mistificadora lo demuestran, por ejemplo, las versiones siempre distintas y a menudo contradictorias que las partes en conflicto nos ofrecen de un mismo hecho: dos amigos que han reñido, dos hermanos que se disputan una herencia, dos cónyuges que se divorcian, exponen los hechos que ocasionaron su ruptura de formas tan divergentes que por momentos tenemos la impresión de estar escuchando la narración de hechos diversos.
Y esto, que ocurre cuando el 'memorioso' pretende exponer una versión veraz del pasado, ocurre de un modo todavía más flagrante cuando trata de ofrecer una versión tergiversada; y no por razones torcidas ni alevosas, sino por mera necesidad de supervivencia. Del mismo modo que la persona que ha sufrido torturas o abusos cubre aquellos hechos traumáticos con un velo que los difumina, las personas que han participado en episodios dolorosos u horrendos tienen a elaborar 'falsos recuerdos' que los mitiguen o edulcoren; no digamos si encima su participación en esos episodios dolorosos u horrendos ha sido poco heroica o ejemplar, no digamos si encima las personas que los rememoran contribuyeron a exacerbar el dolor o el horror que tales episodios causaron. La memoria, a la postre, se convierte en un mecanismo de defensa que nos permite sobrevivir a nuestro propio pasado, limando sus aristas más afiladas y salvando sus simas más escabrosas. Y, a la vez, construye un 'relato' alternativo que embellece aquellos episodios dolorosos u horrendos, otorgandonos en ellos un papel que, en su momento, enardecidos por pasiones oscuras o arrastrados por las circunstancias, no tuvimos: pero que, a posteriori, hubiésemos deseado tener.
Este funcionamiento de la memoria lo he podido estudiar minuciosamente en mi obra más reciente, El derecho a soñar, en la que contrasto el memorioso testimonio que una anciana escritora me brindó, antes de morir, con la cruda realidad de los hechos, que he podido reconstruir a través de la documentación hallada en multitud de archivos. El choque que me produjo el contraste entre el testimonio de la autora y los hechos que su memoria había metamorfoseado me resultó, al principio, desalentador: pero a la postre me resultaría más bien aleccionador, pues me alumbró un aspecto de la naturaleza humana que misteriosamente preferimos ignorar (y que luego los demagogos aprovechan politicamente): la necesidad que todos tenemos de configurar un pasado que nos beneficie. para resarcirnos de las penalidades sufridas y redimirnos de nuestras miserias secretas. Ahora me he lanzado a un nuevo proyecto literario que me ha obligado a asomarme al pasado de algunos próceres de las artes y las letras patrias que tuvieron la suerte o la desdicha de vivir en París durante los años de la Ocupación alemana; y lo que he descubierto en los archivos es igualmente aleccionador: pues casi todos ellos -y los descendientes que han custodiado su 'memoria'- falsificaron su pasado, casi todos ellos construyeron ante la posteridad un 'relato' que los presentaba como resistentes pugnaces, como antifranquistas heroicos, como dignísimos representantes de una "tercera España que nunca existió. Para lograr ese embeleco falsificaron sus biografías, purgaron sus epistolarios, silenciaron episodios de su pasado que sin embargo quedaron registrados en la prensa de la época y en los documentos que se custodian en los archivos; y lo más espeluznante de todo es que sus hagiógrafos hicieron posteriormente lo mismo, para poder presentarlos a los ojos de nuestra época con los ropajes que convienen a los paradigmas culturales vigentes.
Luego, han venido demagogos que han encumbrado la memoria como instrumento para 'recuperar" (en realidad, para adulterar y mistificar) el pasado. Pero creo que, en el fondo, es una condena que nos merecemos: pues la historia reciente de España está erigida sobre un ingente cementerio de memoriosas mentiras.
https://www.abc.es/xlsemanal/firmas/...re-miente.html
martes, 31 de enero de 2023
Facundo el mastín
Facundo

¿Por qué iba Facundo a dormir en la morada del amo cuando su trabajo consiste en no perder de vista la grey?
Facundo es la viva imagen de nuestra decadente sociedad. Un perro mastín, con contrato indefinido de trabajo –es guardián en el rebaño de ovejas regentado por Abundio– que ve amenazada su tranquilidad por las ideas woke y ecosostenibles que, hasta hoy –pensaba el muy infeliz-– no iban con él. Pero la cosa ha dado una vuelta de hoja cuando se ha enterado de la nueva ley que pretende dotarle de protección y derechos. ¿Derechos?… Si hace años que no tiene ni voz –debe amoldar su vigoroso ladrido a los horarios del erudito de turno que busca la paz en su aldea– ni voto –de momento…–. Esto último, tal y como se presentan los acontecimientos, espera conseguirlo pronto. Por ahora, otros deciden qué hacer con su vida y cómo vivirla. “Antes muerto que durmiendo en el piso”, fueron sus últimas palabras antes de despedirse con un ladrido y moviendo el rabo (me refiero a la cola de los cuadrúpedos, no al miembro viril de Facundo, quien, por si las moscas, procura no sacarlo a paseo, no fuera el caso que sufriera una indeseada castración). En una palabra, y para no aburrir demasiado a los que tantas memeces legislativas nos imponen, pero poco se preocupan por entender a los protagonistas de las mismas, ahí va lo que pienso acerca del can, al que la nueva legislación obliga a dormir en la morada de su amo.
¿Por qué iba a dormir en la morada del amo cuando su trabajo consiste en no perder de vista la grey? Si eso hiciera, no sería merecedor de vivir con la tripa llena. Dieta, por cierto, de la tierra, pues compagina el pienso industrial con las mejores sobras de chorizo, queso y pan que cada día acaban en sus fauces. ¿Distinguen los perruchos de piso las fragancias que nos regala la naturaleza? ¿Orinan y cagan cuando quieren, abonando la tierra, o se ven obligados a hacerlo en función de los ritmos y horarios de sus poseedores? Es Facundo un magnífico ejemplo de los últimos canes románticos: aquellos que la selección natural ha dotado de un pelaje majestuoso capaz de soportar los más crudos inviernos –tradicionalmente llamadas olas de frío, y, hoy, cambio climático –. Es Facundo un perro cuya felicidad radica en observar el firmamento cada noche mientras cuida y protege una manada que le admira y respeta. ¡Un respeto por Facundo, hagan el favor! Un respeto que se ha ganado a lo largo de su perra vida con trabajo y, sobre todo, lealtad. Nada que ver con los perros ególatras que tienen más trajes que ‘Antonio’ el de la Moncloa, a cuya imagen y semejanza pretenden equiparar a todos los canes.
No contentos con aborregar a la masa coral española, pretenden ahora “humanizar” a los perros de trabajo, animales que sirven a un propósito concreto en el campo, de modo que a partir de ahora se les considera animales de compañía y se amenaza la forma de vida que, en el campo, los canes han tenido durante siglos.
El autoritarismo es lo que tiene: la violación despótica de las libertades. Libertad de la cual nuestro protagonista va a dejar de disfrutar en breve –si no se le pone remedio– gracias a analfabetos funcionales que legislan sin conocimiento de causa. Por eso, Facundo ha invitado amablemente –tiene cara de bonachón— a la ministra Ione Belarra a irse a la mierda para, así, sentir en primera persona la esencia de nuestro campo. “Mierda eres y en mierda te has de convertir”. Aunque, matiza, “prefiero a la ministra en un piso de Madrid que jodiendo la tranquilidad que por estos lares tenemos”. Palabra de perro pastor.
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