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martes, 20 de septiembre de 2016

Una íntima unidad (Juan Manuel de Prada)

Conviene tener presente algunas nociones básicas convenientemente ocultadas hoy día: se llama gran usura a la creación de dinero mediante crédito a partir de la nada –es decir al dinero bancario; se llama usurocracia al sistema económico, financiero y finalmente político, basado en  la gran usura, expresión suprema de la conquista capitalista del beneficio o mejor dicho del botín. Ni derechas ni izquierdas pretenden cambiar el sistema usurocrático; hace ya mucho tiempo algunas  izquierdas proponían todo lo más la nacionalización de la banca, es decir la nacionalización de la usurocracia, hoy ya ni eso.
Una realidad que no menciona el articulista – a lo mejor se nos está volviendo progre- es el aspecto radicalmente exclusivista del Islam, que cada vez con más frecuencia es directamente un exclusivismo terrorista y criminal, que al personal no le gusta demasiado.
Una íntima unidad
Juan Manuel De Prada
ANIMALES DE COMPAÑÍA
En algún artículo anterior hemos afirmado que los negociados de izquierda y de derecha escenifican una disputa para alimentar la demogresca; pero que en las cuestiones de veras importantes están plenamente de acuerdo. Algún lector me ha pedido que trate de explicar esta afirmación, que a él le parece gratuita. Pero para explicarla habría que empezar por determinar qué es lo verdaderamente importante; pues hay gente tan aturdida por la demogresca que piensa que lo verdaderamente importante son las chorradas que se discuten en las tertulietas televisivas.
Lo verdaderamente importante son los designios que el mundialismo ha diseñado para los pueblos, que básicamente consisten en convertirlos en una papilla amorfa y bardaje, desvinculada e individualista, infatuada de sus derechos e incapacitada para el esfuerzo colectivo. Pues, de este modo, el mundialismo puede hacer con los pueblos lo que le viene en gana, que básicamente consiste en ordeñarlos hasta la consunción, poniéndolos al servicio de la usura. En este sentido, salta a la vista que los negociados de izquierda y de derecha comparten una misma visión antropológica, que consiste en fabricar individuos enfermos de solipsismo, cuyos caprichos sexuales (del adulterio al cambio de sexo, pasando por la infecundidad en todas sus formas) se atienden solícitamente; pues el mundialismo, para crear una humanidad lacaya, necesita gentes flojas y ensimismadas en su bragueta, yermas para el sacrificio. En otros asuntos, sin embargo, los negociados de izquierdas y derechas no muestran una conformidad tan descarada, sino que representan una disputa que en ocasiones incluso puede parecer feroz, como si defendieran posiciones antípodas; cuando lo cierto es que defienden lo mismo, aunque por caminos distintos.
Ocurre esto, por ejemplo, en la cuestión islámica. El negociado de izquierdas ha defendido siempre el multiculturalismo, que contribuye a la creación de esa sociedad amorfa y desvinculada anhelada por el mundialismo, en la que las tradiciones locales hayan sido arrasadas (y muy especialmente si tales tradiciones son cristianas). Desde el negociado de derechas, por el contrario, se alimenta la desconfianza hacia el Islam, que en ciertos sectores neocones puede resultar, incluso, burda islamofobia que elude cuestiones medulares. Así, por ejemplo, se instila el miedo al musulmán sin hacer distingos entre sunitas y chiítas; así, se mete en el mismo saco al llamado Estado Islámico y a los movimientos de resistencia contra el anglosionismo (que, por cierto, suelen proteger a las comunidades cristianas); y, por supuesto, se elude que las organizaciones islamistas más criminales son armadas y financiadas (y a veces creadas) por aquellas potencias extranjeras que acaudillan el proyecto mundialista. Del mismo modo, desde el negociado de derechas se aprovechan las sucesivas avalanchas migratorias de musulmanes para instilar el miedo entre la población europea; pero se calla que tales avalanchas son consecuencia directa de las guerras provocadas en Oriente Próximo (aplaudidas a rabiar desde el negociado de derechas), o bien de una globalización (también aplaudida desde este negociado) que necesita mano de obra pagada con sueldos ínfimos, para asentar más firmemente el reinado de la usura.
Pero, entonces, ¿cuál es la razón última por la que desde el negociado de derechas se instila el miedo contra los musulmanes? No puede ser, desde luego, la defensa de unas tradiciones cristianas que han sido reducidas a escombros gracias a la imposición de una antropología compartida con el negociado de izquierda. Por el contrario, detrás de la islamofobia latente o rampante que se fomenta desde el negociado de derechas descubrimos el odio del hombre moderno hacia una civilización que, a diferencia de la occidental, no ha renegado todavía de sus raíces religiosas; una civilización que aún no está entregada por completo al materialismo, que defiende la institución familiar y repudia los caprichos de bragueta que aquí se atienden solícitamente. En definitiva, desde el negociado de derechas se promueve la islamofobia por la misma razón que desde el negociado de izquierdas se promueve el multiculturalismo: porque, aunque con estrategias distintas (el uno con un rodeo, el otro con un atajo), ambos combaten al mismo enemigo, que no es otro sino la religión. Por supuesto, su enemigo principal siempre será el cristianismo; pero saben que en las demás religiones también hay diseminadas verdades parciales (aquello que san Justino llamaba «semillas del Logos») que son graves escollos para los designios mundialistas.


viernes, 3 de julio de 2015

Twitter y el orgasmo democrático (Juan Mamuel de Prada)

TWITTER Y EL ORGASMO DEMOCRÁTICO

JUAN MANUEL DE PRADA
 
ABC.es

LLEVO veinte años escuchando repugnantes chistes macabros sobre Irene Villa o sobre las niñas de Alcàsser; pero ahora resulta que un alguacil barbudo ha repetido uno en Twitter y se ha convertido para la hipocresía rampante en el enemigo número uno de la democracia. Estos hipócritas que ahora se rasgan las vestiduras, denunciando que Twitter es una cochiquera, ponen –como diría Vázquez de Mella– «tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias». Con razón a Vázquez de Mella lo quieren desalojar de una plaza, para meter en ella a un señor con «orgasmos democráticos»; pues es natural que cada época honre a los hombres que están a su altura.
Como otros vomitorios de interné, Twitter fue creado para que las masas alienadas, ordeñadas y destruidas espiritualmente siguieran manteniendo el espejismo de libertad con el que en su día se les engolosinó. Masas que, viendo que esa libertad no les sirve para nada, sino para brincar de cama en cama y votar a unos tipos que luego pasan de sus anhelos como de comer mierda, necesitan un sitio donde desahogar sus berrinches. De modo que el sistema les brindó los vomitorios de interné, como quien mete una garrafa de aguardiente en una jaula de monos, para que las masas alienadas, ordeñadas y destruidas espiritualmente hicieran lo único que, para entonces, sabían hacer; que es lo único que pueden hacer, porque antes se han abrazado todos los materialismos entristecedores. Como nos enseñase Jardiel Poncela: «No saben a qué achacar su mal sabor de boca y se revuelven contra esto y contra aquello, sedientos de venganza y convencidos de que debe de haber alguien o algo culpable de que ellos no se encuentren a gusto. Esta indignación es un goce, porque para un miserable siempre es un placer el poder injuriar. Y la Humanidad recurre a esa indignación para hacerse la vida soportable». Decimos que las masas alienadas no pueden hacer otra cosa, porque antes renunciaron a la libertad para buscar la verdad propia de los hombres y abrazaron la libertad degradada propia de los monos; libertad que, como señalaba perspicazmente Leonardo Castellani, «vino a servir maravillosamente a las fuerzas económicas, y al poder del Dinero y de la Usura, que andaban con la obsesión de que los dejasen en paz». Twitter fue creado para que esas masas sin consuelo dejasen en paz al poder del Dinero y de la Usura, entretenidas en revolcarse en sus propias deyecciones.
Pero el sistema que creó Twitter debería ser comprensivo con los excesos diarreicos de sus usuarios. A fin de cuentas, la libertad que vendió a las masas alienadas es la «libertad del querer, que Hegel definía magistralmente como «determinación en sí y por sí», el puro autodeterminarse, el obrar desligado de un juicio ético. O sea, lo que los teólogos antañones denominaban «libertad luciferina» y en ciencia política se designa como «libertad negativa» (capacidad de obrar sin oposición), que en último término impide crear ningún orden, ni siquiera el fundado sobre la justicia. Por supuesto, esto no es libertad, sino servidumbre, pues elimina la posibilidad de elegir entre el bien y el mal: es la libertad que deja de ser un medio para convertirse en un fin en sí misma; la libertad, en fin, propia de los monos.
Naturalmente, esta «libertad del querer», este gran «orgasmo democrático», conduce tarde o temprano a la anarquía absoluta. Pero, mientras llega la anarquía absoluta, el poder del Dinero y de la Usura puede dedicarse tan ricamente a ordeñar a los monos. Y tampoco hay que enfadarse demasiado si los monos se ponen a decir burradas en Twitter, que también necesitan desahogarse, los pobrecitos.

lunes, 10 de febrero de 2014

Usura (Juan Manuel de Prada)

 
XLsemanal        

Usura


Mientras la economía fue considerada una 'ciencia moral' (y, desde luego, no puede ser otra cosa, puesto que depende de las decisiones de los hombres), una de las cuestiones más debatidas por el pensamiento económico fue la usura. En cambio, cuando los moralistas fueron expulsados del pensamiento económico, se dejó de escribir y pensar sobre ella. Pero se diga o se oculte, lo cierto es que la usura se halla en el corazón del sistema capitalista (en realidad, es la gangrena de su corazón); y también en la raíz de todos los desórdenes económicos y morales que hoy padecemos.

Si volvemos la vista atrás (algo que el hombre contemporáneo tanto aborrece, para no tener que arrepentirse de sus errores), comprobaremos que la usura estuvo siempre prohibida. «No darás a tu hermano dinero a usura, y no le exigirás más granos que los que le hubieres dado», leemos en el Levítico. Y en el Evangelio de San Lucas, Jesús proclama: «Amad a vuestros enemigos, haced bien y prestad, sin esperar nada a cambio». Aristóteles consideraba execrable «el tráfico de dinero que saca ganancia de la moneda»; y el derecho civil de la Edad Media lo declaró delito. En su encíclica Vix pervenit, Benedicto XIV condenaba el pecado de usura, que se comete «cuando se hace un préstamo de dinero y, con la sola base del préstamo, el prestamista demanda del prestatario más de lo que le ha prestado»; y todavía León XIII, en Rerum novarum, se refería, en un sentido más genérico, a la «usura devoradora... un demonio condenado por la Iglesia pero de todos modos practicado de modo engañoso por hombres avarientos». La condena de la usura fue unánime, siquiera hasta la ruptura de la Cristiandad ocasionada por la Reforma, cuando los príncipes protestantes empezaron a introducir legislaciones que, so capa de favorecer el comercio y el sistema bancario, confundían el lucro legítimo con la usura. Desde entonces, la usura se ha convertido en el 'pan nuestro de cada día', también en el ámbito católico, o seudocatólico.

En el lenguaje corriente, por usura entendemos el 'cobro de un interés excesivo por el préstamo de un capital'. Pero antes de entrar a fijar cuál es el interés excesivo y cuál el interés lícito que puede cobrarse por el préstamo de un capital debemos reparar en una cuestión que suele pasar inadvertida. Y es que la usura se sustenta sobre una aporía, consistente en aceptar que el dinero puede reproducirse con la mera ayuda del tiempo; y que, pasado un cierto tiempo, quien ha prestado, por ejemplo, cien monedas, puede reclamar ciento diez, con independencia del uso que se haya dado a esas monedas. Pero lo cierto es que el dinero es un bien consumible que no se reproduce, por lo que como señalaba Aristóteles los intereses se convierten en un modo de adquisición contrario a la naturaleza y, por lo tanto, deben ser reprobados.

Sin embargo, del mismo modo que afirmamos que el dinero en sí mismo no puede reproducirse, no es menos cierto que, mediante nuestro trabajo, el dinero puede generar un beneficio. Pensemos, por ejemplo, en el propietario de un terreno que pide un préstamo para montar un sistema de riego que le permite multiplicar por tres los frutos que ese terreno le brinda. Sería plenamente justo que quien prestó el dinero que permitió al propietario triplicar sus cosechas demande un interés; porque lo que hace que un interés sea o no legítimo no tiene que ver con que sea más o menos alto, sino con el hecho de que el capital prestado haya servido para generar un beneficio. La participación del prestamista en la riqueza generada por su préstamo no puede considerarse usura; usura consiste en creer que el mero préstamo de dinero devenga interés. Usura es el cobro de intereses sobre un préstamo improductivo, o de intereses superiores al incremento de riqueza real generado por un préstamo productivo.

Pero nuestra época se niega a establecer una distinción entre préstamos improductivos y productivos; e impone el cobro de un interés como fruto del dinero prestado, independientemente de su uso. Así, no solo ha erigido el dinero en patrón y medida de todas las cosas, sino que afirma que puede multiplicarse por arte de birlibirloque, desligado de los bienes a los que representa y sin intervención del trabajo humano. Solo que esta multiplicación, a la vez que enriquece ilimitadamente a unos, se logra a costa del empobrecimiento también ilimitado de otros. Esto es lo que está sucediendo en nuestros días: por eso, mientras la propaganda nos apedrea las orejas repitiendo que ya hemos salido de la crisis y que España vuelve a «generar riqueza», usted se tienta los bolsillos y descubre que cada vez están más vacíos.


Leer más:  Usura  http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/juan-manuel-de-prada/20140209/usura-6867.html#VwZ179Cn0NNPZ3Ef
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viernes, 12 de agosto de 2011

El proceso de creación del dinero: moneda sin respaldo. La Gran Estafa (E. Milá)

La Gran Estafa. Moneda sin respaldo

El proceso de creación del dinero: moneda sin respaldo. La Gran Estafa

Infokrisis.- La constatación de la realidad económica obliga a definir las bases de una nueva economía. Hay algo en esta crisis económica internacional que no termina de entenderse: ¿cómo unos cuántos miles de hipotecas impagadas en EEUU han generado un efecto tan absolutamente impresionante que ha paralizado la economía mundial y que dista mucho de haber alcanzado sus últimas consecuencias? Como siempre, las raíces de los males son profundas y el origen de esta crisis no radica en tal o cual práctica asumida por las entidades de crédito en EEUU entre 2002 y 2007. Las malas prácticas bancarias de esos años han precipitado una crisis cuyo origen se encuentra en la naturaleza misma del sistema bancario. Su origen es la usura (el préstamo con interés). Su remedio una nueva visión del Estado y del Trabajo.

“¿Trabajar? ¿para qué? Mejor que trabaje tu dinero… ¿Para qué esforzarse si una buena inversión permite vivir mejor que esos idiotas que apenas pagan su deuda con el sudor de su frente?”… Las fórmulas para que el dinero “trabaje” por ti, son múltiples: un 10% de rendimiento del capital es considerado hoy como el sueño de un inversor feliz (aunque, finalmente, se trate de una estafa piramidal). Pues bien, actitudes frívolas como esta –que están en la mente de todos y a las que nadie puede resistirse-  son las causantes, en última instancia de la actual crisis.

Cuando en una sociedad el principal valor es el dinero ocurren cosas como ésta. El dinero es lo único percibido como real por la modernidad. Sin embargo, el dinero se crea de la nada. O mejor dicho: se crea a partir de la deuda, una paradoja como otra cualquiera de un sistema, en sí mismo, paradójico.

¿Qué es la moneda?


Llamamos moneda a una “pieza de material resistente”, metálica y acuñada en forma de disco que se emplea como medida de cambio por su valor intrínseco y como unidad de cuenta (esto es, unidad que mide el valor de mercado, euros, dólares, yens). Para que algo sirva como moneda debe ser fácilmente transportable, difícilmente falsificable y aceptado unánimemente por la sociedad. Así pues, la moneda es un convencionalismo aceptado para poder realizar intercambios comerciales. 

En nuestro ámbito de civilización, el oro y la plata han sido considerados metales nobles, próximos a la naturaleza de los dioses y, por tanto, elegidos como material para las acuñaciones. Si las monedas fueron circulares se debió a que esa figura geométrica era considerada como propio de los dioses. Las estrías que presentan las monedas aún hoy, fueron en otro tiempo símbolos sagrados que invocaban el beneficio de esos mismos dioses. Alterar el valor de la moneda se considerada un delito gravísimo penado sólo con la muerte más cruel que pudiera imaginarse. El préstamo con interés estaba prohibido y quien lo practicaba era considerado, simplemente, un parásito y despreciado por la gran masa social. 

Hasta ese momento, aparte de la economía de trueque que subsistió hasta un tiempo relativamente reciente, toda moneda en circulación estuvo “respaldada” por el material del que estaba hecho. El “papel-moneda” todavía no existía. 

De la moneda real a la moneda imaginaria

En el siglo XII los Caballeros Templarios habían desarrollado un sistema bancario que acumuló en pocas décadas un patrimonio extraordinario perteneciente, no a ellos en tanto que personas, sino a su orden; la Orden del Temple se regulaba mediante una regla rígida que impedía el enriquecimiento de sus miembros. En las encomiendas templarias existían bóvedas subterráneas en las que quien lo deseaban podían guardar su oro. A cambio, recibían un documento acreditativo del depósito. Esto les permitía tener la tranquilidad de saber su oro custodiado por una orden guerrera sometida a una regla de pobreza, castidad y obediencia. Al mismo tiempo permitía realizar desplazamientos a otras poblaciones y no correr el riesgo de ser asaltado en los caminos. La posesión del recibo del depósito bastaba para hacerlo efectivo en otra encomienda templaria. Así nació el papel moneda.

En 1314, los últimos templarios fueron quemados en una isla del Sena por un rey ambicioso que codiciaba sus tesoros y que, de paso, les debía mucho oro. A partir de ese momento, la banca dejó de estar sometida a reglas éticas o morales: quien ejercía de banquero buscaba su propio enriquecimiento, tal era su normal moral. La nueva generación de banqueros laicos, pronto se dieron cuenta de que los depositarios del dinero, raramente lo retiraban, sino que preferían utilizar los recibos como elemento de pago. Eso, además de estimular la creación de más papel moneda, dio otra idea a los banqueros.

Ya que en sus arcas tenían almacenado un oro que no era suyo sino de los depositarios, pero que estaba permanentemente conservado allí, podrían prestarlo a terceros cobrando un interés. Cualquier forma de interés era considerada hasta entonces como usura, pero los préstamos que necesitaron los gobiernos para afrontar conflictos y guerras, hicieron que desde el mismo poder, cambiara la percepción de la usura hasta convertirse en moralmente aceptable pasando a llamarse “interés bancario”. El dinero “empezó a trabajar” por sí mismo.
La siguiente vuelta de tuerca se produjo cuando los banqueros advirtieron que nadie, salvo ellos, conocían el monto total de los depósitos guardados en sus bancos. Cada depositario individual conocía el valor de lo que tenía depositado… pero ignoraba lo que tenía el vecino. Así pues, ¿por qué no prestar más dinero del que se disponía en depósito, entregando “papel moneda”? Se trataba de un fraude que permaneció oculto durante muchos años.
Cuando los gobiernos advirtieron el mecanismo utilizado por los banqueros, se limitaron a establecer unos límites para el crédito: admitieron que solamente se pudiera prestar más dinero del realmente existente, dentro de unos márgenes. Había nacido el dinero imaginario.

¿De dónde sale el dinero que prestan los bancos?

Hoy, los usuarios del sistema bancario tienen el convencimiento de que el dinero que prestan los bancos procede de los depósitos que tienen y de su sabia gestión. En absoluto: los bancos prestan un dinero que no poseen. Simplemente lo “crean” a partir de la deuda. Oficialmente, por cada 1 € depositado realmente en el banco, existen otro 9 € más, inexistentes que pueden ser prestados. Si se produjera una quiebra de tal o cual banco, el Banco Central acudiría en su ayuda (lo que no se indica es lo que ocurriría si fueran todos o buena parte de los bancos los que quebraran…). Así pues, los gobiernos constituyen, en última instancia, el aval para los bancos: y esto es hoy, la última trinchera capaz de generar confianza en el sistema bancario. De ahí la importancia de los movimientos económicos realizados en todos los países occidentales en el pasado mes de noviembre para salvar a la banca, concediéndole préstamos mediante la emisión de deuda.

Hubo un tiempo en que el dinero estaba limitado por la cantidad de oro y plata existente. El papel moneda hasta principios del siglo XX era raro y cualquier establecimiento podía negarse a aceptarlo de la misma manera que hoy algunos rehúsan aceptar pagos con tarjetas de crédito. En nuestro país, los billetes indicaban que “El Banco de España pagará al portador la cantidad de X pesetas”. Sin embargo, hoy ya no es posible convertir el dinero en algo diferente. El oro, la plata o el cobre ya no son los “respaldos” para un billete. El dinero se crea como hemos dicho a partir de la deuda mediante un simple procedimiento.

Los Estados exigen a las instituciones bancarias que tengan “reservas”. El ejemplo clásico que se da es el de un banco de nueva creación que disponga de un capital inicial de 1.111,12 euros, que constituye su capital efectivo aportado por los inversores. La legislación actual permite que ese dinero sea considerado como “reserva” en la proporción 9 a 1. Los clientes pueden pedir, en esas circunstancias créditos por un valor total de 10.000 euros (9 veces el capital inicial depositado realmente en el banco). Cuando eso ocurre, el banco simplemente se limita a solicitar al Banco Central que le permita “crear” esa proporción de dinero 9 veces superior al capital depositado. A partir de ese momento se trata simplemente de anotar en la ficha del cliente una deuda de 10.000 euros, deuda que el receptor del préstamo reconoce mediante su firma y sobre la que responde con sus bienes. Además deberá pagar los correspondientes intereses. 

Si se trata de comprar un coche, el vendedor recibirá esos 10.000 euros en efectivo (que hasta entonces habían sido una mera anotación contra la cuenta del prestatario) y los depositará en el banco ya como dinero en efectivo. A partir de ahí, el banco podrá conceder otro crédito e 9.000 euros a otro cliente. El proceso se repetirá y el banco volverá a recibir en efectivo los 9.000 euros pudiendo legalmente conceder otro préstamo de 8.000 y así sucesivamente, en un proceso que se ha definido como una “muñeca rusa infinitamente decreciente” que recibe el nombre de “reserva fraccionada”. Y a eso se referían Zapatero y Solbes cuando insisten en las “garantías de seguridad del sistema bancario español”….

En última instancia, el dinero es creado por los gobiernos (a través de las autoridades monetarias) siendo depositado en los bancos centrales y pasando de ahí a los bancos privados. Se crea según las ofertas de crédito de esos mismos bancos. El problema es la morosidad que hace que todo este sistema “imaginativo” sea inestable y, en última instancia, impredecible. Por eso, la clase política y los banqueros insisten en decir que la base del negocio es la “confianza” que el ciudadano tenga en estas instituciones. Pero ¿es seguro un sistema que permita “crear” 100.000 euros imaginarios a partir de 1.111,12 euros reales? Si un banco solamente tiene 1.111,12 euros para responder por 100.000 euros ¿dónde está la “solidez” del sistema? ¿Cuáles son sus garantías? ¿En dónde basar la confianza? Es casi un acto de fe religiosa. 

De ahí el interés de los bancos en adquirir depósitos: su tenencia temporal les permite aumentar el dinero en movimiento y apoyar la falsa idea de que prestan un dinero que “poseen”. No es así. En realidad, el sistema bancario es un sistema cerrado: el crédito bancario creado en un banco se deposita en otro y viceversa. Cuando existen depósitos por valor de 1.111,12 euros (o millones de euros, o decenas de millones de euros) es posible recolectar intereses diez veces superiores sobre un dinero ¡que el sistema bancario nunca ha tenido! 

Una espiral con velocidad de fuga creciente

Tal es la naturaleza del sistema de “creación del dinero”. Queda por decir que el modelo teórico de “deuda fraccionada” que hemos presentado no es real. En efecto, los bancos, con el paso del tiempo y aprovechando las necesidades de los gobiernos, han ido haciendo que las garantías de depósito se hayan ido relajando progresivamente. Hoy, las proporciones de reserva pueden ser muy superiores al 9 a 1 inicial. Frecuentemente se llega al 20 a 1, o incluso al 30 a 1, hasta el punto de que se admite que solamente el 5% del dinero en circulación es creado por la Casa de la Moneda, el resto es, simplemente creado a partir de la deuda. A decir verdad, cada día se crea y se destruye dinero a medida que son pagados los créditos firmados con sus correspondientes intereses y se conceden nuevos créditos. 

Si esto puede mantenerse es por dos motivos: 1) por que los gobiernos emiten leyes que generan confianza sobre la “salud” de sus divisas, 2) por que las deudas son pagadas en moneda de curso legal y 3) por que el Poder Judicial garantiza que quien incumpla el contrato y no pague sus deudas será perseguido por la ley, dado que nuestra firma en una póliza de crédito indica que tenemos algo con lo que responder a la deuda de hemos contraído y que se trata de bienes tangibles (en oposición al dinero ficticio, inexistente antes de que firmemos la póliza y que es completamente intangible). 

Así pues, a la pregunta de dónde sale el dinero para prestar y cómo es posible que millones de personas deban miles de millones de euros, la respuesta es: el dinero se crea de la nada, y se materializa con la deuda, es decir con la concesión del mismo crédito. Paradójico, ridículo, pero real. La paradoja es todavía más absurda: si toda la sociedad pagara todas sus deudas ¡no existiría dinero! Tal como está configurado el sistema monetario, sin crédito no hay dinero, o al menos lo habría en cantidades tan escasas que sería inutilizable (se reduciría al 5% de dinero en circulación emitido por el Banco Central).

Al conceder un crédito, los bancos “crean” el dinero del mayor de la deuda, no el dinero con el que se pagan los intereses. Ese dinero sale del total de dinero en circulación, la mayor parte del cual ha sido igualmente creado como créditos bancarios… que tienen que ser pagados con más dinero de aquel con el que fue creado. No hay dinero en el mundo capaz de pagar todos los créditos firmados por toda la población con sus intereses correspondientes. Y este es el gran problema: porque para pagar los créditos existentes hace falta conceder más créditos a mayor velocidad, para pagar los cuales hará falta conceder muchos más créditos y así sucesivamente. Se trata de una espiral expansiva que se propaga a una velocidad cada vez mayor. A nadie se le escapa el pequeño detalle de que este sistema gira a cada vez mayor velocidad y, en los últimos años a una velocidad que hacía previsible su descarrilamiento. 

Esto explica algunos de los rasgos de nuestras economías: los intereses son relativamente bajos en relación a períodos anteriores (solamente así se estimula el consumo, esto es, el endeudamiento), los gobiernos gastan más que nunca en gastos frecuentemente absurdos y en créditos a terceros países (y suelen ser los primeros deudores de la banca, de no serlo, el sistema podría paralizarse; la mala noticia es que el Estado al aumentar su deuda… aumenta los impuestos, con lo cual, el ciudadano se endeuda más… y debe crearse más dinero), las tarjetas de crédito se conceden con extrema facilidad (así estimulan el pequeño consumo cotidiano gastando un dinero que no se posee realmente y habituándonos a vivir permanentemente endeudados)… Pero el resultado final es que la espiral se expande a una velocidad cada vez mayor y, cada día que pasa, el sistema está más próximo al colapso. 

Para colmo, el resultado final de todo esto es dramático: ¡a medida que se crea de la nada más dinero, éste vale menos! Lo único que puede hacer que mantenga su valor es un aumento del nivel de intercambios y… la creación de más dinero, en la misma proporción. Cuando se dice que la economía crece un 3’7% en una año y un 3’4% al año siguiente, se olvida decir que el crecimiento de este último año es mayor, puesto que la magnitud sobre la que se mide ya se ha incrementado un 3,7% en el ejercicio anterior. Aunque los porcentajes puedan parecer bajos, el crecimiento no es “constante”, sino “exponencial” y la curva que lo refleja está cada vez más inclinada. 

La necesidad de un nuevo modelo económico

La cumbre del G-20, a la que Zapatero asistió con su silla plegable, pomposamente fue presentada como “la refundación del capitalismo”. Y este es el problema: que el capitalismo ha demostrado en esta ocasión, no solamente no ser reformable, sino tender implacablemente a las últimas consecuencias de su lógica interna basada en la usura y el interés. No hay frenos, ni contrapesos posibles para un sistema de creación del dinero estructurado tal como está el actual. Al igual que el ciclista cae en cuanto deja de pedalear, el capitalismo y, en especial el sistema bancario, entran en colapso en cuanto dejan de generar deuda, pero la deuda que terminan generando es tan enorme que el sistema debe pedalear con más fuerza, hasta que se rompen los engranajes, recalentados por un esfuerzo de décadas.

Hasta ahora los remedios a este modelo económico han sido: 

1) Abaratamiento de la mano de obra. Esto se logró en los años 60-70 con la incorporación de la mujer al mercado laboral estimulando la doctrina feminista de la “paridad de sexos”, esto es, inyectando un 50% más de masa laboral y, por tanto, rebajando salarios: esto explica el porqué en los años 50-60 una familia podía vivir con un solo salario y hoy apenas es viable formar una familia con dos salarios. Posteriormente, a partir de mediados de los años 90, fue necesario importar fuerza de trabajo del extranjero para abaratar aún más los salarios. No solamente distamos mucho del pleno empleo, sino que éste –propuesto bochornosamente por el PSOE en las últimas elecciones constituiría una verdadera tragedia para el sistema: de haber pleno empleo, se correría el riesgo de que la fuerza de trabajo aumentara de valor (al disminuir el número de trabajadores y seguir existiendo demanda de trabajo). 

2) Abaratamiento de los costes de producción: a lo que sobre todo ha contribuido el proceso de globalización y la deslocalización industrial orientado hacia donde la mano de obra era más barata y existía una mayor proximidad a las fuentes de materias primas y una mayor productividad. Pero también esto constituye otra espiral, en este caso involutiva, al menos en Europa: si cada vez se deslocaliza más industria, ¿no existe el riesgo muy real de experimentar un proceso de desertización industrial, aumento inimaginable del número de parados y dependencia del exterior de cualquier suministro, incluida la alimentación? Una situación así ¿no resulta suicida?.

3) Utilizar los procedimientos de manual de la economía clásica: ¿sube la inflación? Se aumentan los tipos de interés. ¿Se desacelera la economía? Se bajan los tipos de interés  a fin de aumentar la inversión. El resto lo hace el “mercado” que se regula a sí mismo. Y al decir “mercado” se refieren al mercado mundial, una entidad abstracta excesivamente diferente en sus distintos elementos constitutivos (¿Qué tiene que ver China, en población, en mentalidad, en sistema político, con cualquier país europeo o con la misma UE? ¿qué tiene que ver el mundo árabe con Iberoamérica? El mundo, afortunadamente, es muy diverso y muy desigual en cada una de sus partes.

Pero el precio de la mano de obra ya no puede abaratarse mucho más: las clases trabajadoras están en el límite de la subsistencia, ni siquiera el silencio culpable de los sindicatos podría hacerles transigir con una situación insoportable en sus hogares. La globalización, por su parte, se basaba en la era del petróleo barato, cuando era posible enviar mediante increíbles cadenas suministro, mercancías de un lugar a otro del planeta a bajo coste: la era del petróleo barato ha concluido. En cuanto a las soluciones de la economía clásica… nos han llevado hasta donde estamos, así pues, mejor olvidarnos de ellas. Es todo un nuevo sistema económico el que hace falta reconstruir, a la vista de que el actual, puede subsistir –como un zombi– durante unos cuantos años, pero está condenado a muerte porque nada humano puede crecer sin cesar sobre bases tan falsas como el proceso de creación del dinero que hemos expuesto. ¿Entonces?

Definir los problemas de una nueva economía

Los problemas que debe afrontar de una “nueva economía” se centran en:

1)    Un objetivo: creación de dinero que circule permanentemente sin necesidad de que éste sea constantemente prestado para que pueda existir y que pueda asegurar la continuidad de los intercambios económicos. 

2)    Un problema a evitar: que los gobiernos sigan pidiendo prestado dinero a los bancos, cuando ellos mismos pueden crearlo, evitando pagar intereses y, por tanto, estando en condiciones de disminuir impuestos.

3)    Recuperar el sentido común: un sistema económico no puede crecer de manera ilimitada en base a la deuda. Crecimiento perpetuo y sostenibilidad son incompatibles. Mucho más cuando ese crecimiento se basa en la sobreexplotación de los recursos naturales y nos sitúa al borde del caos ecológico.

4)    Localizar el fondo del problema: que, a fin de cuentas, es el proceso de creación de dinero mediante la deuda y la servidumbre al interés financiero. Aunque los prestamistas tuvieran dinero suficiente para prestar, sin necesidad de crearlo mediante deuda, al cobrar interés, siempre se reconstruiría el problema de fondo; quienes tienen dinero para prestar cada vez tendrían más y, finalmente, acapararían toda la propiedad. Es decir, al “hacer trabajar su dinero”, aumentarían sus beneficios, esto es, su acumulación de capital. Por tanto, al final del ciclo, volveríamos al origen de la espiral que nos ha llevado hasta donde estamos. El problema no es tanto el préstamo de dinero real, como la servidumbre del interés.

5)    Un patrón unánimemente aceptado: ese patrón, sobre el que se respaldaría la moneda debería dar un valor real al dinero circulante y debería servir como respaldo de esa moneda. Nadie quiere volver a llevar bolsas de oro encima, pero le “dinero de plástico” tampoco es la solución porque lleva nuevamente al problema de la dinero creado artificialmente sin respaldo tangible.

Cambiar el sistema: abolir la servidumbre del interés

Hay soluciones simples que se ven fácilmente cuando se tiene voluntad para quererlas percibir: si el problema de la creación del dinero apareció con el préstamos con interés, bastará simplemente con prohibir el interés. No parece absurdo. Es posible que la Banca no esté dispuesta, pero, a fin de cuentas la banca es un organismo privado y la sociedad no puede depender de sus necesidades y vicios heredados. El Estado tiene que volver a asumir un papel central en la economía de un país y en especial en el crédito. No se trata de “nacionalizar el crédito”, tanto como de eliminar las malas prácticas bancarias que al haberse prolongado a lo largo de la historia nos parecen como normales: nadie debería, en efecto, poder prestar más dinero del que dispone, nadie debería cobrar un interés usurario por prestar dinero, nadie podría fabricar dinero a partir de la deuda.

Impedir la servidumbre del interés puede realizarse mediante tres vías: en primer lugar, simplemente por ley mediante una iniciativa del poder legislativo. Pero esto no bastaría para desterrar completamente una práctica que lleva ejerciéndose durante siglos y que ha dejado su huella en nuestras mentalidades: de lo que se trata , en última instancia, es de entronizar –segunda vía- un nuevo modelo social que vea en el préstamo con interés algo rechazable, propio de parásitos sociales y en cualquier otro ingreso no procedente del trabajo, un modelo en sí mismo condenable. Finalmente queda una última, gravar las actividades bancarias con impuesto que disuada de su ejercicio más allá de determinados límites. Las necesidades de crédito deberían ser pues cubiertas por el Estado a un interés que justificara solamente los impagos y el desarrollo de la actividad: no que constituyera un impuesto añadido. 

Los economistas clásicos niegan que una sociedad pudiera vivir sin el sistema bancario. Se olvidan de que las sociedades mueren precisamente a causa de la naturaleza del sistema bancario. 

Por otra parte, la actual crisis nos muestra que no son solamente los bancos convencionales los que se benefician de la creación de dinero ficticio. Las grandes corporaciones financieras, los brokers, los bancos de gestión, viven del mismo sistema. Es su gigantismo, junto al ejército americano, el que ha forzado la globalización de la economía y la creación de un mercado mundial de capitales, lo que ha facilitado el enriquecimiento de unos pocos y el endeudamiento y la miseria de millones: así pues, la segunda exigencia de un nuevo modelo económico es la ruptura con la globalización y la creación de un nuevo modelo económico que ya no será “mundial”, sino que deberá atender a dos factores: su sostenibilidad (en función de los recursos del planeta) y su desigualdad (reconocimiento las diversas situaciones que viven los distintos continentes en lo que a desarrollo económico se refiere).

A diferencia del dogma establecido por los economistas liberales, y con él, se levanta la concepción de “espacios autárquicos de economía integrada” autónomos en sí mismos, formados por países complementarios, uniformes en su cultura, en sus necesidades y en sus comportamientos económico-sociales y, provistos, por sí mismos de capacidad técnica para desarrollar proyectos de renovación tecnológica; capacidad productiva para asegurar el bienestar de su población y, en segundo lugar, exportar excedentes, sin necesidad de importarlos; autonomía en materia energética. Es evidente que nuestro “espacio autárquico de economía integrada” está constituido por Europa. Y al decir “Europa” unimos los países de la UE y Rusia.

Se trata,  sobre todo de romper el modelo etnocéntrico que generaliza el estándar occidental a todo el mundo, romper los patrones de consumo innecesario, la producción constante, el considerar natural la obsolescencia programada de los productos y cambiar la percepción mental del modelo de desarrollo: no es posible llegar a un desarrollo que se sitúe por encima de la capacidad ecológica del planeta.

Es evidente que un cierto consenso mundial tiene que producirse, pero este no aparecerá hasta que la globalización, paradójicamente, se rompa: dentro de un mercado globalizado cada parte intenta exportar más, producir más, y hacerlo más barato… por tanto, se reconstruye el patrón de inviabilidad para el cual hace falta inversión ilimitada, crédito, y finalmente destrucción del medio ambiente. Rompiendo la globalización, todo este proceso se ralentiza y se reordena: cambiado el estándar de vida, cada pueblo puede seguir su propia vía hacia el bienestar en función de sus recursos, de su tecnología, de su capacidad productiva y de su modelo antropológico y cultural.

El trabajo en un nuevo concepto de desarrollo

Queda por definir cuál sería el patrón económico que respaldara a la moneda de cada espacio de economía integrada. Hemos visto que el oro escasea y que rápidamente sería monopolizado. La plata, ciertamente, es más abundante y habría más dificultades, pero también es inviable al estar desigualmente repartida y su cantidad es limitada. Así pues persiste el problema de qué bien tangible respalda el valor económico de una moneda. Además, el problema se plantea en un tiempo en el que es preciso pensar también en cómo se producirán las transformaciones económicas (por la vía de la mutación progresiva, consciente y voluntaria o por la vía del desplome inapelable del sistema neo-capitalista). En efecto, si el 95% del dinero “creado” y respaldado por la deuda, reconocer la gran estafa que supone, implicará la parálisis del sistema y, por tanto, el caos.

Así pues, es preciso plantarse qué valor tangible podrá respaldar a la moneda. Sólo hay uno: el trabajo. La solidez de una economía, su estabilidad, solamente puede respaldarse en las gentes que forman la sociedad en la que esa economía actúa. La economía así concebida para de ser un fin sí misma (como en la óptica liberal en la que el fin de la economía es garantizar una producción que asegure el consumo y, por tanto inicie la espiral producción-consumo-crédito-deuda) pase a ser solamente un medio para la consecución de un fin: el generar un ambiente estable y “amistoso” para el ser humano. Las ideas de estabilidad frente a la de “crecimiento sostenible”, de arraigo frente a mudialización, de “Ser” frente a “poder”, se completan solamente con la del reconocimiento del trabajo como único valor que mantiene en pie una economía una sociedad y, por tanto, como único respaldo a su moneda.

Cuando decimos “trabajo” intentamos ver más allá de la actividad manual que ha sido considerada desde la irrupción del marxismo como la única forma de “trabajo”. Es trabajo la actividad del soldado que defiende las fronteras, es trabajo la acción del agricultor que crea alimentos, es trabajo la acción del político que crea un destino para su país, es trabajo la acción de un intelectual que crea cultura, del artista que exterioriza su sensibilidad, del padre de familia que educa a sus hijos, del anciano que transmite a sus nietos una tradición, un estilo, una enseñanza para vivir la vida, el trabajo la tarea de investigación del científico, del constructor de nuevas fronteras: todo eso, en su conjunto, forma el verdadero –el único valor- en el que puede reposar la salud económica de un pueblo.
 
Cuando el trabajo se denigra mediante salarios de miseria, con medidas diariamente premeditadas para abaratar los costes, cuando todo un pueblo vive sometido a la dictadura del interés, al sistema de creación fraudulenta de dinero a partir de la nada, cuando ha dejado que de esa concepción deriva la “economía del pelotazo”, la comprensión hacia el “hacer trabajar el dinero” y hacia la usura y el parasitismo, la moneda que utilice ese pueblo no vale absolutamente nada. Una simple catástrofe natural puede hoy contribuir a desmadejar su economía y a convertir a una población que solamente sabía apreciar el dinero pero lo ignoraba todo sobre la supervivencia y sobre el “trabajo”, es una sombra de sociedad. 

El trabajo es a la vez lucha, esfuerzo, creación, destino, futuro, responsabilidad, autodisciplina e implica, así mismo, la existencia de otros dos valores que han desaparecido: el sentido de la comunidad (es decir del grupo humano que está unido en una misma actitud y, por tanto, en un mismo destino: laboral, municipal, familiar, regional, nacional, europeo) y que se reconoce porque en su interior todas las partes son solidarias; y de otro lado el valor de la personalidad (que no es el individuo anónimo, sino el ser humano dotado de rostro propio, con voluntad propia, potencialidades propias que puede desarrollar… o no y que es, por eso mismo, fundamentalmente desigual a cualquier otro ser humano, esto es: dotado de una personalidad propia). 

El sentimiento de comunidad es orgánica y el sentimiento de personalidad solamente puede manifestarse en un conjunto comunitario en forma de jerarquía, es decir, de complementareidad. No es raro que en las sociedades modernas se haya hecho todo lo posible por hacer desaparecer el sentido (y el instinto) de jerarquía hasta el punto de que en la actualidad solamente existe una jerarquía: la del dinero, la única que podrían desear los “señores del dinero”, los banqueros y los gestores de los grandes consorcios. 

No sólo hay que reconstruir una ética del trabajo, sino reconocer que la capacidad de trabajo de un pueblo es el único sostén de su economía y, por tanto, el único respaldo real de la moneda. ¿Es mesurable el “trabajo” en términos de unidades económicas? La respuesta es sí.
 
(c) Ernesto Milà - infokrisis - infokrisis@yahoo.es - http://infokrisis.blogia.com - Prohibida la reproducción de este texto sin indicar origen


AFORISMOS: BANCA , MONEDA , PODER DE EMISIÓN Y CAPITALISMO FINANCIERO


AFORISMOS

BANCA , MONEDA , PODER DE EMISIÓN Y CAPITALISMO FINANCIERO

"El punto culminante del poder en el mundo de hoy es la facultad de emitir dinero. Si este poder se democratiza y se centra en una dirección que tenga en cuenta los problemas sociales y ecológicos entonces tal vez se pueda aun existir esperanza de salvar al mundo. Thomas H. Greco, Jr.

"La agitación nunca terminará, nunca tendremos una buena administración de los asuntos públicos, si no adquirimos una idea clara y precisa de la naturaleza y la función del dinero"..” Ezra Pound
"La actividad bancaria fue fecundad con la injusticia y nació en el pecado. Los banqueros poseen el mundo.
Si se quita de manera a eliminar el poder de crear dinero, con un golpe de pluma crearíamos suficientes depósitos para recomprárselo. Quitárselo por la vía de cualquier modo y todos los grandes patrimonios como el mío desapareceríamos y es necesario que  desaparezcamos para que este se convierta en un mundo mejor para vivir. Pero se prefiere seguir siendo esclavos de Banqueros y pagar vosotros mismos el coste de la propia esclavitud, dejar que ellos sigan para crear dinero. "Sir Josiah Stamp, Director del Banco de Inglaterra en los años veinte, en ese momento considerado el segundo hombre más rico en toda Inglaterra.

      "Todas las perplejidades confusión y angustia en los Estados Unidos no se derivan de los defectos de la Constitución, ni la falta de honor o la virtud cuanto de la absoluta ignorancia de la naturaleza de la moneda, el crédito y la circulación." John Adams, Padre Fundador Estados Unidos de América

"Debemos a este pueblo el mayor beneficio que he tenido: su propio papel [de dinero] para pagar sus deudas." John Adams, Padre Fundador Estados Unidos de América

El Congreso tendrá el derecho a acuñar moneda, y determinar el valor (de la unidad), y fijar los criterios de pesos y medidas.
Firmado George Washington, el Presidente y miembro de Virginia (17 de septiembre 1787)

"Hoy en día la palabra" democracia " se mantuvo a la usurocracia, daneistocracia o, si se prefiere una palabra académicamente correcta, pero quizás menos comprensible, lo que significa el dominio de los prestadores de dinero." Ezra Pound (1933)

"Discutir los gobiernos de las llamadas democracias: Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, es una mera pérdida de tiempo, hasta que se distingue entre la teoría y la realidad. Estos tres países son controlados por dinero son usurocracias o daneistocracias, y es inútil hablar como si estuvieran controlados y gobernados por su pueblo o por los delegados que representan a sus pueblos, o en los intereses de sus pueblos. "Ezra Pound (1933 )

"Quién controla el suministro de comida controla a la gente, quien controla la energía puede controlar continentes enteros; quién controla el dinero puede controlar el mundo." Henry Kissinger



"El usurero destruirá todo orden social, toda decencia, toda belleza." Ezra Pound (1933)

"El dinero no representa otra cosa que una nueva forma de esclavitud impersonal, en lugar de la esclavitud personal." Lev Tolstoi

"Cuando se envenene el último río, talado el último árbol, cazado el último bisonte, pescado el último pez, sólo entonces nos daremos cuenta que no se puede comer el dinero acumulado en sus bancos". IOTANKA Tatanka (Sitting Bull)

"Los ricos dominan a los pobres y los que reciben préstamos es un esclavo de su acreedor." La Biblia - Antiguo Testamento
Proverbios, cap. 22, versículo 7

"La historia demuestra que los cambistas han utilizado todo tipo de engaño, maquinaciones, fraude y violencia que han sido posibles a fin de mantener el control sobre los gobiernos para gestionar el dinero y su emisión." El presidente James Madison


"Vosotros sois un nido de víboras y ladrones y tengo la intención de derrotaros, y  por el Padre Eterno, os derrotaré. Si el Congreso tiene la facultad de emitir papel moneda, ésta era la cifra que debe utilizarse por sí misma y no debe delegarse a los particulares o empresas .. "Andrew Jackson en el Congreso de los Estados Unidos de América (1829)

"Los bancos han causado más daño a la religión, la moral, la paz, la prosperidad y la riqueza de la nación que lo bueno que puede haber hecho hasta ahora o que harán  nunca". John Adams, Presidente de los Estados Unidos de América (1819

"Hasta que no sepas lo que se ha prestado a alguien, no sabes nada de la política sea cual sea, no sabes nada de la historia sea cual sea, no saben nada de disputas internacionales" Ezra Pound Principios de 1941 (sin fecha script), p. 382

"Nuestros enemigos en este planeta tienen son de doce personas. Son los miembros del Banco de Inglaterra y otros más altos de los circuitos financieros. Tienen cadenas de periódicos y están, como si no fuera bastante, en todas las instituciones que se ocupan de la salud mental que han surgido en el mundo. (...) Y eso, aparentemente, se decidió en un momento lejano del pasado, una estrategia particular. Teniendo el control de las reservas de oro del planeta, que han entrado en un programa para llevar a todos los gobiernos a la bancarrota y bajo su dominio, por lo que ningún gobierno sería capaz de iniciativas políticas, sin su apoyo "Ron Lafayette Hubbard, un ex funcionario de los servicios secretos de la U. S. Marina, el fundador de la Cienciología - Septiembre 1967

"Tengo dos grandes enemigos, el ejército del Sur frente a mí y las sociedades financieras de retaguardia. De los dos, el de la parte trasera es mi peor enemigo ... Preveo avecinarse una crisis que me enervará y me hará temblar por la seguridad de mi patria. Después de la guerra, las grandes empresas serán elevados al trono, seguirá una era de corrupción en las puestos más influyentes del país, las fuerzas  más ricas del país se esforzarán por prolongar su reinado sobre la base de los prejuicios de la gente hasta que la riqueza se concentra en pocas manos y la República sea destruida. Ahora, me siento aún más que antes la ansiedad por la seguridad de mi país, aunque me pueden encontrar en medio de una guerra. "Abraham Lincoln

"El capital debe protegerse a sí mismos en todas las formas posibles con las alianzas y la legislación. Las deudas deben ser recogidas, los bonos hipotecarios y los contratos deberán ser concluidos y lo más rápidamente posible. Cuando, a través de procesos legales, las personas pierden sus hogares, serán más dóciles y se mantendrán a raya más fácilmente a través del brazo fuerte del gobierno en el poder, propulsado por un poder central de la riqueza bajo el control de los principales financiadores .

Esta verdad es bien conocida entre nuestros principales hombres ahora participan en la creación de un imperialismo del capital para gobernar el mundo.

Al dividir a los votantes a través del sistema de partidos políticos, podemos dedicar sus energías a luchar por cuestiones triviales. Por lo tanto, tenemos con una acción prudente la posibilidad de asegurarse que lo que estaba tan bien planificado y llevado acabe con tanto éxito. "U.S.A. Bankers Magazine (la revista de la American Bankers Association), 25 de agosto de 1924

"Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Ya han creado una aristocracia adinerada que ha atacado al Gobierno con desprecio.

El poder de emisión debe ser eliminado de los bancos y restituido a las personas a las que pertenece. "Thomas Jefferson

"Puedes engañar a todos un poco. Puedes engañar a alguien para siempre. Pero no se puede engañar a todos siempre. "Abraham Lincoln

"El último deber de un banquero central es decir a la opinión pública la verdad." Alan Blinder, Vice Presidente de la Reserva Federal, PBS’s Nightly Business Report in 1994
"En las colonias, emitimos nuestro papel moneda. Se llama ' papel moneda provisional colonial ". La emitíamos en las proporciones adecuadas para la producción de bienes y poderlos cambiar fácilmente de los productores a los consumidores. De esta manera, creando nosotros mismos nuestro papel moneda, controlamos el poder adquisitivo y no tenemos interés que pagar a nadie.

Verás, puede pasar que un gobierno legítimo preste dinero en circulación, mientras que los bancos sólo pueden prestar a través de sus billetes de banca, por lo que estos billetes no se pueden ni dar ni pasar a excepción de una pequeña fracción de la que sirve a la gente. Por lo tanto, cuando vuestros banqueros en Inglaterra ponen dinero en circulación, siempre hay una deuda que debe reembolsarse una usura que se deberá pagar. El resultado es que siempre hay muy poco crédito en circulación para dar a los trabajadores el pleno empleo. No hay demasiados trabajadores, pero todavía menos dinero en circulación, y el que circula lleva  con el una carga sin fin de una deuda y usura. "Benjamin Franklin, Autobiografía (1763)

"El Gobierno debe crear, emitir y distribuir toda la moneda y el crédito necesario para satisfacer el gasto del Gobierno y el poder adquisitivo de los consumidores. El dinero dejará de ser patrón y convertirse en el siervo de la humanidad. La democracia se erigirá por encima del poder monetario. "Abraham Lincoln, Presidente de los Estados Unidos de América, que fue asesinado

"Si esta maléfica estrategia financiera, que tiene su origen en América del Norte, continuara hasta echar raíces, entonces el Gobierno facilitará su propio dinero sin coste. Extinguirá las propias deudas y se mantendrá libre de deudas. Tendrá todo el dinero necesario para proseguir su comercio. Se convertirá en próspero sin precedentes en la historia del mundo. La mente y la riqueza de todos los países estarán en América del Norte. Este país debe ser destruido o destruirá todos los monarquía en la faz de la tierra ". The Hazard Circular, la revista del Banco de Inglaterra, la cita aparece en el London Times en 1865, refiriéndose a la práctica de la expedición de Green Backs de Abraham Lincoln

"La gran deuda que nuestros amigos, los capitalistas de Europa, se asegurará de que esta guerra, se utilizará para manipular la circulación (monetaria). No podemos permitir que los billetes estatales [Greenbacks] circulen porque no podemos regularlos". The Hazard Circular , la revista del Banco de Inglaterra, Año 1862

" El esclavismo probablemente será abolido por las fuerzas en guerra y la propiedad de los esclavos será totalmente derogada.
Yo y mis amigos europeos, estamos a favor de esto: que la esclavitud se limite a la posesión del trabajo y que se reflejarse en los intereses del trabajador, mientras tanto el proyecto europeo liderado por Inglaterra será supervisar los trabajos a través del control de los salarios. La gran deuda que los capitalistas queremos constituir basada en la guerra, deben ser utilizadas como un medio para controlar el volumen de dinero. Para llevar eso a término este objetivo se deben utilizar las obligaciones hipotecarias como punto de partida fundamentales del sistema bancario. Estamos esperando que el Secretario del Tesoro haga esta recomendación al Congreso. No permitirá que el papel moneda, como se denomina, circule como dinero en ningún caso, ya que no podemos controlarlo. Sin embargo, podemos controlar las obligaciones estatales y a través de ellas la emisión bancaria ".
The Hazard Circular , la revista del Banco de Inglaterra, Año 1862

"El Gobierno debe crear, emitir y distribuir toda la moneda y el crédito necesario para satisfacer el gasto del Gobierno y el poder adquisitivo de los consumidores. (...) El privilegio del gobierno de la creación y emisión de dinero es su mayor oportunidad creativa. Mediante la adopción de estos principios, el deseo largamente sentido de utilizar un método uniforme de pago será satisfecho. La financiación de todas las empresas públicas, el mantenimiento de un gobierno estable y de un ordenado progreso, y la conducción del Tesoro se convertirán en una cuestión de práctica administrativa. La gente podrá ser suministrada con una moneda segura como su propio gobierno. El dinero dejará de ser patrón y se convertirá en el siervo de la humanidad. La democracia es erguirse por encima del poder monetario. "Abraham Lincoln, un documento del Senado de los Estados Unidos número 23, página 91, año 1865

"Quien controla el dinero en cualquier país es dueño absoluto de toda la industria y el comercio." James A. Garfield, Presidente de los Estados Unidos de América

"... Creo sinceramente que el principio de gastar dinero a pagar en la posteridad con el nombre de la financiación no es sino porvenir de estafa a gran escala." Thomas Jefferson a John Taylor, 1816. ME 15:23

"Yo. .. coloca la economía entre la primera y más importante de las virtudes republicanas, y la deuda pública como el mayor de los peligros a temer". Thomas Jefferson a William Plumer, 1816. ME 15:46

"Entonces yo digo, la tierra pertenece a cada una de esas generaciones durante su curso, plenamente y en su propio derecho. La segunda generación recibe claro las deudas y incumbencias de la primera, la tercera de la segunda, y así sucesivamente. Si a la primera se le pudiera cargar una deuda, entonces la tierra pertenecería a los muertos y no a la generación de vida. Entonces, ninguna generación puede contraer deudas mayores que podrá pagarse en el curso de su propia existencia. " Thomas Jefferson a James Madison, 1789. ME 7:455, 15:393 Estudios

"La muerte de Lincoln fue un desastre. Me temo que los bancos extranjeros con su astucia y su retorcidos engaños obtendrán control sobre todo el uso excesivo de la riqueza de América y usarán el propio poder para corromper de manera sistemática la civilización moderna. Ellos no dudan en lanzars a toda la cristiandad a la guerra y el caos para convertir todo el planeta en su legado. "Otto von Bismarck, que conmemorando el asesinato de Abraham Lincoln.

"En nuestro tiempo, es evidente que la inmensa riqueza y el poder se concentra en las manos de unos pocos hombres. Este poder se convierte en irresistible especialmente cuando ejercida por las personas que, por el mando y el control de dinero, también son capaces de manejar la demanda y decidir quién debe ser asignado. Y esta manera el suministro de sangre al cuerpo vital de la economía. Tiene el poder íntimo del sistema productivo, de modo que nadie se atreve respirar contra su voluntad. "Papa Pio XI, Quadragesimus annus 106-9, 1931

"Cuando un gobierno depende de los banqueros para el dinero, estos últimos y no los jefes del gobierno controlan la situación, debido a que la mano que da está por encima de la parte que recibe.
El dinero no tiene patria y financieros no tienen patriotismo ni decencia, su único objetivo es el beneficio. "Napoleón Bonaparte, 1815

"La tierra en su estado natural e inculto era, y siempre debería continuar siendo, la propiedad común de la raza humana. Una vez que la tierra se cultiva, el valor de la mejora, y sólo eso sin el terreno en el cual se encuentra, se considera propiedad. Cada propietario de terreno debe corresponder la comunidad con un alquiler … a todas las personas, ricos o pobres … porque este tema la herencia natural que, por derecho, pertenece a cada hombre, por encima de la propiedad que puede haber creado o heredado de los que la han hecho. "Thomas Paine 1796, p. 611, 612-613

"Es bueno que los habitantes de la nación no entiende nuestro sistema bancario y monetario, porque si lo hicieran, creo que habría una revolución antes de mañana por la mañana." Henry Ford

"La cuestión que se ha extendido durante centurias tenemos que hacer frente más tarde o más temprano es el pueblo frente a los bancos." Lord Acton, historiador, 1834 – 1902

"Quien no se aclara con la economía no entiende en absoluto la historia." Ezra Pound

"En cualquier sociedad que ha superado el estado salvaje el monopolio fundamental es el monopolio del dinero." Ezra Pound

 "La moneda no es válida si es título de cualquier cosa que no se entrega." Silvio Gesell, Orden Natural de la Economía.

"La historia americana del siglo XX ha registrado los resultados sorprendentes de los banqueros centrales de la Reserva Federal. En primer lugar, el estallido de la Primera Guerra Mundial, que fue posible gracias a fondos aportados por el banco central de los Estados Unidos. En segundo lugar, la recesión agrícola de 1920. En tercer lugar, el Viernes Negro de la caída de Wall Street de octubre de 1929 y el inicio de la Gran Depresión. En cuarto lugar, la Segunda Guerra Mundial, quinto la conversión de los activos de los Estados Unidos y sus ciudadanos de bienes inmuebles en papel desde 1945 hasta hoy transformando la América victoriosa y la más próspero potencia de 1945 en el mayor país deudor del mundo en 1990 .
Hoy en día esta nación se encuentra en ruinas económicas, devastada y destruida, casi en las misma enormes dificultades en que Alemania y Japón se encontraron en 1945.¿ Los americanos  actuaremos para reconstruir nuestra nación al igual que Alemania y Japón, cuando se ha enfrentaron a la misma condición en la que nos enfrentamos hoy -o continuaremos a estar esclavizados por el sistema babilónico de la moneda-débito que fue impuesta por la Ley Reserva Federal en 1913, y completar nuestra destrucción total? Esta es la única cuestión que debemos responder, y no tenemos mucho tiempo para hacerlo". Eustace Mullins

"Los poderes del capitalismo financiero tienen objetivo de gran alcance, nada menos que a crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía del mundo en su conjunto. Este sistema ha sido controlado de un modo feudal por los bancos centrales del mundo actuando en concierto, para llegar a acuerdos secretos en frecuentes reuniones y conferencias. El ápice de los sistemas tenía que ser el Banco de Pagos Internacionales en Basilea, Suiza, un banco privado propiedad y controlado por los bancos centrales del mundo que eran empresas privadas. Cada banco central ... trató de dominar a su gobierno por su capacidad de control de préstamos del Tesoro, manipular divisas, influir en el nivel de actividad económica en el país, e influir en la cooperativa de los políticos con posteriores recompensas económicas en el mundo de los negocios ". por el profesor Carroll Quigley, de Tragedy and Hope
"Sólo hay un poder en Europa y es el de los Rothschild" Comentador anónimo francés del siglo XIX

..Los Rothschild han conquistado el mundo de una manera más completa , más astuta y más durable de cuanto habían hecho precedentemente todos los Césares. Frederic Morton

"Supongamos que un marciano aterriza en Denver en el lado equivocado de las vías. Que termina en uno de los guetos y considera que las casas se ha venido abajo, los niños no atendidos, los ancianos en problemas, y los árboles mueren. Él ve todas estas cosas, y descubre que hay personas y organizaciones totalmente equipado y listo para resolver cada uno de esos problemas. Por lo tanto, este marciano pregunta: "¿Qué estás esperando?" La respuesta: "Estamos esperando el dinero". "¿Qué es el dinero?" El Marciano pregunta. "Es un acuerdo en una comunidad para utilizar algo como medio de cambio." ¿No cree que pueda salir del planeta creeyendo que no hay vida inteligente aquí?

El punto es: si el dinero es un acuerdo dentro de la comunidad para utilizar algo como medio de intercambio, podemos crear nuevos acuerdos, ¿no? Eso es exactamente lo que la gente ya lo está haciendo en todo el mundo. Entonces, ¿por qué no lo hacemos aquí? Si estamos esperando moneda convencionales para resolver todos nuestros problemas, no estamos esperando a Godot? "Bernard Lietaer