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jueves, 9 de julio de 2020

Juguetes gay



La cosa consiste en que los niños que visiten el Museo del Juguete (más de 20.000 visitas anuales) puedan recrearse en los muñecos homosexuales, o gays, o como diantres se quieran llamar esta temporada.
Ya se sabe que es de lo más “educativo” que los críos se acostumbren a jugar con muñecos que representan a los grupos de presión genital, esas peñas de amiguetes (y amiguetas) cuya segunda actividad principal es presionar a todo tipo de gobiernos para sacarles cuartos y privilegios
Ellos dicen que no, que lo suyo no es el dinero y los privilegios, sino defender los derechos de la cantidad ingente, incontable, infinita, de homosexuales dura, cruel, salvajemente perseguidos y reprimidos en nuestro país.
No hay más que salir a la calle un ratito, entre fase y fase, para ver no menos de un par de docenas de linchamientos de homosexuales y alguna que otra hoguera donde queman a lesbianas y a partidarios del sexo con animales de tu mismo sexo.
De ahí la gran necesidad y urgencia de dotar de más leyes, más subvenciones y más privilegios a cualquier organización que diga defender a las víctimas de tanto maltrato.
De ahí también la necesidad de llenar los museos y los colegios y las universidades y los partidos políticos y los presentadores de televisión y los repartos de las series de tales victimas. Al fin y al cabo hay que dar a tanta víctima una salida profesional, ¿no?
El caso es que yo no he visto en mi vida el menor maltrato a un homosexual en España, y ya tengo unos añitos, pero en cambio sí he visto, y muchas veces, el maltrato de esos grupitos de chupasubvenciones hacia quienes llevamos una vida libre.
La información que hoy comparto contigo en exclusiva se refiere a la decisión del Museo Valenciano del Juguete de incorporar a sus colecciones los muñequitos gay.
Muñequitos gay y muñequitas feministas, o “guerrilla girls”, que así han bautizado a la muñeca feminista.
La tapadera a la que se agarra el Museo del Juguete para promocionar los juguetes homosexuales es el habitual y manido argumento de la “igualdad”. Y el objetivo real, no sé si del Museo pero sí de los grupos de presión genital, es blanquear una actividad absolutamente minoritaria y en absoluto representativa, por más que destinen ingentes cantidades de dinero a publicitarla, proponiéndola no solo como el colmo de la normalidad, sino como el ideal al que debería tender cualquier persona civilizada. 
Decía más arriba que la segunda actividad de los grupos de presión genital es presionar a todo tipo de gobiernos para sacarles dinero y privilegios. La primera es ir de plañideras, presentarse como víctimas perpetuas e insaciables, llorones y lloronas continuos a los que nunca nada satisfará.
Lo que viene ser la histeria.
Y la tercera, el adoctrinamiento y la manipulación. Es decir, lo que acaba de suceder en el Museo del Juguete.
Puedes conocer los detalles pinchando en El Museo Valenciano del Juguete asume el adoctrinamiento LGTBI.

martes, 3 de marzo de 2020

Entrevista a la hija de Billy Graham en el Early Show...




En muchas ocasiones yo mismo me cierro a ciertas personas que no están exactamente en mi propia posición, aunque sí con bastante proximidad. Esa izquierda ataca, en efecto, todo aquello que no se ajusta a lo que ellos consideran que es nocivo para su revolución mundial. Una de sus tareas ha sido alienar a mucha gente, han llevado a muchos jóvenes por un camino absolutamente pernicioso, totalmente intolerable e insoportable. En nombre de un no se sabe qué principio presuntamente democrático ha sido casi obligatorio reirles todas sus imbecilidades y bufonadas, todo en nombre de ese pensamiento único llamado aquí el buen rollito.

Pero no hemos recibido a cambio más que mugre, inmoralidad, insultos y descalificaciones. Pues todo ese buen rollito se ha acabado definitivamente. Llevamos ya un tiempo inmersos en una guerra incruenta todavía, es cierto, pero guerra a la postre en las que no hay diferencia entre víctimas ni del frente, ni colaterales. Todas los son sencillamente porque la muerte que se recibe es la espiritual, toda ella es obra del Maligno, y no cabe suponer que éste sea imaginario, porque en tal caso Nuestro Señor debió alucinar cuando fue tentado, o debía estar pensando en otra cosa cuando nos advertía sobre él y sus maniobras e intenciones.

Y viene esto al caso porque voy a poner un enlace después a una entrevista. Se la hizo una periodista a la hija de un predicador evangelista norteamericano muy conocido allí de nombre Bill Graham. Y la periodista, Jane Clayson, con la habitual mala intención que caracteriza a muchos de los miembros de esa farándula, o sarao, que suele ser la Prensa, atribuyó a Dios todos los males habidos y por haber. La respuesta de la hija de este predicador, Ann Graham, fue tremenda, demoledora, tomemos nota de ella porque merece la pena.

https://www.youtube.com/watch?v=-rOvnBdAfcs


Aunque ha pasado desapercibida para nosotros, también se publicó en Facebook y me permito separar las oraciones para que se lean mejor:


(Valmadian  www.hispanismo.org


Entrevista a la hija de Billy Graham en el Early Show...

24 de mayo de 2014 a las 20:38

En la entrevista que le hicieron a la hija de Billy Graham en el Early ShowJane Clayson le preguntó, "¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?" (se refería a los ataques del 11 de Septiembre).



Anne Graham dio una respuesta sumamente profunda y llena de sabiduría.

Dijo: "Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente.


¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos?"

A la luz de ciertos sucesos recientes... ataques de terroristas,balaceras en las escuelas, etc., creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O'Hare (fue asesinada, hace poco que se descubrió su cuerpo) se quejó de que no quería que se orara en nuestras escuelas,y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas...la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien.


Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarle a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima (el hijo del Dr. Spock se se suicidó).


Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a ningún estudiante que se porte mal porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar (hay una gran diferencia entre disciplinar, tocar, golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren, y ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Y dijimos que estaba bien. Luego uno de los consejeros del consejo de administración de las escuelas dijo, ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer, démosle a nuestros hijos todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo, y no tenemos que decirle a sus padres que se los dimos en la escuela. Y dijimos que estaba bien.
Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hacemos en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo. Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me importa lo que nadie, incluyendo el Presidente, haga en su vida privada mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.



Luego alguien dijo vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que esto es una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo femenino. Y dijimos que estaba bien.Y luego alguien más llevó más allá esa apreciación y publicó fotografías de niños desnudos, llevándola aún más allá cuando las colocó en Internet. Y dijimos que estaba bien, tienen derecho a su libertad de expresión .Luego la industria de las diversiones dijo, hagamos shows por televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito. Grabemos música que estimule las violaciones, las drogas, los suicidios y los temas satánicos.

Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma enserio, así que adelante. Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia,por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?. Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.

Creo que tiene mucho que ver con "LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS.

"Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta porqué el mundo está en proceso de destrucción.

Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los periódicos, pero cuestionamos lo que dice la Biblia.

Es curioso cómo se mandan "chistes" por la red y se riegan rápido como pólvora, pero cuando empiezas a mandar mensajes del Señor, la gente lo piensa dos veces antes de compartirlos.

Es curioso cómo hay artículos lujuriosos, crudos, vulgares y obscenos que circulan libremente por el ciberespacio, pero la discusión de Dios en público se suprime en las escuelas, los espacios de trabajo y a veces hasta en el hogar.

Es curioso ver como nos preocupa más lo que piensan los demás de nosotros que lo que Dios piensa de nosotros.


https://es-la.facebook.com/notes/jes...0481569668498/

sábado, 15 de febrero de 2020

Obligado a simular una felación en clase

Emergencia l,

¡Obligan a un menor a arrodillarse y a simular una felación!

Se han disparado todas las alarmas. No solo es la máxima expresión del adoctrinamiento que sufren a diario los niños en las aulas. ¡Es un auténtico caso de corrupción de menores! 

Ha ocurrido en la localidad almeriense de Huércal-Overa: obligaron al menor a agacharse de rodillas imitando una felación, tal y cómo lo hacen en una película pornográfica.

La activista responsable de esta salvajada ha reconocido ante los medios estos hechos, que tuvieron lugar el miércoles pasado durante un taller sexual impartido por ella misma en el instituto Cura Valera.
El menor, según denuncia su padre, está traumatizado y se muestra incapaz de asistir al instituto.

Lo más repugnante es que la activista responsable del taller se muestra escandalizada con la reacción. Dice que es una práctica habitual y que hasta ahora, “solo había recibido elogios en los centros donde se ha impartido”.

El PIN Parental comienza a ser una emergencia… Si el PP andaluz y Ciudadanos lo hubiesen puesto en marcha, este abuso de menores se podría haber evitado…

Pero no, algunos en el PP (como Ayuso o Moreno), y todos en Ciudadanos, prefieren seguir negando su necesidad, y dejando que nuestros hijos caigan en manos de ideólogos sin escrúpulos como la que ha obligado a este chico a simular una felación.


Gracias por responder a esta emergencia


Ignacio Arsuaga y todo el equipo de HazteOir.org

domingo, 9 de febrero de 2020

Cruda realidad / ¿La ‘igualdad trans’ es la principal batalla en derechos civiles

Cruda realidad / ¿La ‘igualdad trans’ es la principal batalla en derechos civiles?

Difuminar el sexo, confundirlo, convertirlo como tantas otras cosas en algo que uno define a voluntad, y tantas veces como quiera, es la última estación. Si no hay nada que defina el género sino la propia voluntad, si es algo fluido y cambiante a capricho, ¿qué significa 'ser mujer'?

Por Candela Sande -
28/01/2020

     

«Seamos claros: la igualdad transgénero es la cuestión de derechos civiles de nuestro tiempo”, ha declarado en su cuenta de Twitter el ex vicepresidente Joe Biden, aspirante a la candidatura demócrata a la presidencia en las elecciones de este año. “No hay lugar para componendas cuando se trata de un derecho humano básico”.

Joe Biden está gagá. Empieza a ser común que confunda la ciudad en la que está o el tiempo que ha pasado de algún suceso histórico. Y, entre ustedes y yo, sospecho que tiene muy pocas posibilidades de conseguir la candidatura demócrata y aún menos de llegar a la Casa Blanca. Tiene 77 años, y me apuesto un brazo que la inmensa mayor parte de su vida jamás hubiera soñado que viviría un tiempo en que todo el mundo tendría que tomar por mujer a un hombre simplemente porque este así lo afirma. Y, sin embargo, tiene razón.

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Es un político de raza, y los políticos olfatean cuál es el tema del momento, y la ‘Guerra T’ es lo que toca. No es que las otras ‘luchas’ -los gays, el feminismo radical, la lucha contra la ‘islamofobia’- se hayan olvidado, pero siempre hay una causa de moda, el último grito, y ahora toca todo trans, todo el tiempo.

También es, en un sentido, la definitiva: en el momento en que consiga imponerse del todo en nuestra cultura, todo habrá acabado. Difuminar el sexo, confundirlo, convertirlo como tantas otras cosas en algo que uno define a voluntad, y tantas veces como quiera, es la última estación. En ella termina nuestra civilización, porque ninguna sociedad puede sobreponerse a semejante desastre si realmente se materializa. Sí, Joe, es la lucha de nuestro tiempo, y si la ganáis, estaremos perdidos.
Lo curioso es que una de las primeras ‘bajas’ va a ser, está siendo, el feminismo radical, la ‘lucha de la mujer’, y la razón es obvia: si no hay nada que defina el género sino la propia voluntad, si es algo fluido y cambiante a capricho, ¿qué significa ‘ser mujer’? ¿Qué sentido tiene la ‘lucha por la mujer’, que es algo que se puede empezar a ser o dejar de ser con una simple declaración?

Lo que viene, lo que toca ahora y estamos empezando a ver, lo resumía también en Twitter James Shupe, la primera persona del mundo en conseguir ser legalmente registrado/a como “no binario”, ni varón ni mujer. Shupe, que hace ya algún tiempo escapó de esa trampa ideológica, hace inventario respondiendo al exvicepresidente: “Hombres en aseos públicos de mujeres con niñas pequeñas. Hombre que ganan los primeros puestos en deportes femeninos. Hombres en refugios para mujeres sin hogar. Depredadores masculinos en prisiones femeninas en base a que ‘se sienten’ mujeres. Y Biden lo considera la lucha en derechos civiles de nuestro tiempo. ¿Estáis de acuerdo, mujeres?”.
Decretar por puro voluntarismo que un chico es una chica no cambia en absoluto el hecho de que es un chico

Verse obligados a aceptar a todos los efectos, incluidos los legales, la identidad de una persona cuando contradice la realidad biológica es un tipo de imposición que no se le hubiera ocurrido al mayor tirano que haya pasado por la historia de la humanidad. Y tiene consecuencias especialmente serias para las niñas. Hemos creado instalaciones separadas para ellas precisamente para protegerlas en situaciones en las que resultan físicamente vulnerables. Decretar por puro voluntarismo que un chico es una chica no cambia en absoluto el hecho de que es un chico. La ‘política Disney’ no va a cambiar este dato evidente, y es curioso que esto se dé al mismo tiempo que vivimos una verdadera histeria jaleada por el feminismo radical acerca de la peligrosidad de todos los varones. ‘El violador eres tú’, ya saben, pero mágicamente ese violador potencial se vuelve inocuo como una flor en el momento en que declara que es una mujer.

La excusa la conocemos, e incluso la respetamos: proteger la integridad física y psicológica de quienes experimentan disforia de género, es decir, la convicción de que uno ha nacido “en el sexo equivocado”. Pero la solución no puede ser obligar a toda la sociedad a vivir una fantasía ni, sobre todo, poner en riesgo a las chicas. En ningún otro aspecto crucial de la vida reconoce la ley una ‘identidad’ tan importante a partir de la mera declaración del sujeto, sin ningún otro requisito. Nadie se tomaría en serio a quien, con 7 años, dijera tener 18 en un bar o en un estanco. ¿Por qué, entonces, no solo se admite en este caso sino que se jalea y se rodea de extraordinarias salvaguardas jurídicas?
La respuesta es que la protección del disfórico es un pretexto bastante inverosímil para avanzar la agenda LGTBI, un grupo extraordinariamente poderoso y activo cuya oposición puede suponer el fin de la carrera de un político prometedor. Que le cuelguen a uno la etiqueta de ‘tránsfobo’ es hoy el beso de la muerte, y a menudo no solo en política sino en el entorno laboral y social.
Si vivimos lo suficiente, veremos la desolación que va a sembrar este último renuevo de la interminable ‘revolución sexual’, que ya ha dejado la familia herida de muerte y ha convertido nuestra sociedad en un desastre demográfico.

jueves, 30 de enero de 2020

¿Por qué quiero el Pin parental? Porque no quiero a mis hijos de cuatro años le enseñen a chupar genitales

ENORMES MINUCIAS

¿Por qué quiero el Pin parental? 

Porque no quiero a mis hijos de

 cuatro años le enseñen a chupar

 genitales

Abogados Cristianos y la Asociación 'Los Niños Son Intocables' han interpuesto

 una denuncia ante la Fiscalía de Menores de La Rioja sobre las charlas sexuales

 que imparte el Servicio de Sexología en La Rioja (SERISE) a alumnos de

 Infantil y Primaria.

Los niños intocables
Los niños intocables
El pasado mes de noviembre La Asociación “Los Niños Son Intocables”, junto con Abogados Cristianos, presentó  una denuncia ante la Fiscalía de Menores de La Rioja en relación a las charlas sexuales que imparte el Servicio de Sexología en La Rioja (SERISE) a alumnos de Infantil y Primaria. Para informar de esas charlas y de la denuncia han comparecido en rueda de prensa, la presidenta de Abogados Cristianos, Polonia Castellanos y Salvador Martí, un policía local de Logroño, creador del proyecto 'Alexia enséñanos' enfocada a la prevención del abuso a los más pequeños. 

sábado, 18 de enero de 2020

¿De quién son mis hijos, señora Celaá?

Del Foro  Hispanismo (Valmadian)

Libros antiguos y de colección en IberLibro




EL APODERAMIENTO DE LOS INOCENTES y su consecuente puesta a disposición de Satán. La estrategia les funciona, de momento, pero es algo tan burdo, tan basto, tan asqueroso que, al final, llegará el DÍA DE LA IRA, y no escaparán, porque de donde se va, se viene, a donde se sube, se baja y porque en esta tierra no hay nada eterno y todavía menos la mentira.



ARTÍCULO 27 de la vigente Constitución.

"El derecho a la educación pertenece en primer lugar a los padres, y garantiza la libertad que tienen de educar a sus hijos en conciencia según sus valores. La Constitución Española reconoce el derecho de todos los españoles a la educación y a la libertad de enseñanza."
Esta cursi relamida que "okupa" la cartera de IN-Educación, es la Maestra Ciruela, que no sabiendo leer, montó una escuela, pues parece que no sabe y no se entera (señalas la Luna y te mira el dedo, es de esas), que tiene la OBLIGACIÓN, el IMPERATIVO LEGAL, le guste a ella o no, y al depravado de su jefe y asociados, de cumplir a rajatabla con dicho artículo y, desde luego, yo invito a todos los padres con hijos menores a que inunden los juzgados de toda España con denuncias contra esta basura.


¿De quién son mis hijos, señora Celaá?

Por Carlos Esteban | 17 enero, 2020

Ha dicho la ministra de Educación, Isabel Celaá, que los hijos no son de sus padres. ¿De quién son, entonces? Del Estado, naturalmente.

“No podemos pensar de ninguna de las maneras que los hijos pertenecen a los padres”, ha declarado hoy viernes la ministra de (In-, Des-) Educación, Isabel Celaá, criticando la adopción del pin parental por parte del gobierno de la Región de Murcia a instancias de Vox. No es la primera vez que lo dice, ni es la única que lo está diciendo. Irene Montero, la ministra de Igualdad que es igual a cualquier otra mujer que se haya ligado al jefe, está en lo mismo.

En un sentido literal, la ministra tiene razón; tiene razón en que los hijos no son propiedad de los padres, ni están al margen de la protección de derechos elementales que garantiza el Estado. Pero es evidente que la ministra no se refería a esa perogrullada, aunque solo sea porque nadie la ha cuestionado. Nadie piensa que, si sus padres siguen entre nosotros, la señora Celaá les pertenezca, por apurar el absurdo.

No, Celaá se refiere a quién toma decisiones por el niño. Ese es el sentido de “pertenecer”, de “ser de”. Y, por eso, si Celaá cree que los hijos -menores, se sobreentiende- no son de sus padres, la pregunta obvia es: entonces, ¿de quién son? Porque imagino que la ministra del ramo tendrá una idea, aunque sea aproximada, de lo que es un niño, y no supondrá que puede ser de sí mismo, en el sentido de responsabilizarse de sus decisiones. Un niño de seis años puede tomar poquísimas decisiones por su cuenta; uno de seis meses, ninguna.


Así que, si no son de los padres, ¿de quién son? Del Estado, naturalmente. No es exactamente una idea original. Rousseau era de la misma opinión, y no en vano se deshizo de sus cinco hijos dejándoselos ‘al Estado’ en forma de la inclusa, donde moría una abrumadora mayoría de los recién nacidos antes de cumplir el año. También era dogma en los regímenes comunistas, donde incluso se les animaba a denunciar las ‘desviaciones ideológicas’ de sus padres.

Pero el Estado no deja de ser una ficción jurídica, incapaz de tomar por sí mismo otras decisiones que las que adopte el Gobierno. ¿Son los que nacen en España algo así como Los Cien Mil Hijos de Pedro Sánchez?
España atraviesa una crisis demográfica que ya no es grave: hace mucho que pasamos ese punto. Hoy es ya desesperada. Estamos en una tasa de natalidad por debajo de la que, según los demógrafos, ninguna sociedad se ha recuperado. Tanto, que hasta los socialistas se han dado cuenta y ha añadido al ya largo nombre del Ministerio de Transición Ecológica la coletilla “y del Reto Demográfico”. Naturalmente, "los expertos"  dicen que esto solo se arregla con inmigración masiva, muy por encima de la que temen los más alarmistas. Porque, naturalmente, no vamos a esperar que los españoles nativos tengan hijos.

Y con razón: todo en nuestra sociedad está dispuesto para que no tengamos hijos, desde la estructura laboral a los mensajes continuos de la publicidad, la llamada constante a la irresponsabilidad sexual, la espada de Damocles de la Ley de Violencia de Género -usada rutinariamente por los abogados de Familia para ablandar al varón en un proceso de divorcio-, pasando por el feminismo radical y cientos de otros factores sociales, todos en la misma dirección.

Tener hijos hoy es, o un privilegio, o una heroicidad. Siempre, en cualquier caso, un sacrificio, de las cosas que más valora el hombre de hoy: tiempo, dinero, independencia y energía. Así las cosas, no hay nada de extraño que una sociedad descristianizada deje de tener hijos, en absoluto. Pero si, además, las autoridades insisten en que esos hijos que tanto nos cuesta tener no son nuestros, sino de la red de fríos y anónimos funcionarios que llamamos “Estado”,  ya me dirán quién querrá tenerlos.

Porque, señora Celaá, si los hijos son del Estado y no de los padres, me encantaría saber qué negociado público se va a encargar de darle de comer. Gratis, naturalmente, ya que son suyos. Y mecerles por las noches, y aguantar sus llantos, y ‘sacarles el aire’, y consolarles cuando se caen en su primera bici, y estar dispuesto a escucharles y responder todas sus incesantes preguntas, y estar a su lado en la cabecera de la cama cuando están enfermos. Y cien cosas más. Porque todo eso, señora Celaá, es ser padres, es tener responsabilidad sobre los hijos. Y si van a ser del Estado, mejor que vayan sabiéndolo. Y, de paso, que aprendan a parirlos, porque no concibo de nadie que esté dispuesto a tenerlos para entregarlos a manos de quien va a enseñarles todo lo contrario de lo que le digan en casa, y a pensar de sus padres que son unos retrógrados. Porque a Pavlik Morozov lo va a tener… su padre.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cruda realidad / Si es usted heterosexual, hágaselo ver

Cruda realidad / Si es usted heterosexual, hágaselo ver

Empieza a no hacer gracia. Empieza a asustar esto de 'El País' que, naturalmente, es lo de 'Le Monde', es lo de 'The New York Times', es lo de nuestras élites. Si la heterosexualidad es un problema, si la heterosexualidad es algo que contemplar con el ceño fruncido y mirada censora, apaga y vámonos.

Imagen referencial
Imagen referncial
Imagino que no les habrá pasado nunca y la verdad es que no se lo deseo a mi peor enemigo, porque es una experiencia terrorífica. Me refiero a ese momente en que una está tranquilamente charlando con un personaje al que cree meramente excéntrico y, en un momento concreto, por un único comentario que hace con absoluta seriedad, una se da cuenta súbitamente que está hablando con un orate, un loco de remate.
Que los ‘maestros de pensar’ -como dicen los franceses- que nos ha tocado en desgracia a nuestra civilización actual exponen a cada paso un disparate mayor que el anterior y que proponen medidas socialmente suicidas es casi la razón de ser de mis columnas; pero, como en todo, faltaba el momento definitivo, la frase que te indica sin posible interpretación benigna que estás ante un candidato a camisa de fuerza y celda acolchada.
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Me refiero a abrir al que se llama a sí mismo ‘diario de referencia’, El País, que por lo que sé sigue siendo el más vendido de España, y toparme con este titular: ‘La heterosexualidad es peligrosa‘. Y ya, cerremos esto, que no da más de sí.
No, no es de broma, lo dice completamente en serio. La heterosexualidad es peligrosa. Y punto
En España, cualquier periodista que titulara ‘La homosexualidad es peligrosa’ no volvería a trabajar en ninguno de los grandes medios en su vida, y en muy pocos de los pequeños. Un líder político, un empresario, un artista, un académico que pronunciara la frase “la homosexualidad es peligrosa” podría decir adiós para siempre jamás a su carrera, y tendría todas las papeletas para sufrir acosos y escraches. Un particular que colgara en una red social la frase “la homosexualidad es peligrosa”, salvo que tuviera menos seguidores que un mitin de Ciudadanos, vería muy probablemente cerrada su cuenta in aeternum.
Y, sin embargo, la proporción de homosexuales en casi cualquier sociedad no supera, de media, el 3% o 4%. Y, sin embargo, una sociedad podría sobrevivir y crecer y prosperar sin homosexuales, pero no podría hacerlo sin heterosexuales. No digo que no haya habido homosexuales que, por cuestiones quizá de presión social haya tenido hijos del modo natural, pero es raro, mucho más cuando ya no existen esas presiones, sino más bien todo el aliento del mundo para salir del armario. Lo que significa que todos somos hijos de heterosexuales, presumiblemente, también el autor de la tribuna.
La idea es tan suicida, tan inconcebiblemente estúpida, que decidí darle una oportunidad a la tribuna, dando por hecho que el autor había querido ser provocador en el titular para atraer lectores, pero que en el texto se contaría otra cosa, algo menos irracional. Pero no, no es de broma, lo dice completamente en serio. La heterosexualidad es peligrosa. Y punto.
La excusa en esta ocasión es esa fiebre electoralista de la violencia de género. La llamo así no porque sea insensible al destino horrible de las mujeres que la sufren, sino porque España está entre los países bendecidos con una menor tasa de violencia contra las mujeres -es decir, es lo contrario de una ‘emergencia’- y, sobre todo, porque no se hace el menor esfuerzo por conocer las causas reales y ponerle remedio, sino que se utiliza indecentemente para pescar votos y cambiar la sociedad. Dice el autor: “Los asesinatos de mujeres en el ámbito doméstico se producen dentro del marco de ese tipo de relación. El dato no se menciona cuando se habla de feminicidio, pero es quizás políticamente el más importante”.
Comencemos por decir que eso es falso. En estas mismas páginas ya nos hicimos eco del grave problema, denunciado en publicaciones impecablemente gays, de la violencia de pareja entre homosexuales, que sufren doblemente porque nadie quiere tocar su caso ni con un palo. Si hay muchos más casos en parejas heterosexuales es, además, porque hay muchísimas más parejas heterosexuales. Es la norma y lo otro es la excepción, nos pongamos como nos pongamos. Pero eso es lo de menos. Lo de más es ese aborrecimiento imposible a la norma, a la normalidad, a la vida.
Empieza a no hacer gracia. Empieza a asustar esto de El País que, naturalmente, es lo de Le Monde, es lo de The New York Times, es lo de nuestras élites. Porque significa, directamente, que estamos en manos de dementes que pueden hacer un daño espantoso a estas y a las generaciones futuras y que, de hecho, lo están haciendo.
Porque si la heterosexualidad es peligrosa, entonces vivir es peligroso. Si la heterosexualidad es un problema, si la heterosexualidad es algo que contemplar con el ceño fruncido y mirada censora, apaga y vámonos, literalmente. Y es entonces cuando una conecta los puntos y entiende todo, entiende hasta qué punto es antivida el pensamiento único. ¿Cuántos artículos han leído o visto de pasada sobre lo malo que es tener hijos? En algún caso alegarán a que es negativo para la salud mental de los padres; en otros, a que contribuye al cambio climático, o que es una ruina o que nos estropea la diversión como, al parecer, la última generación en Occidente.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Democracia Un profesor de La Sorbona se atreve a decir que a los ideólogos de género les falta un tornillo

Un profesor de La Sorbona se atreve a decir que a los ideólogos de género les falta un tornillo

Un filósofo francés, especialista en Historia de la Ciencia, se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato, desafiando la dictadura de lo políticamente correcto: ideólogos de género, de especie y eutanásicos -viene a decir- están de atar.

Somos pocos los que, muertos de miedo, nos hemos atrevido alguna vez a decir que teorías como la de Género o la que proclama los derechos de los animales no es que sean erróneas, es que son de psiquiátrico. Directamente. Lo hemos hecho siempre con la boca pequeña, que la nueva Gestapo tiene mil ojos y los delatores están dispuestos a señalarte con el dedo para hacer méritos ante el sátrapa de turno, cobrarse la recompensa y colocarse la medalla de ciudadano modelo.
De ahí, la paz que nos da ver que un filósofo se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato, titulando en términos psiquiátricos un libro sobre el generismo, el animalismo y la eutanasia: “La filosofía se ha vuelto loca”.
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Ni es de Vox, ni es de Trump. Se trata de un profesor de Filosofía Contemporánea de La Sorbona, y además especialista en Historia de la Ciencia: Jean-François Braunstein. Los franceses, ya saben ustedes, de vuelta de todo, han sido capaces de superar el narcisismo de mayo del 68 y ahí tenemos una pléyade de intelectuales que ponen al nihilismo frente a sus contradicciones: Pascal Bruckner, Alain Finkielkraut, Gilles Lipovetsky, Fabrice Hadjadj o este profesor Braunstein. 
Peligrosas han demostrado ser las teorías de género de Judith Butler o el especismo de Peter Singer
Incluso hay algún español nada sospechoso de carca, como Fernando Savater, que reconoce que la filosofía “se presta a la genialidad, pero también a los desvaríos”, y elogia el libro de Braunstein al que califica de “excelente” porque explora “tres dislates del pensamiento actual peligrosamente populares”.
Porque peligrosas han demostrado ser la noción de género, popularizada por John Money en 1972 o la fluidez de de los géneros de Judith Butler; o el especismo de Peter Singer, que le ha llevado a proclamar los derechos de los animales, la licitud de la zoofilias, y ya de paso las relaciones sexuales con niños (¿por qué no?); o el entusiasmo con el que posthumanistas como Robert Freitas defienden la eutanasia, para terminar con ese “holocausto humano” que es “la muerte natural”. 
Esas teorías, disfrazadas de buenos sentimientos (benevolencia universal, amar al diferente, esquivar el dolor) tienen no solo “conclusiones absurdas, sino abyectas”. Porque, como argumenta Braunstein en su libro, si el género no tiene nada que ver con el sexo, ¿por qué no cambiarlo todas las mañanas? o ¿por qué no pedir que se nos amputen miembros sanos que no se corresponden con la imagen que tenemos de nuestros propio cuerpo?; si no hay diferencias entre animales y humanos ¿por qué no tener relaciones sexuales “recíprocamente satisfactorias”?; si se elige interrumpir vidas indignas de vivirse ¿por qué no acabar con los niños defectuosos o no deseados?
Y son un peligro público señores como Singer o Money, o Hugo Englehardt, que sugiere que los experimentos médicos se hagan antes en enfermos con el cerebro dañado que con animales no humanos; o señoras como Judith Butler o Donna Haraway -la de la teoría del cyborg, que describe emocionada los “besos profundos que se dan ella y su perra para borrar las ‘barreras de especie’”-. Por más que gocen de prestigio científico y ocupen cátedras en universidades como la John Hopkins, Berkeley o Princeton. 
Lo inquietante es que estas chaladuras mentales -por seguir el título del libro– están en la agenda de los legisladores y  los partidos políticos. Recordemos que el proyecto del Gran Simio, que nos equipara con gorilas, chimpancés y orangutanes, fue suscrito por Zapatero; que la eutanasia figura en el programa de Pedro Sánchez; y que las leyes LGTB han sido respaldadas por todas las formaciones (con la honrosa excepción de Vox).
Y la sociedad ha tragado sin rechistar. Por ignorancia, por falta de sentido crítico, por conformismo… o porque se telealimenta de telediarios teledirigidos. Como subraya Braunstein, una mayoría de ciudadanos europeos se declara favorable a que el Código Civil reconozca la naturaleza “viva y sensible” de los animales; y una mayoría de franceses está a favor de que los médicos pongan fin a la vida de enfermos incurables si lo piden, “sin tener en cuenta a los moribundos a los que parece que se ha olvidado consultar”. Con el género hay menos unanimidad: sólo el 53% está a favor de que en la escuela se imponga. Pero todo se andará…
La población se traga estos cuentos pretendidamente científicos con similar papanatismo con la que una sociedad culta como la alemana se tragó la superioridad de la raza aria y el derecho a cepillarse a judíos, gitanos y homosexuales.
La comparación no es nada exagerada, si reparamos en que el infanticidio, al que Joseph Fletcher llega a llamar “aborto postnatal”, se ha convertido en “un topos clásico de la discusión de filosofía moral, cuando hasta ahora era un asunto reservado a los oficiales de las S.S.”, explica Braunstein en su libro.
El autor señala que todas estas teorías parten del mismo prejuicio: la repugnancia por el cuerpo humano, que equivale a decir por la dignidad de la persona. Algunos como Foucault se abonan al platonismo, considerando el cuerpo como prisión del alma, una fea carcasa de la que se avergüenzan y pretenden superar. Olvidan una obviedad, que la persona es un quién, no un qué, que no puede ser manipulada como si fuera una cosa. Singer o Butler debieron hacer novillos cuando explicaron a Kant en clase. 
El “especismo”  abandona a su suerte a los pobres mosquitos, mariscos y otros microbios, así como frutos y legumbres
Implícitamente el autor deja caer otro rasgo de todos ellos: su falta de sentido del humor. Lo que revela no poca soberbia. Un científico que no es capaz de reírse de sí mismo y de reconocer sus errores, es un fiasco. 
No es que Braunstein se burle de ellos, simplemente lleva hasta sus últimas consecuencias sus peregrinas ocurrencias. Así, Beatriz Preciado llega a decir que John Money es a la historia de la sexualidad, lo que Hegel fue a la historia de la filosofía o Einstein a la concepción de espacio-tiempo. Nada menos.
Y el “especismo” de Singer abandona a su suerte “a mosquitos, mariscos y otros microbios, y a fortiori, a frutos y legumbres que, sin embargo, son tan seres vivos como los demás”. 
Lean a Braunstein. Proporciona argumentos para contrarrestar el generismo con el que van a por sus niños, o la eutanasia con la que van a por sus mayores. Y puede que les haga reír, al reducir al absurdo las disparatadas teorías de ese grupo de chalados. Aunque lo más probable es que se le hiele la sonrisa.