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martes, 13 de octubre de 2020

Explícale a tu hijo que el 12 de octubre es el Día de la Patria y de la Hispanidad

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Explícale a tu hijo que el 12 de octubre es el Día de la Patria y de la Hispanidad

Circula masivamente por las Redes Sociales este texto, de autor anónimo, que nos complace reproducir en este Día de la Hispanidad

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En algunos coles le enseñarán a celebrar Halloween, Carnaval o el Día de la Paz, pero no el Día de su Patria. Cuéntale que no es sólo un día de fiesta. Que es el Día de España.🇪🇸

Dile que estamos aquí desde hace milenios. Que éramos tan tercos que preferíamos morir a ser esclavos. Háblale de Numancia y Sagunto. De la Devotio iberica. De cómo el honor y la lealtad ya eran nuestra divisa hace más de dos mil años.

Cuenta a tu hijo que hemos pasado siglos peleando contra el invasor. Que cada palmo de la tierra que pisamos se ganó luchando. Y que aquellos que cayeron combatiendo no morirán nunca.

Háblale del Cid, de Guzmán el Bueno, de don Pelayo, del Gran Capitán, de Hernán Pérez del Pulgar, de Isabel la Católica…

Cuéntale que fuimos capaces de conquistar otro mundo. Y que lo llamamos Nueva España. Que peleamos contra ejércitos de guerreros de leyenda en su propia tierra. Y que vencimos. Que derrotamos a aquellos que usaban a otras tribus como ganado y masacraban a sus esclavos y a sus propias gentes en altares. Y cuéntale que allí construimos universidades, hospitales y catedrales. Que les llevamos nuestro idioma y nuestro arte.

Enséñale a no creer las mentiras que inventaron aquéllos que siempre nos odiaron para encubrir sus propios crímenes.

Habla a tu hijo de Hernán Cortés, de Francisco Pizarro, de Mencía Calderón, Hernando de Soto, Ponce de León, Núñez de Balboa…

Cuéntale que lanzamos expediciones por todo el mundo. Que buscábamos aventura y conocimiento. Y que llevamos nuestra cultura, nuestros valores y hasta vacunas gratis.

Háblale de Velázquez, Ribera y Murillo. De Lope y Garcilaso. De Quevedo, Calderón y Cervantes. Háblale de los Héroes del Dos de Mayo, de María Pita, de la Monja Alférez…

No dejes que olvide a qué pueblo pertenecen. Que fuimos un imperio donde no se ponía el sol y que el mundo fue una selva de picas españolas.

Háblale de nuestros Tercios victoriosos. Dile que fuimos el escudo de Europa. Que defendimos nuestra cultura cuando todo eran enemigos.

Que Santiago es el Patrono de España. Y que la Virgen del Pilar es la Patrona de la Hispanidad.

Enséñale que haría falta una vida para contar todas las gestas de España y que cada latido del corazón nos recuerda que llevamos la misma sangre de aquéllos que dieron su vida por España.

Que renegar de la Patria es tan miserable como despreciar a una madre. Que ser español es un orgullo y que nuestra forma de vivir ha de hacernos dignos de tal honor.

Dile a tu hijo que el 12 de octubre será el Día de la Patria y de la Hispanidad.

sábado, 23 de noviembre de 2019

DE LAUDE SPANIAE ( SAN ISIDORO DE SEVILLA ( s. VI ))

DE LAUDE SPANIAE 

– SAN ISIDORO DE SEVILLA ( s. VI )


 "Eres, oh España, la más hermosa de todas las tierras que se extienden del Occidente a la India; tierra bendita y siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos. Eres con pleno derecho la reina de todas las provincias, pues de ti reciben luz el Oriente y el Occidente. Tú, honra y prez de todo el Orbe; tú, la porción más ilustre del globo. En tu suelo campea alegre y florece con exuberancia la fecundidad gloriosa del pueblo godo.
La pródiga naturaleza te ha dotado de toda clase de frutos. Eres rica en vacas, llena de fuerza, alegre en mieses. Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus playas. No hay en el mundo región mejor situada que tú; ni te tuesta de ardor el sol estivo, ni llega a aterirte el rigor del invierno, sino que, circundada por ambiente templado, eres con blandos céfiros regalada. Cuanto hay, pues, de fecundo en los campos, de precioso en los metales, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van en zaga a los más famosos del orbe habitado. Ni Alfeo iguala tus caballos, ni Clitumno tus boyadas; aunque el sagrado Alfeo, coronado de olímpicas palmas, dirija por los espacios sus veloces cuadrigas, y aunque Clitumno inmolara antiguamente en víctima capitolina, ingentes becerros. No ambicionas los espesos bosques de Etruria, ni admiras los plantíos de palmas de Holorco, ni envidias los carros alados, confiada en tus corceles. Eres fecunda por tus ríos; y graciosamente amarilla por tus torrentes auríferos, fuente de hermosa raza caballar. Tus vellones purpúreos dejan ruborizados a los de Tiro. En el interior de tus montes fulgura la piedra brillante, de jaspe y mármol, émula de los vivos colores del sol vecino. Eres, pues, Oh, España, rica de hombres y de piedras preciosas y púrpura, abundante en gobernadores y hombres de Estado; tan opulenta en la educación de los príncipes, como bienhadada en producirlos. Con razón puso en ti los ojos Roma, la cabeza del orbe; y aunque el valor romano vencedor, se desposó contigo, al fin el floreciente pueblo de los godos, después de haberte alcanzado, te arrebató y te armó, y goza de ti lleno de felicidad entre las regias ínfulas y en medio de abundantes riquezas"


El hidalgo de las palabras truncadas: Alabanza de España “De Laude Spaniae” San Isidoro de Sevilla.

jueves, 24 de octubre de 2019

Esto va a acabar mal

Esto va a acabar mal

Hace un año, con extraña premonición, Jesús Laínz escribía este artículo...
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En 1888 Friedrich Nietzsche escribió esto en su Crepúsculo de los ídolos:
Dicho al oído de los conservadores: No hay remedio: hay que ir hacia delante, quiero decir, avanzar paso a paso hacia la decadencia (ésta es mi definición del progreso moderno). Se puede poner obstáculos a esa evolución, y, con ellos, embalsar la degeneración misma, conjuntarla, hacerla más vehemente y repentina: más no se puede hacer.
Descripción perfecta del régimen del 78. Para ser exactos, de la degeneración del régimen del 78 debido a la instauración del suicida Estado de las Autonomías.
Pero no cometa usted, malinterpretador lector, el error de deducir que este humilde juntaletras ha traído la frase del gran filósofo alemán para referirse solamente a esa entidad ideológica amorfa e indefinible a la que suele llamarse derecha. Porque, en este contexto, por conservadores hay que entender todos los gobernantes, de cualquier partido, que se han dedicado durante los últimos cuarenta años a conservar –a conllevar, según el nefasto término orteguiano– el problema separatista sin mover un dedo, como si, dándolo por inamovible, sólo cupiera sentarse a ver pasar el tiempo con la vaga esperanza, en el mejor de los casos, de que algún día, por mediación divina o similar, el problema se resolviese solo. 
Por eso todos nuestros gobernantes, desde el hoy idolatrado duque de sí mismo hasta el incalificable Rajoy, pasando por todos los demás, de entre los cuales sería injusto no destacar el infausto ZP, se han limitado a conservar la situación establecida por la Constitución de 1978 y empeorada por cada uno de ellos.
Pero lo grave no ha sido la faceta política de la cuestión, con ser ella sola lo suficientemente seria como para poner en peligro la existencia de la nación. Lo verdaderamente grave ha sido el conservadurismo judicial, si se nos permite la expresión. Pues el hecho clave de la vida política española durante estas últimas cuatro décadas ha sido la inexistencia del Estado de Derecho, sobre todo en lo relativo a las perpetuas acciones ilegales y anticonstitucionales de los gobernantes separatistas.
Cuarenta años de incumplimiento de leyes y sentencias, cuarenta años de escandalosa impunidad para todo tipo de delitos, desde el saqueo de Pujol hasta la rebelión de Puigdemont, cuarenta años de insolente anuncio de que pretendían seguir incumpliéndolo todo, nos han conducido a la situación en la que nos encontramos hoy: unos políticos separatistas insistiendo en un golpe de Estado agravado cada día; y las vidas y haciendas de millones de ciudadanos a merced de lo que dichos políticos decidan. La impunidad de un golpe de Estado evitado en falso mediante la falsa aplicación del artículo 155 por el falso Rajoy, sumada a la impunidad que, vía indulto, anuncia un Sánchez que, en comparación, acabará alzando a ZP a la categoría de patriota, ha sido el incentivo final que necesitaban los separatistas para atreverse a dar el paso siguiente: intentarlo de nuevo. Pues ya han comprobado que no pasa nada.
Nadie puede acusar de hipocresía a los separatistas. Bien claro anuncian sus intenciones cada día. No merece la pena aburrirnos ahora con mil citas. Basta una sola, la frase de Quim Torra del 8 de diciembre poniendo como ejemplo para Cataluña la secesión de Eslovenia, aquella primera chispa de las guerras que hace tres décadas acabaron con Yugoslavia al precio de 140.000 muertos:
Los catalanes hemos perdido el miedo. No nos dan miedo. No hay vuelta atrás en el camino hacia la libertad. Los eslovenos decidieron tirar hacia delante con todas las consecuencias. Hagamos como ellos y estemos dispuestos a todo para vivir libres.
Es decir: pongamos muertos sobre la mesa para poder aspirar a la independencia con el apoyo de unos extranjeros horrorizados. Los candidatos a muertos, eso sí, habrán de ser los demás, no el cobarde Torra y sus compinches.
Éstas son las consecuencia de conservar la situación durante cuarenta años. La presión sobre el embalse se ha ido acumulando y ahora está a punto de romperse y de llevarse todo por delante.
Sólo hay una solución de última hora, suponiendo que todavía estemos a tiempo: que las instituciones españolas –todas– estén a la altura de las circunstancias. Que el Gobierno gobierne con espíritu patriótico, inteligencia, altura de miras y obediencia a la ley. Que los parlamentarios dejen de hacer el payaso y cumplan con dignidad su función de representación de la soberanía nacional. Y que los jueces apliquen exacta y estrictamente la ley. O se demuestra que España es un Estado de Derecho, con todas las consecuencias y caiga quien caiga, o el Estado desaparecerá.
De los dos primeros poderes no cabe esperar mucho, pues sobradas pruebas han dado de su frivolidad e incapacidad. Por eso probablemente recaiga la mayor responsabilidad sobre los jueces, sobre esos jueces acosados por los partidos políticos en Madrid y por las hordas separatistas en Cataluña.
España está en sus manos. Porque si tampoco ellos responden, esto no tardará en acabar mal, muy mal.
© Libertad Digital

lunes, 29 de julio de 2019

En la España antigua las casas olían a hombre; no a mujer


En la España antigua las casas olían a hombre; no a mujer


... cuando aquellos nuestros hidalgos, de solar, y casa conocida, y devengar quinientos sueldos, labraban sus casas, tomando el modelo del valor de los hombres, que las habian de habitar, y no como ahora, que se labran al gusto, y sabor de las mujeres, que las han de ventanear, afeytadas como ellas, hechas todas jardines, porque las vidas de sus dueños pasan en flores, y banquetes, entrando una vez un Rey de Leon en la casa de uno de aquellos Hidalgos de la Montaña por una puerta labrada à lo antiguo, cuya tapiceria del recibimiento en el zaguan, eran paredes cubiertas de lanzas, dardos, chuzos, ballestas, y otras armas de aquel tiempo: entro mas adentro en otra cuadra, y hallo, que la ocupaban morriones, arneses, paveses, jacos, y cotas, y llegando al patio de ella, le vió cercado de pesebreras, y sobre ellas algunas sillas, bridas, y ginetas; que correpondian à la suerte del caballo, que ocupaba el pesebre: entraba el Rey à cierta necesidad corporal, que se le havia ofrecido, y como entonces no se usaba la plata en los servicios, sino escasamente en las monedas, fue fuerza que entrase hasta los corrales, donde halló arados, aguijadas, calderos de pastores, y como en toda la casa no viese otra cosa , al salir dixo riendose, Esta casa mucho sabe à su dueño, hombre es el que la habita, huele la casa à hombre. Si asi fueran las casas, y dueños de ellas ahora, olieran à hombres, y no a mujeres...

(Antonio Liñán y Verdugo, Guia y avisos de forasteros que vienen a la Corte, Aviso VII, 1623)

sábado, 6 de julio de 2019

Sobre España (Pío Moa)

Pío Moa: 

Sobre España

Opinión
Pío Moa

martes, 4 de junio de 2019

El voto conservador (José Manjón)

El voto conservador

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Las últimas elecciones han demostrado que España es un país profundamente conservador, no en el sentido de las ideas políticas, sino en el de la praxis, en el del vulgo que reza ¡Virgencita, que me quede como estoy! Contra lo que pueda parecer, el voto a la socialdemocracia es lo más inmovilista que cabe imaginar: se trata de una ideología en retroceso y desaparición en toda la Europa avanzada, esa tan rubia, tan alta y tan rica que siempre hemos admirado. Sin embargo, la Península Ibérica, el rabo por desollar de Europa, vota a los socialistas  y ha convertido estas tierras de pan llevar en la reserva moral de Occidente, en la Luz de Trento de una ideología que se agota después de un siglo en el que fue hegemónica.
¿Por qué semejante fenómeno? En primer lugar, y sin lugar a dudas, por el clásico atraso español. Aquí siempre está de moda lo que en Uropa se ha llevado veinte años antes. Somos como esos primos pobres que heredan la ropa ajada de los parientes ricos y que con tan tristes galas presumen de modernos de pueblo. Lo nuestro,  en política, es lo palurdo, como una boda civil en los suburbios: el novio que no se sabe hacer el nudo de la corbata rosa fucsia, la parienta de blanco, con el tatuaje de Camarón en el escote, y el concejal de la Pesoe trastabillándose  en las lecturas y soltando chascarrillos. Música de fondo de Paquito el chocolatero mientras tíos curdas gritan ¡Que se besen! Algo no muy distinto es nuestra casposa “élite” de icetas, rufianes y garzones.
En segundo término, no podemos olvidar la condición de hortera del “doctor” Sánchez. El presidente del Gobierno lo es en el sentido actual de la palabra, pero más aún en el significado tradicional del término: factor, dependiente vestido de domingo, mozo que merca fajas a las sesentonas en el mostrador del almacén entre piropos rancios, guiños picarones y algún pellizco en las ancas de las muy ladinas: pero el género lo vende. En este caso, el patrón que le paga los viajes en Falcon y el despliegue de boato chabacano al “doctor” Sánchez es el Ibex 35, encantado con este muchacho sin ideas ni inteligencia ni principios, pero que, precisamente por eso, ha podido ser radical de izquierdas, separatista a ratos, socialdemócrata siempre y de vez en cuando liberal. Lo bueno de un cántaro vacío es que se puede llenar con cualquier cosa. Este cacharro de burda cerámica sirve para contener a la extrema izquierda y para que los separatistas no desborden el búcaro. Es un maestro del tente mientras cobro y del ande yo caliente. Su audacia, su obstinación, su cinismo y su desvergüenza lo convierten en un perfecto instrumento de las oligarquías de Bruselas y Madrid. Es el administrador que mantiene la finca de los señoritos y al que se le consienten algunas sisas a cambio de que mantenga el cortijo en paz.
La mayoría de los españoles ni son ambiciosos ni esperan más de la vida que una subvención, una paguita, aunque sea de 400 euros.
Tampoco podemos olvidar que la mayor parte de los españoles ni son ambiciosos ni esperan más de la vida que una subvención, una paguita, aunque sea de cuatrocientos euros, o un aguinaldo público que se combine con un par de chapuzas pagadas en negro. Y así se va tirando, y no del todo mal, en un país en el que quien tiene talento, iniciativa y ganas de hacer algo acaba por marcharse a las grandes ciudades o al extranjero. ¿Para qué criar mala sangre aquí cuando uno puede llegar a ser alguien en Alemania?  Haces las maletas, coges el primer avión para Hamburgo y santas pascuas. Para ver nuestro retrato de Dorian Gray, escrute el lector qué palmito lucen los líderes que han conseguido las mayorías absolutas en Extremadura y Castilla La Mancha. Su triste figura en los carteles, en especial la de Fernández Vara, muestra cuál es el talante, cuál el proyecto: “Nada os turbe, sigamos todos, y yo el primero, con las eternas rutinas, con la siesta secular, con la sopa boba”. Hace cien años dormitarían en un casino de pueblo bajo los flatulentos efectos del cocido y pasarían las noches jugando al julepe en la rebotica. No hay nada más parecido a un cacique de Arniches que uno de la Pesoe. Son un mal endémico, un atavismo social, una peña de compadres que controla empleos, subvenciones, ayudas y peonadas y mantiene bajo su férula implacable a una población que prefiere el pan para hoy y el hambre para mañana, porque mañana nunca llega y Dios proveerá. O eso creen ellos.
España lo aguanta todo.  Como un burro lleno de mataduras, no nos mueven ni con palos ni con zanahorias. Y es eso, la testarudez de la acémila que masca su puñado de cebada, lo que mantiene el poder de la socialdemocracia. El problema es que los grupos a los que se les extrae el pienso ya no dan más de sí. Montar un negocio en España es llorar, como antes lo era escribir. Basta que alguien muestre un poco de iniciativa para que caigan sobre él, como sobre el faraón de Egipto, las siete plagas en forma de expedientes, apremios, licencias, tasas, impuestos, autorizaciones y demás sacacuartos. Las autonomías y los ayuntamientos idean tales gymkanas fiscales, que uno ya no se atreve ni a tirar un tabique de su casa. Imagínese el lector lo que le espera al audaz y temerario contribuyente que quiera montar un negocio. Una nación no puede sobrevivir si medio país se dedica a explotar a la minoría que produce en la economía real. Hemos sustituido a los nobles y el clero por los políticos y las clases asimiladas de los contratados temporales, los asesores y los beneficiarios de las canonjías de los chiringuitos minoritarios (hoy, ser feminista o secuaz de la memoria “histórica” es como antes tener un estanco). Tarde o temprano se acabarán el arroz y la tartana y llegarán los recortes. Y con ellos se les dará un tajo a las ayudas, subvenciones, subsidios y peonadas, cuyo triste monto  entonces será como la cebada en el rabo del burro muerto. Hacia eso vamos por culpa de nuestros pecados, por ser "asín". Nada nuevo bajo el sol. Muy poco hemos cambiado desde Calomarde.

domingo, 2 de junio de 2019

¿Puede España salvar su reputación? (Henry Kamen)

 ¿Puede España salvar su reputación?
Henry Kamen
(El Mundo)

La amenaza a la reputación de España no proviene del exterior sino del complejo de inferioridad de la mente española

AJUBEL
Pocas iniciativas son más sorprendentes que la tomada esta semana por el Ministerio de Asuntos Exteriores, en un momento en que el Partido Socialista acaba de vencer en las elecciones generales y tiene buenas razones para sentirse confiado en su capacidad para manejar la situación política. Sin embargo, en este momento de triunfo, según la prensa, "la Secretaría de Estado de la España Global, dependiente de Exteriores, ha designado una red de funcionarios desplegados en las embajadas que velará por cultivar la percepción del país". El propósito, de acuerdo con esta información, es nombrar a un grupo especial de 200 diplomáticos para que dediquen su tiempo a defender la reputación de España, "un funcionario por cada embajada y por cada consulado encargado de identificar posibles puntos débiles y de proponer remedios".
¿De qué manera el ministro José Borrell siente que la reputación de España está en peligro? ¿Quizá el Ministerio se preocupa por la carta firmada por 41 senadores franceses que denunciaba un supuesto incumplimiento de los derechos humanos en España a raíz de la situación en Cataluña? ¿O tal vez por la demanda del presidente de México de que España se disculpe por sus acciones en América hace 500 años? ¿O está preocupado por la propuesta del ex president Puigdemont de recolectar un millón de firmas españolas para protestar contra la brutalidad del Estado español?
El ministro sabe perfectamente que no hay forma de evitar la difamación sistemática de los gobiernos y de las personas, especialmente, en una época en que internet proporciona una capacidad asombrosa para que la difamación aumente y se multiplique. La única defensa práctica parecería ser una declaración firme de la verdad. El Corán reza: "Cuando llega la verdad, la falsedad se desvanece". Sin embargo, es un proceso largo y, por desgracia, la falsedad persistirá. Veamos algunos ejemplos.
Durante varios meses después del conflicto generado por el pseudo-referéndum catalán, el movimiento separatista intentó generar indignación por la presunta brutalidad policial, como lo demuestra el caso de la mujer (una de las varias "víctimas" que aparecieron en TV3 el 2 de octubre 2017, en una "entrevista a alguns dels ferits") que afirmaba haber tenido sus dedos sistemáticamente rotos por la Policía y sus partes privadas invadidas. La mujer admitió luego que era falso. Sin embargo, reclamos similares continúan en secciones de la prensa separatista, y continuarán apareciendo porque se basan en el autoengaño activo. Los autoengaños son una parte integral de una visión fija del universo y no hay forma posible de eliminarlos. ¿Cómo, por ejemplo, se puede evaluar la siguiente afirmación del diputado separatista Rufián? "Cada vez que nuestro conseller de Exteriores, Raül Romeva, vuelve de un viaje nos dice lo mismo: que los políticos, cónsules, embajadores y empresarios nos piden que vayamos en serio con este proceso". Los diplomáticos y políticos de todo el mundo, al parecer, están ansiosos por reconocer la república catalana. Tal vez tenga poco sentido crear un cuerpo especial de diplomáticos para contrarrestar esas fantasías imposibles.
De la misma manera, sería imposible para los diplomáticos corregir la visión desinformada de un presidente mexicano que no ha estudiado la Historia de México y cree que Hernán Cortés es responsable de todas las miserias que los Gobiernos de ese país han infligido a su gente. El mundo es lo que es: una jungla en la que exageraciones, falsedades e ignorancia absoluta están funcionando a toda velocidad en su tarea de deformar la realidad. La respuesta más deseable sería apoyar a la verdad. Sin embargo, no soy optimista al respecto. Tampoco estoy de acuerdo con aquellos que cultivan su propia pequeña Leyenda Negra, y que siguen viendo el mundo exterior como parte de una gran conspiración contra la reputación de España. Me parece que la única respuesta práctica para los diplomáticos de España en las circunstancias actuales no es meramente defender la verdad, sea la que sea, sino hacer un ataque positivo para contrarrestar las fake news. La amenaza a la reputación de España no proviene de lo que los senadores franceses o los presidentes mexicanos mal informados declaren, sino del asombroso complejo de inferioridad que de vez en cuando se apodera de la mente española. En otras palabras, en algunos contextos son los españoles quienes tienen la culpa, porque no son lo suficientemente beligerantes.
Un buen ejemplo de ello es la entrevista televisiva que el ministro de Asuntos Exteriores concedió a un periodista inglés el pasado marzo. Vi toda la entrevista y coincido totalmente con la opinión expresada en ese momento por un periodista español en la revista digital The Corner. Borrell es un orador inteligente y experimentado, pero en este caso dio la impresión de haber tenido tanta confianza en su propia eficiencia que no verificó por adelantado las preguntas que le hizo el agresivo periodista. El resultado fue que perdió la paciencia y también perdió la entrevista.
La lección que podemos extraer de esta experiencia es que, en el contexto de la política internacional, en un mundo dominado por las noticias falsas, tenemos que preocuparnos menos por la verdad y más por cómo comunicar ésta. Necesitamos adaptar el conocido aforismo de Marshall McLuhan -"el medio es el mensaje"- porque en el mundo de hoy el asunto crucial no es el mensaje, sino el medio. En un juego de guerra como una entrevista, el ganador no es la persona que afirma la verdad, sino el jugador que sabe que la verdad no puede ser contenida en una declaración de dos minutos y que, por lo tanto, dedica los dos minutos no a dar una respuesta sino a volver la discusión contra el entrevistador impertinente.
La necesidad de dominar el medio tiene varias dimensiones importantes. Durante mucho tiempo, España ha sufrido la reputación de ser una nación europea donde los políticos y diplomáticos no han podido expresarse en un escenario internacional porque no podían hablar inglés o francés o incluso las lenguas de sus vecinos, como el italiano. Incluso en su gran época de imperio, en el siglo XVI, España confió en belgas e italianos para dirigir su diplomacia y mantener conversaciones con rebeldes holandeses y generales alemanes. Los grandes tratados de paz de la Historia de España, como la paz de Westfalia, fueron negociados en nombre de España por extranjeros que podían hablar los idiomas necesarios. ¿Algún Gobierno nombraría hoy a los extranjeros para ser sus portavoces internacionales? Esa situación, con suerte, ahora ha cambiado. A pesar del evento que acabamos de citar, Borrell es un ejemplo de un político que puede defender la reputación de su país en más idiomas que uno solo.
Periodistas y políticos son actores conjuntos en una producción teatral en la que ambos intentan convencer al público. Los políticos, como sucede, tienen la mala suerte de que el público desconfía de ellos, sobre todo, por su notoria corrupción. Los periodistas, sin embargo, también sufren desconfianza debido a su frecuente manipulación de la verdad, como sabemos por la notoria actuación de TV3 durante la crisis separatista. A diferencia de estos dos grupos, los diplomáticos son vistos como profesionales que trabajan sólo para promover los intereses de su país. Es una gran responsabilidad, por tanto, que la comunidad diplomática tenga que defender la reputación de España. Pero los diplomáticos también inevitablemente tienen sus debilidades. No me disculpo por citar la conclusión del artículo en The Corner. "La diplomacia española -sostiene el artículo- tiene mucho trabajo por hacer. Hay tareas pendientes, explicaciones necesarias, más argumentos para demostrar que la democracia española es madura y avanzada. Eso requiere concentración, preparación y dedicación". La situación también requiere una confianza absoluta en la capacidad de España para demostrar que ya no es la criatura aislada de su pasado, un esclavo de la Leyenda Negra que sus intelectuales crearon durante el siglo XIX.
Henry Kamen es historiador británico. Entre sus obras figura España y Cataluña. Historia de una pasión (La Esfera de los Libros, 2014).

miércoles, 29 de mayo de 2019

¡España es un peligro mortal para la victoria del mundialismo!

¡España es un peligro mortal para la victoria del mundialismo!


Por Carlos Arturo Calderón Muñoz (R).- 

Las masas son emocionales, actúan en base a estímulos que aunque son invencibles mientras están presentes, duran muy poco tiempo. Los globalistas trabajan a larguísimo plazo, milenios enteros. En múltiples ocasiones a lo largo de su ascenso han tenido retrocesos que han sabido neutralizar para luego recuperar lo perdido de forma progresiva. El Brexit, el plebiscito en Colombia y Trump fueron triunfos de colectivos que logran hacer retroceder a los amos del mundo, pero esas victorias pueden convertirse rápidamente en válvulas de escape con las que se alivie la presión acumulada y se retome el trayecto definido.
Ahora bien, España no tiene una fuerza identitaria con la potencia suficiente como para ser tomada en serio. Nadie ha logrado unificar al mundo español, nada que decir del hispano. Primo de Rivera abogaba por un destino común y esa afirmación, independientemente de los motivos que tuviera el líder falangista, tiene demasiado poder. En España la gente no es consciente de la fuerza tan tremenda que tienen.
Si yo lo digo suena a fantasía de jovenzuelo idealista, pero es claro que los pragmáticos líderes de la finanza internacional que manejan la sede de Londres, están convencidos de lo mismo que yo: ¡España es un peligro mortal para la victoria del mundialismo! Los hispanos están tan distraídos con Telecinco y La Sexta en ese lado del atlántico y con payasadas semejantes en el mío, que no notan que de forma consecutiva por varios siglos se ha atacado la unidad de España. Los intentos por separar Cataluña y sublevar a los vascos no son más que la continuación del desmembramiento del imperio. Hay decenas de millones de individuos con reservas sanguíneas hispanas apostados en toda América, incluida la anglosajona.
Trump ha sido un éxito porque despertó el instinto de supervivencia de los blancos anglosajones. Todavía nadie despierta ese fuego en la amalgama de pueblos blancos que componen a Hispania, Gothia, Iberia o como le quieran llamar. Eso se debe a que se habla de España como un pequeño país europeo cuando en realidad sigue siendo, al menos en potencia, un imperio intercontinental. El sionismo lo sabe y por eso divide con tanta sevicia a la hispanidad, sabe que si aparece el líder correcto no contaría con unos treinta y tantos millones de españoles, sino con al menos unos 100 millones de blancos que tienen como lengua común la que hablara el Quijote y que se extienden desde las Montañas Rocosas hasta el último pico de los Andes.
Si estos fueran movidos por un furor quijotesco puro podrían con facilidad hacer lo que siempre ha hecho España, establecer bienestar social sin que eso implique caer en la mentira de la igualdad. Ese progreso material atraería rápidamente a otros 300 millones de habitantes de la América hispana entre mestizos, indios y demás, que como en el pasado jugarían su vida por la causa del Rey. Todo sin la necesidad de decir que la diversidad es nuestra fuerza o demás basura progresista que sólo busca camuflar el genocidio de los blancos y posteriormente de las razas que queden. España pudo establecer un sistema de castas en las Américas que respetaba las particularidades de cada pueblo a la vez que les daba progreso material a todos.
El mundialismo no promueve las particularidades de los catalanes, vascos o gallegos, simplemente les inculca odio hacia su hispanidad a la vez que los diluyen en un mar multicultural. El objetivo es diluirnos en tantos Estados como sea posible. Sólo miren a los grupos de izquierda de las Américas, desde los bolivarianos hasta los comunistas más descarados existe la idea de una “Latinoamérica” unificada. La sangre se abre paso a través de cualquier mentira y muchos de esos hispanos que trabajan para la causa mundialista, por convicción o por engaño, anhelan lo mismo que los que aman su hispanidad, la reconstrucción de su hogar. Es un deseo que pertenece a nuestro inconsciente colectivo y que sin importar en qué lado del espectro nos encontremos queremos lograr. El sionismo lo sabe y por eso frustra la victoria absoluta de cualquier ideología en el continente, porque ya fuera una Hispanoamérica comunista o capitalista, esta se uniría bajo la verdad incontestable de su sangre común y eso es algo que ellos no se pueden permitir.

No debemos tomar los triunfos de otras latitudes como propios, es obvio que debemos apoyar y celebrar las avanzadas de los estadounidenses con Trump, como la de los húngaros con su presidente, pero nuestro mayor espaldarazo a esos procesos sería el de catalizar una revolución semejante en nuestro suelo. Le guste o no admitirlo a los demás, Europa existe porque España contuvo al Islam, porque lo derrotó en Lepanto, porque llevó a escalas colosales la exploración de América, porque derrotó antes que nadie al comunismo de Stalin, porque llevó a una transmutación a los romanos, para que pasaran de conquistadores de Hispania a ser regidos por emperadores Hispanos. España ha sido fundamental en muchos de los periodos históricos de la supervivencia Europea. Es un deber que volvamos a levantarnos para proteger no sólo al español, sino al francés, al alemán, al sueco, al noruego, al inglés, al austriaco, al italiano, al griego a… nuestro destino común.