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viernes, 5 de julio de 2013

Sentimiento regional


EL MUNDO- Castilla y León 1 diciembre 2002

 

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ALFREDO HERNÁNDEZ

 

Sentimiento regional

 

Los castellanos y leoneses ocupamos los últimos puestos en sentimiento re­gional. Todas las encuestas vienen a confirmar lo anteriormente ex­puesto y el último sondeo del CIS lo confirma. Pero la realidad so­cial de Castilla v León es eminen­temente compleja, y ello a pesar del esfuerzo que realiza la clase dirigente, y también, porqué no decirlo, del esfuerzo por simplifi­carla de los que tienen la respon­sabilidad de generar opinión pú­blica. El dato sobre el sentimiento regional es preocupante, aunque sólo sea porque nos separa de la media nacional. En los últimos veinte años se ha ido sustituyendo la identificación del españolismo por el gentilicio correspondiente a cada región. Pero éste no es el ca­so de Castilla y León. Pongamos un ejemplo, si cogemos un sondeo de principios de los años ochenta, realizado por el mismo Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), comprobaremos que apare­cen los mismos porcentajes de castellanos y leoneses que optan por el españolismo. Lo preocupan­te es que mientras España ha cambiado , en Castilla y León después de dos décadas, seguimos anclados con el españolismo centralista. Es como si el tiempo social se hubiera parado para ese 40% de castellanos y leoneses que optan por el españolismo como primera opción. Mientras que los murcia­nos, los andaluces, etc, manifies­tan que son murcianos, que son andaluces, y por ello, son españo­les, aquí el 40% de los castellanos y leoneses, siguen erre que erre, que somos españoles, porque para estos, la comunidad de Castilla y León no existe, es más, identifican a Castilla y León con España.

Este escaso arraigo de los caste­llanos y leoneses por su región se traduce en comportamientos so­ciales sumisos. Por ello, cuando en la encuesta de CIS se les hace la pregunta ¿Cómo es la relación de la Junta con el Gobierno cen­tral?, el 42% de los castellanos y leoneses contesta que la Junta es­tá subordinada al Gobierno cen­tral y el 36% dice que la Junta co­labora con el Gobierno central. Es decir, más del 75% de los castella­nos y leoneses, están diciendo que nuestra clase política es poco o na­da reivindicativa frente a los que tienen el poder. Expresado en otros términos, no es que los cas­tellanos y leoneses no defiendan sus intereses, que no los defien­den. No es que los castellanos y leoneses no sean reivindicativos, que no lo son, es que los castella­nos y leoneses están inmersos en la cultura de la resignación, en la cultura de que con el poder hay que llevarse bien, porque el poder reparte prebendas, y algunas mi­gajas caerán que nos permitan se­guir subsistiendo.

jueves, 25 de abril de 2013

Densidad social (Alfredo Hernández)


Densidad social

 

Alfredo Hernández


 

El Mundo ( de Castilla y León) 24 de septiembre  2000

 

Uno de los déficits que tiene Castilla y León, para que su proceso de moderni­zación se equipare a las comunidades más desarrolladas del estado español estriba en la escasa densidad social que ésta posee. Es una consecuencia de la densidad demográfica. Este indicador socioeconómi­co tiene una significado especial para nuestra Comunidad. Esta Región se significa por hallarse escasamente poblada, de modo que la densidad de su población, a duras penas, llega a un tercio en relación al conjunto nacional. El grado de despoblamiento es tal, que Castilla y León se halla un punto por encima del nivel de deser­tización, admitido universalmente en 25 habitantes por Km cuadrado. La densidad demográfica, en esta comu­nidad es actualmente de 26 habitan­tes, inferior en 52 puntos, con una densidad media de 78 habitantes a nivel nacional. Ello significa, que Cas­tilla y León es un territorio casi vacío, con una densidad mínima en Soria de 9 habitantes por Km cuadrado y máxima de 60 habitantes en  Valladolid.  Estas ratios de nuestra comunidad, no tienen parangón con los niveles de la UE, porque cualquier país europeo nos multiplica por tres como mínimo en este parámetro. La densidad social no es un dato estadístico banal, por­que ésta se concreta en cada uno de los sectores significativos del sistema social, de tal manera, que está corre­lacionada positivamente con la pro­ductividad de los agentes económicos. Uno de los sesgos que tiene Castilla y León es la escasa interacción entre los agentes productivos que tiene esta Comunidad. Si esta interacción exis­tiera, sería un factor multiplicador y generador de cambios e  innovaciones en nuestra Región.

 

La densidad social es el número de relaciones sociales, de todo tipo, eco­nómicas, culturales, políticas, técnicas, etc, en relación con el volumen de la sociedad. Esto nos está indicando la proximidad espacial entre los ciuda­danos, y genera que las relaciones sociales sean multifactoriales, diversi­ficadas e intensas. En la densidad social no solamente se intercambian servicios, o se actúa en competencia económica, sino que también es fuen­te de generación de ideas transforma­doras de hábitos y costumbres. A mayor densidad demográfica, mayor densidad social, y por ende, mayor grado de libertad. A menor densidad social, las interacciones y el intercam­bio social se realizan sobre lo consue­tudinario, y el control social se realiza bajo viejos esquemas donde la divi­sión social del trabajo está muy poco desarrollada y especializada. Dicho de otro modo, la densidad social es un antídoto contra el conservadurismo y el tradicionalismo, variables tan típi­cas, que caracterizan el carácter social de los castellanos y leoneses. La den­sidad social, es un término sociológico poco conocido, pero muy operativo, para medir la actividad económica, social y política en una comunidad