El pasado 10 de diciembre el ministro de Sanidad español Salvador Illa, en su comparecencia para dar

 cuenta de la estrategia de vacunación contra el Sars-Cov2 explicaba que “se han firmado acuerdos 

adelantados de adquisición con seis compañías farmacéuticas: AstraZeneca/Oxford, Sanofi-GSK, Janssen, Pfizer/BioNTech, CureVac y Moderna. Se continúa además con la negociación con la séptima vacuna, 

la de Novavax. Si todas las vacunas de los acuerdos obtienen la autorización de la Agencia Europea 

del Medicamento, España recibirá alrededor de 140 millones de dosis para inmunizar a 80 millones 

de ciudadanos, un número mucho mayor que los 47 millones de personas que viven en nuestro 

país”.

España gastará “1.000 millones de euros para la adquisición de las vacunas frente al COVID19”.

 “Estamos contribuyendo a aumentar las capacidades mundiales de producción de vacunas para que

 de esta manera pueda existir producción suficiente de dosis para destinar también a terceros países”,

 continuó el ministro.

Algunas personas creen que La Sexta da información.

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En España la vacunación empezó este domingo, 27 de diciembre, con la vacuna de Pfizer/BioNTech

que aunque no está fabricada con células de fetos abortados, sí que ha sido testada en células de abortos provocados, concretamente en la línea celular HEK-293. La vacunación en España comenzó (hace 

solo tres días) mucho antes de lo que preveía el ministro en su discurso del día 10 de diciembre (hace 

solo veinte días): “En la actualidad, hay 4 vacunas en evaluación por parte de la EMA (Agencia Europea

 del Medicamento) mediante el mecanismo del rolling review: Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZéneca

 y Janssen. En base a las informaciones que ha proporcionado la Agencia Europea del Medicamento, 

el 29 de diciembre como tarde, se espera tener una opinión sobre la vacuna de BioNTech/Pfizer; y

 el 12 de enero sobre la de Moderna”. 

Todo va mucho más rápido y se acortan los procesos establecidos en Europa, de manera extraordinaria. 

En su plan estratégico de vacunación masiva para todos los españoles, el Gobierno ha dividido 

a la población en 15 grupos:

  1. Personal sanitario y sociosanitario. 
  2. Personas residentes en centros de mayores. 
  3. Población general mayor de 64 años. 
  4. Personas con gran discapacidad. 
  5. Personas con condiciones de riesgo. 
  6. Personas que viven o trabajan en comunidades o entornos cerrados. 
  7. Personas pertenecientes a poblaciones vulnerables por su situación socioeconómica. 
  8. Personas con trabajos esenciales. 
  9. Personal docente. 
  10. Población infantil. 
  11. Población adolescente y joven (mayores de 16 años). 
  12. Población adulta. 
  13. Población de áreas de alta incidencia y/o situaciones de brotes. 
  14. Embarazadas y madres que proporcionan lactancia natural. 
  15. Población seropositiva a SARS-CoV-2.

Y ha planificado tres etapas de priorización en la vacunación masiva, según dice el ministro,

 “en función de la disponibilidad de dosis que esperamos a lo largo del tiempo:

  1. Una primera etapa, caracterizada por un suministro inicial muy limitado de dosis de vacunas, 
  2. que calculamos que abarcará de enero a marzo, aproximadamente. 
  3. Una segunda etapa, en la que se producirá un incremento progresivo del número de vacunas 
  4. disponibles, lo que permitirá ir aumentando el número de personas a vacunar y que estimamos
  5.  que durará hasta mayo, junio, aproximadamente
  6. Y una tercera etapa, con un aumento en el número de dosis y de vacunas disponibles que permita poder vacunar a todos los grupos prioritarios, y que esperamos que pueda situarse a partir del verano”.

Los cuatro grupos que serán los primeros en vacunarse en la primera etapa, hasta marzo, son:

  • Los residentes y personal sanitario y sociosanitario en residencias de personas mayores y con discapacidad. 
  • El personal sanitario de primera línea. 
  • Otro personal sanitario y sociosanitario. 
  • Y grandes dependientes no institucionalizados.

“El resto de grupos se irán incorporando en las siguientes etapas”, dice el ministro que se muestra

 muy satisfecho de la capacidad de vacunación de España: “se han distribuido más de 14 millones 

de vacunas de la gripe en apenas 2 meses”.

Habrá un registro único en toda España de recopilación de datos, según el ministro, «para monitorizar

 la Estrategia de vacunación es esencial contar con registros adecuados que garanticen que los datos

 de vacunación se recopilan de manera adecuada y que ayudan a su vez a la vigilancia y las tareas de 

seguimiento”. Dicho registro, explica Illa, «empezará a funcionar desde el mismo momento en que 

comiencen a administrarse las primeras dosis” para “identificar posibles riesgos, que, por ser

 infrecuentes, no se hayan podido identificar durante los ensayos clínicos”. “La Estrategia contempla

 también el desarrollo de diferentes estudios de efectividad de las vacunas en la población vacunada

 que complementen los datos de los estudios realizados por las compañías farmacéuticas”, remata 

el responsable de Sanidad.

Illa también señaló que “se pueden lograr mejores resultados de aceptabilidad si la vacuna es voluntaria”

 -sin mencionar que España está vinculada a respetar los convenios internacionales firmados como la

 Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos: «Toda intervención médica preventiva,

diagnóstica y terapéutica sólo habrá de llevarse a cabo previo consentimiento libre e informado de 

la persona interesada» (Artículo 6)-.

¿Qué dicen los prospectos de Pfizer/BioNTech?

Toda vacuna es un medicamento preventivo que conlleva efectos secundarios, por lo que su prospecto 

debe ser leído antes de su inoculación, como así se indica en el propio prospecto. La nueva vacuna 

(con pocos meses de experimentación) que se está administrando en España tiene un triángulo negro

 invertido: entre otras indicaciones, esta categorización advierte de que “algunos efectos adversos

 menos frecuentes sólo aparecen cuando el medicamento se ha utilizado durante mucho tiempo y por un 

gran número de personas”. 

La primera información que muestra el prospecto es ésta: “Este medicamento está sujeto a seguimiento 

adicional, lo que agilizará la detección de nueva información sobre su seguridad. Puede contribuir

 comunicando los efectos adversos que pudiera usted tener. La parte final de la sección 4 incluye 

información sobre cómo comunicar estos efectos adversos”.

No se sabe cuánto dura la inmunidad de esta vacuna, pero el Gobierno quiere inocularla también a quienes tienen inmunidad natural por haber pasado ya la enfermedad

El prospecto y la ficha técnica de la nueva vacuna también advierten, por ejemplo, de que “no se

 han realizado pruebas de interacción con otros medicamentos”; de que se desconoce la duración

 de la protección de la vacuna y de que se trata de una vacuna en fase experimental: “Se desconoce 

la duración de la protección proporcionada por la vacuna, ya que todavía se está determinando

 en ensayos clínicos en curso”.

Y añaden:

  • “No se ha establecido todavía la seguridad y eficacia de Comirnaty en niños y adolescentes
  •  menores de 16 años de edad. Los datos disponibles son limitados”.
  • “La experiencia con el uso de Comirnaty en mujeres embarazadas es limitada”.
  • “Se desconoce si Comirnaty se excreta en la leche materna”.
  • “El ARN mensajero con nucleósidos modificados presente en Comirnaty está formulado en
  •  nanopartículas lipídicas, que posibilitan la entrada del ARN no replicante a las células huésped
  •  para dirigir la expresión transitoria del antígeno S del SARS-CoV-2. El ARNm codifica una
  •  proteína S anclada a la membrana y de longitud completa con dos mutaciones puntuales en la
  •  hélice central. La mutación de estos dos aminoácidos a prolina bloquea la proteína S en una 
  • conformación prefusión preferida desde el punto de vista antigénico. La vacuna genera respuestas
  •  tanto de anticuerpos neutralizantes como de inmunidad celular contra el antígeno de la espícula
  •  (S), que pueden contribuir a la protección frente a COVID-19”.

No se sabe cuánto dura la inmunidad de esta vacuna, pero el Gobierno quiere inocularla también a

 quienes tienen inmunidad natural por haber pasado ya la enfermedad (la inmunidad natural siempre 

ha sido considerada, por la comunidad científica, más efectiva y duradera que la inmunización artificial).

No se tienen estudios de la vacuna en niños ni en embarazadas ni en lactantes pero el Gobierno también 

se propone vacunarles a todos ellos. 

No se ha estudiado la interacción de la vacuna con medicamentos, pero el Gobierno está inoculando 

ya la vacuna a la población más anciana que es también habitualmente la más medicada. 

Los ancianos de las residencias (los grandes olvidados y abandonados por el Gobierno en el mes de

 marzo y abril, que en vez de tratamientos para curar recibieron morfina y otros sedantes para terminar

 con su vida) se han convertido en diciembre -para el Gobierno que festeja la eutanasia-, en el primer

 grupo objeto de la vacunación masiva experimental del Covid19.