domingo, 10 de marzo de 2019

Una sátira del pensamiento progre. Aplicable al feminismo. (Pío Moa)

Una sátira del pensamiento progre. Aplicable al feminismo.
Pío Moa
El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo
Invito a difundir al máximo estas tesis. La histeria no puede dominar nuestra sociedad.
1. La igualdad de derechos es un criterio o  invención masculina históricamente muy reciente y nunca aplicable con plenitud.  Se fue implantando a medias en el siglo XIX en algunos países y se fue  extendiendo a las mujeres a lo largo del siglo XX.
2. La razón del origen masculino de la idea de derechos radica en que la política ha sido tradicionalmente, y en todas las culturas, obra de la parte masculina, mientras las mujeres se ocupaban principalmente de la labor no menos importante de mantener la unidad familiar, el hogar y la educación de los hijos.
3. En el siglo XX, como resultado de las guerras mundiales, fue preciso movilizar masivamente a las mujeres para cubrir puestos de trabajo que dejaban los hombres al ir al frente. La incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa se mantuvo y extendió desde entonces.
4. Por las mismas razones que la política, prácticamente todos los oficios y tareas de carácter económico  ajenos al hogar, a los que hoy acceden las mujeres, son asimismo creaciones masculinas.
5. La palabrería feminista pretende que esos oficios no son creación de nadie sino que, por así decir, “han caído del cielo” y los hombres se los han apropiado excluyendo a “la mujer”. A pesar de que muchos de esos trabajos siempre han sido muy duros o penosos. Y no han caído del cielo, sino que son fruto de largos y a menudo dolorosos esfuerzos.
6. No existe “la mujer” en abstracto (salvo como posible madre, función básica que la distingue del varón). Así, las mujeres de clase alta siempre han gozado de muchos más privilegios y ventajas que los hombres de clases  bajas.
7.  El feminismo no persigue hoy la igualdad de derechos, conseguida hace tiempo, sino una irreal igualdad irreal biológica, psicológica y sexual. Esta rebelión contra la más evidente realidad solo puede generar histeria y pensamiento mágico, suponiendo que al cambiar el lenguaje  o la ley se cambia la realidad.
8. Por su obsesión con una igualdad imposible, el feminismo odia con especial furia la maternidad, la relación sexual estable entre hombre y mujer, el cuidado del hogar y la educación de los hijos. El desarrollo de su igualdad histérica conduce al suicidio social. Por eso la ideología “de género” es enemiga del género humano.
9.  El feminismo odia a los  hombres por serlo al mismo tiempo que intenta asumir sus valores particulares. Pero odia y desprecia aún más a las mujeres por su papel maternal, por el mantenimiento del hogar y por la educación de los hijos, que entiende como maldiciones impuestas por el varón. Y pretende entregar dicha educación  a funcionarios adiestrados en su ideología. 
10. El ideal del feminismo es la homosexualidad, relación entre sexos iguales, aunque, naturalmente, estériles. El feminismo se presenta siempre en estrecha asociación con el homosexismo. Y ataca el derecho de los niños a un padre y una madre reales.
11. Da la impresión –cierta al menos en numerosos casos–  de que las líderes feministas son lesbiana que desean monopolizar a las mujeres, cuya representación de arrogan despóticamente, para alejarlas de los hombres.
12. El aborto solo puede definirse como destrucción o asesinato de vidas humanas en el seno materno. El feminismo ve en el aborto “un sacramento”. Gran parte de la propaganda feminista gira sobre el “derecho” a destruir así vidas humanas, negando de paso el papel del padre, a quien corresponde la mitad de la herencia genética del ser humano  concebido.
13. La actitud feminista hacia el padre y el hijo no nacido facilita por una parte la irresponsabilidad del varón y por otra el aborto, al encontrarse la mujer sin la ayuda y apoyo de este; máxime al reducir la relación hombre-mujer al aspecto económico.
 14. El feminismo reclama igualdad o paridad en los puestos más cómodos y remunerados, pero no en los más duros y sucios. No en la construcción, las minas, el cuidado de las carreteras, los barcos, etc.
15.  Hay probablemente más hombres que mujeres feministas. Porque para el varón tiene sus ventajas, al volverle más irresponsable en las relaciones y sus consecuencias.
16.  Según el feminismo, la mujer habría vivido esclavizada durante milenios, y habría sido tan estúpida que apenas se habría dado cuenta o protestado por ello. Hasta que a estas y estos  supuestos redentores se les ha ocurrido marcarles conductas y sentimientos para liberarlas, dicen, de su sumisa  estupidez
17. El feminismo usurpa la voluntad, los intereses y la representación de “la mujer” como los marxistas lo hacían del “proletariado”, los anarquistas del “pueblo”, otros de “la libertad, etc.  Usurpación desvergonzada que se convierte casi siempre en negocio de algunos y algunas.
18.  Para las feministas, la relación familiar y la relación hombre-mujer, en general, es esencialmente económica. Como la prostitución. A menudo se llama al matrimonio prostitución legalizada. Esa concepción excluye tanto el afecto como el compromiso.
19. Obsérvese la diferencia entre decir, referido a la familia tradicional,  “la mujer comparte y a menudo administra el sueldo del marido”, y afirmar: “la mujer depende económicamente del marido”, como es moda afirmar. En el primer caso se destaca que el marido, con su esfuerzo, ha mantenido tradicionalmente a la familia, asentada en el afecto entre los dos sexos y no en un trato meramente económico.
20. Dadas las actuales circunstancias sociales sería un gran avance que las mujeres que quisieran optar por la labor de ama de casa recibieran un salario que reconociera la importancia de sus tareas y les diera más autonomía.