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jueves, 22 de agosto de 2019

ONGs de rescate en el mar: un servicio regular de transporte concertado con la mafia

ONGs de rescate en el mar: un 

servicio regular de transporte 

concertado con la mafia

El problema viene de una confluencia de intereses privados (mafias y ONGs) que
 retuercen la legislación para realizar una actividad de inmigración ilegal en Europa.
 El destino siempre es Europa. Porque si no llevasen a las personas a Europa, esos inmigrantes no pagarían a la mafia.

Desembarco desde la nave de Open Arms de algunas pesonas enfermas rescatadas en el Mar Mediterráneo. /EFE
Desembarco desde la nave de Open Arms de algunas pesonas enfermas rescatadas en el Mar Mediterráneo. /EFE
Por Agustín Rosety*
Una reflexión sobre el Open Arms y el resto de barcos de ONGs que realizan acciones de salvamento en 
la mar. La protección de la vida humana en el mar está garantizada por los convenios internacionales. 
El más importante de ellos es el Convenio internacional para la seguridad de la vida humana en el mar 
(SOLAS).
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
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En él se establece la obligación que el capitán de cualquier buque tiene de rescatar a personas en peligro, 
modificando la ruta de su embarcación. Por lo tanto existe una obligación no sólo moral, sino también 
legal, de rescatar a las personas que están en peligro en el mar.
Además, el convenio de protección de los refugiados exige que, en caso de refugiados o solicitantes de
 asilo, las personas recogidas sean puestas a salvo en un puerto seguro, donde no vayan a ser perseguidas
Hasta ahí , todo en orden. ¿Por que surge entonces todo este problema de los barcos de las ONG? Pues
 porque los buques de las ONGs no son barcos que se encuentran navegando y, por azar, encuentran a
 unos náufragos.
Las ONGs de salvamento marítimo tienen como actividad el rescate de refugiados, para lo cual patrullan
 las costas de Libia a la espera de que aparezcan embarcaciones con personas a las que rescatar.
Esta forma de proceder genera perniciosos incentivos para las mafias que trafican con personas, ya qu
e saben que no tienen que esforzarse con llegar a Europa. Simplemente tienen que poner a las persona 
en un bote y ponerlas fuera del mar territorial de Libia y avisar a la ONG.
El “negocio” de Open Arms es transportar inmigrantes. Gracias a ello consiguen subvenciones y donaciones privadas
Las ONG se convierten, de esta forma, en un servicio regular de transporte de personas que actúan de forma 
concertada con la mafia.

Si esa concertación es explícita, no lo podemos asegurar, pero implícita si que los es.
¿Por qué hay una concertación? Porque las ONGs, lejos de ser entidades sin ánimo de lucro, son 
organizaciones con trabajadores y directivos que viven de su actividad
El “negocio” de Open Arms es transportar inmigrantes. Gracias a ello consiguen subvenciones y 
donaciones privadas. Si estas organizaciones fueran ONG de Salvamento marítimo devolverían a los
 refugiados a un puerto seguro cercano al lugar de rescate.
Pero curiosamente, el destino siempre es Europa. Porque si no llevasen a las personas a Europa,
 esos inmigrantes no pagarían a la mafia.
El problema, pues, viene de una confluencia de intereses privados (mafias y ONGs) que, como toda 
organización, trabajan por su propia supervivencia y retuercen la legislación internacional para realizar
 una actividad de inmigración ilegal en Europa.
Esto no hace otra cosa que generar un permanente efecto llamada que fomenta el tráfico de personas y
el negocio de las mafias.
La única solución posible es prohibir a las ONGs que realicen operaciones de salvamento marítimo
¿Cuál es la solución a este problema?
La única solución posible es prohibir a las ONGs que realicen operaciones de salvamento marítimo. El
 salvamento marítimo como actividad organizada debe ser competencia de los estados europeos por
 medio de sus respectivas armadas.
Las ONGs son entidades privadas que obedecen a los intereses de sus promotores. La defensa del interés
 general debe estar en manos de los Estados, cuyo poder está sometido a las reglas de la democracia y
 cuyos gestores han de rendir cuentas a sus electores.
Que no os engañen. Lo de Open Arms es un lucrativo negocio y un medio de vida para mucha gente
En esta época que vivimos en la que el buenísimo predomina, las ONGs son glorificadas como héroes. 
Pero, salvo excepciones, las ONGs miran, ante todo, por sus propios intereses y hacen uso de mucho
 dinero, en muchas ocasiones de procedencia pública, con muy poco o nulo control.
Que no os engañen. Lo de Open Arms es un lucrativo negocio y un medio de vida para mucha gente.
Si los estados no reclaman el monopolio de la protección organizada de la vida en la mar, seguiremos
 viendo cómo florece el próspero negocio del tráfico de seres humanos.
* Agustín Rosety Fernández de Castro es Diputado por Cádiz de Vox.

viernes, 16 de agosto de 2019

La verdad de la inmigración en una sola palabra

La verdad de la inmigración en una sola palabra

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Hay veces en que una sola frase da en el clavo, está contundentemente bien escrita y tiene más fuerza explicativa que una larga digresión de varias páginas.
Tal es el caso de lo que, sobre la inmigración (o con su verdadero nombre: La Gran Sustitución) dice aquí el pensador italiano Diego Fusaro.
Nada más hay, pues, que añadir. Sólo hacerla circular.


Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

lunes, 15 de abril de 2019

Inmigración: EN SEGENAL SE GRITA “BARSA WALA BARSAKH” (¡BARCELONA O MUERTE!) (Ernest Milá)

martes, 9 de abril de 2019


365 QUEJIOS (305) – EN SEGENAL SE GRITA “BARSA WALA BARSAKH” (¡BARCELONA O MUERTE!)



En informática existe la “Ley de Moore” según la cual cada dos años -y esto desde los años 60- se duplica la capacidad de procesamiento de los chips y su velocidad de trabajo. Algo parecido ocurre en África: cada 20 años se duplica la población. De aquí a 50 años, el peligro ya no será amarillo sino negro. Bueno, ¿y a nosotros qué nos importa? A fin de cuentas, toda África es independiente y cuenta con gobiernos sentados en las Naciones Unidas. Es más, los gobiernos están ahí para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones, gestionarlas en su día a día. ¿O no? Para eso pidieron la independencia y para eso mismo Europa se la dio. ¿Qué la inmensa mayoría de países africanos, desde Marruecos hasta Sudáfrica y desde Ghana hasta Eritrea no funcionan? A lo peor es que la fórmula que mejor se adapta no es el “Estado-Nación”, sino la tribu. Porque, desde el principio de las independencias africanas, algo para en aquel continente que nada termina de funcionar.

Estos días se cumple el treinta aniversario de la masacre de Ruanda (800.000 muertos entre abril y junio de 1994). Los medios progresistas han aprovechado para recordar la “responsabilidad francesa” en la masacre… a pesar de que la mayoría de muertos lo fueron con palos y cuchillos. Es cierto que la inestabilidad africana se debe a que su subsuelo es particularmente rico en minerales estratégicos… precisamente por eso, ante la imposibilidad de construir Estados coherentes y sólidos, la alternativa era simple: o las antiguas colonias quedaban bajo protección internacional (¿de la ONU?) o de las metrópolis coloniales. Lo que estaba claro era que las independencias africanas de los 60 dieron lugar a Estados débiles e inestables, gobernados por verdaderos sátrapas corruptos y en donde la democracia es un eslogan, pero lo que existe es caciquismo, clientelismo, tribalismo y primitivismo.

La antropología deberá explicar porqué África quedó muy rezagada respecto a otros continentes y porqué allí siguen produciéndose hambrunas periódicas, masacres y epidemias… existiendo Estados cuya misión es proteger a las poblaciones y educarlas en determinados hábitos profilácticos y sanitarios.

El caso es que los Estados africanos no cumplen su función, mientras que las organizaciones internacionales estilo FAO, UNICEF, OMS, vacunan de todo lo vacunable a los africanos habiendo conseguido reducir al máximo las muertes de recién nacidos. Hay que congratularse de ello, desde luego, pero no olvidar que éste ha sido el motivo por el cual la publicación africana se duplica cada veinte años. El problema es que los Estados africanos no están en condiciones de ordenar, educar y dar trabajo a esas masas. ¿Solución? ¡Que los mantengan los europeos! Entonces ¿para qué existen esos Estados africanos?

Hoy, en toda África, se sabe que alguien con VIH puede ser tratado gratuitamente en Europa, que a los albinos no se les mata y se les come de Gibraltar para arriba, que con sólo llegar a las costas europeas ya te dan ropa de marca y que puede vivirse como en los barrios de clase media de Lagos o de Tombuctú, recibiendo subsidios y subvenciones por una docena de conceptos. Y si se quiere trabajar, mejor todavía porque se paga bien. No es raro que todas las familias africanas quieren tener a un inmigrante entre sus miembros: con que les remita 200 euros al mes, eso ya les permite vivir mejor que cualquier otra familia de un medio rural africano. Este es el problema: que las zonas que más inmigración han aportado a Europa, nadie trabaja, los campos están abandonados, porque basta con el dinero que se recibe del “nuevo europeo” para vivir aceptablemente bien…

Claro está que para todo esto hace falta llegar a Europa. Estas migraciones son de un carácter muy diferente a las que hemos conocido hasta ahora: no son para “civilizar” un continente remoto, como ocurrió con la migración europea a América. El africano llega a un continente civilizado y no trae en sus maletas un modelo de civilización superior que pueda aplicar. De hecho, algunas prácticas que viajan con él son consideradas en Europa como signos de salvajismo: la ablación del clítoris, por ejemplo. 

Tampoco es una emigración para reconstruir una zona destrozada por la guerra, como fue la migración española a Alemania en la postguerra, ni siquiera porque se necesite mano de obra (como fue la migración española a esa misma Alemania entre 1939 y 1943), por mucho que los medios nos quieran convencer de que falta mano de obra en Europa: en realidad, sobra y seguirá sobrando mientras los índices no indiquen pleno empleo. 

¿Es una inmigración por motivos económicos? No está claro: la mayoría de los emigrantes de esos países, no pertenecen a los estratos más necesitados de la población, sino a lo que allí sería el equivalente a nuestra clase media baja. Saben leer y escribir, utilizan terminales de ordenador y de móvil sin problemas y -lo más importante- tienen ahorros suficientes para emprender el viaje y pagar sus distintas etapas (viajar de las costas africanas del trópico a Europa cuesta unos 6.000 euros… y no es lo mismo ahorrar 6.000 euros en España que en África).


El efecto más deletéreo de la inmigración africana no solamente se produce en Europa, sino sobre todo en los países de origen: los que se van, se niegan a participar en la construcción de un país. Y se trata de las gentes con más iniciativa, con más fuerza, con más vigor que, en lugar de encauzarlo para “levantar” su país, utilizan estas cualidades para llegar a Europa. El resultado es una selección a la inversa: los más apáticos se quedan en su país… que seguirá eternamente en la situación de postración, con carencias productivas, sin apenas infraestructuras, con todos los problemas propios de los Estados “frustrados”. En mayor o menor medida, toda África es un gigantesco “Estado frustrado”.

Para los gobiernos africanos, la inmigración es una espita de seguridad: se van lo más lanzados, los que podrían generar problemas y, además, desde Europa pueden ir enviando pequeños ahorros que contribuirán a que el país disponga de divisas y comisiones para alimentar a su clase política parasitaria y caciquil.

Dado que las naciones africanas son artificiales, allí no hay “patriotismo” que valga, ni Patria que amar o a la que levantar. Como máximo existe “orgullo de raza”, o más bien “orgullo de tribu”. Lo que más llama la atención cuando se viaja a África es el desprecio que unos grupos étnicos negros, pero de piel más clara, albergan contra los de piel más negra.

Europa, esa pobre y tonta Europa que, con el cerebro carcomido por el progresismo, opina que hemos contraído una deuda con África al haberlos colonizado. Y es cierto: pero África fue un mal negocio para los Estados europeos que dieron mucho más de lo que recibieron (y, de hecho, si alguien recibió y salió beneficiado, fueron los grandes consorcios económicos, en absoluto la población europea). Pero el contador quedó a cero cuando se produjeron las independencias africanas: yo te dejo infraestructuras como pago por las materias primas que me he llevado…

El problema de las independencias africanas es que, los responsables de las poblaciones africanas ya no somos los europeos, sino lo gobiernos locales. Claro está que es mucho más fácil huir del caos africano y recibir la sopa boba europea, que quedarse en aquellos países y levantar lo que, en principio, debería ser su patria.

Nigeria: 45 millones en 1960, 200 millones en 2019, 510 en 2050… El 50% de los jóvenes están desempleados. Algunas zonas en situación de guerra: musulmanes asesinando a católicos (no a la inversa). Cada año exporta 300.000 inmigrantes a Europa. El 47% de la población quiere irse del país… una vez más, la mayoría, procedentes de la clase media… ¨Lo dice hoy El Confidencial que añade la consigna de los jóvenes senegaleses: “Barsa wala Barsakh” ¡BARCELONA O MUERTE! En lengua wólof…

¿Qué ocurrirá en el futuro? es fácil de prever. Sin una clase media con empuje, nunca se producirá un despegue económico-cultural. La clase media africana ha elegido el camino fácil: Europa. El difícil es construir una patria, una nación, un futuro. Mejor sumarse a naciones que, desde hace generaciones y generaciones se han preocupado por construir ese futuro y que, en su absoluta inconsciencia, consideran hoy al recién llegado como un paisano de toda la vida…

La creencia africana es que en Europa atan a los perros con longaniza y pueden permitirse el lujo de una inmigración de muy baja cualificación profesional y solamente capaz de ejercer trabajos en sectores de bajísimo valor añadido y que esto lo pagarán ad infinitum los europeos que tienen la suerte de cobrar una nómina. Vale la pena que no lo olvidemos: cada euro que se va en subsidiar a la inmigración es un euro de mas en la deuda pública y un euro menos en beneficios sociales para los descendientes de los que han construido este país…

Porque el gran mito de la modernidad es que la inmigración africana es necesaria en Europa. Si el africano es necesario en algún lugar es en su país, para construirlo y levantarlo. Su presencia en Europa no puede más que ir generando un malestar creciente y, a la larga, siendo un fenómeno insostenible económica y socialmente.

Así que, díganme, qué partido es el que tiene claro este tema y, en consecuencia, pide que se reduzca a cero la inmigración en Europa y empiecen a repatriarse contingentes que desde su llegada viven de la caridad pública, que les votaré.

sábado, 1 de septiembre de 2018

La inmigración no es ningún derecho humano fundamental (Cosme de las Heras)


La inmigración no es ningún derecho humano

 fundamental


COSME DE LAS HERAS
https://www.elmanifiesto.com/imagenes/sp.gif


El ministro de Asuntos Exteriores de Hungría dice, en el video seguidamente reproducido, auténticas barbaridades… desde el punto de vista de lo políticamente correcto:
"Quiero dejar muy claro desde el principio que la única forma de entrar en Hungría es de la manera legal: a través de las aduanas y con la adecuada documentación durante las horas de apertura de las mismas. Últimamente existe la moda de considerar la inmigración como algo fabuloso, como lo mejor que le puede pasar a cualquier país; que la inmigración, por definición, es buena. No estamos de acuerdo con eso: la inmigración implica un riesgo para la seguridad nacional. La migración no es un derecho humano fundamental. Tú no puedes considerar el hecho de escoger un lugar en el mapa en el que te gustaría vivir e irte a vivir allí, como un derecho humano fundamental. No aceptamos ninguna clase Ede cuotas inmigratorias. No queremos abandonar la Unión Europa. Nuestro lugar está en la UE. Sólo queremos que la UE recupere la sensatez. Hungría está sufriendo una presión muy fuerte por parte de la UE para aceptar cuotas inmigratorias, pero nos estamos haciéndonos fuertes junto a Chequia, Eslovaquia y Polonia (N. del T.: habría que añadir a Italia, últimamente) Nunca abandonaremos nuestro derecho a hacer nuestra propia política inmigratoria y a proteger nuestras fronteras.
El sistema de cuotas está siendo interpretado por los inmigrantes como una invitación a venir. Piensan que una vez que pisen un país de la UE serán distribuidos entre los diversos países. No nos gusta la pretensión de George Soros de cambiar el componente genético, cultural y religioso de la población europea y acabar con el Estado–nación. El magnate norteamericano ha dejado muy claro que quiere echar al Gobierno húngaro, legítimamente electo, así que ¿por qué no vamos a frenar sus ONGs? Hungría es un país cristiano, y ayudamos a nuestros hermanos cristianos en peligro fuera de Europa. Les donamos generosas ayudas para que construyan hospitales, escuelas, etc. Si no les protegemos nosotros, ¿quiénes les van a proteger? Nuestro compromiso es con las comunidades cristianas. Caracterizar a nuestro primer ministro Viktor Orban de dictador es inaceptable y absurdo: ha ganado las elecciones cuatro veces y las ha perdido otras cuatro."
Alguno de los comentarios dejados al pie de este vídeo dice agudamente lo siguiente:
"Si la migración fuese un derecho humano fundamental, eso significaría que no había nada malo en el colonialismo. la inmigración que vemos hoy no es muy diferente del colonialismo del pasado. Los migrantes, básicamente, se fuerzan a sí mismos en un territorio ajeno, y empiezan a exigir cosas de ese territorio. Si son complacidos, continúan con las exigencias, y si no lo son, se comportan como si estuvieran sufriendo una injusticia (...) En Europa estamos viendo la persecución de la población autóctona con crímenes y terrorismo junto a una gran intolerancia la cultura y los valores de la población nativa."



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viernes, 31 de agosto de 2018

Migrar a Islandia


He decidido que quiero irme a vivir Islandia. Por varios motivos: los salarios son muy altos, los servicios públicos son excelentes, las mujeres son muy guapas y van muy sueltas, la cocina es simple pero nutritiva: carne de ballena, cabeza de cordero y arenque; el agua se cuenta entre la mejor del mundo, bonitos paisajes, muchos bares y mucho brennivín (el bebedizo local, que deber ser parecido a la hidromiel de los vikingos)
Vamos, se me ha puesto en los cs ir a vivir a Islandia. El problema es que no es un Estado de la UE, así que necesitaría un permiso de estancia. Entonces, estoy pensando que el Estado de Islandia TIENE LA OBLIGACIÓN de admitirme, darme un permiso indefinido de residencia, mejor que me conceda el pasaporte islandés, y un apartamento gratis y chulo en Reikiavik. amueblado de Ikea. También tiene que otorgarme una pensión de unos 3000 euros mensuales (la vida allí es cara) y, además, tiene que proporcionarme un cursillo sobre como aproximarse mejor a las mujeres locales. Además, como soy católico y no luterano, EXIJO un calendario festivo de romerías como el español. Y, por supuesto, quiero el sacrosanto derecho a la siesta.
Si el Estado islandés no me concede todo esto voy a denunciarle al Tribunal de La Haya por xenófobo, racista, discriminatorio, castrante, insolidario, contrario a la libertad religiosa y enemigo de los Derechos Humanos. ¡Nazis!

# Publicado por: Derechón (Galapagar)

viernes, 31 de agosto de 2018

La cuestión es...


Existen derechos más allá de la condición de ´´nacionales´´ de alguna nación. Qué derecho puede haber en ser un mero ente biológico (puesto que estos derechos universalistas ignoran expresamente la lengua, las creencias, la religión, el sexo, es decir, todo lo que nos distingue de la mera animalidad). ME pregunto si puede haber derecho saltando por encima del único ámbito donde ese derecho es posible: la nación.






viernes, 31 de agosto de 2018

Prodigios de la actual inmigración

CORRESPONDENCIA
ACTUALL

Prodigios de la actual inmigración
La inmigración, que ahora toca denominar migración porque parece que suena más elegante, es tan vieja como la humanidad. Sin embargo, esta actual masiva e indiscriminada, despliega algunos efectos verdaderamente prodigiosos en diferentes ámbitos, que conviene al menos esbozar en sus líneas generales, aunque debieran ser objeto de un estudio más pormenorizado. 
Por ejemplo, en cuanto a los sentimientos de la población receptora, mientras más distante se halle un ciudadano del contacto diario con estos inmigrantes, más solidariamente entusiasmado se mostrará; un efecto que adquiere paradigmática encarnación en los políticos; pero que a su vez proyecta un reverso negativo contra cualquiera que la cuestione, que será considerado como un racista, xenófobo, fascista, lo peor de lo peor, etcétera. 
Igual de milagroso resulta el efecto que convierte en buenos a todos los inmigrantes, por el solo hecho de ser inmigrantes. Y un prodigio se opera también respecto a sus cuerpos, pues aunque el mensaje oficial es que todos vienen de horribles situaciones bélicas y llegan cuasifamélicos, muchos se transforman en atletas con cuerpo de gimnasio capaces de trepar la muralla de King Kong.
Como gran prodigio es que, pese a sus terribles carencias, a muchos les broten teléfonos móviles nada más pisar nuestras costas; o que, pese la cercanía, ninguno llegue a acceder a Gibraltar.
Pero uno de los mayores prodigios es que, sin existir un efecto llamada (como bien sabemos porque nos lo repiten continuamente los políticos y las televisiones), asistamos a una avalancha de todo un continente esperando ansioso su turno a nuestras puertas.
Miguel Ángel Loma Pérez

Sevilla

viernes, 24 de agosto de 2018

La Gran Sustitución ( Sertorio)


La Gran Sustitución


La disolución de Europa en una sociedad multicultural, sin identidades nacionales, islamizada y con unos índices crecientes de pobreza y subempleo, es el objetivo a medio plazo de la Unión Europea y de la plutocracia mundialista.

SERTORIO

Todavía a estas horas la policía británica se resiste a informarnos sobre la ideología de Salih Khater, el conductor que embistió contra peatones y ciclistas en Westminster. Uno de los servicios de información más eficaces del mundo ha tardado más de veinticuatro horas en especificar que el ciudadano británico que provocó semejante caos era de origen sudanés y, tal y como parece reflejar su nombre, todo hace suponer que de religión musulmana. El escamoteo de lo obvio por parte de los voceros de las plutocracias europeas no sólo es ineficaz, sino que además resulta ridículo y casi cómico. Basta con que suceda un atentado y con que las autoridades no digan nada sobre su autor para que ya sepamos que es obra de musulmanes wahabíes, con o sin pasaporte europeo. El silencio de políticos, policías y periodistas es la mejor confirmación. Baste como muestra el caso de Rotherham, en el norte de Inglaterra, donde una red paquistaní de violadores abusó de unas dos mil menores inglesas nativas entre 1997 y 2013 con el silencio cómplice de policías y munícipes, que temían ser políticamente incorrectos. Sobre Rotherham no habrá películas, ni programas prime time en la televisión, ni lazos morados, ni Me Toos, ni feminismo militante del que toma las calles con La Manada.  
Que el alud de inmigrantes islámicos es algo querido, fomentado y privilegiado por el establishment salta a la vista. Los millones de africanos a quienes los gobiernos y las ONGs animan a saltar las fronteras e instalarse en Europa proveen a la oligarquía dominante de una mano de obra muy barata, que sustituirá a los carísimos trabajadores nativos, a los que ya se empieza a diezmar con una legislación que premia la nula fecundidad, la disolución de la familia, la promiscuidad y el hedonismo vulgar. La disminución de la población originaria se verá compensada con la llegada de los muy baratos y fértiles reemplazos africanos, que formarán una casta inferior de subempleados, mientras lo que quede de los europeos será destinado a nutrir los cada vez más escasos cuadros medios, cuando no a descender directamente al nivel de la white trash americana.
 Es decir, de aquí a dos generaciones, Europa Occidental habrá dejado de ser Europa. Su composición étnica habrá cambiado de tal forma que el islam será la religión dominante en el corazón de la difunta cristiandad. Realmente, el terrorismo wahabí no es necesario, basta con esperar poco menos de un siglo para que Francia o Inglaterra sean Dar al Islam.
¿Cómo se ha llegado a esto? Desde 1945 se ha combatido abiertamente la identidad de los pueblos de Europa mediante la represión del sentimiento nacional, el complejo de culpa –fomentado por las élites académicas–, la extensión del individualismo extremo y, sobre todo, una visión estrechamente economicista del mundo, que valora las políticas esenciales de los Estados en términos de beneficios y pérdidas.
La industria de la culpa, que achaca todos los males del mundo a la acción de los europeos, es la justificación moral de la intencionada desidia de las autoridades a la hora de frenar este rumbo suicida de nuestra civilización. En el pasado mes de julio, por ejemplo, se produjo un asalto violento a la frontera española en Ceuta; veinte agentes de la Guardia Civil fueron heridos por seiscientos asaltantes, los cuales emplearon métodos que implicaban una organización paramilitar. En cualquier nación dispuesta a defenderse, estos individuos habrían sido devueltos en caliente a su país de origen o encarcelados con graves cargos en su contra. Sin embargo, pese su evidente delito, se les acoge como refugiados y se les permitirá el tránsito a la península. Por lo visto, actuar de manera contraria sería racismo. ¿Se imagina el lector qué hubiera pasado si en una manifestación de españoles se agrediese de manera semejante a los agentes de la autoridad? ¿Por qué se pueden emplear medios de defensa contundentes contra los nativos que pagan sus impuestos, y no se hace nadacontra unos extranjeros indocumentados que asaltan nuestras fronteras? Buena parte de la respuesta está en la industria de la culpa, producto básico de las élites intelectuales en los últimos cincuenta años y esencial a la hora de explicar la inhibición psicológica de las autoridades. No nos queremos defender porque se nos ha educado en el autoodio, que ha conseguido el prodigio de que nos sintamos culpables hasta de la violencia que se ejerce contra nosotros. Recuerde el lector el aquelarre que se montó el año pasado por los bonzos de la izquierda catalana en Ripoll y Barcelona, tras los atentados de la Ramblas, donde a los asesinos islamistas se les consideró unos buenos muchachos, tanto que la culpa del atentado no era suya, sino de la sociedad occidental, es decir: nuestra.
La disolución de Europa en una sociedad multicultural, sin identidades nacionales, islamizada y con unos índices crecientes de pobreza y subempleo, es el objetivo a medio plazo de la Unión Europea y de la plutocracia mundialista que la controla. Sin naciones soberanas, divididas sus grandes ciudades en ghettos, sólo imperarán en el gigantesco mercado persa que nos espera el capitalismo salvaje y su administración oligárquica con sede en Bruselas. Las naciones soberanas tienen la «desventaja» de que sus gobiernos todavía responden ante el pueblo y son relativamente controlables por sus instituciones políticas, cosa que no pasa en las grandes organizaciones transnacionales, coto privado de financieros y burócratas. De ahí la campaña de extinción de las naciones europeas por parte de estos poderes, su cruzada contra los Estados y su coerción migratoria salvaje, que sirve para disolver las culturas originarias con la deportación-importación de millones de «nuevos europeos». 
La lucha contra el caos migratorio y la islamización forzada de Europa no sólo pasa por medidas políticas (que no se toman) ni por sobornos a los países emisores. Tiene también la necesidad de un rearme cultural: un cambio de valores que sirva para poner fin al envenenamiento de nuestra civilización mediante los complejos de culpa y para acabar también con la apología de unas conductas que incitan al suicidio demográfico y que pisotean la tradición europea, que es el mejor remedio contra la peste de la corrección política. Y, sobre todo, el problema empezará a resolverse cuando los cálculos económicos se sometan a la soberanía e identidad de los pueblos.
Mientras no se actúe de esa manera, seguiremos esquivando coches sin frenos.

viernes, 6 de julio de 2018

Y las mafias sonríen

CORRESPONDENCIA  (ACTUALL)
Y las mafias sonríen
Señora directora:
El negocio de las mafias que comercian con la vida e ilusiones de millones de seres humanos es tan redondo como simple en su exitosa fórmula. Consiste en recoger lo sembrado por la falaz propaganda de que a todos los inmigrantes que consigan llegar a Europa, se les garantiza la felicidad. Pero, como por ahora es imposible que todos emigren, se les selecciona económicamente; ya sea pagando la travesía de una sola vez o a plazos, con una «hipoteca» sobre sus familiares. 
Concertado el pago, se les introduce en una embarcación, cuanto más frágil mejor, que los conduzca hacia un punto donde se les abandona al albur de que sean o no recogidos por los denominados barcos humanitarios que operen por la zona. Si son recogidos, los llevarán a un puerto occidental; y si no, morirán. Pese a que la «mercancía» principal son los hombres, es muy conveniente incluir a un visible número de niños y mujeres (preferentemente embarazadas), cuyas tremendas imágenes abrirán todos los informativos reclamando la atención solidaria universal. 
Acompañando estas imágenes, se lanzarán veladas acusaciones a los países de acogida, considerándolos culpables de los padecimientos y muertes de los inmigrantes. Una acusación que las mafias acogerán con sonrisas, porque les asegura aún más sus futuras ganancias.  

Miguel Ángel Loma Pérez

lunes, 18 de junio de 2018

El inmigrante de Liga Norte alerta: ‘No es inmigración, es esclavismo’

TONI IWOBI

El inmigrante de Liga Norte alerta: ‘No es inmigración, es esclavismo’

(La Gaceta)
Europa