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sábado, 25 de enero de 2020

Cruda realidad / Un Gervais para los Goya, por favor

Cruda realidad / Un Gervais para los Goya, por favor

La izquierda puede mirar a la cara a los españoles y saltarse sin el menor disimulo la división de poderes o un atisbo de independencia. Hay que empezar a empujar fuerte. La batalla está en la cultura, en no callarse jamás y cantar las verdades del barquero, al estilo Gervais.

“Si esta noche ganáis un premio, no lo uséis como plataforma para dar un discurso político. No sabéis nada del mundo real. La mayoría de vosotros ha pasado menos tiempo en el colegio en que Greta Thunberg. Si ganáis, dad las gracias a vuestro agente, a Dios y que os den”.
Suena bien, ¿verdad? Una daría algo por oír algo así en la gala de los Goya, lo que tantos estamos pensando cuando vemos a los faranduleros, cuyo única razón para considerarse ‘intelectuales’ es repetir acertadamente las frases que otros han escrito, sermonearnos desde su prodigiosa altura moral a la pleble sobre su virtud, siempre coincidente con el progresismo más radical de moda y con los conceptos que más se repitan en La Sexta y El País.
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Lo asombroso es que este discurso ha sido real, lo ha dado el cómico británico Ricky Gervais en la gala de los Globos de Oro, solo por detrás de los Oscar como ocasión de mayor brillo en ese antro de perdición que es Hollywood, la misma en que, como recordábamos la última vez, una actriz reconocía haberse deshecho del hijo que llevaba en su vientre para conseguir la maldita estatuilla.
Gervais no se limitó a decirles a los insoportables millonarios de ese olimpo de papel couché que hacían el ridículo más espantoso cuando repetían como papagayos y desde su vida a mil millas de la de cualquier persona normal lo que dictan los popes de lo políticamente correcto porque, sinceramente, no tienen idea de nada y tiene más, mucho más interés la opinión de mi portero o de un transportista; también les criticó su tendencia a apoyar al mismo tiempo a monstruos de la propia industria como Harvey Weinstein siempre que repitan como alumnos aplicados las sandeces aceptables sobre las mujeres, el racismo y lo horrible, terrible, patético que es Donald Trump.
Y quien dice Weinstein, el prototipo de productor prepotente que hace o deshace carreras de actrices según su disponibilidad para aceptar sus obscenas propuestas, dice el multimillonario proxeneta de niñas Jeffrey Epstein, muerto en un ‘suicidio’ en el que no cree absolutamente nadie.
La razón de que unos tipos ignorantes y millonarios puedan dar lecciones al mundo sobre cambio climático, feminismo y honestidad es que, sorpresa, son los monigotes del progresismo internacional
Pero todo el mundo sabe, por cierto, que esas son absurdas teorías de la conspiración que solo defienden paletos con huecos entre los dientes que votan a Vox. ¿Qué tiene de raro que un multimillonario en una prisión de máxima seguridad, cuando va a dar los nombres de un montón de gente importante que usaba sus servicios para abusar de niñas, se suicide y desaparezca todo testimonio del hecho? Lo explican perfectamente las autoridades, oigan: el vídeo se perdió. Se borró, vaya. Pero antes lo habían visto las autoridades, y fue un suicidio, de verdad, créanme.
Pero me estoy distrayendo. La razón de que unos tipos ignorantes y millonarios puedan dar lecciones al mundo sobre cambio climático, feminismo y honestidad es que, sorpresa, son los monigotes del progresismo internacional y, como todo el mundo sabe, el progresismo es siempre bueno, con independencia de lo que haga. No me crean a mí; ya lo dijo el flamante Ministro de Consumo (pone como ejemplo a la Cuba de Fidel, va a tener poco consumo que controlar) en una entrevista con Ana Pastor: una persona de izquierdas no puede delinquir. Traducido a un lenguaje más arcaico, el de los calvinistas ginebrinos, los electos no pueden pecar.
Eso da a la izquierda un aplomo del que carece la derecha. Oh, no somos tan idiotas como para sostener la misma opinión en sentido contrario: tengo muy claro que cualquier político de derechas puede ser un pícaro, un ladrón o un desalmado. Pero, sencillamente, la opinión pública le va a juzgar con más dureza.
Vean, por ejemplo, a Sánchez nombrando a la exministra de Justicia Dolores Delgado como nueva fiscal general del Estado en sustitución de María José Segarra. Una tiene que aplaudir ante semejante rostro marmóreo. La derecha, incluso la derechita del consenso, es incapaz de algo así. Los medios les colgarían por los pulgares, y no aguantarían la presión. Simplemente, no se les pasa por la cabeza. Claro que pueden llevárselo calentito, como el que más. Pero con disimulo y vergüenza. La izquierda puede mirar a la cara a los españoles y saltarse sin el menor disimulo la división de poderes o un atisbo de independencia.
No sé si saben del tipo ese que apareció ante el Congreso con una bandera de España y una pancarta, que pasó diez horas en el calabozo. Pues bien, el policía que le detuvo lo hizo por orden de un empleado de la seguridad del PSOE. Sí, del partido. Un empleado de un partido político puede dar órdenes a un policía para que detenga a un particular. Y, oigan, no pasa absolutamente nada.
Por eso hay que empezar a empujar fuerte. Por eso la batalla está en la cultura, en no callarse jamás y cantar las verdades del barquero, al estilo Gervais. Porque estamos necesitando como el comer alguien con un buen altavoz que les diga a estos tipos que no son nadie para dar lecciones, y que un poquito de por favo

viernes, 30 de agosto de 2019

Cruda realidad / ¿Por qué Europa del Este es inmune a la corrección política?

Cruda realidad / ¿Por qué Europa 

del Este es inmune a la corrección

 política?

La razón es simple: medio siglo de comunismo. Es como pasar la peste, que uno
 queda permanentemente inmunizado. Aprendieron por las malas lo que es una
 tiranía de izquierdas, y la huelen de lejos. 'Nunca mais'. La izquierda no tiene, 
lógicamente, allí el prestigio absurdo que aquí.

El primer ministro húngaro, Vikton Orbán, ha formulado cinco principios para construir Europa del Este 
que son, al mismo tiempo, de elemental sentido común y absolutamente intolerables, y la razón es q
ue la corrección política nos veta como intolerable el propio sentido común. Veámoslos.
El primero es que todo país europeo tiene derecho a defender su cultura cristiana y a rechazar la ideología 
del multiculturalismo.
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El segundo es que todo país tiene derecho a defender el modelo tradicional de familia, así como el
derecho de todo niño a un padre y una madre.
El tercero es que todo país tiene derecho a defender los sectores económicos nacionales y mercados
 estratégicos que sean de importancia vital para el país.
El cuarto es que todo país tiene el derecho a defender sus fronteras y decidir quién entra para quedarse
 en el país.
Y el quinto es que todo país europeo tiene derecho a insistir en el principio de una nación, un voto,
 en los asuntos más importantes, un derecho que no le puede negar la Unión Europea.
¿Ven lo que les digo? Es todo de una sensatez que roza lo obvio, pero cualquier lector que esté en el
 mundo se dará cuenta de que los cinco son totalmente inaceptables, incluso fascistas, si me apuran.
En Polonia, el arzobispo de Cracovia arremetió desde el púlpito de la catedral contra la cultura 
LGTBI en términos de plaga y tiranía. Y, sí, no debería ser demasiado extraño que un prelado católico
 denunciara al lobby, pero, confiesen: ¿cuántas veces han oído a un clérigo denunciarlo en público? 
No haré más preguntas, señoría.
La pregunta es, ¿por qué Europa del Este es inmune a la corrección política, que tiene aterrados en el
 resto del Continente a políticos, periodistas y gente común? Uno lo espera del África Subsahariana, 
del Islam, de China y otros países asiáticos. Pero, ¿en Europa, en plena Unión Europea? ¿Por qué
 solo a estos países no les asusta el coco?
Saben lo que es perder todo eso, lo aprecian como se aprecia todo lo que se pierde en un violento naufragio, y no están dispuestos a que se vuelva a poner en peligro
La razón es simple: medio siglo de comunismo. Es como pasar la peste, que uno queda permanentemente 
inmunizado. Esa tiranía decidida en Yalta e impuesta con los tanques soviéticos tuvo tres consecuencias
 a los efectos que estamos tratando.
La primera es, sencillamente, que se perdieron las consecuencias de mayo del 68 y toda la cohorte de 
estupideces utópicas que trajo. Nosotros, en el oeste, hemos pasado medio siglos marinados en esa salsa, 
pero al otro lado del Telón de Acero apenas se enteraban, tratando con una izquierda más inmediatamente
 atroz pero más seria.
La segunda es que aprendieron por las malas lo que es una tiranía de izquierdas, y la huelen de lejos. 
Nunca mais. La izquierda no tiene, lógicamente, allí el prestigio absurdo que conserva aquí, así que
 desconfían de forma natural de lo que viene de ese sector del espectro.
Y la tercera es que el comunismo sí usó en sus naciones la mayor brutalidad para borrar todo rastro de 
espiritualidad, de raíces cristianas y, a ser posible, de tradiciones e identidad nacional. Saben lo que
 es perder todo eso, lo aprecian como se aprecia todo lo que se pierde en un violento naufragio, y no
 están dispuestos a que se vuelva a poner en peligro.
Para ellos, los occidentales somos niños mimados, pródigos que derrochamos sin darnos cuenta de 
lo que estamos poniendo en peligro, lo fácil que es perder lo que se da por descontado y lo terrible
 que es el control estatal cuando la sociedad pierde el apoyo de lo que cohesiona a una sociedad nacional.
No me extraña en absoluto que, en cierto sentido al menos, nos miren por encima y moviendo,
 preocupados, la cabeza. Ellos ya han estado allí, ya han vivido aquello a lo que apunta nuestro 
descerebrado camino de destrucción de todo lo que une a una sociedad y le da fuerzas para resistir a
 cualquier tiranía.
Son más pobres y más débiles, pero saben. No tienen forma de enseñarnos lo que han sufrido,
 porque nadie escarmienta en cabeza ajena. Pero al menos es tranquilizadora su decidida voluntad a 
que no vuelva a repetirse la pesadilla que ya soportaron.

lunes, 10 de junio de 2019

ETA da la razón a Alcaraz: Zapatero fue ‘embajador’ de la banda

ETA da la razón a Alcaraz: 

Zapatero fue ‘embajador’ de

 la banda

Actuall analiza el alcance real de la publicación en los últimos días de las 
Actas de las negociaciones con el Gobierno, redactadas por ETA. Los papeles
 que ahora se conocen corroboran las denuncias de Francisco José Alcaraz, 
víctima y hoy senador por VOX.

Francisco José Alcaraz levanta la foto de su hermano asesinado, en un acto de Voces contra el Terrorismo el 29 de octubre de 2011 /Elentir
Francisco José Alcaraz levanta la foto de su hermano asesinado, en un acto de Voces contra el Terrorismo el 29 de octubre de 2011 /Elentir
“La ruptura del diálogo tras el atentado de la T4 es un paréntesis que tanto ETA como el gobierno 
han ideado para retomar el proceso”. “Zapatero es el embajador de ETA, el presidente hace tiempo
 que habla, siente y padece como los propios terroristas”.
Estas frases, y otras similares, llevaron al expresidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo
 Francisco José Alcaraz a recorrer, en la fría mañana del 29 de noviembre de 2007, el mismo camino
 que en decenas de ocasiones han transitado los terroristas de ETA y sus cómplices en la Audiencia 
Nacional.
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Lo hizo en calidad de imputado tras una querella por un presunto delito de injurias al Ejecutivo de
 la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, una organización liderada por Javier Ledesma
 y Mariano Benítez de Lugo, militantes del Partido Socialista Obrero Español desde 1973 y 1976, 
respectivamente.
Era el fin de una era de movilizaciones ciudadanas contra la rendición del PSOE de José Luis
 Rodríguez Zapatero ante ETA, las cesiones a los terroristas, la ruta de negociación trazada por el
 terrorista Mikel Antza. Alcaraz acababa de dejar la presidencia de la AVT.
Muchos tildaron a Alcaraz entonces de casi todo lo acusable.
Uno de los que más lejos llegó fue el entonces secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, que acusó al jienense, hoy senador por Vox, de usar el dolor de las víctimas de ETA (¿el propio por el asesinato de su hermano y dos sobrinas?, cabe preguntar) en favor de “su afán de protagonismo político extremista”.
Parece ser que el afán de ETA, organización terrorista de extrema izquierda, no merecía el reproche de Cuesta.
El otro fue el hermano del exministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar, un supuesto 
humorista gráfico que respondía al sobrenombre de ‘Sorrocloco’ y que dijo de Alcaraz que 
“le tocó la lotería” el día que ETA despedazó en la Casa Cuartel de Zaragoza a Ángel, 
Miriam y Esther.
En los últimos días, se han filtrado en diversos medios de comunicación las actas recogidas por 
ETA de las negociaciones mantenidas con Zapatero. Entre otros asuntos, revelan que los enviados
 de Zapatero (nombrado como ‘Gorburu’ en los papeles de ETA) alertaron a los terroristas de un
 golpe de la policía francesa contra la banda; se comprometieron a desactivar la doctrina Parot de
 acumulación de penas de los terroristas; a dejar en libertad al sanguinario Iñaki de Juana Chaos; 
a legalizar Batasuna, brazo institucional de ETA; facilitar la anexión de Navarra al País Vasco, etcétera. 
Lo cierto es que buena parte de estas actas ya se han publicado en los últimos años, por trozos,
 a través de medios de comunicación o mediante la publicación de libros como ‘ETA: las claves 
de la paz’ (escrito por el periodista de El País favorable a la negociación con ETA Luis Rodríguez 
Aizpeolea de la mano de Jesús Egiguren, presidente del PSOE vasco y muñidor de los acuerdos 
con la banda asesina) o ‘El triángulo de Loyola’ (redactado por el nacionalista vasco Imanol 
Murua tras mantener conversaciones con el socialista Egiguren, el peneuvista Iñigo Urkullu y el 
etarra batasuno Arnaldo Otegi).
La novedad está en que “ahora es ETA quien lo cuenta” (hasta el momento se conocía la versión
 filtrada por otros actores) y además se ha conocido no sólo por referencias, sino por haber tenido
 acceso al documento en sí, tal y como señala a Actuall Cayetano González (León, 1954), uno de
 los periodistas españoles que mejor se conocen el ‘paño’ etarra. No en vano, inició su carrera en 
os años de plomo de la Transición cubriendo la actualidad del País Vasco, para incorporarse en
 1996 a la dirección de Comunicación del Ministerio del Interior, de la mano de Jaime Mayor Oreja.
Cayetano González, en el silo donde estuvo secuestrado Ortega Lara.
Cayetano González, en el agujero donde estuvo secuestrado Ortega Lara.
Desde su experiencia, González subraya dos cuestiones fundamentales para entender la verdadera
 dimensión de estas publicaciones: “ETA apuntaba todo y decía siempre la verdad”. Al menos 
en un porcentaje altísimo, las llamadas actas de ETA siempre reflejan la realidad tal cual sucede
 lo mismo que con las conversaciones en Argel con el PSOE de Felipe González, que las mantenidas
 en Suiza bajo el mandato de José María Aznar.
El periodista ilustra a Actuall con una anécdota hasta qué punto son fiables estos documentos de la
 banda.  Después de los encuentros en Suiza, el diario Gara publicó las actas de esas reuniones. 
Tras una reunión en el Ministerio del Interior, Cayetano González mantuvo una reveladora
 conversación con Ricardo Martí Fluxá, entonces secretario de Estado de Seguridad, que había
 estado presente en las negociaciones.
– ¿Has visto lo que han sacado?
– Claro que lo he visto, Cayetano.
– ¿Te puedo hacer una pregunta?
– Sí, pero sabes que no te puedo contar nada.
– Es fácil, no te preocupes. De cero a diez ¿cuánto hay de verdad en esas actas?
– Ocho y medio.
“Creo que me dijo ocho y medio por dejar un poco de margen”, apostilla González.

“Esto es sólo la punta del iceberg”

Pero volvamos al principio. A Alcaraz, que hoy observa la escena desde su solitario, pero 
altamente simbólico, escaño en el Senado otorgado por designación autonómica del Parlamento 
de Andalucía a instancias de Vox, formación política algunos de cuyos líderes -Ortega Lara, 
Abascal- también tienen sus vidas marcadas por la acción liberticida y asesina de la banda vasca.
Al poco de conocerse la noticia de su incorporación a la Cámara Alta, el tosiriano confesaba a
 la negociación con ETA tejida por el PSOE vasco, impulsada por Zapatero y sostenida por Mariano
 Rajoy”. ¿Se ha cumplido ya tal anhelo en su totalidad?
Alcaraz: “Parte de lo que se refleja en las actas publicadas ahora responde a todo lo que en su día denunciamos con la Rebelión Cívica, pero queda mucho por saber”
“No, de ninguna manera. No nos conformamos con estas migajas, porque lo queremos todo. Esto
 sólo es la punta del iceberg”, explica al otro lado del hilo telefónico. Porque aunque el jienense coincide
 con Cayetano González en subrayar que lo publicado, aunque no novedoso, sí tiene el valor de provenir
 de “un documento con soporte físico, no de filtraciones” más o menos interesadas, considera que faltan
 muchos asuntos por desvelar.
“Es cierto que parte de lo que se refleja en las actas publicadas ahora responde a todo lo que en su día denunciamos con la Rebelión Cívica, lo que me costó -además de un enorme desgaste personal, acabar en la misma Audiencia Nacional donde se juzga a los terroristas-, pero queda mucho por saber”, explica Alcaraz.
Alcaraz se refiere, entre otros asuntos, a las explicaciones detalladas que apuntalarían su  conferencia
 ‘El indulto a la serpiente’ pronunciada el 30 de noviembre de 2009 en Universidad San Pablo CEU
 de Madrid, en la que adelantó buena parte de la estrategia seguida por ETA para su blanqueamiento 
y el papel a desempeñar por el Gobierno de España.
Francisco José Alcaraz, en la toma de posesión de su escaño en el Senado.
Francisco José Alcaraz, en la toma de posesión de su escaño en el Senado.
Una camino compartido por la ETA y el Gobierno (primero el de Rodríguez Zapatero y después
 el de Mariano Rajoy, que lo siguió al pie de la letra) que comenzaba en el año 2000 y que pretendía
 terminar en 2012. Sólo aquella Rebelión Cívica liderada por Alcaraz logró frenar este proceso, 
hoy prácticamente culminado.
Para Alcaraz, falta por conocer los desarrollos concretos del pacto que denunciara entonces y 
algunos capítulos referidos por ejemplo, al “dinero que se le prometió a los terroristas por deja
r de matar” o a la impunidad de la que ha gozado hasta hace pocas fechas Josu Ternera y su hijo, 
detenido en Francia en varias ocasiones “pero contra el que nunca se pidió la extradición”, asegura.
Tal y como se han desarrollado los hechos, “lo que podemos decir sin ningún género de dudas es qu
e tanto el PSOE como el PP son corresponsables de haber mantenido los pactos con ETA”, subraya.
Sin llegar a categoría de consuelo para el neo senador, Alcaraz añade una primicia a Actuall como 
coda de la conversación: “Al menos, con la detención de Josu Ternera se ha reabierto la causa por
 el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza donde mataron a mi familia y la Fiscalía va a
 pedir la extradición”.
Y de fondo, resuenan las palabras que le escribiera Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua,
 asesinado por ETA, al entonces líder de los socialistas vascos Patxi López: “Ya no me quedan dudas
 de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre,
 llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se
 han quedado nuestros muertos!”
Era 2005 y las negociaciones del PSOE con ETA que ahora se conocen de puño y letra de la propia
 banda ya estaban avanzadas. Palabras proféticas.

viernes, 12 de abril de 2019

El Partido Popular, la cara amable del PSOE

El Partido Popular, la cara amable 

del PSOE

La derecha española fue adoptando el lenguaje, la visión, los valores (o antivalores) 
y el discurso de la izquierda. Se limitaba a aceptar sus postulados. En estos 40 años
 de democracia no ha habido una sola medida de calado aprobada por el PSOE que
 el PP haya revertido. Ni una sola.

El director de campaña del PP para el 28A, Javier Maroto, presenta el lema electoral: Valor Seguro /EFE
El director de campaña del PP para el 28A, Javier Maroto, presenta el lema electoral: Valor Seguro /EFE
El Partido Popular nació (como Alianza Popular, allá por los albores de la democracia) con una
 obsesión -alejarse del franquismo- y con un complejo: un miedo terrible a que le identificasen con el
 anterior régimen. Los políticos populares fueron otorgando –poco a poco al principio; a borbotones 
después- la hegemonía moral a la izquierda. Cada vez era más patético comprobar cómo la derecha 
española –o supuesta derecha- renunciaba a sus postulados con tal de hacerse perdonar por 
el progresismo.
Primero fue el divorcio, después el aborto; más tarde tragaron con toda la visión antropológica
 marxista; posteriormente renunciaron a presentar la batalla por la cultura y la educación; callaron 
ante la invención de la Historia por parte de unos supuestos historiadores paniaguados y generosamente 
subvencionados; entregaron la soberanía nacional a los separatistas ante los que cedían no ya 
entímetro a centímetro, sino metro a metro con tal de mantenerse en el Gobierno y pese a que se
 cometían verdaderos atropellos en algunas comunidades autónomas.
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Todo valía con tal de evitar el sambenito de franquistas, fascistas, retrógrados, casposos, rancios, intolerantes y demás (que, pese a sus enconados esfuerzos, les seguían colgando). Se vendían a
 quien fuera necesario con tal de evitar la confrontación. El PSOE llegaba al poder y legislaba. 
El Partido Popular hacía entonces una más o menos tímida oposición y prometía derogar la ley 
aprobada por los socialistas. Alcanzaban los populares el poder, hablaban de economía,
economía y economía y mantenían las cosas tal y como las habían dejado los progresistas. 
Es cierto: los resultados a nivel económico han ido mejor estos años con la derecha que con la
 izquierda. Las cifras están ahí y cantan.
Pero las materias graves, profundas, las que conforman el espíritu de una nación y de una civilización, 
seguían intactas tal y como las había establecido la izquierda. Se impuso la cosmovisión marxista y 
socialista frente a la de un Partido Popular acomplejado y vaciado de contenido, de valores, de
 principios, de antropología. Cuando la derecha quería proponer algún asunto, miraba asustadizamente 
hacia la izquierda suplicando su aprobación. Ésta, evidentemente, no llegaba, por lo que la derecha
 agachaba las orejas y se amoldaba a lo que la izquierda imponía.
Una vez aprobadas las leyes socialistas, llegaba un gobierno de derechas y se limitaba a dejar las cosas como estaban, los votantes populares se resignarían y terminarían aceptando los postulados socialistas
La derecha española fue adoptando el lenguaje, la visión, los valores (o antivalores) y el discurso de
 la izquierda. Se limitaba a aceptar, con 5 ó 10 años de retraso, los postulados socialistas. En estos 40
 años de democracia no ha habido una sola medida de calado aprobada por el PSOE que el PP haya
 revertido. Ni una sola.
El Partido Popular se convirtió, por tanto, en la cara amable del PSOE. Los socialistas sabían bien qu
e una parte importante de la población española no secundaría a priori muchas de sus propuestas. Pero, 
si una vez aprobadas, llegaba un gobierno de derechas y se limitaba a dejar las cosas como estaban, 
los votantes populares se resignarían y terminarían aceptando los postulados socialistas, porque los 
de su propio partido no los habían derogado. La jugada era maestra.
A la izquierda le interesaba que se mantuviese la farsa de que el PP era un partido de derechas y 
católico. De esa forma, tenía al voto conservador cautivo y podía proseguir con su verdadera intención:
 romper, pulverizar y arrancar de raíz la tradición de lo que ha conformado a España y al Occidente 
cristiano y alumbrar una nueva sociedad materialista, socialista, individualista, consumista, relativista
 y atea. Después, bastaba con poner en marcha la trituradora ideológica contra los asustados 
dirigentes populares para seguir manejándolos como marionetas del pensamiento único, 
totalitario y uniformado.
La cobardía, la tibieza, la claudicación y la falta de arrestos de la mayoría de los dirigentes del PP a lo largo de estas cuatro últimas décadas han sido bochornosas
La izquierda contemplaba con regocijo cómo los políticos de la derecha iban cayendo en su trampa inteligentemente urdida: terminaban aceptando el aborto, los “modelos” de familia, la ideología de
 género, los postulados LGTBi, el hedonismo, su visión sesgada y falsificada de la Historia. La
cobardía, la tibieza, la claudicación y la falta de arrestos de la mayoría de los dirigentes del PP a lo
 largo de estas cuatro últimas décadas han sido bochornosas. Hasta la propia Iglesia católica se ha
visto imbuida de este espíritu pusilánime, complaciente y bobalicón.
Entonces surgió –o, tal vez, nunca llegó a desaparecer completamente- una corriente de personas,
 intelectuales, políticos, algunos pocos medios de comunicación y plataformas ciudadanas que se
 convencieron de que el Partido Popular estaba corrompido de raíz desde hacía mucho tiempo y
 no representaba ya más sus legítimas aspiraciones y principios irrenunciables.
Lo que parecía que no tenía ningún recorrido, porque el voto conservador estaba supuestamente 
sometido al PP, empezó a desarrollarse en partidos políticos como Vox. La izquierda comenzó
 entonces a azuzar el espantajo que tan bien le había funcionado hasta el momento de escupir lo
 de “fascista” y “ultraderecha” a todo aquel que osara cuestionar los dogmas progresistas. Pero
 esta vez no funcionó. La gente estaba harta. El españolito de a pie, ese que mantiene y cultiva
 una serie de valores para él y para sus hijos, que aprecia el pasado de su nación y mira con
 orgullo y esperanza al futuro, dijo basta.
Algunos en el Partido Popular, empezando por su propio presidente, seguramente miraban con
 envidia a esos hombres y mujeres que osaban retar a lo políticamente correcto y que ocupaban 
el espacio a la derecha que habían abandonado los populares. Pero inmediatamente eran llamados 
al orden por los medios de comunicación y los políticos progresistas, que les recordaban que, si
 querían seguir recibiendo el título de demócratas, tolerantes y moderados, debían continuar
 siendo obedientes y sumisos a los postulados de la izquierda.
Y en esta tesitura nos encontramos actualmente, a pocas semanas de las elecciones generales 
del 28 de abril. Algunos apelan al voto útil, que sería supuestamente votar al PP. Son los
 mismos que llevan años siendo la cara B del PSOE; la copia mala, acomplejada y barata 
del progresismo. Pero ya no estamos para bazofias. El resultado lo veremos pronto.