Mostrando entradas con la etiqueta Castilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castilla. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de febrero de 2023

Castilla: bastión espiritual de resistencia contra la modernidad

 

Castilla: bastión espiritual de resistencia contra la modernidad

Guillermo Mas Arellano 25 de febrero de 2023

Compartir en:

   

El panorama artístico español parece estar muerto. Su correlato social y político no luce mucho mejor. O al revés, produciendo una conclusión en absoluto halagüeña: un pueblo tan autocomplaciente y tan dócil en lo espiritual y lo material, está acabado. Es el sino al que nos enfrentamos los lectores y los ciudadanos en este país: un completo erial. Sin apenas alternativas, y en el que resulta harto improbable hallar alguna perla.

El descuido por el lenguaje, el desprecio por la complejidad, la incomprensión por los cambios más acuciantes del mundo, el temor a caer —o a ser acusado de caer— del lado de la incorrección política y, por encima de todo, la ausencia de imaginación son algunos de los grandes males que acusan a nuestra literatura. La propia etiqueta “literaria” ha desaparecido a la hora de designar a las obras. Los editores no pueden o no quieren editar obras “literarias” porque a ningún lector parece interesarle ya dicho epíteto. Sin apenas lectores, nuestros escasos escritores de talento están condenados a morir de hambre, a caer en el silencio y el abandono, a renunciar a su talento frente al cliché. Segunda conclusión desoladora: el lector ha muerto en España. Y el escritor de auténtica literatura transita por un camino que desemboca en el mismo despeñadero.



Un modelo de novelista que siempre escoge trama sobre estilo parece haber ganado la partida en la mesa de novedades. Rompiendo así el clásico modelo que pretendía “enseñar y deleitar” de una tacada. Donde el ensayo, la autobiografía y la Historia han terminado por destronar a la ficción. Y los clásicos, sometidos a un revisionismo cerril, corren el peligro de ser “cancelados”, censurados y, peor aún, retocados. El juntapalabras esculpido en suplementos culturales, con una suscripción permanente a Netflix y talleres de escritura, se limita a “contar historias”, como se ha hecho siempre, sólo que partiendo de una autosatisfecha ignorancia por toda la tradición anterior. Que, por supuesto, es gloriosa e infinitamente superior. Bella. Delicada. Sensible. Profunda.

El letraherido estándar, aquel que emborrona cuartillas digitales, es mediocre, puesto que nace despojado de una voz propia y de un estilo elocuente, arrojado en

El catecismo ideológico de una trama meramente “entretenida”

pos del catecismo ideológico o de una trama “entretenida”, vendido a manos de la “sinceridad” o de la supuesta liberación que provoca en el autor y en algún hipotético lector, eludiendo lo que en verdad hace que un libro merezca ser recordado: un hálito auténtico. La Voz. El Ser. Un Destino. Hasta la fecha, el último gran clásico de nuestras letras es Liturgia de los días, de José Antonio Martínez Climent. Una oda a la lengua, a la tierra y al viejo pueblo que antaño llamamos patria.

Bajo una apariencia epistolar, de desahogo cotidiano, Liturgia de los días pone la mira sobre las dianas más centrales de esta época crepuscular. Completando un proyecto de renovación estilística deudor de autores como Sánchez Ferlosio, Goytisolo o Benet; y retomando un locus estético que, con Castilla como epicentro, se remonta hasta Azorín y pasa por Delibes hasta llegar a nuestros días con nombres como Jiménez Lozano, Martínez Climent ha sabido añadir una voz nueva, propia dentro de las páginas de la literatura española. Maestro consumado de la descripción, como ya probara en su anterior novela, Un lugar sagrado donde cazar, en su último libro añade una reflexión profunda sobre nuestro tiempo que bebe de importantes “reaccionarios auténticos”, entre los que destacan Gómez Dávila o el mismísimo Jünger.



Lectura avalada por importantes firmas de la crítica cultural tales como Dragó (flamante Premio de las Letras 2022), Azúa, Trapiello, Cirlot o Tamarón; y preciosamente envuelta por la prestigiosa editorial KRK, su indeleble impronta se eleva hasta conformar una representación sin parangón de la figura del emboscado en España y muestra hasta qué punto Castilla puede constituir un bastión espiritual de resistencia contra la modernidad. Una obra “literaria”, condenada a perdurar en un panorama de saturación inane, que parece haber sido entregada por nuestros padres a nuestros hijos, congelando con ello el tiempo, y que por eso mismo pertenece al pueblo, a todos los pueblos, porque encarna su Voz, su Ser y su Destino. Cuesta imaginar que un hallazgo así vuelva a tener lugar en España.

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

jueves, 4 de febrero de 2021

La Utopía de Segovia (Jesús Fuentetaja)

 

Buenas noches amigos.

 

Os informo que desde el pasado jueves día 21 de enero ya está a la venta el libro en la librería Cervantes de Segovia, que es quien ha editado la obra.

 

Si alguno estáis interesado en adquirirle y no queréis esperar a que nos podamos reunir, la librería tiene venta por internet en el siguiente enlace: https://libreria-cervantes.com/

 

Me parece que os dije que el libro tiene una extensión de 541 páginas y su precio en librería es de 20 euros.

 

Saludos cordiales.

 

Jesús F.




sábado, 3 de agosto de 2019

La aprobación de las Bases de Segovia

La aprobación de las Bases de Segovia

El Adelantado de Segovia - 9 - Julio - 2019
Jesús Fuentetaja Sanz.

El intercambio de cromos políticos en el centenario de la aprobación de las Bases de Segovia para el Régimen de Autonomía Municipal, Provincial y Regional
Excelentes los dos artículos del profesor Pedro Álvarez de Frutos publicados en las páginas de este diario los pasados días 9 y 27 de junio: “Hace cien años” y “La cuestión catalana en los años 30”. Pedro, que resultó ser elegido Senador por la provincia de Segovia en las elecciones generales de octubre de 1982, tiene un profundo conocimiento de nuestra historia, lo que unido a su experiencia política convierten sus opiniones en autorizadas reflexiones sobre una materia que tan bien conoce y que antes, ya había ayudado a divulgar desde las aulas. Mantengo con él una excelente relación, fruto de nuestra común afición por la cultura griega, de la que también resulta ser un reconocido experto.
En los dos artículos citados sitúa al lector ante el espejo retrospectivo de lo que ocurría en Cataluña hace un siglo, que no es muy diferente de lo que está sucediendo ahora. El paralelismo entre una y otra situación resulta a todas luces evidente. Aquellos hechos retroalimentan los de ahora, que siguen una hoja de ruta calcada de la utilizada hace cien años. Ya conocemos cómo acabó lo de entonces y por eso no queremos pensar en cómo puede terminar lo de ahora, si es que finalmente acaba y no se convierte en un bucle cíclico en el que cada cierto tiempo nos vemos imbuidos a soportar su matraca separatista.
Si traigo a colación las enseñanzas de Pedro Álvarez vertidas en sus dos colaboraciones aludidas, es porque los hechos acontecidos en Cataluña hace cien años que menciona, con la creación de la Mancomunidad de Diputaciones Catalanas y muy especialmente, la intervención parlamentaria de Cambó del 20 de noviembre de 1918, pidiendo la autonomía para Cataluña, como fórmula jurídica y legal para resolver el hecho del nacionalismo, provocaron la reacción de las Diputaciones de Castilla y León, que el día 2 de diciembre de 1918, redactaron en Burgos el manifiesto conocido como “Mensaje de Castilla”, que contenía la afirmación de la unidad nacional, pero también clamaba por la descentralización económica-administrativa de las provincias, solas o mancomunadas y la oposición a que ninguna región obtuviese cualquier tipo de autonomía que mermase la soberanía española.
Con este precedente, el día 25 de enero de 1919 se volvieron a reunir en Segovia los representantes de las Diputaciones provinciales de Ávila, Burgos, Palencia, Santander, Soria, Valladolid, Zamora, Logroño y, naturalmente, la de Segovia. Aquí llevarían a la práctica las conclusiones de la reunión burgalesa, con el compromiso auspiciado por la Diputación de Segovia de elaborar unas Bases que regulasen la autonomía municipal, provincial y regional. Estas Bases constituyen el primer intento de organización territorial de la región y aunque no tiene la consideración de Estatuto, propiamente dicho, muy bien puede considerarse como un primer intento de regular la organización y estructura de su territorio, pero con un planteamiento muy novedoso por el sentido en el que se pretende constituir la nueva realidad regional, con tres niveles de actuación que deberían proyectarse de abajo hacia arriba: primero los municipios, luego las provincias que los integran y finalmente la región en que de forma mancomunada se tendrían que agrupar éstas.
Ya en la Base Primera del Régimen Municipal se establece que las municipalidades serán autónomas, entendiéndose el concepto de autonomía como el derecho a regirse por si mismas en lo que les sea propio e inherente, sin injerencias extrañas, lo mismo en la iniciativa que en el desarrollo de sus funciones, así como en la ejecución de sus acuerdos. En el Régimen Provincial se determina que la provincia estará representada por la Diputación provincial y todas las provincias tendrán igual categoría legal y régimen de igualdad en el orden económico, así como que las Diputaciones regirán libremente las provincias sin injerencia del poder central. Respecto de la organización regional, se reconoce el derecho de las provincias a organizarse en región en forma mancomunada, correspondiendo a las Diputaciones y a los Ayuntamientos determinar la forma en que ha de constituirse el organismo regional, previéndose, que en caso de constituirse en región, las Diputaciones castellanas se opondrán, por estimar privilegio, a toda desigualdad de concesión que no sea la natural a sus distintas necesidades. En aquellas Bases, que nunca llegaron a entrar en vigor, arrinconadas por el directorio de Primo de Rivera, no se decía nada diferente respecto al derecho a la autonomía municipal y provincial que lo que se establece ahora en los artículos 140 y 141 de la Constitución de 1978.
Pues bien, cien años después de la redacción de las Bases de Segovia y cuarenta de la aprobación del texto constitucional que regula nuestra convivencia (se entiende que pacífica) aquellos principios que propugnaban y garantizaban la autonomía local, sin injerencias de otros poderes, se han convertido en mera entelequia por mor del mercantilismo interesado en que se ha convertido la actividad política actual, en donde todo es susceptible de comprarse y venderse. ¿Con qué derecho se atribuyen las fuerzas políticas de ámbito nacional y/o autonómico, la decisión de sustituir la voluntad de los ciudadanos libremente expresada en comparecencias electorales distintas, y puede que con resultados dispares, para cambiar el resultado salido de estas urnas y compadrear, de forma antidemocrática, quien tiene que presidir los Ayuntamientos y Diputaciones, introduciendo formulas ajenas al funcionamiento interno de estas administraciones? Venden los nardos en la calle Alcalá de Madrid para lucirlos, en nuestro caso, en el ojal del Paseo de Zorrilla, o donde sea que tengan sus sedes las distintas instituciones autonómicas, para luego esparcir su aroma, más bien diríamos su tufillo a flores muertas, por municipios y provincias. Negocien y jueguen en cada sitio con las armas otorgadas por los respectivos electores, pero por favor, no se intercambien las barajas ¿Se puede acaso jugar al póker con las cartas del tute? pues eso. Lo contrario es faltar el respeto a los sufridos y ya cansados votantes que algo tendrán que decir, digo yo. Aparte de convertir en papel mojado los preceptos constitucionales que garantizan la autonomía municipal y provincial.

DECLARACIÓN DEL SIMPOSIO. Tiermes - Tarancueña, 9 de Agosto 2019


DECLARACIÓN DEL SIMPOSIO. 

Tiermes - Tarancueña, 9 de Agosto  2019


El Centro de Estudios Castellanos ha celebrado este Simposio bajo el título: HACE 100 AÑOS:  REGIONALISMO EN CASTILLA, en el Yacimiento Arqueológico de la  ciudad celtíbero-romana de Tiermes y en la Villa de Caracena, cabeza de una Comunidad de Villa y Tierra, uno de los territorios más despoblados  de la España despoblada.
La mirada cien años atrás, al proceso de formación de la España de las Autonomías y al momento actual nos lleva a afirmar:
1.    La necesidad de luchar por la recuperación cultural, cívica y material del pueblo castellano; el reconocimiento, afirmación y desarrollo de la personalidad de Castilla como entidad colectiva – toda y sola Castilla - en el conjunto de los pueblos de España. Seguimos pensando que fue un error y una injusticia la creación de una Comunidad como Castilla y León – región del Duero - que no respeta la doble identidad y que hizo que otros territorios castellanos formaran su autonomía propia – Cantabria y Rioja – o fueran integrados en otras Autonomías.

2.    Han pasado más de treinta años de la España de las Autonomías, y es tiempo de revisar para ver lo que se hizo mal, corregir excesos de los nacionalismos cada vez más en el resbaladero del separatismo, y buscar un mejor equilibrio entre la legítima afirmación de la propia identidad y la necesaria solidaridad en la unidad de España.
En el momento actual, se levantan voces clamando por la revisión del Estado Autonómico. Piden estas voces: “reordenar el modelo autonómico” y “evitar la destrucción de la unidad estatal”. Y esto, no sólo por necesidad económica, sino por la propia supervivencia de nuestra democracia que necesita conjugar mejor los principios de autonomía y solidaridad, y salvaguardar la libertad y los derechos de todos. Nuestra Autonomía de Castilla y León no ha solucionado los problemas de las provincias más pobres y despobladas, sino que nos ha traído un nuevo centralismo son sede en Valladolid.

3.    Se oye hablar de suprimir las Diputaciones. Por el contrario, desde Soria y desde el estudio de nuestra identidad castellana, nosotros pensamos que en Castilla la mejor solución al centralismo hubiera sido – y puede ser en el futuro, tras una revisión del Estado de las Autonomías - una unión o federación de Diputaciones. Las Diputaciones son imprescindibles en un territorio en el que los municipios apenas si tienen  una mínima capacidad de gestión por si mismos y en donde la Corporación Provincial se constituye en la práctica, en el Ayuntamiento de todos los Ayuntamientos de su provincia. No en vano, el Presidente y los Diputados tienen que ser por imperativo legal, necesariamente Alcaldes o Concejales de sus respectivos municipios.
Otras cuestiones de no menor importancia nos llevan a mantenernos firmes en su defensa, porque las provincias con sus Diputaciones cumplen actualmente una función vital, como elemento de compensación territorial para equilibrar la acción disgregadora de las Comunidades Autónomas. Frente a éstas que tienden a profundizar en aquello que nos diferencia y persiguen resquebrajar finalmente el Estado, las provincias y las Diputaciones con ellas, siguen manifestándose fieles al todo en el que están integradas y al Estado del que forman parte desde hace más de doscientos años. No existe vocación separadora en las provincias, por el contrario sirven al Estado con la clara intención de cohesionarle, como siempre han hecho. Son los nudos más sólidos de la red estatal. Si se quiere descoser finalmente la nación española el mejor procedimiento sería el de eliminar la provincia como división territorial y con ello su función mediadora y de contrapeso al mayor empuje disgregador, si no secesionista, de las Comunidades Autónomas.

4.    Se ha cumplido también en este año el centenario de la redacción de las Bases de Segovia, que fueron aprobadas en esa ciudad el día 25 de enero de 1919, por los representantes de las Diputaciones Provinciales de Ávila, Burgos, Logroño, Santander, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora. En ella se declaraba  su oposición a que ninguna región obtuviese cualquier tipo de autonomía que mermase la soberanía española. Pero también en aquellos acuerdos se clamaba, al mismo tiempo, por la descentralización económica y administrativa a favor de los municipios y de las provincias. De esta manera se introdujeron en su redacción, fórmulas que garantizaban el derecho a la autonomía municipal, provincial y regional. Por ello, con ocasión de conmemorarse dicha efeméride y en consonancia con el espíritu inspirador de aquellas Bases, el Centro de Estudios Castellanos considera necesaria la aplicación del principio de subsidiaridad, como consecuencia inmediata, además de los de descentralización, desconcentración y coordinación establecidos en el articulo 103.1 de la Constitución, para que los servicios públicos sean prestados de forma autónoma por las Administraciones más cercanas a los ciudadanos, traspasándose para ello las competencias y recursos que fueren necesarios. Especialmente, demandamos el uso de las Diputaciones Provinciales como elementos de ejecución de las políticas implantadas por las Comunidades Autónomas, como así se aconsejaba en el Informe de los Expertos de mayo de 1981.

5.    Hemos celebrado este Simposio en uno de los territorios más desiertos de la desertizada provincia de Soria. La división provincial se creó al servicio del centralismo del Estado, y trajo consigo la anulación de las Comunidades de Villa y Tierra, la mejor representación  de nuestra identidad socio-económica y cultural.
Fueron estas comunidades el instrumento político, jurisdiccional, económico y social, en que se apoyó la ingente tarea de repoblar y colonizar los territorios reconquistados a los moros. Las que en otro tiempo fueron baluartes fundamentales de la Castilla histórica son hoy meras agrupaciones residuales, que han perdido aquel significado político, quedando limitadas a la administración de sus bienes, aquellas que han mantenido algo de su extenso patrimonio común.

Sin embargo, algo queda en las poblaciones integradas en sus antiguos territorios: sus habitantes han heredado del pasado ese carácter solidario que otorga la utilización de los bienes comunales, aquellos que son de todos porque a todos han pertenecido y todos tienen el mismo derecho a su aprovechamiento y a su disfrute. Es el nexo común que ha unido a los castellanos de cualquier  época. Es el espíritu colectivo de pertenencia a un  pueblo, ahormado por el recuerdo subconsciente del paso de la historia que jamás podrán arrebatarle y que se resume en el conocido aforismo de que “nadie es más que nadie”.
6.    Desde el Centro de Estudios Castellanos, pretendemos recuperar este espíritu solidario y comunero, que aún pervive en las viejas Comunidades y creemos necesaria su recuperación para que participen en la vida política y social de la Castilla que añoramos y en la que creemos, como el baluarte más sólido de su historia y referencia de lo que no deberíamos dejarnos arrebatar. Por ello nos preguntamos ¿cuál podría ser el papel actualizado de estas añejas instituciones?, ubicadas en un escalón intermedio entre los Ayuntamientos y las Diputaciones. Respetando esta premisa, se las debería dotar de las infraestructuras y de los recursos adecuados, para que retornaran a su seno aquellos usos y costumbres democráticos que constituyeron sus señas de identidad más reconocibles. No debería desdeñarse la utilidad de las Comunidades de Villa y Tierra, en la lucha contra el mal de la despoblación que asola a la mayor parte de Castilla.

7.    Desde el Centro de Estudios Castellanos, exigimos que todas las Administraciones públicas aúnen esfuerzos para estudiar las soluciones que puedan ponerse en práctica, no ya para luchar contra la despoblación de Castilla, que es una batalla posiblemente ya perdida, al haberse convertido en un hecho consumado, sino para implantar nuevas y dinámicas políticas que fomenten una nueva repoblación de los pueblos castellanos. ¿La tercera repoblación de la historia? Alguna de las medidas utilizadas en el pasado podrían ser efectivas en el presente, como fue por ejemplo, la dispensa en el pechar de los antiguos repobladores, lo que hoy vendría a ser el establecimiento de beneficios fiscales para los nuevos moradores.

  1. Por último y como conclusión, en el Centro de Estudios Castellanos nos reafirmamos en que lo que Castilla precisa es recuperar la esencia de su historia y reagrupar todos aquellos territorios que siempre han formado parte integradora de su ser. Recuperar la antigua Castilla, unida, foral y comunera, sería el mejor servicio que podría prestarse a la nación española. Sirva el ejemplo de Segovia, como último baluarte en la defensa de la genuina personalidad castellana que se vio forzada a participar en una autonomía en la que no creía porque se desnaturalizaba la esencia de Castilla, herida en el alma al comprobar cómo se aventaban sus despojos territoriales a los cuatro vientos. Recuperar todo lo que hace más de treinta y cinco años se perdió. Madrid incluido, sobre todo Madrid, - sin que obste que tenga una Carta de Capitalidad - que debería convertirse en la locomotora de la Castilla del norte y del sur de la cordillera central, y en el bastión más sólido de la unidad de los pueblos que integran la nación española.

viernes, 26 de abril de 2019

Villalar, otro falso mito asumido por la España contemporánea

Villalar, otro falso mito asumido por la España contemporánea

El día veintitrés de abril, Festividad de San Jorge, la Comunidad Autónoma de Castilla y León celebra su jornada festiva desde que en el año 1986 así lo decretara Demetrio Madrid, en aquel momento presidente socialista de la Junta de Castilla y León. Desde entonces, y a pesar de la costosa propaganda invertida en favor de la celebración de la llamada “Festividad de Villalar”, esta se mantiene ajena a la mayoría de la población castellano y leonesa, que por diversos motivos, no termina de sentirse parte de tal conmemoración histórica y festiva.

La principal razón de ello hay que buscarla en la manipulación histórica de lo ocurrido en la Corona de Castilla a principios del siglo XVI -durante los primeros años del reinado de Carlos I-, y que vino a llamarse “La Guerra de las Comunidades de Castilla”. Este conflicto bélico que tuvo como origen el incumplimiento por parte del Rey de las leyes y costumbres tradicionales de Castilla, y que finalmente tras un cruento conflicto bélico sirvió para que ese mismo Rey modificase buena parte de las injustas medidas políticas –que impulsadas por sus cortesanos flamencos- había tomado contra Castilla; ha sido manipulado desde el siglo XIX –al igual que ocurre por ejemplo en Cataluña, Vascongadas o Andalucía con su propia mitología nacionalista- por masones, liberales y marxistas; hasta convertir el notable hecho histórico en una mitificada falacia de desagradable tufo revolucionario. No olvidemos, que fueron algunas sociedades secretas masónicas, tales como “Los hijos de Padilla” y “Los Comuneros”, quienes en el siglo XIX crearon en Castilla la mitología adecuada para bien de sus oscuros fines, utilizando así la derrota comunera de Villalar frente a las tropas realistas; llegando incluso a imponer al pueblo el pendón morado, en detrimento de la gloriosa enseña carmesí castellana. Posteriormente, y ya en la primera mitad del siglo XX, los liberales mantuvieron el mito masónico, llegando incluso a utilizar el falso color morado como parte de la enseña nacional durante la Segunda República. Y finalmente, a partir de los años setenta del pasado siglo fueron comunistas, socialistas y nacionalistas castellanos quienes volvieron a recuperar la masónica mitología comunera, haciendo de la localidad de  Villalar de los Comuneros un lugar emblemático desde el que lanzar sus peligrosas proclamas marxistas y separatistas; manteniéndose así la ignominia hasta nuestros días. Lo verdaderamente preocupante, es que esta enorme manipulación histórica haya sido asumida por todos los partidos políticos con representación en las actuales Cortes de Castilla y León, llegando incluso a crear con nuestros impuestos un relato oficial basado en las anteriormente comentadas falsedades históricas, para así contentar a todos aquellos que asientan sus peligrosas ideologías en falsos mitos y burdas manipulaciones, totalmente alejados de la verdadera y gloriosa historia de la Corona de Castilla, así como de los reinos de León y de Castilla.

Es sin duda preciso recordar lo que de justo y noble tuvieron en su momento los actos de los Comuneros comandados por Padilla, Bravo y Maldonado; pero aún más importante debiera ser recordar que la Corona de Castilla nació con Fernando III el Santo, y que esta llegó hasta los confines del mundo, convirtiéndose en el mayor Imperio Católico que haya existido jamás. Y puestos a recordar, nos es obligado hacer saber que los patrones históricos de Castilla son San Millán de la Cogolla y Nuestra Señora de Guadalupe, siendo sus festividades las verdaderas y tradicionales que se han celebrado en nuestra tierra a lo largo de los siglos por nuestros antepasados.

En definitiva, y como venimos diciendo desde hace años, el 23 de abril debiera de ser para los castellanos y leoneses un día en que poder reflexionar sobre las razones por la cuales hemos ido perdiendo nuestros territorios, derechos, cultura y tradiciones a lo largo de los últimos siglos, y especialmente desde la descomposición territorial de hace cuarenta años -¿acaso hay alguien en el mundo que pueda afirmar sin llegar al ridículo que Santander y La Rioja no son Castilla?-; y comenzar a reclamar la restauración en España de su organización territorial histórica basada en las coronas, reinos, principados y señoríos naturales (y verdaderamente históricos) de nuestra Patria; en sustitución de estas modernas taifas creadas por enemigos de España con mitología nociva, que se han dado en llamar comunidades autónomas, y que son ahora mismo el principal problema no solo para el mantenimiento de nuestras libertades y tradiciones; si no incluso para la propia existencia de la Nación Española.  

Luis Carlón Sjovall
A.C.T. Fernando III el Santo

domingo, 24 de marzo de 2019

Las últimas Navidades en Segovia de Enrique IV y su hermana Isabel (Jesús Fuentetaja)

Las últimas Navidades en Segovia de Enrique IV y su hermana Isabel


J.Fuentetaja

http://www.eladelantado.com/opinion/las-ultimas-navidades-en-segovia-de-enrique-iv-y-su-hermana-isabel/

¿Pudo haber sido asesinado Enrique IV de Castilla? (II de III) (Jesús Fuentetaja)

¿Pudo haber sido asesinado Enrique IV de Castilla? (II de III)

Jesús Fuentetaja



http://www.eladelantado.com/opinion/pudo-haber-sido-asesinado-enrique-iv-de-castilla-ii-de-iii/

J. Fuentetaja – La proclamación de Isabel la Católca como reina en Segovia (I de III) (Jesús Fuentetaja)


J. Fuentetaja – La proclamación de Isabel la Católca como reina en Segovia (I de III)


http://www.eladelantado.com/opinion/tribuna/j-fuentetaja-la-proclamacion-de-isabel-como-reina-en-segovia-i-de-iii/

sábado, 9 de marzo de 2019

LA FORZOSA INCORPORACIÓN DE SEGOVIA A CASTILLA Y LEÓN: FIDELIDAD EN LA DISCREPANCIA (Jesús Funtetaja)

LA FORZOSA INCORPORACIÓN DE SEGOVIA A CASTILLA Y LEÓN: FIDELIDAD EN LA DISCREPANCIA

facilito el enlace a la web de las Cortes de Castilla y León, en donde han colgado el libro recientemente editado por la Cámara, sobre la peculiaridad de Segovia en la construcción de la autonomía regional. En el mismo colaboro poniendo la nota discordante a la versión oficial. 

Jesús Fuentetaja Sanz





martes, 26 de febrero de 2019

YO SOY MÁS CASTELLANO QUE EL PRESIDENTE (Juan Pablo Mañueco)




Antes de opinar partidariamente (cosa que a mí no me interesa), obsérvese que no se habla de ningún "Presidente" concreto, sino DESDICHADAMENTE de todos...

Y se habla de una cosa buena PARA TODOS, que se puede hacer en cuanto los dirigentes que deshicieron Castilla, quieran REHACERLA: Mañana mismo si quieren, y con la Constitución en la mano.

Si no lo hacen QUEDARÁ CLARO DE NUEVO quién destruyó Castilla en la Transición y quién la mantiene destruida: los DIRIGENTES, no la gente.

Pues se les recuerda que la CULTURA CASTELLANA es una misma cultura y que no está destruida y no puede destruirse.

¡Rectifiquen ya de este FÁCIL MODO! Todo es que una cúpula partidaria RECTIFIQUE y todas las demás les seguirán y también mayoritariamnete la gente.

Juan Pablo Mañueco

YO SOY MÁS CASTELLANO QUE EL PRESIDENTE

(de España, del PP, del PSOE, de Podemos, de IU, del primer castellano que haya en la jerarquía de C´S y aunque no sé bien cómo va este tema también de VOX... porque si no ya hubieran creado hoy mismo el Consejo Consultivo de las Castillas, lo cual es perfectamente constitucional y depende de que quieran... o no)


martes, 12 de febrero de 2019

Castilla, coged lo que queráis, o no (Juan Pablo Mañueco)

Juan Pablo Mañueco Martínez 
‎11‎ de ‎feb. a las ‎13‎:‎09
PREGUNTA A TANTOS JUANES Y MIGUELES SIN CASTIELLA

Desde nací, me siento Juan sin Tierra.
No de Castilla hablaronme en escuela,
luego a emigrar dijeron: “vete, vuela”…
Seguí pasos de un Cid que se destierra.

Desde el XX, Miguel me sé sin Tierra:
Castilla me expulsaron, de su estela;
Alcalá es otra cosa se revela
y mi Quijote a mí se le deshierra.

Desde el XX, me sé Jorge sin Tierra:
Palencia la expulsaron y mi espuela
no puede ir a morir a Cuenca. Anhela
acabe esta angustia a Castilla entierra.

Desde el XX, me siento Ruiz sin Tierra:
de Hita arcipreste, la tierra gemela
de Alcalá do nací, a la paralela
Castiella y su serrana verde Sierra.

Desde el XX, me sé Alfonso sin Tierra:
Diez a Toledo, que a Castilla en vela,
guarda, cultura, lengua, airosa tela
de sus naves navega y nunca cierra.

Pon aquí el nombre, tú, lector sin Tierra,
que en XX te has quedado sin Castiella,
Pregúntate: ¿por qué me privan de ella?

Juan Pablo Mañueco

Algunas respuestas a esa pregunta final y al absurdo de las anteriores descastellanizaciones:

CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA

domingo, 3 de febrero de 2019

Una partida de ajedrez (Juan Pablo Mañueco)

Una partida de ajedrez

CULTURA ADELANTE, CASTILLA VENCERÁ

incluso a la débil clase política que quiere arrojarla a la huesera de la Historia, y que sin embargo será desbordada por ella, conduciendo a esos politiquillos al escombro de la Historia, en cuanto el triste periodo para Castilla actual cambie de ciclo.

(Aconsejando a la clase política presente se rinda a la evidencia y observe que el error lo cometió una generación política ya pasada, por lo que los actuales políticos deberían rectificar y apartarse del camino contra Castilla o bien la cultura castellana les pasará por encima, capitaneada por Cervantes.
Y aconsejando a los políticos de los nuevos partidos no sigan la vía contracastellana y contraespañola que erró la Transición al emprenderla equivocadamente.

Rectifiquen lo ajeno, que ninguna culpa tuvieron los nuevos partidos en los errores de la CÚPULA de los viejos, ni siquiera sus afiliados que tampoco entendieron por qué se ordenaba DESTRUIR Castilla,

¡Consejo consultivo de las 3 o 5 -si se unen 3 acabarán reuniéndose las 5- Comunidades autónomas castellanas ya! Para tratar asuntos culturales, turísticos, sanitarios, etc., de común interés para todos)

Cervantes es el rey del castellano.
La reina la Marina de Castilla.
Caballero es el Cid desde su silla.
Otro centauro, Garcilaso humano.

Gerardo Diego, alfil de mar orilla.
Otro alfil Lope de la Vega, urbano.
Una torre drama calderoniano.
Alfonso Diez; Toledo: torre y brilla.

Peones los juglares, los romances,
las jarchas, los teatros, las novelas...
¡Aun Quevedo va a entrar en estos lances!

Delibes igual filas centinelas.
Manrique a enfilar muertes y alcances.
Lazarillo, el peón de más cautelas.

¡PONGASE ya delante quién que quiera,
incluida pobre clase política presente,
que Castilla les vence finalmente,
a Cultura, ajedrez y a cuanto hubiera!

Juan Pablo Mañueco.

Libro: "Otros campos de Castilla":