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sábado, 6 de agosto de 2016

Evitemos hoy el bache depresivo (Claudio Sánchez Albornoz)



"Fuimos a un tiempo rodela y maestra de Occidente. Evitemos hoy el bache depresivo: ese mirar fuera de España como si hubiésemos sido una comunidad histórica sólo capaz del heroico manejo de la espada. Sin esas batallas, porque fueron muchas, el Occidente no sería como es. Otros pueblos hubieran debido librarlas o Europa hubiera sido piltrafa del Islam y no existiría esta nueva maravilla que es América. Pero hemos hecho mucho más que mantener a raya el islamismo en el solar hispano primero y contra los turcos después. Hemos hecho mucho más que descubrir, evangelizar y civilizar América. Hicimos la gran cultura española y universal de la Modernidad. No reneguemos de nuestro ayer. Hemos hecho maravillas por obra de nuestro genio bimilenario …"



Claudio Sánchez Albornoz. 

martes, 11 de junio de 2013

Carta: Por la Castilla Total (Claudio Sánchez Albornoz) y respuesta ( Comunidad Castellana)


Por la Castilla Total

 

 

Ha llegado la hora de defendernos unidos, castellanos y leoneses, de un nuevo tremendo peligro. Unidos sobreviviremos; separados, seremos piltrafas de las comunidades autónomas: Cataluña, Euskadi y Galicia. Las ocho provincias andaluzas, asunto otrora de diversos reinos y mucho más diferenciadas que las de León y Castilla, han sabido unirse. Sólo León y Castilla pesaremos en la España en formación.

 

Depongan egoísmos y ambiciones personales. Déjense de hacer lucubraciones históricas. La meseta del Duero constituye una unidad. Únanse todos los leoneses y castellanos. Formen un frente cerrado y poderoso para constituir una región autónoma, que pueda defenderse de los zarpazos de los demás y mirar el porvenir con esperanza. Si por mí fuera constituiriamos una unidad desde el Cantábrico a Andalucía. Pero todos quieren ahora ser cabeza de ratón. Están intentando organizar una región autónoma: La Mancha.

¿Seremos castellanos y leoneses tan cretinos que no sepamos formar una fuerza que no pese en España? Nuestros hijos y nuestros nietos nos maldecirán si por ambiciones personales siempre bastardas, dejamos pasar la coyuntura actual.

Me acerco a los ochenta y ocho años. No tengo otra ambición que contribuir a la gloria de España y de nuestra tierra castellanoleonesa que hizo a España. Unidos, adelante. Maldición para los que se opongan a esta unión de los hermanos de León y de Castilla.

Claudio Sánchez Albornoz
 
 
Respuesta
 
 

LA CARTA DE DON CLAUDIO


 

Ciertos grupos y medios partidarios activos del ente ,<castellano-leonés» han venido agitando la carta que don Claudio Sánchez Albornoz ha dirigido a don Francisco Iglesias Carreño, secretario general del Partido Regionalista del País Leonés, abogando por el conglomerado de «Castilla y León».  Carta que se utiliza -para eso se ha escrito y se ha difundido, incluso antes de que llegara a su destinatario- como arma arrojadiza contra los que, por declararnos sencillamente castellanos, no somos afectos a esa entidad inventada, castellano-leonesa, que desconoce la diferente identidad de dos grandes pueblos: el de León y el de Castilla.

 

Con todos los respetos al señor Sánchez Albornoz, su escrito nos parece deplorable.  No se trata de oponerse o no a la unión «de los hermanos de León y Castilla».  Don Claudio, muy cristiano él, maldice a los que se opongan a esa unión.  Pero no es eso.  Nosotros nos sentimos fraternalmente unidos a los leoneses, y también, ni más ni menos, a los vascos, a los catalanes, a los gallegos, a los aragoneses, a los andaluces. y en una palabra, a todos los pueblos de España.  Castilla está en España; es parte de la nación española, de la patria común de todos, y en Comunidad Castellana nos sentimos identificados y solidarios con todos los españoles.

 

La cuestión es organizar razonablemente, sin prisas, con orden y concierto, las regiones de España.  Atendiendo, como señala la Constitución, a sus factores comunes de carácter histórico, cultural y económico: por este orden.

 

Nosotros pensamos -en este sentido- que León es una región y Castilla es otra.  Así de sencillo.  En una España que -a pesar de lo que dice, con gravísimo y pernicioso error, el señor Sánchez Albornoz, no la ha hecho sólo Castilla, ni es Castilla su entidad más importante y significativa.  España es la obra, la empresa común de todos sus pueblos, que han forjado la nación española a lo largo de los siglos, en ese proceso de esfuerzos, sacrificios, glorias y servidumbres que es la historia de todos los españoles.

 

Si España fura hechura sólo de Castilla -como afirma el señor Sánchez Albornoz-, ¿qué harían en España, en una casa ajena, los otros pueblos no castellanos?  Tan dañosos como los separatistas, o más, son «los separadores»: los que marginan a los pueblos españoles periféricos, a los que afirman su propia personalidad dentro del concierto español.

 

Olvidemos definitivamente -por contraria a la realidad y al supremo interés de la articulación armoniosa, solidaria y fecunda de España- la falsa concepción imperial de Castilla, supuesta hacedora de España.  España es cosa de todos; y en esta hora del regionalismo, los castellanos -los de la modesta región o pueblo castellano, no de la Corona de Castilla, que llegaba hasta el Nuevo Mundo- no tenemos que defendernos de ningún «tremendo peligro» para no ser «piltrafas de las comunidades autónomas: Cataluña, Euzcadi  y Galicia».

 

No es eso, don Claudio.  Cuidado con la xenofobia.  No se trata de que hayamos de unirnos con los leoneses para pelearnos con catalanes, vascos y gallegos.  No quiera usted resucitar la imperial Corona de Castilla y León, convertida en <España propiamente dicha», para meter en cintura a los «díscolos, pueblos periféricos.

 

España es algo más hermoso, más solidario y entrañable.  Todas sus regiones -León, como Castilla, como Cataluña, como el País Vasco, como Andalucía, etc tienen ante sí otra tarea infinitamente más rica y creadora: hacer que cada día España, en sus diferentes pueblos y tierras, sea más equilibrada y armónica, y sus gentes profundicen la comprensión mutua, el sentimiento y el afecto de su común condición española.

 

Castilla nº 12 febrero-marzo 1981


 

sábado, 8 de junio de 2013

Castilla, tierra de hombres libres (Clauio Sánchez Albornoz)


CASTILLA, tierra de hombres libres


 

Castilla, islote de hombres libres en la Europa feudal; lo he dicho y lo he escrito muchas veces.  Lo había sido la primitiva Castilla anterior a Fernán González; siguió siéndolo la Castilla independiente.  Cántabros, várdulos, vascones y godos se establecieron en pequeñas comunidades rurales libres; las más, propietarias de los términos por ellas ocupados; otras, poseedoras enfiteutas de las tierras que labraban.

 

Del siglo IX al XI Castilla fue en verdad el único rincón del occidente europeo donde la mayoría de la población estuvo integrada por pequeños propietarios libres.  Los diplomas nos demuestran la existencia de una considerable cantidad de pequeñas aldeas que poseían sus términos en plena propiedad y que incluso los labraban en régimen semicolectivo de trabajo.  Esas aldeas disputaban o contrataban de igual a igual con obispos, monasterios o magnates.

 

Tan numerosa debió de ser aquella masa de aldeanos libres, que en el siglo XIV, quinientos años después de¡ nacimiento de Castilla, en el a modo de censo que mandó hacer Pedro el Cruel y que conocemos con el nombre de Becerro de las Behetrías, aún había en las merindades castellanas, sin contar Rioja ni Bureba, de 1.359 aldeas, 659 habitadas por hombres de behetría, con el raro derecho en la Europa de entonces de elegir patrono y de cambiar de señor.  Cuando tras cinco siglos de acción de la ventosa señorial, todavía quedaban, cinco siglos después del conde Rodrigo, ese número de aldeas salvadas del naufragio de sus libertades campesinas, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que los castellanos de la época condal eran libres y propietarios en su mayoría.

 

Claudio Sánchez Albornoz

 

Castilla nº 7 enero-febrero 1980