Monarquía, república, anarquía
Juan Manuel de Prada
XLSEMANAL
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miércoles, 1 de agosto de 2018
domingo, 15 de julio de 2018
«Monarquía y república». ( Juan Manuel de Prada)
«Monarquía y
república».
Juan Manuel
de Prada
__________________
Desde que
Juan Carlos I anunciara su abdicación, hemos tenido ocasión de escuchar muchas
apologías (con frecuencia, meras logomaquias) de la monarquía y la república.
Siendo completamente sinceros, hemos de reconocer que los apologistas de la
república suelen ser, por lo común, mucho más convincentes que los apologistas
de la monarquía, por una sencilla razón. sus apologías republicanas son
sinceras y coherentes, mientras que las apologías monárquicas resultan siempre
utilitarias, inconsistentes y molestamente aderezadas con cuadros
amedrentadores de épocas republicanas pretéritas. La razón por la que los
apologistas republicanos resultan más convincentes que los monárquicos es bien
sencilla. mientras los republicanos creen en unos principios (que sean acertados
o erróneos es otro cantar), los exponen y desarrollan sin ambages, los
monárquicos escamotean sus principios (o simplemente no los tienen y los
sustituyen por razones de conveniencia ), de tal modo que sus apologías
resultan vacuas, dejando además el fétido regusto de que solo desean preservar
su posición.
Afirmaba
Donoso Cortés que toda gran cuestión política supone y desarrolla una gran
cuestión religiosa. Esta observación fundamental no ha escapado a ningún
pensador de cierta envergadura. así, por ejemplo (por citar a alguien en las
antípodas de Donoso), Proudhon escribía en Confesiones de un revolucionario. Es
sorprendente que en el fondo de la política encontramos siempre a la teología .
En efecto, no puede separarse la historia de las creencias religiosas de un
pueblo de la historia de sus instituciones; y, todavía más, cada régimen
político refleja las tendencias de la religión dominante en su época. El
régimen político natural de la sociedad católica era la monarquía tradicional y
representativa, que se convirtió en monarquía absoluta en los países
protestantes. En España, la monarquía tradicional alcanza su apogeo cuando la
sociedad era más netamente religiosa; y empieza lentamente a declinar cuando
flaquean tales creencias y la monarquía se contamina de absolutismo.
La monarquía
tradicional creía en el origen divino del poder; la absolutista, en el origen
divino de los reyes, cosa muy distinta, pues desde el momento en que el rey se
cree un diosecillo es inevitable que acabe infatuándose. surge así el concepto
de ‘soberanía’ definido por Bodino, al principio soberanía absoluta del rey,
posteriormente soberanía popular en la era de las revoluciones, que no hacen
sino transferir al pueblo un poder que ya había perdido, para entonces, su
entronque divino. Y como la bajada del termómetro religioso apareja la subida
del termómetro político, la soberanía popular, organizada democráticamente,
hubo de fundar una serie de mitos políticos (a modo de sucedáneos de los dogmas
religiosos, para llenar su hueco). derechos humanos, división de poderes,
etcétera. Y, al lado de estos mitos políticos, una ‘técnica’ de funcionamiento
que habría de consagrar una nueva modalidad de político que desempeña su labor
sin fin moral alguno, según avizorase Tocqueville en La democracia en América.
He visto otros que, en nombre del progreso, se esfuerzan por materializar al
hombre, queriendo tomar lo útil sin ocuparse de lo justo, la ciencia lejos de
las creencias y el bien separado de la virtud. he aquí, se dice, a los campeones
de la civilización moderna .
Estos
campeones de la civilización moderna ya no son guerreros dispuestos a ofrendar
su sangre para proteger a su pueblo de los abusos del Dinero, al estilo de los
viejos reyes, sino jugadores al servicio del Dinero (¡bien pagaos!) que se
organizan en equipos (partidos políticos) y compiten en estadios (antaño
parlamentos, hoy también platós televisivos), jugando a veces en casa (cuando
gobiernan) y a veces fuera (oposición), para disfrute o cabreo de sus
respectivas hinchadas; y el modo fetén de organizar este juego ¡la liga de
campeones del mundo mundial! es la república.Lo cierto es que un rey no pinta
nada en esta liga, ni siquiera como ‘árbitro’ (así llaman eufemísticamente los
apologistas de la monarquía la posición del rey, aunque saben que más bien es
un ‘dontancredo’), porque los reyes lo son cuando mandan y son depositarios de
una encomienda divina. Si el clima de la época rechaza tal encomienda, o
simplemente no la reconoce, la monarquía ya no se puede defender sino mediante
subterfugios, como ocurre siempre que se defiende algo escamoteando su
verdadera naturaleza. De ahí que los apologistas de la monarquía resulten tan
poco convincentes. A los pueblos sin teología solo les queda la república,
coronada o sin coronar; y es que el moderno, como ironizaba Paul Valéry, se
conforma con poco.
miércoles, 19 de abril de 2017
Del Estado de Partidos a la República Constitucional (MCRC Fernando Gómez)
Del Estado de Partidos a la República Constitucional
Fernando Gómez
La totalidad de la clase política de este corrupto y despilfarrador Estado de partidos es la culpable de los reaccionarios recortes que el gran capital impone. Estos drásticos ajustes abonan el terreno para revueltas populares, éstas están condenadas a ser aplastadas sin contemplaciones por la represión policial y baldeadas por la manipulación mediática, hasta que encaminen y concreten su acción hacia lo político, contra la partidocracia y audaces líderes la dirijan. Frente al cinismo y la violencia de quienes no quieren ceder sus privilegios legales, se encuentra el sentido común y la inteligencia que los deslegitima, evitando sus dramáticos planes soltando lastre estatal; supresión del Senado, del caciquismo autonómico, de las subvenciones a partidos, sindicatos, ongs y, a los despropósitos culturales y arquitectónicos.
Todo el mundo los sabe, pero no puede haber solución mientras la sociedad, maleducada en el consumo, en el espectáculo de poderes sin control, en la demagogia social y en el oportunismo nacionalista, se limite a especular con prejuicios ideológicos para acabar votando a cualquier lista de partido, sosteniendo al tiránico régimen oligárquico que padecemos y dando cuerda al fraude electoral del sistema proporcional que lo perpetúa. Para solucionar aquello que más nos afecta y concierne debemos tomar conciencia de la realidad, y ésta apunta a razones institucionales, identificando a todos los partidos y sindicatos instalados en el Estado como los auténticos enemigos de la sociedad civil. Todos ellos en complicidad tienen secuestrada la Libertad política colectiva, dejando a la sociedad sin representación ante el Estado.
Para deslegitimar y poner contra las cuerdas el Estado de Partidos es imprescindible la sistemática contundencia de la abstención electoral activa, convirtiendo el pesimismo de la conciencia crítica en optimista voluntad de acción hacia la verdad política. Acción constituyente de la libertad política colectiva. Libertad realizable y vital, fuente de energía social, para alcanzar la apertura de un proceso de libertad constituyente, que permita informar, conocer y elegir el sistema electoral mayoritario a doble vuelta, y las distintas opciones sobre la forma de Estado y de Gobierno, entre ellas la República Constitucional. Sólo con criterios emanados de la libertad colectiva, se puede transformar el egoísmo miserable de la oligocracia de partidos, en la altruista y noble democracia representativa.
La Teoría Pura de la República de Antonio García Trevijano supone una antorcha encendida que desvela la verdad política en las tinieblas de la gran mentira, para que la parte más consciente de la sociedad se guíe, en el momento crucial de la acción colectiva, por el camino que conduce a la República Constitucional, ésta se define en la distinción entre Nación, representada por una Cámara de Representantes elegidos en cada mónada electoral (unos 100.000 habitantes), con potestad de legislar a través del Consejo de Legislación, elegido por la propia Cámara; y Estado, personificación de la Nación, titular del poder ejecutivo, dirigido por el Consejo de Gobierno, designado por el Presidente de la República, elegido en elecciones presidenciales directas. La justicia mantiene la autonomía de la potestad judicial, concretada en el Consejo de Justicia, designado por su presidente, elegido en elecciones directas por los participantes en el mundo judicial. Las inéditas normas de la República Constitucional definen y garantizan el equilibrio entre los tres poderes; el nacional, el estatal y el judicial. También transmite el valor supremo de la lealtad en la política, convirtiendo la lealtad familiar en vecinal, esta en nacional, y a su vez en internacional, por lealtad a la especie y a la naturaleza.
“En el saber, el ser o el estar, el éxito siempre ha venido de la perseverancia”
Antonio García Trevijano
“Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano”
Pablo Neruda
lunes, 17 de abril de 2017
No a la II República (MCRC Javier Torrox)
No a la II República
Javier Torrox
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
El estado de absoluta corrupción moral y económica producido por el nefasto Régimen del 78 no puede tener más fin que la propia caída del régimen. Es tan inevitable como la sucesión del día y la noche. Y acaso un amanecer esté más cerca de lo que quisieran los beneficiarios y clientes del estado de cosas actual. Pero a muchos preocupa qué ha de venir ese día y conjuran la idea de la República como la de un fantasma del pasado.
Uno de los grandes enemigos de la III República es la II República. Por un lado están los que identifican la idea republicana con el caos político que desembocó en la Guerra Civil. Por otro, están los que pasean la bandera tricolor cada 14 de abril al tiempo que defienden el Régimen del 78 con uñas y dientes. Y, finalmente, están los infantilizados nostálgicos que sueñan con una repetición de los años 30 del siglo XX. A todos ellos les digo: No a la II República.
La Tercera será una República Constitucional. Esto quiere decir que se dotará de instituciones y medios de elección absolutamente distintos a los conocidos por los españoles hasta ahora. Su presidente lo será también del Gobierno y será elegido de forma directa en circunscripción única de toda España. Los efectos políticos de este medio de elección son extraordinarios. El presidencialismo es la forma de Gobierno más fuerte que existe. Sus enemigos son los que se benefician de la debilidad de la forma de Gobierno actual.
Cada diputado será elegido de forma directa y por su nombre en un distrito de 100.000 habitantes. El vínculo que crea la elección directa del diputado es de tal naturaleza que el electo se verá obligado a hacer lo que quieran sus electores. Y no será así porque de repente los diputados se conviertan en personas decentes en las que se pueda confiar, sino porque su reelección en el cargo dependerá de forma directa de lo que haga como diputado. Elección directa también implica rechazo directo y eso es algo que el aspirante a diputado aprende de inmediato.
Las instituciones de la República Constitucional están diseñadas para la convivencia pacífica entre iguales. Para que todos puedan hacer valer sus derechos frente a quien pueda oponerse a ellos. Y para que uno solo pueda hacer valer sus derechos frente a todos los demás.
Los errores de la II República no tendrán cabida en la futura República Constitucional. La forma de Estado republicana no debe confundirse con uno u otro programa político. El pasado no se repetirá.
Por otro lado, abunda mucho en España una especie que se jacta de habernos salvado de la dictadura. Se dicen nuestros redentores. Y aún peor, se creen a sí mismos. Son sacerdotes de su propia propaganda. Todos ellos presumen de republicanos; todos pactaron con la dictadura; y todos ellos viven de la monarquía. Afirman que son republicanos porque así lo dicen los estatutos de sus partidos, que aspiran a la República o que no renuncian a ella. Mientras tanto, viven de la monarquía sin mover un dedo contra ella.
Socialistas y comunistas monárquicos. Para ver cosas, estar vivo. Yo desafío a todos esos partidos que se dicen republicanos a que digan una sola acción que hayan realizado en los últimos 40 años para acercar un solo milímetro la República.
Estos republicanillos de 14 de abril y de insignia tricolor en la solapa de sus chaquetas monárquicas son los que impiden que conquistemos la República. Son los sostenedores de la monarquía. Han articulado su discurso en el victimismo de la pérdida de la Guerra Civil. Se definen a sí mismos como los perdedores que tienen derecho a ser compensados por ello. No quieren ganar una República nueva y moderna, sólo quieren vivir a costa de que se perdiera la vieja. Con ello satisfacen su cartera y, con ella, su contento.
La República Constitucional no será una respuesta política que de satisfacción a uno u otro colectivo. Se cubre de infamia quien pretende que el republicanismo sea el patrimonio particular de una u otra ideología. La III República será de todos los españoles por igual.
Los nostálgicos que suspiran por el pasado deberán despertar al presente y apartarse para que conquistemos el futuro. El siglo XXI no será el siglo XX. La III República no será de los trabajadores ni de los banqueros ni de los partidos. La III República será de todos los españoles.
domingo, 2 de abril de 2017
¡Ánimo repúblicos, adelante MCRC! (MCRC Heliodoro Rodriguez Medina)
¡Ánimo repúblicos, adelante MCRC!
Heliodoro Rodríguez Medina
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Somos miles de personas en toda España las que pertenecemos al MCRC: aquellos que no votamos con un objetivo claro, buscamos tener un periodo de Libertad Constituyente vía deslegitimación de los partidos políticos y por fin tener Democracia Formal.
Somos miles. Cada vez más personas se interesan por mi postura acerca de la abstención, me preguntan, se unen al Movimiento, son más o menos activos pero ya saben cuál es la mentira en la que vivimos: la ausencia total de Democracia y la inutilidad de votar para ratificar listas de partido donde el votante no elige.
Hay miles de personas que por suerte no votan; tienen motivos diferentes, todos válidos: aquel que no le interesa; el que prefiere estar con su familia; de paseo en la playa; tienen asumido que votar no es un deber. Eso ya les caracteriza.
A todos esos nos dirigimos, a aquellos no votantes para darles un objetivo, una razón, un espíritu de lucha.
Con respecto a los votantes convencidos, no hay nada que hacer: aquel que crea que vivimos en Democracia; que es mejor votar por mal menor – en lugar del bien mayor -, y que sí hay Separación de Poderes o no les importa que no haya, es muy difícil sacarlos de la confusión. No están en el error, sino en la confusión propiciada por los medios a través del consenso. A pesar de eso sí soy optimista e intento convencer a aquellos convencidos en el voto -pero ya no insisto mucho-.
Nosotros, los miles del MCRC, luchamos por la Libertad Política de forma pacífica, no votando, convenciendo a los demás de que no lo hagan y asumiendo, en muchos casos tristemente, todas las consecuencias de soledad, incomprensión y rechazo.
Gracias don Antonio García-Trevijano Forte por haber iniciado esta acción que ya solo va hacia adelante y hacia arriba. Es imparable.
lunes, 27 de marzo de 2017
Concepto repúblico: la mónada (MCRC Paco Bono)
Concepto repúblico: la mónada
Paco Bono
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Cuando hablamos de política lo hacemos del poder. ¿Qué busca la política sino la conquista del poder? La historia de la humanidad está ligada al poder. Víctimas del poder político se cuentan a millones, y sin embargo poca gente conoce la forma y fin de su control.
No cabe duda de que aquellos que ostentan el poder sin límites ansían poseerlo indefinidamente para asegurar la hegemonía de su ideología sobre el resto. Las ideologías son la tapadera del poder, verdades a medias que se utilizan para engañar y conseguir adeptos a su causa para la derrota del enemigo, la discriminación, el enriquecimiento de unos y el perjuicio de otros. Las ideologías hablan de justicia social, pero en verdad sólo anhelan su victoria.
Cuando una casta toma el poder y conforma un régimen de servidumbre, lo natural es que ese régimen se transforme en oligarquía y esa oligarquía se divida en dos grupos, el de los mantenidos y el de los mantenedores (los soberanos y los súbditos). Desde que el hombre es hombre, siempre ha existido lucha por la dominación. Así el poder fundó grandes imperios o pequeños reinos en los que emperadores, reyes y dictadores utilizaron todas las armas a su alcance para someter al resto y proteger sus privilegios, incluso apelando a la condición divina. Pero, ¿cómo hoy, habiéndose erradicado casi por completo el analfabetismo y siendo mucho más fácil que ayer el acceso al conocimiento, hay todavía tanta gente que no comprende que la libertad política es el único camino para limitar el poder?
Hoy, el Estado es el poder, porque impone, porque somete, porque pretende educar, dictar, porque adoctrina. El Estado resulta un arma de destrucción masiva si no es controlado por la sociedad. Esa tutela sólo se asegura con la existencia de unos intermediarios, la sociedad política. Estado, sociedad política, sociedad civil. ¿Cómo se encaja esto? A través de la democracia. Sólo la libertad política permite el acceso a la democracia. Sólo la democracia pone al Estado al servicio de la sociedad y no al revés.
Un Estado constituido es aquel que se somete a una Constitución que separa sus poderes de raíz y garantiza la representación de la sociedad. Separar de raíz significa independizar y elegir en sufragios distintos tanto al gobierno del Estado como a la Asamblea Nacional. El poder ejecutivo se vota en una circunscripción única para toda la Nación. De estos comicios resulta investido presidente el candidato que más papeletas obtenga, quien una vez en el poder, nombra sus ministros según su voluntad.
¿Y qué contrapeso puede haber frente al poder de ese Estado proclamado por la mayoría? No seremos tan ingenuos como para dejar en manos de la moral y la ética del presidente electo el devenir de la Nación. He aquí la Clave Trevijano, la razón de este artículo de divulgación. Si Aristóteles dijo que la unidad mínima de poder eran las familias, y ya no lo son, porque están claramente a merced del Estado, y la Revolución Francesa afirmó que esa unidad la conformaba el individuo, y ya no hay duda de que un ser humano en soledad no puede plantarle cara a un Estado, Don Antonio García-Trevijano ha descubierto la mónada como unidad mínima de poder político. La mónada consiste en una circunscripción electoral de unos cien mil habitantes, que tiene de particular su esencia representativa. En la mónada, los ciudadanos eligen a un sólo representante de entre el abanico de candidatos (militen o no en un partido político), y lo hacen a dos vueltas, para que las minorías puedan decantar la balanza a favor de uno de los dos candidatos que hayan obtenido el apoyo de la mayoría. De esta elección resulta un diputado que representa a la mónada en el Congreso o Asamblea Nacional y cuyo sueldo es pagado íntegramente por la mónada, y no por el Estado. El diputado luchará por los intereses y los compromisos adquiridos con sus representados, sin traicionarles jamás, so pena de ser cesado de su cargo por un consejo de ciudadanos que podrá revocar su mandato y nombrar en su lugar al sustituto que le haya acompañado en los comicios.
De esta forma tan extraordinariamente sencilla, la mónada se convierte en la vía de representación y conexión entre la sociedad y el Estado. A través de la mónada, la Nación legisla para que luego el gobierno del Estado ejecute las leyes y los jueces las juzguen. Representación, separación de poderes y lealtad a la Nación, sólo así se puede constituir una verdadera democracia. Porque si la política es el juego de lo probable y lo posible, la democracia hace que su consecución parta de la voluntad nacional, para que jamás se desvincule de ella.
viernes, 24 de marzo de 2017
La oportunidad de la libertad (MCRC Paco Bono)
La oportunidad de la libertad
Paco Bono
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MCRC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Tenemos ante nosotros la gran oportunidad de conquistar nuestra libertad y, con ella, la libertad de nuestros hijos y de sus descendientes. Es España, con sus más de 500 años de unidad política, una de las naciones más antiguas de Europa y, sin embargo, es también una nación que todavía no ha conocido la libertad política de la que apenas dos países disfrutan desde hace siglos. Sólo la unidad nacional, como un hecho, jamás como una ideología, puede ser el sujeto constituyente de la libertad política. Los repúblicos sabemos que sin unidad nacional no puede haber libertad política. Por contra de lo que el régimen de partidos estatales nos ha hecho creer desde que se adueñara del Estado mediante la traición de un rey y de unos partidos clandestinos y el pacto de todos ellos con los herederos del franquismo, el problema de España no es material. Son los partidos estatales los que han creado el conflicto contaminando a la nación con sus ideologías en una guerra estatal que no es más que la continuación de la guerra civil por otros medios.
Unos por remordimiento, otros por rencor, todos ellos niegan España porque ni siquiera pueden aceptarse a sí mismos, se desprecian. Los unos porque sus padres cometieron la infamia de hacerse llamar nacionales, cuando nacionales eran tanto los azules como los rojos, pues bien sabido es que la nacionalidad no es un sentimiento, sino un hecho consumado antes de que tengamos voluntad. Nacemos españoles sin que nadie nos pregunte, igual que nacemos desnudos, sin habla, entre llanto, desvalidos, aferrados a la naturaleza de nuestros padres y a su amor. Los otros porque sus padres fueron llamados republicanos y se vieron incapaces constituir y defender una verdadera república, la que sus hijos traicionaron y sus nietos ni siquiera conocen. ¿Qué es la república? ¿Acaso puede ser un fin material? ¿No es la república una forma de Estado? ¿No es España anterior a toda forma de Estado? La vieja guerra entre dos nacionalismos tan esencialmente iguales, pero tan aparentemente antagónicos, ha llevado a España a la peor crisis económica, política y de existencia de su historia.
Tenemos la responsabilidad de rescatar la memoria de nuestros antepasados, que nacieron y murieron como españoles. Tenemos la oportunidad de luchar por lo posible y lo probable, lo necesario en un momento en el que los partidos estatales, anclados en el Estado, que no es otra cosa que el sujeto jurídico de la Nación, nos llevan al abismo con una guerra de poder estatal que pone en peligro la continuidad de la existencia de España y, por lo tanto, la propia causa de la libertad. Lo posible y lo probable es la libertad colectiva, la libertad política del pueblo español, para que sea la libertad la que constituya en España un sistema de poder democrático. ¿Qué es la democracia? Se preguntan tantos y tantos españoles perdidos en el lenguaje de la socialdemocracia que suelda las cadenas de la servidumbre voluntaria. La democracia es la garantía institucional de la libertad política, las reglas del juego político. La igualdad de todos ante la ley, la representación ciudadana, la separación de poderes, la independencia judicial. Estoy orgulloso de pertenecer a un movimiento como el MCRC que defiende todo esto. Está en juego el porvenir de nuestra nación. Pero también el futuro de la humanidad. ¿Libertad para qué? ¡Para ser humanos! Para que yo sea libre, todos tienen que ser libres.
sábado, 18 de marzo de 2017
Ser repúblico (II): Libertad política absoluta frente a la utopía de la igualdad material (MCRC Carlos Villaescusa)
Ser repúblico (II): Libertad política absoluta frente a la
utopía de la igualdad material
Carlos Villaescusa
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Mientras que la democracia formal es una amenaza para cualquier sistema oligárquico, lademocracia material de falsas metas sociales es una amenaza para la civilización. ¿Cómo se puede mentir desde posiciones utópicas de ultraizquierda con la promesa de renta universal por haber nacido en España o la prohibición de todo tipo de desahucios? ¿Cómo puede un partido ser de izquierdas sin Libertad Política si no es porque confunde la única democracia, la formal de la libertad, con la democracia de la igualdad material, pretendida por millones de partidarios? [1].
Anteriores a la libertad hay derechos sociales a modo de regalos sociales del Estado benefactor, sin notar que tales derechos otorgados nacen de la explotación de las clases pobres y medias que financian derechos institucionalizados por la demagogia socialdemócrata y sus oligarquías de partido. La igualdad es una tendencia, una inspiración legislativa, pero no puede haber una norma constitucional que obligue a que todos los ciudadanos sean iguales, algo anti-natural, dictatorial y totalitario, origen de las grandes tragedias que han asolado a la humanidad por no haber comprendido que mientras el principio de la libertad política es absoluto, y sin excepciones, el principio de la igualdad es relativo, y que el ideal de la igualdad se tiene que ir acercando poco a poco traducido en mayor igualdad de oportunidades y de derechos, no en la garantía de igualdades materiales para que los pobres tengan lo mismo que los ricos. Utopía -esta- en la que todas las experiencias políticas en ese sentido han retrocedido a la humanidad mucho más de lo que estaba antes de empezar las dictaduras colectivistas, socialistas o soviéticas.
Si existen derechos que proceden de un poder, quien tiene poder tiene derecho y el derecho es la concesión de un poder. De hecho, el derecho es poder dictatorial u oligárquico, relativo a derechos regalados, concedidos u otorgados por un poder previo a la libertad [2]. Ahora bien, la Libertad no admite que los derechos sean regalados, concedidos ni otorgados por un poder real previo y la verdadera Libertad es la que funda desde abajo los derechos convirtiendo el derecho personal en una consecuencia de dicha Libertad. Pero, evidentemente, esa Libertad nunca puede ser la libertad personal del individuo y los repúblicos persiguen la Libertad Colectiva que es laLibertad Fundadora, la que puede fundar una Constitución y, por definición, Libertad Constituyente.
Por eso, el objetivo del MCRC no es la democracia social, los derechos sociales ni la igualdad material, del todo intrascendente o inicuo en una Constitución. Nuestro objetivo es la democracia formal, una República con separación de poderes: inspirar y reproducir esa Constitución para que España sea una República Constitucional, que al mismo tiempo alcance la representación política, aboliendo las listas de partidos del sistema proporcional, las cuales eliminan todo elemento de representación personal porque nadie está representado en ellas excepto los jefes de los partidos que las hacen. En su lugar, emergerá un verdadero sistema parlamentario con representación o representantes individuales de los que votan, nominales de distrito, sin listas de partido. Sin eso no hay representación ni régimen parlamentario.
Los partidos son órganos del Estado, y cuanto perjudique a los partidos estatales beneficia al MCRC y su propósito de que la Libertad Política Colectiva funde un nuevo Periodo de Libertad Constituyente donde surjan partidos nuevos que no sean estatales sino de la sociedad civil y fieles a la misma [3]. Semejante función social, política e histórica de apartar del horizonte los partidos estatales y construir un verdadero sistema político constitucional, no un régimen de poder, es el verdadero propósito y el orgullo de ser repúblico: preparar la Libertad política colectiva, soporte y esencia de la Constitución que dé cabida a los extremos a la derecha y, ahora sí, a la izquierda que se ocupen de temas de gobierno, no de normas de partida o reglas de juego.
Referencias y notas:
[1] C. Villaescusa García, «La imposibilidad de la democracia material y su ruina (I) y (II)»,DiarioRC.
[2] Y la principal Carta otorgada que el pueblo aceptó, engañado, fue la Constitución del 78, dictada por unos pocos en secreto: una Carta otorgada desde arriba hacia abajo, sobre un pueblo ignorante en materia política y sin un periodo de información o Periodo de Libertad Constituyente, al que imponen un referéndum sobre la Constitución. Falsamente, “la Constitución que nos hemos dado”.
[3] Aquel partido de la sociedad civil que adquiera, dentro de esa Libertad Política Colectiva, hegemonía en la sociedad política será el que gobierne y pase al Estado. Pero, una vez que otro partido conquiste la hegemonía que haya perdido en unas elecciones, dejará de gobernar y saldrá del Estado volviendo a la sociedad civil.
jueves, 9 de marzo de 2017
Reaccionarios: Los Falsos Republicanos (MCRC Paco Bono
Reaccionarios: Los Falsos Republicanos
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PACO BONO SANZ
https://www.diariorc.com/2014/04/21/reaccionarios-los-falsos-republicanos/
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Contra la libertad, la demagogia. Contra la acción para la libertad, la reacción. Son los reaccionarios los peores enemigos de la libertad colectiva, no porque su reacción pueda suponer la vuelta al pasado, cosa imposible, sino porque impide el paso hacia adelante. El reaccionario piensa de modo infantil, cree que la lógica y la razón son suficientes para restablecer lo que la psicología y la historia eliminaron, por ello cubre su rostro con los símbolos de las ideologías derrotadas primero, abandonadas después y pisoteadas por sus ascendentes en el justo momento en el que se debía arriesgar la vida por ellas: la transición. Socialistas y comunistas abandonaron sus ideas a cambio del poder que les ofrecía el heredero del dictador Franco. Sin embargo, hoy, casi cuarenta años después de consumada la fechoría, toman las banderas tricolor como si nunca las hubieran arriado. ¡Pero no renuncian a enriquecerse en el Estado de Juan Carlos! ¿Republicanos viviendo de la monarquía? ¡Farsantes! ¡Oportunistas! ¡Qué vergüenza! ¿Qué saben esos de la lealtad? ¿UGT, CCOO, los socialistas, los comunistas? ¡Unos cobardes, unos traidores, unos hipócritas! ¡La república humea en sus manos!
La Segunda República fracasó, entre otras causas, debido a que su forma de gobierno parlamentaria generaba gobiernos débiles, incapaces de actuar con la rapidez y eficacia necesarias ante el ataque del fascismo, la guerra interna del propio régimen y la conspiración del socialismo y del separatismo. La II República nació con ilusión y murió por la deslealtad. Quienes la veneran, quienes desean su vuelta, no son conscientes de que ese objetivo inalcanzable implica la peor traba para la instauración en España de una auténtica república constituida mediante la libertad colectiva. La libertad necesita primero de la verdad. Si no somos capaces de reconocer la verdad, de asumir los hechos de la historia, de aprender de sus consecuencias, jamás triunfará en España una auténtica revolución política.
Si la Segunda república fue el régimen de la deslealtad, el de Juan Carlos lo es de la traición y la mentira. ¿Cómo se atreven esos falsarios abanderados del tricolor a saltarse casi ochenta años de historia de España? ¿Han sido ellos leales a la república durante los ochenta años de Franquismo y Neofranquismo? ¿Se puede olvidar su silencio durante el Franquismo? ¿Se puede olvidar su traición y su participación en el consenso durante la transición? ¿Qué república han de defender los mismos que se han sentado en las poltronas del Estado gracias a un rey nombrado a dedo por un dictador? ¡Corrupción de la historia y de sus hechos! ¡Corrupción! ¡Desmemoria e ignorancia! No izan la bandera republicana por patriotismo, sino para tapar sus vergüenzas con ella ahora que el rey y la corona muestran ante el gran público su verdadero rostro. ¿Qué se puede esperar de todos ellos? España tiene en la actualidad una monarquía de partidos. Todos los partidos subvencionados por el Estado son formalmente órganos estatales y, por tanto, monárquicos. Recordemos esta evidencia cada vez que veamos a esa banda de trasnochados subvencionados gritando vivas a la república.
No, España no es una democracia. Punto fundamental. ¿Queremos una democracia? ¡Pues hemos de instaurar primero una república! Porque sin la forma de estado republicana, que es la garantía de la igualdad de todos ante la ley, es imposible que se establezca la forma de gobierno democrática. Bien. Deténganse aquí. Hemos vencido a los villanos de la desilusión, de la deslealtad, de la traición y de la mentira. Imaginen que así fuera. Estamos en condiciones de afrontar la verdad y de luchar por la libertad. Se abre un periodo de libertad constituyente. El pueblo español elige la forma de Estado y de gobierno participando en un referendo en el que se le plantean varias alternativas, entre ellas, la república constitucional con forma de gobierno democrática, separación de poderes, elección uninominal en distritos pequeños e independencia judicial. Piensen por un instante en esto y díganme si les apetece mirar al pasado. Respiren despacio. Sé que su corazón latirá muy deprisa. No se asusten, ello significa que han comprendido el mensaje. España, verdad, libertad, lealtad… He aquí la escalinata y los pilares de la Tercera República, la que, paradójicamente, tiene por peores enemigos a los reaccionarios de la fracasada Segunda República.
martes, 7 de marzo de 2017
El honor de ser difamado (I) (MCRC Carlos Villaescusa)
El honor de ser difamado (I)
Carlos Villaescusa
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Ser difamado por el estado de partidos, y sus voceros, es un verdadero honor, prueba de la falsedad de la acusación y de que la persona difamada, es una persona virtuosa a la que se teme. Como en este caso, que don Antonio García-Trevijano cuenta con todas las virtudes, entre ellas, el valor, la inteligencia, la honradez e integridad moral, y sobre todas, como su propia naturaleza, la lealtad a la verdad. Y la primera verdad es el principio de la libertad política, que descubre y persigue en su partícular y fundamental lucha, la necesidad específica de hacerla colectiva.
La difamación es en sí una traición a la verdad, la lealtad y la libertad colectiva, una constatación del miedo a que prospere la abstención del voto como forma de derrocar a la partitocracia y, en definitiva, un honor para quienes lo perseguimos. Y habría que agradecer a los difamadores, traficantes de la injusticia y la mentira, por un doble favor: si ya se había demostrado la difamación a don Antonio en el tema de Guinea [1], el quererla ahora revivir, no hace sino enterrarla definitivamente y multiplicar la fidelidad al fundador del Movimiento Ciudadano hacía la República Constitucional, así como la consciencia y lealtad a sus ideas, de manera inquebrantable. Ahora somos miles los buscadores y defensores de esa verdad que nos hará libres, y si difaman a don Antonio, un hombre recto, artífice de la libertad colectiva, nos atacan a todos nosotros.
Lo que se pretende con esta difamación es acallar la liberad política, y su fundamento, que enuncia un principio ético de aplicación universal: a saber, la imposibilidad de ser libre si los demás no lo son, y alcanzar el verdadero valor de la justicia en ambos sentidos de esta palabra, el moral individual y el social en la esfera de sus relaciones humanas conforme a un sistema gubernativo íntegro y legítimo en el sentido pleno y más absoluto de estos términos: la democracia formal, y como forma de estado la República Constitucional [2]. Debe tenerse presente que, el término libertad colectiva, implica la responsabilidad del hombre ante él; porque no ha sido otorgada esa libertad por un poder superior, el concepto susodicho comprende, en la fórmula más concisa que pueda imaginarse, la totalidad de las Libertad verdaderas, órdenes y prohibiciones éticas, y representa la base y la fuente de toda la moralidad y también el mensaje central e inmutable de toda Constitución.
Ser repúblico exige toda acción, en estos momentos la abstención electoral activa, de una forma leal y valiente, y como libertad colectiva, la meta y su fuerza de apoyo. Llegada esta verdad, se desvanece la demagogia política y cualquier ofensa consciente contra una verdad fundamental y su creador es un vicio. Por ende, logra una intuición más profunda del mundo, de las verdades elementales y una comunicación con todo lo que es sagrado.
El MCRC a diario restituye la salud política, resuelve dudas a quienes somos sus asociados, mientras que a los oligarcas del régimen no hace sino ponerlos en evidencia por sus defectos, como ahora con sus difamaciones. “El observador agudo debe sopesar lo que ve y ser balanza de su búsqueda y de su indagación.” [3]
Referencias:
[1] A. García-Trevijano, Toda la verdad. Mi intervención en Guinea, Ediciones Dronte (1977).
[2] A. García-Trevijano, Teoría Pura de la República, y Teoría Pura de la Democracia, Editorial MCRC (2016).
[3] Ibn Jaldún, Introducción a la Historia Universal, Almuzara (2008), p.-36.
domingo, 12 de febrero de 2017
Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.(MCRC Paco Bono)
Ni Listas Cerradas, Ni Listas Abiertas.
Paco Bono
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
No se equivoquen, señores, las listas abiertas resultan tan fraudulentas y antidemocráticas como las listas cerradas, puesto que en ambos casos hay un dedo que las redacta: el aparato del partido estatal. ¿Cuál es el fin de una lista? La sumisión al dictador del listado. Una lista jamás puede ser canal de representación, porque la representación política consiste en el desarrollo unitario de la voluntad colectiva. Sólo un diputado puede ejercer la representación de un distrito, en tanto en cuanto, ese distrito, que Antonio García-Trevijano descubre y denomina “mónada” en su libro Teoría Pura de la República, constituye la unidad mínima de poder político.
Los distritos provinciales establecidos en España son una inutilidad, una farsa, porque es imposible que cumplan con el principio colectivo de poder ni con el fin unitario de representación. La representación debe ser ejemplar, en tanto en cuanto, el diputado único electo por distrito actúa como transmisor de un mandato imperativo, por el cual está obligado a cumplir con los compromisos que ha adoptado para con sus electores; pero también ha de ser abarcable, por lo que un distrito electoral no debe superar los 100.000 habitantes.
Quisiera ilustrar el concepto con un ejemplo. Imaginen una urbanización con veinte calles transversales a una gran avenida. Esa urbanización necesita un gobierno y una asamblea legislativa. Pongamos por caso que se decide instaurar la democracia representativa como forma de gobierno de la urbanización. En cada una de las calles se establece un distrito electoral en el que los propietarios deben elegir a un representante. Una vez celebrados los comicios, los diez representantes de distrito pasan a conformar una asamblea en la que se debate, por ejemplo, la normativa común de la urbanización y se reglamentan los usos de los bienes y espacios comunes, es decir, se legisla.
¿Pero quién ejecuta esa ley? ¿Quién gobierna la urbanización? Un presidente, con posibilidad de formar un grupo de gobierno de dos o más colaboradores. En su elección participan los propietarios de las viviendas de las diez calles, constituyendo un solo distrito. Fíjense bien en el resultado: el representante de cada calle actuaría como diputado y participaría en la legislación; el presidente de la urbanización conformaría el ejecutivo y gobernaría. Cada cual tiene su cometido. Los habitantes de la urbanización podrían vivir tranquilos y dedicarse a sus vidas.
¿Y si establecemos la democracia directa? Dirán algunos. ¿Democracia directa? ¿Qué es eso? ¿Acaso la mayoría de los habitantes de esa urbanización como los que conforman cualquier sociedad civil pueden perder su valioso tiempo con la política? No. La representación ciudadana conlleva la seguridad de que alguien está obrando por ti según la voluntad de la mayoría de los electores. Bien es cierto que hay temas trascendentales que se pueden abordar mediante la celebración de una consulta ciudadana, pero no es el caso de la multitud de asuntos menores que ocupan a un representante de distrito. ¿Y si no cumple con lo comprometido? Sencillo, se le cesa.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Representación Política (MCRC Paco Bono Sanz)
Representación Política
Paco Bono Sanz
http://www.diariorc.com/2014/06/09/representacion-politica/
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
La representación política es una de las tres columnas de la República Constitucional. República, porque nadie se encuentra por encima de la ley; constitucional, porque separa los poderes ejecutivo y legislativo, y garantiza la independencia de la función judicial, que según palabras de Montesquieu, se trata de un poder casi nulo. El poder legislativo lo componen el conjunto de representantes (diputados) de todos los distritos de España que, reunidos en asamblea, ostentan la facultad de legislar. Con la República Constitucional, la elección de los diputados se realizaría en distritos pequeños y de forma uninominal, por lo que resultaría elegido un único diputado por distrito. Don Antonio García-Trevjiano propone que se cifre el tamaño de cada uno de esos distritos en unos 100.000 habitantes. Como la población de España se aproxima a los 47.200.000 habitantes, 472 serían los diputados que formarían la Asamblea Nacional, 6 de los cuales pertenecerían a la provincia de Castellón, que cuenta con alrededor de 600.000 habitantes. Utilizaré esta provincia como ejemplo.
Los habitantes de la provincia de Castellón, como los del resto de España, no disfrutan hoy de representación ninguna. ¿Conoce alguien el nombre de los diputados de lista de partidos electos? ¿Sabemos a qué se dedican los diputados aparte de acudir al Congreso de los Diputados para representar al partido y obedecer las órdenes del jefe que los seleccionó para que fueran incluidos en sus listas electorales? Si en España no se da ningún tipo de representación política, más allá de la del propio partido y sus intereses, si los diputados no cumplen otra función que la de blanquear un falso parlamentarismo, con la República Constitucional la situación sería totalmente distinta, porque el diputado representaría y obedecería al distrito.
Hablemos de los seis diputados de distrito que corresponderían a la provincia de Castellón. ¿Cómo elegiría Castellón a esos seis diputados? Sencillo. En cada uno de los seis distritos se celebrarían elecciones a diputado de distrito para la Asamblea Nacional. ¿Quién podría optar a la diputación? Cualquier mayor de edad, milite o no en un partido político, que cumpliera con los requisitos establecidos por la junta de distrito. La campaña duraría quince días y sería gratuita. Sí, han leído bien, gratuita. Gracias al reducido tamaño del distrito, los candidatos podrían desplazarse por él con sus propios medios y tendrían, además, a su disposición todos los locales públicos, previa solicitud, según el reglamento de la junta de distrito. Los mítines dejarían de ser carísimas obras de teatro y pasarían a convertirse en auténticos foros de exposición de ideas y debate, porque a ellos acudiría la población para escuchar el mensaje directo de su candidato y para intercambiar con él preguntas y respuestas. Además, dicha gratuidad, conllevaría la prohibición de que los candidatos recibieran dinero de su partido o de cualquiera otra organización, sociedad o particular. Los candidatos disfrutarían también de espacios gratuitos en los medios de comunicación del distrito. La prensa local y provincial tendría mucho más relevancia e interés que la que tiene ahora.
¿Imagináis la campaña? Apasionante, ¿no? Las candidaturas de distrito, compuestas por un titular y su suplente, cuya función sería la de permanecer al frente de la oficina del distrito y sustituir al diputado electo en caso de que fuera cesado por la junta de distrito o por iniciativa popular, se enfrentarían las unas con las otras en igualdad de condiciones, y expondrían sus propuestas ante los ciudadanos del distrito, ávidos de escuchar y de juzgar las diferencias, muy interesados, porque en verdad estarían eligiendo a su representante. En el caso de que ninguno de los candidatos alcanzase el 51% de los votos, se celebraría una segunda vuelta entre las dos candidaturas más votadas. De esta manera, si tu candidato quedara fuera, tendrías la oportunidad de votar en la segunda vuelta en influir así en la elección final. Concluidos los comicios, el diputado de distrito tomaría posesión de su cargo, que desempeñaría entre la oficina de su distrito, abierta a los ciudadanos, y cuyos gastos serían sufragados por el distrito (no por el Estado), y la Asamblea Nacional. El sueldo del diputado también lo paga el distrito, porque el que paga, manda, y el que manda es el distrito. ¿Imagináis a vuestro diputado de distrito luchando junto con los otros cinco diputados de distrito de Castellón para que la asesina Nacional 340 fuera desdoblada? Por poner un ejemplo. ¿Imagináis la nueva situación?, ¿concebís el poder que tendría vuestro distrito y la fuerza real de la que gozaría vuestro voto? ¿No lo veis? No os frotéis los ojos, no es un sueño; se llama democracia representativa, y es posible y probable. Conquistemos juntos la libertad colectiva. La corrupción política tiene solución con la libertad y la representación, con la República Constitucional. Castellón puede estar también a la vanguardia de la libertad.
sábado, 4 de febrero de 2017
Nación y Estado – Patriotismo y Nacionalismo (MCRC Fernando Gómez)
Nación y Estado – Patriotismo y Nacionalismo
Movimiento de
Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO
ESPAÑOL De la República Constitucional
Con el objetivo de desentrañar estos manipulados conceptos traigo aquí estos apuntes, en su mayor parte basados en artículos que Antonio García-Trevijano ha dedicado a los temas en cuestión.
La Nación es patrimonio común, un hecho objetivo de existencia histórica colectiva, que está ahí, como la geografía donde se nace, o como el aire que respiramos. El hecho nacional de España es una realidad objetiva involuntaria, históricamente determinada por las luchas de poder en Europa. Esa identidad existencial es fácil de identificar y de sentir, se puede ver, tocar y contar, independientemente de la libertad o conciencia que tengamos para reconocerla.
La raíz de las disparatadas opiniones, que provoca la tenebrosa confusión entre Nación y Estado, se encuentra en la persistencia cultural del concepto subjetivo y prefascista de Nación, que va del “plebiscito diario” de Renan, importado por Ortega como “proyecto sugestivo de vida en común”, hasta la falangista “unidad de destino en lo universal” de José Antonio. Para los nacionalistas la Nación es un proyecto que idear y hacer, una creencia que depende de la voluntad, una ambición de sueños imperiales.
La idea de España se convierte en ideología cuando se identifica con su Estado imperial, cuyos intereses internacionales se presentan como doctrina de la civilización católica. Esta ideología imperial aletarga el sentimiento nacional hasta que lo despierta la invasión napoleónica. La conciencia nacional no logra desarrollarse, porque la sociedad civil, antes de constituirse en sociedad política, se divide en conciencia de clase. La guerra civil enfrenta dos ideologías estatales, dos tipos de dominación política de la sociedad: la nacionalista y la socialista. La dictadura nacionalista, autodenominada “democracia orgánica”, trasforma el sentimiento natural de España en una voluntad política de dominación interior. La oposición al Régimen busca principios de identidad moral y legitimidad en las voluntades de liberación, unos lo encuentran en la conciencia de clase, otros en la generalidad europea, y algunos en la particularidad regional. Tras el traidor pacto de la Transición, la continuidad de la barbarie orgánica de la dictadura, configura la Monarquía de Partidos y Autonomías como órganos del Estado. La impostura de la Transición impuso un régimen de poder estatal a la sociedad, en lugar de abrir un periodo de Libertad Constituyente de la sociedad política en la sociedad civil.
La Transición consagra la paradoja de que los nacionalismos periféricos son progresistas, y el español es reaccionario. El coronado consenso oligárquico utiliza el Estado para anonadar a la Nación, base de la potencia popular, en un inestable equilibrio de oligarquías nacionales y locales, que multiplica y reparte competencias y dinero del Estado para satisfacer la ambición de dominio nacionalista e integrar sus fantasías medievales. Un oportunista proyecto que organiza economías, culturas locales, medios de propaganda y adoctrinamiento escolar. Un fabuloso festín que emplea ingentes fondos públicos en idear y construir Nación. La desnacionalización de España y la corrupción del Estado de partidos están inscritas en la Constitución de 1978. Bajo esta profunda impostura nacional ha llegado a ser vergonzante la palabra España y su deshonrada bandera estandarte de la oposición a la libertad.
Patriotismo y nacionalismo son dos sentimientos que la Transición hizo parecer sinónimos, pero son prácticamente antónimos. El falso patriotismo de Mussolini, Hitler y Franco los hace arquetipos nacionalistas del fraudulento engaño. Antonio García-Trevijano los diferencia magistralmente en pocas palabras: “El patriotismo, sentimiento natural de la especie, pide respeto y piedad por todo lo que la necesidad humana ha hecho común. El nacionalismo, sentimiento cultural de la ambición de poder, pide desprecio e impiedad por todo lo que la libertad o la naturaleza hacen distinto.” “El sentimiento natural de la patria no produce voluntad de poder. Es la ambición de dominio del nacionalismo la que se apodera de aquel sentimiento tranquilo y lo convierte en emoción rencorosa y ardiente de envidia del Estado.”
El Estado si que es un hecho de experiencia, éste depende del poder que se constituya en él. En la actualidad los partidos estatales se han adueñado del Estado, con su integración permanente en él, haciéndose ellos mismos masa social y materia de intereses. El alma y la mente masa gobiernan el Estado de Partidos. Dictatorial, oligárquico o democrático, el Estado no es un producto de principios permanentes, su forma puede y debe ser transformada para establecer y constituir las relaciones, el equilibrio y la separación de poderes estatales.
La República Constitucional define y distingue claramente Nación y Estado. “La Nación está representada por una Cámara de Representantes elegidos en cada mónada electoral, con potestad de promulgar las leyes a través de un Consejo de Legislación, elegido por la propia Cámara. El Estado, personificación de la Nación, tiene la titularidad del poder ejecutivo, dirigido por el Consejo de Gobierno designado por el Presidente de la República, elegido en elecciones presidenciales directas.”
miércoles, 14 de diciembre de 2016
La I Asamblea Nacional del MCRC: Un éxito histórico
La I Asamblea Nacional del MCRC: Un éxito histórico
Por Antonio Tudela -
Todavía se me eriza la piel cuando recuerdo a D. Antonio en el estrado. Sinceramente, creo que recordaré esta frase hasta hasta el último día de mi vida. No sé si voy a tener palabras que se acerquen a describir lo acontecido en la Sala Chanoe el pasado sábado, pero prometo intentarlo. Pues, al igual que D. Antonio, yo también “me pongo humildemente a vuestro servicio”.
Diría que lo que más me impactó fue el nivel humano e intelectual de ponentes y asistentes, del primero al último. El vértigo que supone para alguien de mi edad, estar rodeado de aquellas personas, verlas coordinadas y dispuestas, en un auditorio que vibraba al sencillo y categórico cántico de “¡libertad, libertad!“.
Gentes brillantes, venidas de todas partes del mundo, poniendo ideas y preocupaciones en común a cada minuto libre. Ver cómo se articula el estracto revolucionario (en el sentido más cortés y pacífico de la palabra) de una ciudadanía preparada para reclamar la hegemonía cultural de su nación. Una nación, la española, históricamente culta y que actualmente, ante tanta barbarie, ha decidido plantarse y hacer frente a sus tiranos. Una ciudadanía harta, quemada por haber sido tratada de necia, e instrumentalizada a través del Estado, por una oligarquía infestada de bobalicones, trepas y corruptos.
Las brillantes ponencias de D. Antonio García-Trevijano sobre democracia, servidumbre voluntaria y acción política, son algo digno de ver en persona al menos una vez en la vida. Roberto Centeno, nutriendo a un auditorio de cientos de personas con una masterclasss de economía, pensiones, autonomías y quiebra. Afuera, justo unos minutos antes, D. Dalmacio Negro impartía cátedra, en un tono increíblemente cercano, ante unos cuantos afortunados que tuvimos el honor de escucharle a un palmo de distancia. Historia viva, testimonios impagables. Todas las delegaciones territoriales representadas y siendo escuchadas, aportando, de manera atinada, a la estructura orgánica del movimiento MCRC. Una asamblea viva y participativa. Describo como puedo la energía y el potencial latente de aquella sala. Una Asamblea Constituyente, eso fue lo que se vivió.
Tras el descanso para comer, recuerdo pedirle una foto a D. Antonio. Con toda la humildad de la que uno dispone, ante la primera vez que va a dirigirse, en persona, a su ídolo. Su respuesta, puedo jurar que fue un campechano “¡pues claro, si soy de vosotros!”. Todo esto entre las risas de los presentes, que ya le conocen con anterioridad y han tenido la suerte de disfrutar de su entrañable carácter, desde mucho antes que este joven redactor. Al terminar la asamblea, más de lo mismo, palabras cariñosas y sonrisas para todo aquel que se acercaba al estrado, a pedir una firma estampada en sus libros, una fotografía o simplemente a estrecharle la mano. Sencillamente, algo precioso de vivir. A veces uno idealiza a la persona al mismo tiempo que a sus ideas y logros, y se olvida de que por encima de esta brillantez, hay un ser humano.
Ya terminada la asamblea, con los cánticos de los asistentes clamando por la “libertad”, resonando todavía en mi cabeza, traté de trazar un ‘perfil tipo’, lo más ilustrativo posible, del enemigo a batir. Porque aunque no suene políticamente correcto, no se equivoque, cuando se habla de luchar por la libertad, siempre hay un enemigo a batir. Y ni yo soy político, ni se espera de mis palabras, en un momento así, una corrección servil o protocolaria. Imagino que usted sabe a qué me refiero con aquello de un ‘perfil tipo’: algo breve, de pocas palabras y definitorio. Tras la resaca lo he visto claro, nosotros, como otros antes que nosotros, luchamos contra ‘La Tiranía’. Contra todas sus formas de control y manipulación. Contra ‘El Gran Hermano’, si lo prefieren en términos orwellianos.
Nosotros no hacemos eslogan con la “Casta”, para convertirnos en esa misma “Casta” a la mínima cuota de poder, porque entre otras cosas, nosotros ni ansiamos, ni aspiramos al poder. Aspiramos a la libertad política desde nuestra figura de ciudadanos, nunca a ser un partido político gobernante. Así debe ser y ahí estriba la diferencia fundamental entre nosotros y ese populismo palaciego tan de moda.
Sólo me queda despedirme, no sin antes felicitar a los cientos de asistentes, a los representados y a los representantes, a nuestros miles de seguidores allá dónde estén y a todos aquellos que nos estuvieron siguiendo a través del streaming. Gracias a todos. Porque gracias a vosotros somos fuertes, y gracias a vosotros se acaba de poner en marcha algo histórico.
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