martes, 4 de diciembre de 2018

Sánchez aboga por una reforma constitucional que incluya la eutanasia, o sea, contra el derecho a la vida

Sánchez aboga por una reforma

 constitucional que incluya la 

eutanasia, o sea, contra el derecho

 a la vida

Y abre la caja de Pandora al quitarle la inviolabilidad al Rey.

lunes, 3 de diciembre de 2018

7 claves de cómo se pasó del derecho a la vida al derecho al aborto en España

7 claves de cómo se pasó del derecho

 a la vida al derecho al aborto en

 España

La exdiputada Lourdes Méndez Monasterio desgrana las siete claves de la 
desprotección jurídica y social de la vida humana en España. La investigadora 
es partidaria de penalizar el aborto como la "única fórmula eficaz, imprescindible,
 pero no suficiente" para recuperar la protección legal de la vida.


Un muñeco reproduce cómo es un bebé humano de 12 semanas de vida intrauterina.
Un muñeco reproduce cómo es un bebé humano de 12 semanas de vida intrauterina.
Hace tres años se conoció cuál iba a ser la venganza del entonces presidente del Partido Popular, 
Mariano Rajoy, contra los diputados y senadores que se negaron a seguir la senda de la traición a
 sus votantes en lo que respecta al derecho a la vida humana.
Los diputados Lourdes Méndez, José Eugenio Azpiroz, Eva Durán, Antonio Molina y Javier 
Puente, y los senadores Gari Durán, Ángel Pintado, Ana Torme, José Ignacio Palacios y José Luis
Sastre fueron purgados de las listas porque no quisieron apoyar la ‘reformita’ de la Ley Aído, que
 quedaba muy lejos de la promesa electoral de “reforzar el derecho a la vida” en la legislación española.
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Más aún si se tiene en cuenta que el partido interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra 
la Ley Aído; la holgadísima mayoría absoluta con la que contaba el PP; y la defenestración del
ministro Ruiz Gallardón después de que se aparcara su propuesta legislativa que, si bien no garantizaba
 por completo la defensa de la vida humana, suponía un frenazo a la norma de barra libre de aborto 
aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
Cabe preguntarse cómo el partido teóricamente conservador, de raíz cristiana, se convirtió en el mejor 
apoyo de la ley de aborto más permisiva de la historia de España. Y, más ampliamente, cómo se ha 
pasado de considerar de manera evidente que la vida del ser humano es un bien a proteger y el 
aborto provocado un mal, un delito tipificado, a una ley que establece el aborto libre y lo 
considera como un derecho que además ha de ser a cargo de los impuestos que sufragamos todos
 los españoles.
Y a esa tarea se ha aplicado Lourdes Méndez, una de esas diputadas expulsadas del sistema por el 
Partido Popular debido a que se mantuvo fiel a sus convicciones y que conoció de primera mano 
todo el proceso final descrito:
“Firmé el recurso de inconstitucionalidad (…) que se presentó por un gran número de diputados del
 PP. También expresé por medio del voto y declaraciones mi desacuerdo cuando se retira el proyecto 
de Ley del ministro Gallardón, con la pequeña reforma  que se instó desde el Grupo Parlamentario
 Popular para la ínfima reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción voluntaria del 
Embarazo (…) por considerar que esa votación ratificaba la ley antes mencionada. De esta manera
 se incumplió el compromiso adquirido de reformar la ley para la protección del no nacido siendo 
posible su reforma, puesto que se contaba con mayoría absoluta”, se puede leer en la introducción 
Constitución Española (1812 – 2017) basado en la tesis doctoral defendida en la Universidad Católica 
de Murcia que mereció  la calificación de Sobresaliente y que ha sido recientemente editado por la
 Fundación Universitaria Española.
A lo largo de cerca de 400 páginas, Méndez expone el recorrido que ha surcado a lo largo de su
 investigación y que concluye, de forma muy esquemática y sencilla en la descripción de siete 
conclusiones o claves esenciales para entender el proceso que ha llevado del derecho a la vida al 
derecho al aborto en España.

1.- Se ha violado el derecho fundamental a la vida recogido en la Constitución

El artículo 15 de la Constitución Española de 1978 estipula que “todos tienen derecho a la vida y a
 la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o
 tratos inhumanos o degradantes”.
Los derechos fundamentales, según el Tribunal Constitucional, “son la expresión jurídica de un 
sistema de valores que, por decisión del constituyente ha de informar al conjunto de la organización
 jurídica y política“. Por tanto, tal y como estipula la sentencia 53/85 del TC, la vida del nasciturus 
“constituye un bien jurídico” a proteger.
Cuando se produjo la votación de dicho artículo, una mayoría parlamentaria (158 votos a favor, 
147 en contra y 3 abstenciones) decidió que ese derecho fundamental quedara referido a “todos”, 
con la intención de incluir al no nacido en dicho término.Así, “la legislación vigente es contraria a
la Constitución y es contraria a la voluntad del legislador constituyente”, tal y como concluye Méndez.

2.- Subvertir los valores democráticos

El análisis de los debates parlamentarios que se han sucedido a lo largo de 40 años sobre la cuestión 
del aborto, hacen evidente para la autora que “las razones que han llevado al legislador a aprobar una
 ley de plazos para liberalizar la práctica del aborto y convertirlo en derecho, son razones ideológicas
 que tienen como finalidad subvertir los valores del sistema democrático”.
Ya en la II República, se adujeron motivos de oportunidad política para la respaldar el aborto y aunque 
han pasado 90 años, “el ideario político es el mismo”, explica Méndez. Así, desde 1977, todas las 
legislaturas los grupos más radicales de izquierda han presentado iniciativas de este tenor. Aún tras 
la aprobación de la ley despenalizadora de 1985, que en la práctica se reveló como una ley de aborto 
libre camuflado tras un enorme fraude de ley.
Pero ha sido el PSOE el que, desde 1985 ha protagonizado los episodios más significativos en este 
campo. Así, aprobó la ley de supuestos; eliminó los llamados “comités de evaluación” en 1986, que 
debían velar por la correcta aplicación de los supuestos despenalizadores; trató de introducir un cuarto
supuesto en 1995 que llevaba a una ley de plazos y que no vio la luz al concluir la legislatura; y 
finalmente, aprobó la ley de barra libre de aborto, conocida también como la Ley Aído en 2010 que
 consagró el aborto como un derecho.
Resulta relevante que en todas estas iniciativas se obvia la referencia al ser humano que es eliminado 
y se centra el ‘argumento’ en el “derecho de la mujer a decidir libremente sobre su maternidad”; se 
pide el aborto libre a las 14, 16 y 22 semanas, de forma indistinta, sin razón aparente que justifique 
estas diferencias; se miente sobre el número de mujeres encarceladas y sobre los supuestos abortos
 clandestinos y sus riesgos para la mujer; no se reconocen las consecuencias físicas y psíquicas del 
aborto para la mujer; y se desprecia cualquier tipo de políticas de apoyo y ayuda a las mujeres en 
riesgo de aborto.
Al tiempo, se desentienden de razones de justicia, naturaleza y razón como la falta de demanda social
 de las reformas planteadas; los hechos científicos sobradamente demostrados sobre el momento del
 inicio de la vida humana; o las consecuencias demográficas y sociales, entre otras.
Por estas y otras razones, Méndez considera probado que la razón fundamental de este cambio 
legal “es la subversión de los valores en los que se sustenta nuestro sistema democrático de derecho”.
El derecho a la vida y el derecho al aborto “son incompatibles” puesto que la libertad de la mujer “no está considerado como un derecho fundamental” y por tanto, “en ningún caso puede prevalecer” frente al derecho a la vida de “todos”

3.- Incompatibilidad jurídica del derecho a la vida y al aborto

Más allá de las razones científicas, sociales, demográficas y psicológicas que sostienen la protección 
integral de la vida humana desde el momento de su concepción hasta la muerte natural, Méndez aborda
 la cuestión sobre la compatibilidad jurídica entre dos derechos (uno a la vida, considerado fundamental
 y recogido en la Constitución, y otro al aborto, aprobado a través de una ley orgánica en 2010).
Desde esa perspectiva, existe una gran diferencia entre ambos y por tanto, concluye Méndez “son
 incompatibles” puesto que la libertad de la mujer “no está considerado como un derecho fundamental
” y por tanto, “en ningún caso puede prevalecer” frente al derecho a la vida de “todos”.
La Marcha por la Vida de 2015 organizada por Derecho a Vivir reclamó una sentencia del Tribunal Constitucional. /DAV
La Marcha por la Vida de 2015 organizada por Derecho a Vivir reclamó una sentencia del Tribunal Constitucional. /DAV
Con la ley de 2010, “se establece un régimen basado en el sistema de plazos e indicaciones en el que 
a lo largo de 14 semanas se deja al feto desprotegido absolutamente” y, aún más, “se regula la imposición
 por parte del Estado de una educación en el ámbito educativo y sanitario, bajo la perspectiva
 de género” que puede atentar “contra las convicciones más profundas” de alumnos, profesores y 
personal sanitario.
El hecho de que en dicha norma se considere posible el aborto “a petición de la mujer”, además,
 es contrario a la doctrina del TC ya citada, “sin que la regulación de unas garantías administrativas 
sean suficientes para entender protegida la vida humana en formación”. Así, la ley española “es una
 de las leyes más radicales en el ámbito internacional”. 
La inclusión del delito de aborto se justifica “con mayor razón cuando la conciencia social se ha relajado y modificado de tal manera, que ha considerado normal la eliminación de un ser humano en el seno de su propia madre”

4.- La ley promueve una transformación cultural

A juicio de la autora “la transformación cultural se origina con la legitimación de las conductas, 
utilizando la función pedagógica de la ley”. En 2010, de forma aún más “radical” que en 1985.
Así, toda la primera parte de la ley Aído se centra en imposiciones sobre todo lo referente a la salud
 sexual y reproductiva en los centros de enseñanza con una perspectiva ideológica específica, con 
“una ética estatal anticientífica (…) quebrantando así la esencial libertad de lógica y de conciencia,
 así como la de enseñanza”. También en el mundo sanitario.
Estas imposiciones vulnera también la Constitución Española en lo concerniente al derecho de los
 padres a elegir el tipo de enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones y la libertad de cátedra.

5.- Es necesario contemplar el aborto provocado como delito

¿Cómo se debe proteger el derecho a la vida? Lourdes Méndez considera que la existencia de un
reproche penal “es la única fórmula eficaz, imprescindible, pero no suficiente” para acometer la tarea. 
Por que no basta que se constate la condición “antijurídica” del acto de provocar la muerte de un
ser humano durante su etapa de desarrollo vital antes del nacimiento.
Méndez sostiene que la penalización del aborto debe ir acompañada de “con la educación y pedagogía
 social sobre el valor de la vida, añadiendo una política nacional de protección de la vida y la familia”. 
O dicho de otra forma, “una verdadera planificación estatal de ayuda a la familia y a la maternidad”.
La inclusión del delito de aborto se justifica desde el punto de vista jurídico, porque parece lógico que, 
si en la cúspide del sistema legal se contempla que “todos tienen derecho a la vida”, el estado “debe
 utilizar todos los medios para conseguir este objetivo”.
“Con mayor razón cuando la conciencia social se ha relajado y modificado de tal manera, que ha
 considerado normal la eliminación de un ser humano en el seno de su propia madre”, añade.
Una vez incluido en el Código Penal el aborto, y aún en el caso de la despenalización por supuestos, 
es necesario que los poderes públicos vigilen su correcto cumplimiento, como sucede en Polonia, 
donde una ley similar a la española de 1985 aplicada a rajatabla tiene unas tasas de aborto por
 debajo delos 1.000 anuales.
“¿Qué poderosas razones son las que impiden que el TC ejerza su función primordial que es mantener la supremacía de la Constitución?”, se pregunta Méndez

6.- ¿Hay vuelta atrás tras la traición del PP?

Tras la traición del Partido Popular a sus votantes, que pudo revertir la Ley Aído con mayoría absoluta 
y no lo hizo, cabe preguntarse si será posible en España una legislación más acorde con el derecho
 fundamental de “todos” a la vida, dado que el juego de mayorías parlamentarias está mucho más
 fragmentado en el Poder Legislativo español.
Durante la X Legislatura, el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón elaboró un proyecto de ley 
de indicaciones que respondía a la promesa electoral y el Partido Popular tenía la mayoría absoluta
 para aprobarlo. El presidente Mariano Rajoy decidió retirarla. 
Se argumentó que había que esperar a que el Tribunal Constitucional se pronunciara sobre la Ley
aído de 2010, recurrida por el propio PP y que hasta entonces no era “prudente” legislar. Méndez 
sostiene que el Gobierno no podía delegar su responsabilidad porque “el poder de representación no es 
delegable”. Aún incluso si el TC hubiera avalado la Ley Aído (han pasado ocho años del recurso 
y aún no se ha pronunciado).
El PP también adujo “falta de consenso” para la reforma. Méndez sostiene que “la apelación al 
consenso, cuando se trata de la defensa de la vida (…) cuando se gobierna con mayoría absoluta, 
no cabe como argumento serio ni riguroso. El consenso debe considerarse como un medio
no considerarse como un fin en sí mismo”.
Mariano Rajoy anunció el incumplimiento de la promesa electoral de la ley del aborto en el pasillo de un congreso sobre comunicación el 14 de septiembre de 2014. /EFE
Mariano Rajoy anunció el incumplimiento de la promesa electoral de la ley del aborto en el pasillo de un congreso sobre comunicación el 14 de septiembre de 2014. /EFE
Ni siquiera razones de corte electoralista justifican la decisión del PP. De hecho, recuerda Méndez, 
se perdieron votos. En concreto, tras consultar a diversos expertos en estadística, de los dos millones 
y medio de votos que perdió el PP, Méndez estima que alrededor de un millón estaría relacionado con el 
incumplimiento de este compromiso, aunque obviamente influyeron otros factores.
Visto lo anterior, Méndez concluye que “las razones ideológicas son las que más fuerza toman” a la 
hora de explicar esta conducta del PP y especula que “pudieron existir presiones de carácter ideológico
 a las que el gobierno se dejó someter, en contra del ideario de su partido”.
Tras esta decisión, y más allá del incumplimiento del Partido Popular, el panorama tras la retirada de
 aquél proyecto de ley se resume en:
  • Una ley de plazos vigente que considera el aborto como un derecho.
  • No existe partido con representación en las Cortes generales que defienda la vida desde la concepción
  •  ni que esté dispuesto a revertir la ley vigente.
  • El Tribunal Constitucional guarda silencio desde hace ocho años, lo que supone un “incumplimiento 
  • de su responsabilidad” mientras en España se aborta a cerca de 100.000 personas cada año.
  • Se ha introducido legalmente y normalizado una conducta que manifiesta un desprecio absoluto por 
  • a vida y que modifica nuestras raíces culturales.
¿Qué posibilidad queda? Una sentencia del Tribunal Constitucional que “inexplicablemente no se ha 
dictado” tras ocho años. “¿Qué poderosas razones son las que impiden que el TC ejerza su función 
primordial que es mantener la supremacía de la Constitución?”, se pregunta Méndez, que defiende
 a la luz de la propia doctrina constitucional que la ley de plazos de 2010 es contraria a la norma
 fundamental.

7.- ¿Se puede legislar un ‘derecho’ a matar al nonato?

La última de las claves de análisis que aborda Lourdes Méndez es la relativa a si el poder legislativo 
tiene legitimidad para desproteger legalmente al ser humano antes de su nacimiento. ¿O tal vez supone 
un abuso de poder?
Para Méndez, el Poder Legislativo “ha transgredido” los límites constitucionales derivados de su 
representatividad de la soberanía nacional al regular como derecho  el poder disponer de una vida sin 
causa alguna. “Se ha excedido de la legitimación que como creador del derecho posee”, subraya. 
Con Julián Marías, Méndez sostiene que “el legislador no debe abandonar nunca cuál es su función
 última” porque “si el derecho deserta de su función básica de defender al hombre, su personalidad,
el asiento material de ésta, estaremos muy cerca de la humanidad sin derecho, de un hombre 
deshumanizado”.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Asia Bibi, la punta del iceberg

Asia Bibi, la punta del iceberg

En el mundo hay 200 millones de cristianos que sufren persecución cruenta y 
50 millones que sufren otros tipos de persecución. Existe una voluntad 
generalizada de no hablar de este tema. Voluntad que se traduce en una profunda ignorancia social.


Partidarios del partido islamista radical Jamat-e-Islami piden la muerte de Asia bibi en PAkistán, tras su absolución por el Tribunal Supremo. / EFE
Partidarios del partido islamista radical Jamat-e-Islami piden la muerte de Asia bibi en PAkistán, tras su absolución por el Tribunal Supremo. / EFE
A veces ocurren milagros. Que la historia de Asia Bibi haya dado la vuelta al mundo, para mi es uno
 clarísimo. Sobre todo después de ver que la mayoría de los que son perseguidos por su fe como 
ella no corren la misma suerte, el mundo les da la espalda.
Observo una actitud general de silencio ante este tipo de persecuciones. Y lo observo por distintos 
motivos. En el mundo hay 200 millones de cristianos que sufren persecución cruenta y 50 millones 
que sufren otros tipos de persecución. No se me ocurre otro colectivo con estos niveles de persecución 
del que no se diga nada en los medios. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de los cristianos perseguidos?
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Y esa persecución no es algo exclusivo del Pakistán. Se da también en nuestros días en muchos 
otros países: Egipto, Irak, Siria, Afganistán, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Libia, India, Irán, 
Arabia Saudí, Nigeria, Uzbekistán y una larguísima lista de países.
Y tampoco es algo exclusivo de nuestro tiempo. Se ha dado desde que la Iglesia es Iglesia, es decir, 
hace más de 2000 años. Romanos, musulmanes, tiranos, emperadores, todos sin excepción la
 han perseguido.
La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza
Y tampoco es algo desconocido en España. Hace menos de 100 años, en nuestra patria, los asesinados
 por causa de su fe se contaban por miles. A la cabeza iban sacerdotes y monjas. Algo de lo que ahora 
es mejor no hablar.
Existe una voluntad generalizada de no hablar de este tema. Voluntad que se traduce en una profunda 
ignorancia social. Prácticamente nadie conoce la realidad de más de 200 millones de personas 
perseguidas a diario en muchos países.
Y lo siento por el lector, pero no encontrará aquí el porqué de este silencio, lo desconozco, y sigo
 pensando en sus posibles causas mientras lucho por combatirlo.
Se me ocurren posibles motivos, eso sí, y tienen que ver con la radicalidad de esos cristianos 
perseguidos. Una radicalidad que Occidente no comprende y quizá por eso no explica. La radicalidad 
que supone estar dispuesto a perderlo todo por Cristo, sin reservas. Absolutamente todo. Y hacerlo
 con una sonrisa. Sufriendo mucho, pero con una sonrisa. Perdonando, incluso a aquellos que te han
 arrebatado lo que más quieres, a tu familia. La radicalidad de estar dispuesto a entregar tu vida por
 aquello en lo que crees, sin matices ni medias tintas.
La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y 
modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza. La radicalidad de ser 
creyente,  y no solo decirlo a los 4 vientos, sino, sobre todo vivirlo, hasta las últimas consecuencias.
Quizá por eso Occidente no habla de este genocidio contemporáneo. Porque habiendo dado la espalda
 a todo lo que no entra en nuestra cabecita, resulta complicado explicar algo tan grande, tan increíble,
 tan real, que interpela con tanta fuerza a nuestra conciencia.
Y es genial que historias como la de Asia Bibi, madre de 5 hijos, después de 8 años de cautiverio, 
haya saltado a la palestra. Ha sido absuelta, pero aún corre peligro su vida y la de los que la han a
yudado, a la espera de que pueda salir de Pakistán. El mundo ha visto la punta del iceberg, ahora toca
 sacar agua del océano o sumergirse en él para que vea el iceberg entero.

sábado, 1 de diciembre de 2018

YO ROBOT, TU JANE (Ernest Milá)

YO ROBOT, TU JANE


La gran excusa para traer inmigración masiva consiste en advertirnos sobre la falta de natalidad 
de las sociedades europeas: ¿Quién pagará las pensiones de los abuelos? ¿Quién va a ser?
 ¡Los inmigrantes, por supuesto! Yo nunca me lo he creído, ni siquiera he duda, de que la llegada 
masiva de inmigrantes se debe solamente porque Europa no es competitiva en el mundo globalizado 
y hace falta bajar el valor de la mano de obra. Mientras la ley de la oferta y la demanda siga en
 vigor, la única forma de mantener la competitividad en Europa es inyectando inmigración
 que, estadísticamente, hará que se disimulen las cada vez más alarmantes desigualdades sociales y
 creamos que la media salarial está por los 1.400 euros… cuando, en realidad, está en algo menos 
de 1.000. Es lo que tienen las estadísticas que alivian la situación de los más desfavorecidos… sobre 
el papel. De igual manera, cuanta más masa laboral hay en un país, mas bajo parece que sean los
 salarios. Si estadíticamente, un total de 100.000 euros pagados en salarios al mes sobre una 
población de 100 personas, da una media salarial de 1.000 euros/mes (aunque alguno cobre 60.000 
y otros 400…), si en lugar de 100, son 120 personas, la media bajará a 900 euros/mes (aunque el 
de antes siga cobrando 60.000 pero los otros apenas lleguen a 350…). De todas formas, no me voy 
a quejar de las mentiras estadísticas, sino de la robótica. Porque, en breve, la mayoría de 
puestos de trabajo manuales serán cubiertos por robots. Así que los que tenían que venir 
a pagar las pensiones de los abuelos, seguirán siendo un grupo subvencionado por el Estado 
pero sin ninguna posibilidad de reciclarse en el mercado laboral… como, por otra parte, buena 
parte de los “nacionales”, incluso los que hayan pasado por aulas universitarias.

 

En los años 80 empezó a hablarse de la economía de la “tercera ola”. Era la que se basaba en 
procedimientos informáticos, la economía post Guerra Fría, superadora de la producción
 industrial capitalista y comunista. De aquella idea popularizada por un ex trotkysta, Alvin Toffler, 
ya no queda ni el recuerdo. Que estamos en la sociedad post-industrial nadie lo duda, que esta 
sociedad está regida mundialmente por el neocapitalismo tampoco puede cuestionarse… pero 
es que las cosas no se detiene aquí. Estamos en una época en la que la gran paradoja consiste
 en que nunca como ahora se alude a la “dignidad humana” y a la de cualquier minoría, y, sin 
embargo, estamos en un momento histórico que en la práctica supone una desvalorización de 
lo humano como nunca antes se había dado en la historia.

Ya no somos “ciudadanos”, somos seres cosificados, reducidos a la unidimensionalidad democrática: 
“un hombre – un voto”. Ahí, en el voto se concentra todo el interés que puede tener el ser humano:
 la posibilidad de ser engañado por unos o por otras, para auparlos a sus espaldas y bajo el peso 
de los impuestos, al poder. Eso es todo. Usted y yo sabemos que el voto sirve para poco más 
que para entronizar a una cuadrilla de espabilados y permitir que vivan unos años a la sombra 
de los presupuestos generales del Estado.

Nos estamos aproximando a un momento en el que la combinación entre inteligencia 
artificial y robótica, va a generar un vuelco en el mercado laboral: ya hoy, los procesos agrícolas
 podrían realizarse sin que prácticamente los agricultores tocaran ni la semilla, recolectaran su 
fruto: las máquinas lo hacen mucho más barato y mucho más rápido. En el sector del metal, uno 
de los que, tradicionalmente, han sido más conflictivos en los años 50-70, la robotización es creciente. 
Buena parte de las funciones de la cadena de montaje son asumidas por robots mecánicos. Y 
es sólo el principio. Se dice que, en apenas 10 años, el 50% del mercado laboral se habrá contraído
 porque habrá máquinas que lo harán casi todo: ¿logística? Los drones cruzarán el espacio llevan
 esto y aquello a la ventana de los domicilios. ¿Transportes? Taxis y camiones guiados por GPS 
trasladarán mercancías y viajeros. ¿Pilotos aéreos? Habrá que fiarse los ya existentes pilotos 
automáticos porque los aviones, ya en la actualidad, pueden despegar y aterrizar sin 
necesidad de lo humano. ¿Justicia? Ordenadores centrales en los que estén introducidos los 
códigos civiles y penales y todo el arsenal legislativo con la jurisprudencia desde las guerras
 carlistas hasta nuestros días, fallarán las sentencias con más rapidez y facilidad que los 
actuales jurados. Bastará solamente encontrar formularios que se puedan rellenar con todos
 los elementos que estén presentes en los casos. La inteligencia artificial tiene ya capacidad
 para deducir la credibilidad de una prueba física. ¿Arquitectura? ¿para qué delineantes y 
aparejadores? Bastará con complicados programas informáticos para diseñar un chaletito 
de 40 metros cuadrados o un superrascacielos de cientos de pisos… Informática y 
programación: paradójicamente, los ingenieros están buscando la forma de no ser necesarios 
y se obtener conseguir programas que se adapten y se reproduzcan a sí mismos. ¿Construcción? 
Vamos hacia la construcción en módulos: nada de un albañil poniendo ladrillo sobre ladrillo 
acompañado de nivel y guiñola… ¿Y el trabajo humano? ¿para qué si la máquina logra igualar la
 perfección de lo construido por las manos del artesano… y no hay que pagarle seguridad social?

Se sabe cómo será el futuro imperfecto: máquinas trabajando y millones de ciudadanos
 vegetando con subsidios igualados y pensiones de jubilación en el límite de la miseria. 
Y, eso sí, una élite económica que aumentará sus beneficios y pondrá sus acumulaciones 
de capital a salvo de la rapacidad del fisco. Como ahora, pero más.

Esta es la descripción del mundo futuro: trabajes en lo que trabajes, no lo dudes, te vas a ver 
fectado por la revolución de la robótica y de la inteligencia artificial en los próximos años. 
Así que, desengáñate, esto no va a ser ninguna ganga. Si no perteneces a la élite económica, si
 estás adscrito a la clase media o al mundo del trabajo, ves con cuidado: corres el riesgo de
 penetrar por derecho propio a través del umbral de la pobreza. A ti y a mí nos va a tocar 
figurar en las posiciones más difíciles. El riesgo no es que venga un inmigrante y te quiete
 el puesto de trabajo, en realidad, no te lo han quitado, porque tampoco había mucho trabajo,
 sino que el Estado ha hecho que con la presión fiscal tú los hayas mantenido y los estés
 manteniendo… Pero, ahora, el riesgo es que la robotización haga imposible el trabajo.

Y si esto es así, y todos los estudios de prospectiva demuestran que la destrucción de puestos de 
trabajo ya a alcanzar su punto crítico a la vuelta de 10 años y en otros 20, el trabajo físico 
será residual… ¿me quieren decir por qué diablos siguen llegando inmigrantes a Europa? ¿Es una
 conspiración o simplemente el producto de la ignorancia de políticos que son capaces de 
insultarse y escupirse en un parlamento transformado en asamblea de indigentes intelectuales? 
Habrá quien crea en lo primero, pero yo apostaría por lo segundo. Sí, de eso también me quejo.

jueves, 29 de noviembre de 2018

El feminicidio que nadie denuncia

El feminicidio que nadie denuncia

El Fondo de Naciones Unidas para la Población estima que “faltan” 117 millones 
de mujeres debido a este fenómeno. China es el lugar del mundo en el que estas
 prácticas están más extendidas y el número de mujeres que son asesinadas antes de nacer o poco después de hacerlo es mayor.

Imagen referencial de una niña pequeña /Pixabay
Imagen referencial de una niña pequeña /Pixabay
Representa la muerte de millones de mujeres, pero no suele aparecer en los medios. Probablemente
 porque tiene que ver con ese sacrosanto tabú de la modernidad que es el aborto, auténtico tótem 
intocable sobre el que no se puede expresar ni la más mínima duda a no ser que uno quiera
 desencadenar la ira de los dioses laicos.
Lo cierto es que el ratio biológico normal es que por cada 104/106 varones nacen 100 mujeres
Todos los análisis realizados han encontrado que esta proporción se mantiene estable cuando no 
actúan variables externas.
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Por lo tanto, se puede afirmar que cuando el ratio alcanza o supera los 109 varones por cada
 100 mujeres que nacen, estamos ante la constatación de que se están realizando actos que 
alteran la proporción normal.
Estos actos son, en el caso de niños concebidos de forma natural, pruebas prenatales que informan
 del sexo y el subsguiente aborto si el niño por nacer ha resultado ser una niña. En el caso de uso 
de técnicas de fecundación artificial, se suele realizar un diagnostico genético de preimplantación 
para determinar el sexo del embrión y se escoge un embrión de sexo masculino, siendo los de sexo
 femenino descartados.
The Lancet ha publicado un estudio este mismo año en el que señala que hay, en la actualidad, 63 millones de chicos más que de chicas en la India
La lista de los países con ratios anormales, esto es, aquellos en los que se detecta a las mujeres y se 
las elimina antes de que nazcan, es la siguiente según el Fondo de Naciones Unidas para la 
Población (la cifra indica el número de varones que nacen por cada 100 mujeres que también nacen):
Varones nacidos por cada 100 mujeres que nacen. Fuente: UNFPA
Varones nacidos por cada 100 mujeres que nacen. Fuente: UNFPA
El mismo Fondo de Naciones Unidas para la Población estima que “faltan” 117 millones de
 mujeres debido a este fenómeno.
Repasemos algunos de los datos de los países más significativos:
En la India, además de lo ya señalado, es principalmente el aborto utilizado como método para 
seleccionar el sexo, pero son muchas las niñas que llegan a nacer y a las que, luego, se las deja morir. 
Durante los últimos diez años se calcula que 2,4 millones de niñas han muerto de este modo. 
De hecho, para los menores de 5 años, la mortalidad entre las niñas es considerablemente superior a
 la mortalidad entre los niños en 29 de los 35 estados que componen la India. De resultas de estas
 prácticas, The Lancet ha publicado un estudio este mismo año en el que señala que hay, en la 
actualidad, 63 millones de chicos más que de chicas en la India.
En China, la falta de mujeres debida a estas prácticas es algo que ya se viene detectando en los
 censos desde los años 80 del siglo pasado. De hecho, China es el lugar del mundo en el que estas
 prácticas están más extendidas y el número de mujeres que son asesinadas antes de nacer o poco 
después de hacerlo es mayor. En algunas provincias chinas el ratio está por encima de 125 niños 
nacidos por cada 100 mujeres.
En la década de los 70, Georgia alcanzó el macabro honor de ser el país con mayor tasa de abortos del mundo
Otro ámbito en el que este proceder está muy extendido es en algunos países del antiguo bloque 
soviético, como es el caso de Armenia, Azerbaiyán y Georgia. En 2000 el ratio en Armenia alcanzó
 los 120 niños por cada 100 niñas, si bien desde entonces ha declinado. Pero en la misma Armenia
si el primer hijo es una chica, el ratio para el segundo hijo llega hasta a 156 niños por cada
 100 niñas. Dos hijas parece una combinación inaceptable para muchos armenios.
En los otros dos países reseñados se llegaron a picos de 118 varones en Azerbaiyán en 2003 y de 119
 varones en Georgia en 1999, pero al igual que en el caso de Armenia han declinado muy levemente 
desde entonces, estabilizándose en cifras no muy lejanas. Un dato sobre Georgia nos da información 
sobre el alcance y extensión que durante el régimen comunista soviético alcanzó el recurso 
al aborto: en la década de los 70, Georgia alcanzó el macabro honor de ser el país con mayor
 tasa de abortos del mundo, con 1,1 abortos por cada embarazo que acababa en nacimiento.
La eugenesia tuvo un gran desarrollo a principios del siglo XX, cuando tantos pensaron que
 a través de leyes que impidieran el matrimonio con las personas genéticamente inadecuadas y con
 programas de esterilización masivos iban a procrear solo los “superiores” y la raza humana iba a
 mejorar así de modo sustancial. Los programas eugenésicos adoptados por la Alemania nazi 
hicieron que muchos de los defensores de la eugenesia se camuflaran o renunciaran a ese nombre, 
aunque siguieron promoviendo este tipo de prácticas, a las que se añadió la extensión del aborto 
Las esterilizaciones forzadas continuaron en Estados Unidos hasta bien entrada la década de los 70 
y California aún esterilizaba a presos en los 90. Ahora la detección y asesinato por aborto o abandono
 de niñas, consideradas un peor “capital” que los hijos varones, están enormemente extendidos en
 amplias regiones del mundo sin que nadie diga nada.
otra práctica eugenésica que se aplica en todo el mundo casi sin excepciones. Pero podemos afirmar 
que los abortos para seleccionar el sexo, práctica común en China, la India y algunos países ex 
soviéticos, son el mayor “feminicidio” de nuestros días.
Un feminicidio sobre el que las militantes feministas y los ministerios de igualdad guardan un 
estremecedor silencio.