domingo, 2 de diciembre de 2018

Asia Bibi, la punta del iceberg

Asia Bibi, la punta del iceberg

En el mundo hay 200 millones de cristianos que sufren persecución cruenta y 
50 millones que sufren otros tipos de persecución. Existe una voluntad 
generalizada de no hablar de este tema. Voluntad que se traduce en una profunda ignorancia social.


Partidarios del partido islamista radical Jamat-e-Islami piden la muerte de Asia bibi en PAkistán, tras su absolución por el Tribunal Supremo. / EFE
Partidarios del partido islamista radical Jamat-e-Islami piden la muerte de Asia bibi en PAkistán, tras su absolución por el Tribunal Supremo. / EFE
A veces ocurren milagros. Que la historia de Asia Bibi haya dado la vuelta al mundo, para mi es uno
 clarísimo. Sobre todo después de ver que la mayoría de los que son perseguidos por su fe como 
ella no corren la misma suerte, el mundo les da la espalda.
Observo una actitud general de silencio ante este tipo de persecuciones. Y lo observo por distintos 
motivos. En el mundo hay 200 millones de cristianos que sufren persecución cruenta y 50 millones 
que sufren otros tipos de persecución. No se me ocurre otro colectivo con estos niveles de persecución 
del que no se diga nada en los medios. ¿Cuántas veces hemos oído hablar de los cristianos perseguidos?
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Y esa persecución no es algo exclusivo del Pakistán. Se da también en nuestros días en muchos 
otros países: Egipto, Irak, Siria, Afganistán, Corea del Norte, Somalia, Sudán, Libia, India, Irán, 
Arabia Saudí, Nigeria, Uzbekistán y una larguísima lista de países.
Y tampoco es algo exclusivo de nuestro tiempo. Se ha dado desde que la Iglesia es Iglesia, es decir, 
hace más de 2000 años. Romanos, musulmanes, tiranos, emperadores, todos sin excepción la
 han perseguido.
La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza
Y tampoco es algo desconocido en España. Hace menos de 100 años, en nuestra patria, los asesinados
 por causa de su fe se contaban por miles. A la cabeza iban sacerdotes y monjas. Algo de lo que ahora 
es mejor no hablar.
Existe una voluntad generalizada de no hablar de este tema. Voluntad que se traduce en una profunda 
ignorancia social. Prácticamente nadie conoce la realidad de más de 200 millones de personas 
perseguidas a diario en muchos países.
Y lo siento por el lector, pero no encontrará aquí el porqué de este silencio, lo desconozco, y sigo
 pensando en sus posibles causas mientras lucho por combatirlo.
Se me ocurren posibles motivos, eso sí, y tienen que ver con la radicalidad de esos cristianos 
perseguidos. Una radicalidad que Occidente no comprende y quizá por eso no explica. La radicalidad 
que supone estar dispuesto a perderlo todo por Cristo, sin reservas. Absolutamente todo. Y hacerlo
 con una sonrisa. Sufriendo mucho, pero con una sonrisa. Perdonando, incluso a aquellos que te han
 arrebatado lo que más quieres, a tu familia. La radicalidad de estar dispuesto a entregar tu vida por
 aquello en lo que crees, sin matices ni medias tintas.
La radicalidad de un testimonio de amor, paz y perdón que a los occidentales súper avanzados y 
modernos nos deja en evidencia y por ende se nos cae la cara de vergüenza. La radicalidad de ser 
creyente,  y no solo decirlo a los 4 vientos, sino, sobre todo vivirlo, hasta las últimas consecuencias.
Quizá por eso Occidente no habla de este genocidio contemporáneo. Porque habiendo dado la espalda
 a todo lo que no entra en nuestra cabecita, resulta complicado explicar algo tan grande, tan increíble,
 tan real, que interpela con tanta fuerza a nuestra conciencia.
Y es genial que historias como la de Asia Bibi, madre de 5 hijos, después de 8 años de cautiverio, 
haya saltado a la palestra. Ha sido absuelta, pero aún corre peligro su vida y la de los que la han a
yudado, a la espera de que pueda salir de Pakistán. El mundo ha visto la punta del iceberg, ahora toca
 sacar agua del océano o sumergirse en él para que vea el iceberg entero.

sábado, 1 de diciembre de 2018

YO ROBOT, TU JANE (Ernest Milá)

YO ROBOT, TU JANE


La gran excusa para traer inmigración masiva consiste en advertirnos sobre la falta de natalidad 
de las sociedades europeas: ¿Quién pagará las pensiones de los abuelos? ¿Quién va a ser?
 ¡Los inmigrantes, por supuesto! Yo nunca me lo he creído, ni siquiera he duda, de que la llegada 
masiva de inmigrantes se debe solamente porque Europa no es competitiva en el mundo globalizado 
y hace falta bajar el valor de la mano de obra. Mientras la ley de la oferta y la demanda siga en
 vigor, la única forma de mantener la competitividad en Europa es inyectando inmigración
 que, estadísticamente, hará que se disimulen las cada vez más alarmantes desigualdades sociales y
 creamos que la media salarial está por los 1.400 euros… cuando, en realidad, está en algo menos 
de 1.000. Es lo que tienen las estadísticas que alivian la situación de los más desfavorecidos… sobre 
el papel. De igual manera, cuanta más masa laboral hay en un país, mas bajo parece que sean los
 salarios. Si estadíticamente, un total de 100.000 euros pagados en salarios al mes sobre una 
población de 100 personas, da una media salarial de 1.000 euros/mes (aunque alguno cobre 60.000 
y otros 400…), si en lugar de 100, son 120 personas, la media bajará a 900 euros/mes (aunque el 
de antes siga cobrando 60.000 pero los otros apenas lleguen a 350…). De todas formas, no me voy 
a quejar de las mentiras estadísticas, sino de la robótica. Porque, en breve, la mayoría de 
puestos de trabajo manuales serán cubiertos por robots. Así que los que tenían que venir 
a pagar las pensiones de los abuelos, seguirán siendo un grupo subvencionado por el Estado 
pero sin ninguna posibilidad de reciclarse en el mercado laboral… como, por otra parte, buena 
parte de los “nacionales”, incluso los que hayan pasado por aulas universitarias.

 

En los años 80 empezó a hablarse de la economía de la “tercera ola”. Era la que se basaba en 
procedimientos informáticos, la economía post Guerra Fría, superadora de la producción
 industrial capitalista y comunista. De aquella idea popularizada por un ex trotkysta, Alvin Toffler, 
ya no queda ni el recuerdo. Que estamos en la sociedad post-industrial nadie lo duda, que esta 
sociedad está regida mundialmente por el neocapitalismo tampoco puede cuestionarse… pero 
es que las cosas no se detiene aquí. Estamos en una época en la que la gran paradoja consiste
 en que nunca como ahora se alude a la “dignidad humana” y a la de cualquier minoría, y, sin 
embargo, estamos en un momento histórico que en la práctica supone una desvalorización de 
lo humano como nunca antes se había dado en la historia.

Ya no somos “ciudadanos”, somos seres cosificados, reducidos a la unidimensionalidad democrática: 
“un hombre – un voto”. Ahí, en el voto se concentra todo el interés que puede tener el ser humano:
 la posibilidad de ser engañado por unos o por otras, para auparlos a sus espaldas y bajo el peso 
de los impuestos, al poder. Eso es todo. Usted y yo sabemos que el voto sirve para poco más 
que para entronizar a una cuadrilla de espabilados y permitir que vivan unos años a la sombra 
de los presupuestos generales del Estado.

Nos estamos aproximando a un momento en el que la combinación entre inteligencia 
artificial y robótica, va a generar un vuelco en el mercado laboral: ya hoy, los procesos agrícolas
 podrían realizarse sin que prácticamente los agricultores tocaran ni la semilla, recolectaran su 
fruto: las máquinas lo hacen mucho más barato y mucho más rápido. En el sector del metal, uno 
de los que, tradicionalmente, han sido más conflictivos en los años 50-70, la robotización es creciente. 
Buena parte de las funciones de la cadena de montaje son asumidas por robots mecánicos. Y 
es sólo el principio. Se dice que, en apenas 10 años, el 50% del mercado laboral se habrá contraído
 porque habrá máquinas que lo harán casi todo: ¿logística? Los drones cruzarán el espacio llevan
 esto y aquello a la ventana de los domicilios. ¿Transportes? Taxis y camiones guiados por GPS 
trasladarán mercancías y viajeros. ¿Pilotos aéreos? Habrá que fiarse los ya existentes pilotos 
automáticos porque los aviones, ya en la actualidad, pueden despegar y aterrizar sin 
necesidad de lo humano. ¿Justicia? Ordenadores centrales en los que estén introducidos los 
códigos civiles y penales y todo el arsenal legislativo con la jurisprudencia desde las guerras
 carlistas hasta nuestros días, fallarán las sentencias con más rapidez y facilidad que los 
actuales jurados. Bastará solamente encontrar formularios que se puedan rellenar con todos
 los elementos que estén presentes en los casos. La inteligencia artificial tiene ya capacidad
 para deducir la credibilidad de una prueba física. ¿Arquitectura? ¿para qué delineantes y 
aparejadores? Bastará con complicados programas informáticos para diseñar un chaletito 
de 40 metros cuadrados o un superrascacielos de cientos de pisos… Informática y 
programación: paradójicamente, los ingenieros están buscando la forma de no ser necesarios 
y se obtener conseguir programas que se adapten y se reproduzcan a sí mismos. ¿Construcción? 
Vamos hacia la construcción en módulos: nada de un albañil poniendo ladrillo sobre ladrillo 
acompañado de nivel y guiñola… ¿Y el trabajo humano? ¿para qué si la máquina logra igualar la
 perfección de lo construido por las manos del artesano… y no hay que pagarle seguridad social?

Se sabe cómo será el futuro imperfecto: máquinas trabajando y millones de ciudadanos
 vegetando con subsidios igualados y pensiones de jubilación en el límite de la miseria. 
Y, eso sí, una élite económica que aumentará sus beneficios y pondrá sus acumulaciones 
de capital a salvo de la rapacidad del fisco. Como ahora, pero más.

Esta es la descripción del mundo futuro: trabajes en lo que trabajes, no lo dudes, te vas a ver 
fectado por la revolución de la robótica y de la inteligencia artificial en los próximos años. 
Así que, desengáñate, esto no va a ser ninguna ganga. Si no perteneces a la élite económica, si
 estás adscrito a la clase media o al mundo del trabajo, ves con cuidado: corres el riesgo de
 penetrar por derecho propio a través del umbral de la pobreza. A ti y a mí nos va a tocar 
figurar en las posiciones más difíciles. El riesgo no es que venga un inmigrante y te quiete
 el puesto de trabajo, en realidad, no te lo han quitado, porque tampoco había mucho trabajo,
 sino que el Estado ha hecho que con la presión fiscal tú los hayas mantenido y los estés
 manteniendo… Pero, ahora, el riesgo es que la robotización haga imposible el trabajo.

Y si esto es así, y todos los estudios de prospectiva demuestran que la destrucción de puestos de 
trabajo ya a alcanzar su punto crítico a la vuelta de 10 años y en otros 20, el trabajo físico 
será residual… ¿me quieren decir por qué diablos siguen llegando inmigrantes a Europa? ¿Es una
 conspiración o simplemente el producto de la ignorancia de políticos que son capaces de 
insultarse y escupirse en un parlamento transformado en asamblea de indigentes intelectuales? 
Habrá quien crea en lo primero, pero yo apostaría por lo segundo. Sí, de eso también me quejo.

jueves, 29 de noviembre de 2018

El feminicidio que nadie denuncia

El feminicidio que nadie denuncia

El Fondo de Naciones Unidas para la Población estima que “faltan” 117 millones 
de mujeres debido a este fenómeno. China es el lugar del mundo en el que estas
 prácticas están más extendidas y el número de mujeres que son asesinadas antes de nacer o poco después de hacerlo es mayor.

Imagen referencial de una niña pequeña /Pixabay
Imagen referencial de una niña pequeña /Pixabay
Representa la muerte de millones de mujeres, pero no suele aparecer en los medios. Probablemente
 porque tiene que ver con ese sacrosanto tabú de la modernidad que es el aborto, auténtico tótem 
intocable sobre el que no se puede expresar ni la más mínima duda a no ser que uno quiera
 desencadenar la ira de los dioses laicos.
Lo cierto es que el ratio biológico normal es que por cada 104/106 varones nacen 100 mujeres
Todos los análisis realizados han encontrado que esta proporción se mantiene estable cuando no 
actúan variables externas.
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Por lo tanto, se puede afirmar que cuando el ratio alcanza o supera los 109 varones por cada
 100 mujeres que nacen, estamos ante la constatación de que se están realizando actos que 
alteran la proporción normal.
Estos actos son, en el caso de niños concebidos de forma natural, pruebas prenatales que informan
 del sexo y el subsguiente aborto si el niño por nacer ha resultado ser una niña. En el caso de uso 
de técnicas de fecundación artificial, se suele realizar un diagnostico genético de preimplantación 
para determinar el sexo del embrión y se escoge un embrión de sexo masculino, siendo los de sexo
 femenino descartados.
The Lancet ha publicado un estudio este mismo año en el que señala que hay, en la actualidad, 63 millones de chicos más que de chicas en la India
La lista de los países con ratios anormales, esto es, aquellos en los que se detecta a las mujeres y se 
las elimina antes de que nazcan, es la siguiente según el Fondo de Naciones Unidas para la 
Población (la cifra indica el número de varones que nacen por cada 100 mujeres que también nacen):
Varones nacidos por cada 100 mujeres que nacen. Fuente: UNFPA
Varones nacidos por cada 100 mujeres que nacen. Fuente: UNFPA
El mismo Fondo de Naciones Unidas para la Población estima que “faltan” 117 millones de
 mujeres debido a este fenómeno.
Repasemos algunos de los datos de los países más significativos:
En la India, además de lo ya señalado, es principalmente el aborto utilizado como método para 
seleccionar el sexo, pero son muchas las niñas que llegan a nacer y a las que, luego, se las deja morir. 
Durante los últimos diez años se calcula que 2,4 millones de niñas han muerto de este modo. 
De hecho, para los menores de 5 años, la mortalidad entre las niñas es considerablemente superior a
 la mortalidad entre los niños en 29 de los 35 estados que componen la India. De resultas de estas
 prácticas, The Lancet ha publicado un estudio este mismo año en el que señala que hay, en la 
actualidad, 63 millones de chicos más que de chicas en la India.
En China, la falta de mujeres debida a estas prácticas es algo que ya se viene detectando en los
 censos desde los años 80 del siglo pasado. De hecho, China es el lugar del mundo en el que estas
 prácticas están más extendidas y el número de mujeres que son asesinadas antes de nacer o poco 
después de hacerlo es mayor. En algunas provincias chinas el ratio está por encima de 125 niños 
nacidos por cada 100 mujeres.
En la década de los 70, Georgia alcanzó el macabro honor de ser el país con mayor tasa de abortos del mundo
Otro ámbito en el que este proceder está muy extendido es en algunos países del antiguo bloque 
soviético, como es el caso de Armenia, Azerbaiyán y Georgia. En 2000 el ratio en Armenia alcanzó
 los 120 niños por cada 100 niñas, si bien desde entonces ha declinado. Pero en la misma Armenia
si el primer hijo es una chica, el ratio para el segundo hijo llega hasta a 156 niños por cada
 100 niñas. Dos hijas parece una combinación inaceptable para muchos armenios.
En los otros dos países reseñados se llegaron a picos de 118 varones en Azerbaiyán en 2003 y de 119
 varones en Georgia en 1999, pero al igual que en el caso de Armenia han declinado muy levemente 
desde entonces, estabilizándose en cifras no muy lejanas. Un dato sobre Georgia nos da información 
sobre el alcance y extensión que durante el régimen comunista soviético alcanzó el recurso 
al aborto: en la década de los 70, Georgia alcanzó el macabro honor de ser el país con mayor
 tasa de abortos del mundo, con 1,1 abortos por cada embarazo que acababa en nacimiento.
La eugenesia tuvo un gran desarrollo a principios del siglo XX, cuando tantos pensaron que
 a través de leyes que impidieran el matrimonio con las personas genéticamente inadecuadas y con
 programas de esterilización masivos iban a procrear solo los “superiores” y la raza humana iba a
 mejorar así de modo sustancial. Los programas eugenésicos adoptados por la Alemania nazi 
hicieron que muchos de los defensores de la eugenesia se camuflaran o renunciaran a ese nombre, 
aunque siguieron promoviendo este tipo de prácticas, a las que se añadió la extensión del aborto 
Las esterilizaciones forzadas continuaron en Estados Unidos hasta bien entrada la década de los 70 
y California aún esterilizaba a presos en los 90. Ahora la detección y asesinato por aborto o abandono
 de niñas, consideradas un peor “capital” que los hijos varones, están enormemente extendidos en
 amplias regiones del mundo sin que nadie diga nada.
otra práctica eugenésica que se aplica en todo el mundo casi sin excepciones. Pero podemos afirmar 
que los abortos para seleccionar el sexo, práctica común en China, la India y algunos países ex 
soviéticos, son el mayor “feminicidio” de nuestros días.
Un feminicidio sobre el que las militantes feministas y los ministerios de igualdad guardan un 
estremecedor silencio.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Abascal, a favor de la vida: “Hay que proteger siempre al débil; el niño en el vientre materno”

Abascal, a favor de la vida: “Hay 

que proteger siempre al débil; 

el niño en el vientre materno”

Casado también ha dicho que la ley de 1985 contaba “con el acuerdo de los
 dos grandes partidos”. No es verdad. Alianza Popular (antecesora del PP) se 
opuso a esa ley, que fue aprobada en 1983 con la mayoría absoluta del PSOE.

Santiago Abascal, presidente de Vox.
Santiago Abascal, presidente de Vox.
El pasado domingo, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, hizo unas declaraciones en relación
 al aborto que han sido comentadas hoy, a su vez, por el presidente de Vox, Santiago Abascal.
Según publicó Europa Press, Casado hizo una serie de afirmaciones que merece la pena analizar. 
Empezaré por las que más que me parecen más digno de apoyo. Casado dijo que el aborto no es
 un “derecho” y afirmó el “derecho a vivir del no nacido”, algo en lo que estoy plenamente de
 acuerdo. Matar a un ser humano inocente e indefenso no es ningún derecho, precisamente porque 
de nuestra condición se derivan una serie de derechos fundamentales, el primero de los cuales es 
el derecho a la vida. Casado también dijo que desde 1985 ha habido unos dos millones de 
abortos en España, que “han costado unos mil millones de euros”, y añadió: “¿Por qué no
 empleamos recursos para apoyar la maternidad?”
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Aunque creo que lo más importante en el drama del aborto es la pérdida de vidas, me parece bien 
recordar lo que apunta Casado: que el Estado ha estado invirtiendo enormes recursos en liquidar 
vidas mientras negaba a las madres embarazadas toda clase de ayudas económicas. El resultado 
es una grave crisis demográfica.
Vayamos ahora con las afirmaciones de Casado que menos me han gustado. El presidente del PP 
ha expresado su “compromiso” de volver a la Ley del Aborto de 1985. Afirmar este compromiso
 sin más precisiones es algo que me intranquiliza. Ya señalé aquí hace cinco años que esa ley fue un coladero debido al supuesto del riesgo psicológico para la madre, bajo el cual se cometieron el 
96,73% de los abortos perpetrados al amparo de la ley de 1985.
La ciencia demuestra que la vida humana empieza en la concepción y que abortar es matar a un ser humano. Es sobre esa base sobre la que se debe partir en el debate del aborto
Sería un gran paso que el PP se propusiese al menos lo que ha hecho Polonia: intentar restringir 
lo más posible los abortos, una política que -junto a las ayudas a la maternidad- ha hecho descender 
drásticamente el número de abortos en ese país: en 1981, bajo la dictadura comunista, llegaron a
sea uno de los países europeos más seguros para los hijos por nacer.

Casado dice que la ley de 1985 se aprobó “con el acuerdo de los dos grandes partidos”: no es verdad

Casado también ha dicho que la ley de 1985 contaba “con el acuerdo de los dos grandes partidos”. 
esa ley, que fue aprobada en 1983 con la mayoría absoluta del PSOE. Tras su aprobación, 54 
diputados de AP, encabezados por José María Ruiz-Gallardón (de AP), recurrieron la ley
 ante el Tribunal Constitucional. Su recurso invocó el Artículo 15 de la Constitución, que afirma:
 “Todos tienen derecho a la vida”. Ruiz-Gallardón fue claro en relación a la ley: No somos
partidarios de la despenalización del aborto en ningún supuesto”.
desprotección del no nacido. La nueva ley fue aprobada el 28 de mayo de 1985, y los diputados de

Abascal: “No se puede obviar que la ley de 1985 era un coladero”


Hoy Santiago Abascal ha comentado las declaraciones de Casado a través de su cuenta de 
Twitter: “No se puede obviar que la ley de 1985 era un coladero, a través del supuesto de 
“peligro para la salud psíquica de la madre”. En la práctica era el aborto libre y como método 
anticonceptivo. Hay que proteger siempre al débil; el niño en el vientre materno.
Una declaración que coincide con las afirmaciones que hicieron varios oradores del acto de Vox 
en Vistalegre el 7 de octubre en defensa del derecho a la vida desde la concepción. Y coincide
 también con lo que dice el documento de 100 medidas presentado por Vox ese día: “Defensa 
de la vida desde la concepción hasta la muerte natural“.

Basta de falacias izquierdistas: el aborto sí que es una imposición

El rechazo al aborto no implica imponer ninguna religión (de hecho Vox es un partido aconfesional).
 a un ser humano. Es sobre esa base sobre la que se debe partir en el debate del aborto. Decir que 
abortar no es matar, que la víctima del aborto no es un ser humano o que la vida empieza 
en la semana 14 o en el parto, es tan poco científico como decir que la Tierra es plana.
La izquierda ha conseguido que buena parte de la sociedad apoye, en esta cuestión, una serie de 
afirmaciones que sólo pueden calificarse como mágicas y falsas. Una sociedad civilizada no
 puede construir sus normas de convivencia sobre la mentira y sobre la violencia contra
los más débiles e indefensos, y esto es válido para cualquier país, para cualquier cultura y para
 cualquier civilización.
Decir que oponerse al aborto es querer imponer dogmas religiosos es otra de las mentiras que
 ha fomentado la izquierda durante décadas. Para oponerse al aborto no hay que ser religioso ni 
creer en Dios: basta con usar la razón. Lo que sí es una imposición ideológica es decir que las 
mentiras de la izquierda sobre el aborto prevalecen sobre el derecho a la vida. Dicho sea de
 paso, y como ha ocurrido tantas veces con la izquierda, esa imposición ideológica se está 
traduciendo en una matanza de dimensiones colosales. Ya va siendo hora de detener esa masacre.

domingo, 25 de noviembre de 2018

El grito de los pobres (Alejo Vidal Cuadras)

PROHIBIDO PISAR LAS FLORES
Alejo Vidal-Quadras: 

El grito de los pobres

Opinión
Alejo Vidal-Quadras