domingo, 7 de mayo de 2023

Nuestras armas y nuestras letras

 

Velázquez, 'Las lanzas' o 'La rendición de Breda'

Nuestras armas y nuestras letras

Los grandes autores de la literatura española han sido la pluma, pero también la espada del pueblo, y por ello han escrito algunas de las más excelsas páginas concebidas entre fragores bélicos.

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Escribió Edward Bulwer-Lytton que “la pluma es más fuerte que la espada”. Y no mentía: las guerras de propaganda son más prolongadas y más definitorias, a la larga, que las que se deciden “a sangre y fuego”, como han evidenciado siempre los anglosajones. La innegable Leyenda Negra que los españoles llevamos cientos de años padeciendo es una buena prueba de ello. Eso que, con algo más de amplitud de miras, yo he dado en denominar como “traición” de los pueblos europeos.

Quizás esa es la clave de bóveda en lo relativo al problema de los nuevos “clérigos”: que los grandes intelectuales alemanes, franceses o ingleses, nuestros más tenaces enemigos históricos, han llenado sus cuartillas con las posaderas bien asentadas frente a un escritorio de roble macizo. No ocurre así en la historia de España, cuyos grandes autores han sido la pluma, pero también la espada del pueblo, y por ello han escrito algunas de las más excelsas páginas concebidas por el hombre entre fragores bélicos. El último nombre que debemos incluir en esa gloriosa nómina es el de Lope de Vega, combatiente en la Armada Invencible, tal y como ha descubierto Geoffrey Parker.

Nuestra literatura nace oficialmente con la historia de un guerrero, el Cid Campeador, que, a diferencia de su homólogo francés Rolando, no es de linaje real porque es tan vasallo como aquellos que recibían su historia de labios de un juglar, y por ello lucha por redimir su apellido de la difamación. Se trata, en definitiva, de una pugna en nombre del más alto valor de la casta guerrera: el honor. En efecto: es el honor de un caballero español lo que pone en marcha la lengua literaria. Don Juan Manuel, autor de El Conde Lucanor, era un noble y un militar, tan ducho en el arte del combate como en el de la narración. Lo mismo se puede decir de Jorge Manrique, soldado a semejanza de su padre, verdadero ejemplo de lo que la patria es, a cuya muerte le brindó sus inmarcesibles Coplas. Según Ferlosio, quien –este sí–, a diferencia de su padre era poco sospechoso de patriota, la más alta prosa española de todos los tiempos, la que mejor emplea el recurso de la hipotaxis —la subordinación gramatical opuesta a la parataxis, o coordinación gramatical, practicada por Azorín—, es la utilizada en las Crónicas de la conquista de América por Bernal Díaz del Castillo, otro escritor-militar, o acaso mejor militar-escritor.

A Garcilaso de la Vega, primer poeta moderno español junto al también soldado Juan Boscán, lo mataron de una fatal pedrada mientras expugnaba una fortaleza; Calderón, nuestro gran barroco, luchó con bravura en los tercios; Cervantes, padre de la novela moderna occidental, combatió con honor en Lepanto, y puso en la boca de Don Quijote el mejor discurso sobre “las armas y las letras” que se haya concebido; Quevedo, el maestro del idioma, escribió sobre su experiencia de soldado: “Cuánto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato”; Lope, además de gran autor teatral de su tiempo, fue, como se ha dicho, soldado en La Invencible; y encontramos a otros muchos integrantes (Ignacio de Loyola; Diego Hurtado de Mendoza; Alonso de Ercilla; Francisco de Aldana; José Cadalso; o el propio Rafael Sánchez Mazas, padre de Ferlosio), hasta llegar al siglo XX, donde todavía hay valerosos ejemplos de escritores-soldados, o de soldados-escritores, como lo fue el falangista Rafael García Serrano, que padeció amargas heridas a consecuencia de su participación en una de las más cruentas contiendas de nuestra guerra, la batalla de Teruel, y por las que penó una larga convalecencia, como relata él mismo en sus excelentes memorias La gran esperanza. Fruto de dicha experiencia nacieron algunas de las mejores páginas en prosa de la literatura española del siglo XX: Diccionario para un macuto, La ventana daba al río o La fiel infantería.

De estar vivos hoy, nuestros grandes escritores no perdonarían la destrucción de España que desde hace más de dos décadas está en curso; y no solo se levantarían en armas sin dudarlo un momento, sino que también lucharían desde la literatura. Desde esa palabra que, como sabían nuestros clásicos, puede ser mucho más afilada y mortal que la mejor espada. Nuestros “intelectuales” contemporáneos, por contra, son más dados a firmar manifiestos con un gin tonic en la mano, alertando del “regreso del fascismo”, que a denunciar el intento institucional por fragmentar España desde el exterior y el interior. Por acabar con nuestro legado desde ese “olvido del ser” consentido y promulgado a partes iguales por nuestros enemigos nacionales e internacionales.

 

Ninguno de nuestros grandes escritores quedaría indiferente ante la destrucción de la memoria del pueblo español en marcha. Pulverización iconoclasta estimulada por unas élites nefastas y alentada por la indiferencia abúlica de un pueblo echado en brazos del nihilismo, la ignorancia propia del analfabeto funcional hiperdigitalizado y del american way of life consumista. Los amigos y los enemigos de España, hoy más que nunca, cristalizan de manera evidente. Sólo que, con la muerte de Fernando Sánchez Dragó, las filas de los primeros quedan mermadas de manera decisiva; mientras que, con el enésimo entierro de José Antonio Primo de Rivera, a causa del afán revisionista del actual Gobierno de España, y, una vez más, la dejadez de un pueblo ignaro e impotente, concluye en una reafirmación de los segundos en sus posturas, apenas inamovibles desde 1936.

Ser español no es solo una contingente circunstancia administrativa, como los intelectuales modernos creen; es un auténtico modus vivendi, como bien escribiera Miguel de Unamuno: “Pues sí: soy español de nacimiento, de educación, de cuerpo y espíritu, de lengua y hasta de profesión y de oficio”. Los escritorzuelos subvencionados y bien financiados no saben escribir en un español decente, y es normal que no se sientan españoles, ni, por lo tanto, aludidos a la hora de conservar España. De hecho, esa “cuestión española” que tantas páginas motivó, en forma de reyertas y polémicas, en autores tan importantes como Marcelino Menéndez Pelayo, Joaquín Costa, José Ortega y Gasset, Ramiro de Maeztu, Manuel García Morente, Américo Castro, Claudio Sánchez-Albornoz, Julián Marías, Pedro Laín Entralgo, Ernesto Giménez Caballero, Gustavo Bueno, Aquilino Duque, Javier García Gibert o Agapito Maestre, entre tantos otros, a ellos les resulta del todo ajena. Ningún libro como España frente a Europa o Entretelas de España, por citar dos títulos recientes, recibirá jamás premio oficial alguno del Estado o de los grandes medios de comunicación, me temo a aventurar.

A aquellos que a día de hoy ostentan el poder en nuestra patria les interesa seguir diciendo que España es un mito. Una invención, otra más, sin fundamento real alguno. Pero a los que no hemos olvidado nuestra condición, ni estamos dispuestos a hacerlo, algo así no puede parecernos sino la peor de las afrentas. Conviene, pues, recordar que la mayor lección que podemos aprender de nuestros escritores clásicos es que la defensa de España debe darse por las armas, llegada la ocasión. Y que las letras no son un opuesto a esas armas, sino una extensión en muchos casos más letal, si consideramos la relevancia que la metapolítica y el imaginario tienen en la memoria de los hombres. En ese sentido, y sólo en ese, por supuesto que España es un mito, un cuento oral, una ficción inmarcesible, y ese no es otro que el mayor de los halagos que se le puede hacer a la proyección española en el tiempo: del pasado, del presente y del futuro. La tradición que nos lo ha dado todo sin exigir nada a cambio requiere ahora de nosotros para que seamos su adarve. Y ciertamente no podemos traicionarla.

Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

viernes, 5 de mayo de 2023

La presa de Valdecaballeros, otro test de inteligencia. Por Galo Dabouza

 

La presa de Valdecaballeros, otro test de inteligencia. Por Galo Dabouza




En mi artículo “no es una enfermedad, es un test de inteligencia y lo peor está por llegar”, apuntaba que la farsa pandémica no era más que un capítulo de una novela más larga, que incluye la farsa de cambio climático antropogénico. Éste, a su vez, es el cuerpo principal de la nueva religión medioambientalista ecuménica que nos tienen preparada.

La novela, por cierto, se podría titular “De cómo diezmar y esclavizar a la población, con su aplauso entusiasta”.

Los aplausos al tirano empezaron en marzo de 2020, y se repiten cada vez que alguien, con el seso reblandecido por la propaganda, defiende, aunque sea con su sola pasividad, cada pasito que damos en esa dirección.

Si usted todavía cree que hay un virus, natural o artificial, que nos puede matar a todos, que el CO2 es un gas tóxico que hay que erradicar, que Zelenski debería ser canonizado, que es bueno comer insectos, que los gases intestinales de las vacas cambian el clima, y así hasta el infinito, lo lamento mucho, pero usted debe ponerse urgentemente la pauta completa, y dejar el sitio a otro ser humano un poco más consciente, que mueva el culo para impedir la extinción de la especie.

El que se autodenomina Ministerio para la transición ecológica y el reto demográfico, que se debería llamar de Desertización y Despoblación, justifica su carrera frenética para eliminar cuantas presas pueda (más de 100 el año 2021, y en ciernes la de Valdecaballeros), por la aplicación de “Estrategia Europea sobre Biodiversidad para 2030”.

¿!!Cómo que 2030?!!

Pues eso, que 2030.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Como no tendrás nada, te morirás de hambre, no dejarás herencia, y “Ellos” serán felices.

El objetivo confesado  de la demolición de presas es allanar los obstáculos que impiden a los salmones migrar (se lo juro, señor lector).

El verdadero objetivo es matarnos de sed y que la población rural, depauperada, migre a la ciudad.

¿Y para qué? -pregunta el ingenuo-. Para que nadie produzca alimentos y matarnos de hambre. Porque la población rural causa dos problemas muy graves para las élites: 1) Son la fuente del sustento de toda la población (esa a la que quieren eliminar); 2) son de muy difícil control físico. Un solo policía puede controlar bien a más de 1.000 habitantes urbanos, pero 10 no bastan para controlar a 1.000 habitantes rurales. Siempre se les escapará un buen puñado.

Recordemos el estabulamiento a que fuimos ilegal e irracionalmente sometidos, y la diferente perspectiva de los que lo vivieron en las ciudades y en el campo.

Las tan frecuentes como falsas epizootias actuales (vacas locas, peste porcina, gripe aviar…), las locas prohibiciones, obligaciones, restricciones y requisitos que se imponen a los agricultores y ganaderos, no son más que pasos en ese sentido.

Mientras no despertemos a la evidencia de que todos nuestros políticos, periodistas y jueces están vendidos a una mafia que quiere eliminarnos y esclavizarnos, seguiremos acudiendo dócilmente al matadero, como borregos. Y encima aplaudiremos.

Los que despertemos seremos como los jabalíes. Si tienen el valor suficiente (y gastan poco de eso) para atreverse a intentar cazarnos, Dios los libre si fallan el primer tiro.

En suma, que el futuro está en nuestras manos, no en las de ellos.

Valdecaballeros es sólo una metáfora, una insignia, un test.

¿Nos rendimos o luchamos?

¿Borrego o jabalí?

David Bravo, un “jabalí” extremeño, haciendo honor a su apellido se ha puesto en huelga de hambre para protestar por la demolición de la presa de Valdecaballeros.

Quien quiere hacer algo, siempre encontrará el modo. Quien no quiere hacerlo siempre encontrará la excusa.

Yo también he decidido apuntarme a jabalí. Aquí le cuento una pequeñísima parte de lo que estoy haciendo. Espero lo disfrute.


Guerrillero insurgente. El sistema lo describe como negacionista, conspiranoico, anticientífico, egoísta e insolidario. Él se cisca en el sistema y no ceja esfuerzos para derribarlo. No usa trabuco, pero a su ordenador lo llama “La MG-42”.

El Correo de España

 

lunes, 1 de mayo de 2023

Entrevista a Víctor Viciedo: “El hambre de los ciudadanos españoles está a la vuelta de la esquina”

 

Entrevista a Víctor Viciedo: “El hambre de los ciudadanos españoles está a la vuelta de la esquina”

Víctor Viciedo

Entrevistamos a D. Víctor Viciedo, agricultor en Villarreal (Castellón) y Presidente de A.L.I.V. (Asociación de Labradores Independientes Valencianos). 

–Todo el sector primario español está en franco declive: no es rentable, envejece a paso acelerado y, lo que es peor, no dispone de relevo generacional. ¿Qué está ocurriendo para que un sector estratégico tan vital para la conservación de nuestra soberanía alimentaria… esté muriendo en silencio? ¿Cuáles son los problemas? ¿Y desde dónde vienen éstos?

–Desgraciadamente en España, por falta de rentabilidad, los agricultores abandonan sus tierras, los ganaderos sus explotaciones ganaderas y los armadores sus barcos de pesca. Las estadísticas oficiales corroboran el envejecimiento de la población agraria nacional, con una media de edad de 61,4 años, que lidera mi Comunidad Autónoma con 64,4 años, y una falta de relevo generacional muy preocupante, ya que tan solo el 3,8% tiene menos de 35 años.

Estos datos del propio Ministerio de Agricultura debieran de encender todas las alarmas; en cambio, las políticas que se están siguiendo desde el Ministerio son de “más globalismo” apostando por la ratificación del acuerdo comercial con MERCOSUR (Mercado Común del Sur), y más restricciones de falso medio-ambientalismo, como: la prohibición de fitosanitarios, la reducción de fertilización por ley, o la nueva PAC de los eco-regímenes, condicionando el cobro de parte de la PAC a la imposición de unas prácticas agrarias, que según ellos son más sostenibles medioambientalmente, pero no solo no lo son, sino que encima son menos sostenibles económicamente para el agricultor, que en muchos casos prefiere no cobrar esa parte de las ayudas.

Los problemas más graves, los que de verdad arruinan el sector llegan desde la Unión Europea, sin quitar por ello responsabilidad a nuestros gobiernos, ya que en el Consejo de Europa se vota con mayorías cualificadas o incluso en algunos temas de mayor relevancia por unanimidad; y nuestros gobiernos, en lugar de bloquear lo que nos perjudica, están votando en contra de los intereses del campo español, y en favor de grandes multinacionales y de lobbies ecologistas.

Centrando el tiro, dos son los cánceres que llegan desde Europa y que están asesinando al sector primario español: primero, los Acuerdos comerciales internacionales de libre comercio (ALC), que firma la UE con países en donde se produce con salarios y costes de producción muy bajos, como Egipto, Marruecos, Sudáfrica… y que nos producen sobreofertas de los mismos productos que nosotros producimos aquí, haciendo que los precios en el campo caigan por debajo de los costes de producción; y segundo, las restricciones a la agricultura europea de corte medioambientalista, derivados de la Estrategia «De la Granja a la Mesa» de la UE, y de los que no se exige reciprocidad a lo que llega importado desde otros países extracomunitarios, quitándonos competitividad y acelerando nuestra caída.

–Sin embargo, según esos acuerdos «cocinados» en las parrillas de la UE, se decía que se priorizaría al agricultor europeo frente a otros foráneos mediante políticas de reciprocidad, pero esto no se está cumpliendo. 

–En la Conferencia de Stresa (1958), un año después de la firma del Tratado de Roma –tratado fundacional del Mercado Común Europeo (hoy UE)–, se redactaron los Principios sobre los que se edificaba la Unión: un “Mercado único” (el Club); “Solidaridad financiera” (la aportación económica de los socios al club); y “Preferencia comunitaria” (los servicios que proporciona el Club a los socios, en este caso tener preferencia a vender nuestros productos en el Club).

Los principios son los pilares sobre los que se construye toda la legislación. La Preferencia comunitaria no se ha derogado, porque un principio (pilar básico sobre el que se sustenta el edificio de la UE), no se puede derogar, ya que si se deroga se caería el edificio.

España se adhiere a la UE en 1985 con la firma del Tratado de Madrid, con la pretensión de que se nos abra este gran mercado, para vender nuestros productos en él sin cargas arancelarias.

El despiadado globalismo de la era actual, y la presión de poderosos lobbies que representan a grandes corporaciones agroalimentarias y fondos de inversión, interesados en el comercio internacional y en producir en países esclavos, en donde no se respetan los derechos humanos, ni el medio ambiente, han hecho que se viole de forma sistemática este principio de preferencia comunitaria, por lo que en realidad nos hemos cargado Europa, y de sus despojos se alimentan estas bestias globalistas. La Unión Europea ya no existe, los intereses globalistas la han convertido en un campo de concentración para sus ciudadanos. 

–¿Por qué el sector primario español no es tan reivindicativo como el holandés o el francés? 

–Por la connivencia de sus sindicatos agrarios y cofradías de pescadores con la Administración, debido a las subvenciones que les llueven desde las distintas administraciones, sobre todo aquellas que les llegan en forma de convenios con la Administración para realizar trabajos innecesarios o sobrevalorados.

Las organizaciones agrarias se han convertido en pesadas maquinarias de gasto. Con las cuotas de sus asociados no pueden  mantener los salarios de sus empleados y alquileres de locales para sedes sociales en muchas ciudades, por lo que necesitan de esas ayudas de la Administración. Al perder credibilidad pierden la confianza del agricultor y por tanto socios, y cada vez son más dependientes de las ayudas que reciben de la Administración. Por ello, hace mucho tiempo que las organizaciones agrarias tan solo simulan una defensa del agricultor para engañarle, y en lugar de señalar a los verdaderos problemas y exigir cambios de políticas, se dedican a manifestarse con eslóganes vacíos, que tan solo son deseos y humo: “Por unos precios justos”, “Por la dignidad del agricultor”, “En defensa de la agricultura”… O solicitan que funcione la “Ley de la cadena alimentaria” (aprobada en 2021), una ley que ni funciona ni puede funcionar, pero que pidiéndola es como si dijeran que el Gobierno lo ha hecho bien “prohibiendo la venta a pérdidas” por ley, y en cambio, los que lo hacen mal son otros que incumplen la ley, pero sin embargo, ¡qué extraño!, no reciben sanciones. Pero en realidad, estas organizaciones agrarias no piden solución a los dos cánceres que expliqué en la pregunta anterior.

De alguna forma en España, todo está comprado con subvenciones y convenios con las diversas administraciones regadas con grandes sumas de dinero por no hacer nada; todo está atado y bien atado.

–¿Existe un plan de desmantelamiento del mundo rural en España? 

–Si no lo hay, lo parece. Pero no solo en España, lo que se quiere es terminar con el sector primario en toda Europa:

1º: Expropiaciones encubiertas de tierras cultivables debidas a la declaración de zonas protegidas (LIC o ZEPA) basada en el Plan Natura 2000 de la UE, por la que se ponen límites al cultivo de las tierras en esas zonas. Esas tierras que siempre habían sido de cultivo, ahora se abandonan, perdiendo todo su valor económico.

2º: En esas zonas protegidas no permiten la explotación humana de los bosques, por lo que reducen las actividades del mundo rural y aumentan los incendios inapagables. El mundo rural ha explotado los recursos del campo y de los bosques, desde siempre, siendo un gestor gratuito del mantenimiento de los mismos. Pero ahora la administración, con la excusa de “proteger” esas zonas protegidas, veta cualquier actividad humana en los bosques, la maleza no se limpia y, unido a las tierras de cultivo abandonadas del punto anterior (que cuando estaban cultivadas hacían la función de cortafuegos) convierten al bosque en una maleza seca interminable, convirtiendo los bosques en teas inapagables. Una vez calcinado todo, la única opción es marcharse de los pueblos.

3º: Pretenden reducir la tierra de regadío en España, con la excusa del “cambio climático”, la sequía, soltando agua de los pantanos y la destrucción de presas. Por Estrategia de Biodiversidad de la Unión Europea hasta 2030 y el Plan Director del Ciclo Integral de Agua, el Ministerio de Transición Ecológica ha redactado la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos (ENRR), por la que el agua, en nombre de la biodiversidad de nuestros ríos, debe de fluir hacía el mar. Basados en esta Estrategia sueltan agua de los embalses en plena sequía, y cuando terminan las concesiones de explotación de una presa, en lugar de renovarla o volverla a licitar, obligan a que la empresa que había tenido la concesión elimine el obstáculo del río, por lo que las tierras que se regaban de la presa desaparecen como zona de cultivo. De las 226 presas derribadas en la UE en 2021, España figura a la cabeza con 108 presas. El país más agrícola y más seco, el que más agua necesita, está a la cabeza de este triste listado.

4º: Se firman acuerdos comerciales internacionales con países desfavorecidos, violando el Principio básico de la PAC de la Preferencia comunitaria, creando una competencia desleal y unas sobreofertas que obligan a los agricultores a vender por debajo de costes de producción. Ante la falta de rentabilidad, no hay relevo generacional y el campo y el mundo rural se abandonan. Acuerdos con Egipto, los países sudafricanos, Marruecos o ahora el tratado con MERCOSUR, favorecen a grandes corporaciones agroalimentarias y grandes fondos de inversión mundiales que aprovechan esas ventajas comerciales para producir allí, explotando al trabajador local y arruinando la agricultura europea. ¡Peligro! El hambre en el mundo va a aumentar, ya que en esos países necesitan agricultura de subsistencia, no agricultura de exportación que únicamente favorece a esos poderes económicos.

5º: Las limitaciones al sector primario derivadas de la Estrategia «De la Granja a la Mesa» de la UE, disminuyen la competitividad de la agricultura europea, llevando al abandono y sustitución por esa agricultura de importación, lo que aumenta las emisiones de CO2 al ocasionar que los alimentos lleguen transportados desde largas distancias, y arruinando a la agricultura europea. Por la Estrategia «De la Granja a la Mesa» se pretende reducir en un 50 % los fitosanitarios, en un 25 % la fertilización, convertir en ecológico el 25 % de los cultivos y eliminar los antibióticos para el ganado.

6º: La infravaloración de las tierras de cultivo lleva a que en las mismas se instalen plantas fotovoltaicas o de energía eólica. Donde antes había árboles frutales que se alimentan de CO2, ahora habrá placas de silicio o enormes molinos de viento. ¿Dónde está la sostenibilidad?

7º: Las leyes animalistas desequilibran la fauna natural en favor de conejos y jabalíes, que son una auténtica plaga para la agricultura, o del lobo, que ataca a la ganadería extensiva que pastorea en los montes.

–Se escucha últimamente la reivindicación del sector agrícola con las siglas «S.O.S. rural». ¿Qué es y qué persiguen estas siglas?  

–“S.O.S. Rural” es un Movimiento ciudadano, espejo del movimiento campesino de los Países Bajos, que pretende unir a todas las actividades del mundo rural, para tener la fuerza suficiente para forzar a los partidos políticos a que cambien esas políticas nefastas que se están llevando en contra del mundo rural.

–De ser cierto, y caso de que así lo fuera, ¿por qué grandes subvenciones extraídas de nuestros impuestos (para Bruselas) son destinadas a establecer grandes superficies del orden de millares de hectáreas de regadío en países africanos como Marruecos, Túnez o Egipto? ¿No es esto una trampa perversa o una gran mentira por parte de la Unión Europa contra los agricultores autóctonos? 

–Increíble pero cierto. Todo nace del Proceso de Barcelona, que fue un proyecto de cooperación regional propuesto por el Gobierno de España y lanzado por la Unión Europea en 1995 en la cumbre euro-mediterránea celebrada en Barcelona. En él se proponían diversas políticas relacionadas con el desarrollo económico de los países africanos de la cuenca mediterránea, la lucha antiterrorista, la promoción de la democracia y los derechos humanos, la creación de un área de libre comercio, los intercambios culturales, etc.

Este proceso culminó con la creación de la Unión por el Mediterráneo (UpM), de la cual derivan un paquete de ayudas económicas para potenciar la agricultura en esos países (y acuerdos comerciales de libre comercio) para que ingresen sus productos en Europa, sin cargas arancelarias. La Unión Europea, por ejemplo, ha financiado el Plan Marruecos Verde con unos 13.000 millones de euros para la transformación de 700.000 hectáreas de cereal en tierras de regadío más rentables. Y ha financiado también el Plan Toshka egipcio, consistente en una obra faraónica para llevar el agua desde la Presa Nasser en el Nilo al desierto de El Alamein, y transformar 600.000 hectáreas de desierto en regadío. Lo mismo está haciendo en el desierto del Sinaí, transformándolo en un mar de plástico (invernaderos) a imitación de Almería y llevado a cabo, encima, por las empresas españolas que construyeron los de Almería.

Es decir, que Europa, con la excusa del “cambio climático”, a la vez que apoya la desertización de España con medidas que llevan al abandono de regadíos, está apoyando económicamente el desarrollo de regadíos en el Norte de África.

–¿Tan grande es el poder de los contubernios ambientalistas como para doblegar la mano de más de 2.500.000 hombres y mujeres de España, y 7.000.000 en Europa? 

–Sí, es mucha gente sin unión, idiotizada por las nuevas corrientes ideológicas, y seducida por partidos políticos a los que apoyan como hooligans futboleros. Esta población ignorante es fácil de manipular, de modo que, por no ir en contra de las políticas de los partidos a los que votan, prefieren su ruina a la defensa de sus propios intereses.

Obviamente, en el proceso de idiotización, participa el capital de grandes élites económicas que dominan con su dinero los medios de comunicación y la voluntad de nuestros gobernantes.

–¿Qué espera de esa gran manifestación que se llevará a cabo en Madrid el próximo 14 de Mayo? ¿Cree que el sector primario saldrá fortalecido de cara al futuro ante tan ruinoso panorama?

–Esto no es una manifestación más. Estamos hablando del nacimiento de un movimiento ciudadano. Si nace con fuerza hay esperanza de que, condicionados por conseguir el voto, podamos doblegar las políticas de los partidos políticos y caso contrario, el movimiento puede derivar en un partido político en defensa del mundo rural, como ha ocurrido en Países Bajos.

En cualquier caso va a servir para concienciar a la sociedad de que no solo está en juego nuestra ruina, sino también la de unos consumidores que van viendo como la cesta de la compra va en aumento a la vez que vamos siendo sustituidos como garantes de la alimentación de los europeos por esos poderes económicos que cultivan en otros países. Quien domina la alimentación domina a la gente. No podemos dejar la alimentación en manos de poderes económicos extranjeros; el hambre de los ciudadanos españoles está a la vuelta de la esquina.

NOTA BENE: el autor de la entrevista agradece a don José Guerrero, de la Asociación Aragón Siempre Arriba, su colaboración activa y labor mediadora en la realización de esta entrevista.

 
 
 
 

7 respuestas a «Entrevista a Víctor Viciedo: “El hambre de los ciudadanos españoles está a la vuelta de la esquina”»

  1. Es lamentablemente la resignación que tenemos los agricultores y ganaderos y aunque desconozco el ambiente pesquero creo que lo visto hasta ahora, son igual de claudicantes y resignados que nosotros, los globalistas, nos usan como ubres hasta que no nos quede gota de vida.
    Lo que nos derrumba es que nuestros representantes políticos, callan esta barbaridad agraria, a la que nos obligan los jodidos y taimados globalistas.
    Pero como coño estos políticos, pueden apoyar el enriquecimiento de potencias extranjeras, con los métodos que aquí prohíben, como se dice en la entrevista de este agricultor, con la promoción de regadíos en Marruecos y aquí derrumbando pantanos.
    Pero que mierda de políticos tenemos aparte de vendidos traidores.
    La paz social, se va a acabar amiguitos. Edto tiene muy mala pinta.

    1. ¿Que la paz social se va a acabar? NI LO SUEÑE. A esta «paz social» seguirá la de los cementerios. La «plandemia» de prueba que han hecho, ha servido para demostrar a los agentes de Satanás en este mundo, que las «ovejas» ya están preparadas para el matadero y sin rechistar. En este planeta, según ellos, solo hay sitio para no más de quinientos millones de personas. Tenga en cuenta lo precedente y comience a hilvanar…

      Y, puede que lo parezca, pero mis palabras anteriores no son una invitación a quedarse cruzados de brazos, sino a tomar conciencia del crucial estado de cosas constituyente de la actualidad en España, en Europa y en el mundo.

  2. La clave está en la parte final del artículo. Cuando ante una realidad tan obvia y grosera, la mayoría de la gente prioriza su fanatismo ideológico o su buenismo sobre su propia subsistencia, es decir, cuando no se tiene dos dedos de frente, nos vamos al abismo de cabeza y con total merecimiento. Pero lo que más indigna es que el borreguismo y el cretinismo de unos arrastre sin remisión al resto.
    O nos metemos en la cabeza que esto es una cuestión de vida o muerte, que lo que nos estamos jugando es la supervivencia, o mejor nos pegamos un tiro y acabamos con la agonía de raíz.

  3. Vengo de una verdulería, de comprar unas ciruelas, y un poco de borraja, para dos personas, es decir, una mata pequeña.
    Coste total, seis euros.
    Como le he dicho al verdulero, hispanoaméricano, ahora no hace falta atracar bancos, basta con montar una verdulería…
    Y lo triste del caso, es que con la actual sequia, además de la ruina de los agricultores y ganaderos españoles, estos precios se van a doblar.

  4. Flaco favor nos estamos haciendo señalando siempre a los políticos ( que sin duda TODOS merecen la hoguera) como el principio de todos los males, cuando vivimos en una sociedad cuyas mayores preocupaciones durante los últimos 50 años fueron son y serán memorizar cada semana la alineación del Real Madrid, la del Barcelona, con quien se acuesta perico de los palotes o de que color son las bragas que Leticia no lleva puestas …esta “sociedad” no necesita más remiendos Europa, asociaciones, instituciones, protestas, ayudas etc etc lo que necesita es una “operación al Sur de los Pirineos” a corazón abierto y, quizás ni aún así.
    Al pueblo que el hambre no le cura la idiotez le incinera.

  5. Impresionante artículo. Una auténtica, esta sí, historia para no dormir.

    «Quien domina la alimentación domina a la gente.» (FUNDAMENTAL, para entender los sinsentidos que se relacionan).

    ¿Y Vox, esperanza de los incautos, qué dice de todo esto?

Oda a los bares 'de viejo'

 

Oda a los bares ‘de viejos’

Los bares 'de viejos', esos locales en los que el tiempo se detuvo décadas atrás.

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Uno de los (múltiples) males de la modernidad –aparte de la cuota de autónomos–, es la gradual extinción de los que popularmente se conocen como bares ‘de viejos’. Ya saben, esos locales en los que el tiempo se detuvo décadas atrás, y cuyos parroquianos acostumbran a ser jubilados de avanzada edad, ataviados con boina o sombrero y bastón, como Dios manda.

Entrar hoy en uno de estos espacios anacrónicos es lo más parecido a una experiencia mindfulness. La propia decoración merece la misma contemplación que El triunfo de Baco: botellas de Ruavieja, Anís del Mono y Ballantines como telón de fondo; una hilera de tapas –de dudosa salubridad– en bandejas de acero inoxidable; el típico calendario que nadie cambia desde 1960; una máquina tragaperras acostumbrada a los improperios diarios; la bandera del equipo de fútbol local; mesas de madera contrachapada con sillas escolares que acentúan la lumbalgia; y ese suelo de baldosas que atrapa a todo aquel que osa transitar sobre ellas (y que en realidad responde a una ingeniosa estrategia para evitar los tradicionales ‘simpas’). En ocasiones, si el bar tiene pedigrí viejuno, una ristra de ajos completa el escenario.

 

 

Entre las actividades que podrían llevarse a cabo en estos locales, solo tres están permitidas: leer el periódico con un chato de vino; jugar a las cartas con un chato de vino; y charlar animosamente –en todos los sentidos– sobre política y otras cuestiones trascendentales con un chato de vino. De hecho, en los bares ‘de viejos’ –y a diferencia de la pestilencia de los bares ‘de reguetón’–, se han desarrollado tratados de paz para las guerras, se ha reestructurado el sistema político del país y se han formado debates entre virólogos. En definitiva, se ha arreglado el mundo.

En ocasiones, si el bar tiene pedigrí viejuno, una ristra de ajos completa el escenario

Todo ello, por supuesto, con un chato de vino en mano. De tal magnitud e intensidad son a veces dichas intervenciones, que yo misma he llegado a presenciar siestas sobre un taburete, desafiando la ley de Newton.

En resumen, entrar en un bar ‘de viejos’ es vivir en el presente. No verán un solo smartphone sobre las mesas, ni personas inmersas en sus portátiles con un té matcha y los AirPods conectados.

¿No son los bares ‘de viejos’ sino las últimas pinceladas de un lienzo que se derrite entre nuestras manos? ¿Cuántos quedarán en pie en cuestión de diez años? Sin duda, el combate del siglo no es el de Mohamed Ali y Joe Frazier, sino el del chato de vino contra el metaverso. Hagan sus apuestas.

 

 

 

No es de un bar como éste de lo que habla el anterior artículo. Pero Chen Xiangwei (más conocido como "el chino facha" de Usera, en la periferia de Madrid) es un personaje tan simpático, divertido y pintoresco que no nos resistimos a publicar uno de los múltiples videos que existen sobre su bar

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domingo, 30 de abril de 2023

Situación de vulnerabilidad (Juan Manuel de Prada)

 

Situación de vulnerabilidad

A la izquierda caniche le pagan para crear una sociedad infecunda.

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Me enternece comprobar que los medios sistémicos han puesto a todos sus loritos de guardia a pontificar sobre la nueva ley de vivienda del doctor Sánchez y sus mariachis… como si no fuese una flagrante engañifa. En puridad, esta no es una ley de vivienda (es decir, una ley que promueva la propiedad de una vivienda legítimamente obtenida), sino una ley que facilita el acceso a una vivienda a quienes previamente se ha impedido ser propietarios. Ya hemos explicado que

La izquierda caniche odia la propiedad que arraiga y exalta la propiedad que desarraiga

la izquierda caniche odia la propiedad que arraiga y exalta la propiedad que desarraiga: de ahí que fomente la propiedad solipsista del propio cuerpo, con el exterminio de la vida gestante y el supermercado penevulvar; de ahí también que privilegie la figura del okupa. La izquierda caniche necesita, para poder ejecutar la agenda plutocrática, una sociedad en perpetua 'situación de vulnerabilidad', sin familia, sin suelo sobre el que radicarse, que pueda ir en patinete desde un cuchitril hasta otro. Chesterton nos enseñaba que «todo hombre debe tener algo a lo que pueda dar forma según su propia imagen, del mismo modo que él es forma de la imagen de Dios»; y ese 'algo' a lo que puede dar forma es, primeramente, una casa en propiedad, un espacio vital sobre el que luego pueda dar forma a todo lo que constituye una vida de veras noble: un trabajo estable, una familia unida, una comunidad con los pies afirmados en la tierra y la vista clavada en el cielo.

Esta es la sociedad que la izquierda caniche odia con toda su alma purulenta. Si a la derecha, en la era del turbocapitalismo, corresponde la misión de privatizar la riqueza pública, a la izquierda corresponde la misión todavía más abyecta de destruir los vínculos y la moral colectiva, hasta generar una sociedad en perpetua 'situación de vulnerabilidad', sin familia ni propiedad,

Un hormiguero de chiquilines desvinculados que malviven entre subsidios y limosnas

un hormiguero de chiquilines desvinculados que malviven entre subsidios y limosnas. De ahí que esta ley conceda tantas ventajas a los okupas, cuyo desahucio se complica con embrollos burocráticos kafkianos: pues mientras el okupa sigue viviendo como un perro sarnoso en una casa ajena que deja hecha una pocilga, ni siquiera se plantea una vida más noble, en la que mediante el fruto de su trabajo pueda adquirir una vivienda y formar una familia. A la izquierda caniche le pagan para crear una sociedad infecunda, donde no exista propiedad familiar; pues la propiedad familiar (de casas, de tierras, de talleres, de tiendas y comercios), cuando está ampliamente distribuida, es el katejon del reinado plutocrático mundial. La izquierda caniche abomina de una sociedad fecunda enraizada en la propiedad repartida; le interesa una disociedad de gentes que viven a salto de mata en los cuchitriles que no se destinan al alquiler turístico. Otra lacra que, como favorece la vida desarraigada e infecunda tan grata al reinado plutocrático mundial, esta ley tampoco combate, pese a ser la principal causa del encarecimiento del alquiler.

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