jueves, 15 de octubre de 2015

El Nobel de Medicina premia terapias contra la malaria y otros Parásitos

El Nobel de Medicina premia terapias contra la malaria y otros
Parásitos

Tres investigadores han ganado el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por
desarrollar nuevos tratamientos contra enfermedades parasitarias que afectan a
millones de personas en todo el mundo. El irlandés William Campbell y el japonés
Satoshi Omura comparten la mitad del galardón por sus terapias contra enfermedades
causadas por gusanos. La otra mitad del premio la recibe la china Tu Youyou por
descubrir, hace casi cuatro décadas, un compuesto clave para tratar la malaria.
Que Youyou reciba una mitad del premio es un hecho a destacar. Solo el 3% de los
premios nobel de ciencia son mujeres. En toda su historia, el Nobel de Fisiología o
Medicina ha reconocido un total de 207 personas. Solo 11 de ellas son mujeres y
apenas cuatro habían sido premiadas en la última década.
Las enfermedades causadas por parásitos han sido una
plaga para los humanos durante milenios y constituyen un gran problema para la salud
global, señala el Instituto Karolinska, que otorga el premio, en un comunicado. Los
premiados de este año han desarrollado tratamientos que han “revolucionado” el
tratamiento de alguna de estas enfermedades parasitarias, han añadido.
Campbell y Omura descubrieron la avermectina, cuyos derivados han reducido
drásticamente la incidencia de la filariasis linfática (elefantiasis) y la oncocercosis.
Youyou descubrió la artemisinina, un compuesto que ha permitido salvar la vida a
millones de infectados por malaria, también una enfermedad parasitaria.
Estas enfermedades afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo,
especialmente en países pobres. El impacto de los tratamientos desarrollados por el
trío de investigadores en la mejora de la salud global y la reducción del sufrimiento es
sencillamente "incalculable", según el comunicado. Los efectos antiparasitarios de los
derivados de la avermectina son tan potentes que tanto la filariasis linfática como la
oncocercosis son ahora enfermedades a punto de ser erradicadas, dice el Karolinska.
La elegida de Mao
Como ha explicado la asamblea de científicos que eligen a los ganadores, el
paludismo, o malaria, "ha estado junto a la humanidad desde que tenemos memoria".
En la actualidad, la enfermedad sigue siendo uno de los grandes asesinos de pobres
en las regiones más desfavorecidas del planeta. Esta infección parasitaria que se
transmite por la picadura de mosquitos acaba cada año con la vida de más de medio
millón de personas.
A finales de la década de 1960, Vietnam pidió ayuda a la china comunista de Mao. La
causa no era tanto la guerra contra EE UU como una variante de la malaria que estaba
matando muchos más soldados y civiles que la contienda, pues el parásito se había
vuelto inmune a los tratamientos convencionales basados en cloroquina.
En 1969, con China sumida en la Revolución Cultural, Mao creó el programa secreto
523, en el que unos 50 institutos de todo el país se lanzaron a encontrar un nuevo
tratamiento. Tu Youyou fue nombrada jefe del proyecto en su instituto. La
investigadora repasó unas 2.000 recetas antiguas de medicina china en busca de
compuestos de interés y analizó la eficacia de 380 extractos de plantas en animales
infectados de paludismo. El mejor compuesto resultó ser la artemisinina, extraída al
cocer plantas de ajenjo chino (Artemisia annua).
Youyou encontró la pista para extraer artemisina de un texto de hace 1600 años y fue
la primera voluntaria en tomarlo para comprobar si era seguro
Youyou encontró la pista para extraer artemisina de un texto del año 340, aunque tuvo
que perfeccionar la técnica hasta que el compuesto resultó 100% efectivo contra el
parásito de la malaria (Plasmodium falciparum). Ella fue la primera voluntaria en
tomarlo para comprobar si era seguro. El resto es historia, aunque no muy conocida.
En 1979 se publicó el primer estudio científico en inglés describiendo los excelentes
resultados del compuesto en la lucha contra el parásito Plasmodium falciparum.
Siguiendo la tradición comunista, no había firmantes, lo que contribuyó a que Youyou y
su excepcional hallazgo fuesen poco conocidos incluso para expertos en este campo
hasta hace pocos años.
En la actualidad, la artemisinina se sigue extrayendo del ajenjo y es usada junto a otros
fármacos, lo que permite reducir la mortalidad de la malaria un 20% en adultos y hasta
un 30% en niños. Esto supone salvar cada año 100.000 vidas solo en África, uno de los
continentes más castigados por esta enfermedad, según ha destacado el Karolinska.
No obstante, el parásito de la malaria está desarrollando resistencia a la artemisinina,
lo que hace crucial desarrollar nuevos tratamientos y, especialmente, una vacuna.
Youyou, de 84 años, sigue afiliada a la Academia China de Medicina Tradional. En 2011
recibió el prestigioso Premio Lasker de medicina por sus investigaciones de la
artemisinina.
Si Youyou encontró lo que buscaba en una planta, el japonés Satoshi Omura lo hizo en
el suelo. Este microbiólogo se centró en las streptomyces, un gran grupo de bacterias
de las que ya se han extraído potentes antibióticos como la estreptomicina. Omura,
que actualmente es profesor emérito de la Universidad de Kitasato, en Japón, aisló
nuevas bacterias de muestras de tierra y entre ellas seleccionó las 50 variantes más
prometedoras. William Campbell, un experto en parásitos que actualmente trabaja en
la Universidad Drew (EE UU), tomó el testigo probando la efectividad de varios
compuestos producidos por las bacterias de Omura. Así se llegó hasta la ivermectina,
un derivado de la avermectina que aniquila las larvas de los gusanos que producen las
enfermedades parasitarias.
El compuesto ha resultado especialmente útil contra las dos infecciones resaltadas por
el comité del Nobel, ambas transmitidas por la picadura de moscas y mosquitos. La
elefantiasis afecta al sistema linfático y produce graves deformaciones en algunas
partes del cuerpo causando dolor y discapacidad grave. Hay más de 120 millones de
personas infectadas y unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por la
enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud. A la oncocercosis se la
conoce como ceguera de los ríos, pues la dolencia acaba impidiendo la visión de los
infectados. Sigue siendo un problema en 31 países tropicales de África, en Yemen, y en
cuatro naciones de América del Sur, donde aún hay focos dispersos. En 1987 el
fabricante de la ivermectina (Merck) se comprometió a dar el medicamento gratis

mientras se necesite.

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