Fabulosa vacuna
NO DEJEIS DE ESCUCHARLO
https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=10164327361835702&id=663460701&sfnsn=scwspmo
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Asedio y destrucción de Jerusalén en el año 70 por el general Tito
No podemos olvidar, no queremos, que 2020, el año de la pandemia del Covid, se cerró con la aprobación de la Ley de la Eutanasia, el ultimo logro del sanchismo en materia de derechos humanos.
Cualquiera puede morir gratis. De ahí el absurdo de la eutanasia. A ver príncipe: ¿quieres matarte? Pues no líes a los demás, suicídate sin asistencia alguna. Existen múltiples formas. Por ejemplo, tírate desde el balcón o pídele a un amigo policía que te preste el arma y pégate un tiro en la sien. Esto último es rápido y casi indoloro. Pero no líes a un médico, ni a todo el sistema sanitario, ni a los tuyos: eso es impropio de un caballero.
Además, la eutanasia recuerda aquella anécdota que contaba ese gran periodista que es Luis Ángel De la Viuda, sobre cierto director de periódico para el que trabajó mientras velaba sus primeras armas como periodista, en el Madrid de la posguerra. El susodicho advertía a sus redactores de la siguiente guisa:
-Si me entero de que os habéis vendido por dinero, me enfadaré mucho pero os perdonaré. Si me entero de que os habéis vendido por sexo, me enfadaré aún más, pero os acabaré perdonando. Pero si me entero de que os habéis vendido alegando que tenéis una familia que mantener… ¡os despido sin contemplaciones!
La solución final no es solución y nunca es el final. Y matar por compasión es muerte pero jamás compasión
A ver, eutanásico: si duele, pide ayuda que medios hay. Si estás deprimido, parte de la culpa es tuya… y hay ayudas. Pero la solución final ni es solución ni es el final. Y matar por compasión es muerte pero jamás compasión.
Pues eso. Miren ustedes: la primera forma de pensamiento es el agradecimiento… por estar vivo. Por el simple hecho de disponer de una vida, siempre formidable. Ahí empieza la construcción racional, libre, del ser humano. Si quieres echarla por tierra, al menos no tengas la desfachatez de liar a los demás en tu salvajada: tírate por el balcón o ábrete las venas, y deja a los demás en paz. Si, salvajada, que no hay homicidio más ingrato y más repugnante que el suicidio.
Ahora bien, cuando, encima, las manías del agonías se convierten en ley cabe exclamar aquello del general Tito, hijo del emperador Tito Vespasiano, el hombre que destruyó Jerusalén en el año 70, una de las matanzas más horribles de la historia profetizada por Cristo y utilizada como imagen y parangón de la etapa final de la historia.
Si quieres matarte, no líes a los demás: suicídate sin asistencia
Hablo del sitio de Jerusalén sobre el cual, el historiador y testigo judío -aunque vendido a los romanos- Flavio Josefo habla de más de un millón de muertos. Me refiero a un desastre que propició la diáspora judía, que transcurre desde el año 70 hasta el establecimiento del Estado de Israel, en 1948.
Pero lo más curioso es que Tito se negó a aceptar la medalla conmemorativa del Senado por su conquista de Jerusalén. Insisto, por esa conquista que el mismo Jesucristo ubica como imagen del fin del mundo. ¿Y por que se negó? Tito argumentó para su rechazo que, a pesar de la dureza de la batalla,“no hay mérito en derrotar un pueblo abandonado por su propio Dios”.
La primera forma de pensamiento es el agradecimiento… por estar vivo
Y así es. El pueblo judío había sido abandonado como pueblo elegido, que se otorgó a otro pueblo, a la Iglesia. Y Tito, que no era un cristiano y que no creía en más Dios que en su padre, el emperador -es más, su principal empeño en Jerusalén fue destruir el templo de Dios-, percibió que su enemigo tenía poder pero también odio, un verdadero pueblo homicida, enfrentado consigo mismo. En la guerra judía, los paganos romanos fueron crueles con los hebreos: igual de crueles fueron los judíos con los disidentes.
Y resulta que la bestia de Tito no conocía a Dios, pero sabía de los efectos que la divinidad tiene sobre la humanidad. Y allí, en la actitud heroica pero rabiosa de los zelotes, el gran Tito se dio cuenta de que no andaba Dios.
Traducido: ¿cómo no iba a llegar la eutanasia a España si los españoles hemos abandonado a Cristo, cuando hemos convertido en un derecho la muerte del más inocente y más indefenso de todos los seres humanos, el concebido y no nacido?
Buen comienzo para 2021: año eutanásico. ¡Pero qué grande eres, Pedrito!

Sertorio 05 de enero de 2021
Parece imposible, pero el europeo nativo fabrica y afila el hacha con la que se va a cortar su propia cabeza.
Los suicidios colectivos son un raro suceso. Los suicidios de una civilización lo son aún más. Es posible que desde el siglo V de nuestra Era no se haya visto un fenómeno semejante: una barbarie interna, que es mucho más peligrosa que la externa, destruye las bases mismas de una cultura y produce la desaparición de todo un mundo, con su arte, su literatura, su ciencia, su forma de vida. Las civilizaciones no mueren como las personas, tardan siglos en hacerlo y en algunos casos esas supervivencias resultan, afortunadamente, milenarias. Todavía festejamos solemnidades paganas y todavía la familia, la propiedad y la vida local españolas siguen el modelo del derecho romano, aunque cada vez menos. Las costumbres y las instituciones perduran, pero el marco general en el que esa civilización se desarrolla puede haber desaparecido en sólo unos decenios: recordemos cómo fue destruida la romanidad en Britania en el siglo V o los daños irreparables que la Revolución Cultural maoísta provocó en China y el Tíbet. Esa es la situación en la que estamos ahora en Europa, por primera vez desde el reinado del nefasto emperador Honorio (395-423). Podemos datar en 1914 el inicio del camino descendente que nos está llevando a nuestra, por desgracia, interminable involución cultural. El fin de la II Guerra Mundial entregó el dominio de las artes y de la inteligencia a la extrema izquierda, heredera de Rousseau más que de Marx, que rebosaba de odio hacia su propia civilización, de la que no podía soportar su aristocratismo, su excelencia, su curiosa mezcla de lo popular y lo elitista, su acendrada identidad personal y nacional, su belleza y su exigencia. Todo eso debía ser destruido para que lo sustituyera lo salvaje, lo irracional, los ritmos de un menadismo degradante y frenético, el subjetivismo patológico de los sectarios del psicoanálisis, el pansexualismo sin eros, la animalización pura y simple de la existencia y el materialismo “científico”, mezclado con una amalgama de juegos matemáticos que llamamos ciencias económicas y que dan un aura de racionalidad numérica a las cábalas de las plutocracias: siempre es necesario un lenguaje incomprensible para embaucar a los bobos, de ahí el éxito de los médicos y de los economistas como gurúes de la opinión pública semiculta. Todo lo que antes fue venerado se insulta y desprecia: se ensalza a la brujería, al hombre de las cavernas (cuanto más antropófago, mejor) y a todo lo que resulte enfermo, histérico y resentido: infrahumano. Sólo una pseudocivilización estéril y suicida, como la que padecemos desde 1918, puede considerar que el aborto es un derecho o que la eutanasia en un matadero hospitalario es una conquista. Nuestra época es la era de la chusma, en la que los caprichos irracionales de la masa son ley y nada se les puede oponer, ningún principio de orden superior, ninguna jerarquía espiritual.
Como en la Roma de Honorio, la Europa actual está regida por mujeres y eunucos, o sea, por socialdemócratas de derechas e izquierdas. Y así nos luce el pelo.
Padecemos una política irracionalmente igualitaria, enemiga del mérito
Padecemos una política irracionalmente igualitaria, enemiga del mérito, empeñada en los privilegios de las cuotas y de la discriminación positiva, que sólo sirve para engordar el número de lactantes de Mamá-Estado —que adopta nuevas “minorías”; como las solteronas, gatos— y para degradar la calidad de nuestro sistema, tanto en lo productivo como en lo cultural y no digamos ya en lo político. Es muy curioso que las potencias que hacen caso omiso de las políticas de género y de integración, como China, Japón o Corea, funcionan mucho mejor que nuestra friendly Europe, que cada día que pasa pierde pie frente a los colosos asiáticos que hacen caso omiso de los caprichos y lujos culturales de la decadente Europa. Lo importante no es la calidad ni la excelencia del trabajo individual, sino la pertenencia de una persona a los colectivos privilegiados. Es decir, si el trabajo de un hombre heterosexual y cristiano viejo es mejor que el de un transexual islámico y sin papeles, habrá que contratar al segundo en lugar de al primero, porque hay que acoger a todos y a todas en la granja avícola de Mamá-Estado.
El orden homomatriarcal vigente no funciona por criterios de racionalidad ni de excelencia, sino por una arbitraria y dudosa igualdad derivada, sin duda, de la envidia del menos dotado frente al más talentoso, y que divide a la humanidad entre los buenos (todas las fracciones de la extrema izquierda, homosexuales, transexuales, cisgéneros, transgéneros, inmigrantes, musulmanes, brujas wicca, animalistas, chamanes y chamanas, feministas de todas las sectas, y “mujeres” —siempre que sean de izquierdas—) y los malos (hombres y mujeres europeos, heterosexuales y cristianos). Por supuesto,
El mal, el enemigo a exterminar es el hombre blanco. No sólo él, toda su cultura
la imagen del mal, el enemigo a exterminar es el hombre blanco. No sólo él, toda su cultura debe ser barrida del mapa para que los nuevos colectivos que se forman en el gallinero de Mamá-Estado nos impongan su mundo feliz. Es la revolución cultural de Mao realizada con lágrimas y ataques de histeria en lugar de bayonetas. Todos aquellos que nuestros abuelos habrían enviado al psiquiatra o directamente al frenopático son los que ahora redactan las leyes y se nutren con nuestros impuestos, porque el europeo nativo sigue siendo la gallina de los huevos de oro de esta extraña casta dominante. Para trabajar y para tributar, el cristiano viejo resulta indispensable, es el nuevo fellah que paga impuestos al visir.
Para satisfacer a unas minorías que sólo sienten odio por nuestra cultura nos obligan a hablar en una neolengua “inclusiva” que tiene más palabras tabú que el lenguaje de los pudorosos victorianos. Nos obligan también a sentirnos culpables por unas historias muy tendenciosamente explicadas (las viejas cantinelas del colonialismo y el racismo) que cuando se contemplan en su entorno temporal ni son exclusivas del malvado hombre blanco ni las ha inventado él. Pero esta culpabilidad asumida acríticamente sirve para nuestra propia pérdida, para deseuropeizar Europa y convertir a sus nativos en una estirpe maldita que debe someterse a sus enemigos seculares. Y todo esto, para mayor escarnio, lo sostiene el malvado europeo nativo con sus impuestos: él subvenciona a los recién llegados que nunca pagarán sus pensiones porque no podrán ganar jamás un sueldo digno (el futuro de Europa es Bangladesh); él permite que desde las universidades —que él mantiene con las tasas que ingresa para “educar” a sus hijos— se infame y se destruya el legado de mil años de historia por los mediocres discípulos de Foucault, de Marx o de Sartre.
Parece imposible, pero el europeo nativo fabrica y afila el hacha con la que se va a cortar su propia cabeza.
Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.
"Se hace saber:
A LA LUZ DE UNA CANDELA
JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES
El Gobierno ha comprado 140 millones de vacunas para el Covid19 para
inocular a 80 millones de ciudadanos. En España vivimos 47 millones.
Los ancianos de las residencias se han convertido -para el Gobierno
que festeja la eutanasia-, en el primer grupo de la vacunación masiva
experimental del Covid19.

El pasado 10 de diciembre el ministro de Sanidad español Salvador Illa, en su comparecencia para dar
cuenta de la estrategia de vacunación contra el Sars-Cov2 explicaba que “se han firmado acuerdos
adelantados de adquisición con seis compañías farmacéuticas: AstraZeneca/Oxford, Sanofi-GSK, Janssen, Pfizer/BioNTech, CureVac y Moderna. Se continúa además con la negociación con la séptima vacuna,
la de Novavax. Si todas las vacunas de los acuerdos obtienen la autorización de la Agencia Europea
del Medicamento, España recibirá alrededor de 140 millones de dosis para inmunizar a 80 millones
de ciudadanos, un número mucho mayor que los 47 millones de personas que viven en nuestro
país”.
España gastará “1.000 millones de euros para la adquisición de las vacunas frente al COVID19”.
“Estamos contribuyendo a aumentar las capacidades mundiales de producción de vacunas para que
de esta manera pueda existir producción suficiente de dosis para destinar también a terceros países”,
continuó el ministro.
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Suscríbete ahoraEn España la vacunación empezó este domingo, 27 de diciembre, con la vacuna de Pfizer/BioNTech,
que aunque no está fabricada con células de fetos abortados, sí que ha sido testada en células de abortos provocados, concretamente en la línea celular HEK-293. La vacunación en España comenzó (hace
solo tres días) mucho antes de lo que preveía el ministro en su discurso del día 10 de diciembre (hace
solo veinte días): “En la actualidad, hay 4 vacunas en evaluación por parte de la EMA (Agencia Europea
del Medicamento) mediante el mecanismo del rolling review: Pfizer/BioNTech, Moderna, AstraZéneca
y Janssen. En base a las informaciones que ha proporcionado la Agencia Europea del Medicamento,
el 29 de diciembre como tarde, se espera tener una opinión sobre la vacuna de BioNTech/Pfizer; y
el 12 de enero sobre la de Moderna”.
Todo va mucho más rápido y se acortan los procesos establecidos en Europa, de manera extraordinaria.
En su plan estratégico de vacunación masiva para todos los españoles, el Gobierno ha dividido
a la población en 15 grupos:
Y ha planificado tres etapas de priorización en la vacunación masiva, según dice el ministro,
“en función de la disponibilidad de dosis que esperamos a lo largo del tiempo:
Los cuatro grupos que serán los primeros en vacunarse en la primera etapa, hasta marzo, son:
“El resto de grupos se irán incorporando en las siguientes etapas”, dice el ministro que se muestra
muy satisfecho de la capacidad de vacunación de España: “se han distribuido más de 14 millones
de vacunas de la gripe en apenas 2 meses”.
Habrá un registro único en toda España de recopilación de datos, según el ministro, «para monitorizar
la Estrategia de vacunación es esencial contar con registros adecuados que garanticen que los datos
de vacunación se recopilan de manera adecuada y que ayudan a su vez a la vigilancia y las tareas de
seguimiento”. Dicho registro, explica Illa, «empezará a funcionar desde el mismo momento en que
comiencen a administrarse las primeras dosis” para “identificar posibles riesgos, que, por ser
infrecuentes, no se hayan podido identificar durante los ensayos clínicos”. “La Estrategia contempla
también el desarrollo de diferentes estudios de efectividad de las vacunas en la población vacunada
que complementen los datos de los estudios realizados por las compañías farmacéuticas”, remata
el responsable de Sanidad.
Illa también señaló que “se pueden lograr mejores resultados de aceptabilidad si la vacuna es voluntaria”
-sin mencionar que España está vinculada a respetar los convenios internacionales firmados como la
Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos: «Toda intervención médica preventiva,
diagnóstica y terapéutica sólo habrá de llevarse a cabo previo consentimiento libre e informado de
la persona interesada» (Artículo 6)-.
Toda vacuna es un medicamento preventivo que conlleva efectos secundarios, por lo que su prospecto
debe ser leído antes de su inoculación, como así se indica en el propio prospecto. La nueva vacuna
(con pocos meses de experimentación) que se está administrando en España tiene un triángulo negro
invertido: entre otras indicaciones, esta categorización advierte de que “algunos efectos adversos
menos frecuentes sólo aparecen cuando el medicamento se ha utilizado durante mucho tiempo y por un
gran número de personas”.
La primera información que muestra el prospecto es ésta: “Este medicamento está sujeto a seguimiento
adicional, lo que agilizará la detección de nueva información sobre su seguridad. Puede contribuir
comunicando los efectos adversos que pudiera usted tener. La parte final de la sección 4 incluye
información sobre cómo comunicar estos efectos adversos”.
No se sabe cuánto dura la inmunidad de esta vacuna, pero el Gobierno quiere inocularla también a quienes tienen inmunidad natural por haber pasado ya la enfermedad
El prospecto y la ficha técnica de la nueva vacuna también advierten, por ejemplo, de que “no se
han realizado pruebas de interacción con otros medicamentos”; de que se desconoce la duración
de la protección de la vacuna y de que se trata de una vacuna en fase experimental: “Se desconoce
la duración de la protección proporcionada por la vacuna, ya que todavía se está determinando
en ensayos clínicos en curso”.
Y añaden:
No se sabe cuánto dura la inmunidad de esta vacuna, pero el Gobierno quiere inocularla también a
quienes tienen inmunidad natural por haber pasado ya la enfermedad (la inmunidad natural siempre
ha sido considerada, por la comunidad científica, más efectiva y duradera que la inmunización artificial).
No se tienen estudios de la vacuna en niños ni en embarazadas ni en lactantes pero el Gobierno también
se propone vacunarles a todos ellos.
No se ha estudiado la interacción de la vacuna con medicamentos, pero el Gobierno está inoculando
ya la vacuna a la población más anciana que es también habitualmente la más medicada.
Los ancianos de las residencias (los grandes olvidados y abandonados por el Gobierno en el mes de
marzo y abril, que en vez de tratamientos para curar recibieron morfina y otros sedantes para terminar
con su vida) se han convertido en diciembre -para el Gobierno que festeja la eutanasia-, en el primer
grupo objeto de la vacunación masiva experimental del Covid19.
Eulogio López28/12/20 13:36
Eutanasia. Se trata de que viejos, locos, disminuidos o niños raritos, esto es, los débiles, no den la lata más de lo que aconseja el egoísmo común y/o comunitario…
Holanda es pionera y campeona de la eutanasia que acabamos de estrenar en España gracias a los socialistas, ese partido cancerígeno, pero, no lo olvidemos, con el apoyo entusiasta de la derecha arrimada.
Pero la pionera de la muerte digna, muy digna, continúa siendo Holanda. Este bello país nos marca el camino. Los cinco ejes eutanásicos de Países Bajos, que, como su mismo nombre indica, nunca habían caído tan bajo, son los siguientes:
1.Legalización de la eutanasia para niños menores de 12 años. Ya se sabe que los niños no saben lo que quieren. Así que a lo mejor quieren morirse. Vamos a hacerles el favor. En cualquier caso, alguien decidirá por el niño, no él.
2.”Sufrimiento por pérdida de funciones”. Esto es buenísimo, porque a partir de los cincuenta, todo quique pierde funciones. Es más, la medicina aclara que la plenitud celular del hombre ocurre a los 25 años. A partir de ahí, todo es decrepitud, más o menos rápida.
Y todo esto no significa sino algo muy simple: que si dependes de los demás, tu puñetera soberbia se rebela, asegura que deben ser los demás quienes te deban un favor. Tú a los demás, jamás de los jamases. Por tanto, lo que tienes que hacer es suicidarte para no depender de nadie. ¡Pues bueno eres tú!.
Nada etéreo: el relevante partido liberal holandés D66 propuso -seguirá proponiendo- que a toda persona mayor de 70 años de edad, que así lo solicite, hay que aplicarle la eutanasia.
Todo esto recuerda la frase de Tolkien, El Señor de los Anillos: “si no puedes dar la vida, no te apresures a otorgar la muerte”. Una gran verdad: porque ni los holandeses pueden dar vida, pero sí pueden practicar el homicidio. Para eso vale cualquiera.
3.El tercer eje merece especial atención: Ojo, si pediste la eutanasia en su momento no te puedes volver atrás en el momento de la verdad, cuando el médico-matarife te va a liquidar. Recuerden el caso de la doctora absuelta a pesar de que mató a una anciana que había querido la muerte digna’ pero que, a última hora no lo tenía claro: le mató igualmente y fue absuelta por ello. Cuando se crea un ambiente pro-homicidio…
4.Eutanasia para locos o para los que parezcan locos. Ya lo decidirá otro. Aquí viene a cuenta la sentencia de Chesterton: “loco no es el que ha perdido la razón, sino aquel al que sólo le queda la razón”. En un mundo de chiflados, perdón de depresivos, con el juicio particular más o menos afectado pero siempre afectado, los locos representan un filón para países o persona defensores de la eutanasia.
5.Quinta vía, la más general, importante y definitiva: la que advierte mi amigo Javier Paredes; cuidado con el hijo -o nieto- cabroncete que no desea amargarse la vida cuidando a sus padres chochos. Para ese personaje, mucho más abundante de lo que imaginan, la solución final es, también, la primera en la que se repara.
Pero no lo duden: como Pedro Sánchez, ese buen hijo, o ese buen nieto, lo hace para que su papá, o su mamá, no sufra, lo que se dice nada de nada.
Cuidado con el hijo, o nieto, cabroncete
Y si se trata de evitar el dolor, ¿por que no prohibir la eutanasia y generalizar los cuidados paliativos? Pues porque no se trata de evitar el dolor sino de que viejos, locos, disminuidos o niños raritos, esto es, los débiles, no den la lata más de lo que aconseja el egoísmo común y/o comunitario… que de eso es de lo que estamos hablando cuando nos referimos a esta nueva conquista en derechos. Conquista de Pedro, de Pablo… y de la derecha arrimada.
Hay que reconocer que en esa nueva barbaridad, Pablo Casado, al menos por el momento, se ha comportado con coherencia. No sé cuánto le durará.
Y naturalmente, SM Felipe VI ni se inmutará al firmar otra ley inicua. Ya se sabe que lo suyo es un papel institucional. Es decir, papel mojado.
¿Y le herirá en su conciencia? No, es un progresista, institucionalmente progre.
Otro decidirá cuándo mueres y tú desearás una vida corta pero completa. Porque como dependas de otro…
Permitir la eutanasia en una sociedad envejecida como la actual es como acercar el fuego a la pólvora. Los hospitales europeos empiezan a convertirse en los nuevos campos de exterminio. Natural.