viernes, 29 de mayo de 2020

Big Brother nos quiere en casa


Big Brother nos quiere en casa

- Alejandro Sosa Laprida

Miles Christi - 23/05/2020







Quédate en casa[1], que nosotros te dejamos sin trabajo y llevamos tu empresa a la quiebra, esa que tantos años te costó crear.


Quédate en casa, que nosotros decidimos por ti a qué hora puedes salir y en qué condiciones.

Quédate en casa, aunque no tengas dinero para comprar comida.

Quédate en casa, aunque a tu madre le queden pocos años de vida y te necesite.

Quédate en casa, y no veas a tus nietos, por las dudas que te puedan contagiar.

Quédate en casa, pero continúa pagando los impuestos, aunque no generes ingresos.

Quédate en casa, mientras nosotros ponemos a los presos en libertad.

Quédate en casa, mientras destruimos la economía.

Quédate en casa, porque si sales corres el riesgo de morir de una gripe con 0,0006 por ciento de mortalidad.

Quédate en casa, así podemos ejecutar nuestro plan sin escuchar protestas.

Quédate en casa, así te podemos controlar mejor con nuestros dispositivos aéreos y digitales.

Quédate en casa, así podemos continuar con nuestra agenda mundial sin interferencias.

Quédate en casa, que nosotros te brindamos entretenimiento virtual para que no te hagas preguntas sobre la
“nueva normalidad”.

Quédate en casa, que nosotros estamos trabajando duro para asegurarnos de que cada día estés más alejado de tus vínculos.

Quédate en casa, y ojo con lo que haces, porque tus vecinos también actúan como policías.

Quédate en casa, no te expongas a la luz solar ni a los gérmenes, así terminamos de debilitar tu sistema inmunitario.

Quédate en casa, hablando por teléfono, posteando en Facebook y navegando en internet, mientras nosotros escuchamos tus llamadas, analizamos tus opiniones y tomamos nota de tu comportamiento en línea.

Quédate en casa, sin acceso a médicos, odontólogos u hospitales, ya que hemos decretado que si no tienes coronavirus, no mereces recibir atención sanitaria. Y si te mueres, como tal vez seas portador asintomático, te utilizaremos para inflar un poquito nuestras estadísticas.

Quédate en casa, pero cuando salgas, tienes que llevar el “bozal” que te amordaza y que te impide respirar y hablar normalmente, pensado para generar separación, aislamiento y desconfianza, no inmunidad.

Quédate en casa, aléjate de todo lo que te hace humano, así te vuelves más frágil física, emocional y psíquicamente, y de ese modo será más fácil manipularte.

Quédate en casa, así vamos estudiando tu comportamiento cuando esto se vuelva la regla en la “nueva normalidad” que hemos decidido imponerte.

Quédate en casa y sé obediente. Cuando Stalin, Mao o Castro daban órdenes, la gente las cumplía sin chistar. Porque si no, era una bala en la nuca o el gulag. A nosotros, en cambio, nos basta con tu comportamiento pasivo y gregario, con tu falta de espíritu crítico y con el miedo que te inoculan a diario nuestros medios de desinformación masiva. Porque el miedo es el verdadero virus, por si todavía no te has dado cuenta.

Quédate en casa. Aprovecha para idiotizarte mirando la tele. No luches por ejercer tus derechos, ni por que se respeten tus libertades personales. Te queremos dócil y mentalmente formateado. Lo que necesitamos son ciudadanos autómatas, no autónomos, para que no se atrevan a cuestionar nuestras medidas coercitivas.

Quédate en casa, sin sueldo, sin vacaciones, sin viajes, sin futuro, sin escuela, pero con Netflix.
Quédate en casa, mientras seguimos implementando un régimen totalitario gracias a tu pasividad, a tu indiferencia y a tu ignorancia.

Quédate en casa. Repite este mensaje mil veces y pide a los tuyos que también lo repitan. Porque de tanto decirlo, te lo vas a terminar creyendo. No por dos meses o un año, sino por el resto de tu existencia.


Bienvenido a la “nueva normalidad” que Big Brother está diseñando para ti y tu familia por el resto de tu vida. Y desde ya, te agradecemos infinitamente tu colaboración, sin la cual esto no sería posible.


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miércoles, 27 de mayo de 2020

Coronavirus. Ni sabemos cómo mata ni sabemos por qué muere

ENORMES MINUCIAS

Coronavirus. Ni sabemos cómo mata

 ni sabemos por qué muere

Además, el desastre Sánchez nos ha llevado a la ruina.

Coronavirus. Ni sabemos cómo mata ni sabemos por qué muere
Coronavirus. Ni sabemos cómo mata ni sabemos por qué muere
Lo cierto es que el virus está remitiendo, desde hace dos semanas. No gracias al confinamiento de Sánchez se lo aseguro y la prueba es la de siempre. Si fuera gracias al arresto domiciliario de 47 millones de españoles, uno de los más duros del Europa, no figuraría en cabeza europea tanto en número de infectados como en número de fallecidos por habitante. (bueno salvo que hagamos las cuentas del ‘científico’ Echenique y nos comparemos con San Marino y Andorra)
Anda que nuestros científicos -el único colectivo que hoy presume de estar en posesión de la verdad- se han lucido con el Covid-19…
La triste verdad sobre el coronavirus es que se está muriendo pero que ni sabemos cómo mata ni sabemos por qué se muere.
Además, el desastre Sánchez nos ha llevado a la ruina económica.
Y tampoco sabemos por qué se está muriendo, luego no sabemos si va a regresar, aunque sus hermanos mayores no han rebrotado… en 17 y en 11 años.
Como para confiar en los científicos. Esos sí que nunca hacen autocrítica.

lunes, 25 de mayo de 2020

El Homo Festivus es incapaz de enfrentar la muerte

El Homo Festivus es incapaz de enfrentar la muerte

No siempre, sin embargo, ha sido así. No siempre los hombres han reaccionado así ante una epidemia.
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Todo es blando, todo es leve, todo es ligero para él. O así lo quiere, así se lo imagina. Pero cuando la levedad se rompe y endurece, cuando un obstáculo viene a entorpecer el suave deslizarse de la máquina, cuando la muerte asoma al fin su nariz, entonces nuestro hombre palidece, se asusta, tiembla. Blandea, como manso en tablas, el hombre blandengue.
No siempre, sin embargo, ha sido así. No siempre los hombres han reaccionado así ante una epidemia. No, no hace falta remontarse al siglo XIV y a la terrible peste que acabó poco más o menos que con la mitad de la población europea. Quedémonos más cerca. En la mal denominada “gripe española”, con su 100 millones de muertos en todo el mundo y 200.000 en España. O quedémonos más cerca aún. En el año 1958, con su Gripe asiática y sus 1.100.000 muertos en todo el orbe, de los cuales sólo hubo 10.000 en España; o en la más reciente, la de 1968 (sí, el año aquel de un cierto mes de mayo), con la Gripe de Hong-Kong (¡diablos con los asiáticos!), que originó otro millón de muertos en todo el mundo y tan sólo 8.400 en nuestro país.
Y en ninguno de aquellos casos el mundo se paralizó y clausuró como ahora se ha paralizado y clausurado.

¿Perdón?... ¿Cómo decía usted? ¡Cuidado, mucho cuidado! ¿Dice usted que hubo dos pandemias que, gestionadas por la ominosa dictadura franquista, se saldaron con 10.000 y 8.400 muertos, mientras que durante la gestión del primer gobierno de progreso ya hemos llegado a los 28.752 muertos (cifras oficiales), y ello frente a un número mundial de fallecidos netamente inferior en el caso de la actual pandemia? Oiga, dar semejantes datos constituye un manifiesto delito de enaltecimiento de la Dictadura franquista, y si dicho delito aún no está tipificado penalmente, lo será tan pronto como se apruebe la Ley de Memoria Histórica. De modo que vaya usted con cuidado, con mucho cuidado.
Ah, es cierto, es cierto, no me había dado cuenta. Qué cosas. Disculpe usted.

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