viernes, 8 de mayo de 2020

La desescalada alavesa de Treviño, ¿primer paso para su anexión al País Vasco?


La desescalada alavesa de Treviño, ¿primer paso para su anexión al País Vasco?
Burgos teme que el pacto de Sánchez con el PNV, para que el enclave vaya de la mano de Álava en la vuelta a la normalidad, sea la "punta de lanza" para culminar el anhelado objetivo
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La cuestión de los límites de Treviño no se acota ahora a las fronteras físicas de este enclave burgalés ubicado en Álava. La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de aceptar la exigencia del PNV de que esta zona se amolde al plan de desescalada de Álava para garantizarse el apoyo de los nacionalistas a la cuarta prórroga del estado de alarma ha añadido la problemática de un nuevo límite: el del alcance en el tiempo de esta decisión, que encierra evidentes connotaciones políticas. Esto es, ¿la frontera temporal está en el fin de la emergencia sanitaria o se proyecta más allá del radio de acción del coronavirus?
En la Diputación de Burgos, existe el "fundado temor" de que se pueda tratar del primer paso de un proceso encaminado a culminar la anexión de Treviño al País Vasco. A efectos prácticos, el fondo de la medida se comprende en su esencia —aunque hay algunas voces políticas e institucionales que lo discuten—: que la desescalada de este enclave pueda acompasarse a la hoja de ruta alavesa por "cuestiones prácticas", por el criterio de acometer este proceso por áreas geográficas y básicas de salud, y porque muchos servicios para esta zona son prestados por la Administración vasca en virtud de diferentes convenios entre las diputaciones de Burgos y Álava, y que alcanzan a la sanidad o los servicios sociales.
El fondo de la medida se comprende en su esencia por "cuestiones prácticas", ya que muchos servicios en Treviño los presta la Administración vasca...
Pero sí se ponen en entredicho, en primer lugar, las formas, con “una deslealtad institucional de primer orden”, por adoptarse la decisión sin contar con el criterio de la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos, y, lo que es más importante, el “contenido oculto” del acuerdo del Gobierno español con el PNV, cuyo fin último es lograr la anhelada anexión de Treviño a Álava. “Es evidente que hay algo más”, asevera Borja Suárez, vicepresidente segundo de la Diputación de Burgos y portavoz del PP en la institución provincial.
Suárez admite que es de “pura lógica” que la asistencia a los habitantes de este enclave se pueda seguir dando en Vitoria, a unos 15 kilómetros de distancia, frente a los 100 km de la capital burgalesa, cuando el estado de alarma prohíbe los movimientos entre provincias y la previsión, en el mejor de los casos, es que estos traslados se puedan dar a finales de junio, según el plan de desescalada diseñado por el Gobierno. En esta zona, según argumenta, unos 2.500 de sus 4.000 habitantes están empadronados en la capital alavesa, de modo que ahora —asume— se encuentran en una complicada situación. “Es ilógico aislarlos. Es una cuestión práctica. No tiene sentido no hacer la desescalada con base en criterios geográficos, de áreas básicas de salud”, señala con firmeza.
... pero se denuncia el "contenido oculto" del pacto de Sánchez con el PNV: "Esperemos que no sea la punta de lanza para colar la segregación de Treviño"
Pero esta misma contundencia la esgrime para poner de manifiesto su honda preocupación por el hecho de que se haya podido abrir 'de facto' la puerta al “intento definitivo de segregación de Treviño de Burgos, saltándose a la torera el Estatuto de Autonomía de Castilla y León”, que se modificó en su día para poner freno a cualquier pretensión de desanexión. Y más sabiendo la absoluta dependencia de Sánchez hacia el PNV, no solo para mantener activo el estado de alarma sino para la propia continuidad de su Gobierno.
De hecho, dentro del nacionalismo vasco se ha instalado la euforia y ya hay voces que piden ir más allá de esta ‘anexión’ temporal a Álava una vez finalice la emergencia sanitaria provocada por la pandemia. Entre ellas, el propio Ayuntamiento del Condado de Treviño, en manos del PNV tras la última e histórica cita con las urnas, que aupó a EH Bildu al poder en el otro municipio del enclave, La Puebla de Arganzón, en donde se apuesta por reactivar los procedimientos para lograr su anexión a Euskadi de la mano de las instituciones vascas una vez esté desactivado el estado de alarma. "En circunstancias como esta, es más evidente el sinsentido de que nuestros ayuntamientos no pertenezcan a Álava. Nuestros vínculos sociales, económicos y culturales están en Álava. Siempre hemos denunciado que nos sentimos ciudadanos de segunda y sería un despropósito agravar nuestra situación de desigualdad incluyendo Treviño en Burgos durante esta fase de desconfinamiento", subraya el alcalde de La Puebla de Arganzón, Pablo Ortiz de Latierro.
Imagen del municipo del Condado de Treviño.
“Esperemos que esto no sea la punta de lanza para colar la segregación de Treviño y que se ciña en exclusiva al ámbito de la crisis”, replica Suárez ante las pretensiones nacionalistas. Porque, al margen de los efectos prácticos que pueda conllevar para los habitantes del enclave, se trata de una medida que encierra un evidente significado político, del que va a tratar de aprovecharse a nivel electoral el PNV, que también ha arrancado a Sánchez el compromiso de celebrar las elecciones autonómicas en julio, en contra del criterio de la oposición. La formación 'jeltzale' busca por todos los medios que la cita electoral tenga lugar antes del verano y, para ello, se ha asegurado el respaldo del Gobierno central, a no ser que la evolución de la pandemia vuelva a devolver al congelador los comicios previstos para el 5 de abril.
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La exigencia de que Treviño acometa las diferentes fases de la desescalada de la mano de Álava se planteó a nivel institucional el lunes, con una acción conjunta de la Diputación alavesa y los dos ayuntamientos del enclave, que remitieron una carta al Ministerio de Sanidad y a los delegados del Gobierno en el País Vasco y Castilla y León, en la que trasladaban su “preocupación” por el plan de desescalada por provincias diseñado por el Ejecutivo de Sánchez. Según alertaron, este criterio “deja en el límite a los habitantes del enclave, que tradicionalmente hacen su actividad vital en y con los territorios alaveses próximos, y en particular en Vitoria, simplemente por una mera aplicación de la proximidad geográfica de la capital alavesa con los núcleos habitados del enclave”.

"Lo importante en esta situación de pandemia deben ser los treviñeses y sus necesidades en la vida cotidiana. Una reflexión en la que estoy segura estamos de acuerdo el delegado del Gobierno en el País Vasco y yo", asevera la primera teniente del diputado general de Álava, Pilar García de Salazar, que advierte de que la prestación de los servicios sociosanitarios, de dependencia o emergencias que se recoge en el acuerdo marco entre las diputaciones de Burgos y Álava es "fundamental, sobre todo, en estos momentos de emergencia sanitaria por los que estamos atravesando". Estos convenios que atañen a los habitantes del enclave podrían no prestarse ahora en una aplicación rigurosa del estado de alarma, al igual que tampoco podrían ser asistidos en el Hospital comarcal de Miranda de Ebro (Burgos) los habitantes de algunos núcleos alaveses próximos a esta localidad en virtud de los diferentes acuerdos suscritos.

Estos acuerdos, como reseña Suárez, están bien definidos, pero no así el pacto alcanzado por Sánchez con el PNV para permitir a Treviño seguir la desescalada alavesa. “Está claro que hay algo más”, remarca, amparado en la trayectoria de la formación nacionalista, que "seguro va a poner toda la carne en el asador" para lograr esta histórica reivindicación, valiéndose de su fuerza en Madrid en el actual tablero político. En la Diputación de Burgos, existe el temor de que se haya podido acordar en la sombra algún mecanismo, caso de una comisión en el Congreso u otra fórmula, para activar este proceso de independencia de Treviño para sumarse al País Vasco, cuestión que goza del respaldo político unánime en Álava. “Ya veremos qué pasa luego”, afirma, para advertir de que está abocado al fracaso cualquier intento de anexión del enclave al País Vasco que trate de saltarse a Castilla y León.
En la Junta Provincial, el pronunciamiento es crítico también con el fondo del acuerdo para que Treviño asuma la desescalada alavesa. Su portavoz y vicepresidente, Francisco Igea, ha replicado que “a todos debería” preocuparles la salud de los habitantes del enclave burgalés, para poner de relieve que las tasas de letalidad del coronavirus en la provincia vasca son “el doble” que en Burgos. También la consejera de Sanidad de Castilla y León, Verónica Casado, ha evidenciado su malestar por una decisión "política" que afecta a la comunidad castellana. "El tema me parece grave y complicado. No nos parece razonable que en una crisis sanitaria como esta, de grandísima envergadura, se utilicen criterios políticos. En una crisis sanitaria, los criterios son los sanitarios", ha replicado.
El Confidencial


Científicos descubren la inesperada razón detrás de la alta tasa de mortalidad del COVID-19

Científicos descubren la inesperada razón detrás de la alta tasa de mortalidad del COVID-19



Un equipo de investigadores británicos examinó el nivel promedio de vitamina D entre los ciudadanos de 20 países europeos y llegó a la conclusión de que podría estar vinculado con las tasas de mortalidad.

En particular, las personas con la mayor deficiencia de dicha vitamina tenían un mayor riesgo de morir por el coronavirus.

«El grupo de población más vulnerable ante el COVID-19 también es el que tiene el mayor déficit de vitamina D», explicaron los autores del estudio.


Los científicos también citaron estudios anteriores según los cuales las personas mayores de 70 años en España, Italia y Suiza tenían niveles de vitamina D de tan solo 26 nmol/L, 28 nmol/L y 23 nmol/L respectivamente, aunque cualquier valor inferior a los 30 nmol/L se considera «severamente deficiente».

Además, la deficiencia de la vitamina D se observa más frecuentemente entre los mayores de edad, que son de hecho los más vulnerables al coronavirus.

El artículo, titulado The role of Vitamin D in the prevention of Coronavirus Disease 2019 infection and mortality (El papel de la vitamina D en la prevención de la enfermedad y mortalidad por el coronavirus), ha sido publicado en el portal especializado Research Square. Sin embargo, todavía no ha sido revisado por otros expertos.

Al mismo tiempo, los propios investigadores reconocen en su publicación que el estudio tiene sus limitaciones por la cantidad de tests llevados a cabo y la falta de información. Sin embargo, este hallazgo es importante puesto que muestra las potenciales propiedades protectoras de la vitamina D.

* Experta explica que tomar el sol reduce la vulnerabilidad al covid-19.

Esta actividad fortalece el sistema inmune del organismo humano porque fomenta la producción de vitamina D.
Tomar el sol al menos 10 minutos al día podría reducir de manera significativa el riesgo de contraer covid-19 porque la vitamina D que se genera es muy importante para nuestro sistema inmune, según ha afirmado la doctora australiana Rachel Neale, especializada en cáncer de piel, al diario The Australian.

«Ahora más que nunca no es el momento de tener deficiencia de vitamina D», porque esta carencia incrementa el riesgo de sufrir esa enfermedad podría provocar que se padecieran «peores síntomas», ha señalado esta sanitaria.

Neale ha destacado que un estudio a 78.000 pacientes que se realizó el año pasado reveló que los suplementos con vitamina D reducen el riesgo de tener las infecciones que causan el síndrome respiratorio agudo, la causa principal de muerte en pacientes con covid-19.

Esta experta confirmó que cada día acostumbra a pasar entre cinco y 10 minutos al sol en Brisbane para estimular la producción de vitamina D en su cuerpo, recomienda a los residentes de Sídney que hagan lo mismo durante 10 o 15 minutos y sugiere que los habitantes de Melbourne pasen más tiempo, debido a que su clima es más frío en esta época.




* El ex médico superior de Rusia uno de los médicos más respetados de Rusia defiende las afirmaciones de sobre la capacidad de la luz solar para matar COVID-19.

Los comentarios recientes del departamento de ciencias del Departamento de Seguridad Nacional sobre los beneficios potenciales de la luz solar en la batalla contra COVID-19 no deben descartarse, cree el ex médico jefe sanitario ruso Gennady Onishchenko.

 «Todos dicen lo correcto. ¿Por qué no tenemos gripe en verano? Porque hace calor y lo más importante es la luz ultravioleta «, dijo Onishchenko, hablando a una estación de radio del Servicio Nacional de Noticias.

“Nosotros [los profesionales médicos] recomendamos el uso de radiación ultravioleta en interiores cuando no hay personas cerca, porque si bien puede ser dañino para las personas, mata los virus. Si las próximas vacaciones de mayo estuvieran acompañadas de un clima bueno y soleado, esto nos ayudaría mucho ”, agregó.

Las observaciones de Onishchenko se producen después de las declaraciones del jefe de la Dirección de Ciencia y Tecnología del Departamento de Seguridad Nacional, William Bryan, que indican que un estudio reciente realizado por el Centro Nacional de Análisis y Contramedidas de Biodefensa descubrió que cuando se expone a la luz solar directa, COVID-19 perece en dos minutos o menos.

Según los científicos estadounidenses, a temperaturas de 75 grados Fahrenheit (23.8 Celcius) o más, y con una humedad del 80 por ciento o más, se dice que el virus muere entre una y seis horas. El DHS también descubrió que la lejía y el alcohol isopropílico aplicado a las superficies eran capaces de matar el coronavirus entre uno y cinco minutos.

https://www.extranotix.com/2020/05/cientificos-descubren-la-inesperada.html

jueves, 7 de mayo de 2020

El futuro que viene (Juan Manuel de Prada)


El futuro que viene 

Juan Manuel De Prada

Si en verdad deseáramos construir una nueva casa con los escombros de la antigua, habría que empezar renegando del globalismo y de todas las relaciones políticas, económicas, culturales y humanas que ha generado. Como recientemente escribía Hasel Paris, hay que recuperar «el vínculo entre territorio y comunidad»; y yo añadiría que también los vínculos intracomunitarios.

Pero, como decíamos en un artículo anterior, no se podrá encomendar la construcción de la nueva casa a quienes diseñaron la que hoy yace reducida a escombros. Durante los próximos años, todos los lacayos del globalismo –tanto la izquierdita caniche como la derechona sanbernarda– disfrazarán su alma oneworlder bajo el soniquete de una vuelta a la casa común del ‘Estado nación’. La plaga del coronavirus ha mostrado a las claras las consecuencias de sus destrozos: ‘reconversiones’ y ‘deslocalizaciones’ industriales, desmantelamiento de la agricultura y la ganadería, dependencia de materias primas remotas, entrega de la soberanía financiera y monetaria, etcétera. Así que ahora estos pollos van a ensayar muchos aspavientos jeremíacos, afectando arrepentimiento, para que volvamos a picar el anzuelo que nos tienden. Y así, mientras se insultan cansinamente entre sí («¡comunista!», «¡fascista!», etcétera), y bajo proclamas aparentemente encontradas, volverán a colarnos toda su morralla; que, a la postre, se resume en entrega de la riqueza nacional a la plutocracia globalista y fomento de la degeneración moral de los pueblos, que así quedan inútiles para cualquier esfuerzo vital y se tornan cada vez más infecundos y sumisos, incapacitados para formar familias y luchar por su dignidad laboral (no puede haber una cosa sin la otra).

Cualquier esfuerzo reconstructor deberá mandar al basurero de la Historia a la izquierdita caniche y la derechona sanbernarda, que son los mismos perros con distintos collares aunque se peleen mucho entre ellos, para tener a las masas aturdidas y provocar en ellas antagonismos paulovianos. Y en ese esfuerzo reconstructor deben participar por igual personas de izquierdas y derechas, con tal de que estén dispuestas a romper con las plurales formas de desvinculación que nos han arrasado. En primer lugar, desde luego, contra la desvinculación antropológica (a veces bajo coartadas seudofeministas que defienden el sopicaldo penevulvar o los vientres de alquiler). Y, a continuación, contra las plurales formas de desvinculación entre comunidad y territorio; desde el separatismo solipsista hasta el cosmopolitismo inane que arrasa fronteras y devasta recursos naturales, a través de la exaltación del turismo, la tecnología, el comercio electrónico y el consumismo desaforado. La nueva casa tendrá que construirse sobre la base de una autarquía que garantice, ante una nueva catástrofe, la vida y la seguridad de las personas que la habitan, fomentando una economía autosuficiente, con una industria y una agricultura de cercanías que nos abastezcan de productos básicos y nos nieguen los caprichos propios de las sociedades decadentes que, a la vez que destruyen la naturaleza, lloriquean y hacen postureo ecológico. Para que tal cosa sea posible, habrá primeramente que lograr una independencia financiera y monetaria que permita una auténtica independencia política; lo que exigirá soltar amarras con los quilombos globalistas que, bajo la coartada del europeísmo, nos han convertido en colonias. Por supuesto, esta autarquía de base no significará aislamiento; pero las alianzas políticas o económicas que se entablen en este hipotético futuro deberán regirse por nuevos criterios, fraternos y a la vez respetuosos de la idiosincrasia de cada pueblo, que naturalmente tendrá que defender su tradición cultural y religiosa. Lo cual no significa que todos tengamos que creer en Dios por decreto, sino reconocernos en una identidad civilizatoria propia que, naturalmente, podrá aliarse con otras identidades, en sincera y recíproca amistad.

Como no nos chupamos el dedo, sabemos que las posibilidades de que prospere esta reconstrucción son escasas. En el Apocalipsis se nos cuenta que, después de sufrir una plaga, los hombres, en lugar de renegar de los pecados que la provocaron, reinciden en ellos. Y nunca en la Historia ha habido una generación más envenenada por el soma de la degeneración moral ni por los antagonismos paulovianos que azuzan sus lacayos de izquierdas y derechas que la actual. Así que en cuatro días tendremos a la izquierdita caniche y la derechona sanbernarda, cada una en su negociado, conduciendo a los españoles hasta los rediles de la demogresca que interesan al globalismo.


https://www.xlsemanal.com/firmas/202...-de-prada.html

martes, 5 de mayo de 2020

Cruda realidad / EE. UU. le cierra el grifo a la OMS… y al globalismo

Cruda realidad / EE. UU. le cierra el grifo a la OMS… y al globalismo

Lo que señala la decisión de Trump de dejar de financiar la Organización Mundial de la Salud es el principio del fin del sueño globalista. El globalismo es, al fin, el viejo sueño comunista, no en balde su himno se llama La Internacional.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. /EFE
Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. /EFE
Trump acaba de anunciar este martes que va a dejar de pagar la millonada que destinaba a la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos mientras estudia qué papel ha jugado el organismo supranacional en la propagación de la pandemia del Covid-19, ya que la Administración norteamericana tiene buenas razones para sospechar que la OMS trató de encubrir el alcance de esta peste que nos tiene a todos en arresto domiciliario.
Uno de los puntos esenciales de esta acusación, sugerido veladamente -si es que Trump puede sugerir algo veladamente-, es que China ejerce, digamos, una influencia indebida sobre la OMS. Pero sean o no ciertas las corruptelas que se insinúan, e incluso haciendo abstracción de la manifiesta incompetencia del organismo -liderada por un exfuncionario del régimen dictatorial comunista de Etiopía que ni siquiera es médico, Tedros Adhanom-, lo que señala la decisión de Trump es el principio del fin del sueño globalista. El soñado gobierno mundial que tendría su precedente organizativo en la ONU y sus organismos dependientes es una entelequia que no duraría un minuto sin el apoyo decidido de los Estados naciones a los que petulantemente da lecciones cada lunes y cada martes.
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Demos gracias a Dios. El globalismo significa que no haya lugar donde refugiarse, que no haya sitio donde huir. Se anuncia como una ofensiva contra los muros, pero en realidad levanta el muro definitivo, indestructible, porque no hay nada ahí fuera.
Pero la globalización nos ha llevado a confundir las cosas y a pensar que el globalismo es pan comido, estación término inevitable y a medio plazo de nuestra historia, cuando en realidad es un dragón de papel, y la actual crisis está mostrando sus vergüenzas.
Estados Unidos ha anunciado que interrumpe su financiación de la Organización Mundial de la Salud, ese brazo sanitario de la ONU ante el cual toda rodilla se dobla en nuestro gobierno y en muchos otros de cara a la pandemia. Estamos hechos a pensar que esos organismos supranacionales son como imparciales deidades olímpicas que, a millas sobre nuestras rencillas nacionales, deciden con autoridad soberana e inapelable. En realidad, son cementerios de elefantes, burocracias hipertrofiadas, a menudo corruptas y sin apenas control, formadas con los desechos de tienta de la política nacional de los países que componen la comunidad internacional. Uno solo tiene que pensar en muchos de los españoles que pululan por allí, llevándose el santo y la limosna, de la talla de ese espejo de gobernantes que es Bibiana Aído.
La OMS nos aseguró hace no tanto que el Covid-19 no se contagiaba de humano a humano. Gran hallazgo. Y ahora dice que es seguro que China reabra sus mercados de animales vivos, ya saben, los de pangolines, perros y murciélagos. Así que la América que gobierna Trump ha dicho que hasta aquí, que ni un duro más.
Estados Unidos da a la OMS unos 500 millones de dólares, frente a los 40 millones que aporta China, pero cualquiera con dos dedos de frente intuye que uno gana más influencia metiendo dinero en los bolsillos de los altos funcionarios que en el presupuesto oficial de su chiringuito.
La idea de una democracia de 7.500 millones de personas es sencillamente estúpida. La posibilidad de influencia del ciudadano es absolutamente ínfima, y la probabilidad de gobierno irresponsable de las oligarquías, infinita
No deja de ser curioso que quienes con mayor entusiasmo respaldan la causa globalista, esos que se definen como ‘ciudadanos del mundo’, suelen ser también ardientes defensores de la democracia, es decir, del gobierno del común. Pero si hay una autoridad sobre la que el común carece del menor control o posibilidad de fiscalización es la ONU, que incluso supera a la Comisión Europea -ese otro sueño húmedo de nuestra progresía- en distancia sideral con los gobernados.
La idea de una democracia de 7.500 millones de personas es sencillamente estúpida. La posibilidad de influencia del ciudadano es absolutamente ínfima, y la probabilidad de gobierno irresponsable de las oligarquías, infinita. La defensa de la soberanía plena de los Estados se pinta hoy con los tonos más sombríos de un nacionalismo a dos dedos del nazismo, pero en realidad no es más que la desesperada defensa de espacios de libertad donde la voz del común aún tenga alguna opción de ser oída.
La gran confusión en muchos, especialmente en los liberales, es la identificación de la globalización, que es un hecho, con el globalismo, que es una teoría. La globalización no es más que la constatación de que los avances en comunicaciones y transportes ha hecho el mundo conceptualmente más pequeño, ha multiplicado los intercambios y propicia cierta homogeneización cultural no necesariamente inevitable o deseable. El globalismo es la idea de que ese fenómeno requiere o exige algún tipo de gobierno mundial y la desaparición de las fronteras. Es, al fin, el viejo sueño comunista, no en balde su himno se llama La Internacional. Pero nos tememos que los profetas del progresismo se han precipitado en sus mensajes, anunciando el alba cuando en realidad asistimos a un ocaso.

lunes, 4 de mayo de 2020

CONFIDENCIAL

A Argüello no le gusta la renta 

mínima… y al Papa, tampoco.

 ¿Te enteras Iglesias?

El perceptor de una renta mínima debería estar obligado a ofrecer algo a 

cambio a la sociedad: cuidar ancianos, limpiar las calles, plantar árboles, 

lo que sea pero algo.

A Argüello no le gusta la renta mínima… y al Papa, tampoco. ¿Te enteras Iglesias?
A Argüello no le gusta la renta mínima… y al Papa, tampoco. ¿Te enteras Iglesias?
En un artículo publicado en Ecclesia, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha reflexionado sobre el papel que jugará "la llamada renta básica", en cuyos aspectos técnicos y de financiación no entra porque "pertenecen al ámbito de la genuina libertad en la acción política".
Pero sí advierte de que "si las llamadas rentas básicas... no promocionan el trabajo, el riesgo de que el capital que las genera, estatal o privado, explote a muchos y arranque el protagonismo histórico a la mayoría es muy grande. Generar dependencias es un instrumento habitual de dominadores".
Vamos, que promocionar un salario alimenta vagos que según el vicepresidente, Pablo Iglesias, llega para quedarse, es un gran peligro para la sociedad. Porque, si todavía se tratara de una medida estrictamente temporal, temporalmente ceñida al tiempo que dure el primer impacto del coronavirus, podría pasar.
Pero, la renta vital de Sánchez e Iglesias es mucho peor que el PER, y mire la sociedad que ha creado el PER. Al menos, en esta dádiva rural, el perceptor tiene que ofrecer a la sociedad una serie de peonadas, al menos en teoría.
Por las mismas, el perceptor de una renta mínima debería estar obligado a ofrecer algo a cambio a la sociedad: cuidar ancianos, limpiar las calles, plantar árboles, lo que sea pero algo.
Por tanto, lo lógico sería que un Gobierno de izquierdas, en lugar de proponer el ingreso mínimo vital (“que ha venido para quedarse”) pusiera en marcha empresas públicas para salir de la crisis a la que nos ha llevado, más que el coronavirus su estúpido confinamiento duro, que ha parado la actividad económica y condenado al paro a unos 5 millones de españoles.
Por cierto, señor Iglesias, al papa Francisco tampoco le gusta la renta vital básica y, menos de por vida, porque lo que ha pedido el pontífice es que todas las personas tengan recursos para vivir. Pero eso no quiere decir que el Estado se lo de todo hecho y se dedique a alimentar a quienes no hacen nada a cambio. ¿Se entera, señor vicepresidente?

domingo, 3 de mayo de 2020

La necesidad de un Nuremberg (Miguel Giménez)



     Miquel Giménezvozpopuli autores
Miquel Giménez

La necesidad de 

un 

Nuremberg

No podría entenderse que, cuando 
salgamos 
de este túnel, 
no pidamos cuentas a quienes nos 
han
 llevado 
hasta aquí. A todos
Imagen de mandatarios nazis sentados en el banquillo en Nuremberg.
Imagen de mandatarios nazis sentados en el banquillo en Nuremberg. Getty

Que nadie se rasgue las vestiduras. El juicio o, mejor dicho, los juicios de Nuremberg han quedado en el imaginario popular como la idea exacta de que no hay nada ni nadie que se libre de rendir cuentas ante la justicia. Es una idea sublimada claro, porque aquello no fue impedimento para que miles y miles de culpables se escurrieran entre los agujeros excesivamente grandes de la red judicial. Empezando por los mismos Estados Unidos y su conocida Operación Paper Clip para “utilizar” a los nazis que más les convenían –de Von Braun en su programa de cohetes a Reinhard Gehlen en el contraespionaje– no se cumplió que todos quienes tuvieran responsabilidades lo pagaran.


Pero sirvió como metáfora. Y por eso creemos que habrá que celebrar un Nuremberg aquí, sentando delante de la justicia a los responsables de esta masacre social que va a cobrarse miles de muertos y millones de damnificados económicos. Habrá que acusarlos formalmente de alta traición a todo un pueblo, de haberle mentido, de negarle auxilio en trance de muerte, de cobardía, de malversación de fondos. Habrá que señalarles con el dedo acusador en nombre de nuestros ancianos, a los que se está dejando morir en las residencias; habrá que acusarlos de permitir la muerte a sangre fría de nuestro personal sanitario, a quien se le deniegan los medios de protección necesarios; por tener información acerca de la gravedad de la pandemia y ocultárnosla, con tal de mantener sus fines políticos; por ser causantes de millones y millones en pérdidas económicas, de millones de puestos de trabajo, de millones de empresas cerradas, de autónomos hundidos, de tejido productivo que difícilmente será recuperable en todos los sectores; los acusaremos de incompetencia, y ya veremos si de algo más, en lo que respecta a la compra de material sanitario que llega tarde y mal cuando. Si no se hubiesen enrocado en sus mentiras, podría haber llegado pronto y bien.
No quisiera ser exhaustivo. Todos sabemos el abismo que separa la versión oficial que dan a diario los medios comprados por el Gobierno y lo que está pasando realmente en la calle. Por eso será imprescindible sentar en ese banquillo a los periodistas a sueldo, a los tuiteros pagados, a los difamadores, a los propagadores de odio, a los inquisidores de la libertad, a los pésimos titiriteros. A esos ofendiditos profesionales me anticipo diciéndoles que exigir un Nuremberg para esta tropa de politicastros no es banalizar al nazismo. Esa ideología, en el fondo, ¿qué era? La creencia de un grupo en su superioridad ante la inferioridad del resto. La indiferencia ante la muerte del prójimo. La propaganda intoxicadora masiva. La consagración del privilegio para los líderes en detrimento de los demás. El delirio ante la realidad, el totalitarismo frente a la democracia, el egoísmo ante la generosidad.
Quiero que se sienten en un banquillo, repito, porque en este país hay responsables políticos que no permiten abrir un hospital montado por la Guardia Civil porque son españoles, o dan instrucciones a sus servicios sanitarios para que a los mayores de ochenta años se les dé un tratamiento especial. Quiero que se sienten en un banquillo quienes preferirían tener el parlamento cerrado, las ruedas de prensa pactadas con sus lameculos, la oposición silenciada y las cifras de muertos guardadas en un cajón. Quiero ver sentados en un banquillo a los que apoyaron siempre a los asesinos y ahora organizan caceroladas contra el ejército o el rey. Lo queremos muchos, lo exige nuestra democracia, lo demanda el mínimo sentido ético.
No podría entenderse que, cuando salgamos de este túnel, no pidamos cuentas a quienes nos han llevado hasta aquí. A todos. Hay que exigirles responsabilidades penales, porque si dejásemos pasar todo esto en blando abriríamos una peligrosísima puerta de cara a futuras situaciones que no deseo ni imaginar. Confinamientos obligatorios, internamientos en centros por orden gubernativa, fallecimientos de personas mayores, control social de los medios de producción. Repito a los ofendiditos, un Nuremberg, por lo que de ejemplaridad tiene ese símbolo, no es banalizar nada. Es profilaxis democrática.
Y hacer justicia a nuestros muertos.