miércoles, 11 de diciembre de 2019

VÍDEO. El Estado Islámico celebra la Navidad amenazando a España: 'Os vamos a matar a todos'

VÍDEO. El Estado Islámico celebra la Navidad amenazando a España: 'Os vamos a matar a todos'

video yihadista
La Fundación Al Andaluzia Muntasir de Daesh, que se dedica, entra otras cosas, a publicar amenazas contra España, ha difundido esta un vídeo con el título genérico de que no son débiles, en el que incluye la imagen de un coche Z del Cuerpo Nacional de Policía en clara referencia a nuestro país. El modelo de vehículo es antiguo, entró en servicio en 2015, pero el mensaje está claro.
Con independencia del momento en que se hizo la grabación, lo relevante es que se difunde ahora, cuando se ha conocido, tal y como adelantó La Razón, que los Servicios de Información han alertado de la posibilidad de atentados yihadistas contra los mercados navideños y otros lugares y emblemas de estas festividades.
Aparecen cuatro individuos embozados al estilo yihadista y armados con fusiles de asalto que se mueven por lo que parece un paisaje típico del bosque mediterráneo.
Con una parte en árabe, subtitulada en inglés, y otra en este idioma, en el que un individuo lanza una arenga, la voz afirma que desde los tiempos de los profetas los enemigos de Alá han intentado acabar con su luz, pero no han podido hacer nada. “Si los moujahidines hacéis algo bueno, Alá os lo recompensará”.
Tras mostrar unas imágenes de uniformes y armamento militar, les recomiendan que hagan lo mejor de la yihad, enseñando la verdad, atacando a los tiranos. “Hacerles que mueran”, dicen.
Afirman que lo más sabio es escuchar a Dios y responder a las violaciones y torturas que, según ellos, sufren mujeres y hombres musulmanes a cargo de los “cruzados” (cristianos).
Lo más cómodo sería que se quedaran en casa, pero que hay que combatir, porque no son débiles, cuan Alá está con ellos, dicen. “No somos los vencidos, sino vosotros” y aseguran que nadie puede con ellos en la guerra.
El vídeo termina con la pregunta de a “¿a que estáis esperando?” dirigida a los yihadistas para que cometan atentados. Y lo firma Al Andaluzia Muntasir Media.

martes, 10 de diciembre de 2019

El profeta Elías y el cambio climático

El profeta Elías y el cambio climático


Por Javier Garisoain
La mentira del calentamiento global es una versión refinada del terror que provocó“La guerra de los mundos” de Orson Welles. Una patraña destinada a establecer en última instancia una dictadura mundial. La literatura lleva siglos advirtiéndonos de esta amenaza.
Ahora no son los marcianos ni los selenitas ese enemigo exterior que impulsa a la masa al sometimiento sino la engañifa climática. ¿Será esta la mentira definitiva? No lo creo. Este terror apocalíptico ya lo han experimentado antes en nuestras carnes con otras medias verdades: la capa de ozono, la gripe aviar, las armas de destrucción masiva, las vacas locas, el ébola… son solo algunos ejemplos de las campañas sembradas para ensayar un poder que se autojustifica por el terror y en nombre de la seguridad.
No es verdad que el hombre tenga poder sobre el clima. La Tierra se mantiene en un admirable equilibrio porque así lo quiere Dios. Los milagros solo Él los hace. Él es el único que puede mandar diluvios o poner fin a la sequía. Está todo escrito. Lean la historia de Elías en el primer Libro de los Reyes. Les hará pensar. Aquel profeta anunció al rey Ajab -y lo demostró- que el fin del cambio climático llegaría cuando se abandonara el culto idolátrico al dios Baal. Fue entonces Yavé quien acabó con la sequía y restableció el “orden climático” por medio de su profeta Elías. Es una estupidez creer que los microbios humanos podamos tener fuerza como para cambiar la temperatura de una bola que gira a 30Km por segundo alrededor del Sol, una estrella de fuego que arde a 15 millones de grados, y que está a 150 millones de Km de la pequeña Tierra. … Y mientras tanto nosotros extrañados porque la temperatura de esta bolita azul pueda oscilar en uno o dos grados más allá de nuestras costumbres.
Oigan. Si de verdad les preocupa el clima hagan rogativas al Dios Creador del Universo, y abandonen esas ideologías raquíticas que recuerdan al inútil Baal. Y lean la Biblia. Por ejemplo la instructiva historia de José. ¿No se acuerdan de las vacas gordas y las vacas flacas? Aquello que preocupaba al Faraón también era un cambio climático. ¿Y qué hizo José? ¿Buscó acaso una niña autista para que ejerciera de sacerdotisa animista? ¿Se dedicó a aterrorizar a la gente exigiendo de paso más poder? No. Lo que hizo fue construir graneros.
Y en cuanto a esa pobre niña no teman, no es el Anti-Cristo. No llega a tanto. La pobre Greta es, como mucho, una especie de Anti-Juana de Arco. Pasará.

domingo, 8 de diciembre de 2019

El milagro de Empel: ¿por qué la Inmaculada Concepción es la Patrona de Infantería del Ejército español?

El milagro de Empel: ¿por qué la Inmaculada Concepción es la Patrona de Infantería del Ejército español?

milagro empel
Ocurrió en 1585 en Flandes, durante la Guerra de los Ochenta Años, cuando los Tercios españoles lograron una victoria heróica ante los flamencos.
¿Por qué se conmemora la historia del “milagro de Empel”, que vincula a la virgen con el Ejército español?
Este acontecimiento, fechado en los días 7 y 8 de diciembre de 1585, ocurrió durante la Guerra de los Ochenta Años y debió suceder según la tradición castrense durante la Guerra de Flandes, cuando un tercio del Ejército español logró, en condiciones muy adversas, romper un cerco de los rebeldes holandeses poco después de encontrar enterrada una tabla con una imagen de la Purísima.
El Tercio Viejo de Zamora, comandado por el maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, se enfrentó y derrotó en condiciones muy adversas a una flota de diez navíos de los rebeldes de los Estados Generales de los Países Bajos, bajo mando del almirante Felipe de Hohenlohe-Neuenstein. En España la tradición católica ha considerado que la victoria fue gracias a la intercesión de la Inmaculada Concepción y por ello desde entonces fue proclamada patrona de los Tercios españoles, actual Infantería de España.

El milagro de Empel

De acuerdo con las crónicas de la época, el 7 de diciembre de 1585, el Tercio del maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla, compuesto por unos 5.000 hombres, combatía en la isla de Bommel, en Países Bajos, bloqueada por completo por la escuadra holandesa. La situación era desesperada para los Tercios españoles ya además del estrechamiento del cerco se sumaba la escasez de víveres y ropas secas.
El jefe enemigo propuso entonces una rendición honrosa pero la respuesta española fue clara: «Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos». Ante tal respuesta, Hohenlohe-Neuenstein recurrió a un método harto utilizado en ese conflicto: abrir los diques de los ríos para inundar el campamento enemigo.
Pronto no quedó más tierra firme que el monte de Empel, donde se refugiaron los soldados del Tercio. En ese momento un soldado cavó una trinchera y tropezó con un objeto de madera allí enterrado, una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción.
Anunciado el hallazgo, colocaron la virgen en un improvisado altar y Bobadilla, considerando el hecho como señal de la protección divina, instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Inmaculada. Esa noche se desató un viento inusual y frío que heló las aguas del río Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del 8 de diciembre y obtuvieron una victoria tan completa que el almirante Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro». Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia.
Según escribía Luis Alejandre en este mismo diario, «podríamos citar cien ejemplos, en los que sencillos soldados de Infantería que tienen hoy a la Inmaculada como Patrona se comportaron como héroes. Pero no me ciño solamente a ellos porque el heroísmo no distingue divisas, uniformes, clases o sexos».
Sin embargo, este patronazgo se consolidaría trescientos años después, luego de que la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854 proclamase como dogma de fe católica la Concepción Inmaculada de la Virgen Santísima. El 12 de noviembre de 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería del Ejército de Tierra de España, por real orden de la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo, se declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.​

sábado, 7 de diciembre de 2019

Portal Atalaya Castellana: Documentación sobre la Castilla genuina




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Goethe, Zapatero y Pedro Sánchez

Goethe, Zapatero y Pedro Sánchez

¿Qué hubiera pasado si Fernando III hubiera derribado la Giralda, símbolo del abominable poder almohade? ¿O si los Borbones hubiesen destrozado todos los escudos de los Austrias tras la guerra de Sucesión? ¿O si…?



Traigo de la mano al escritor alemán y a los dos estadistas hispanos por coincidir el genial triunvirato en un tema que preocupaba y preocupa, pero que resuelven los tres de diferente manera. Goethe escribió sobre casi todo y no mal. Influyó sobre la literatura y el pensamiento de su época como casi nadie. Admirado en todo el mundo occidental, vivió 83 fructíferos y cultos años sin desdeñar cuanto ellas pueden tener de hospitalario, llegando a enamorarse a los 74 años de Ulrike von Levetzow, a quien pidió en matrimonio, cosa a la que comprensiblemente se negaron los padres de la muchacha, quien, por cierto, vivió soltera toda su larga vida.
Goethe admiraba a Napoleón y apoyó la emancipación de los Estados Unidos, aunque vaya por delante que desconfiaba no poco de las revoluciones, a las que llegaba a calificar como "una perversión de la energía" y añadía al respecto que "no se dan en la Naturaleza, que labora despacio y firmemente sus cambios."
En unas notas sobre política, el alemán sencillamente indica a propósito de la revisión del pasado que "toda institución nueva, cuanto más miserable y despreciable sea, tanto más se esforzará por borrar las últimas huellas del pasado", y que "quien no tiene nada valioso que ofrecer al mundo, odiará todo lo que se hizo en el pasado y será siempre propenso a negarlo todo y a destruirlo todo, porque los nuevos movimientos revolucionarios odiarán más a los antiguos modelos cuanto menor sea su propia significación. En este terreno se constata, de la misma manera que en la vida intelectual y artística, la preocupación de dar importancia a los propios engendros, con lo que se llega a un odio ciego contra cuanto de bueno se hizo previamente." 
¿Qué hubiera pasado si Fernando III hubiera derribado la Giralda, símbolo del abominable poder almohade?
Remata el párrafo diciendo que "en la vida política, cuando la casualidad pone a nulidades en posiciones de mando, acostumbran con infatigable empeño no solo a desprestigiar el pasado, sino también a evitar por todos los medios la crítica general hacia sus personas. En la mayor parte de los casos, la razón de ese odio a lo anterior es sencillamente la propia mediocridad. La finalidad y la razón de ser de las revoluciones debe consistir, como mucho, en no demoler el edificio entero, sino alejar la causa de su ruina, reconstruyendo la parte amenazada para que no se derrumbe. Solamente así se puede hablar de progreso de la humanidad. Sin ello, un país nunca saldría del caos, pues cada generación, sintiéndose con derecho a negar el pasado, establecería como condición para su propia tarea la destrucción de lo que hubiese hecho la generación anterior. El conjunto de la cultura general, como la del propio individuo, no es más que el resultado de una larga evolución en la que cada generación participa con su grano de arena para engrandecer la construcción ya iniciada."
Hasta aquí el escritor alemán. Luego piensa uno, por ejemplo, qué hubiera pasado si Fernando III hubiera derribado la Giralda, símbolo del abominable poder almohade. O como más de una vez he indicado, si los Borbones hubiesen destrozado todos los escudos de los Austrias tras la guerra de Sucesión que les ganaron. O si la misma República hubiera hecho igual con los numerosos escudos monárquicos que se mantenían y mantienen. O uno piensa también en los numerosos escudos republicanos que el franquismo respetó, por más que escabechinara bastantes. Pero no, aquí tenemos a los dos genios de la política autodenominada progresista que sencillamente privarán, ya están privando, a generaciones futuras de saber bajo qué mandato se hizo tal o cual edificio o monumento. Comprendo que es un tema que he tratado reiteradamente, pero he de admitir que a este antiguo antifranquista le hierve la sangre al ver los destrozos de símbolos con los que se quiere enmascarar la historia, negarla y negárnosla, como si ello fuera posible a la larga, cuando ya no estén los geniales majagranzas ibéricos que han decretado la damnatio memoriæ del régimen anterior, en la ilusa convicción de que basta olvidarse de una cosa para que esta deje de ser. No es progresista borrar un símbolo y apropiarse del lugar colocando el propio. Es sencillamente una miserable usurpación de la obra, un inmenso plagio que hará trabajar en el futuro a muchos investigadores para otorgar la correcta autoría de la paternidad a los sitios desmochados o trocados de emblema. Hace poco, por acabar con un ejemplo, me fijé en la alta coronación de la fachada de la estación de trenes de Zamora. Un fenomenal edificio en piedra arenisca color crema, en un estilo historicista muy similar al museo arqueológico de Sevilla. Junto al emblema de la ciudad estaba el que había sido escudo de España cuando se hizo la obra. Pues simplemente se había descabezado burdamente el águila de san Juan, dejando las alas laterales, demasiado complicado aquello quizá para borrarlas también, y por supuesto sin añadir el redondel borbónico con las lises en el centro del emblema. Todo un glorioso engendro de firmeza democrática ante los fantasmas del pasado.
ElManifieso.com

martes, 3 de diciembre de 2019

Úrsula Von Der Leyen, el cambio climático y el sexo de los ángeles

Úrsula Von Der Leyen, el cambio climático y el sexo de los ángeles

Eslovaquia va a tener una ley que obliga a las que van a abortar a hacerse una ecografía para ver al niño que llevan dentro. Una realidad -el aborto- que la Unión Europea intenta tapar. En lugar de apostar por el futuro, la UE se enreda en discusiones sobre el sexo de los ángeles: el cambio climático.

Con todos mis respetos y sin ánimo de faltar, la recién estrenada presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, recuerda un poco a un extraterrestre. Ha dicho en una entrevista que Europa tiene futuro, que “las nuevas generaciones saben exactamente que Europa es su futuro (…) y es maravilloso”. ¿De verdad sabe lo que dice Frau Von Der Leyen?, ¿de verdad quiere que nos lo creamos?…
Ella más que nadie debería saber que si de algo carece el Continente dos veces Viejo es de futuro. Porque el reloj del envejecimiento no tiene marcha atrás, ni tampoco lo tiene el tictac-tictac de la oleada migratoria y la pérdida de las raíces culturales, que fomentan con entusiasmo suicida los propios gobiernos de la UE. 
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En un siglo, no habrá Europa porque casi no habrá europeos propiamente dichos. Así de simple. 
Cosas tan hermosas como “libertad”, “democracia”, “Estado de derecho” -que menciona la bienintencionada para despistada presidenta- suenan huecas, si no van acompañadas de contenido. Y el discurso de Von der Leyen, como el de Juncker, Macron, o incluso el de la sobrevalorada Angela Merkel es retórica vacía. 
Que entre los objetivos prioritarios que se fija Von der Leyen para la UE esté la lucha contra el Cambio Climático (un “Pacto Verde Europeo”), cuando la Unión se desliza por el precipicio de la insignificancia y del asilo demográfico, demuestra que está a por uvas. 
El cambio climático es el sexo de los ángeles del siglo XXI. Una forma de imitar al avestruz ante los verdaderos peligros
Resulta inevitable la comparación con los teólogos de Bizancio, enredados en sutiles discusiones sobre cuestiones perfectamente ociosas como el sexo de los ángeles, mientras los turcos se disponían a tomar Constantinopla. En su narcisismo, los bizantinos eran incapaces de ver la realidad. El cambio climático es el sexo de los ángeles del siglo XXI. Una forma como otra cualquiera de perder el tiempo, (sacar las perras al contribuyente) e imitar al avestruz ante los verdaderos peligros.
La UE actual, caricatura valleinclanesca del antiguo proyecto alumbrado por los Schumann, Monet, Adenauer y De Gasperi, se niega a ver su propio suicidio. Un suicidio cultural, pero también físico, literal, a través del aborto, legitimado como un derecho reproductivo. 
De ahí que haya sentado tan mal que en Eslovaquia se haya aprobado una ley que obliga a las mujeres que van a abortar a hacerse una ecografía para ver y escuchar los latidos del hijo que llevan dentro. Esa es la realidad. Pero en la UE no quieren ni oír hablar de ello. Ya se sabe: ojos que no ven corazón que no siente. 
La ceguera es extensible a los medios de comunicación y al clima de opinión de lo políticamente correcto. Una de las crónicas periodísticas sobre la iniciativa del país centroeuropeo comenzaba así: Viernes negro para los derechos de la mujer en Eslovaquia. Y recogía el carácter “perverso” y “regresivo” de la norma según organizaciones como Amnistía Internacional o el Comisariado para los Derechos Humanos del Consejo de Europa. 
Viernes negro. La semántica, que evoca a la Noche de los Cristales Rotos, de los nazis contra los judíos, no es casual. Los enemigos de la democracia son, para el código de señales del euro-establishment, quienes defienden la vida, la familia y los valores de Europa. El mundo al revés. Los “malos” de la película son Polonia, Hungría o Eslovaquia. 
Luego llega la señora Von Der Leyen y dice que Europa es la garantía de la dignidad del ser humano, y del respeto al Estado de derecho. Pero Bruselas pone un cordón sanitario a los únicos países que, con su apuesta por la vida y la familia, defienden la dignidad del hombre y los fundamentos de la democracia. 
Así, se calcula que con la ley de la ecografía obligatoria, la cifra de abortos de Eslovaquia se podría reducir en un 80%. Y Polonia ya ha logrado reducir la muerte de bebés en el seno materno gracias a una legislación muy restrictiva. 
Viktor Orban, por su parte, está fomentando la nupcialidad y la natalidad en Hungría, con incentivos fiscales, y no tiene el menor complejo en reivindicar las raíces cristianas del país y en subrayar que “la protección de la cristiandad es una obligación para el Estado húngaro”. Nada que ver con Macron, prototipo del dirigente eurócrata, que constata que no existe la cultura francesa. 
Frente al nihilismo errático de la Europa occidental, la oriental no sólo no renuncia a su ADN antropológico sino que defiende el legado cultural que ha servido de base para la democracia y los derechos humanos. Quizá porque los países del antiguo Telón de Acero han sufrido en sus propias carnes la bota totalitaria y aprecian la verdadera libertad. Carecen de complejos para defender la familia y la vida, porque han visto como el socialismo real las destruía. Y se han batido el cobre por la “europeidad” de Polonia, Hungría o Chequia, frente a la dictadura soviética. O sea, que no venga ahora Bruselas a darle lecciones de libertad. 
Sería bueno que Von Der Leyen dejara de calentarnos la cabeza con el calentamiento global, y leyera a La extraña muerte de Europa de Douglas Murray
Sería bueno que la nueva presidenta de la Comisión Europea dejara de calentarnos la cabeza con el calentamiento global, y leyera al británico Douglas Murray que en un libro revelador -y demoledor- describe la caída de la nueva Bizancio: La extraña muerte de Europa. Que no se confunda de enemigo: la verdadera Europa está ahora al otro lado del antiguo Telón de Acero; y si quiere comenzar a remozar un edificio en ruinas que no comience por el tejado sino por los cimientos: familia, vida, natalidad, valores. Ese sería el verdadero futuro de Europa.
Si es que a ella y a los eurócratas de Bruselas les queda algo de tiempo, ocupados como están, en discutir sobre el sexo de los ángeles.