miércoles, 23 de octubre de 2019

Caos económico, migratorio y catalán: Sánchez conduce a España a un desastre a la griega en forma acelerada (Roberto Centeno)

21/10/2019
REDACCION | 11170 lecturas

Caos económico, migratorio y catalán: Sánchez conduce a España a un desastre a la griega en forma acelerada

Roberto Centeno. Si hubiera que definir en solo una frase los meses de gobierno de Pedro Sánchez, esta sería sin duda caos, sectarismo e ignorancia a todos los niveles. En lo económico, España es el país que más desastrosamente gestiona lo público de toda Europa, que despilfarra anualmente el 9% del PIB sin control alguno. Una “política económica responsable no puede recortar gasto y bajar impuestos”, ¡alucinante! Vamos a un desastre a la griega en forma acelerada.
El Gobierno ha enchufado a millares de amigos sin conocimiento alguno para los cargos y con sueldos de escándalo —con nóminas de hasta 546.000 euros (Jordi Sevilla), coches oficiales, visas oro, etc.—, y muchos miles más sumando los enchufados que traen consigo; ha iniciado programas de despilfarro público inexistentes en el resto del mundo, como la sanidad universal y el turismo sanitario, financiando todo ello con un incremento brutal de deuda —en junio un 46% más que en mayo—, comprada casi toda por un BCE que dejará de hacerlo en 16 semanas, sin que nadie piense ni sepa cómo van a financiar más de 200.000 millones en vencimientos y deuda en 2019.
El Gobierno ha sido incapaz de coger las riendas de una economía que acumula la mayor deuda pública de su historia, solo plantea en forma totalmente caótica el mayor hachazo fiscal de la historia (cinco veces el de Rajoy), cuyas primeras consecuencias están a la vista: destrucción récord de empleo y afiliación a la Seguridad Social en agosto, la mayor desde hace 10 años y que, al igual que entonces, no es coyuntural sino el comienzo de una nueva crisis, y desplome de la bolsa, y seguirá cayendo. Los inversores han sacando ya más de 60.000 millones, y no debido a las crisis externas que afectan a muy pocos, sino al temor suscitado por un Gobierno caótico, donde la descoordinación es total y el sectarismo, absoluto.

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Algo que, a pesar de las purgas estalinistas de los comunistas bolivarianos en TVE, RNE y EFE, no podrán ocultar mucho tiempo.
Un informe de coyuntura del Ministerio de Economía cuantifica la grave desaceleración de la economía (caída de ventas minoristas, desplome del turismo, caída de expectativas y de indicadores adelantados). El déficit comercial se ha disparado, 14.585 millones en el primer semestre, un 31,5% más que el año anterior; el precio del petróleo esta en 77,6 dólares, un 43% más que la media del año anterior, y la tasa de inflación se acelera. Pero esto no es todo, el más importante indicador adelantado, el PMI del sector servicios, que representan los dos tercios del PIB, se ha desacelerado al nivel mas bajo en casi dos años, los nuevos pedidos siguen cayendo por quinto mes consecutivo y el sentimiento empresarial se ha desplomado a su mínimo de hace cinco años. Y el crecimiento en julio-agosto ha caído al 0,3%, ¡el 1,8% en tasa anual!
El déficit, dada la orgía de gasto iniciada por Sánchez, superará el 3%. El problema es que estos irresponsables, cuya ignorancia supera su sectarismo, opinan que el déficit no solo no es ningún problema y que lo que hay que hacer es tener más déficit, porque socialistas y podemitas comparten la increíble patraña de que “un país no puede quebrar”, cuando solo desde 1975 han quebrado 20 países, y nueve desde el año 2000, dejando una secuela de hambre, miseria y dolor humano casi inimaginable. Solo en Grecia, las pensiones se han reducido en un 40% (frente a las subidas prometidas por Txipras), los salarios públicos en un 38% y más de un 40% de los griegos vive por debajo del umbral de la pobreza.
Demagogia, incompetencia y sectarismo ciego como no se conocían desde que Zapatero nombró a un equipo ministerial que asombraría a Europa porque el que más parecía sacado de una escombrera. Cada ministro/a va completamente a su aire, sin nadie que coordine nada, en función de sus caprichos y de su filosofía ‘progre’, ya que casi nadie tiene el menor conocimiento sobre las responsabilidades a su cargo. Pero lo malo de verdad empezará en 2019. Con la mayor deuda pública de su historia, casi 1,7 billones de euros (1,64 billones a marzo, segun el BdE) o el 143% del PIB, con un crecimiento que no superará el 1% y teniendo que emitir deuda por más del 20% del PIB sin el BCE para comprar, vamos a la senda griega de la suspensión de pagos. Veremos qué dice la Comisión en noviembre, aunque no será porque no se lo hayamos avisado.

Luego tenemos los dos otros grandes desastres: inmigración y Cataluña. Es un hecho que Sánchez ni cree en España, la unidad nacional más antigua de Europa, ni tiene proyecto alguno de nación. Es también un hecho que ha puesto en marcha junto con Podemos una política radicalmente anticatólica que denigra los valores cristianos mientras se ensalza otras religiones.
Su deseo de destruir la gran cruz del Valle de los Caídos, el más grandioso monumento construido en Europa en todo el siglo XX, se inscribe dentro de esta política de descristianización. Desde su llegada al poder, ha convertido España en líder europeo en descontrol de fronteras. La entrada de inmigrantes por el Mediterráneo se ha doblado, mientras que en Italia ha disminuido en un 80%, y además ha pactado con Merkel el hacerse cargo de todos los inmigrantes musulmanes de Alemania que hayan entrado por España.
Finalmente, el tema catalán ha empeorado exponencialmente. En el momento cero, Sánchez pasó del 155 a afirmar que “Cataluña es una nación”, algo que no ha sido jamás en toda su historia. Y a partir de ahí las cesiones y la humillaciones se han multiplicado como nunca antes. En ningún país democrático existe el derecho a decidir, excepto Escocia y Quebec, porque así se pactó expresamente en la Constitución. Pero lo que ya es absolutamente demencial es que un jefe de Gobierno no solo permita vulnerar impunemente la legalidad y la Constitución, que ya lo hizo Rajoy, sino además se ponga del lado de los que incumplen, y, lo que es infinitamente peor, en contra de los jueces que la defienden. Según Ron Aledo, oficial de la U.S. Army ex consultor de la CIA, “esto no ha sucedido jamás en democracia, donde sería un caso de alta traición”.
Con la ley y la fuerza de su lado, es inconcebible que el Gobierno y el Rey no planten cara a una organización criminal de racistas supremacistas, y le cedan el monopolio del adoctrinamiento, la intimidación y la violencia.

Todo lo que Cataluña le debe a España

Todo lo que Cataluña le debe a España

Está circulando por la Red este texto, convertido en viral, que, de forma clara y sucinta, explica todo lo que, a lo largo de su historia, Cataluña le debe a España. El texto se limita, sin embargo, a las cuestiones económicas. Quedan las otras, las de la lengua, las de la cultura: las más importantes. Pero las que menos interesan tanto a los catalanes como a los demás españoles.
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Nos deben UNA
En 1714, Barcelona era un pueblo de 37 000 habitantes, Madrid tenía 120 000 habitantes. Cádiz, Sevilla, Bilbao... eran ciudades que duplicaban en habitantes y riqueza a Barcelona.
El comercio de Indias estaba monopolizado por los puertos del antiguo Reino de Castilla, y Cataluña era una de las regiones más pobres de España.
El denostado Borbón cambió el destino de las mercaderías al puerto de Barcelona, los puertos atlánticos se empobrecieron y Barcelona subió como la espuma.
En 50 años cuadruplicó su población, a finales del siglo XVIII tenía 130 000 habitantes, y toda Cataluña emergió de la pobreza.
Nos deben DOS
El denostado Borbón puso el comercio de esclavos, desde África a las Indias, en manos de la burguesía catalana en régimen de monopolio. Los ingentes beneficios de este vil comercio sirvieron para montar la incipiente industria textil catalana.
Nos deben TRES
Durante el siglo XIX y el primer tercio del siglo XX, el denostado Borbón protegió a la incipiente y poco competitiva industria textil catalana aplicando unos aranceles aduaneros exorbitantes a los paños ingleses y flamencos.
Una vara de paño flamenco pasó de costar 2 pesetas a costar 6; así, los paños catalanes que costaban 5 pesetas se podían vender al resto de España.
Eso originó que a la lana y al trigo castellanos que se exportaban a Holanda e Inglaterra les aplicasen los mismos aranceles y dejaran de venderse.
Así, una fanega de trigo castellano pasó de costar 10 pesetas a costar 5.
Los catalanes compraban el trigo y la lana más baratos y los castellanos compraban los paños más caros. El resultado fue un empobrecimiento de Castilla y un enriquecimiento de Cataluña.
Nos deben CUATRO
Después de la Guerra Civil, el Plan de Desarrollo de Franco invirtió el 40% del dinero del INI (Instituto Nacional de Industria) en Cataluña, con la factoría SEAT a la cabeza, el 20% en el País Vasco y otro 20% en Madrid. El resto, otro 20%, lo invirtió en el resto de España.
 El despegue económico de estas zonas fue rápido; el resto de España siguió en la miseria.
Nos deben CINCO
Así que, cuando ahora escucho a los separatistas catalanes decir “España nos roba”, me entran ganas de correrlos a boinazos.
Ni en mil años los catalanes pagarán lo que el resto de España les ha dado.
Todos los artículos de El Manifiesto se pueden reproducir libremente siempre que se indique su procedencia.

Familia Cruda realidad / Una cuarta parte de las suecas tiene miedo a salir de casa

Cruda realidad / Una cuarta parte de las suecas tiene miedo a salir de casa

¿Se acuerdan del 'paraíso sueco', del modelo nórdico, del ejemplo que todos nuestros políticos ponen como lo más digno a imitar? Ese, exactamente. Suecia se ha convertido en el segundo país después de Sudáfrica con mayor número de violaciones.

Según un reciente estudio de la oficina estatal de estadística sueca, SCB (Statistiska centralbyrån), una cuarta parte de las mujeres en Suecia tiene miedo a salir de casa. No sé a ustedes, pero a mí se me ocurren pocos síntomas de quiebra social tan claros como el que una parte tan importante de la población tema salir a la calle.
Un 15,3% de la población adulta de Suecia evita salir de casa después de oscurecer por miedo a ser atracado, atacado o amenazado sexualmente, una proporción que asciende al 25% en el caso de las mujeres. Hablamos de Suecia; ¿se acuerdan del ‘paraíso sueco’, del modelo nórdico, del ejemplo que todos nuestros políticos ponen como lo más digno a imitar? Ese, exactamente.
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Y no es que no tuvieran sus razones, pero están, digamos, ligeramente desactualizadas. Porque, sí, efectivamente, Suecia, en lo material y en el grado de cohesión social alcanzado, tuvo en un pasado no lejano motivos para presentarse como un modelo al mundo. Era un país razonablemente rico, sin grandes desigualdades, con unos servicios sociales espectaculares, y con una inseguridad ciudadana prácticamente despreciable. Hasta que a sus enloquecidos dirigentes les dio por pensar que sería más divertido que Suecia dejara de ser Suecia para convertirse en África. Lo crean o no, un ministro sueco llegó a decirlo con esas mismas palabras, dijo que su ambición era que Suecia fuera África. Bueno, pues ya lo tienen.
Y no es que la violencia haya aumentado sensiblemente estos últimos años. Según Sara Frankl, de la SCB, “en los últimos años ha aumentado la violencia mortal contra los varones. Pero la violencia letal contra las mujeres está en el mismo nivel que otros años. No pasa nada”. Bueno, sí pasa, señora Frankl; no hace falta que se aumente el riesgo de morir por andar por la calle; el hecho de que Suecia se haya convertido en el segundo país después de Sudáfrica con mayor número de violaciones por habitante quizá también pese en el temor de muchas suecas.
El 28% de la población entre 16 y 84 dice sentirse muy o totalmente inseguros, hasta el punto de optar por no salir de casa por la noche
Pero probablemente sea, sin más, que las suecas se han ido haciendo poco a poco a la idea de que lo vivido en estos años anteriores no es un brote ocasional e inexplicable, sino, meramente, la ‘nueva Suecia’, que esto es lo que hay, de ahora en adelante.
La Encuesta de Seguridad Nacional, un informe anual que elabora el Consejo de Prevención del Crimen (Brå), confirma que casi la mitad de las jóvenes -un 45%- cambió de trayecto en sus desplazamientos habituales a pie por miedo a los delincuentes. Al mismo tiempo, la exposición al crimen, según confesión de los interesados, ha aumentado al 26,4% de la población. Según el Brå, el grupo de edad con más probabilidades de sufrir ataques violentos entre los varones es el que va de los 16 a los 19 años. En el caso de las mujeres, quienes sufren con más frecuencia ataques sexuales es el comprendido entre entre los 20 y los 24 años.
El 28% de la población entre 16 y 84 dice sentirse muy o totalmente inseguros, hasta el punto de optar por no salir de casa por la noche. Dos quintas partes de los suecos -43%- aseguran estar especialmente preocupados por el nivel de delincuencia en su sociedad. En 2018, se denunciaron unos 22.500 sexual delitos sexuales, entre los que 7.960 se tipificaron como violación. Un 6,4% de las personas consultadas, muy mayoritariamente mujeres, confesó haber sido objeto de ataques de naturaleza sexual.
No sé cómo ha podido ocurrir, no me pregunten, pero es perfectamente constatable: a pesar de vivir en regímenes democráticos, en los que la gente elige a sus gobernantes, el gran secreto a voces de nuestro tiempo es que nuestros líderes son nuestros enemigos.
Parece absurdo, ¿verdad? No cuadra que quienes nos ‘representan’ actúen tan decididamente contra nuestros intereses más elementales. ¿Por qué un país se hace eso a sí mismo? ¿Por qué una sociedad próspera y segura elige convertirse en un lugar donde dé miedo salir de casa?
¿Necesitaba Suecia importar grandes contingentes de población de África? No, en absoluto.
¿Le ha beneficiado en absoluto importar una importante población de Somalia y otros países africanos con culturas diametralmente opuestas, con otra concepción de la vida y de la sociedad, con bajos niveles educativos, con una estrechísima lealtad tribal y unos altísimos niveles de violencia?
Pero este panorama desolador, un efecto que nadie con dos dedos de frente podía dejar de prever a partir de las causas, no lo ha provocado un malévolo enemigo de Suecia, una potencia envidiosa de su paz y prosperidad, sino los mismos representantes democráticos de esos suecos y suecas que ahora tienen miedo a salir de sus casas.
Y el caso de Suecia, naturalmente, es solo un aperitivo de lo que vendrá, no solo al país escandinavo, sino a todo un Occidente embarcado en un proyecto suicida de sustitución demográfica.

lunes, 21 de octubre de 2019

Cruda realidad / Los ‘arrepentidos’ del cambio de sexo salen a la luz

Cruda realidad / Los ‘arrepentidos’ del cambio de sexo salen a la luz

Cientos de jóvenes transgénero buscan ya ayuda para volver a su sexo biológico después de haber iniciado un tratamiento hormonal, con o sin operaciones. Hoy son un centenar, porque el fenómeno es joven aún. Pero dentro de diez, de veinte años, veremos a miles, a decenas de miles, quizá.

Cientos de jóvenes transgénero buscan ya ayuda para volver a su sexo biológico después de haber iniciado un tratamiento hormonal, con o sin operaciones, y haber vivido la experiencia, informa un medio tan poco sospechoso como el canal de televisión británico SkyNews.
La Unión Soviética era de principiantes en eso de la propaganda, de amateurs. Boh, convencer a tipos viviendo en la miseria y la opresión de que estaban a dos dedos del paraíso socialista en la tierra, vaya cosa. Stalin, muérete (otra vez) de envidia, que también esto el mundo capitalista te da sopas con honda.
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De lo que ha sido capaz de convencer la propaganda a nuestro mundo -una mezcla de autoridades públicas y privadas- es algo que ni Goebbels podría soñar.
Les han convencido -permítanme que me excluya- de que el mundo se va a acabar de aquí a una década y pico si no detenemos el desarrollo económico, a partir de unos análisis con modelos informáticos que llevan equivocándose en todas sus predicciones desde finales de los ochenta.
Les han convencido de que ser homosexual -una orientación- es absolutamente imposible de cambiar, pero el sexo, que está en los cromosomas de cada una de nuestras células, puede cambiarse a placer, con una simple declaración
Les han convencido de que la llegada en masa de inmigrantes ilegales procedentes de culturas remotas, con visiones del mundo muy diferentes y a menudo incompatibles, es una ‘riqueza’, incluso para un país con el mayor paro de Europa.
Les han convencido de que ser homosexual -una orientación- es absolutamente imposible de cambiar, pero el sexo, que está en los cromosomas de cada una de nuestras células, puede cambiarse a placer, con una simple declaración.
Y sin una Gestapo ni un KGB, bajo gobiernos impecablemente democráticos. Superad eso.
Naturalmente, hay límites a las fantasías en las que puede vivir toda una sociedad. No todo Occidente es Nueva York, donde te pueden crujir a multas si te equivocas con los pronombres de un cliente -si, viéndole la barba, te refieres a él como ‘él’, cuando ha decidido considerarse ‘ella’- o, ahora, corres el riesgo de tener que apoquinar un cuarto de millón de dólares por referirse a los extranjeros entrados ilegalmente en el país como ‘extranjeros ilegales’. En serio, lo acaba de acordar la Comisión de Derechos Humanos del Ayuntamiento de Nueva York en una directiva de 29 páginas.
Pero estas fantasías no son tan relevantes como las otras, como las que afectan ya a cientos de ‘arrepentidos’ y ‘arrepentidas’ de los que el discurso dominante no quiere saber nada. Lo cuenta a SkyNews Charlie Evans, de 28 años, nacida como mujer pero que ha pasado diez años identificándose como varón antes de ‘detransicionar’, es decir, de iniciar el laborioso regreso a su sexo original.
Hoy son un centenar, porque el fenómeno es joven aún. Pero dentro de diez, de veinte años, veremos a miles, a decenas de miles, quizá, a los que se detectó el ‘transgenerismo’ a los 12, los 10, los 8 años. Y entonces van a ser días de vino y rosas para los abogados, y de mucho dolor para los afectados.
Todo lo que se refiere a esta locura, que no ha pedido ningún electorado sobre la faz de la tierra pero que se nos impone en un trágala de pesadilla, tiene aspectos cómicos, o que serían cómicos en una obra de ficción. ¿Se acuerdan de los lavabos neutros? Se han impuesto en muchas partes, especialmente en colegios, sobre la idea de que el género es un constructo social y que hay que permitir al alumnado ‘no binario’ la oportunidad de hacer sus necesidades sin sentirse discriminado. La consecuencia es, claro, que muchas chicas tienen terror a utilizar el baño.
Lo cuenta el británico Daily Mail: muchas chicas están saltándose días de clase -como si fueran émulas de Greta Thunberg en viernes- para evitar compartir el baño con los chicos. Vamos, lo que podría haber predicho yo misma dormida, lo que se le ocurre al que asó la manteca; a cualquiera, en fin, menos a uno de esos ingenieros sociales que juegan con nuestras vidas como si fuéramos conejillos de Indias.
Pero el resultado de esta estúpida tiranía de los políticamente correcto no suele ser cómico, sino a menudo, trágico. ¿Se acuerdan de las miles de niñas británicas violadas y prostituidas durante décadas porque sus abusadores eran paquistaníes y la policía y los servicios sociales temían quedar como racistas sin intervenían? Mejor dejar que sufrieran ese horror; total, eran niñas nativas, blancas y pobres, sin contactos políticos.
Bien, pues una de las víctimas de esos abusos, de Telford, violada por quinientos varones desde los 11 años, por fin ha encontrado una respuesta en la policía británica… que ha decidido iniciar una causa contra ella. Sí, no es una cosa con la que una se quede con ganas de decir nada después. Probablemente si lo hiciera incurriría en algún ‘delito de odio’.

sábado, 19 de octubre de 2019

La clase política más infantil de Europa


La clase política más infantil de Europa
La política española se ha infantilizado hasta unos extremos inimaginables. No es solo una cuestión biológica. Reina lo trivial, la retórica hueca, lo superficial. La nada
Foto: Pablo Casado, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, en el debate de Atresmedia. (EFE)Pablo Casado, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, en el debate de Atresmedia. (EFE)
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No deja de ser una paradoja que a medida que el país envejece -la edad media de los españoles se sitúa ya en 43,39 años- la política se infantiliza. No solo por razones biológicas -la edad media de los cuatro principales líderes nacionales es de 41,25 años-, sino, también, por causas políticas o, incluso, culturales.
En particular, por la eclosión de nuevas redes de comunicación que han favorecido discursos simplistas y liderazgos mediáticos que tienen más que ver con el 'marketing' que con la cosa pública. Es un hecho que Sánchez, Casado, Rivera y Pablo Iglesias han pateado durante años muchas tertulias antes de dirigir sus respectivas organizaciones, y eso ha contribuido a que la ‘nueva política’ se haya convertido en un plató de televisión donde prima el espectáculo y la superficialidad, como bien sabe Donald Trump, que mueve el mundo a golpe de tuit.
Aunque la puerilización de la política no tiene nada que ver con la edad, se puede ser anciano e irresponsable en el sentido más literal del término, y, al revés, joven y estar en la edad adulta, sí existe una rara coincidencia en la España de hoy con solo echar un vistazo a la fecha de nacimiento de los líderes políticos.
Los cuatro líderes en sede parlamentaria. (EFE)
En 1977, el año de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, la edad media de los españoles era de apenas 33,20 años, pero los cuatro dirigentes principales (Suárez, González, Carrillo y Fraga) contaban aquel 15 de junio con una edad media de 48,75 años. Es decir, alrededor de 15 años más de los que tenían los españoles de aquel tiempo. Hoy, con una población diez años más envejecida, los líderes políticos tienen dos años menos que la población, probablemente, por primera vez en la historia de España, y eso que en aquel tiempo hubo una ruptura generacional con los dirigentes de la dictadura.
Felipe González, que por entonces contaba con 35 años, era el único que carecía de una sólida carrera política detrás antes de convertirse en un dirigente nacional, pero pudo capitalizar electoralmente unas siglas históricas, aunque con escasa influencia durante la oposición al franquismo.
La edad, en todo caso, lo contrario sería absurdo, no es totalmente determinante en la acción política, pero si la ausencia de contrapesos generacionales
La edad, en todo caso, lo contrario sería absurdo, no es totalmente determinante en la acción política, pero si la ausencia de contrapesos generacionales dentro de las propias organizaciones o, en general, dentro del sistema político, lo que hace que un dirigente que ronde los 40 años tenga más interés en continuar su carrera política a cualquier precio, incluso dentro del mismo partido tragando todos los sapos que sean necesarios hasta que llegue su hora, que otro de edad más avanzada con una trayectoria detrás. Algo que exige enterrar el pasado acuchillando, si es necesario, a los anteriores. Eso que se ha llamado el adanismo, que ha inoculado al país hasta colapsar el sistema político a nivel nacional.
Churchill y Adenauer
Es muy conocido, sin embargo, que Adenauer fue nombrado canciller con 73 años, mientras que Churchill, tras la guerra, fue elegido primer ministro con 77 años. El propio Trump llegó a la Casa Blanca con 71 años, mientras que Macron alcanzó el Elíseo sin haber cumplido los 40 años. Existen, por lo tanto, todo tipo de ejemplos, pero lo que hoy se sabe es que la edad media de los políticos españoles (los cuatro principales) es la segunda más baja de la UE, tras Croacia.
Sobre las causas políticas de la infantilización de la acción del gobierno, y, en general de las sociedades postindustriales fascinadas con las nuevas tecnologías y el hiper consumismo, no hay mucho que decir. Un país que se encamina a las cuartas elecciones generales en cuatro años tiene un grave problema con su clase política por su incapacidad de encontrar soluciones.
La política española se mueve hoy entre la lucha por el poder en estado puro, sin matices, y el idealismo estéril alejado de la realidad
Algo que conecta con la reflexión que hizo hace poco más de un siglo Max Weber en una famosa conferencia, en la que el pensador alemán criticó tanto al político realista que “se complace vanidosamente en el sentimiento de poder”, como al idealista que se olvida de ejercer sus “responsabilidades de poder”.
Entre una cosa y la otra, la lucha por el poder en estado puro, sin matices, y el idealismo estéril alejado de la realidad, se mueve hoy la política española, convertida en el nuevo enfermo de Europa, como llamó el zar Nicolás I al imperio otomano, y que, posteriormente, se ha utilizado en muchas ocasiones para retratar no solo a países con problemas estructurales de carácter económico, sino, también, de naturaleza política.
Vanidad e idealismo
Esa vanidad de los líderes es la que favorece, precisamente, una política de tierra quemada con el pasado para acreditar la supremacía del guía, mientras que el idealismo un tanto pueril tiende a alejar a los dirigentes de la noción de responsabilidad, que nunca puede ser una de las características propias de la infancia. Paradójicamente, como decía Raymond Aron, cuando la política es el terreno de la acción cotidiana. Lo pueril, de hecho, es lo contrario, a lo adulto, a lo complejo. Como son, por cierto, las sociedades a medida que se desarrollan.
La nueva política, que ha envejecido prematuramente, forma ya parte, sin embargo, de la industria del espectáculo, que por esencia es lo trivial, y que necesita la construcción de enemigos imaginarios para sobrevivir. Se dice a los electores lo que quieren oír con mensajes pueriles, lo que es incompatible con la noción de responsabilidad, que exige en determinados momentos no solo cantar las verdades de Caronte, sino, al tiempo, promover el aprendizaje social y la educación, lo que necesariamente tiene que ver con el ejercicio de la conciencia individual, que, por definición, es indivisible.
La nueva política, envejecida prematuramente, forma ya parte, sin embargo, de la industria del entretenimiento, que por esencia es lo trivial
De hecho, el populismo, que no es otra cosa que la sustitución del concepto de ciudadano por el de pueblo, es hijo de una democracia ciertamente infantilizada, y ahí está para acreditarlo el uso fraudulento de las consultas populares para dirimir problemas complejos. O la apelación a principios morales que, en realidad, son una cortina de humo. O dirigirse al pueblo directamente a través de las redes sociales sin pasar por el filtro de la crítica que históricamente ha ejercido la prensa en los países libres.
El objetivo es alimentar el ego mediante la producción de símbolos y de retórica política cargada de naderías, lo que conduce inexorablemente a cavar falsas fronteras ideológicas en favor de la emoción, que es otra de las características de la infancia, y que solo la instrucción es capaz de doblegar.
El sonajero frente a la argumentación. El meme frente a la inteligencia. El discurso facilón y pueril -ahora te hago una propuesta y si no la aceptas te la quito para siempre porque no te ‘ajunto’- frente a una estrategia coherente en el tiempo y cargada de ideas para facilitar la gobernabilidad del país. La edad de la razón frente a la edad de la nada. La política convertida en la estulticia.