Entre las muchas tontunas esparcidas desde el año 2.000 hasta ahora -una fecha como otra cualquiera para esparcir majaderías- figura aquella de que un hombre puede y debe elegir y de que, consecuentemente, no es responsable de nada que él no haya elegido.
Es lo que se llama una ‘grossem chorradem’ popularmente aceptada, quizás porque nos han habituado a que los políticos y demás gentes de malvivir nos expliquen todos los derechos que tenemos… sacrosantos derechos, naturalmente.
Su libertad es libertad de juicio, elegir entre el bien y el mal. Que ya es mucho
Entre las últimas ramas de árbol tan frondoso figura la libre elección de sexo. No antes de nacer, por parte de los progenitores o del último diputado o concejal majadero, sino por parte del propio adulto que, miren por donde, cumplidos los 25 considera que él, o ella, lo que realmente quería es ser María y no Pepe, o viceversa. O sea, que me corto los estos o me pongo los estos y que lo pague la Seguridad Social -léase, los demás- porque es… mi sacrosanto derecho.
Vamos a ver: el hombre no puede dar razón de su existencia. A ninguno nos han preguntado si queríamos venir al mundo, aunque el espectáculo de ese mundo puesto a nuestro servicio es para estar agradecido.
En puridad. El hombre sólo tiene un derecho: vivir. Y debe estar agradecido por ello
Pero el caso es que no podemos elegir ni tan siquiera si queremos nacer: ¿cómo vamos a elegir el sexo, o si seremos guapos o feos, listos o tontos, altos o bajos, pobres o ricos? De hecho ¿cómo te lo iban a preguntar si, insisto, tan siquiera puedes dar razón de tu existencia y antes de ser no eras y hasta bien nacido y llegado al uso de razón no te podíamos ni preguntar?
Como seres creados libres, podemos elegir entre el bien y el mal, que es mucho, pero nadie ha escrito en el universo los derechos de los hombres. Como reyes de la creación podemos permitirnos el lujo de presumir de derechos. Pero sólo es eso: una presunción.
11 de junio de 2019, San Juan de Sahagún, San Bernabé, Santa María Rosa Molas y Vallvé
Desde el suicidio de Noa Pothoven, la chica holandesa de 17 años, activista del suicidio y la muerte, autora de un libro sobre su propia historia tituladoGanar o aprender, las peticiones de eutanasia activa se han disparado en aquel país, donde cualquiera puede pedir que le maten a partir de los doce años. 12 años. 12.
Noa fue víctima de abusos sexuales a los 11 años y de una doble violación a los 14. A partir de ese hecho cayó en la anorexia y la depresión e inició un penoso recorrido por especialistas e instituciones, en alguna de las cuales fue internada por decisión judicial.
Conoces el desenlace de su historia: Noa terminó suicidándose hace escasos días. Dejó de comer y de beber.
Pero el resultado de su acto fue que en su paísse han multiplicado las peticiones de eutanasiapor parte de personas procedentes de otros países europeos.
Y el segundo resultado no menos grave de esta historia es la utilización partidista de esta muerte:
“Este caso representa un universo de dolor frente al que muchos de nosotros no podemos hacer otra cosa que suspender todo juicio sobre la persona y su familia que la apoyó en su decisión de morir.
Queremos poder matar a alguien o matarnos a nosotros mismos en determinadas circunstancias. Eso es la eutanasia o el “suicidio asistido”.
Ambos eufemismos ocultan una realidad muy simple (y siniestra): que algunos quieren disponer en algunos casos de la vida de otros, o de la propia, para acabar con ella.
En España, Podemos presentó la pasada legislatura una proposición de ley apoyada por una asociación denominada “por el derecho a una muerte digna”... como si no morir con el patrocinio del Estado, con la complicidad de los médicos que se presten a ser verdugos, fuera una indignidad.
La proposición de Podemos no salió adelante y el PSOE presentó su propio proyecto que tumbaron PP y Ciudadanos. A su vez, el partido de Rivera presentó un proyecto propio.
En la presente legislatura la izquierda y los nacionalistas presentarán de nuevo una ley de eutanasia, quepodría contar con los votos necesariospara ser aprobada, aunque PP y Vox se muestren contrarios.
La eutanasia y el “suicidio asistido” forman parte de los supuestos avances con que nos quiere regalar el PSOE, Sánchez y el resto de partidarios de la muerte comosolución final de los problemas que no nos gustan. Al respecto, el Código Penal, artículo 143:
“1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.
2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.”
Ramón Rodríguez Arribas, exvicepresidente del Tribunal Constitucional, dice quela eutanasia es ”el eufemismo con el que se disfraza la muerte provocada de un ser humano doliente”:
“En nuestra Constitución, el «todos tienen derecho a la vida» de su art. 15, no admite excluir a nadie y hasta cuando se produce el conflicto de derechos, el Tribunal Constitucional ha impuesto la ponderación en la solución final, como lo hizo en la Sentencia 53/1985 sobre la primera ley del aborto. Consecuentemente no hay un derecho a matar, ni siquiera a quien nos ataca con intención homicida.
Por otra parte, son conocidos, aunque no sean frecuentes, casos de personas en coma «irreversible» que han despertado y enfermos gravísimos, desahuciados, que han sobrevivido. Stephen Hawking contó que en 1985, estando en Suiza, sufrió una neumonía, cuando ya estaba muy enfermo, e internado en el Hospital Cantonal de Lucerna, los médicos, que le habían instalado un aparato para la respiración artificial, sugirieron la desconexión para dejarlo morir, pero su mujer se negó y lo trasladó en un avión medicalizado a un Hospital de Cambridge, en el que le practicaron una traqueotomía y conservaron su vida otros 33 años.
El establecimiento de la eutanasia situaría a los médicos en un problema de conciencia porque «atender al que sufre es progresista; acabar con él es retrógrado y reaccionario».” (Eutanasia)
Andrea Peña le escribe a propósito de la historia de Noa:
“No pongo en duda tu dolor y tu sufrimiento, quizás noches sin dormir y ganas de querer morir. Quizás desagradables flashback de lo que te pasó. Lo que pongo en duda es que la solución sea la eutanasia. No, no era la solución. La solución a las heridas de una niña a raíz de una violación no es matarla. Quizás la solución era otra.
Todos hemos vivido momentos en nuestra vida en los que la mente ha querido vencer y nos ha dicho: ‘Basta’, hemos tenido esas heridas internas tan dolorosas que a veces solo nos piden paz, pero muchos salimos de eso. Y tú también podías. Porque solo necesitabas una mano amiga que te dijese que todo iba a estar bien. Pero eso requiere esfuerzo e implicación y ellos no tenían tiempo, o no querían tenerlo. Me asombra ver cómo este mundo, cada vez más dividido, se hace más insulso y sinsentido. Pasa con todo… la gente no quiere sacrificarse por los demás.” (Carta abierta a Noa Pothoven: con la eutanasia te han dado la espalda)
El catedrático Juan Alfredo Obarrio Moreno formula las preguntas clave sobre este asunto: “¿Dónde fijamos el límite del sufrimiento?”
“¿En qué momento se puede aceptar la petición de eutanasia o de suicidio? ¿Bastaría con que alguien manifestara que ya no quiere seguir viviendo porque su vida carece de sentido? Un buen ejemplo de esta realidad que cuestionamos lo propició, tristemente, el científico australiano David Goodall, quien, a sus ciento cuatro años, y con plena capacidad mental y física, se desplazó a Suiza para que se le aplicara el suicidio asistido. No padecía ninguna enfermedad en fase terminal. Reconocía, eso sí, que su calidad de vida se había deteriorado: “No soy feliz. Quiero morirme. No es particularmente triste”. Sí, es realmente triste que se permita la eutanasia por el simple hecho de no ser feliz. Si aplicamos esta razón al común de los mortales ¿quién viviría?
Dado el grado de manipulación mediática, tengo la sensación de que la sociedad no es consciente de que si se abre la espita de la eutanasia, no se podrá poner barreras al mar. Más pronto que tarde, empezaremos a ver, con gran alarma, cómo un sinfín de situaciones tienen cabida en ella: ¿por qué no la depresión, el cáncer, Alzheimer o la amputación de un miembro? Solo se ha de ver lo que está sucedido en Holanda, Suiza o Bélgica para saber cómo se está “ofertando” ante un diagnóstico de enfermedad incurable, o ante la sensación de desasosiego que provoca una vida que parece que ya no tenga sentido alguno.” (Suicidio asistido: el suicidio de una sociedad)
“El derecho a la muerte se inscribe en la lógica de la instrucción oficial, de la reglamentación benevolente que establece un Estado Total, que aplica una ideología única donde los viejos límites salvación-bien común, externo-interno, autónomo-heterónomo que marcaban la diferencia entre moral y derecho no existen. El Estado no admite límites aunque dice actuar en nombre no ya de una raza, de un pueblo o de una clase sino en nombre de una multitud de voluntades individuales que se reducen a una.”
Me temo, que el momento de la tramitación parlamentaria, la presentación de la ley de eutanasia y “suicidio asistido”, está ya cerca. ¿Estaremos preparados para hacerle frente?
El título de esta columna es metafórico. No aludo con él a la churrigueresca carnavalada del Orgullo Gay, sino al lamentable espectáculo que nos brinda la actualidad política. Lo aclaro para que la brigada de buenas costumbres de la LGTBIXYZ no me imponga sambenitos que no merezco. ¿De dónde demonios viene la identificación universal, carente de toda lógica, entre la democracia y esa especie de liguilla de la Filfa que son los partidos políticos? ¿Por qué todo el mundo la admite sin rechistar? ¿Por qué se da por descontado que para la representatividad parlamentaria de algo tan personal como lo son las querencias ideológicas hay que diluirse en el aguachirle de siglas de una goliárdica peña de chicos de campus? Bien que nos quejábamos cuando el bipartidismo convertía la res pública en un cuello de batalla, digo, de botella, similar al del paso de Roncesvalles, aunque no con la espada de Roldán, sino con el rodillo de la parienta, pero ahora, tras el ratonil parto del multipartidismo, la ruleta de las tres gobernabilidades -la nacional, la regional y la municipal- se transforma en rastrillo de chantajes, contubernios y pagos a cuenta. En eso, y sólo en eso, consisten las dichosas negociaciones. Juego de tronos, cambalache de cromos, reparto de prebendas y guiños de busconas. El señuelo de los programas, y no digamos el de las ideas, quedó atrás. El sonsonete del diálogo es truco de naipes marcados y culebreo de chapas de trileros. La desvergüenza de los políticos es absoluta. Ya ni siquiera fingen un asomo de decencia. Todos revolotean y pían en busca de cualquier nido de cuco en el que depositar su huevo y su fuero. Total... Paga el contribuyente.
¿Hay algún líder que no haya cometido perjurio? ¿No es delito conseguir votos a cambio de embustes?
¿Hay algún líder que no haya cometido perjurio? ¿No es delito conseguir votos a cambio de embustes? ¿No es eso una estafa? ¿No lo es embaucar con sobres del tocomocho a los incautos que se acercan a las urnas provistos de fajos de papeletas? Cierto es que la Justicia rara vez funciona, pero, aun así, me pregunto qué pasaría si alguien se tomase la molestia de denunciar en la comisaría más cercana a los tunantes que ahora hacen lo contrario de lo que prometieron en sus campañas. No seré yo quien peche con ello, pero ahí dejo la idea. ¡Venga, valientes! Seguro que os pilla cerca algún juzgado de guardia. Alguien, algún día, se personará en él, dará con un juez honrado y los timadores acabaran en la trena. Mejor ahí que en los escaños.
“Es llamativo que una parte no se presente al juicio”, comenta el presidente de HazteOir.org,
Ignacio Arsuaga. “Podría ser que el Partido Popular, que sigue en el Gobierno autonómico,
quiera distanciarse en el actual momento político de la ‘ley LGTBI’, liberticida e ideológica,
que sus propios legisladores impulsaron y aprobaron”, añade.
Inconstitucionalidad de la ‘Ley LGTBI’ de Madrid
Además, en la demanda presentada, Pérez -Roldán sistiene que la ‘ley LGTBI’ de la Comunidad
de Madrid que se ha aplicado para sancionar a HazteOir.org es inconstitucional.
Por este motivo, Pérez-Roldán ha solicitado al juez que plantee cuestión de inconstitucionalidad
contra la Ley 3/2016, de 22 de julio, de Protección Integral contra la LGTBifobia y la Discriminación
por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid.
«Es jurídicamente inadmisible admitir que en nuestro territorio nacional determinadas personas puedan tener más derechos que otras según el territorio en que se encuentren»
“La propia ley [LGTBI]”, ha asegurado el abogado Pérez-Roldán, “indica que tiene por objeto establecer
un marco normativo adecuado para garantizar el derecho de toda persona en la Comunidad de Madrid
a no ser discriminada por razón de su orientación sexual o identidad y/o expresión de género. Y para
ello establece una serie de infracciones y sanciones que invaden competencias estatales, dado
que sólo el Estado, como indica la Constitución Española tiene competencia para regular las
condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos
y en el cumplimiento de los deberes constitucionales”.
“Por tanto es jurídicamente inadmisible que una comunidad autónoma invada estas competencias y
establezca una regulación propia, pues sería como admitir que en nuestro territorio nacional
determinadas personas puedan tener más derechos que otras según el territorio en que se
encuentren, y ello de tal manera que, por ejemplo, en Madrid algunas personas puedan tener más
«derechos fundamentalesque ese mismo tipo de personas en otras comunidades”, ha añadido el
letrado de HazteOir.org.
El libro censurado
La publicación de HazteOir.org censurada y multada por la Comunidad de Madrid se envió en
noviembre de 2016 a los directivos y AMPAS (Asociaciones de Madres y Padres) de 1.709 centros
educativos madrileños. En el libro, la asociación denunciaba que la Ley 3/2016, de 22 de julio, de
Protección Integral contra la LGTBifobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad
Sexual madrileña, al igual que otras normas autonómicas similares, obligaba a impartir en las aulas
una educación sexual basada en la ideología de género fulminando así el derecho de los padres a
educar a sus hijos según sus valores.
En el juicio celebrado este miércoles el abogado de HazteOir.org ha recordado que el libro editado
y distribuido por la asociación formaba parte de una campaña informativa que exigía libertad para
que los padres puedan educar a sus hijos y no incurría en delito alguno, tal como reconocieron la
Lo hizo en calidad de imputado tras una querella por un presunto delito de injurias al Ejecutivo de
la Asociación de Abogados Demócratas por Europa, una organización liderada por Javier Ledesma
y Mariano Benítez de Lugo, militantes del Partido Socialista Obrero Español desde 1973 y 1976,
respectivamente.
Era el fin de una era de movilizaciones ciudadanas contra la rendición del PSOE de José Luis
Rodríguez Zapatero ante ETA, las cesiones a los terroristas, la ruta de negociación trazada por el
terrorista Mikel Antza. Alcaraz acababa de dejar la presidencia de la AVT.
Muchos tildaron a Alcaraz entonces de casi todo lo acusable.
Uno de los que más lejos llegó fue el entonces secretario de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, Álvaro Cuesta, que acusó al jienense, hoy senador por Vox, de usar el dolor de las víctimas de ETA (¿el propio por el asesinato de su hermano y dos sobrinas?, cabe preguntar) en favor de “su afán de protagonismo político extremista”.
Parece ser que el afán de ETA, organización terrorista de extrema izquierda, no merecía el reproche de Cuesta.
El otro fue el hermano del exministro de Justicia Juan Fernando López Aguilar, un supuesto
humorista gráfico que respondía al sobrenombre de ‘Sorrocloco’ y que dijo de Alcaraz que
“le tocó la lotería” el día que ETA despedazó en la Casa Cuartel de Zaragoza a Ángel,
Miriam y Esther.
En los últimos días, se han filtrado en diversos medios de comunicación las actas recogidas por
ETA de las negociaciones mantenidas con Zapatero. Entre otros asuntos, revelan que los enviados
de Zapatero (nombrado como ‘Gorburu’ en los papeles de ETA) alertaron a los terroristas de un
golpe de la policía francesa contra la banda; se comprometieron a desactivar la doctrina Parot de
acumulación de penas de los terroristas; a dejar en libertad al sanguinario Iñaki de Juana Chaos;
a legalizar Batasuna, brazo institucional de ETA; facilitar la anexión de Navarra al País Vasco, etcétera.
Lo cierto es que buena parte de estas actas ya se han publicado en los últimos años, por trozos,
a través de medios de comunicación o mediante la publicación de libros como ‘ETA: las claves
de la paz’ (escrito por el periodista de El País favorable a la negociación con ETA Luis Rodríguez
Aizpeolea de la mano de Jesús Egiguren, presidente del PSOE vasco y muñidor de los acuerdos
con la banda asesina) o ‘El triángulo de Loyola’ (redactado por el nacionalista vasco Imanol
Murua tras mantener conversaciones con el socialista Egiguren, el peneuvista Iñigo Urkullu y el
etarra batasuno Arnaldo Otegi).
La novedad está en que “ahora es ETA quien lo cuenta” (hasta el momento se conocía la versión
filtrada por otros actores) y además se ha conocido no sólo por referencias, sino por haber tenido
acceso al documento en sí, tal y como señala a Actuall Cayetano González (León, 1954), uno de
los periodistas españoles que mejor se conocen el ‘paño’ etarra. No en vano, inició su carrera en
os años de plomo de la Transición cubriendo la actualidad del País Vasco, para incorporarse en
1996 a la dirección de Comunicación del Ministerio del Interior, de la mano de Jaime Mayor Oreja.
Cayetano González, en el agujero donde estuvo secuestrado Ortega Lara.
Desde su experiencia, González subraya dos cuestiones fundamentales para entender la verdadera
dimensión de estas publicaciones: “ETA apuntaba todo y decía siempre la verdad”. Al menos
en un porcentaje altísimo, las llamadas actas de ETA siempre reflejan la realidad tal cual sucede
lo mismo que con las conversaciones en Argel con el PSOE de Felipe González, que las mantenidas
en Suiza bajo el mandato de José María Aznar.
El periodista ilustra a Actuall con una anécdota hasta qué punto son fiables estos documentos de la
Tras una reunión en el Ministerio del Interior, Cayetano González mantuvo una reveladora
conversación con Ricardo Martí Fluxá, entonces secretario de Estado de Seguridad, que había
estado presente en las negociaciones.
– ¿Has visto lo que han sacado? – Claro que lo he visto, Cayetano.
– ¿Te puedo hacer una pregunta?
– Sí, pero sabes que no te puedo contar nada.
– Es fácil, no te preocupes. De cero a diez ¿cuánto hay de verdad en esas actas?
– Ocho y medio.
“Creo que me dijo ocho y medio por dejar un poco de margen”, apostilla González.
“Esto es sólo la punta del iceberg”
Pero volvamos al principio. A Alcaraz, que hoy observa la escena desde su solitario, pero
altamente simbólico, escaño en el Senado otorgado por designación autonómica del Parlamento
de Andalucía a instancias de Vox, formación política algunos de cuyos líderes -Ortega Lara,
Abascal- también tienen sus vidas marcadas por la acción liberticida y asesina de la banda vasca.
la negociación con ETA tejida por el PSOE vasco, impulsada por Zapatero y sostenida por Mariano
Rajoy”. ¿Se ha cumplido ya tal anhelo en su totalidad?
Alcaraz: “Parte de lo que se refleja en las actas publicadas ahora responde a todo lo que en su día denunciamos con la Rebelión Cívica, pero queda mucho por saber”
“No, de ninguna manera. No nos conformamos con estas migajas, porque lo queremos todo. Esto
sólo es la punta del iceberg”, explica al otro lado del hilo telefónico. Porque aunque el jienense coincide
con Cayetano González en subrayar que lo publicado, aunque no novedoso, sí tiene el valor de provenir
de “un documento con soporte físico, no de filtraciones” más o menos interesadas, considera que faltan
muchos asuntos por desvelar.
“Es cierto que parte de lo que se refleja en las actas publicadas ahora responde a todo lo que en su día denunciamos con la Rebelión Cívica, lo que me costó -además de un enorme desgaste personal, acabar en la misma Audiencia Nacional donde se juzga a los terroristas-, pero queda mucho por saber”, explica Alcaraz.
Alcaraz se refiere, entre otros asuntos, a las explicaciones detalladas que apuntalarían su conferencia
‘El indulto a la serpiente’ pronunciada el 30 de noviembre de 2009 en Universidad San Pablo CEU
de Madrid, en la que adelantó buena parte de la estrategia seguida por ETA para su blanqueamiento
y el papel a desempeñar por el Gobierno de España.
Francisco José Alcaraz, en la toma de posesión de su escaño en el Senado.
Una camino compartido por la ETA y el Gobierno (primero el de Rodríguez Zapatero y después
el de Mariano Rajoy, que lo siguió al pie de la letra) que comenzaba en el año 2000 y que pretendía
terminar en 2012. Sólo aquella Rebelión Cívica liderada por Alcaraz logró frenar este proceso,
hoy prácticamente culminado.
Para Alcaraz, falta por conocer los desarrollos concretos del pacto que denunciara entonces y
algunos capítulos referidos por ejemplo, al “dinero que se le prometió a los terroristas por deja
r de matar” o a la impunidad de la que ha gozado hasta hace pocas fechas Josu Ternera y su hijo,
detenido en Francia en varias ocasiones “pero contra el que nunca se pidió la extradición”, asegura.
Tal y como se han desarrollado los hechos, “lo que podemos decir sin ningún género de dudas es qu
e tanto el PSOE como el PP son corresponsables de haber mantenido los pactos con ETA”, subraya.
Sin llegar a categoría de consuelo para el neo senador, Alcaraz añade una primicia a Actuall como
coda de la conversación: “Al menos, con la detención de Josu Ternera se ha reabierto la causa por
el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza donde mataron a mi familia y la Fiscalía va a
pedir la extradición”.
Y de fondo, resuenan las palabras que le escribiera Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundua,
asesinado por ETA, al entonces líder de los socialistas vascos Patxi López: “Ya no me quedan dudas
de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre,
llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se
han quedado nuestros muertos!”
Era 2005 y las negociaciones del PSOE con ETA que ahora se conocen de puño y letra de la propia