viernes, 17 de mayo de 2019

España tendría pleno empleo sin el gasto en nóminas de las autonomías

España tendría pleno empleo sin el gasto en nóminas de las autonomías

El principal problema laboral en España viene derivado de nuestro modelo de Estado autonómico y, por tanto, tiene un origen político. Esta es la conclusión resultante del XIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar.
La falta de unidad de mercado a nivel nacional, la anticompetitiva complejidad administrativa interregional, la inexistencia de un modelo educativo estatal, etc., frenan de forma considerable el crecimiento económico, el desarrollo empresarial y en consecuencia disminuyen las oportunidades de creación de nuevos puesto de trabajo.
El gasto de las 17 autonomías y referente a las nóminas (y cotizaciones a la Seguridad Social) de los empleados públicos ascendió en 2016 a 72.000 millones de euros. Es relevante tener en cuenta que en los dos últimos años el endeudamiento de las comunidades autónomas ha aumentando en 45.000 millones de euros.
El gasto salarial del sector público autonómico no solo está concentrado en los funcionarios, que han ganado legalmente su oposición, también cobran un sueldo los cientos de miles de empleados públicos sin oposición y enchufados por los partidos políticos, que se encuentran acomodados laboralmente en administraciones, universidades, empresas públicas, fundaciones y todo tipo de organismos regionales deficitarios y subvencionados.
En este sentido, Cataluña y Andalucía son las dos autonomías que más han disparado el gasto en personal. De hecho, la Generalitat y la Junta son las dos administraciones responsables de la mitad del crecimiento del gasto autonómico en salarios durante el último trienio del 2016. Aunque, todas las comunidades autónomas han aumentado en mayor o menor medida sus costes salariales.
La Administración autonómica incrementa año a año el gasto en salarios públicos, aumentando la deuda y disimulando el déficit a base de pedir dinero prestado. Olvidando que cada empleado público contratado de manera innecesaria e improductiva destruye dos puestos de trabajo necesarios y productivos en el sector privado.
Las autonomías cada vez reciben más dinero del FLA (Fondo de Liquidez Autonómico). En 2016, el citado fondo ha repartido cerca de 25.000 millones de euros entre las autonomías, siendo Cataluña la región que más fondos ha recibido.
Las descuadradas cuentas de las comunidades autónomas solo podrán equilibrarse reduciendo de manera ostensible el entramado administrativo político y público empresarial de nuestras 17 Comunidades Autónomas.
Leónidas Tur

jueves, 16 de mayo de 2019

La niña que amaba a Aquiles (Arturo Pérz-Reverte)

PATENTE DE CORSO

Arturo Pérz-Reverte

La historia de hoy es una historia de resistencia y de gloria. Una historia de gente que no se rinde. De padres y niños dispuestos a vender cara su piel. Y no se trata de buscar en el pasado: ocurrió hace sólo unos días en un colegio argentino; pero si imaginan ustedes otro lugar, personajes y asunto, podría ocurrir en cualquier sitio. Especialmente –y por eso me detengo en ello– también en España. En estos tiempos grises en que cualquier independencia intelectual es aplastada desde la escuela, cuando lo que se busca es igualar a todos los críos en la mediocridad penalizando la brillantez y la inteligencia, la de la niña que ama a Aquiles me parece una historia ejemplar. Me enteré de ella hace poco, por casualidad, y busqué ponerme en contacto con el padre. Lo conseguí ayer mismo. Y como me lo contó, lo cuento.


Tiene casi cinco años y la llamaremos Helena. Con hache. Sus padres son muy aficionados a la historia antigua de Grecia, y la niña ha crecido familiarizada con los mitos clásicos. Por supuesto, se trata de una criatura normal: juega con otros niños, ve dibujos animados en la tele y cosas así. Lo que pasa es que, además, sus padres le leen cuentos mitológicos y homéricos antes de dormir, ve fotos de paisajes helénicos, conoce palabras del griego antiguo y los nombres de los dioses del Olimpo, y está familiarizada con los héroes de la guerra de Troya, Teseo y el Minotauro, los trabajos de Hércules, Ulises, los Argonautas y todo el formidable repertorio, fascinante para un niño, que ofrece la cultura clásica. Por otra parte, Helena tiene unos padres responsables que cuando le cuentan esas historias procuran suavizarlas, volviéndolas adecuadas para una niña de su edad. Y en esos días de fiesta en que los críos se disfrazan, he visto fotos suyas orgullosamente vestida de hoplita griego, con casco, escudo y lanza fabricados con cartón y papel dorado.


El primer problema surgió en el colegio, cuando los niños empezaron las clases de inglés con números y nombres de animales. A Helena no se le daba bien contar en inglés, pero conocía los números del uno al siete en griego clásico. Y como todos los críos ansiosos de expresar en clase lo que saben, cuando se le preguntaba respondía con palabras griegas que la maestra no entendía. El asunto empeoró en clase de expresión, cuando al preguntar a los niños qué dibujo animado les gustaba más o qué personaje de Marvel era su favorito, Helena dijo que su héroe preferido era Aquiles. «¿Un personaje de dibujos que no conozco?», preguntó la maestra. «No, señora –respondió Helena–. Aquiles, el que luchó en Troya». Quiso saber la docente cómo una niña de cuatro años conocía a Aquiles, y ella respondió que se lo había contado su papá. La maestra fue a decírselo a la directora del centro, concluyendo ambas que seguramente la niña había visto la película Troya, ésa de Brad Pitt, con escenas sangrientas y de sexo que los menores no debían ver. De modo que citaron a sus padres con urgencia.


La reunión con la directora, que en otros tiempos habría sido aclaratoria, fue la previsible en esta época de gilipollez y de cogérsela con papel de fumar. El padre lo explicó todo con naturalidad y ahí debió quedar el asunto, pero la directora tenía ideas propias sobre la formación humanística a los cuatro años. Demasiado pronto para eso, sostenía. Además, «su hija no debe consumir mitología griega porque cuenta historias violentas que jamás existieron y pueden confundir a la niña». Dijo eso y algunas cosas más, como «los mitos no dejan enseñanzas prácticas», «el griego clásico es una lengua muerta y no le servirá a su hija en el futuro» y acabó señalando el peligro de convertir a Helena en una marginal entre sus compañeras «normales», más familiarizadas con La Patrulla Canina y Mi Pequeño Pony. 


El padre de Helena escuchó todo aquello en silencio. Y cuando hubo acabado la directora, dijo en lenguaje rigurosamente laconio: «Se necesitan dos años para aprender a hablar, pero sesenta para aprender a callar». Después se puso en pie y añadió: «Si vuelve a citarme por estas cosas, saco a mi hija del colegio y le pongo una demanda de proporciones homéricas». Y regresó a su casa, donde aquella misma noche le contó a Helena la historia de los trescientos espartanos que murieron en las Termópilas, peleando frente a un ejército inmenso, por defender la civilización occidental. Y a la mañana siguiente, como de costumbre, la llevó al colegio, saludó a la maestra y se fue al trabajo como cualquier otro día.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Denuncian que la corrección política permite persecución de cristianos a nivel genocida

Denuncian que la corrección 

política permite persecución de cristianos a nivel genocida

El informe muestra cómo los cristianos son perseguidos por grupos extremistas
 en Tierra Santa, el África subsahariana y en el sudeste asiático. “En la 
atmósfera de la corrección política hemos olvidado que los cristianos perseguidos son parte de la población más pobre del mundo”.
Crucifijo /Pixabay
Crucifijo /Pixabay
Expertos en libertad religiosa denunciaron que la corrección política, que busca no incomodar 
ni ofender a nadie, es un factor importante que permite la creciente hostilidad contra los
 cristianos en el mundo, que en algunos lugares ha llegado casi a un nivel genocida.
Los expertos se pronunciaron tras la publicación de un informe comisionado por el ministro 
de Asuntos Exteriores de Reino Unido, Jeremy Hunt, quien dijo que la persecución contra 
los cristianos en algunas áreas “se acerca a la definición internacional de genocidio”.
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Según informa Fox News, Hunt indicó que el informe se publicó a finales de abril, casi al mismo 
tiempo de los atentados perpetrados por los terroristas del Estado Islámico (ISIS) contra los cristianos 
en Sri Lanka que dejaron 360 muertos y que “despertaron a todos con un enorme shock”.
“Creo que hemos estado dormidos cuando se refiere a la persecución de cristianos”, dijo Hunt. 
“Hay varias razones para esto pero, combinadas, nos han tomado por asalto”, agregó.
El informe muestra cómo los cristianos son perseguidos por grupos extremistas en Tierra Santa, 
el África subsahariana y en el sudeste asiático.
Según la organización Open Doors USA, una organización sin fines de lucro que defiende a los
 cristianos en distintas partes del mundo, nueve de cada 10 fieles han sufrido o sufren persecución.
“Personalmente creo que eso sucede por la corrección política que evita que afrontemos este asunto”,
 dijo Hunt. “En la atmósfera de la corrección política hemos olvidado que los cristianos perseguidos
 son parte de la población más pobre del mundo”, remarcó.
Por su parte, Juliana Taimoorazy, presidenta del Iraqi Christian Relief Council dijo el 4 de mayo
 a Fox News que el Estado Islámico ha cometido un genocidio con los cristianos y que aún falta
 mucho por hacer para defenderlos en Medio Oriente.
“Creo que la muerte de muchos que sufren hoy se debe a la corrección política porque el mundo
 se enceguece ante esto. Y cuando somos políticamente correctos, nos estamos solidarizando con
 los terroristas que destruyen comunidades y borran la historia”, aseguró Taimoorazy, también
 senior fellow de The Philos Project.
El término corrección política, que proviene del inglés “polítical correctness”, se refiere al lenguaje 
o medidas que se usan para evitar ofender a algunos colectivos como el lobby homosexual o LGTB;
 y los musulmanes, por ejemplo.
Hace un tiempo, el Arzobispo de Durban en Sudáfrica y un gran defensor de la vida y la familia, 
Cardenal Wilfrid Fox Napier, calificó la corrección política como “la mayor herejía de la actualidad”.

martes, 14 de mayo de 2019

El sistema educativo y el valor de los fogoneros del Titanic

El sistema educativo y el valor de 

los fogoneros del Titanic

Aquí, ni luces ni fogoneros: la izquierda los quiere suspensos e indisciplinados.
 Hoy en la enseñanza prima más fomentar la homosexualidad que el esfuerzo
 y el mérito. El sistema educativo premia valores como los de Schettino, 
el capitán del Costa Concordia, que fue el primero en abandonar el barco.

Los fogoneros del Titanic permanecieron en sus puestos hasta el fin del hundimiento.
Los fogoneros del Titanic permanecieron en sus puestos hasta el fin del hundimiento.
Siendo Rajoy presidente, el ministro Wert fue muy criticado por su intención de implantar tres 
evaluaciones al concluir cada ciclo escolar; le llamaron “la reválida del franquismo”. Ahora, en 
campaña, Rivera pide una misma selectividad para toda España, aunque probablemente quede en
 nada. Todo este asunto recuerda en parte al Titanic, un proyecto con las mejores expectativas y el
 peor final posible. Ha pasado a la historia la épica muerte de su orquesta, que seguía tocando
Nearer, mu God, to Thee -“más cerca, oh Dios, de ti”– mientras el barco se hundía. Es menos 
conocida, en cambio, la de sus 87 fogoneros, que siguieron alimentando la caldera hasta el fin.
El testimonio de los supervivientes es coincidente: el Titanic se fue a pique con las luces encendidas. 
Gracias a ello, muchos pudieron salvar su vida. De no haber seguido en su lugar los fogoneros, 
se habría agotado muy pronto la energía que permitió enviar los SOS e iluminar las vías de
 escape de los pasajeros. Hay que decir que estos hombres sabían la suerte que corrían si 
permanecían en su puesto y sin embargo ninguno de ellos vaciló. Aquí, ni luces ni fogoneros:
 la izquierda los quiere suspensos e indisciplinados. Hoy en la enseñanza prima más fomentar
 la homosexualidad que el esfuerzo y el mérito.
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Dicen que la fortuna sonríe a los audaces. Estando Ricardo Corazón de León en plena cruzada por
 Tierra Santa, se le ocurrió salir de caza con sus caballeros más fieles. Mala idea. Los sarracenos
 les tendieron una emboscada y, superiores en número, a punto estuvieron de acabar con todos.
 Cuando Ricardo estaba a punto de ser apresado el otro caballero que aún conservaba su montura,
 Guillermo de Pourcellet exclamó “¡Yo soy el rey!” Ni que decir tiene que los sarracenos fueron
 raudos por él, mientras Ricardo Corazón de León conseguía escapar. Cuando le llevaron ante 
Saladino se descubrió el embuste, pero éste, admirado por la lealtad del caballero inglés, 
lo liberó en un canje de prisioneros.
Pese a todo, el compromiso de la infantería española fue en todo momento ejemplar. Conscientes de lo que les esperaba, seguían avanzando hacia el enemigo sin romper en ningún momento la formación
“En Flandes se ha puesto el sol”. No volvieron a verlo salir muchos integrantes de los Tercios españoles
 que perdieron la vida en la batalla de Rocroi, por la que Francia empezó a imponer su hegemonía en
 detrimento de España. Pese a todo, el compromiso de la infantería española fue en todo momento 
ejemplar. Conscientes de lo que les esperaba, seguían avanzando hacia el enemigo sin romper en
ningún momento la formación. Cuando uno caía, otro ocupaba su lugar. Tan es así que el propio 
comandante enemigo, el Príncipe de Condé, les dispensó un trato acorde con su heroísmo: respetó
 la vida de los supervivientes y les permitió regresar a España con las banderas desplegadas
 en formación y conservando sus armas.
Es muy probable que un niño de la ESO identifique Titanic con una película, asocie Flandes con un
 postre que hace su abuela los domingos y pregunte en qué equipo juega ese tal Ricardo Corazón de
 León. El esfuerzo por una buena causa siempre merece la pena, como hicieron los fogoneros del
 Titanic. Ocurre que el actual sistema educativo premia valores como los de Francesco Schettino,
el capitán del Costa Concordia, que fue el primero en abandonar el barco cuando éste encalló, 
dejando a los pasajeros a su suerte. En su defensa, afirmó que se había caído en un bote salvavidas
 “por error”. Y así nos va

lunes, 13 de mayo de 2019

Sobre la dignidad y la muerte digna

Sobre la dignidad y la muerte 

digna

El grado de cinismo alcanza cotas insuperables al llamar a la eutanasia o al
 suicidio asistido “muerte digna”. Si una persona está sufriendo, física y/o
 emocionalmente, lo que habrá que hacer es paliar esos sufrimientos, en
 lugar de despacharla con un brebaje mortífero.

El acompañamiento es una parte fundamental de los cuidados paliativos
El acompañamiento es una parte fundamental de los cuidados paliativos
El suicidio asistido de María José Carrasco ha conmovido a la opinión pública en los últimos días. 
A pesar del consentimiento mutuo del matrimonio y de todos los elementos emotivos del caso, que
 ya un juez determinará si constituyen elementos eximentes, sorprende la forma, la grabación 
en directo, la difusión inmediata en medios de comunicación y sobre todo, el escenario y
 la soledad de la pareja lejos de un ambiente médico. Por ello, conviene aclarar si hechos
 como este se pueden calificar de muerte digna.
Se entiende por dignidad el valor inherente de todo ser humano por el mero hecho de serlo, por su
 condición de persona, con sus características y condiciones particulares, simplemente por tratarse
 de un ser humano. No se trata de una cualidad que se otorga, sino que se reconoce. La dignidad
 es consustancial al ser humano. No depende de ningún tipo de condicionamiento ni de diferencias
 étnicas, de sexo, de condición social, ni de salud física o psíquica. La dignidad no debe 
confundirse con la calidad de vida.
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Si no tenemos claro que significa el término dignidad cometeremos el error de creer que hay personas
 que son más dignas de vivir que otras, incluso que algunas personas no son dignas de vivir… lo que
 nos llevará a justificar no solo la eutanasia, sino lo que ocurrió en la Alemania de los años treinta. 
 No creo que matar en una cámara de gas sea lo que eufemísticamente algunos califican como
 “muerte digna”.
Aparte de las razones morales o éticas, tan solo desde la perspectiva biológica, el ser humano
 tiene unas características extraordinarias y específicamente humanas que le hacen merecedor de
 la dignidad. Una persona no es un animal, ni una cosa, ni un objeto de usar y tirar. La vida es 
el principal y primero de todos los derechos humanos y nadie tiene derecho ni sobre su vida 
ni sobre la de los demás.
La dignidad alcanza por igual a toda vida humana, al margen del momento del ciclo biológico, coeficiente intelectual, cultural, etnia o cualquiera otra circunstancia física o mental
Un argumento unido a la dignidad que constituye un principio sobre el que la humanidad ha estado
 luchando durante siglos, es el de la “igualdad”. El reconocimiento de la dignidad de los demás
 conlleva la aceptación del principio de igualdad de todos los hombres. La dignidad es fundamental
 en todas las grandes declaraciones sobre los derechos humanos, como la Declaración Universal de
 los Derechos Humanos de 1948, el Convenio de Oviedo para la protección de los Derechos Humanos
 y la Dignidad del Ser Humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina de 1997,
 la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, de la UNESCO de
 1997, los códigos deontológicos sobre la ética en la práctica de la Medicina, etc., etc.
Dicho lo anterior, es obvio que la dignidad alcanza por igual a toda vida humana, al margen del
 momento del ciclo biológico, coeficiente intelectual, cultural, etnia o cualquiera otra circunstancia 
física o mental que afecte a las personas. Como decía la Dra. María Dolores Vila-Coro: «un individuo
 no es persona porque se manifiesten sus capacidades, sino al contrario, éstas se manifiestan porque
 es persona».
En Biología diríamos, que un individuo no es un ser humano porque se manifiesten sus rasgos
 humanos, sino que estos se manifiestan por tener ADN humano. Por ello, se ha de reconocer con
 los mismos derechos y la misma dignidad a todo individuo desde que se constituye la información
 de la que dependen las características biológicas propias de los seres humanos. Esto incluye desde
 la etapa embrionaria a la adulta, independientemente de si se han desarrollado todas o parte 
de sus capacidades, o de si está dormido, temporalmente inconsciente, en estado de coma, etc.
En las sociedades postmodernas actuales se imponen las soluciones fáciles. Siempre será más fácil eludir un problema que afrontarlo
A pesar de esto, hay quien cuestiona el calificativo de persona a los embriones, los fetos, las personas 
con deficiencias mentales o a los discapacitados. En determinados sectores políticos imbuidos por estas
 ideas, se trata de medir a las personas en función de unos parámetros meramente físicos o mentales,
 y se confunde la “calidad de vida” con la dignidad. Si se piensa así, es fácil llegar al disparate de
 pensar que alguien ya no merece seguir viviendo y como consecuencia legislar para acabar con
 él. ¿Es eso la muerte digna?
Si no se reconoce el mismo valor, la misma dignidad, a todas las personas surge la ley del más fuerte
 y se podrá terminar como en la Alemania de los años treinta. Piénsese esto antes de dar el primer 
paso, porque, una vez dado, se seguirá una pendiente deslizante de difícil retorno, como ha ocurrido
 en Holanda, donde en 2002 se aprobó una ley de despenalización de la eutanasia y tras sucesivas 
reformas, siempre para hacerla más extensiva, ya están en la aplicación de una ecuación para
 medir la calidad de vida de los recién nacidos y en función de ello aplicar una eutanasia neonatal.
Lo que está ocurriendo es que en las sociedades postmodernas actuales se imponen las soluciones 
fáciles. Siempre será más fácil eludir un problema que afrontarlo. Siempre será más fácil implementar
 un pretendido derecho a morir que considerar la obligación de curar. Siempre será más fácil, 
y por supuesto más barato, eliminar a un enfermo terminal que tratar de aliviar su sufrimiento o
 procurar su bienestar hasta que la muerte suceda de forma natural. Siempre será más fácil la 
eutanasia que los cuidados paliativos.
El grado de cinismo alcanza cotas insuperables al llamar a la eutanasia o al suicidio asistido
 “muerte digna”. La muerte no admite calificativos, es algo natural que nos alcanzará a todos.
 No se puede calificar de muerte digna a una muerte provocada. Si una persona está sufriendo,
 física y/o emocionalmente, lo que habrá que hacer es paliar esos sufrimientos, en lugar de 
despacharla con un brebaje mortífero o de retirarle los cuidados mínimos para que se extinga lo 
que le quede de vida.
No se comprende que se traten de implantar leyes como la de la eutanasia, contraria a la dignidad, sin antes haber desarrollado adecuadamente los servicios paliativos
En España, según datos de la Asociación Española de lucha Contra el Cáncer (AECC), existe un déficit
 enorme en la calidad, cantidad y disponibilidad de los recursos a los que tienen acceso los pacientes 
y sus familiares en la fase de enfermedad avanzada. Aproximadamente el 50% de los pacientes 
no tiene acceso a este tipo de atención cuando les es precisa. Parece mentira que esto esté pasando
 en la sanidad pública española, considerada una de las mejores del mundo. Téngase en cuenta que
 una asistencia paliativa temprana reduce las hospitalizaciones innecesarias y el uso de los servicios 
de salud.
Téngase también en cuenta que no es lo mismo cuidados paliativos que obstinación terapéutica.
Cuando hablamos de cuidados paliativos no estamos hablando  de mantener de forma artificial y a
 toda costa la vida de un paciente, sino de no renunciar a los medios mínimos necesarios para
 mantenerle hasta que la muerte suceda de forma natural, acorde con su dignidad y al mismo tiempo
 aliviar los dolores. Se trata de valorar los medios terapéuticos proporcionados a las dolencias del
 paciente para hacer posible lo que señala el Código de y Deontología Médica de la Organización 
Médica Colegial Española: “El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del 
paciente siempre que sea posible. Y cuando ya no lo sea, permanece su obligación de aplicar 
las medidas adecuadas para conseguir el bienestar del enfermo, aun cuando de ello pudiera 
derivarse, a pesar de su correcto uso, un acortamiento de la vida”.

En 2017, de acuerdo con un análisis de la situación, la Organización Médica Mundial señaló
 que los Cuidados Paliativos constituyen un elemento fundamental de los servicios sanitarios 
integrados y centrados en la persona, en todos sus niveles de atención, el físico, el psicológico,
 el social y el espiritual.  Es en esto en lo que hay que incidir, y es esto lo que sabe hacer un 
buen médico especialista en paliativos. No se comprende que se traten de implantar leyes como
 la de la eutanasia, contraria a la dignidad, sin antes haber desarrollado adecuadamente los servicios
 paliativos. Hay que evitar el sufrimiento a las personas y sus familiares. Hay que evitar que 
sucedan casos como el de Ángel Hernández y María José Carrasco, que tuvieron que convertir su
 casa en un improvisado hospitalillo para, solos y tras años de sufrimiento, adoptar la menos
digna de las soluciones, el suicidio asistido.

domingo, 12 de mayo de 2019

El editorial de la semana: Los trabajadores españoles no necesitan más inmigración

El editorial de la semana: Los trabajadores españoles no necesitan más inmigración



Aquellos españoles que dependemos de un sueldo para subsistir no necesitamos a la inmigración para nada. Sobre todo aquellos cuyas percepciones salariales quedan un poco por encima o bastante por debajo de los mil euros. Y los compatriotas sometidos a los infrasalarios van siendo, dentro de la población, un porcentaje alarmantemente al alza.
La inmigración es requerida por los grandes poderes e intereses económicos globalistas. Con ella, gracias a la reducción en costes sociales que la inmigración reporta a la patronal, se genera, lo que los economistas denominan, crecimiento económico. Un crecimiento que no tiene reflejo en mejoras en los salarios de los trabajadores, ni en las prestaciones o sistemas de protección social.
La inmigración, la globalización y el sistema económico neoliberal están destrozando el Estado del bienestar en Europa. Es un hecho incontestable que, sin embargo, se pretende ocultar. Lo que le importa al modelo económico y social, además de optimizar beneficios, es el avance del multiculturalismo. Frases manoseadas y manidas como «los inmigrantes vienen a pagarnos las pensiones» o «España no va a perder población gracias a la inmigración» no son nuevas. Recordemos que la gran explosión de la inmigración en España se produjo bajo el Gobierno de ese indecente llamado José María Aznar. Del poco más de medio millón de inmigrantes censados en 1996, se pasaron a los más de 3.000.000 millones en el año 2004.

Con Zapatero se llegaron a los 5.700.000 inmigrantes, más del 12% de a población. Todo ello, sin contar a los centenares de miles de individuos a los que se les ha regalado la nacionalidad española.
¿Qué beneficios obtuvieron los trabajadores españoles en estos boyantes periodos de puertas abiertas y papeles para todos? Resumimos: la reforma laboral de 2010 y la de 2012, el incremento del 145% en el precio de la vivienda (694 euros/m2, en 1996, a 1.701 euros/m2, en el año 2011), quiebra del sistema financiero y rescate bancario con dinero público. No podemos olvidar, en ningún caso, a los 193 muertos de los atentados del 11-M y, mucho más recientemente, a las 16 víctimas de los yihadistas marroquíes en Cataluña.
Como no hay mal que por bien no venga, la crisis económica nos libró de algunos centenares de miles de inmigrantes. Sí, algunos de ellos deben estar disfrutando en República Dominicana o Ecuador de los créditos que se les concedieron en España y que se están pagando con dinero de todos los españoles. No sería suficiente con un editorial para detallar el daño que las hipotecas concedidas indiscriminadamente a inmigrantes generaron al sistema financiero español.
Pero ahora, cuando la crisis se ha instalado entre nosotros para no irse nunca, el Instituto Nacional de Estadística informa que el número de extranjeros llegados a nuestro país volvió a dispararse en 2017. De izquierdas o derechas, católicos o ateos son inmensa mayoría los medios de comunicación que lanzan las campanas al vuelo. Se oye otra vez aquella vieja canción del verano, previa al estallido de la burbuja, titulada «Los inmigrantes vienen a pagarnos las pensiones».