Sobre lo que expresas de que España permanece lastrada en el siglo XIX y no avanza hacia una integración plena con Europa, no es tan así, es mas por querer integrarse a esa Europa que por siglos nos desprecio con el consabido “África empieza en los Pirineos", es que hoy tenemos el problema catalán y el de las izquierdas que desean destruirla a como sea, metiendo inmigrantes por millones y de culturas opuestas a España, asesinando en los legrados a los futuros hijos de la Patria y depravando a la juventud, todo por hacernos graciosos a esa Europa Socialdemócrata y Feminista, por todo ello se hizo una Constitución tan imbécil como la del 78, y se les dio vida a los vencidos del 36, cuando era de esperar que vendrían con ansias de venganza.
Todo lo que hay en España hoy día ha sido por el desespero de entrar a esa Europa, a esa Comunidad que se está suicidando y que por décadas se ha dedicado a discriminar al hombre blanco europeo, heterosexual y Cristiano.
Hoy día, mientras más nos adentremos en ella, será peor; a ella solo se debe ir con el espíritu de modificarla y sea la Europa de las naciones. Para eso, primero hay que arreglar los asuntos internos de España.
Nuestra ansiedad por pertenecer a esa Comunidad Europea nos ha traído estos problemas, seguir perteneciendo a ella es agravarlos.
¡Soy un macho alfa! Todas quieren que las desnude. Todas desean que me meta entre sus muslos.
Todas se mueren por ser las elegidas esta noche. Nos gusta el sexo caliente, exaltado y morboso,
y deseamos disfrutarlo de mil maneras”.
Así empieza la novela más exitosa de la escritora española más de moda. De moda secreta, casi
clandestina, porque la cultura oficial nunca la considerará novelista, ni a sus obras, literatura.
Pero de este tipo de moda que llena los bolsillos de las editoriales.
Así empieza la novela más emblemática de Megan Maxwell, pseudónimo con el que escribe una
señora de Madrid que se ha convertido en el mayor best seller de la fábrica de vender libros, la Editorial Planeta.
Pornografía. O erotismo, que es como llaman a la pornografía los cursis. ¿Pero dónde quedan los
derechos de las mujeres, tratadas de nuevo como ganado al servicio del opresivo sexo masculino?
Megan María del Carmen escribe novelas que la editorial califica de eróticas pero nadie dudaría ni un solo minuto en añadir que son lo que las manifestantas del 8-M califican de “profundamente machistas”
Me imagino otro 8-M con todas las feministas y asimiladas abarrotando las calles, lloriqueando
porque no pueden comprar el mismo modelo de coche que el vecino de arriba. ¿O acaso no es eso
el feminismo de nuestros días?
Megan Maxwell, cuyo verdadero nombre es María del Carmen Rodríguez del Álamo, ha vendido
solo en España 1.700.000 libros, es la autora más vendida en Planeta, además arrasa en todo
el mundo y sus obras se traducen y venden en veinticinco países.
Megan María del Carmen escribe novelas que la editorial califica de eróticas pero nadie dudaría
ni un solo minuto en añadir que son lo que las manifestantas del 8-M califican de “profundamente
machistas”.
Y hete aquí el disgusto, mi querida feminista: cuando parecía que más chicas estaban convencidas
de la cháchara de la igualdad y de la equiparación y de todo el negociado sexista supuestamente
femenino que con tanta eficacia manejas (incluido el merchandising), va y resulta que las mujeres
de este país se pirran por la novela erótica machista calentorra, donde el prota dice que “todas se
mueren por ser las elegidas esta noche”.
Hay que ver lo que engañan las apariencias. Miles de señoras manifestándose por cosas como
“las violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas”, “capital y patriarcado, alianza criminal” o
“la despatologización de nuestras vidas”… y todas con el librito del macho alfa de Megan Mari
bajo el brazo.
Imagino la de chicas que, mientras gritan contra “la opresión por nuestras orientaciones e
identidades sexuales”, pasan a su compañera de pancarta la web donde se puede descargar
gratis la última novela de Megan Mari.
¿Por qué, queridas feministas, lo que leen las mujeres es exactamente lo contrario de lo que proponéis?
– Oye, mira, que cuando terminemos de gritar lo de “hay otro maltrato en medios y despachos”,
a ver si me dices cómo termina “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”.
Y el caso es que no es la primera vez. Recuerdo cuando me ganaba la vida como corrector de
las novelas de Corín Tellado. La moda del feminismo no era muy distinta a la de hoy, aunque
entonces era un artículo de consumo relativamente minoritario y un tanto elitista: las chicas
de los suburbios (hoy “área metropolitana”) todavía no lo consumían.
El caso es que las novelas de Corín Tellado eran tan malas como las novelas de Megan Mari.
Compartían con ella el abuso inhumano de los puntos suspensivos, los puntos y aparte tras cada
frase (unos y otros permiten llenar más páginas sin tener que escribir demasiado), unos diálogos
propios de idiotas y unos argumentos no más complejos que los de las telenovelas sudamericanas
de los 80.
Pero Corín Tellado, como Megan Mari, arrasaba, vendía millones de ejemplares y llevaba
al corazón de las chicas de aquellos años un mensaje que las feministas de entonces también
calificaban de “machista”.
¿Por qué, queridas feministas, lo que leen las mujeres es exactamente lo contrario de lo
Antes de opinar partidariamente (cosa que a mí no me interesa), obsérvese que no se habla de ningún "Presidente" concreto, sino DESDICHADAMENTE de todos...
Y se habla de una cosa buena PARA TODOS, que se puede hacer en cuanto los dirigentes que deshicieron Castilla, quieran REHACERLA: Mañana mismo si quieren, y con la Constitución en la mano.
Si no lo hacen QUEDARÁ CLARO DE NUEVO quién destruyó Castilla en la Transición y quién la mantiene destruida: los DIRIGENTES, no la gente.
Pues se les recuerda que la CULTURA CASTELLANA es una misma cultura y que no está destruida y no puede destruirse.
¡Rectifiquen ya de este FÁCIL MODO! Todo es que una cúpula partidaria RECTIFIQUE y todas las demás les seguirán y también mayoritariamnete la gente.
Juan Pablo Mañueco
YO SOY MÁS CASTELLANO QUE EL PRESIDENTE
(de España, del PP, del PSOE, de Podemos, de IU, del primer castellano que haya en la jerarquía de C´S y aunque no sé bien cómo va este tema también de VOX... porque si no ya hubieran creado hoy mismo el Consejo Consultivo de las Castillas, lo cual es perfectamente constitucional y depende de que quieran... o no)
La igualdad de oportunidades, tan necesaria para el sostenimiento de una sociedad sana, se ha degradado en un igualitarismo envilecedor
fueron los hindúes los primeros en clasificar a los hombres en tres grupos, dependiendo de la fuerza invisible predominante en sus vidas: Satva, Raja y Tama. Sátvicas serían, pues, las personas dotadas de un gran intelecto especulativo. Rajásicas serían las personas de inteligencia práctica (lo cual no implica que su inteligencia sea menor, sino que se aplica más a los medios que a los fines). Tamásicas, en fin, serían las personas que no destacan intelectualmente, aunque pueden estar muy dotadas de lo que llamamos ‘sentido común’, así como de grandes habilidades y destrezas.
En la República de Platón encontramos un pasaje que propone una división de los seres humanos en tres tipos que nos recuerda esta clasificación hindú. En él, se nos cuenta que, cuando los dioses moldearon a los hombres, introdujeron diversos metales en sus almas: oro en las almas de quienes estaban capacitados para mandar, plata en las almas de sus auxiliares, bronce en las almas de los artesanos. Y añade Platón: «Puede darse el caso de que nazca un hijo de plata de un padre de oro o un hijo de oro de un padre de plata o que se produzca cualquier otra combinación semejante. Pues bien, el primero y principal mandato que tiene impuesto la divinidad sobre los magistrados ordena que, de todas las cosas en que deben comportarse como buenos guardianes, no haya ninguna a que dediquen mayor atención que a las combinaciones de los metales de que están compuestas las almas de los niños. Y si uno de estos, aunque sea su propio hijo, tiene en la suya parte de bronce o de hierro, el gobernante debe estimar su naturaleza en lo que realmente vale y relegarle, sin la más mínima conmiseración, a la clase de los artesanos. O, al contrario, si nace de estos un vástago que contenga oro o plata, debe apreciar también su valor y educarlo como guardián en el primer caso, o como auxiliar en el segundo, pues, según un oráculo, la ciudad perecerá cuando la guarde el guardián de hierro, o de bronce».
En este breve párrafo se condensan los dos objetivos primordiales de todo proyecto educativo cabal; dos objetivos plenamente congruentes que, sin embargo, nuestra época considera incompatibles. Por un lado, la necesidad de una educación que haga caso omiso de la procedencia social de los alumnos. Por otro, la obligación de atender a las aptitudes de esos alumnos, para que quienes están mejor dotados puedan tener acceso a las mayores responsabilidades y para que quienes están peor dotados sean –repetimos la palabra que Platón emplea– «relegados», así sean hijos del hombre más rico y poderoso. Resulta muy significativo que estos dos objetivos, que para Platón estaban íntimamente unidos, hoy se pretendan presentar como irreconciliables. Se acepta que los beneficios de la educación se extiendan a las clases sociales más menesterosas; en cambio, no se acepta que exista una selección educativa en función de méritos y capacidades. La igualdad de oportunidades, tan necesaria para el sostenimiento de una sociedad sana, se ha degradado en un igualitarismo envilecedor que pretende que quienes tienen bronce en el alma puedan ocupar el puesto que corresponde a los que tienen oro. Se trata de una subversión monstruosa, causa principal de la decadencia de nuestras sociedades, que encumbran a los mediocres, incluso en ámbitos especialmente delicados, como el intelectual y artístico, y no digamos en el político, con las consecuencias calamitosas por todos conocidas.
Observaba Tocqueville en La democracia en América que «la igualdad produce dos tendencias: la una conduce directamente a los hombres a la independencia; la otra les conduce por un camino más largo y más secreto, pero más seguro, hacia la servidumbre». No cabe duda alguna de que nuestra época ha decidido tomar el camino de la servidumbre, que acaba inevitablemente cristalizando en lo que el propio Tocqueville denomina «la tiranía de la mayoría», que impone un igualitarismo castrante y una subversión de todas las jerarquías, hasta terminar desembocando en el caos social. Y esta pasión igualitaria se torna todavía más monstruosa cuando se mezcla con la obsesión por el bienestar, que convierte a los seres humanos en victimistas afanosos de obtener ventajas y comodidades materiales semejantes a las de su vecino, lo que constituye el caldo de cultivo idóneo para la afloración de todo un catálogo de «bajas pasiones», entre las que Tocqueville cuenta «la vanidad, la envidia, el presentismo y la melancolía». Así, las sociedades que no saben distinguir y jerarquizar los metales acaban devorándose a sí mismas.
En España hemos llegado a un punto en el que por hacer cumplir la ley a un inmigrante ilegal se te tacha de racista y se te suspende de empleo y sueldo.
La extrema izquierda ha desplegado una campaña de acoso a un guardia de seguridad que quiso impedir que un inmigrante ilegal se colara en el metro y ha conseguido que sea cautelarmente apartado de su puesto tan solo por hacer bien su trabajo.
¿Acaso tienen los inmigrantes bula para no pagar el transporte público? ¿Hemos de hacer la vista gorda y permitir que un inmigrante ilegal se salte la ley simplemente por el color de su piel?
En España se está discriminando a los españoles y a los inmigantes legales en beneficio de los inmigrantes ilegales, quienes por el simple hecho de serlo, quedan eximidos del cumplimiento de la ley o se promulgan leyes cuya finalidad es privilegiarlos frente a la población autóctona.
La corrección política está resquebrajando las estructuras del Estado de Derecho, que se muestra incapaz de actuar ante quienes, escudándose en la pertenencia a un colectivo supuestamente vulnerable, operan con total impunidad, al tiempo que se benefician de los generosos subsidios que los lobbies progres les consiguen de los presupuestos públicos.
Dejar impunes este tipo de comportamientos antisociales perjudica a los millones de inmigrantes que cumplen con sus deberes cívicos y que pagan religiosamente sus impuestos, beneficiando sólo a aquellos inmigrantes que no vienen con la intención de integrarse y salir adelante a través de su trabajo, sino parasitando al Estado del Bienestar.
Para ello te pedimos que firmes la petición y hagas saber a Renfe y Ombuds tu malestar con lo ocurrido.
Estimados señores, todos somos iguales ante la ley, el vigilante de seguridad solo cumplía con su trabajo, con lo que les pido encarecidamente, retiren cualquier sanción contra la empresa de seguridad o el trabajador.
Estimados señores, les pido retiren cualquier tipo de sanción a su trabajador por cumplir con su deber. Y dejen de ser complices de un hecho totalmente injusto.