martes, 22 de enero de 2019

En el reino del revés

En el reino del revés

En el reino del revés, una mujer que ha sido madre no puede presentarse a un
 certamen de belleza como Miss Universo. Pero sí lo puede hacer una persona 
con carga genética XY que dice sentirse mujer. 


El reino del revés.
El reino del revés.
Durante la primera infancia de muchos españoles que ahora rondan la cuarentena, fueron frecuentes 
en muchas casas las canciones de Rosa León. Desconozco si en la actualidad sigue gozando del éxito 
que tuvo entre quienes fuimos niños en aquellos años. Pero una de sus canciones bien podría convertirse 
en un himno contemporáneo: El reino del revés.
En aquella monarquía imaginaria, el pájaro nadaba y volaba el pez; había dos ladrones: uno vigilante y 
otro juez; los bebés usaban barbas y bigotes y un oso cabía en una nuez.
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No son pocas las noticias que en los últimos tiempos nos sirven de pista para concluir que, de alguna manera,
 la ausencia de lógica y verdad han traspasado las fronteras de lo imaginario y se han mudado con 
ansia de permanencia en nuestra realidad cotidiana. 
El Tribunal Supremo ha sentenciado que si un hombre y una mujer se pelean, el primero merece el doble
 de condena que la segunda, por ser varón. Un sinsentido que contradice las nociones de justicia más 
elementales y que además supone el uso de la ideología de género de un dato biológico teóricamente
 discutido por la propia ideología de género.
EH Bildu, o lo que es lo mismo, el brazo político del terrorismo nacionalista-marxista vasco, en cuya 
actividad política institucional es imposible encontrar una sola condena contra los pistoleros o sus seguidores
 o cualquier acto de acoso a quienes defienden las constitucionalísima “indisoluble unidad de la Nación 
española, patria común e indivisible de todos los españoles”, se ha lanzado a reclamar una “condena
 institucional” por un acto -obviamente reprochable- de violencia que ha consistido en un disparo contra
 la fachada de un caserío en el que habita una familia proetarra.
Siguiendo por la senda del terrorismo en el reino del revés, tenemos que el Congreso de los Diputados 
mantiene vigente una resolución parlamentaria para negociar con ETA, pero algunos de esos mismos
 partidos asumen como democrático vetar de cualquier pacto a otra fuerza política como Vox.
En el reino del revés que nos adorna, somos capaces de asistir pasmados a un chorreo de millones
 supuestamente destinados a combatir los asesinatos de mujeres a manos de hombres que no deberían
 hacerse pasar por tales… que no llegan a las verdaderas víctimas.
Para muestra, un botón. El Instituto Andaluz de la Mujer en 2018 tuvo una dotación presupuestaria
 de cerca de 43 millones de euros (más de 7.000 millones de pesetas). Sólo el 2,8% fueron a parar
 a víctimas.
En el reino del revés, una mujer que ha sido madre no puede presentarse a un certamen de belleza 
como Miss Universo. Pero sí lo puede hacer una persona con carga genética XY que dice sentirse mujer.
En el reino del revés el Gobierno es capaz de expoliar un archivo histórico esencial como el de Salamanca; los homenajes a terroristas se multiplican por doquier, mientras sus víctimas menos dóciles al sistema son silenciadas y los policías son señalados por impedir actos ilegales como el referéndum catalán
En el reino del revés, cualquier persona puede libremente decidir seguir una senda de comportamiento
 sexual divergente a la complementaria entre sexos y reclamar una atención especial por parte de las 
Administraciones. Pero ¡ay de aquél que se atreva a tomar el camino de vuelta! Será estigmatizado
 y expulsado del “ambiente”. Y quien desde su desempeño profesional se ponga a su lado en el camino,
 se le multa y amenaza con inhabilitación profesional.
En el reino del revés los Reyes Magos se transmutan en Sabias Republicanas porque a un regidor se le
 pone en el bastón de mando; los padres (y madres, cabe la cita doble en este contexto) no pueden 
corregir a sus hijos con un leve cachete cuando van a meter los dedos en el enchufe o a hacer una 
tontería adolescente de la que pueden salir mal parados y una niñata puede entrar medio desnuda 
en una iglesia sin que pase nada.
En el reino del revés el Gobierno es capaz de expoliar un archivo histórico esencial como el de 
Salamanca; los homenajes a terroristas se multiplican por doquier, mientras sus víctimas menos 
dóciles al sistema son silenciadas y los policías son señalados por impedir actos ilegales como 
el referéndum catalán.
La única esperanza que nos queda ante tanta insensatez es saber que antes o después, se desplomará 
por el propio peso de su inconsistencia interna. El reino del revés se desplomará como el castillo de
 naipes que es. 
Pero no se relajen, porque por el camino se van a ir a la ruina dos o tres generaciones… Salvo que 
cada uno se ponga manos a la obra y ayude, en la medida de sus posiblidades, a poner derecho el reino
 del revés.

lunes, 21 de enero de 2019

«El morro de Aznar» ( Juan Manuel de Prada)

«El morro de Aznar» 

por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 21/I/2019.
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La naturaleza nos brinda una amplísima variedad de especímenes con mucho morro, desde el elefante hasta el tapir, pasando por el oso hormiguero; aunque, desde luego, ninguno con un morro tan apabullante e hipertrofiado como José María Aznar. Hay quienes tienen un morro que se lo pisan; Aznar puede, después de pisárselo, envolverse holgadamente en él y agitar su extremo, como si fuese una bandera (rojigualda, por supuesto). En la reciente convención del partido que tutela, Aznar ha clamado contra la connivencia de nuestros gobernantes con el separatismo, que a su juicio nos ha llevado «a un punto que era casi imposible de imaginar: un Gobierno que hace depender los presupuestos generales del Estado de un prófugo de la Justicia y de un preso preventivo por delito de rebelión». Pero lo cierto es que tal situación es perfectamente imaginable para cualquier español de cierta edad y memoria saludable que viviera y recuerde los años en los que gobernaba Aznar.

Ciertamente Jordi Pujol, de quien Aznar hacía depender los presupuestos generales del Estado, no era por entonces un prófugo de la Justicia ni un preso preventivo… por la sencilla razón de que quienes tenían la obligación de denunciar sus trapisondas y chanchullos (empezando por el propio Aznar) no lo hicieron. Pero que un chorizo del tamaño de Jordi Pujol no fuese por entonces un prófugo de la Justicia ni un preso preventivo sólo demuestra que el deterioro institucional durante los mandatos de Aznar fue mayúsculo. Que una garduña como Pujol pudiera por entonces pasearse impunemente por las calles y hacer depender los presupuestos generales del Estado de su capricho nos prueba que Aznar estaba dispuesto a las mayores claudicaciones y hasta a la demolición del bien común, con tal de mantenerse en la poltrona (o sea, igualito que el doctor Sánchez). No debemos olvidar aquella frase antológica de Arzallus (que también podría haber formulado Pujol), después de negociar con un Aznar recién llegado a La Moncloa: «He conseguido más en catorce días con Aznar que en trece años con Felipe González». De aquellos polvos vienen estos lodos.

Convertido en el felpudo de Pujol, Aznar no tuvo empacho en desbaratar la sección catalana de su partido, entregando en bandeja de plata las cabezas de sus líderes. Que el hombre que propició el ignominioso «Pacto del Majestic» denuncie los «acuerdos secretos» del Gobierno del doctor Sánchez con los independentistas provoca a la vez náuseas y carcajadas. Que el hombre que terminó de entregar las competencias educativas a los nacionalistas y amparó la «inmersión lingüística», impidiendo que fuese denunciada ante el Tribunal Constitucional, se queje de que el separatismo utilice «las instituciones de todos contra los ciudadanos que se oponen a la secesión» provoca a la vez pasmo y repulsión. Que el hombre que favoreció que la Guardia Civil y la Policía nacional fuesen apartadas de Cataluña exija que se «desarticule el golpe contra la Constitución y la democracia» causa a la vez consternación y asco.

Y eso por no adentrarnos en las oscuras conexiones de la familia Aznar con los fondos buitres y otras formas de ingeniería plutocrática transnacional que desvalijan España. Camba nos enseñaba que en nuestra sufrida patria hay muchas personas de cuyo patriotismo no tenemos otra noticia que las gallinas que se engullen, las copas que se sorben o los cigarros que se fuman. Y Bloy nos advertía que nadie se erige en salvapatrias con mayor desparpajo y aspaviento que el vendepatrias. Pero ni Camba ni Bloy pudieron imaginar que existiera un tipo con tanto morro como José María Aznar.

https://www.abc.es/opinion/abci-morr...8_noticia.html.

sábado, 19 de enero de 2019

La barrera idiomática y las desigualdades provocadas por el Estado de las autonomías

EL FRACASO DE LA INMERSIÓN

La barrera idiomática y las desigualdades provocadas por el Estado de las autonomías

España

viernes, 18 de enero de 2019

Maleni y la denuncia falsa

Maleni y la denuncia falsa

La mayoría de las denuncias sin fundamento se filtran en los sobreseimientos al no existir pruebas sustentables del tal maltrato o porque el juez da por absuelto al acusado. El dinero público se está utilizando para justificar los puestos de todas las vividoras de la violencia de género.
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Imagen referencial. /Pixabay
Imagen referencial. /Pixabay
Ahora que por fin se ha abierto del todo el melón inmenso de la mal llamada violencia de género, vale la pena explicar algunos casos particulares para entender la globalidad.
Las denuncias de la tal violencia de género interpuestas por mujeres desde la aprobación en 2004 de la LIVG superan en España ya el millón setecientas mil, de las que mas del 60% han sido sobreseídas y, del menos de un 40% que ha llegado a juicio, más de un 20% han sido absoluciones y menos de un 20% han resultado sentencias de culpabilidad. Entre ellas no son un número menor las llamadas sentencias por conformidad, cuyo origen es el siguiente: tras una noche o un fin de semana en un calabozo, destrozado psíquicamente, sin entender nada y mal aconsejado por un abogado de oficio que quiere terminar cuanto antes, el acusado firma su culpabilidad por la oferta del final de su pesadilla y una pena menor. En realidad está firmando el comienzo de otra pesadilla peor, pero eso es otro artículo.
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Vayamos a ese alto porcentaje de sobreseimientos que las feministas vividoras de esta trama niegan que sean denuncias falsas fundamentándose en la figura jurídica de falsedad en el testimonio dictada por un juez: son falsas según este criterio legal aquellas en las que, en pleno juicio, el juez, ya mosqueado, deduce testimonio de la farsante acusadora dictaminando que hay falsedad. Un número ínfimo, porque la mayoría de las denuncias sin fundamento se filtran en los sobreseimientos al no existir pruebas sustentables del tal maltrato o porque el juez da por absuelto al acusado sin meterse en más honduras.
Ese más del 60% de denuncias desestimadas engloba denuncias en los procesos de divorcio para obtener las consiguientes ventajas: orden de alejamiento del acusado, custodia de los hijos con su coletilla de posesión de la vivienda familiar y pensión compensatoria, además de una posible renta por “presunta maltratada” y alguna otra ayudita de los ayuntamientos.
Entre esos casos, también están los de las amigas de Maleni. Y quizá el de Maleni, si le salió bien la jugada de hacer que nos entrevistáramos y contármelo todo.
Maleni, inmigrante hispanoamericana con cinco hijos, contactó conmigo desde una capital de provincia del norte alegando que una compañera había leído mi libro, que estaban muy de acuerdo y que quería conocerme. Como viajaba en esas fechas a Logroño y dada la cercanía, quedamos en conocernos allí.
Maleni llegó con una “amiga” de claro aspecto español que la traía en coche y que permaneció callada hasta que pude enterarme de quién era. La ecuatoriana comenzó a desgranarme su problema: casada con un auténtico maltratador y estando ya la familia en España, éste la había abandonado con los cinco hijos por una mujer a la que antes de un año había asesinado.
El tipo dio con sus huesos en la cárcel y el problema de Maleni era el siguiente: los Servicios Sociales de esa localidad habían prometido casa y ayuda económica a todas las mujeres inmigrantes hispanoamericanas a cambio de una denuncia de violencia de género para sus maridos. Y ella, maltratada real y con cinco hijos a su cargo, no podía ponerla porque su marido llevaba dos años en la cárcel por el asesinato de su nueva pareja y no podía maltratarla desde allí.
Y los servicios sociales eran muy claros: si no hay denuncia, no hay ayuda.
Todas las amigas hispanoamericanas de Maleni habían puesto la citada denuncia. Y recibido a cambio los pisos y las ayudas.
Al menos algunas de esas denuncias que las feministas dicen que no son falsas, que son “no probadas” tiene este origen. En esa capital, unas cuantas. En cada pueblo grande y ciudad de España el entramado funciona de la misma manera, así que sumen casos y traten de poner un nombre a todas esas denuncias que no sea FALSAS porque eso, según las feministas lo tiene que determinar el juez. Busquen también un nombre a este entramado mafioso que hay que desmontar desde su raíz.
Maleni también se quejaba de otra cosa. Dirigiéndose a su silenciosa amiga dijo: “Nos tenéis detrás de las pancartas todo el día prometiéndonos las ayudas y ahora me encuentro con que no me dais nada”.
Maleni que, según me contó, había trabajado en todo lo que pudo surgirle para sacar a sus hijos adelante, pidió ayuda social ante su desamparo, sola y con los cinco hijos. Como muchas otras mujeres, había sido derivada a Asuntos Sociales y de ahí, el lobby feminista que controla la mayoría de estos servicios la había estado utilizando, como a sus compañeras hispanoamericanas, para asistir a todas esas manifestaciones espontaneas de indignación popular que llenan las calles con el caso de Juana Rivas, la manada y otras historias que ustedes recordarán también. Y, completamente al margen de las reivindicaciones de las manifestaciones, Maleni y su amigas habían asistido igualmente a la marcha feminista del 8M, y a otras de similar pelaje morado y odiador.
Pero Maleni, pese a su entrega a la causa pero por causa de tener cinco hijos desamparados, no podía poner denuncia de violencia de género. Y decidió denunciar la situación a quien denunciaba estas situaciones: yo. Supongo que como medida de fuerza para que le hicieran caso, o por si yo, perseguida, insultada y despreciada por tratar de destapar toda esta basura, pudiera hacer algo. ¡Qué más hubiera querido! La asistente social, si aún tenía vergüenza, se fue bien servida de reflexiones. Lo otro que me quedaba es contarlo para tirar otra piedra al montaje, a ver si lo derribamos.
No sé si Maleni consiguió su ayuda. La necesitaba y la merecía sin necesidad de incriminar a nadie. Pero está visto que nadie da duros a cuatro pesetas ni de un dinero público que todos aportamos para que se ayude al necesitado. Porque el dinero público se está utilizando para justificar los puestos de todas las vividoras de la violencia de género. Y para coaccionar y utilizar como esbirras a miles de mujeres necesitadas. Y ésta es una de las formas en que funciona esta máquina de picar carne para que coman unos buitres que, en general y con variantes es: “denuncia y hay ayuda”, “colabora y hay ayuda”, “adoctrina y hay ayuda”, “defiende este negocio y hay ayuda”.
Porque en este entramado de miserables, las amigas de Maleni son, en todo caso, las menos responsables. A veces, incluso, un poco víctimas, como lo es Maleni. Y su acompañante la trabajadora social, una funcionaria adoctrinada y sin principios que defiende y justifica su puesto y reparte ayudas según el criterio que le imponen.
Por eso hay que ir a la cabeza.



jueves, 17 de enero de 2019

Una verdad incómoda (Juan Manuel de Prada )

Una verdad incómoda

Las mujeres sólo serán genuinamente protegidas de los desalmados que las asesinan cuando quienes trafican con su dolor sean desenmascarados.



Quien verdaderamente quiera combatir las violencias perpetradas contra las mujeres tiene que empezar por combatir las violencias que la mentira perpetra en nuestra razón, oscurecida por pescadores en río revuelto.
Cuando los medios de adoctrinamiento de masas y sus corifeos repiten como discos rayados que sólo una parte infinitesimal de las denuncias por «violencia de género» son falsas están mintiendo burdamente. Como sabe cualquier persona que trabaje en la administración de justicia, las denuncias falsas (por este o por cualquier otro delito) son tristemente numerosas; porque también son numerosas las personas obcecadas o aviesas o pérfidamente asesoradas que tratan de engañar a los jueces, para infligir un daño a otras personas a las que odian. La Fiscalía General del Estado ha divulgado una estadística en la que las denuncias falsas por «violencia de género» quedan reducidas a un irrisorio porcentaje infinitesimal; pero tal porcentaje se refiere a los casos obscenamente flagrantes en los que, después de probarse la falsedad de la denuncia, la denunciante es acusada, juzgada y condenada en firme. Y lo cierto es que la acusación pública sólo abre este tipo de procesos penales en casos extremos y excepcionalísimos; habitualmente, lo que hace es sobreseer o archivar discretamente tales denuncias, o bien concluir con sentencias absolutorias, para evitarse problemas. Una actitud que, desde luego, resultaría inaceptable en un país donde la acusación pública no estuviese sometida a las directrices del poder político y donde el miedo no campase por sus fueros.
Las denuncias falsas por «violencia de género» se utilizan torticeramente para agilizar los procesos de divorcio.
Estas denuncias falsas por «violencia de género» se utilizan torticeramente para agilizar los procesos de separación y divorcio, que así abandonan los juzgados de familia y se derivan hacia juzgados especiales (que, en puridad, son tribunales de excepción). Antes de que los denunciados hayan sido juzgados, se les aplican medidas cautelares muy gravosas, se les obliga a abandonar el domicilio familiar, se les imponen órdenes de alejamiento familiar, pierden la custodia de sus hijos… Se conculca, en fin, su presunción de inocencia y se invierte la carga de la prueba, a la vez que se arruinan muchas vidas. Y estas ruinas vitales engendran más violencia; pues todos estos expolios y oprobios que se arrojan sobre miles de hombres inocentes los envilecen de odio y resentimiento. Pero de tales calamidades no se habla en los medios de adoctrinamiento de masas.
Y todo esto ocurre porque, al cobijo de una ley abusiva, muchos abogados alimañescos inducen a las mujeres que recurren a sus servicios a interponer denuncias falsas, con el vil propósito de utilizarlas como espada de Damocles contra la otra parte en la negociación de los divorcios. O con propósitos aún más abyectos. Pues detrás de estos abogados alimañescos nos encontramos a menudo con asociaciones protervas convertidas en maquinarias de recolección de subvenciones. Y tales subvenciones, abastecidas por el Fondo Social Europeo, se reparten con una serie de criterios entre los que se cuenta el número de denuncias interpuestas. Como yo mismo he tenido ocasión de comprobar el modus operandi de estas asociaciones protervas y abogados alimañescos, no necesito que nadie me lo cuente.
Las mujeres sólo serán genuinamente protegidas de los desalmados que las vejan, maltratan o asesinan cuando quienes trafican con su dolor sean desenmascarados. Hay verdades muy incómodas, ciertamente. Pero sólo la verdad nos hace libres.

lunes, 14 de enero de 2019

web de Cayetano Enríquez de Salamanca

Se han incluido recientemente en la web de Cayetano Enríquez de Salamanca


,entre otras, las siguientes publicaciones:

Alcalá de Henares

Mapa de Gredos

El aborto es la primera causa de muerte en el mundo.

ACTUALL
El aborto es la primera causa de muerte en el mundo. Este dato no lo verás indicado por ninguna autoridad estadística. No verás el aborto listado entre las causas de mortandad de las estadísticas oficiales, junto a las enfermedades crónicas o los accidentes de tráfico. Ya decía Borges algo parecido a que hay muchas formas sofisticadas de mentir, y luego, además, están las estadísticas. 
La plataforma privada más importante de estadísticas mundiales, Worldometer, ha registrado el número de abortos practicados en 2018. Son 42 millones. No hay ninguna otra causa mayor de mortalidad en el mundo. Es una extinción clandestina. No existe en las estadísticas, para hacer creer que no existe en la realidad. Como cuando, de pequeños, escondíamos la cabeza bajo las sábanas para ahuyentar a las criaturas de las pesadillas.  
Pero, el aborto existe, es real, se lleva 42 millones de vidas humanas por delante, cada año. Y está tan normalizado, que un canal de televisión en Internet para niños habla del aborto como de ir al dentista. Te lo cuenta Actuall en esta noticia. El canal se llama Kids Meet –algo así como “Encuentro con los niños”– En cada episodio, un grupo de niños dialoga con un adulto sobre cosas que pasan en la vida. Todo de muy buen rollo, en plan “positivo”. El aborto es una de esas “cosas que pasan”. Llevaron a una mujer que había abortado, para que hablase a los chicos de su experiencia: “Te meten una pajita en el cuello uterino y te chupan el embarazo. Fue como una cita con el dentista, una cosa del cuerpo, pero luego se acabó y me sentí realmente agradecida por no estar ya embarazada”, explicó la mujer a su audiencia infantil.

¿Comprendes? Por eso, nunca verás los abortos en las estadísticas sobre muertes. Debiste buscar en las de odontología.