miércoles, 26 de diciembre de 2018

.Degenerados y majaderos» por Juan Manuel de Prada


Degenerados y majaderos» por Juan Manuel de Prada

«Degenerados y majaderos» por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 22/XII/2018.
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El nefando asesinato de Laura Luelmo ha servido para que una patulea de majaderos ensarte las necedades más sonrojantes. Hemos escuchado y leído machaconamente que, para evitar que los degenerados sigan desgraciando muchachas, hay que «educar» a los hombres «en materia de género, feminismo y libertad sexual». Sólo una sociedad cretinizada puede soportar sin inmutarse que se culpabilice a la mitad de su población del crimen de un degenerado; y sólo una patulea de majaderos puede pretender que tal «educación» acabe como por arte de birlibirloque con los crímenes de los degenerados. Diríase que el mito roussoniano del buen salvaje, causante de tantas desgracias, hubiese sido suplantado por otro mito igualmente dañino, el del buen planchabragas.

Pero lo cierto es que el degenerado que asesinó a Laura Luelmo, después de someterla a las más bestiales sevicias, estuvo recibiendo durante dos años cursos y terapias «en materia de género y libertad sexual» que no hicieron otra cosa (como es natural) sino exacerbar sus pulsiones criminales. Combatir los crímenes aberrantes de los monstruos extendiendo la mancha de la culpabilidad sobre toda la población masculina no servirá para evitar ni un solo crimen; y, en cambio, servirá para que muchos hombres se revuelvan contra el hostigamiento y se desentiendan de la suerte de las mujeres. Así, azuzando la lucha entre los sexos, se enturbiará todavía más la convivencia social; y se acelerará ese proceso morboso, detectado por Thomas Mann, que «termina haciendo del hombre un ser enfermo, solitario, melancólico, aislado, incomprendido». Que es el caldo de cultivo perfecto para que surjan más monstruos.

Lo cierto es que monstruos con taras innatas siempre habrá (aunque sean mucho más escasos de lo que creemos); y contra ellos sólo se puede combatir mediante el reforzamiento de los frenos comunitarios que detecten su peligrosidad, para que puedan ser recluidos en centros especializados, si aún no han perpetrado ningún crimen; o para que puedan ser castigados ejemplarmente si ya lo han perpetrado. Pero nuestra época enferma hace exactamente lo contrario: dinamita los frenos comunitarios y favorece la fragmentación social, para que estos monstruos no puedan ser detectados; se niega a reconocer los trastornos sexuales, incluso los más aberrantes; y, cuando los monstruos han cometido sus crímenes aberrantes, divulga con fruición morbosa sus circunstancias, para excitar las fantasías imitativas de otros monstruos, a la vez que mitiga su castigo, para que no sirva de escarmiento a nadie.

Y, a la vez que se hace esto con los degenerados congénitos, el medio ambiental fomenta la proliferación de degenerados «sobrevenidos», escarneciendo las virtudes domésticas, alentando la destrucción de los vínculos familiares, amparando la infestación pornográfica, ensalzando las más diversas depravaciones como expresiones de «libertad sexual», promoviendo los «juegos eróticos infantiles»; en definitiva, ensalzando y jaleando las pasiones más pútridas y sometiendo el instinto a constantes estímulos. Y después de que el medio ambiental haya convertido a sus víctimas en manojos de pulsiones sexuales, los majaderos con púlpito aspiran a reconvertirlos en ositos de peluche, mediante cursos y terapias de género. En unos pocos años, comprobaremos que nadie tiene las garras más afiladas que estos falsos ositos de peluche. Sólo espero que, para entonces, los majaderos que hoy impulsan estas necedades reciban el castigo que merecen; y, honestamente, la cadena perpetua se me antoja un castigo muy liviano.

https://www.abc.es/opinion/abci-dege...7_noticia.html.


martes, 25 de diciembre de 2018

Cruda realidad / El suicidio de España no inquieta a nuestros líderes

Cruda realidad / El suicidio de

 España no inquieta a nuestros 

líderes

No hay apenas noticia más importante que esta. Estamos hablando, como digo, de
 la extinción, de un fenómeno gravísimo, muy difícil de revertir, que agrava todos
 los problemas. No hay magnitud, no hay dato más alarmante, ni el PIB, ni la
 inflación, ni la criminalidad ni ninguna otra.


Imagen referencial de embarazo y natalidad. / Pixabay
Imagen referencial de embarazo y natalidad. / Pixabay
Ya se lo ha contado aquí mismo Ana Fuentes, así que no me extenderé con los datos: España no tiene 
hijos. Estábamos muy, muy abajo, y este último año hemos roto alegremente nuestro propio suelo, con 
la tasa de natalidad más baja de nuestra historia.
La pregunta de rigor que veo hacerse en todas partes es: ¿por qué los españoles no tenemos hijos? Pero 
creo que lo entenderemos mucho antes si le damos la vuelta a la pregunta: ¿por qué habríamos de
tenerlos? Que no le engañen los anuncios de pañales: los hijos son un sacrificio. Roban independencia, 
dinero y tiempo, tres cosas que hoy se valoran como nunca.
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Y no, hoy voy a dejarme de explicaciones conspiranoicas… O casi. Porque si es cierto que no estamos
 en la China de Mao y no nos está prohibida la gestación y que en todas partes donde aumenta el nivel 
medio de estudios de la mujer cae automáticamente la natalidad, no puede decirse que al sistema -gobierno, 
medios, mundo académico y empresas- parezca quitarles el sueño este descenso acelerado hacia la
 extinción voluntaria.
Nos dicen que no tengamos hijos. No, en serio, los medios lo hacen, continuamente. Nos dicen que tener hijos es una irresponsabilidad porque el ser humano es el causante del Cambio Climático
Entiéndanme: no hay apenas noticia más importante que esta. Estamos hablando, como digo, de la extinción,
 de un fenómeno gravísimo, muy difícil de revertir, que agrava todos los problemas que se les pueda pasar
 por la cabeza; una España sin niños hoy es, a un plazo previsible, la quiebra del Estado del Bienestar, la 
imposibilidad de pagar las pensiones, el parón definitivo del crecimiento económico, la necesidad de una inmigración tan masiva que anegue por completo nuestra cultura e identidad, la absoluta falta de cohesión 
social, el descenso de la innovación… El fin, en definitiva.
¿Lo entienden? No hay magnitud, no hay dato más alarmante, ni el PIB, ni la inflación, ni la 
criminalidad ni ninguna otra. Y, ahora, pregúntense: ¿Se está debatiendo en el Congreso esta 
alarmante cifra en una sesión de urgencia? ¿Ocupa obsesivamente a los líderes de opinión? ¿Copa
 los titulares de prensa, abre los telediarios, da el tema central a las tertulias, alarma a nuestros 
profesores? ¿Qué hacen nuestros líderes, ya sean políticos, académicos, culturales o económicos?
Se lo diré: nos dicen que no tengamos hijos. No, en serio, los medios lo hacen, continuamente.
 Nos dicen que tener hijos es una irresponsabilidad porque el ser humano es el causante del 
Cambio Climático, fenómeno del que todavía no han sido capaces de dar una sola predicción que 
se haya cumplido.
Quitan a los padres toda autoridad sobre sus hijos, a quienes no pueden disciplinar de ningún modo
 pero de los que deben responder, sobre todo económicamente. No puedes educarles como consideres
 más conveniente, ni siquiera con el enorme esfuerzo económico de enviarles a un colegio privado, 
porque hay un plan de estudios y leyes que obligan, por ejemplo, a que a tu hijo o tu hija se 
le anime a ‘explorar’ su orientación o incluso identidad sexual desde la más tierna infancia.
Los salarios se congelan, especialmente los iniciales, con lo que, aun queriendo, es difícil para una
 pareja joven tener un hijo, no digamos dos o más.
La familia, que es de donde sale el grueso de la humanidad, es ridiculizada, atacada, 
desautorizada y debilitada desde todos los lados. El matrimonio es un contrato mucho más fácil de
 deshacer que el que te vincula al banco con una hipoteca, y el concepto mismo se ha banalizado al 
atribuirlo a tipos de uniones a las que no se parece, histórica o conceptualmente, ni por el forro.
Otro aspecto que nuestras élites alientan con vehemencia es el presentismo, es decir, se nos animan a
 dar solo importancia al aquí y ahora, a que tomemos decisiones en base a lo que vaya a resultar de
 inmediato, y a ignorar el futuro. ¿A quién le importa la posteridad? Eso se traduce en una mentalidad
 infantil, de niño caprichoso, con la que nada de lo que nos rodea, nada de esta riqueza acumulada 
que estamos esquilmando como herederos tarambanas, se hubiera creado jamás.
Luego está el feminismo, naturalmente. Al final, las que decidimos somos las mujeres, y el feminismo 
lleva décadas timándonos. Nos ha convencido de que trabajar para la propia familia por amor es 
denigrante y que hacerlo para una empresa sin rostro ni alma por dinero es el colmo de la dignidad. 
También nos ha animado a posponer todo lo posible el momento de formar una familia -no querrás 
quedarte atrás en tu carrera profesional, ¿no?- y a retrasar aún más la llegada de los hijos, ocultándonos
 los datos más elementales de la fertilidad femenina.
Así es cada vez más frecuente ver exitosas ejecutivas que gastan fortunas en clínicas de fertilidad
 anhelando lo que creían que siempre estaría ahí esperando a que tuvieran el capricho de perseguirlo. 
Preveo una espectacular bonanza económica para los veterinarios y los fabricantes de comida para gatos.
En estas condiciones tan adversas, aun queda una razón para luchar por tener hijos, la fe. 
Pero la descristianización de Occidente, y muy especialmente, de España, avanza a un ritmo aún más
 rápido que la caída de la natalidad. La élite es notoriamente hostil al cristianismo: el Estado es un dios
 celoso que no quiere rivales, las empresas prefieren empleados cuyas escasas o nulas cargas familiares 
les permitan estar siempre disponibles por un sueldo mísero, y la cultura -películas, series, novelas, 
canciones, lecciones académicas- está mñas que dispuesta a poner al servicio de ambos poderes su
 poderoso altavoz.

lunes, 24 de diciembre de 2018

¿Morir por las cuentas andorranas de la banda del 3%?

¿Morir por las cuentas andorranas

 de la banda del 3%?

Las izquierdas y algunos liberales de apellido ilustre buscan violentos en Vox, 
mientras ignoran las invocaciones a la guerra civil y la muerte que hace el presidente
 de la Generalitat desde su cómodo despacho. La pregunta es si habrá catalanes 
dispuestos a dar su vida por los ladrones del 3%, que al final era el 4%.


Un grupo de CDR nacionalistas catalanes cortan por la fuerza una autopista en Cataluña /EFE
Un grupo de CDR nacionalistas catalanes cortan por la fuerza una autopista en Cataluña /EFE
Un tipo repugnante a la vista y también al intelecto por su carácter racista y su desprecio a quienes
 entre sus paisanos no comparten sus delirios, llamado Quim Torra, invocó hace unos días la ‘vía eslovena’ 
para conseguir la independencia de Cataluña.
Ésta consistió, entre otras cosas, en una guerra de diez días en el verano de 1991 en la que murieron en 
torno a 80 personas. Fue la primera de las guerras de disolución de Yugoslavia en los años 90 del siglo XX 
en las que murieron 140.000 personas. La guerra en Eslovenia no fue a más debido al tamaño del 
territorio (como la provincia de Cáceres) y su homogeneidad étnica (90% de eslovenos). Los comunistas 
de Belgrado, reconvertidos en nacionalistas para mantenerse en el poder, prefirieron guardar sus fuerzas
 para enfrentarse a las guerras de Croacia y Bosnia-Herzegovina.
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La ‘vía eslovena’ ha sido el modelo copiado por los golpistas catalanistas desde hace tiempo. Al principio, 
borraron del PowerPoint la guerra y se quedaron con lo más bonito y sencillo. Un referéndum, unas leyes
 de desconexión, unas ‘performances’ en las calles con los entrenados de las Diadas, una proclamación 
parlamentaria de la ‘republiqueta’ y  una campaña internacional de relaciones públicas.
La ‘vía eslovena’ ha sido el modelo de los separatistas: una intervención internacional que obligue a Madrid a negociar con ellos
Todos los pasos anteriores conducirían a una intervención internacional que, junto con una quinta columna 
nacional, la formada por una parte apreciable de la izquierda, forzaría al Gobierno de España a abrir 
negociaciones con la Generalidad, que culminarían como poco en un régimen confederal.
Después de más de un año de aparente derrota, el ‘procés’ sigue en marcha y los separatistas mantienen 
su objetivo de que una especie de Congreso de Versalles obligue a España a darles su juguete. Sin embargo,
 el método ya es distinto, ya no se quieren bailes en las calles y chocolatadas en los colegios, sino unos
 cuantos muertos.
El 1 de octubre pasado Torra aconsejó a las bandas de matones que campan impunemente por Cataluña, 
seguir adelante con todas las consecuencias. Hagamos como ellos y estemos dispuestos a todo para vivir 
libres”. ¿Pues a que esperan él, su esposa y sus hijos para inmolarse los primeros por la ‘Dinamarca del sur’?,
 ¿o es que piensa que los charnegos agradecidos como Gabriel Rufián vayan a las barricadas?
Como el referéndum y la proclamación parlamentaria no han movido a la UE ni a la ONU, los golpistas catalanes buscan ahora que haya muertos
Que no estamos ante un único bocazas exaltado se comprueba cuando esta ocurrencia de los muertos
 como elemento imprescindible para la independencia empieza a ser común entre las ‘mentes pensantes’ 
del separatismo. Por ejemplo, el profesor universitario Agustí Colomines, ideólogo del partido de 
Puigdemont, subrayó en octubre que la ausencia de muertos estaba retrasando la independencia: “en 
todas las independencias del mundo ha habido muertos y, si decides que no quieres muertos, la
 independencia tarda más en llegar”.
¿De dónde va a salir la carne de cañón?, ¿qué catalanes van a imitar a los irlandeses o los polacos o los 
eslovenos o los finlandeses o los croatas que dieron la vida por su patria en el siglo XX?
Gracias a los jueces y fiscales españoles, vamos conociendo el grado de corrupción en la Cataluña 
gobernada por el que para el ABC fue el ‘español del año’ (¡enhorabuena, Luis María Ansón!). Jordi Pujol 
reconoció que tenía una fortuna de hasta 3.000 millones de euros en el extranjero. Su partido, CDC, 
fue condenado por cobrar casi siete millones de euros a Ferrovial para que las Administraciones catalanas
 le concedieran obras. Dos de sus caciques, Lluís Prenafeta y Macià Alavedra, evadieron más de 20 millones
 a la Hacienda española. Félix Millet y Jordi Montull, gestores del Palau de la Música, desviaron fondos de 
la institución para su beneficio propio. La lista es interminable.
Aunque el ‘procés’ es la culminación del separatismo catalán, sus dirigentes pretenden quedar impunes por sus corrupciones y robos
No se trata solo de delitos, sino también de corrupción ‘legal’. La esposa del huido Puigdemont cobra 6.000
 euros al mes por realizar un programa para la televisión de la Diputación provincial de Barcelona. Por 
cierto, amigo lector, ¿a que no sabía que la Diputación de Barcelona tiene una televisión pública?
Sin embargo, no hay que equivocarse y pensar, como hace la izquierda española, que todo el tinglado del 
‘procés’ es una cortina de humo para ocultar la corrupción; pero es innegable que los cabecillas buscan
 su impunidad y el disfrute de su malhabida fortuna en una ‘republiqueta’ hecha a su medida.
Estoy convencido de que el Gobierno de Sánchez y Borrell conoce los planes demenciales de los separatistas, 
como los conocía el Gobierno de Rajoy y Sáenz de Santamaría; pero también estoy convencido de que los 
socialistas mantendrán la misma política que los centristas del PP: no hacer nada. Lanzar palabras con la
 intención de que el sonido disuelva las amenazas como si fueran pesadillas de niños.
¿Encontrarán los Oriol-Ferrusola, los Torra, los Puigdemont y los Mas algún catalán imbécil que dé su vida por la ‘republiqueta’ del 3%?
Mientras tanto, la tensión sigue creciendo, como el vapor en una olla a presión. La impunidad de los
 terroristas verbales envalentona a sus seguidores y desespera a los ciudadanos que todavía cumplen las 
leyes. En España el Estado está permitiendo que unos desgraciados jueguen a la ruleta rusa con nuestras
 vidas y en algún momento el gatillo golpeará una bala. En las protestas de los ‘chalecos amarillos’,
 cuyas razones son, principalmente, económicas ya han fallecido cuatro personas.
Y entonces los catalanistas aplaudirán entusiastas, porque tendrán su muertecito.
¿Pero de verdad habrá catalanes que mueran por las cuentas andorranas de los Pujol?

domingo, 23 de diciembre de 2018

Feminazis: No dejes que la presunción de inocencia te estropee una buena denuncia

Feminazis: No dejes que la 

presunción de inocencia te estropee

 una buena denuncia

Una de las razones que explican el éxito de Vox (y también la rabieta que ha cogido
el establishment) es su enmienda a la totalidad a la Ley de Violencia de Género. 
El partido de Abascal quiere acabar con una ley injusta e ineficaz y desmantelar 
el chiringuito de las denuncias falsas.
 


En sus Cien propuestas, Vox incluye la derogación de la ley urdida por Zapatero y Fernández de la Vega; 
y la promulgación, en su lugar, de una ley de violencia intrafamiliar que proteja por igual a ancianos,
 hombres, mujeres y niños.
También quiere suprimir organismos feministas radicales subvencionados, “los pesebres” que se ha atrevido 
a señalar Rocío Monasterio; y poner coto a la picaresca de denuncias falsas que han brotado como setas 
al calor de esa ley.
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Se trata del primer partido político que dice que el emperador está desnudo; y el primero que planta cara 
a la red de asociaciones feministas que se lucran con la desgracia ajena. Como afirma Monasterio, éstas 
asociaciones “cobran además un plus por cada caso tramitado. Su incentivo es que haya más casos”.
Algunos medios, como Disitentia.com o Actuall lo ha documentado, explicando como funciona el perverso
 mecanismo de las denuncias falsas.
Vox no lo tiene fácil. Porque rema contra una corriente cultural que ha declarado la guerra al varón. 
El feminismo radical -ese que considera que “toda cópula es una violación”, en palabras de Andrea
 Dworkin- ha logrado imponer sus postulados, y los gobiernos de Occidente se los han comprado.
La responsable de asuntos sociales de VOX, Rocío Monasterio / Twitter
El hombre ya no es el compañero, sino el enemigo, como explica Jordan Peterson. Un ser primario y 
torpe, que lleva la violencia en los genes y al que es preciso reducir y reeducar. Un estorbo que, por no
 servir, casi no sirve ni para semental -con la reproducción asistida se puede prescindir del varón-.
Desde la corriente #metoo (que mezcla churras con merinas) hasta la prohibición del piropo, hay todo un 
movimiento que ha puesto al varón bajo sospecha, con un lema implícito: “no dejes que la presunción
 de inocencia te estropee una buena denuncia”.
Y si luego se demuestra que el varón era inocente… peor para el varón. Véase los casos de famas
 machacadas como las de Brett Cavanaugh, juez del Supremo de EEUU, al que acusaron falsamente
de violación; o del actor Morgan Freeman, víctima de un montaje para mancillar su imagen.
En España hay numerosos varones que lo han perdido todo por culpa la Ley de Violencia de Género, diseñada expresamente para discriminar a un sexo
No son los únicos: en España hay numerosos varones, gente anónima, que lo han perdido todo por culpa 
de la Ley de Violencia de Género, diseñada expresamente para discriminar a un sexo… y eso sí que es 
inconstitucional señoras Díaz (Susana), Celáa (Isabel) y Calvo (Carmen).
Aunque antes que inconstitucional, esa Ley se basa en una falacia conceptual: que la violencia tiene género. 
Cualquiera ve que no es así. Pero casi nadie se atreve a decirlo. Un socialista, Joaquín Leguina, lo advirtió
 en El País, allá por 2004, cuando el Gobierno Zapatero estaba gestando la ley: “la violencia de género es 
unidireccional, de hombres contra mujeres y nunca al revés”.
La ministra de Igualdad, Carmen Calvo, durante la comparecencia de este miércoles 20 de junio en el Congreso.
La ministra de Igualdad, Carmen Calvo, durante la comparecencia de este miércoles 20 de junio en el Congreso.
Y un juez del Supremo, Antonio Salas, fue una de las contadas excepciones en elevar la voz, al decir que
 esa Ley “rompe los principios del Derecho penal”.
La prueba es que no sólo hay mujeres muertas a manos de hombres -y, desde luego, nada hay más
lamentable y execrable-, sino también varones muertos a manos de ellas.
Pero esta última cifra se escamotea año tras año, e incluso se oculta en las estadísticas oficiales, porque 
dejaría en evidencia la falsedad del tinglado.
Vox es a David, lo que el establishment partidista a Goliat
Nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato. Entre otras razones, porque hay mucho dinero de por
 medio. Lo había desde el principio, cuando España iba a recibir 24.000 millones de euros, hasta el año 
2012, de los fondos europeos para políticas de Género; y para ello era preciso demostrar que la fémina era la 
víctima y el hombre el verdugo.
Y lo sigue habiendo ahora, con el Pacto de Estado para la Violencia de Género, que puso de acuerdo a
 todos los partidos políticos -excepto Podemos- en torno a una bolsa de 1.000 millones de euros.
Negro panorama, porque Vox es a David, lo que el establishment partidista a Goliat. Pero en esta lucha
 desigual, se ventila nada menos que el Estado de derecho, que se basa en la presunción de inocencia, 
y en la igualdad de todos -hombres y mujeres- ante la Ley. 

viernes, 21 de diciembre de 2018

El peligro de la ultra corrección política

El peligro de la ultra corrección

 política

La gente está hasta el moño de la corrección política y de ideologías absurdas
 que solo triunfan gracias al poder del estado. Hasta el moño de que haya temas
 tabú y de no poder opinar sobre lo que quiera, hasta el moño de que le digan
 que es radical por pensar.


La corrección política censura y uniformiza a los ciudadanos /Pixabay
La corrección política censura y uniformiza a los ciudadanos /Pixabay
A raíz de las elecciones andaluzas, los medios y la casta política se han llevado las manos a la cabeza.
 Y algunos dicen: ¡La ultraderecha ha entrado en las instituciones!
Incluso algunos han alentado a los suyos a tomar las calles para frenar el avance del fascismo en España. 
Y los autodenominados antisistema, obedientes a sus poderes, han salido a la calle con palos y banderas.
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España está dividida. La mitad pasa de estas tonterías, y la otra mitad se ha convertido en experta en movimientos sociales y se dedica a etiquetar al rival de extrema derecha, ultraderecha y otros tecnicismos.
No se salva nadie. Se han escrito ríos de tinta sobre la ultraderecha, sobre sus rasgos principales, sobre 
el porqué de su crecimiento y cien milongas más.
En lugar de decir: hemos fracasado, cada vez hay más gente harta de nosotros, y como caballeros aceptar la derrota, se erigen en dioses, patalean, lloran
Definirlo es mucho más sencillo de lo que parece, no hace falta vestirlo de palabras pomposas y teorías
 elaboradas.
La gente está hasta el moño de la corrección política y de ideologías absurdas que solo triunfan gracias
 al poder del estado, hasta el moño de que haya temas tabú y de no poder opinar sobre lo que quiera,
 hasta el moño de que le digan que es radical por pensar, hasta el moño de que con ligeras variantes, 
todos tengan el mismo fondo. A la postre, harta de que sea tan peligroso defender en la esfera 
pública, lo que es de sentido común.
Y el sistema es tan cobarde que, ante los resultados de unas elecciones, y en lugar de decir: hemos
 fracasado, cada vez hay más gente harta de nosotros, y como caballeros aceptar la derrota, se erigen 
en dioses, patalean, lloran, dan los últimos coletazos, visten a su oponente político de señor de las tinieblas, 
humillan a sus votantes, envían a sus lacayos a las calles a protestar e intentan, con juego
 sucio,  tapar la boca de cientos de miles que poco a poco empiezan a decir BASTA.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ultraizquierda y fascismo

CARTA DEL DÍA (ACTUALL)


 Ultraizquierda y fascismo

Buenos días.
Dice usted que la violencia y la intimidación son la quintaesencia del fascismo, y que por ello la ultraizquierda usa de los métodos del fascismo para tratar de imponer sus ideas.
En mi opinión, la ultraizquierda no usa los métodos del fascismo, sino los suyos propios, que han sido, son y serán siempre la violencia y la intimidación.
Hoy se trata de denigrar a la ultraizquierda llamándola fascista, como si solo el fascismo fuera un movimiento malvado y perverso. Pero solo es necesario echar un vistazo a la historia para comprobar la cantidad de crímenes que lleva a sus espaldas la ultraizquierda en España y en el mundo.
Y siendo la ideología de la ultraizquierda muy anterior a la del fascismo, sería más propio decir que el fascismo utiliza los métodos de la ultraizquierda para imponer sus ideas y deseos (violencia e intimidación, quintaesencia de la ultraizquierda).
Por eso creo que deberíamos llamar a las cosas por su nombre, y dejar de confundir a la gente.
Saludos.
Jorge R. B.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Monstruos enjaulados

TRIBUNA
Mateo Requeséns: 

Monstruos enjaulados

Opinión
Mateo Requeséns