martes, 18 de septiembre de 2018

El PSOE la tiene tomada con las iglesias porque tiene fijación por la Iglesia

El PSOE la tiene tomada con las iglesias porque tiene fijación por la Iglesia

El PSOE mata tres pájaros de un tiro con su nueva ofensiva contra los templos: hacerles pagar el IBI y mitigar así las arcas que ellos mismos han vaciado, hacer guiños al Jurásico podemita, y distraer al público. Pero además hay una razón de fondo.
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Catedral de Córdoba / Wikipedia
Catedral de Córdoba / Wikipedia
El PSOE tiene fijación por la Iglesia. Siempre la tuvo. Una veces queriendo meterse como corrosivo caballo de Troya, entre el almíbar y el cumbayá, con Cristianos para el Socialismo… otras, entre el acíbar y las teas encendidas, como se vió en la II República. Pero tratando siempre de dominarla o de mangonearla, con fijación freudiana.
Es lo que hizo el PSOE de Felipe González al hacerle una llave de judo a los colegios religiosos, mediante el sutil chantaje de los conciertos –simplificando mucho: yo te doy la pasta y tú me das las cabecitas de los escolares-. Aquella fue, en los años 80, una desamortización educativa, menos ruidosa que la de Mendizábal y Madoz del siglo XIX, pero de efectos más devastadores.
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Ya sin caretas, otro socialista, Zapatero, da otra vuelta de tuerca con Educación para la Ciudadanía, al romper la neutralidad del Estado e imponer el adoctrinamiento en las aulas, desencandenando una ofensiva laicista cuyo objetivo era erradicar la religión de la vida pública. Que no molesten, que no hablen, que no rechisten…
El siguiente paso en la hoja de ruta era asestar otro golpe contra la libertad religiosa, al reclamar la propiedad de los templos de España. Y el PSOE, otra vez, consigue –en 2017, con Rajoy en el Gobierno- que el Congreso registre una proposición no de ley para reclamar la titularidad del dominio o de otros derechos reales inmatriculados en el Registro a favor de la Iglesia.
El clima con Pedro Sánchez es más cristianófobo que en tiempos de González o Zapatero
Un año después y con Pedro Sánchez en la Moncloa, el Gobierno socialista ultima el listado de iglesias –incluida la Mezquita-Catedral de Córdoba y otras 31 catedrales- y anuncia que impugnará unas 3.000 inmatriculaciones, al considerar que son bienes de dominio público. Y la Conferencia Episcopal ha respondido que estamos ante una nueva desamortización.
El clima es ahora más agresivo y cristianófobo que en tiempos de González y Zapatero. El alcalde proetarra de Pamplona profana la eucarístia; la horda podemita asalta la Complutense y ediles de izquierda retiran cruces de iglesias y cementerios.
Sánchez, el presidente “cum fraude” no quiere ser menos y ahora la toma con los templos.
Sin embargo esta vez pincha en hueso. Porque la ofensiva de las inmatriculaciones tiene escaso futuro y ningún fundamento jurídico. No lo decimos nosotros sino el Derecho, los jueces y los registradores.
Por tres razones.

Primera, porque el propietario de los templos no son los ayuntamientos o el Estado.

La propietaria es la Iglesia desde tiempo inmemorial. La Mezquita-Catedral de Córdoba, por ejemplo, lo es desde 1236, cuando Fernando III el Santo reconquista la ciudad. Aunque un informe de expertos salga diciendo ahora que “nunca” fue propiedad de la Iglesia.
Claro que el informe es de encargo y entre los expertos figura alguien tan poco imparcial como la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que como todo el mundo sabe es un pozo de sabiduría y un Himalaya de rigor: es la que confundió el latín (dixit) con los dibujos animados (Pixi, Dixi), la que dijo que el dinero público no es de nadie, o que la Constitución adolece de lenguaje inclusivo. Un poema.
¿Y el Registro? alega el Gobierno. Hay que recordarle que el registro de la propiedad no te convierte en propietario. Lo único que hace es declarar un derecho que ya existe fuera del registro, como el que ya tenía la Iglesia.
No se es propietario porque se inscribe un inmueble en el Registro, sino que se inscribe en el Registro porque se es propietario del inmueble. Pero la izquierda ignora interesadamente cosas tan elementales.

Segunda, la Iglesia es propietaria porque ha sido dueña de esos bienes durante siglos

¿Y de dónde saca la Iglesia ese derecho de propiedad? Del uso continuado e indiscutido a lo largo de los siglos. Ya que uno de los modos de adquirir la propiedad está ligado al paso del tiempo: es lo que se llama usucapión.
Basta la posesión –es decir, la tenencia y uso material del inmueble– en concepto de dueño, pública, pacífica y no interrumpida durante más de 30 años para que el poseedor adquiera la propiedad.
Así ha sucedido, de hecho, con la mayor parte de las catedrales, santuarios, ermitas o casas parroquiales (algunas se remontan a la época de los godos, hace 15 siglos).
Eso explica que el Reglamento hipotecario exceptuara inscribir los templos dedicados al culto. No era preciso inscribirse en el registro de la propiedad por la sencilla razón de que su propiedad era notoria e indiscutida.

Tercera, si alguien reclama un templo es él y no la Iglesia quien debe demostrar que es el propietario

Iglesias parroquiales, ermitas o cementerios son bienes de la Iglesia, no bienes de dominio público. De suerte, que si alguien quiere pleitear reclamándolos debe demostrarlo aportando una prueba mayor en sede judicial. Y habrá que distinguir, caso por caso, si son o no bienes de dominio público.
Para impugnar la inscripción de un inmueble en el Registro de la Propiedad es preciso ser titular de un derecho de propiedad (o de otro derecho real) no inscrito, erróneamente inscrito o lesionado por el derecho inscrito.
En resumen, no basta alegar que tal o cual bien no es de la Iglesia sino del Estado, o de un ayuntamiento, como pretende ahora el Gobierno. El que lo reclama debe demostrar que él es el propietario.
Es lo que le pasó al consistorio podemita de Zaragoza que reclamaba la catedral de La Seo. Cinco catedráticos de Derecho Civil demostraron que era dudosa la legitimación del Ayuntamiento para impugnar la inmatriculación del templo, ya que para poder hacerlo, el consistorio tendría que alegar y probar que la propiedad de la catedral le corresponde a él.
Entonces, si desde el punto de visto jurídico la iniciativa socialista está llamada al fracaso ¿por qué insisten?
El PSOE lleva en los genes el ADN liberticida y anticlerical
Por una razón coyuntural y otra de fondo.
La coyuntural. El PSOE sanchista es un Gobierno cogido con alfileres, con sólo 84 diputados, que sobrevive con la respiración artificial de los saurios podemitas, sin otro proyecto que mantenerse en el poder.
Se le encienden las luces rojas de la economía, se le dispara el desempleo, le dimiten los ministros, le pillan al presidente plagiando tesis y amenazando a medios de comunicación. El Gobierno es un puro despropósito y el presidente, un puro fraude. Y necesita golpes de efecto para desviar la atención inventándose problemas donde no los hay.
La de fondo. El PSOE lleva en los genes el ADN liberticida y anticlerical. Socialismo y cristianismo son como el agua y el aceite. No me lo invento… Lo dicen ellos mismos: el Partido incubó la Fundación Cives, una de las puntas de lanza del laicismo, con conspicuos dirigentes socialistas como Gregorio Peces Barba o Alvaro Cuesta.
Y el propio Pedro Sánchez dijo, negro sobre blanco, que quería «derogar los acuerdos con la Santa Sede» y que su partido sea la «referencia» de la laicidad en España.
Y en esas están, tratando de devolver al cristianismo a la catacumba y sacudiendo a quienes ponen la otra mejilla. Mientras nadie le pare los pies…



domingo, 16 de septiembre de 2018

En defensa del doctor Sánchez (Juan Manuel de Prada)


En defensa del doctor Sánchez» 

por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 15/IX/2018.
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Anda el facherío patrio muy exaltado, lanzando insidias contra la tesis del doctor Pedro Sánchez. No podemos admitir que la valía del genio inmortal sea pisoteada por los envidiosos y los mediocres. Así que hemos decidido salir en su defensa.

Se acusa al doctor Sánchez de plagiar en su tesis informes ministeriales y artículos académicos. Borges nos enseñaba que el Quijote escrito por Cervantes era una obra muy distinta al mismo Quijote escrito con las mismas palabras por Pierre Menard. Cervantes, escribiendo a principios del siglo XVII, se dejaba llevar por las inercias de la retórica y el pensamiento propios de su época; Pierre Menard, en cambio, al transcribir las mismas palabras tres siglos después, estaba esforzándose por imitar una obra de regusto arcaizante. Pues algo semejante ocurre en este caso. Cuando leemos los pasajes de los informes y artículos que el doctor Sánchez habría supuestamente fusilado, nos tropezamos con una prosa farragosa, mazorral e inepta. En cambio, cuando leemos esos mismos pasajes en la tesis del doctor Sánchez nos admira que un hombre tan brillante y perspicaz se haya rebajado hasta el extremo de renunciar a su prosa eximia, imitando a la perfección la prosa farragosa, mazorral e inepta que aparentemente copia. ¡Sobrecoge pensar en los esfuerzos ímprobos y humildísimos que el doctor Sánchez habrá tenido que realizar, para desasirse de sus ideas geniales y de su escritura llena de donaire! También se acusa al doctor Sánchez de que su tesis incluye pasajes de artículos que había antes firmado en comandita con profesores que luego fueron vocales en su tribunal de tesis. Esto, a simple vista, podría constituir una prevaricación como un castillo. Pero, ¿quién puede resistir la tentación de hacer una aportación a la obra inmortal de un genio, aunque sea renunciando a la propia autoría? Sabemos que fueron muchos (empezando por Sócrates) los filósofos griegos a quienes no importó hacer aportaciones a los diálogos que luego firmaría Platón. Sabemos que los aprendices del taller de Tiziano hicieron contribuciones anónimas a los lienzos que luego firmaba el maestro. ¿Quién no querría colar de matute algún hexámetro de cosecha propia en La Ilíada? ¿Quién no desearía dar alguna pincelada inadvertida en Las Meninas? ¿Cómo vamos a reprochar a esos profesores una venial prevaricación, si a cambio sus palabras forman ya parte de una obra imperecedera, en íntima amalgama con las palabras de un hombre preclaro y providencial? Sólo los miserables y los ruines podrán hacerlo.

Al doctor Sánchez se le acusa, en fin, de haber recurrido a los servicios de un negro para concluir su tesis. Es verdad que el propio doctor Sánchez ha reconocido por escrito, en un reciente e inefable lapsus, que no tuvo tiempo para investigar. Pero, ¿por qué hemos de concluir que la investigación se la hizo un negro? Tampoco San Isidro tenía tiempo para arar sus tierras; pero a nadie se le ocurre pensar que tenía un negro que se las arase. Yo prefiero pensar que fueron ángeles quienes le hicieron al doctor Sánchez esta tarea, como antes se la hicieron a san Isidro; aunque, desde luego, no descarto que fuesen angelitos negros, pues -como nos enseña Machín- también se van al cielo todos los negritos buenos. Ciertamente, san Isidro era más devoto que el doctor Pedro Sánchez; pero los ángeles no sólo ayudan a los hombres santos y devotos, sino también a los genios de cuyos logros depende el progreso de la Humanidad.

Cese, pues, el facherío patrio en sus insidias y deje de recelar del doctorado de nuestro eximio presidente, tan intachable como el doctorado por la universidad de Osuna que exhibía don Pedro Recio de Tirteafura, aquel personaje cervantino.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Derechofobia: la leyenda negra de la que se aprovechan Sánchez e Iglesias

Derechofobia: la leyenda negra 

de la que se aprovechan Sánchez 

e Iglesias

A la imperiofobia ha sucedido la derechofobia, y ahí nos tienen cogidos por
los mismísimos unos listillos, que exigen que les pongamos alfombra roja 
para entrar en la Moncloa como Pedro por su casa a fin de saquear las arcas
 -”nuestras” arcas-, y nos restriegan el cadáver del Caudillo por la cara.

 
Un mar de banderas rojigualdas, en la concentración por la Unidad de España celebrada el 7 de octubre de 2017 en Madrid /Efe
Un mar de banderas rojigualdas, en la concentración por la Unidad de España celebrada el 7 de octubre de 2017 en Madrid /Efe
Ya lo advierte Elvira Roca Barea, autora de Imperiofobia y leyenda negra: los españoles no
 levantamos cabeza desde que la propaganda protestante propaló su demoledor relato y nos dejó
 la autoestima por los suelos.
Han pasado cinco siglos de aquello y continuamos avergonzándonos de la Contrarreforma y 
creyéndonos que Isabel la Católica era poco menos que Adolf Eichmann, cazador de hebreos; 
y Pizarro y Cortés, unos genocidas del tamaño de Pol Pot y los kmers rojos de Camboya.
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Lo malo es que en el siglo XXI, el siglo del #Metoo y la corrección política, se han juntado el hambre
 y las ganas de comer, y ha venido la izquierda radical para flagelarnos con el nudoso látigo
 del franquismo y del guerracivilismo.
Si el arma que funcionó con la leyenda negra fue la propaganda; el arma que lleva funcionando en
 España desde que murió Franco es el complejo. A la imperiofobia ha sucedido la derechofobia y 
ahí nos tienen cogidos por los mismísimos unos listillos, que exigen que les pidamos perdón por existir, 
les pongamos alfombra roja para entrar en la Moncloa como Pedro por su casa a fin de saquear 
las arcas -”nuestras” arcas-, y encima nos restriegan el cadáver del Caudillo por la cara.
Con ese truco de prestidigitador de pueblo, nos tienen distraídos y pretenden hacernos olvidar sus fechorías del pasado y del presente
Con ese truco de prestidigitador de pueblo, nos tienen distraídos y pretenden hacernos olvidar sus
 fechorías del pasado y del presente.
Las del pasado: los 1.300 muertos de la Revolución de Asturias o los 500.000 kilos de oro saqueados
 del Banco de España  (Memoria Histórica vendo que para mí no tengo);  y las del presente: se
 han estrenado con lo que mejor se les da… destruir puestos de trabajo, los 202.996 del mes de
 agosto, el peor de la década; y están dejando que los ‘indepes’ nos birlen Cataluña delante de
 nuestras narices.
¿Y qué hacemos nosotros? Doblar el espinazo en ángulo de 45 grados. ¿Cuarenta y cinco grados?
 El miedo a parecer que somos españoles nos hace flexibles hasta lo inverosímil. Nos avergonzamos
 de la bandera, del himno, de la Constitución (esa que se fundamenta en “la indisoluble unidad
de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”… ¿no sé si acuerdan de ella?).
Los españoles del último medio siglo nos hemos tragado el camelo que identificaba derecha con 
dictadura, y el rojo y gualda con el fascismo (¿qué tendrá que ver?); y eso explica el circumloquio 
afeminado (el “centro-reformismo”) y el silencio de los corderos.
El complejo ‘azul’, como la leyenda ‘negra’, se alimenta de mentiras. O de medias verdades, 
que es la forma más sibilina de mentir.
Es indiscutible que el general Franco se sublevó contra el orden establecido (la II República) y
 que la España de 1939 a 1975 no fue una democracia. Pero veamos la otra cara de la moneda: 
el orden establecido se había convertido en un Estado títere de Stalin, gracias, entre otros, 
al PSOE del jefe de Gobierno Juan Negrín. Y eso sí que es indiscutible.
Y en la segunda parte del Régimen franquista (desde el Plan de Estabilización económica de 1959
 hasta 1975) España experimentó una espectacular modernización, que junto con la aparición de
 una clase media sentó las bases de la llegada de la democracia y del periodo de prosperidad más
 largo de los últimos dos siglos.
También era media verdad la muerte de indígenas en el Nuevo Mundo. Sólo una parte es atribuible 
a los conquistadores: muchos perecieron por guerras intestinas y muchos más por demoledoras 
epidemias, como explica Elvira Roca. Los reyes de España no consideraban colonias las tierras 
del Nuevo Mundo, ni esclavos a los indios sino ciudadanos,  gracias a un decreto de 1.500 firmado
 por la denostada y ‘facha’ Isabel la Católica. Y las Leyes de Indias, un invento español basado
 en el respeto a la dignidad inviolable de la persona, es el gran antecedente de los Derechos Humanos.
Mal que les pese a Evo Morales y al bolivariano Iglesias, la América Hispana del siglo XVIII nada
 tenía que envidiar a las trece colonias de los nacientes Estados Unidos: era superior en urbanismo, 
transportes, comercio o universidades -las dos primeras de todo el Continente fueron la de San 
Marcos de Lima y la de Santo Tomás de Aquino de Santo Domingo, en el siglo XVI, casi cien años
 antes que Harvard-.
Y un luterano, el geógrafo alemán Von Humboldt cuenta, tras recorrerlas a principios del siglo
 XIX, que “ninguna ciudad del Nuevo Mundo, sin exceptuar las de los Estados Unidos, posee 
establecimientos científicos tan grandes y sólidos como los de la capital mexicana”.
Se diría que la monarquía, aquejada de derechofobia y rehén del Frente Popular y los indepes, no se atreve a reivindicar en voz alta el Nacimiento de una Nación
Y sin embargo… seguimos arrastrando el fardo de la culpabilidad y la baja autoestima, como se 
ha visto en el deslucido y tímido debut de la princesa Leonor en Covadonga, cuando se cumplen
1.300 años del reino de Asturias, el nacimiento de una nación, y los 100 de la coronación de la Santina.
Se diría que la monarquía, aquejada de derechofobia y rehén del Frente Popular y los indepes, no
 se atreve a reivindicar en voz demasiado alta el Nacimiento de una Nación.
Cuando la gesta de D. Pelayo es nuestra denominación de orígen -como ha escrito el obispo 
Jesús Sanz en un artículo que no tiene desperdicio-, junto con la doble herencia (romana y cristiana)
 y la tozuda determinación mantenida a lo largo de ocho siglos sacudirse el yugo musulmán.  
Si nosotros no recuperamos ese ADN y no nos sacudimos el yugo de los complejos terminaremos
 como los atemorizados británicos del siglo XXI, turbados antes los turbantes, que ya casi 
no enseñan a Rudyard Kipling en los colegios para no herir sensibilidades.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Chantaje saudí. Las ‘bombas buenas’ de Pepote Borrell

Chantaje saudí. Las ‘bombas buenas’ 

de Pepote Borrell

Al final, el feminista y pacifista Gobierno de España seguirá vendiéndole bombas a 

los fanáticos y machistas saudíes.

Don José Borrell nos ha explicado que las bombas que España le seguirá vendiendo a Arabia Saudí son bombas buenas
Don José Borrell nos ha explicado que las bombas que España le seguirá vendiendo a Arabia Saudí son bombas buenas
Don José Borrell nos ha explicado que las bombas que España le seguirá vendiendo a Arabia Saudí son bombas buenas, de alta precisión y más alta tecnología. Esta aclaración me ha dejado tranquilo: se trata de bombas buenas, no de bombas fascistas.
Mientras, Margarita Robles hace mutis por el foro: se pueden sacrificar muchas cosas por los ideales, pero no el cargo
 
Al locuaz Borrell no le salían las palabras en esta ocasión pero, al final, nos ha vendido el producto bomba con no escasa argumentación: se trata de bombas de precisión. Eso es otra cosa.
Mientras, Margarita Robles hace mutis por el foro: se pueden sacrificar muchas cosas por los ideales, pero no el cargo de ministra de Defensa. Eso sería reaccionario.
Y eso exigirá que Podemos se rasgue las vestiduras durante no menos de siete días
 
¿Y Podemos? Podemos se va a rasgar las vestiduras durante no menos de siete días. Luego volverá a lo suyo: mover los hilos de su títere favorito: un tal Pedro Sánchez.

jueves, 13 de septiembre de 2018

DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (Juan Pablo Mañueco)

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    Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 3: "Diccionario castellano de urgencia (abreviado)"

    El libro de 240 páginas, con Prólogo/Ensayo inicial de 60 páginas "Contra la Leyenda Negra castellana" y el resto los poemas que más abajo en el Índice se indican, se recibe en 24 horas por correo urgente, a través de la empresa MRW, al precio de 20 euros + 6 de gastos de envío, pidiéndolo a jpmanueco@yahoo.es

    Poema 3
    DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (abreviado)

    Castilla. Lugar entre montañas, valles y desfiladeros
    que fue poblándose en el siglo VIII de castillos o castros ligeros.

    Bardulia o Vardulia. Nombre y mundo y orbe y pueblo prerromano incorporado
    al pueblo nuevo, que su territorio de castillos defensivos, desde el VIII, ha llenado.

    Castro Urdiales: El castro de los Várdulos junto al mar Bárdulo.
    de la bárdula futura Castilla la primera costa y salino ángulo.

    Castilla, condado: Territorio montañoso y marino dependiente de otros que sale de la noche
    y va adquiriendo autonomía lentamente entre los siglos IX y el XI.

    Castilla, reino. Territorio independiente que alcanza desde el mar hasta Sierra Morena
    entre el once y el trece, en mezcla de agua, montaña, sierra y llanura terrena.

    Castilla, Corona. Reino unitario, con otros reinos y señoríos nominales
    en su interior, que llega desde el XIII al XVIII, con los Decretos de Nueva Planta finales.

    Castilla la Vieja y la Nueva: Nombre tradicionales que se oficializan (sin contenido propio) nominalmente
    para describir administrativamente desde Santander a Sierra Morena durante el XVIII, el XIX y el XX.

    Castilla, leyenda negra. Creación desarrollada por los regionalismos periféricos decimonónicos
    para presentarse a sí mismo impolutos, siendo todas las culpas de Castilla, o sea, del “Otro”.

    Castilla, leyenda negra propia. La “otredad” odiosa de Castilla es asumida
    desde fines del XIX por parte de algunos propios castellanos y escritores foráneos sobre la misma.

    Castilla, excusa para inquirir sobre España sin verla a ella. Tema literario
    gestado en el XIX por izquierdas y derechas y que ocupó escritos y pensamiento filosófico vario.

    Castilla, continuación de la misma excusa. Su cúspide se alcanzó con el Desastre del 98,
    cuando todo intelectual fue atacado por un pesimismo que necesitaba descargarse sobre un territorio ya sin punta, sin defensa y mocho.

    Castilla, de feraces valles antiguos a exclusivo páramo. El pesimismo amargo
    del 98 –Maeztu al frente- decidió que Castilla era solamente el horrible páramo,
    poblado por unos hombres cainitas con odio al agua y al árbol,
    sin nada de la hermosa perspectiva de su tierra que habían dado desde el inicio los literatos castellanos.

    También el vasco Maeztu creó el concepto de “Hispanidad” para que no quedara en tal concepto -de Castilla- ni el rastro.

    Este concepto es, por otra parte, el vigente modelo de educación de los castellanos,
    a quienes se les inculca e inculpa por diferentes métodos que son sólo un pardo páramo,
    siendo lo que se salga de ese tópico (parte de todas las cordilleras montañosas relevantes de España, menos el Pirineo, y alguna de ellas por entero, a ambos lados), anomalías excepcionales e irrelevantes de lo castellano.

    Castilla, años treinta del XX. Mientras las gentes del 98 y sus continuadores,
    seguían hablando de pardos páramos en sus libros y en sus “Campos”, algunos castellanos regeneracionistas clamaban por reconstruir la tierra de sus mayores,
    pero hacía más de un siglo que sólo Triespaña (Madrid, Barcelona, Bilbao), y sólo para sí misma, estaba desde el BOE, en su provecho mandando.

    Castilla, convertida en una nueva “otredad”, ahora de sí misma-.

    Desde el 98 en adelante la “otredad” periférica de Castilla
    fue tomada filosóficamente también en otredad de sí misma.

    Ella no era nada… Sólo soporte de España.
    Debía seguir –y sintiéndose feliz- siendo inmolada.

    Como, por otra parte ocurría, más o menos desde el XVI, con la llegada
    de los Austrias.

    En el XX se le explicó y educó en que debía seguir anulándose y sacrificándose por España.

    Castilla, despoblada. Los años centrales del XX despueblan a Castilla
    hasta densidades de población que son ni europeas ni mundiales, sino siberianas o árticas.

    Castilla, aventada. Y si ya se había usurpado su alma para aplicársela sólo a España.
    Y si ya se había aventado su gente, para convertirla en un territorio fantasma.
    Ahora había que aventar su cuerpo, para también físicamente trocearla.

    Durante la Transición del XX, sin que nadie lo pida, sino que así se impone desde arriba,
    en cinco trozos de nada, se parte y avienta la tierra de Castilla.

    Postada para seguir escribiendo este “Diccionario castellano” en el futuro:

    ¿Qué queda, pues, de Castilla en esta fecha, en esta data?

    Una cultura imponente, que sólo hace falta por verla darle su nombre: ¡Cultura castellana!

    Y parte de esa cultura se halla en las comunidades de Castilla y León, Castilla-la Mancha (una de sus múltiples y varias comarcas), Madrid, la Rioja y Cantabria.

    Eso es culturalmente –en cultura culta y popular- la descomunal cultura castellana.
    El resto de lo que se ha creado en su lengua es Castellanidad o Hispanidad, como cada cual quiera llamarla.

    Lo de puertas adentro. Cultura castellana –la de Cervantes, la de Quevedo- se llama.

    Juan Pablo Mañueco, "Otros campos de Castilla", septiembre 2018

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    Para otra información, distinta ya al poema, adicional sobre qué fue y qué intentó al Generación castellana de los 80, se puede leer la siguiente entrevista al autor del libro:


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    Para leer el Prólogo/Ensayo de este mismo libro, titulado el Prólogo "Contra la leyenda negra castellana" ir a este enlace:


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    Finalmente, el Índice completo de "Otros campos de Castilla", que indica el contenido completo del libro y que enmarca en su lugar este poema 3 que se ha ofrecido, se puede leer aquí: