jueves, 13 de septiembre de 2018

DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (Juan Pablo Mañueco)

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    Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 3: "Diccionario castellano de urgencia (abreviado)"

    El libro de 240 páginas, con Prólogo/Ensayo inicial de 60 páginas "Contra la Leyenda Negra castellana" y el resto los poemas que más abajo en el Índice se indican, se recibe en 24 horas por correo urgente, a través de la empresa MRW, al precio de 20 euros + 6 de gastos de envío, pidiéndolo a jpmanueco@yahoo.es

    Poema 3
    DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (abreviado)

    Castilla. Lugar entre montañas, valles y desfiladeros
    que fue poblándose en el siglo VIII de castillos o castros ligeros.

    Bardulia o Vardulia. Nombre y mundo y orbe y pueblo prerromano incorporado
    al pueblo nuevo, que su territorio de castillos defensivos, desde el VIII, ha llenado.

    Castro Urdiales: El castro de los Várdulos junto al mar Bárdulo.
    de la bárdula futura Castilla la primera costa y salino ángulo.

    Castilla, condado: Territorio montañoso y marino dependiente de otros que sale de la noche
    y va adquiriendo autonomía lentamente entre los siglos IX y el XI.

    Castilla, reino. Territorio independiente que alcanza desde el mar hasta Sierra Morena
    entre el once y el trece, en mezcla de agua, montaña, sierra y llanura terrena.

    Castilla, Corona. Reino unitario, con otros reinos y señoríos nominales
    en su interior, que llega desde el XIII al XVIII, con los Decretos de Nueva Planta finales.

    Castilla la Vieja y la Nueva: Nombre tradicionales que se oficializan (sin contenido propio) nominalmente
    para describir administrativamente desde Santander a Sierra Morena durante el XVIII, el XIX y el XX.

    Castilla, leyenda negra. Creación desarrollada por los regionalismos periféricos decimonónicos
    para presentarse a sí mismo impolutos, siendo todas las culpas de Castilla, o sea, del “Otro”.

    Castilla, leyenda negra propia. La “otredad” odiosa de Castilla es asumida
    desde fines del XIX por parte de algunos propios castellanos y escritores foráneos sobre la misma.

    Castilla, excusa para inquirir sobre España sin verla a ella. Tema literario
    gestado en el XIX por izquierdas y derechas y que ocupó escritos y pensamiento filosófico vario.

    Castilla, continuación de la misma excusa. Su cúspide se alcanzó con el Desastre del 98,
    cuando todo intelectual fue atacado por un pesimismo que necesitaba descargarse sobre un territorio ya sin punta, sin defensa y mocho.

    Castilla, de feraces valles antiguos a exclusivo páramo. El pesimismo amargo
    del 98 –Maeztu al frente- decidió que Castilla era solamente el horrible páramo,
    poblado por unos hombres cainitas con odio al agua y al árbol,
    sin nada de la hermosa perspectiva de su tierra que habían dado desde el inicio los literatos castellanos.

    También el vasco Maeztu creó el concepto de “Hispanidad” para que no quedara en tal concepto -de Castilla- ni el rastro.

    Este concepto es, por otra parte, el vigente modelo de educación de los castellanos,
    a quienes se les inculca e inculpa por diferentes métodos que son sólo un pardo páramo,
    siendo lo que se salga de ese tópico (parte de todas las cordilleras montañosas relevantes de España, menos el Pirineo, y alguna de ellas por entero, a ambos lados), anomalías excepcionales e irrelevantes de lo castellano.

    Castilla, años treinta del XX. Mientras las gentes del 98 y sus continuadores,
    seguían hablando de pardos páramos en sus libros y en sus “Campos”, algunos castellanos regeneracionistas clamaban por reconstruir la tierra de sus mayores,
    pero hacía más de un siglo que sólo Triespaña (Madrid, Barcelona, Bilbao), y sólo para sí misma, estaba desde el BOE, en su provecho mandando.

    Castilla, convertida en una nueva “otredad”, ahora de sí misma-.

    Desde el 98 en adelante la “otredad” periférica de Castilla
    fue tomada filosóficamente también en otredad de sí misma.

    Ella no era nada… Sólo soporte de España.
    Debía seguir –y sintiéndose feliz- siendo inmolada.

    Como, por otra parte ocurría, más o menos desde el XVI, con la llegada
    de los Austrias.

    En el XX se le explicó y educó en que debía seguir anulándose y sacrificándose por España.

    Castilla, despoblada. Los años centrales del XX despueblan a Castilla
    hasta densidades de población que son ni europeas ni mundiales, sino siberianas o árticas.

    Castilla, aventada. Y si ya se había usurpado su alma para aplicársela sólo a España.
    Y si ya se había aventado su gente, para convertirla en un territorio fantasma.
    Ahora había que aventar su cuerpo, para también físicamente trocearla.

    Durante la Transición del XX, sin que nadie lo pida, sino que así se impone desde arriba,
    en cinco trozos de nada, se parte y avienta la tierra de Castilla.

    Postada para seguir escribiendo este “Diccionario castellano” en el futuro:

    ¿Qué queda, pues, de Castilla en esta fecha, en esta data?

    Una cultura imponente, que sólo hace falta por verla darle su nombre: ¡Cultura castellana!

    Y parte de esa cultura se halla en las comunidades de Castilla y León, Castilla-la Mancha (una de sus múltiples y varias comarcas), Madrid, la Rioja y Cantabria.

    Eso es culturalmente –en cultura culta y popular- la descomunal cultura castellana.
    El resto de lo que se ha creado en su lengua es Castellanidad o Hispanidad, como cada cual quiera llamarla.

    Lo de puertas adentro. Cultura castellana –la de Cervantes, la de Quevedo- se llama.

    Juan Pablo Mañueco, "Otros campos de Castilla", septiembre 2018

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    Para otra información, distinta ya al poema, adicional sobre qué fue y qué intentó al Generación castellana de los 80, se puede leer la siguiente entrevista al autor del libro:


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    Para leer el Prólogo/Ensayo de este mismo libro, titulado el Prólogo "Contra la leyenda negra castellana" ir a este enlace:


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    Finalmente, el Índice completo de "Otros campos de Castilla", que indica el contenido completo del libro y que enmarca en su lugar este poema 3 que se ha ofrecido, se puede leer aquí:

miércoles, 12 de septiembre de 2018

España ¿ Grande y Libre?

España  ¿ Grande y Libre? 





A LA GENERACIÓN CASTELLANA DE LOS OCHENTA (Juan Pablo Mañueco)

Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 2: "A la Generación de los 80..."

El libro de 240 páginas se consigue por correo contra reembolso de 20 euros, pidiéndolo a jpmanueco@yahoo.es

A LA GENERACIÓN CASTELLANA DE LOS OCHENTA

Más allá de los otoños caídos desde el árbol del pasado

I. Era entonces

Nos juntábamos. Era entonces,
en el Monasterio madrileño del Paular, fundacionales, allá
por el ochentaitantos, y uno o dos seguramente.

No entre nieve, como suelen teñirse los inviernos serranos. No.

Sin nieve en las cumbres azules de Castilla, que luego
cuando se ponen grises y la lluvia las golpea con sus baquetas de agua,

sobre su gran tambor pétreo, rocoso, terráqueo…

-como sonidos del cielo llenando de boquetes y breves pozos
que después serán regueros
la Sierra de Guadarrama,
allí,
en Rascafría-

suenan a eras, a granito, a siglos, a arte, a literatos -ellos dirían a “letrados”- medievales, renacientes, barrocos, románticos, del veinte…

¡Claras piedras claras de Rascafría, en el Monasterio del Paular, negras pizarras resistentes, arbustos, palos, árboles, cumbres, culminaciones de cúlmenes!

¿Te acuerdas, Gonzalo Martínez Díez, aunque te hayas quedado allí en Villagarcía de Campos, para siempre?

¿Te acuerdas José María Álvarez de Eulate, cómo mayo
nos encendía con sus luces y esperanzas?

¿Y tú, Octavio Uña, zamorano casi rayano con León, claro timbre de voz, declamación cuajada de tonos y de gestos en la mano?

¿Recuerdas, Jesús
Torbado, el leonés de Sahagún,
que estuvimos hablando de “El niño García Pérez etcétera” y de “Una defensa de Castilla”,
la conferencia que pronunciaste en el Ateneo barcelonés,
que tantas verdades decía?

Por eso tantas persecuciones te ocasionó por el sectarismo rampante
que había empezado a tomar en propiedad toda Cataluña
y todo el pensamiento en Cataluña a principios de la Transición.

También hablamos del exceso de letras cursivas con que te había publicado tu conferencia, en aquel breve folleto, ¿recuerdas, Jesús, aquellos años?

Ramón Carnicer, ¿el leonés berciano, te acuerdas del Paular madrileño, en el valle del Lozoya, que antes fue segoviano, aunque ya estarás junto a Gonzalo, allí hablando de vuestras cosas de berciano y de burgalés vallisoletano?

¿Recuerdas, Miguel Delibes, aunque nunca participaste en persona, pero Gonzalo te mantenía al corriente de todo, porque querías saber, y tus telegramas se recibían como muestras de apoyo, ánimo y abrazo?

¿Recuerdas, Miguel, aunque ahora ya descansas en “tu ciudad”, Valladolid, desde el año diez, el año ingrato?

(...)

El poema completo (largo) con fotografías de los integrantes de aquella Generación y obras en común publicadas, puede leerse (tal y como sale en el libro) en:

martes, 11 de septiembre de 2018

Las 11 mentiras del 11 de Septiembre

QUE NO LE ENGAÑEN

Las 11 mentiras del 11 de Septiembre

LA GACETA

España

lunes, 10 de septiembre de 2018

Franco, izquierda, Iglesia

Franco, izquierda, Iglesia

El odio al franquismo se debe a que lo asocian con la derrota en la Guerra Civil, 
que pretenden ganar ahora con la mal llamada “memoria histórica”, y con la 
distorsión del pasado. Al atacar a la Iglesia, identificándola con el franquismo, la izquierda elude por qué apoyó la Iglesia a los nacionales.


Fusilamiento de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles durante la Guerra Civil Española.
Fusilamiento de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles durante la Guerra Civil Española.
El odio de la izquierda a Franco y a la Iglesia Católica son fáciles de entender. Lo peculiar son sus piruetas
 a la hora de practicar una de sus dos estrategias fundamentales: la mentira.
De entrada, la izquierda no odia a Franco por haber sido un dictador. Si los supuestos progresistas amaran 
la libertad y la democracia por encima de todo, entonces aborrecerían también el comunismo, el 
socialismo y el populismo, que han arrasado con vidas, derechos y libertades en medio planeta. 
En vez de eso, aprecian esos regímenes, o no los censuran tanto como a la dictadura franquista, o
, en el colmo del falso equilibrio, los sitúan a la par, como si de verdad el régimen franquista y, 
digamos, el comunista camboyano, fueran equiparables en su carácter criminal, despótico y 
empobrecedor.
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España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo
En realidad, el odio al franquismo se debe a que lo asocian con la derrota en la Guerra Civil, que 
pretenden ganar ahora con la mal llamada “memoria histórica”, y con la distorsión del pasado, que 
pretenden pintar de tal modo que creamos que los perdedores de esa guerra eran bondadosos 
 de la democracia.
En esa distorsión se inscribe su aversión a la Iglesia. Es verdad que ese rechazo es común a las 
de todo el mundo, que abominan de la religión por lo que representa de “fortaleza privada”, como 
decía Schumpeter para referirse a las instituciones fundamentales de la sociedad libre, que median 
entre el Estado y los ciudadanos. Las diversas variantes del socialismo están en contra de esas
 instituciones —desde la religión hasta la propiedad privada— precisamente por lo que tienen de 
amparo del individuo.
España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y
 lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo. Fue el conflicto el que produjo el 
 abierto y declarado a uno de los bandos: la Iglesia se situó sin fisuras junto a los nacionales y 
en contra de los republicanos.
Lo que sucedió fue que las fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos
Nunca se explica esta circunstancia. Simplemente se añade el franquismo como un motivo más para 
condenar a la Iglesia, como si no hubiese habido ningún motivo por el cual la Iglesia secundó a uno 
de los bandos en la Guerra Civil.
Esta mentira es una constante en la izquierda y la hemos vuelto a vivir con los recientes 
debates a propósito del traslado de los restos de Franco. Así, hemos podido leer a personas de 
la izquierda indignadas recordando que los obispos homenajearon al dictador, y lo hicieron entrar
 bajo palio en las catedrales. Se rasgan las vestiduras y proclaman: ¡nada de eso queremos los
 demócratas!
La mentira en este caso no es simplemente, como acabo de señalar, el hecho patente de que ninguno
 de los bandos enfrentados en la Guerra Civil quería la democracia. Hay algo más y se trata de la 
otra estrategia fundamental de la izquierda: la violencia.
En efecto, al atacar a la Iglesia, identificándola con el franquismo, la izquierda elude la consideración
 de por qué apoyó la Iglesia a los nacionales. Y la explicación es clara. Lo que sucedió fue que las 
fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos, y en particular contra 
los religiosos. Miles de monjas y curas fueron asesinados salvajemente. Pero de esto nunca se 
habla, de eso no hay “memoria histórica”. Y la Iglesia es condenada por franquista, como si 
hubiera respaldado a Franco porque sí, por pura maldad y sin razón alguna.