La titulada Conferencia Episcopal Tarraconensees una agrupación independentista formada al higuí por los obispos de Barcelona y Tarragona, abarcando Cataluña y Valencia y de paso Andorra, cuyos copríncipes son el Presidente de la República Francesa y el Obispo de La Seo de Urgel.
Se declara “en comunión” con el Romano Pontífice para ejercer funciones golpistas que dicen pastorales y han dado un palo al número de fieles católicos y de seminaristas y un fuerte impulso correlativo a los islamistas.
Resultaría chistoso que el Papa se comprometiera en las payasadas sin gracia de esta gente insolidaria y rencorosa.
Jesucristo disolvió a latigazos a los prelados insolidarios que comercian con el Templo.
Con
gran asombro, leo el pasado viernes día 15 el artículo del ‘Brief de Actuall’ en donde refiere que:
“El Gobierno de Justin Trudeau en Canadá, permitirá a los niños de 12 años consumir Marihuana.
Aunque ya adelantó que legalizaría el cannabis con fines recreativos, se pasa en su celo por adormecer a sus ciudadanos desde la infancia al permitir que los niños de 12 años consuman y compartan libremente marihuana, hasta un máximo de cinco gramos diarios.”
He
trabajado como enfermero, médico de familia y pediatra del Servicio Murciano de Salud desde hace más de 40 años, y en los últimos 15, lo hago en un centro de Atención Primaria de la ciudad de Murcia.
He
vivido la tormentosa y hormonal adolescencia de 10 hijos (6 varones y 4 mujeres), que al día de hoy se encuentran con edades comprendidas entre los 20 y 37 años, por lo que tengo especial interés, preparación y motivación por los temas relacionados con el tabaco, el alcohol y las drogas (marihuana y cocaína).
Hace
dos meses nuestra Coordinadora del Centro de Salud nos propuso participar a los profesionales sanitarios (pediatras, médicos de familia y enfermeros) en el programa “Altacan” dirigido a la prevención precoz del consumo de estas sustancias tan perjudiciales en adolescentes (11-12 años) de 1º y 2º de la Educación Secundaria Obligatoria
(ESO) de los centros de Educación Secundaria de la Región de Murcia.
Me entusiasmó la idea de poder dedicar mi esfuerzo para ayudar a estos niños a que no caigan en la dependencia de estas sustancias y con un gran interés dimos las dos charlas que nos correspondían a cada profesional.
Fue
una gran experiencia transmitir a los niños las ideas fundamentales sobre el prejuicio para la salud del tabaco, el alcohol y la marihuana.
Y con gran entusiasmo les transmitimos una serie de conceptos como:
“Que la marihuana era una llave que abría en el cerebro de los jóvenes el gen latente de la esquizofrenia, que producía esterilidad dando lugar a células germinales más inmaduras y que si desarrollaban adicción a estas sustancias nunca llegarían a ser profesionales cualificados como enfermeros, maestros, abogados o
médicos pues la marihuana alteraba el proceso de aprendizaje al afectar a nivel cerebral la memoria reciente y una vez que se consumía tardaba en eliminarse del organismo meses e incluso años.”
Fue
impresionante ver las caras de sorpresa que ponían estos niños al enterarse por boca de sus médicos de confianza de los efectos perniciosos de estas drogas, pues hasta ese momento no pensaban que era pernicioso su consumo pues les habían engañado con aseveraciones como que eran “drogas blandas y que solo producían efectos perjudiciales
a largo plazo”.
Como padre y profesional sanitario me planteo los siguientes interrogantes:
¿Cómo vamos a justificar los médicos ante los niños estas medidas tan disparatadas de algunos políticos que lo que pretenden es destruir las mentes de las nuevas generaciones?.
¿Cómo es posible que un primer ministrotan joven comoJustin Trudeau, de una país tan avanzado como Canadá, y que se supone que tiene una formaciónexcepcional, pretenda legalizar el consumo de marihuana en niños de 12 años?
Parece que quiera adormecer y destruir a los ciudadanos canadienses y al país que le ha votado para que lo dirija con buenos criterios.
¿Qué pretensiones ocultas hay detrás de esta medida? ¿Y de otras medidas entre las que destaco:
Se haya aprobado una ley de suicidio asistido y eutanasia que no contempla la Objeción de Conciencia para los médicos obligándoles a ayudar a matar a un paciente traicionando su juramento hipocrático.
Que haya hecho realidad el aborto selectivo de niñas, utilizando los servicios sanitarios canadienses para acabar con las vidas de miles de
niñas mientras se denuncia de forma hipócrita el aumento de la violencia contra la mujer porque detrás de ello hay un negocio millonario en subvenciones estatales como ocurre en nuestro país.
Medida recomendada por la ONU y UNICEF organismos internacionales que en vez de defender a los niños presionan para eliminarlos.
Que haya anunciado una reforma del Código Penal para que se prohíba criticar la transexualidad bajo pena de 3 años de cárcel a pesar de que las evidencias científicas alerten de los
problemas del ‘cambio de sexo’ como depresiones y suicidios.
Y una ley, ya existente, prohibiendo las críticas a la homosexualidad y que se ha cobrado algunas víctimas.
Que el Estado quite la patria potestad a los padres y pueda apoderarse de los niños cuyas familias se oponen de manera radical a la agenda del lobby LGBTI y a la ideología de género.
Es
urgente que traspasando las fronteras nacionales nos unamos las personas y asociaciones que defendemos la familia, la vida y la libertad de los padres para impedir estas medidas de ingeniería social que se están imponiendo en todos los países del mundo.
Pues Canadá es de los países más avanzados y modelo a donde se intenta llegar en la implantación del nuevo orden mundial inspirado en la Ideología de Género.
Dr.
Francisco Carrillo Navarro.
Médico especialista en Pediatría.
Profesor honorario de Bioética y Doctor en Ciencias de la Salud.
Responsable de Formación Asociación Libertas Murcia.
La llegada de millones de emigrantes supone un lastre insostenible para las arcas del Estado.
Posiblemente no haya habido un fenómeno de mayor trascendencia para el futuro de los europeos desde la caída del muro de Berlín, que la política de puertas abiertas a los supuestos refugiados, adoptada gracias a Angela Merkel desde 2015.
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En la “tiranocracia” de lo políticamente correcto en la que se ha instalado España por el totalitarismo del pensamiento único de la izquierda y la cobardía y pereza de la derecha, nadie se ha atrevido a demoler los mitos que buenamente hemos asumido sobre las bondades de la emigración. Hasta ahora. Acabo de tener la oportunidad de prologar un estudio editado por el Grupo de Estudios Estratégicos titulado “El coste de la emigración extranjera en España”, en el que por primera vez se aborda el tema con una clara metodología que permite valorar de manera realista lo que aporta, lo que consume, lo que beneficia y lo que detrae la población emigrante en nuestro suelo. Y todo ello con un aparataje estadístico de primera envergadura. Sería más que deseable que este informe se viera continuado por otros en la misma línea. Datos y aspectos hay para dar y tomar, sólo hay que poner a trabajar a los investigadores en la dirección apropiada.
Yo no voy a destripar aquí las 67 páginas del informe, pero sí señalaré algunas cuestiones claves del mismo. Para empezar, qué se considera una emigración positiva y cuál una negativa. Así, una emigración sería netamente ventajosa si se cumplieran las siguientes condiciones: A) cuando los emigrantes desempeñan actividades económicas de nivel mayor que la media española, o trabajan en empleos que los españoles no cubren, B) no generan conflictividad social o delincuencia en proporciones mayores que los propios españoles; C) Se asimila e integra con normalidad en la vida social, económica y política española; D) presentan un balance fiscal positivo con el Estado; E) tienen una nivel cultural similar o superior a la media de España. Si los emigrantes cumplen estas condiciones, no creo necesario explicar con detalle por qué se juzga positiva su presencia entre nosotros.
¿Pero es este el caso y la realidad de la población extranjera en España?Después de leer con atención los datos del informe del GEES, elaborados más que profesionalmente, la conclusión no puede ser más que un terrible NO.
Ahora bien, a pesar de no encontrar empleo, relativamente pocos emigrantes han salido de España y, de hecho, vuelven a venir en mayor proporción en el último año. Esto sólo se puede explicar por la gran generosidad conque nuestros dirigentes políticos utilizan el dinero público que extraen de nuestros bolsillos para asegurar ayudas y subsidios de todo tipo a los emigrantes. En este informe se detallan las llamadas rentas de garantía de ingresos que otorgan las comunidades autónomas. Baste mencionar el caso del País Vasco, donde con una población emigrante registrada del 12% (en la franja de edad laboral de 23 a 64 años), se beneficiaba del 45% de esta renta. Por no hablar del poco control con el que se adjudica y que hizo que diversos terroristas islamista cobraran hasta 900 euros al mes, como fue el caso de Saib Lachhbab, o de Ahmed Bourguerba, o de Samir Mahdjoub.
En la comunidad de Madrid de la presidenta Cifuentes, las cosas no son muy distintas. En este estudio se analizan los beneficiarios de las ayudas publicas al alquiler de vivienda y los datos son pavorosos por discriminadores. A pesar de la dificultad analítica ya que la Comunidad esconde la nacionalidad de los beneficiarios, a partir de su identificación por DNI, pasaporte o NIE, amén de por sus apellidos cuando son inequívocos, entre el 60% y el 70% de los perceptores de ayudas al alquiler son extranjeros. Y posiblemente del resto, una proporción significativa sean extranjeros con doble nacionalidad. De los cien primeros listados, el 80% tiene nombres y apellidos de origen magrebí.
Con más niveles de paro y rentas por debajo de la media de los españoles, es lógico pensar que la contribución que los emigrantes aportan al Estado tenderá a ser inferiortambién que la de los nacionales. Y en el estudio queda meridianamente patente: tan sólo un 3% del IRPF (que subiría al mero 4% si se contabilizan los casos de doble nacionalidad). Por no hablar de cuotas muy bajas en impuestos de sociedades, de propiedad inmobiliaria o de impuestos ligados al consumo.
Es obvio que en un mal llamado “Estado del bienestar”, las rentas más bajas tienden a beneficiarse más de las prestaciones sociales que los segmentos de mayor poder económico. Pero este modelo sólo se sostiene con una población que fluctúa lentamente y de la que se conoce su trayectoria. No es el caso de la política de puertas abiertas que se ha seguido en España (y más recientemente en Europa), con el consiguiente efecto llamada, donde la llegada de millones de emigrantes supone un lastre insostenible para las arcas del Estado. Pensar que los emigrantes van a salvarnos de las pensiones y que van a trabajar para garantizarnos el futuro es un mito peligroso. De hecho, con los datos en la mano, empiezan a cavar la tumba de nuestro sistema, un sistema que hemos intentado mantener a flote durante generaciones gracias a las aportaciones al trabajo de los españoles.
Cuando se tiene en cuenta, además, el consumo neto de los emigrantes en términos de sanidad, educación y demás servicios sociales, el déficit para con el Estado se incrementa sustancialmente. Y el problema es que no se trata solamente de un desequilibrio para con las arcas del estado, se trata de una injusticia para con todos los españoles que han cotizado durante años si no décadas bajo el pacto social de que, al final de su vida profesional, contarían con un retiro y unas condiciones de vida decentes. Ya no tenemos excusa para saber que nuestros dirigentes nos han traicionado también en esto.
Y no he dicho una palabra sobre impacto social, criminalidad y todos los asuntos de fricción en la vida cotidiana. Y es que, por desgracia, el tema da para mucho.
¿Qué hay detrás del accidente ferroviario más grave de la democracia?
Rogelio Bernardo Broton acaba de compartir una actualización sobre la petición Unión Europea, haced público el informe sobre el accidente de tren de Santiago @EU_Commission
Mírala y añade un comentario:
Toda la verdad de lo que ocurrió. ¿Por qué ninguna tv lo emite?
http://www.publico.es/videos/659556/frankenstein-04155
¿Qué hay detrás del accidente ferroviario más grave de la democracia?
Es prácticamente un hecho que Vladimir Putin va a resultar reelegido presidente del Rusia el próximo 18 de marzo. El Partido Comunista local tan solo tienen un 7% de los votos.
Pero el asunto es que se da la circunstancia de que Putin va a ser reelegido en medio del clímax mundial de la histeria anti-rusa, especialmente en los EEUU y en Europa.
Puede que Putin sea un “autócrata” o como quiera llamársele pero lo cierto es que, para los que hemos conocido el Telón de Acero, los rusos de hoy gozan de un conjunto de libertades impensable en la generación anterior. Pese a ello, Occidente le desprecia porque no es suficientemente “demócrata” y le sanciona mientras hace negocios y no rechista con otros aliados como los chinos, el filipino Rodrigo Duterte, el general egipcio Abdel-Fattah el-Sissi, el presidente turco Erdogan o el principe saudí Mohammad bin Salman. ¿Como se puede tener el cuajo de decir que estos no son autócratas? Hay los mismos motivos para imponer sanciones a todos estos personajes que a Vladimir Putin.
Pero siempre ha sido una especialidad occidental la doble moral y la propaganda. Hace unos días en Radio Internacional, escuché en Madrid a un imbécil decir que Putin se inmiscuía en los asuntos de terceros países. Este el fruto de la propaganda antirusa porque solo así se puede entender unas declaraciones que son justo lo contrario a la realidad. Las acciones de Putin están justificadas en calidad de respuesta a las políticas norteamericanas y occidentales: han llevado a la OTAN -de modo injustificado- al patio trasero ruso en un acto de provocación sin precedentes; los EEUU han estado detrás de todas las “revoluciones” naranjas y de otros colores en todo el norte de África, creando así enorme inestabilidad, y especialmente han financiado el golpe antiruso en Ucrania, ostentando con ello el record absoluto de injerencia en los asuntos de terceros países, mientras mantienen bases militares en medio mundo; los EEUU y el Reino Unido han armado a la “oposición” -en realidad islamistas radicales- en Siria, a lo que Rusia ha respondido ayudando a su aliado histórico, Bassar-el-Assad, y defendiendo sus bases navales en el Mediterráneo. ¿Qué esperaban nuestros gobernantes, tan “democráticos” ellos? Provocan situaciones peligrosísimas de tensión, innecesarias e injustificadas, y esperan que no sucedan nada. ¿Cómo puede tenerse tanta cara dura?
El hecho es que Rusia está actuando como una gran potencia y es natural. La Rusia de hoy no es nada similar a lo que supuso en el pasado la URSS. Si alguien cree que sí es que definitivamente no entiende nada de la naturaleza ideológica, antinacional e imperialista del poder soviético. Rusia, desde luego, no es nada parecido pero aspira al respeto mundial y está en su derecho.
Los EEUU, y el resto del vil y miserable Occidente, pueden hacer dos cosas: o entender que Rusia tiene reivindicaciones legítimas y buscar el compromiso y el acuerdo en multitud de temas o bien seguir por la senda de la provocación y la guerra hasta que en algún lugar “alguien” cometa un error que todos lamentaremos.
Por favor, que nadie se escandalice por esto: en los días más terribles de la URSS, los EEUU buscaron siempre el acuerdo con una potencia muchísimo más peligrosa y agresiva que la Rusia de Putin. Poco después de la crisis de los misiles, JFK pronunció su famoso discurso en la Universidad Americana, a raíz del cual los EEUU iniciaron un acercamiento con la URSS; tras la intervención soviética en la guerra árabe-israelí de 1967, Lyndon Johnson se reunió con Alexei Kosygin en Glassboro, Nueva Jersey, para otro acercamiento, e incluso seis meses después de la primavera de Praga, Nixon se reunía con el premier Breznev nuevamente para buscar acuerdos. Hay docenas de ejemplos. Entonces, ¿por qué no ahora?
Un detalle importante. En una reciente entrevista en NBC News, Putin dijo a la entrevistadora Megyn Kelly que prácticamente cualquiera salvo el gobierno ruso podía haber estado detrás del supuesto “hackeo” durante las pasadas elecciones estadounidenses de noviembre de 2016: “puede que no fueran siquiera rusos; quizás fueran tártaros, ucranianos, judíos, gente que solo que tienen la nacionalidad rusa”. Esta idea de que los judíos rusos no son realmente rusos ha enfurecido a las fuerzas vivas del sionismo americano. Avi Selk ha atacado durísimamente el pasado 11 de marzo al presidente ruso en “The Washington Post” en un artículo titulado “Putin condemned for saying Jews may have manipulated U.S. election”. Selk evoca el “antisemitismo ruso” multisecular y, como no, el holocausto e informa de la indignación del director de la “Anti-Defamation League” Jonathan Greenblatt o de las declaraciones del “American Jewish Committee” que se refieren nada menos que a los “sabios de Sión”.
La enemistad de Putin con el ”lobby likudnik” no le favorece en nada y puede estar en la base de otras reacciones extraordinariamente violentas de dirigentes occidentales, a las que estamos asistiendo en los últimos días. Puede que los israelíes tengan sus propios intereses que defender pero en definitiva solo añaden leña al fuego y allanan el camino hacia el desastre. Nada de esto pasaría si cada país se limitara a defender, estrictamente, sus intereses vitales, exactamente como hace Rusia y al revés de lo que hace Occidente, empeñado en una cruzada planetaria para convertir a todos en una especie de democracia suiza.
Por todo ello, en aras de la paz mundial, es imperioso combatir la rusofobia. Ni está justificada ni traerá nada bueno. Que Occidente lo sepa.