domingo, 1 de octubre de 2017

El reino de León: Lecciones instructivas sobre la Historia y la Geografía. Obra póstuma de don Tomás de Iriarte, dirigida á la enseñanza de los niños (1830)

El reino de León: Lecciones instructivas sobre la Historia y la Geografía. Obra póstuma de don Tomás de Iriarte, dirigida á la enseñanza de los niños (1830) p. 285

El reino de Leon confina al oriente con la provincia de Burgos; al mediodía con la de Avila y con Estremadura; al poniente con Galicia y Portugal, y al norte con las Asturias. Comprende este reino la provincia llamada propiamente de Leon, la de Palencia, la de Zamora, la de Toro, la de Salamanca, y la mayor parte de la de Valladolid. 

Leon, ciudad, capital y corte de los antiguos reyes de Leon, tiene un obispo exento como el de Oviedo, y su catedral pasa por una de las mas bellas de España. Son tambien ciudades episcopales, Palencia, Astorga, Zamora (residencia del capitan general de Castilla la vieja), Cíudad-Rodrigo (plaza de armas), y Salamanca, bien nombrada por su antigua é ilustre universidad. 

Toro y Medina de Rioseco son tambien ciudades comprendidas en el reino de Leon; como igualmente las villas de Villalpando, Sahagun, Saldaña, Mayorga, Peñaranda, Becerril de Campos, Benavente, Torquemada, Tordesillas y otras

sábado, 30 de septiembre de 2017

Las ventajas de vivir en una Región independentista (Javer Barraycoa)

TRIBUNA (La Gaceta)
Las ventajas de vivir en una Región independentista
Opinión / 27 septiembre, 2017Javier Barraycoa
A muchos les extrañará un título así de contundente, y más en medio de un estado de casi de excepción que vive la nación española. Y para más inri, sorprenderán que vengan de un catalán que se siente profundamente español. Pero me reafirmo en el título. Ciertamente vivir en una región independentista permite reconsiderar constantemente la causa de los males de España y atender a ellos en una tensión existencial fuera de lo normal. Lo que en un principio parece un drama vital, permite, no obstante, alcanzar una perspectiva de la realidad que en otras regiones españolas es casi imposible.
En primer lugar, cuando emerge la lacra del independentismo, auténtico veneno espiritual de las almas individuales y colectivas, se visibiliza un mal que existe -de forma latente e invisible- en otras partes de España. El nacionalismo en sí mismo es la idolatría de la nación que no admite ninguna trascendencia sobre ella. De tal forma que el individuo queda sometido a un alma colectiva que debe concretarse, o visibilizarse, en forma de Estado. Cuando el nacionalismo catalán crea su universo simbólico, él mismo se visibiliza e intenta imponerse. Así, sin solución de continuidad, se crea una fractura social entre aquellos que lo aceptan y los que lo repugnan. Ello permite un nivel de conciencia que no tienen los que simplemente pueden caer en al nacionalismo español en cuanto idéntica forma idolátrica que el catalán o vasco. Sin embargo, al carecer de un referente claramente visibilizado simbólicamente no pueden reaccionar frente a él.
Por eso, los que nos ha tocado la desgracia de vivir en lugares donde ha arraigado un nacionalismo particular, podemos deshacernos con mayor facilidad de la tentación del nacionalismo español. Nuestro sentir de Patria, en los catalanes no nacionalistas, es más fino (perdonen la arrogancia) y acertado que en tierras que no han tenido esa experiencia. Para nosotros Patria y Nación son dos realidades sustancialmente diferentes que nunca deben fusionarse ni confundirse. La trascendencia innata en el ser humano nos apela al sentido de Patria como transfusión de generaciones en el tiempo y respeto a la herencia recibida y los principios intrínsecos que conlleva. El concepto sano nación de Nación nos adentra en una realidad presente en el que la prudencia (en cuanto virtud aristotélica) debe constantemente aplicarse factualmente. Nación y Patria deben armonizarse, pero nunca confundirse ni fundirse. Por ello, cuando no se distingue entre Nación y Patria se acaban confundiendo como lo mismo. Entonces germina esa idolatría que pretende dotar a la organización política de una sustancialidad eterna y cuasi divina.
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Hay una segunda ventaja de vivir en aquellas tierras tradicionales donde hoy el nacionalismo ha esquilmado toda auténtica tradición para crear estereotipos falsos, replicables mediática o educativamente. En ellas, ciertamente, se ha acabado sustituyendo el alma de un pueblo por una estructura de emotividad colectiva fácilmente modelable por la  ingeniería social. Esta segunda ventaja, decimos, es que en nuestra tierra catalana –a modo de ejemplo- descubrimos que el nacionalismo no es la causa de los males patrios, sino el efecto de otro mal. Este otro mal puede ocultarse fácilmente allá donde el nacionalismo local es prácticamente inexistente. ¿ Y cuál es entonces la causa del nacionalismo? La respuesta es simple: el liberalismo.
El nacionalismo no deja de ser la aplicación de la máxima liberal –aplicada colectivamente- de que cada individuo es absolutamente libre de elegir y nada puede determinar su libertad. Si la persona no tiene determinaciones trascendentes y superiores a su libertad y ésta puede autodeterminarse absolutamente siempre que quiera, ¿qué menos podrán hacer los pueblos? Cuando se contempla así el nacionalismo, como una proyección colectiva del falso concepto de libertad individual, es cuando comprendemos dónde está la actual raíz del mal social. Ello permite que los que vivimos en regiones nacionalistas desarrollemos más fácilmente anticuerpos espirituales y morales. Porque percibimos que el nacionalismo es el epifenómeno de una sociedad desgastada por el liberalismo (y a eso le hemos dado el pomposo nombre de posmodernidad).
Por el contrario los pueblos de España  que no han tenido que convivir diariamente con el esperpento y el drama nacionalista, no han desarrollado esos anticuerpos. Son comunidades que están inoculando el liberalismo sin darse cuenta de sus efectos colectivos (sólo individuales) y no podrán reaccionar contra él. Por eso, en el resto de España, la llamada derecha, sociológica o política ha caído en la enorme trampa de autoproclamarse “liberal”. Ello explica la transformación sociológica de la derecha en la España donde el voto conservador ha sido dominante durante décadas. Lo que a los catalanes nos ha traído el nacionalismo (el pensamiento único y dominante de izquierdas), en el resto de España ha sido introducido sutilmente por la derecha. Esta ha acabado aceptando buena parte de la ideología de izquierdas y la ha integrado (sin en menor rubor) en sus programas políticos. La vieja derecha, aquella que aún en la II República tenía principios inamovibles y que supo reaccionar frente a un proceso revolucionario, ha quedado desvanecida por el cloroformo del liberalismo. Si existe una parte de España aún conservadora, podemos decir que es consustancial a ella el estar lánguida y adormecida. Esta España que se cree libre del nacionalismo, no ha generado anticuerpos y cree que los partidos conservadores defenderán unos valores colectivos que la mayoría de sus votantes ya son capaces de aplicar en sus vidas privadas.
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Curiosamente, donde domina el nacionalismo, la derecha liberal, tierna y enternecedora, anestesiada y anestesista, va desapareciendo para dejar un espacio en el ámbito público que nadie es capaz de llenar, de momento. Puede que en esos ámbitos ya esquilmados, pueda volver a injertarse la rama al árbol de la Tradición que resucite un concepto de Patria y Nación; y que España que no sean un mero reduccionismo a una mezcolanza de estructura administrativa-burocrática, con sobredosis de sentimentalismo, producida especialmente cuando en los eventos deportivos les va bien a nuestros representantes.
La paradoja de este artículo de hoy reside en que donde más arraigado está el nacionalismo, si sabemos conceptualizarlo adecuadamente y descubrir su verdadera naturaleza, es de donde hay más posibilidades que renazca un sentimiento de Patria española no contaminado de nacionalismo español. Y ahí donde teóricamente se salvaguardan las “esencias patrias”, el adormecimiento de las conciencias, almas, moral y principios, dejen paso a un reinado hegemónico del internacionalismo de izquierdas, que en el fondo es el fin para el que ha sido diseñado el nacionalismo “deconstructor” de Patrias.


jueves, 28 de septiembre de 2017

HISTORIA DE ESPAÑA (Resumen en prosa, que a veces parece verso libre) Juan Pablo Mañueco

HISTORIA DE ESPAÑA (Resumen en prosa, que a veces parece verso libre)

I. Siglo XV

Primero había un fortísimo país, que era el primero del mundo,
y que se llamaba Reino de Castilla.

Y había también un pequeño y poco poblado Reino de Aragón,
donde Cataluña era el más pobre y menos poblado de sus tres territorios.

Después el débil reino entró en guerra con la poderosa Francia
y necesitó el apoyo de Castilla para no perecer ante una guerra tan desigual con los franceses.

Fernando de Aragón, rechazado por Enrique IV de Castilla,
que le negó el enlace matrimonial con su hija Juana,
buscó a la desesperada casar con Isabel, la hermanastra del rey,
para de esta forma hacer que fuera la sucesora de Enrique y Castilla apoyara a Aragón contra Francia.

La nobleza y los comerciantes de todo Aragón empujaron al joven Fernando para que consumara sus planes de contar con el apoyo de Castilla a cualquier precio, como fuera y con las tretas y los engaños y sobornos que fuese, pues de otra forma perecían.

Fernando de Aragón e Isabel la hermanastra de Enrique, desencadenaron una cruenta guerra civil que ensangrentó a Castilla, pero al final de ella la hija de Enrique IV, Juana, heredera legítima de Castilla, fue destronada y Castilla y Aragón se unieron: Francia dejó de ser amenaza para el escaso potencial de Aragón, ahora la poderosa Castilla le defendía.

II. Siglo XVI y XVII

La Casa de Austria sometió al reino rico, Castilla, a una presión fiscal agotadora que acabó esquilmándola y agotándola en esos dos siglos, para realizar Guerras absurdas por Centroeuropa, en beneficio personal y familiar de los Austrias.

Apenas prestó presión fiscal sobre Aragón, porque no era mucho lo que podía sacar de unos territorios económicamente irrelevantes.

III. Siglo XVIII

La nueva Casa de Borbón creó el mercado único español, y Cataluña comenzó a despuntar económicamente, al haberse librado de la opresión fiscal anteriores y tener ahora el mercado español y americano para expandirse.

Lo mismo pasó con las Provincias Exentas (las vascas) protegidas por sus fueros económicos que los Austrias habían quitado a Castilla.

Aquellas Provincias, pequeñas y poco potentes, empezaron a crecer y desarrollarse también con los Borbones.

IV. Siglo XIX.

El sistema liberal del XIX creó una especie de consorcio
bancario, financiero y de intereses que voy a llamar “Triespaña”, el cual comenzó a gobernar desde Madrid en beneficio de Madrid, Barcelona y de las provincias vascas.

Las provincias de Triespaña comenzaron a crecer económica y demográficamente, en detrimento de las restantes provincias de España que iniciaron o acentuaron su declive, más postradas y desfavorecidas ante las tres zonas beneficiadas.

V. Siglo XX

La capad más rancias de Cataluña y Vascongadas, envanecidas por su éxito económico crearon y financiaron ideologías ultraconservadoras y nacionalistas que inventan unas glorias históricas que nunca existieron y despreciaron a los charnegos y maquetos (los inmigrantes), considerándoles inferiores.

El socialismo se posiciona en contra de esas ideologías ultraconservadores y xenófobas de los nacionalistas regionales.

VI. República española

En algún momento del principios del XX y sobre todo durante II República española, el socialismo considera que aliándose con las derechas nacionalistas puede vencer a la derecha nacional española, y comienza una colaboración en principio anti-natura

VII. Régimen de Franco

Franco prosiguió la política económica en beneficio de Triespaña (en esto no hubo variación alguna desde el XIX), superdesarrollando Madrid, Barcelona y Vascongadas y vaciando de riqueza y de gente al resto de España: todas las provincias de las dos Castillas, entre ellas.

Las lenguas regionales son prohibidas en libros, en prensa y en la Administración.

Pero también en castellano sólo se pudo decir “sí”, pero ni en libros ni en prensa ni en la Administración se pudo decir “no” en castellano.

Esto último, a menudo interesadamente se olvida, o no puede oírse, porque no hay medios de comunicación castellanos que lo difundan.

Pero es cierto.

VIII. La Transición

La democracia española prosigue con la extraña alianza de la izquierda con los partidos nacionalistas de derechas y surge la discriminación “nacionalidades y regiones” del Estado español: autonomías de primera y de segunda en España.

Nadie se percata o no difunde que durante el franquismo en los territorios la España olvidada sufrieron una descomunal sangría y opresión económica y política, que debería también corregirse y subsanarse…

Y que, por supuesto, también sufrieron la opresión política de todos, y la cultural y lingüística que se ha dicho.

IX. La democracia

Los territorios ahora ricos (desde el XIX) siguen fomentando y financiando sus propios partidos y medios de comunicación para difundir falsos sentimientos de ser las “víctimas”.

Con ello, fanatizan a parte de su propia población, y aparecen efectivamente como víctimas ante la opinión pública española e internacional.

Las tierras verdaderamente víctimas de estos siglos y etapa franquista están tan despoblados y empobrecidos que ya no pueden financiar ni fomentar sus propios partidos ni sus propios medios de comunicación que hagan saber sus carencias y hacer escuchar su voz al resto de España.

La izquierda socialista y comunista continúa con su extraño enlace con las derechas regionales, por la misma razón que a principios de siglo: consideran que con esta antinatural alianza pueden batir a la derecha nacional.

X. El siglo XXI

Las superpotentes Euskadi y Cataluña deciden que ya no les hace falta el depauperado y despoblado mercado español. Ahora su mercado es Europa.

O consiguen más privilegios económicos dentro de España (como viene ocurriendo en los dos últimos siglos), perspectiva que no les desagrada, o piensan ya en el mercado europeo, deshaciéndose de la rémora de unas tierras españolas deshechas e irrelevantes.

XI. Cataluña año 2017 (Casi prosa poética).

Vinieron primero por los del PP, pero yo no era del PP, así que no me preocupé.

Vinieron luego por los de Ciudadanos –pintaban en sus casas “Ciudadanos, esta no es vuestra tierra ni vuestro país”-, pero yo no era de Ciudadanos, así que no me preocupé.

Vinieron después a las sedes de los socialistas –que a veces, dejaban de lado sus estrategias electorales y comprendían cuáles eran sus verdaderas bases electorales, más que nada: emigrantes- y les rompían los cristales y las puertas y pintaban en sus sedes consignas contra ellos, pero yo no era socialista, así que no me preocupé.

Después quise hablar en una de las dos lenguas de Cataluña, que están en Cataluña desde la Edad Media, y desde luego más aún están desde que en el XIX comenzaron a llegar millones de castellanoparlantes a enriquecer a la plural Cataluña.

Pero las leyes de Cataluña niegan lo evidente: que Cataluña es plural, así que me miraron mal por usar una de las dos lenguas de los catalanes: la mía propia vernácula y que lleva aquí desde siempre.

Entonces, vinieron a por mí; pero ya no había nadie que pudiera defenderme.

Juan Pablo Mañueco (2017)

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Intelectuales, equidistancia e irresponsabilidad (I)

Mitos y falsedades del independentismo:



Intelectuales, equidistancia e irresponsabilidad
http://www.periodistadigital.com/imagenes/2017/09/25/intelectuales600_560x280.jpg
OPINIÓN: ANTONIO ROBLES
Intelectuales, equidistancia e irresponsabilidad (I)
¿Dónde ha estado Serrat todos estos años mientras se impedía estudiar a los niños de Cornellà en su lengua materna?
Antonio Robles, 25 de septiembre de 2017 a las 08:08
Eduardo Mendoza, Isabel Coixet y Joan Manuel Serrat.

"No votaré", de Xavier Xardà (El Periódico de Cataluña, 08/07/2017), fue un alegato breve y rotundo contra las gamberradas del catalanismo descarriado. ¡Qué güay! ¡ya era hora! ¡Mira que le ha costado! ¡Por fin! Estos y otros arranques ponen en solfa el valor cívico de personajes mediáticos ausentes durante décadas. Bienvenidos, pero...
No vayan tan deprisa, Sardà, como tantos otros tibios, equidistantes y dispuestos sin desmayo y en todo momento a contraponer nacionalistas a fabricantes de independentistas (ya saben, el PP y la caverna mediática), no saca, sin embargo, las consecuencias adecuadas, ni desautoriza a los causantes reales de este golpe de Estado institucional con las descalificaciones que suele reservar a la derecha española; por lo que parece, los únicos fachas que hay en España. No sé si por ser derecha, por ser española, o por las dos cosas a la vez.
Su alegato contra el mayor saqueo a la democracia después del golpe de Estado de Tejero, queda en eso, en un capón a los gamberretes del catalanismo tronado. Ya saben, como "los chicos de la gasolina", versión catalana de Arzalluz. Y es que son muchos años de connivencia, condescendencia y mamoneo con esa atmósfera familiar del catalanismo que nos ha traído hasta aquí.
En ese dial progresista deambula por el mismo síndrome de Cataluña la cineasta, Isabel Coixet con el glamour bienintencionado de la burguesía barcelonesa de izquierdas: "no ser independentista no significa ser fascista ni de Ciudadanos ni del PP". Ahí la tienen, acogiéndose a sagrado, sí, pero no, dejando las enaguas del alma al aire en un artículo por lo demás impecable. "Una visión naíf del referéndum", publicado en El País el pasado 19 de Julio de 2017.
Entiendo que el recurso al estigma de facha fuera insuperable en los ochenta, incluso a principios de los noventa, pero después de lo que ha llovido, hacer depender su autoestima, su responsabilidad intelectual y su hacienda de esa descalificación es inaudito. Y aunar el apelativo de facha al PP y Cs, patético, pura sumisión al nominalismo ideológico de los amos de la masía que pretende criticar.
Alguien le tendría que aclarar que el franquismo no era detestable por ser de derechas, sino por ser una dictadura. ¿O todavía andan nuestros progres haciendo distinciones entre el franquismo y el castrismo, entre la monarquía comunista de Corea del Norte y el Chile de Pinochet? Alguien les debería aclarar que esto no va de ideologías sino de democracia o nacionalismo.
¡Cuánta falta hace en España una revolución mental en la izquierda para que tome conciencia del fraude que representa su falta de beligerancia contra el nacionalismo, su defensa de la igualdad y la libertad de los individuos concretos por encima de los territorios! Hay otra izquierda posible, pero sólo será viable si la actual, toma conciencia de la pájara histórica a la que la indujo el franquismo y la que está ordeñando el nacionalismo en nombre de los rancios derechos históricos y la plurinacionalidad.
No me malinterpreten, bienvenidos sean esos dos arrebatos en momentos decisivos para decantar al respetable, pero falta fineza, una brizna de humildad y reconocer públicamente (aunque sólo sea por pedagogía), que si estamos donde estamos es porque miles de silencios como los suyos, cuando no connivencias, han hecho posible esta zanja en el abismo.
Como los de la mayoría de intelectuales, artistas y creadores con legitimidad social para oponerse a lo que era evidente y no lo hicieron. Ahí tienen a un buen ramillete en El País, forzados por Juan Cruz a comparecer como si no fuera con ellos.
Y no es porque sean tibios de carácter, algunos construyeron su leyenda intelectual sobre impecables actitudes cívicas en otros campos. Por ejemplo, Joan Manuel Serrat. ¿Se acuerdan del plante de Eurovisión en pleno franquismo por no poder hacerlo en catalán cuando la lengua de millones de catalanes estaba proscrita por las instituciones franquistas?
¿O su lucha en América latina en las peores circunstancias políticas? ¿Dónde ha estado Serrat todos estos años mientras los sucesivos gobiernos nacionalistas impedían estudiar a los niños de Cornellà en su lengua materna, la misma lengua materna que tanto reivindicó para los niños catalanohablantes cuando la exclusión era al revés? ¿Acaso los niños castellanohablantes no tienen lengua materna? Su equidistancia es leche mamada de la neblina nacionalista que envuelve nuestros días:
El Estatuto de Zapatero "desató una guerra de sordos" en la que el PP intervino alentando "el boicot a los productos catalanes e instaló mesas contra aquel Estatut". La misma monserga de los 12 editoriales conjuntos, ni una palabra contra el insoportable supremacismo cultural y egoísmo identitario de estos espectros nacionalistas llegados del romanticismo del XIX para sacralizar los territorios. (Perdón, este artículo fue escrito hace ya más de un mes y medio, 5/agosto/2017, esperando inútilmente que lo publicara El País, pues en El País salieron los personajes que aquí se cuestionan.
Y en la espera, nuestro querido Serrat, ¡por fin! se ha dignado sacar lo mejor de sí, la honestidad, la coherencia, su compromiso con la libertad, para susurrar que "La convocatoria del referéndum en Cataluña no es transparente porque está creada con una ley elaborada por el Parlament pero a espaldas de los demás miembros del Parlament".
Y digo susurrar porque, a pesar de que su denuncia hace un daño tremendo a los partidarios del golpe secesionista, deja demasiadas dudas. ¿Y si se hubiera elaborado sin pisotear las normas del Parlament, ni del Estatut, y el debido respeto democrático a los demás grupos, pero a espaldas de la Constitución, hubiera seguido callado? La pregunta no es retórica, son tiempos donde las medias tintas no valen. O estás con el Estado de Derecho o contra él. Sobre todo, personas y personajes tan admirables como él. Sin duda, y a pesar de lo dicho, pondremos Mediterráneo para deleitarnos con su música y defendernos del pucherazo. Duele recordarle a Serrat estas cosas, pero es una manera de recordar otros muchos silencios para que, de una vez, salgan de la comodidad de la equidistancia abstemica que ha denunciado Fernando Savater.
Eduardo Mendoza se permite incluso aclarar que no es equidistante, "pero sí entiendo -asegura- las razones y las sinrazones de unos y de otros". No sé si mucho, porque después de describir el proceso como un tren que sigue corriendo "pero ya fuera de las vías" colige que todo es culpa "de haber mezclado todo esto con el nacionalismo". El nacionalismo "es de otro tiempo y no es relevante en esta cuestión".
Increíble el autor de La Ciudad de los Prodigios. ¿Y si el nacionalismo no es la causa de todo esto, qué lo es? Con tal de no meterse a saco contra la ideología que nos ha traído hasta aquí es capaz de negar la evidencia con la que convive y no ha combatido.
¿Por qué otorgarán legitimidad cívico-ética a creadores de éxito por el mero hecho de haber triunfado? Isaac Newton fue un genio, pero una lamentable persona. Incluso en otros casos, no por ser malas personas, sino por falta de competencia en el campo de la política.
Ortega y Gasset cuestionó las ideas políticas de Albert Einstein, no porque fueran buenas o malas, sino porque se les atribuía el mismo valor que a sus teorías científicas. Al que fuera un superdotado en física no debía otorgársele per se, sostenía Ortega, legitimidad en aquellas áreas del conocimiento que no hubiera cultivado o en las que hubiera demostrado desconocimiento.
La precisión de Ortega viene al caso, y de qué manera con la mayoría del racimo de intelectuales y artistas recogidos por Juan Cruz en El País. Con un añadido propio, además del conocimiento, que les sobra a todos ellos, es necesario el compromiso ético con los mejores valores de la humanidad.
En realidad, menos Juan Marsé y Nuria Amat el resto elude señalar el origen del mal y descalificar su existencia, cuando no justificar sus trampas y sus mantras, como Mario Gas que sigue enquistado en el derecho a decidir y en la crítica a la judicialización de la política sin responsabilizarse de su capacidad intelectual para desenmascarar esos dos grandes sofismas.
Incluso, Alex Salmon, periodista profesional que durante años ha dado la cara con la elegancia de un constructor de puentes, se hace la pregunta acertada: "¿Cómo hemos llegado a esto?" pero sin atreverse a pasar de una regañina cariñosa desde el mismo titular: "Déjenme que les acuse, pero con todo mi amor". Precisamente ese sacralizado respeto es la acusación más flagrante contra ellos. Teniendo legitimidad social, no han hecho de ella lo que la responsabilidad cívica les obligaba. ¡Qué lejos están del "Yo acuso", de Emilie Zola en el caso Deyfus!
Joan Botella, Javier Mariscal, Francisco Rico, Jordi Herralde, Valentí Puig, Isabel Coixet (en su última entrevista con Anna Grau se vuelve a acoger a sagrado con Europa como aspiración, sin atreverse a nombrar a la España democrática) y Josep Ramoneda, además de los ya citados, han estado demasiado tiempo callados, y cuando han dicho algo no parecen estar dispuestos a tomar partido contra el mal. Sean bienvenidos, no obstante, al ágora de la duda.
Me dijeron:
O te subes al carro
o tendrás que empujarlo.
Ni me subí ni lo empujé.
Me senté en la cuneta
y alrededor de mí,
a su debido tiempo,
brotaron las amapolas.
Gloria Fuertes.
A veces el arte, la irresistible fuerza de palabras hermosas, adornan y justifican la comodidad, el temor, incluso la cobardía. "Para que triunfe el mal - terció Burke - solo hace falta que los buenos no hagan nada".
P.D. Sabino Arana o el Doctor Robert fueron contemporáneos de Miguel de Unamuno, allá por los finales del XIX. Los primeros defendieron posturas xenófobas, el segundo las combatió. Parece que el contexto histórico no aplasta a todos por igual. En estos tiempos de adaptación al paisaje, unos hicieron oír su voz: Santiago Trancón, ya en 1981 (Por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña), Félix de Azúa también en 1981 (El Titanic), o Albert Boadella, en 1994 (El Virus), y otros colaboraron con el statu quo: Pepe Rubianes (Carta abierta a Pepe Rubianes) o Isola Passola (L'endemà, un insulto a la inteligencia). Nadie podrá alegar desconocimiento, aunque les sobre pluma para adornar la ausencia.

A escasos días del 1 de Octubre, la obscena sarta de mentiras y puñaladas contra el Estado de Derecho de Puigdemont, Junqueras y TV3, nadie debería consentir que cientos de miles de catalanes bien intencionados, pero tremendamente manipulados, los conviertan en carne de cañón contra el resto de ciudadanos.

martes, 26 de septiembre de 2017

DE VOLADURAS Y CONSTITUCIONES (JUan Manuel de Prada)


DE VOLADURAS Y CONSTITUCIONES
 por Juan Manuel de Prada

(ABC, 4 de septiembre de 2017)

Acaba de afirmar Rajoy que los separatistas catalanes pretenden “la voladura de la Constitución”. Pero lo que los separatistas pretenden, en realidad, es la voladura de la comunidad política; y tal crimen no habrían podido ni siquiera concebirlo si no lo hubiese amparado la Constitución. En este rincón de papel y tinta somos contrarios a todas las constituciones, que son productos contractualistas que conculcan lo que Chesterton llamaba la “democracia de los muertos”; pero, puestos a salvar alguna constitución, nos inclinamos –como Julio Camba pedía en estas mismas páginas—por las constituciones que, en vez de artículos, tengan rayas para establecer los límites de los atropellos. Y esto, precisamente esto, es lo que la Constitución de 1978 no tuvo valor de hacer, sacándose de la manga aquel término desquiciado de “nacionalidades”, tan nocivo para la integridad de España, y pergeñando un lamentable régimen autonómico sin ningún anclaje en nuestra tradición política, con el único propósito de sobornar a los nacionalistas e incluirlos en el llamado “consenso”, que es el lugar de encuentro de la gente sin principios.

De esta pretensión de “consenso” a toda costa, que hizo de la Constitución una orgía de la ambigüedad, ya se burlaba cínicamente Gregorio Peces Barba desde la tribuna parlamentaria: «Desengáñense sus señorías. Todos sabemos que el problema del Derecho es el problema que está detrás del poder político y de la interpretación. Si hay un Tribunal Constitucional y una mayoría proabortista, “todos” permite una ley del aborto; y si hay un Tribunal Constitucional y una mayoría antiabortista, “todos” impide una ley del aborto». Y lo mismo que ocurre con el aborto ocurre con las “nacionalidades”. Los separatistas catalanes, menos cínicos que Peces Barba, han pecado de impaciencia. Les habría bastado esperar unos pocos años más para contar con una mayoría y un Tribunal Constitucional favorables al llamado “derecho a decidir”.

Todo lo que en España ha ocurrido con los separatistas es culpa de una Constitución que, por alcanzar este mefítico “consenso”, albergó las ambigüedades más inconcebibles. ¿Qué clase de constitución es la que autoriza que los individuos y las asociaciones políticas puedan atentar contra la integridad de la comunidad política? ¿Qué clase de Estado puede sobrevivir cuando aloja en su seno estos caballos de Troya? Como decíamos antes, ninguna constitución hecha de artículos nos resulta simpática; pero una constitución que ampara y sufraga a quienes anhelan la destrucción de la comunidad política nos parece un pitorreo. Todas las naciones que aspiran a su supervivencia arbitran medidas legales para protegerse contra sus enemigos internos. Así, por ejemplo, la Ley Fundamental alemana, en su artículo 9, establece que «quedan prohibidas las asociaciones que se dirigen contra el orden constitucional»; y luego, en su artículo 21, añade que «son inconstitucionales los partidos que según sus fines o según el comportamiento de sus afiliados, tiendan a menospreciar el orden constitucional, o a subvertirlo, o a poner en peligro la existencia de la República Federal de Alemania». Y la Constitución francesa establece taxativamente que «ninguna parte del pueblo ni ningún individuo pueden atribuirse el ejercicio de la soberanía» (art. 3).

Al menos franceses y alemanes, puestos a escribir una constitución, supieron establecer rayas, para que la zorra no entrara en el gallinero. Pero con una constitución que admite y agasaja a la zorra en el gallinero, ¿qué podemos hacer? Tan sólo llorar sobre la leche derramada; que en eso consiste aplicar el tan cacareado artículo 155.



jueves, 21 de septiembre de 2017

El Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana. (Juan Pablo Mañueco)

 
El Lignum Crucis del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.

(Este agosto he estado en Santo Toribio de Liébana y, oye, ¿por qué será?, hablaban un castellano espléndido)

Lignum Crucis, Lignum Crucis
que es el Leño de la Cruz,
caminaste tu viacrucis
por mostrarnos a Jesús.

Duro leño que en la Liébana
apuntas hacia el azul,
tu madera fue la mesa
de los clavos de Jesús.

Hoy, la he besado con fuerza,
con labios de gratitud,
pues esa cruz es la puerta
a la gloria, paz, salud.

Era una madera añeja,
duro vegetal de luz,
mis labios huella reflejan
que dejó en ella tu cruz.

Lignum Crucis, Lignum Crucis,
Santo Toribio de Liébana,
yo caminé tu viacrucis
porque en tan dura madera,

poco más allá de Potes,
estaba Cristo Jesús,
que tras recibir azotes,
nos salvó en esta Cruz.

Y en mis labios desde entonces,
enmaderado talud
del salvador y Dios Hombre,
llevan besado a Jesús.

JPMañueco (2017)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Religión islámica por primera vez en siete colegios de Segovia

  
La principal novedad en el inicio del curso escolar, en la provincia de Segovia, es la implantación de la asignatura de Religión Islámica, por primera vez, en siete centro públicos de Primaria. Tres en la capital y en cuatro municipios de la provincia. Según los datos de la Dirección Provincial de Educación, que hasta junio había recibido peticiones por parte de 289 familias.
Este curso escolar se impartirá la asignatura de Religión Islámica en tres colegios de Segovia capital situados en los los barrios de San Lorenzo, Santa Eulalia y San José, así como en los centros de Educación Infantil y Primaria de los municipios de Prádena, Riaza, Boceguillas y Cantalejo.
Desde la Junta de Castilla y León se recordó también que, al igual que el curso pasado, se imparte la asignatura de Religión Evangélica entre tres colegios de la capital.
La provincia de Segovia comienza el curso escolar 2017-2018 con un total de 24.467 alumnos matriculados, 154 más que el año anterior. El incremento más acusado de estudiantes se registra en los ciclos formativos de Formación Profesional, con 206 alumnos más.
En Formación Profesional, la novedad es el Ciclo Formativo de Grado Medio de ‘Carpintería y Mueble’, en el IES ‘Ezequiel González’. Por otro lado, la Escuela Oficial de Segovia incorpora a su oferta formativa el segundo curso de nivel avanzado del programa That’s English, e inaugura su nueva sección en Cantalejo.
El delegado territorial de la Junta en Segovia, Javier López Escobar, recordó la incorporación, este curso, que la convocatoria de pruebas extraordinarias de 2º de Bachillerato y 2º Ciclo de Formación Profesional se traslada de septiembre a junio. Asimismo, la convocatoria extraordinaria de la EBAU tendrá lugar en el mes de julio.
Segovia cuenta con 24.467 alumnos matriculados para este curso, que serán atendidos por 2.255 docentes. Los casi 3.400 son escolares del segundo ciclo de infantil, los 8.688 alumnos en Educación Primaria, 78 de Educación Especial y los alumnos de la ESO matriculados en centros de Primaria, comenzaron el curso este lunes, con total normalidad.
El lunes, 18 de septiembre, será el turno de los alumnos de ESO, Bachillerato, enseñanzas en régimen nocturno y una parte de los que cursen Formación Profesional Inicial y Enseñanzas Profesionales de Artes Plásticas y Diseño.
El resto de estudiantes de FP y el segundo curso de Grado Superior de enseñanzas profesionales de Artes Plásticas y Diseño, los de enseñanzas impartidas en centros y aulas de Educación de Personas Adultas y de las diferentes enseñanzas a distancia comenzarán las clases el 25 de septiembre. Y, el 2 2 de octubre, se iniciarán las clases en las enseñanzas de Idiomas, enseñanzas artísticas superiores, enseñanzas deportivas, y las enseñanzas elementales y profesionales de Música y Danza.
Infraestructuras
En este curso 2017-2018, entra en funcionamiento el pabellón polideportivo de uso compartido del colegio ‘El Peñascal’ de Segovia. Además, continúan las obras de ampliación del CEIP ‘Las Cañadas’, de Trescasas, con la ampliación de tres aulas de infantil, una desdoble, varias dependencias y la urbanización del patio.
También se trabaja, en el nuevo colegio de Valverde del Majano, con la previsión de que entre en funcionamiento en el curso 2018-2019, con una superficie útil total de 2.453 metros cuadrados y una inversión que ronda los 3,3 millones de euros. Por último, se anunció que la Dirección Provincial de Educación, seguirá pendiente del nuevo Instituto de ‘San Lorenzo’, en la capital.