sábado, 21 de enero de 2017

Representación (MCRC Baldomero Castilla)

Representación

Baldomero Castilla



Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional



Yo no soy jurista y no sé nada de derecho pero cuando he tenido algún problema o alguna duda en temas jurídicos y he tenido que recurrir a un abogado siempre he podido entender lo que mi abogado me decía respecto al asunto de que se tratara.
Por ejemplo, me dice mi abogado, Baldo, tienes que ir al notario para que redacte un poder notarial y nombre al procurador “fulanito de tal” como representante tuyo, porque si tenemos que ir a un juicio, ese procurador se sentará en la mesa de la defensa en representación tuya. Como es natural yo hago esa gestión en la notaría y comprendo perfectamente de que se trata.
Seguro que ustedes estarán conmigo en que todos los españoles, con un mínimo sentido común, harían como yo y no dudarían ni un instante. Esto solo es un ejemplo para aclarar que significa ser un representante en la vida civil y privada de cualquier ciudadano. Por supuesto doy por sentado que todo el mundo sabe que un procurador no solo puede representarme a mí, sino a todas las personas que quieran ser representadas por él.
Pues bien, en el plano político es lo mismo, no hay, absolutamente, ninguna diferencia, un representante político, un diputado, es alguien que yo elijo para que se siente en un escaño del Congreso y me represente a mí y a todos los ciudadanos de un distrito electoral. Esto es el sistema electoral mayoritario de distrito. Una persona se presenta para que los ciudadanos le elijan, si hay varias que se presentan y el ganador no obtiene la mayoría absoluta, se realiza una segunda vuelta en el que ya solo se presentan las dos más votadas en la primera vuelta de esta manera el que gana si tiene mayoría absoluta y es el representante de todo el distrito.
Cuando yo explico esto a mis amigos y conocidos, me siento de lo más inútil, no puedo entender como una cuestión tan sencilla de ver en la vida privada se vuelve complejísima cuando se habla de política. No puedo entender que duden cuando les digo que el sistema electoral proporcional de listas de partido es una estafa, en el que la persona no elige a nadie y cuando yo les digo que, por favor, trasladen esto a su esfera privada y que supongan que cuando vayan al notario, le diga, mire, aquí hay una serie de listas de procuradores, usted dígame que lista prefiere que ya se verá lo que se hace y usted no se preocupe que cuando tenga el juicio ya veremos que procurador va a sentarse para que le represente, pero, sobretodo, usted tranquilo y no piense, que todo saldrá bien. ¿Se imaginan ustedes lo que las personas le dirían al notario?
Bueno, pues este Sistema Electoral proporcional de listas de partido es el que hay en España y en, prácticamente, toda Europa, así que piensen ustedes qué leyes salen de unos Congresos con estos “representantes”.

viernes, 20 de enero de 2017

Un capitalismo sin límites (Juan Manuel de Prada)

Un capitalismo sin límites

JUAN MANUEL DE PRADA


Con frecuencia, cuando tratamos de defender o impugnar un determinado régimen político, en lugar de referirnos a lo que ese régimen político realmente es en la situación presente, nos elevamos -por obcecación ideológica, por seguidismo ambiental, por pura candidez- a un terreno ideal de principios tan rimbombantes como vacuos. Algo semejante nos ocurre cuando tratamos de enjuiciar el capitalismo, que sus defensores presentan idílicamente como un sistema económico en el que agentes libres concurren en un mercado libre. Si el capitalismo fuese tal cosa, sus detractores seríamos fácilmente caricaturizables como partidarios de la esclavitud, detractores de la propiedad privada y defensores de la confiscación de los medios de producción. Tal caricaturización, que gusta mucho a quienes defienden un capitalismo de fantasía o ciencia-ficción, resulta menos sencilla cuando probamos a hacer una descripción del capitalismo fundada en realidades cotidianas, y no en bellas entelequias.

Esto es, precisamente, lo que hace, con resultados óptimos, Esteban Hernández en su lucidísimo ensayo, Los límites del deseo (Clave Intelectual, 2016). Esteban Hernández nos muestra el funcionamiento del capital nómada, la proliferación de productos financieros altamente especulativos, la emergencia de un nuevo capitalismo global que exige reglas diferentes que borren las fronteras, que eliminen todas las trabas, que anulen la mediación entre el cliente y la empresa; y que, por supuesto, santifiquen un nuevo modo de contratación en el que intervengan estrictamente las dos partes implicadas, sin mediación sindical ni institucional alguna. por un lado, corporaciones transnacionales que operan en las condiciones más beneficiosas imaginables, a veces tributando en paraísos fiscales; por el otro, el postulante del puesto de trabajo, a menudo empujado por el estado de necesidad y dispuesto a trabajar en las condiciones más infrahumanas.

Esteban Hernández analiza, por ejemplo, la proliferación de un nuevo tipo de empresas, encarnación predilecta de este nuevo capitalismo, que actúan a modo de «contenedores», arrasando los tejidos empresariales autóctonos. Empresas que no tienen que abonar salarios ni seguros sociales, que apenas deben pagar gastos de mantenimiento (puesto que los bienes con los que comercian no son suyos) ni impuestos (que corren a cargo de quien presta el servicio). Empresas que -a cambio de un porcentaje- se limitan a poner en contacto (a través de interné o de una aplicación de teléfono móvil) a autónomos en situación de necesidad que ofertan un servicio de precio reducido (transporte o alojamiento, por ejemplo) con sus clientes potenciales. Mientras el taxista o el dueño de un hostal tienen que pagar impuestos por el desempeño de su actividad, la empresa que funciona al modo de un «contenedor» puede salvar todo tipo de controles institucionales, que en todo caso recaerán sobre el autónomo que trampea oficiando a salto de mata de chófer u hospedero, sin ningún tipo de garantía laboral.

También analiza Hernández la nueva estratificación laboral favorecida por el capitalismo hodierno, donde se tiende a crear una ingente clase de parias (a los que, sin embargo, se les exigen idiomas y conocimientos informáticos), a la vez que los trabajadores más cualificados y expertos son despedidos y se forman unas élites directivas, cada vez más distanciadas (blindadas, en realidad) del resto de la plantilla. Y todo ello en un entorno empresarial en el que los órganos de administración imponen criterios sobre los profesionales que conocen su oficio. Ya no se trata de fabricar productos consistentes, sino de producir de forma barata y rápida; ya no se trata de alcanzar y mantener un prestigio, sino de ofrecer valor inmediato al accionista o al fondo de inversión. No hay que consolidar la empresa, sino generar beneficios a corto plazo.

Y este capitalismo desembridado que degrada el trabajo, arrasa el tejido empresarial autóctono y adultera ámbitos de la vida social que hasta ahora habían permanecido indemnes a su contaminación (el mundo de la cultura y la universidad, por ejemplo), puede desenvolverse cada vez más fácilmente en un marco normativo que autoriza los más diversos enjuagues y componendas, que permite la evasión de impuestos mientras estrangula cada vez más al trabajador y al pequeño empresario. Hernández nos lo explica, con una clarividencia que es capaz de penetrar en las mayores complejidades, en Los límites del deseo, un libro altamente recomendable para quienes deseen conocer mejor la realidad del capitalismo, no los capitalismos de fantasía que nos venden los obcecados ideológicos y los apóstoles de la ciencia-ficción.


© XLSemanal

jueves, 19 de enero de 2017

Nominación de Presidente (MCRC Thulio Moreno)

Nominación de Presidente

Thulio Moreno



Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional

La reciente votación -del Presidente de Gobierno en el Congreso de Diputados- es otra muestra de falsedad y deslealtad moral, casi tan grande como la ley de diciembre 1978. Aunque es esta ley, la que origina todas las trampas y engaños, que se difunden a los cuatro vientos como soluciones a los problemas en España; obviamente, sus “soluciones” son perjuicios, o nuevos conflictos políticos.
En la nominación se presentan varios elementos graves de corrupción. El primero es el sometimiento del poder Ejecutivo al Legislativo. Un bloqueo institucional, que visto desde fuera es risible por el dilatado aquelarre de protagonismos, pero que causa indignación en personas de bien por la ausencia de democracia. Todos negándose a todos, en un ejercicio de cainismo continuo e inagotable. Un Ejecutivo sin legitimidad alguna, no ya por no ser elegidos por la ciudadanía, sino porque –como se ha visto claramente- no son los diputados (mal menor), sino las cúpulas de los clanes las que manejan al Ejecutivo.
El segundo factor de descomposición es la negligencia de gestión y administración del Ejecutivo durante meses, en los que se entorpecen -aún más- resoluciones en sanidad, justicia, pensiones, Europa o política interior y se dispendia el erario sin rubor ni control. El oportunismo de los adversarios de la nación ha sido obvio en este periodo de crisis; con irresponsabilidad en los desafíos soberanistas y desenfreno del gasto. Esa irresponsabilidad nos pasará factura antes que tarde.
El tercer ingrediente de indecencia es el envilecimiento de los principios políticos, ya de por sí bajunos y viciados, buscando la silla poltrona. Todos jugando al trile de coger ministerios, vicepresidencias, el CNI y la televisión. Sin importarles que la ciudadanía se espante de su avaricia y sordidez. Ya no es sólo el pisar gruesas alfombras, sino no pisar la calle y moverse en coche -o avión- oficial.
El cuarto componente de corrupción congénita es la coacción al Pueblo. La amenaza de no acondicionar la economía, las transferencias territoriales, la reforma tributaria, las ayudas a I+D, la deuda pública, la dependencia, etc.; un puro chantaje para que la gente asuma, lo que no han querido. Este componente se nutre de la mentira global, de que el sistema necesita la comprensión y colaboración (casi obligación) para no concitar males mayores.
El quinto es la falta de un jefe del Estado en condiciones, que no sea cara de moneda, sino un actor eficaz y provechoso. No es momento de lamentar herencias oprobiosas; de ser así, la dimisión es la virtud. Pero la continuidad en el no hacer, es la evidencia de la inutilidad. El dontancredismo es letal en época de convulsión; y estamos en ella. No olvidemos, que la situación actual deviene de la dictadura -mal fundamento democrático-, pero tras cuarenta años no existen méritos que corrijan su procedencia.
El sexto es el Gran Hermano, que domina el “big data” y se anticipa a los deseos de la mayoría y tabula: visitas, consultas, clics, enlaces, números, citas, direcciones, votos, etc. Nos obviarán porque nos conocen, nos “venderán” su producto porque dominan el vaticinio y la opinión, nos vencerán porque señorean los medios, nos volverán a embaucar porque nos quitan la verdad. Quien antes domine el pronóstico, antes detentará el poder. Han usado y abusado de las redes sociales, han inundado nuestras cuentas, han manipulado las noticias, se han adueñado de las TICS; nos quieren convertir en “zoon poliTICon”.
Decía León Felipe:
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Ante esa tiranía del miedo queda la palabra de Quevedo:
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
El MCRC conoce esos cuentos, todos los cuentos, por eso dirá lo que siente y no callará, por más que con el dedo silencio pidan, o con el BOE provoquen miedo.

miércoles, 18 de enero de 2017

¿DEFENDEMOS LA FAMILIA? (Centro Jurídico Tomás Moro)

Centro Jurídico Tomás Moro


¿DEFENDEMOS LA FAMILIA?
 Estimado amigo:

Desde el Centro Jurídico Tomás Moro llevamos más de 12 año luchando a favor de las libertades civiles, defendiendo el derecho a la vida, la libertad religiosa y de conciencia e influyendo socialmente mediante nuestras actividades.

Pero consideramos que no es suficiente, y que este año que empezamos es necesario movilizar y sensibilizar a una sociedad que parece dormida ante los atropellos de los poderes públicos.

Antes de seguir explicándote nuestro próximo proyecto te ruego que veas el siguiente vídeo (pulsando sobre la imagen).
https://www.youtube.com/watch?v=GBtJ-ZX9978

También lo puedes ver en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=GBtJ-ZX9978
En todos estos años hemos luchando contra el aborto, contra la ideología de género, contra el adoctrinamiento de los menores, pero después 12 años nos hemos dado cuenta que nos hemos olvidado de los más importante: DEFENDER A LA FAMILIA.

Desde el Centro Jurídico Tomás Moro consideramos que defendiendo a la familia estamos dando todas las luchas a la vez: la lucha por la vida, la lucha frente a las leyes de género, la lucha frente al adoctrinamiento, la lucha frente a un derecho de familia que se ha convertido en la maquinaria más destructiva de la familia ...

¿Nos ayudas a defender la familia?

Consideramos que ya no es suficiente dar la batalla en los Juzgados y Tribunales, es necesario llevar a la calle nuestras justas aspiraciones y forzar a la opinión pública a denunciar la mordaza con la que algunos quieren atenazar la libertad de las familias.

Pero para seguir luchando necesitamos incorporar nuevas herramientas a nuestra lucha, y necesitamos tu ayuda.

De momento te envío en primicia el primer vídeo que hemos editado. Lo presentaremos la próxima semana; con el que pretendemos concienciar de la necesidad de crear legislaciones protectoras de la familia. (PARA VER EL VÍDEO PULSA SOBRE LA IMAGEN o en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=GBtJ-ZX9978).

Este es nuestro proyecto
Este año queremos lanzar una serie de vídeos (de menos de 5 minutos de duración) para sensibilizar a la sociedad del nuevo totalitarismo ideológico destructor de la familia que se está implantando en España. Ya tenemos programados los tres siguientes (sobre las leyes LGTBI, vientres de alquiler y sobre el voto familiar), pero para elaborarlos es necesario que invirtamos 480 € en un aplicación informática que nos permitirá editar directamente nuestros vídeos sin depender de servicios externos.

Por eso, para poder desarrollar los nuevos proyectos y seguir como en estos doce años defendiendo los principios que compartimos nos permitimos pedirte lo siguiente:
-       Te rogamos que difundas el vídeo que te hemos presentado (https://www.youtube.com/watch?v=GBtJ-ZX9978 ).
-       Te rogamos que colabores económicamente con este proyecto (con 5 €, 10 €, o la cantidad que consideres adecuada) pues necesitamos 480 € para la adquisición de un programa profesional de edición de vídeo.
Para ayudarnos económicamente puedes:
 -       Realizar su donación por transferencia bancaria: BBVA, 0182-4016-05-0208517204 (IBAN ES72).
-       Remitir un cheque (sólo nominativos al Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro, C/ Velázquez 109, 1º Izd. 28006 Madrid).
-       Realizar una aportación con tarjeta bancaria o PayPal cumplimentando el formulario de nuestra web pulsando aquí. 

martes, 17 de enero de 2017

¿Por qué en España la ciudadanía no elige al presidente del Gobierno? (MCRC Juan Carlos Calomarde García)

¿Por qué en España la ciudadanía no elige al presidente del Gobierno?

Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


¿Cuándo es más fácil que dos cosas sean diferentes? Pues seguramente cuando se eligen de maneras distintas. Así pues, en Estados Unidos, por ejemplo, el presidente se elige en unas elecciones, mientras que los miembros del Congreso de los Estados Unidos (compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado) se designan en otros comicios. De esta manera, se consigue cumplir la teoría de la división de poderes, puesto que el poder ejecutivo recae sobre el presidente y el legislativo sobre el Congreso de los Estados Unidos. Por tanto, si los sistemas representativos occidentales aspiran a ser decentes deben procurar que el ejecutivo, legislativo y judicial sean verdaderamente independientes entre sí. ¿Y esto cómo se consigue? Pues para empezar haciendo que cada poder nazca de procedimientos distintos, dado que si nacen del mismo o son configurados por las mismas personas, es muy difícil que un poder termine supervisando la acción del otro.
Esta introducción permite abordar plenamente la cuestión en España. En este país, aunque las elecciones generales no sirven para elegir al jefe del ejecutivo, lo habitual es que haya presidente poco tiempo después de ellas. De hecho, desde los poderes públicos se promueve esta práctica como algo que responde a lo que llaman “normalidad democrática”. ¿Es así? ¡En absoluto! Las elecciones generales son solo legislativas, y de ellas no salen más que los miembros de las Cortes Generales (Congreso y Senado) que conforman el poder legislativo. Sin embargo, estas personas rápidamente comienzan a negociar la investidura del presidente del Gobierno, que es el jefe de otro poder (el ejecutivo) y quien nombra además a los restantes miembros del mismo (ministros). Entonces, si desde la mayoría del poder legislativo (sea el grupo político con más peso o mediante pactos) se elige al jefe del ejecutivo, no es ya que estos dos poderes no vayan a ser independientes, es que directamente ¡uno de ellos será comparsa del otro!
Por consiguiente, ¿qué consecuencias se derivan de este despropósito? Sencillamente, que el/los partido/s con mayor cuota del poder legislativo tendrán a su vez controlado el ejecutivo. Asimismo, no debe olvidarse la determinante influencia que adquieren para designar a los miembros del Tribunal Supremo, del Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial. Todo ello implicará que un único procedimiento (elecciones generales) sirva para adquirir suficiente poder como para adueñarse de las principales estructuras del Estado durante, al menos, 4 años. Así que, para evitar precisamente eso se introdujo la teoría de la división de poderes. Porque cuando en un sistema representativo un grupo reducido de personas concentran demasiado poder, dicho sistema se vuelve despótico (y lo seguirá siendo aunque sea de carácter temporal y elegible).
Entretanto, este «despotismo elegible» que reina en España, además de las carencias señaladas, pone de manifiesto también la escasa capacidad de elección de la ciudadanía. Dado que, si los sistemas representativos actuales presumen que sus cargos son directamente elegidos por sus ciudadanos, ¿cómo puede justificarse que el jefe del ejecutivo, que no es un cargo precisamente menor, sea elegido por sus colegas del Congreso? Seguramente cueste de hacerlo, de modo que las elecciones legislativas adoptan un falso enfoque presidencialista, y buscan transmitir la sensación de que la ciudadanía realmente puede votar al presidente. No obstante, los únicas personas que pueden hacerlo son los habitantes de la circunscripción de Madrid, ya que probablemente el candidato a presidente se presente como número uno por esa circunscripción. Ahora bien, en ese caso concreto no lo hará como presidenciable, sino como candidato a diputado.
De esta manera, los problemas mencionados provengan, casi con toda seguridad, de los rasgos preeminentemente partitocráticos que tiene el sistema. Unos rasgos que permiten que el partido que gane las elecciones generales consiga seguramente, además de la mayoría del legislativo, el poder ejecutivo y una influencia determinante en el poder judicial. Este entramado se sostiene evidentemente en una legislación electoral que sobrerrepresentando a las mayorías e infrarrepresentando a las minorías, termina diseñando un parlamento con una correlación de fuerzas muy dispar. Sin embargo, cuando por avatares del destino se terminan teniendo parlamentos más fragmentados, la clase política debe negociar entre sí algo que sería más lógico que correspondiera hacer a la ciudadanía. Puesto que, en esos momentos es cuando tienen lugar concesiones en una dirección u otra, normalmente a escondidas del resto de la gente, para que el poder nuevamente consiga acomodarse en una dócil minoría.

lunes, 16 de enero de 2017

Respuesta inteligente

Interesante razonamiento.
 
En Brasil, Millor Fernandes (humorista, dramaturgo y escritor) lanzó un
desafío público con la siguiente pregunta:

- ¿Cuál es la diferencia entre Político y Ladrón?


Le llamó mucho la atención la respuesta de un lector que le escribió:

- "Estimado Millor, después de una larga búsqueda llegué a esta conclusión:

 La diferencia entre un político y un ladrón es que al primero lo elijo 
yo, y el segundo me elige a mi. ¿Estoy en lo cierto?"
Y esto fue lo que le contestó Millor:

- "Apreciado señor, usted es un genio. Es el único que logró encontrar una diferencia."

 
 
 

miércoles, 11 de enero de 2017

La democracia no está en peligro, no hay democracia (MCRC Tybalt Rosembraise)

La democracia no está en peligro, no hay democracia





Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional –MC RC
DIARIO ESPAÑOL De la República Constitucional


Leía un articulo de un Magistrado de la Asociación “Jueces para la Democracia” en el que mencionaba que los políticos españoles estaban “secuestrados por los mercados financieros”, llegándo a definir el régimen español como “partidocracia” para terminar afirmando “la democracia está en peligro”.
Desde esta Acrópolis política en que estamos organizándonos los Repúblicos para traer la Democracia a España, desde esta ciudad Alta donde el lenguaje se utiliza con propiedad y la Verdad Política circula con fluidez, las reflexiones del citado Magistrado, al que se le considera lo más avanzado de la progresía, tienen un” je ne sais quoi” de pueril, una encantadora candidez que consiste en seguir pensando que la partidocracia es la consecuencia de un mal funcionamiento de la democracia.
En primer lugar, los políticos españoles no están secuestrados por los mercados financieros, no hay secuestro alguno en la connivencia voluntaria y planificada, en la complicidad sistemática, en la colaboración necesaria. En el acuerdo secreto y oculto. No hay secuestro alguno porque la partidocracia es el régimen necesario para los poderes fácticos para impedir los riesgos del ejercício de la Libertad Política para los planes de la oligarquía económica, para que no se vean alterados gane quien gane, gobierne quien gobierne.
De un dictador único a unos pocos dictadores, de un partido único a unos pocos partidos, en realidad estos nuevos dictadores han convertido a los antiguos en simples aprendices del crimen, artesanos, a gran distancia de los productores industriales de muerte. Lo que no se les perdonaba, lo que les hizo inservibles a la oligarquía es la mezcla de códigos, la resistencia a practicar el eufemismo, a bañar los términos en un “principe de delicatessen” que convierte a un acto de afirmación del Tyrannus en una “fiesta de la democracia”.
En esta partidocracia la organización de la servidumbre ha llegado a tal grado de refinamiento que las mismas víctimas acuden voluntariamente a las oficinas de reclutamiento, que reciben el bizarro nombre de “colegio electoral”, en unos casos y “Empresas de Trabajo Temporal” en otros. Cierto que hojas impresas por millones y pantallas omnipresentes les recuerdan de continuo las palabras que deben emplear y las consignas que están obligadas a repetir.
En segundo lugar la Democracia no está en peligro porque no ha llegado, la partidocracia se lo impide. No existe separación de poderes, ni elección de los representantes, ni del Jefe de Gobierno. No hay posibilidad de revocar a los diputados por parte de sus cuerpos electorales, sólo una élite de Jefes de Partido que controla ilegítimamente los Poderes del Estado, aplican las directrices de la Oligarquía económica, impide la libertad política y engañan conscientemente al pueblo haciéndoles creer que estamos en Democracia cuando son simples refrendadores de decisiones de otros.
Quizá los listados de la partidocracia que se atreven a llamarse “representantes” si estén no tanto secuestrados, pero sí descaradamente teledirigidos por sus Jefes. Ellos, unos insuficientes sociales dócilmente resignados a un empleo monótono claramente ineficaz, aferrados a las segregaciones de mil inútiles comisiones como un cangrejo a una concha prestada, ¿cómo van a entender la increíble audacia de unos repúblicos empeñados en desobedecer, productos fallidos de la acariciadora disciplina, que hacen oídos sordos a las ordenes de la partidocracia?