miércoles, 30 de marzo de 2016

Agencia Faro. Melilla. Chile. Agenda

  • El enemigo está ya dentro de ‎Melilla‬ y del resto de España, y se le sigue haciendo concesiones
  • Santiago de Chile‬. Los ‪tradicionalistas‬ en la manifestación contra el aborto el Lunes Santo
  • ‎Agenda: Méjico. Madrid. Salamanca. Civitella del Tronto



Melilla, 28 marzo 2016, Lunes de Pascua; San Juan de Capistrano, confesor. No han transcurrido aún diez días de las celebraciones del aniversario del gran Sitio de Melilla. En plena celebración de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y en la fiesta además del gran cruzado franciscano contra el turco, San Juan de Capistrano, no parece que en el plano más terrenal haya mucho que celebrar en las plazas africanas españolas. Al menos para los cristianos.

La Fiesta del Sacrificio (Aid al-Adha), Fiesta Grande (Aid el-Kebir) o Fiesta del Cordero es festivo local oficial para las ciudades de Ceuta y Melilla desde 2010. Establecida por el desgobierno del PP, con complicidad eclesiástica. Los políticos obedecen a la Comisión Islámica de cara a la fijación del día. Sin embargo, el cálculo de éste se ajusta a los requerimientos del calendario lunar, por lo que es probabilístico y en los últimos años no ha dejado de haber errores. Los mahometanos aprovechan, claro está, el día que les concede la Ciudad más el día que nuevamente dicte la Comisión Islámica: dos festividades más para los seguidores del falso profeta. No importa que la segunda no sea oficial: los que están en las Fuerzas Armadas faltan a la formación, no se presentan a los servicios. No es de extrañar: primero está su autoridad pseudorreligiosa, y luego, si cabe y no molesta mucho, la obediencia militar.

No sólo en las plazas africanas de España. En la Península, el imán de la mezquita de Fuenlabrada --¡ahora hay mezquitas hasta en Fuenlabrada!-- Mohamed Said Alilech, instó recientemente a los mahometanos en las Fuerzas Armadas a acogerse a la "insumisión o a la objeción positiva" para rechazar la participación en misiones internacionales (Líbano, Iraq, Afganistán...) que consideren "guerra injusta contra sus hermanos musulmanes" (declaraciones en el programa Consultas Islámicas, emitido en el canal Córdoba TV). Los mahometanos presentes en Melilla son más del 50% --en una ciudad en la cual la presencia de moros era casi nula antes de que Franco y De Gaulle, bajo los auspicios de la ONU, EE.UU. e Israel, se inventaran en 1956 el "Reino de Marruecos"-- y su inserción en las distintas unidades militares es masiva. ¿Qué intereses prevalecerán a la hora de defender la ciudad ante el ataque de los "hermanos musulmanes" que la reivindican para imponer la Sharia?

Los mahometanos faltan también a sus puestos civiles, no temiendo perderlos. Para algo son la población mimada de la ciudad, y es vox populi que son el verdadero objeto de todas las ayudas sociales, ya sea porque se dirigen directamente a ellos, ya sea por el arte que tienen para acapararlas cuando no se les conceden en exclusividad. La Comisión Islámica ha propuesto también adaptar el calendario de exámenes al Ramadán, como ya han hecho los británicos este mismo año, pensando en los alumnos (mahometanos) que cursan la ESO o niveles superiores, obligados por su secta a cumplir el ayuno.

Los animalistas no se ponen histéricos al contemplar calles españolas bañadas en sangre de cordero y borrego: es tradición mahometana y ya nos han enseñado en el cole, y nos repiten a diario políticos y medios, que la islamofobia es muy mala. Los que deberían velar por el bien común son los artífices del trato desmesuradamente favorable que reciben los seguidores del falso profeta, en detrimento de los suyos. No les escandaliza la sangre, ni las violaciones, ni la barbarie en general. Nada puede escandalizar ya cuando se llama "sacrificio" (se supone que a Dios) a algo distinto del Sacrificio de la Cruz.

Pero la tropa española sufre esta situación disparatada también en su alimentación. Las raciones individuales de combate tienen un menú propio para mahometanos desde hace unos cuantos años; pero en cocina no se hacía distinción y formalmente sigue sin hacerse... aunque misteriosamente no aparezca cerdo desde hace algún tiempo. Ni carne de cerdo, ni jamón, ni embutidos. El malestar se nota. Los moros imponen su ley hasta en la mesa de los españoles; hasta en la de los sucesores de los que llevan siglos defendiendo la ciudad, precisamente, contra ellos.




Santiago del Nuevo Extremo, 21 marzo 2016, Lunes santo; San Benito, abad. (Corresponsal). Distintas organizaciones pro vida se dieron cita en la Plaza de la Constitución de Santiago de Chile, frente al Palacio de la Moneda, sede del Gobierno, para manifestar su repudio por la aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley sobre aborto, llamado terapéutico, que incluye las causales de malformación del feto, peligro de la madre y violación, y abre el camino para legislar sobre el aborto sin apellidos en el corto plazo. La multitud reunida en la plaza exigió a la presidente de la república, Sra. Michelle Bachelet, que detenga las políticas criminales que su gobierno auspicia respecto de los no nacidos: así como interpeló a los congresistas de la democracia cristiana para que voten en contra del proyecto de ley en el Senado. Las 12.000 personas ahí reunidas, hombres y mujeres, familias, seglares y religiosos se comprometieron a seguir manifestándose para detener el proyecto de ley y evitar que Chile caiga en la triste lista de los países que han aprobado el aborto provocado, entronizando la cultura de la muerte. Entre los miles de asistentes al acto, concurrió un número de miembros de la comunidad tradicionalista chilena, encabezados por el abogado Christian Alarcón Widemann y el académico Alejandro Tapia Laforet, así como también de numerosos tradicionalistas que se sumaron activamente al acto, defendiendo el honor de permanecer en la nómina de países que han abolido la barbarie abortista.


FARO (Redacción), marzo-abril 2016. Entresacamos algunos avisos y convocatorias de nuestra Agenda en línea para las próximas semanas. Los hipervínculos destacados en el texto permiten ampliar la información.
  • ZAPOPAN (Jalisco), viernes 1 abril. Santa Misa LXXXIX aniversario del martirio de Anacleto González Flores. 10:00, Instituto de Estudios Humanísticos (Cerrito). Detrás del Hospital Dr. Ángel Leaño.
  • MADRID, lunes 4 abril. Conferencia: La descristianización de Occidente y la nueva "acción católica", por Raymond de Souza, Coordinador de Misiones Especiales de Human Life International. Organiza: Círculo Cultural Antonio Molle Lazo. 20:00, Fundación Francisco Elías de Tejada. C/. José Abascal (ant. General Sanjurjo), 38, bajo izqda. (Metro Alonso Cano, Gregorio Marañón, Iglesia).
  • SALAMANCA, miércoles 6 abril. Presentación del libro ¿Está usted de broma Mr. Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia. 20:00, Salón de actos de la Casa de las Conchas. C/. Compañía, 2.
  • MADRID, sábado 9 abril. Ciclo "La sociedad tradicional y sus enemigos": El liberalismo católico. Conferencia del Prof. José Miguel Gambra. 20:00, Capilla Santiago Apóstol (provisional). C/. Játiva, frente al Nº 8 (Metro Pacífico).
  • CIVITELLA DEL TRONTO (Reino de Nápoles), sábado 16 y domingo 17 abril. XLVI Encuentro Tradicionalista de Civitella del Tronto: Oltre la memoria negata, la memoria ritrovata. En el transcurso del Encuentro, el domingo 17 Santa Misa por los Mártires de la Tradición. Reale Fortezza.
  • CIUDAD DE MÉJICO, 27-29 abril. V Jornadas Hispánicas de Derecho Natural y I Jornadas de la Asociación Mejicana de Juristas Católicos: Consecuencias jurídico-políticas del protestantismo. A los 500 años de Lutero. Universidad Anahuac Norte.
  • MADRID, sábado 7 mayo. LIII Reunión de Amigos de la Ciudad Católica: Pueblo y populismo. Los desafíos políticos contemporáneos. En una de las sedes de la Universidad Antonio de Nebrija. Información e inscripciones: correo electrónico.



Avisos y convocatorias, más temas de interés candente o permanente: #elecciones; la #Desamortización y sus consecuencias y continuidad actuales; el continuado expolio de los bienes #comunales y su defensa; la corrupción constitutiva del régimen vigente, su #Consticorrupción; la escalada británica de provocaciones en #Gibraltar; la #Cristiandad, la #Hispanidad y la #Contrarrevolución... Muchos más y, por supuesto, todo lo relacionado con el #Carlismo y la #Tradición. Sígalos con FARO, #tradicionalista, #carlista, en Facebook y Twitter.

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martes, 29 de marzo de 2016

Genocidio cristiano y la yihad contra Occidente "Europa vuelve a estar en guerra”, (Actuall)

La representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, dijo tras los atentados de Bruselas [vídeo: 5:30 minutos] que “Europa y su capital están sufriendo el mismo dolor que Oriente Medio ha conocido y conoce cada día”.
En el contexto de las reacciones a los ataques del pasado 22 de marzo, Mogherini añadió al borde de las lágrimas [vídeo: 59 segundos] que el “Islam tiene un lugar en nuestras sociedades occidentales. El Islam pertenece a Europa. No temo decir que el Islam político debe ser parte de la realidad europea”. 
La declaraciones y la actitud sentimental de Mogherini resumen “la mentalidad que ha ayudado a producir la situación actual en las sociedades europeas”, una mentalidad narcicista, hecha de “ilusiones y falsas identidades”, en la que “el sufrimiento de los sirios, causado por un régimen salvaje, se equipara al sufrimiento de los habitantes de las ciudades europeas como Madrid, Londres, París y ahora Bruselas, que han padecido los ataques de un yihadismo que mata aleatoriamente”, escribía este domingo Amir Taheri en el New York Post.
En el mundo de Mogherini y de tantos políticos progresistas europeos, el Islam, “lejos de ser un adversario dedicado a tu destrucción, se convierte en parte de la familia”. 
La clase dirigente europea se pregunta por qué emergen nuevos partidos políticos que canalizan el descontento con las fantasías multiculturalistas que inspiran el discurso dominante en Europa. 
En el número de esta semana de De Spiegel, la señora Frauke Petry, líder de Alternativa por Alemania (AfD), lo explica: “Somos hijos de las políticas de Merkel. Esto es lo que nos describe mejor. Estamos aquí porque el Gobierno de Merkel ha fallado en la gestión de asuntos que son importantes para la sociedad, en Alemania y en Europa”.
La congénita incapacidad de la clase política para relacionarse con la realidad de una forma madura y racional es parte de la amenaza del terrorismo a las sociedades europeas. 
Nadie quiere decir lo obvio, que “Europa vuelve a estar en guerra”, como señala en esta tribuna para Observer John R. Schindler, experto en política antiterrorista y ex funcionario de la NSA. No va a ser una guerra convencional, sino algo parecido a una guerra de guerrilla, que “cierne sobre gran parte del continente a miles de yihadistas, convertidos en eficientes asesinos por el Estado Islámico en Siria e Iraq, que regresan a casa con la visión de matar infieles, sus antiguos vecinos”. 
La peligrosa fantasía de un “Islam político”,  dialogante, bueno para Europa, que dirige el discurso de la señora Mogherini y de una mayoría de sus colegas en los Gobiernos, es exactamente la clase de mecanismo mental que desarma a Europa frente a la clase de guerra que viene. Si se trata de un discurso político más, ¿por qué no puede ser objeto de las mismas críticas que cualquier ideología? Si los manoseados “valores europeos” significan algo, es precisamente el triunfo de la racionalidad crítica frente a los jardines vallados de la corrección política. Por muchas lágrimas de cocodrilo que vierta la alta representante de la UE después de cada nuevo atentado, la tozuda realidad insiste en mostrar que Samuel P. Huntington tenía razón. El genocidio cristiano y la yihad contra Occidente indican que estamos ante el choque de civilizaciones que anticipó en 1996. No hay ninguna “religión de paz” detrás del yihadismo. Es –dice Schindler– como “pretender hilar fino con el mensaje político de la familia Manson”.– V. Gago
[Con información de la página de Facebook de Federica Mogherini, The Guardian, New York Post, Observer, Der Spiegel, en inglés]

TIBURONES

TIBURONES

Un mexicano recrea la Capilla Sixtina en su barrio


 Un mexicano recrea la Capilla Sixtina en su barrio


http://verne.elpais.com/verne/2016/03/10/mexico/1457572638_096476.html?id_externo_rsoc=TW_CM

Los godos del emperador Valente (Arturo Pérez-Reverte)

Los godos del emperador Valente

En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones -entre otras, que Roma ya no era lo que había sido- se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces. En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano.
Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado. Que gobernantes irresponsables nos borren los recursos para comprender. Desde que hay memoria, unos pueblos invadieron a otros por hambre, por ambición, por presión de quienes los invadían o maltrataban a ellos. Y todos, hasta hace poco, se defendieron y sostuvieron igual: acuchillando invasores, tomando a sus mujeres, esclavizando a sus hijos. Así se mantuvieron hasta que la Historia acabó con ellos, dando paso a otros imperios que a su vez, llegado el ocaso, sufrieron la misma suerte. El problema que hoy afronta lo que llamamos Europa, u Occidente (el imperio heredero de una civilización compleja, que hunde sus raíces en la Biblia y el Talmud y emparenta con el Corán, que florece en la Iglesia medieval y el Renacimiento, que establece los derechos y libertades del hombre con la Ilustración y la Revolución Francesa), es que todo eso -Homero, Dante, Cervantes, Shakespeare, Newton, Voltaire- tiene fecha de caducidad y se encuentra en liquidación por derribo. Incapaz de sostenerse. De defenderse. Ya sólo tiene dinero. Y el dinero mantiene a salvo un rato, nada más.
Pagamos nuestros pecados. La desaparición de los regímenes comunistas y la guerra que un imbécil presidente norteamericano desencadenó en el Medio Oriente para instalar una democracia a la occidental en lugares donde las palabras Islam y Rais -religión mezclada con liderazgos tribales- hacen difícil la democracia, pusieron a hervir la caldera. Cayeron los centuriones -bárbaros también, como al fin de todos los imperios- que vigilaban nuestro limes. Todos esos centuriones eran unos hijos de puta, pero eran nuestros hijos de puta. Sin ellos, sobre las fronteras caen ahora oleadas de desesperados, vanguardia de los modernos bárbaros -en el sentido histórico de la palabra- que cabalgan detrás. Eso nos sitúa en una coyuntura nueva para nosotros pero vieja para el mundo. Una coyuntura inevitablemente histórica, pues estamos donde estaban los imperios incapaces de controlar las oleadas migratorias, pacíficas primero y agresivas luego. Imperios, civilizaciones, mundos que por su debilidad fueron vencidos, se transformaron o desaparecieron. Y los pocos centuriones que hoy quedan en el Rhin o el Danubio están sentenciados. Los condenan nuestro egoísmo, nuestro buenismo hipócrita, nuestra incultura histórica, nuestra cobarde incompetencia. Tarde o temprano, también por simple ley natural, por elemental supervivencia, esos últimos centuriones acabarán poniéndose de parte de los bárbaros.
A ver si nos enteramos de una vez: estas batallas, esta guerra, no se van a ganar. Ya no se puede. Nuestra propia dinámica social, religiosa, política, lo impide. Y quienes empujan por detrás a los godos lo saben. Quienes antes frenaban a unos y otros en campos de batalla, degollando a poblaciones enteras, ya no pueden hacerlo. Nuestra civilización, afortunadamente, no tolera esas atrocidades. La mala noticia es que nos pasamos de frenada. La sociedad europea exige hoy a sus ejércitos que sean oenegés, no fuerzas militares. Toda actuación vigorosa -y sólo el vigor compite con ciertas dinámicas de la Historia- queda descartada en origen, y ni siquiera Hitler encontraría hoy un Occidente tan resuelto a enfrentarse a él por las armas como lo estuvo en 1939. Cualquier actuación contra los que empujan a los godos es criticada por fuerzas pacifistas que, con tanta legitimidad ideológica como falta de realismo histórico, se oponen a eso. La demagogia sustituye a la realidad y sus consecuencias. Detalle significativo: las operaciones de vigilancia en el Mediterráneo no son para frenar la emigración, sino para ayudar a los emigrantes a alcanzar con seguridad las costas europeas. Todo, en fin, es una enorme, inevitable contradicción. El ciudadano es mejor ahora que hace siglos, y no tolera cierta clase de injusticias o crueldades. La herramienta histórica de pasar a cuchillo, por tanto, queda felizmente descartada. Ya no puede haber matanza de godos. Por fortuna para la humanidad. Por desgracia para el imperio.
Todo eso lleva al núcleo de la cuestión: Europa o como queramos llamar a este cálido ámbito de derechos y libertades, de bienestar económico y social, está roído por dentro y amenazado por fuera. Ni sabe, ni puede, ni quiere, y quizá ni debe defenderse. Vivimos la absurda paradoja de compadecer a los bárbaros, incluso de aplaudirlos, y al mismo tiempo pretender que siga intacta nuestra cómoda forma de vida. Pero las cosas no son tan simples. Los godos seguirán llegando en oleadas, anegando fronteras, caminos y ciudades. Están en su derecho, y tienen justo lo que Europa no tiene: juventud, vigor, decisión y hambre. Cuando esto ocurre hay pocas alternativas, también históricas: si son pocos, los recién llegados se integran en la cultura local y la enriquecen; si son muchos, la transforman o la destruyen. No en un día, por supuesto. Los imperios tardan siglos en desmoronarse.
Eso nos mete en el cogollo del asunto: la instalación de los godos, cuando son demasiados, en el interior del imperio. Los conflictos derivados de su presencia. Los derechos que adquieren o deben adquirir, y que es justo y lógico disfruten. Pero ni en el imperio romano ni en la actual Europa hubo o hay para todos; ni trabajo, ni comida, ni hospitales, ni espacios confortables. Además, incluso para las buenas conciencias, no es igual compadecerse de un refugiado en la frontera, de una madre con su hijo cruzando una alambrada o ahogándose en el mar, que verlos instalados en una chabola junto a la propia casa, el jardín, el campo de golf, trampeando a veces para sobrevivir en una sociedad donde las hadas madrinas tienen rota la varita mágica y arrugado el cucurucho. Donde no todos, y cada vez menos, podemos conseguir lo que ambicionamos. Y claro. Hay barriadas, ciudades que se van convirtiendo en polvorines con mecha retardada. De vez en cuando arderán, porque también eso es históricamente inevitable. Y más en una Europa donde las élites intelectuales desaparecen, sofocadas por la mediocridad, y políticos analfabetos y populistas de todo signo, según sopla, copan el poder. El recurso final será una policía más dura y represora, alentada por quienes tienen cosas que perder. Eso alumbrará nuevos conflictos: desfavorecidos clamando por lo que anhelan, ciudadanos furiosos, represalias y ajustes de cuentas. De aquí a poco tiempo, los grupos xenófobos violentos se habrán multiplicado en toda Europa. Y también los de muchos desesperados que elijan la violencia para salir del hambre, la opresión y la injusticia. También parte de la población romana -no todos eran bárbaros- ayudó a los godos en el saqueo, por congraciarse con ellos o por propia iniciativa. Ninguna pax romana beneficia a todos por igual. Y es que no hay forma de parar la Historia. «Tiene que haber una solución», claman editorialistas de periódicos, tertulianos y ciudadanos incapaces de comprender, porque ya nadie lo explica en los colegios, que la Historia no se soluciona, sino que se vive; y, como mucho, se lee y estudia para prevenir fenómenos que nunca son nuevos, pues a menudo, en la historia de la Humanidad, lo nuevo es lo olvidado. Y lo que olvidamos es que no siempre hay solución; que a veces las cosas ocurren de forma irremediable, por pura ley natural: nuevos tiempos, nuevos bárbaros. Mucho quedará de lo viejo, mezclado con lo nuevo; pero la Europa que iluminó el mundo está sentenciada a muerte. Quizá con el tiempo y el mestizaje otros imperios sean mejores que éste; pero ni ustedes ni yo estaremos aquí para comprobarlo. Nosotros nos bajamos en la próxima. En ese trayecto sólo hay dos actitudes razonables. Una es el consuelo analgésico de buscar explicación en la ciencia y la cultura; para, si no impedirlo, que es imposible, al menos comprender por qué todo se va al carajo. Como ese romano al que me gusta imaginar sereno en la ventana de su biblioteca mientras los bárbaros saquean Roma. Pues comprender siempre ayuda a asumir. A soportar. 
La otra actitud razonable, creo, es adiestrar a los jóvenes pensando en los hijos y nietos de esos jóvenes. Para que afronten con lucidez, valor, humanidad y sentido común el mundo que viene. Para que se adapten a lo inevitable, conservando lo que puedan de cuanto de bueno deje tras de sí el mundo que se extingue. Dándoles herramientas para vivir en un territorio que durante cierto tiempo será caótico, violento y peligroso. Para que peleen por aquello en lo que crean, o para que se resignen a lo inevitable; pero no por estupidez o mansedumbre, sino por lucidez. Por serenidad intelectual. Que sean lo que quieran o puedan: hagámoslos griegos que piensen, troyanos que luchen, romanos conscientes -llegado el caso- de la digna altivez del suicidio. Hagámoslos supervivientes mestizos, dispuestos a encarar sin complejos el mundo nuevo y mejorarlo; pero no los embauquemos con demagogias baratas y cuentos de Walt Disney. Ya es hora de que en los colegios, en los hogares, en la vida, hablemos a nuestros hijos mirándolos a los ojos. 

SAETA DEL SÁBADO SANTO CASTELLANO (Juan Pablo Mañueco)

SAETA DEL SÁBADO SANTO CASTELLANO

A don Antonio Machado, en quien es evidente que está inspirada esta saeta

He oído hoy este cantar
cuando salió la saeta
de adentro de voz inquieta
yendo a Jesús a buscar.

Es esta mi voz que reta
la cruz que quiero alcanzar,
para allí poder salvar
esa figura ya quieta.

Mi saeta va a quitar
los clavos al Nazareno
que ha muerto de dolor lleno
y acaba de agonizar.

Ya está su rostro sereno
como si en otro lugar
se haya ido a descansar
y se acogiese a su seno.

¡Desclava el canto sus manos!
¡Desclava el canto sus pies!
Para bajarlo después,
a hombros de los castellanos.

Llevemos, campo a través,
a este cuerpo, castellanos,
al sepulcro, bien cercanos,
pues nuestro Dios aún es.

Démosle el Sábado Santo,
porque pueda reposar,
y venidle a visitar
aunque nos ahogue el llanto.

¡Y termine este cantar
sabiendo que es adelanto
de otro Domingo más Santo
donde va a resucitar!

¡Y termine este cantar
sabiendo que es adelanto
de otro Domingo más Santo
donde va a resucitar!

26-3-16

Juan Pablo Mañueco.

LAMENTO POR EL CASTILLO DE ANGUIX (Juan Pablo Mañueco)

LAMENTO POR EL CASTILLO DE ANGUIX 

Castillo de Anguix, que hoy
A verte, y no estabas, he ido,
Sobre tu peñasco asido
Tan sólo de la roca señor.
Intenté ver el camino
Llegando a ti como ayer.
Lograrlo, ya no pudo ser,
Obraron valla contigo.

DE caza y lujo vallado.

ANGUIX libre, hoy privado.

26-03-2016. Juan Pablo Mañueco