lunes, 1 de febrero de 2016

¿ESTÁ LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA A LA ALTURA DE LOS TIEMPOS?

Enivado por José Antonio Sierra 



política exterior 
Por José Antonio de Yturriaga

¿ESTÁ LA POLÍTICA EXTERIOR ESPAÑOLA A LA ALTURA DE LOS TIEMPOS?

            El Director-adjunto del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales en Madrid, Francisco de Borja Lasheras, publicó el pasado 15 de Enero en “El Mundo” un interesante artículo titulado “España ante una nueva era mundial”. En él planteó una serie de cuestiones sobre la adecuación de la política exterior española a las circunstancias actuales en el mundo. Contiene comentarios acertados y otros no tanto, pues a veces son imprecisos, confusos y, en ocasiones, contradictorios. El principal mérito del artículo es que ofrece “food for thought”, motivos para reflexionar sobre dicha política, condicionada en gran medida por la pertenencia de España a la UE.

Introspección en la política exterior de España

            El punto de partida del artículo es que los líderes políticos pueden influir el presente y diseñar el futuro de un país, gobernando para su generación inmediata y, en parte, para la siguiente. Para ello deben asumir la difícil responsabilidad de preparar a la sociedad para nuevos desafíos en un momento en que los dirigentes que ahora llegan a la palestra heredan un Estado, una democracia y un mundo en crisis. Uno de los graves riesgos de la España posterior a las elecciones del 20-D es que sus gobernantes y ciudadanos ahonden en la introspección política y social de nuestro Estado. El tozudo ensimismamiento ibérico ha sido, con escasas excepciones, la regla general en la España moderna y post-moderna.

Esta introspección se ha trasladado a Europa, que mira al mundo que la rodea llena de inseguridad y con miedo a cualquier cambio en su estilo de vida. Mientras la UE profundiza en sus divisiones y alcanza la irrelevancia global, el mundo entra en una era insegura que mantiene en vilo a la España política. Un segundo riesgo, ligado al anterior, es el continuismo de algunos “totems” dogmáticos de pensamiento y de inercias que han solido condicionar la aproximación  de nuestras élites a las relaciones internacionales y marcado la política exterior de España. Estos totems se traducen en errores de diagnóstico sobre el escenario internacional con continuos frenos a una acción exterior minimamente ambiciosa o en repentinos vaivenes que dilapidan la credibilidad de España. Nuestra visión de la política exterior sigue a menudo presa, bien de lugares comunes y dogmas sobre Europa, la OTAN, Rusia o la política de alianzas, bien de polvorientos conceptos de un Derecho Internacional más propios de 1945 que del siglo XXI. No explica Lasheras , sin embargo, cuáles son esos totems o dogmas acerca de temas básicos de la política exterior española –como Europa o la política de defensa-, ni a qué obsoletos concepto del Derecho Internacional se refiere.

Parámetros de la política exterior española

            Los objetivos básicos de nuestra política exterior fueron claramente expuestos en 1992 por el entonces Ministros de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, cuando afirmó:”Una vez abierta la puerta, superados el encogimiento y el ensimismamiento –el sueño hipnótico del que hablaba Unamuno-, el camino que se dibuja ante nosotros nos lleva de manera natural hacia donde precisamente estamos hoy: la integración en Europa, la proyección iberoamericana, la solidaridad mediterránea y el vínculo atlántico”. Estos vectores han sido seguidos en lo esencial por los Gobiernos de la Monarquía, la República, el franquismo o la democracia, pese a los cambios de Gobierno e incluso de régimen. Los Gobiernos introducían ligeras variaciones de conformidad con su orientación política y las circunstancias del momento, pero el núcleo principal permanecía invariable, porque –como mantenía Charles-Maurice de Talleyeirand- los intereses del Estado son permanentes y no deben ser supeditados a convicciones o veleidades ideológicas. Esto es lo que sucedió durante los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, que volvieron como un guante la política tradicional seguida por José María Aznar: cambio de actitud en las cuestiones de Gibraltar y del Sahara Occidental, enfriamiento de las relaciones con Estados Unidos y con la OTAN, apoyo al socialismo “bolivariano”, menor presencia y protagonismo en la UE, internacionalismo “buenista”…A estos cambios significativos en la política exterior española sí le serían aplicables las críticas de Lasheras, aunque no haya precisado cuál es su alcance completo. Más cuestionable sería su extensión a la política del último Gobierno, que retornó su orientación tradicional.

En cuanto al Derecho Internacional, no se ha aplicado el clásico que se basaba en la exclusividad de la soberanía nacional, cuando  el ingreso de España en las Comunidades Europeas/Unión Europea supuso –políticas comunes, unidad de mercado, libertad de movimiento-, sigue suponiendo –unión monetaria y adopción del euro- y deberá suponer aún más importantes cesiones de soberanía a una institución supranacional –unión financiera y económica, política exterior y defensa comunes-. Si de algo cabe acusar a España y a sus socios de la UE es de su renuencia a ceder más soberanía para avanzar en el proceso de integración hasta lograr una auténtica unión económica y política. Sólo así podría la UE competir en pie de igualdad con las grandes potencias tradicionales –Estados Unidos, Rusia, China, Japón- y con las emergentes –India, Brasil, Méjico-. El proceso de integración, doloroso como todo parto, se ha visto dificultado desde dentro por miembros como la Gran Bretaña –auténtico “caballo de Troya”-, que ha puesto toda clase de obstáculos e inconvenientes al propugnar la incorporación a la UE de Estados insuficientemente preparados, obstaculizar el consenso y –cuando no lograba frenar el proceso- imponer la cláusula de exclusión –“opting-out-, que ha forzado la “Europa a varias velocidades” y debilitado a la Unión. Para ello ha contado con la complicidad de algunos países escandinavos y de Europa Oriental. La eventual salida del Reino Unido de la Unión tendría como punto positivo, en compensación a los muchos negativos, la supresión del obstruccionismo que actualmente provoca.

Actitud de España en relación con las cuestiones de Kosovo y Siria

            Lasheras añade a los problemas citados la “incontenible tentación demagógica de marcar frívolos puntos en casa con dossieres tan complejos como Kosovo (Cataluña) o Siria (Azores)”. ¿Qué quiere decir con esto?. España ha adoptado una actitud correcta respecto a Kosovo y quien se ha equivocado ha sido la mayoría de los miembros de la UE, bajo el impulso de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. La autoproclamación de la independencia kosovar –tolerada, cuando no alentada por Occidente- ha supuesto, en el plano jurídico, una flagrante violación del Derecho Internacional clásico y moderno y, en el plano político, una negación del principio de integridad territorial de los Estados y una trasgresión de la inviolabilidad de las fronteras europeas consagrada en el Acta de Helsinki. Ha dado respaldo a las pretensiones de autodeterminación de Cataluña y otras regiones de España y de Europa, y sentado un grave precedente.

En relación con a Siria, confieso que no entiendo la referencia al archipiélago portugués. La guerra civil siria constituye –junto con el permanente y estancado conflicto árabe-israelita en Palestina- el mayor peligro para la estabilidad en Oriente Medio e incluso en Europa, como se ha visto con la crisis de los refugiados. En este tema, la UE ha dado muestras de su irrelevancia, pese a haber sido dos de sus socios –Francia y Gran Bretaña- los principales responsables de los conflictos en la región tras su presencia colonial en Siria, Líbano, Irak y el Golfo Arábigo-Pérsico. En su “Estrategia Regional para Siria, Irak y la amenaza del Daesh”, la Unión ha hecho un acertado diagnóstico de la situación del enfermo y sugerido la terapia adecuada para solucionar sus males –incluido el envío de misiones civiles y militares-, pero se ha negado a implicarse en operaciones armadas, dejando esta tarea a la heterogénea alianza formada por Estados Unidos y a los aliados de Bashar al-Asad, Rusia e Irán. Vladimir Putin apoya incondicionalmente al impresentable líder sirio, no sólo por convicción o conveniencia, sino también como baza para recuperar el protagonismo perdido en la escena internacional tras la condena de Occidente y el aislamiento al que ha sido sometida  Rusia tras su intervención en Ucrania. Irán es, por otra parte, un factor clave para la solución del conflicto sirio. Su reciente Acuerdo Nuclear con el Grupo de los 5 + 1 lo está sacando del lazarillo en el que se encuentra y permitido el gradual levantamiento de las sanciones internacionales. El Acuerdo ha encontrado la oposición de Israel por razones obvias –Irán sigue negándose a reconocerlo- y del otro gran aliado de Estados Unidos en la región, Arabia Saudita, que lidera la mayoría árabe sunita y pugna por la hegemonía en el Golfo con Irán, cabeza de la minoría árabe chiita. España y la UE deberían apoyar la normalización de las relaciones con Irán y tratar de que modere su infantilismo revolucionario y acepte la existencia de Israel, cuya seguridad debe ser garantizada por Occidente, a la par que el ejercicio del derecho del pueblo palestino a la libre determinación y a la constitución de un Estado propio.

España ante la política exterior común en la Unión Europea

            En opinión de Lasheras, la política exterior y la diplomacia tienden al mantenimiento del “status quo”, pero la nueva política propugna y los nuevos tiempos requieren una regeneración colectiva cuyo primer paso consistiría en abrir nuestro pensamiento político a otras visiones vigentes en Europa y  en el mundo actual, y en hacer un replanteamiento de algunos de estos dogmas, lugares comunes  y tentaciones simplistas. De nuevo hace referencia a tales dogmas, pero no explica a qué pensamientos o dogmas se refiere. También critica el apoyo de los Gobiernos y de los partidos políticos a la idea de “una Europa más fuerte en el mundo”, cuya realización es dudosa debido al gran número de Estados que forman la UE y las profundas divergencias entre ellos, y a la inexistencia de una voluntad política real  para llevar a cabo proyectos de envergadura. Habría que dar un paso de gigante para el establecimiento de una política común de defensa, que requeriría de los Estados miembros renuncias a la soberanía que no están dispuestos a contemplar. El politólogo se pregunta retóricamente:¿Reconocería España a Kosovo si lo decidiera una mayoría cualificada del Consejo de la Unión?, ¿renunciaría a su representación nacional en foros internacionales claves a favor de  instituciones comunitarias?, ¿adoptaría decisiones inmediatas para la defensa urgente de los Países Bálticos o de Finlandia?....

            Son preguntas diferentes y de distinto alcance, que están vinculadas a una última fase del proceso de integración total al que los Estados miembros se resisten por suponer una renuncia a elementos básicos de la soberanía: la política exterior y la defensa nacional.  Si en el ámbito de la primera se llegara en el seno de la UE a un acuerdo para realizar una política común y aplicar las decisiones adoptadas por una mayoría cualificada, España debería asumir sus compromisos y reconocer a Kosovo, aunque ello sea contrario a sus intereses nacionales vitales. Debería, por supuesto, tratar de hacerlos valer frente a los intereses no vitales de sus socios en el tema durante la negociación que llevara a la adopción de semejante decisión. Podría, por otra parte, alegar la cláusula  “opting-out” cuando se pusieran en riesgo intereses vitales como el de la integridad territorial, que podría verse afectado por el reconocimiento de un Estado secesionista. Las decisiones adoptadas por mayoría deberían aplicarse en todos los ámbitos de la política exterior, incluido el de la participación en Organizaciones Internacionales como la ONU, mediante la actuación de un órgano común que representara a todos los Estados miembros y votara en su nombre. Francia y Gran Bretaña tendrían que delegar su derecho de veto en el Consejo de Seguridad en la institución comunitaria y no parece probable, por el momento, que estas dos grandes potencias venidas a menos vayan a renunciar a uno de los privilegios esenciales derivados de sus pasadas grandezas.

En el segundo ámbito, y pese a no haberse llegado aún a una defensa común, los Estados miembros de la UE ya se han comprometido por el artículo 42-7 del Tratado de Lisboa de 2007 a “prestar ayuda por todos los medios a su alcance” a un Estado miembro que fuera agredido en su territorio. A él hay que añadir el compromiso asumido en el artículo 5 del Tratado de Washington de 1948 –en el que son partes la mayoría de los Estados miembros de la Unión, incluida España- de que los ataques dirigidos contra cualquier miembro de la OTAN serían considerado como una agresión a los demás y cada uno de ellos debería tomar de forma inmediata las acciones que juzgara necesarias,”incluido el uso de la fuerza armada”, para restablecer y garantizar la seguridad en la región del Atlántico Norte. En consecuencia, España tendría que contribuir a la defensa de los Países Bálticos, de Finlandia o de cualquier Estado miembro de la UE o de la OTAN en caso de que fueran atacados.

Aislacionismo y tolerancia con las autocracias

            Ante la existencia de lagunas en la plena integración europea –especialmente en los ámbitos citados de la política exterior y de la defensa- Lasheras estima que hay que trabajar más estratégicamente ante esa realidad imperfecta, luchar contra la fragmentación europea y la involución democrática, y dotar de contenido práctico la idea de solidaridad ante escenarios como los atentados terroristas o la crisis de los refugiados. No puede estar más de acuerdo. Advierte asimismo sobre otros dos riesgos: el aislacionismo y el “instinto contemporizador de lo autoritario”. Respecto al primero, afirma que no es sostenible el mantra de “voy a Irak, me voy de Irak” ante cualquier conflicto internacional que tenga una dimensión militar, especialmente cuando se cuente con los avales de legalidad y de legitimidad necesarios por parte de la ONU, la UE o la OTAN, así como el de las Cortes. Se elude una reflexión madura sobre el mantenimiento de la seguridad nacional y colectiva en un mundo de Estados fallidos y hostiles, y del Daesh. Semejante instinto parte de una pretendida y dudosa superioridad moral de Europa.

            El segundo –basado en una “realpolitik barata y mercantilista- conduce a gobernantes y políticos españoles a abrazar a déspotas en Eurasia y Oriente Próximo. Semejante política “ni suele dar tanta rentabilidad económica y de seguridad, ni es sostenible en tiempos de demandas globales de mayor empoderamiento cívico y popular”.  La naturaleza brutal de las relaciones internacionales excluye una política exterior basada sólo en el apoyo a disidentes y a fuerzas de democratización. En la diplomacia “seguirá habiendo dilemas sin solución clara ante escenarios imperfectos como Túnez, Moldavia o Ucrania, por  no hablar de Rusia”. Como democracia moderna que somos, “tenemos que cuestionar el posibilismo del status quo”, pues no se puede pedir a otros pueblos que “acepten  vivir resignados bajo sistemas en los que no querríamos vivir”, por lo que los líderes actuales deberían abordar estos retos en vez de decir siempre lo que sus bases quieren oír. Lasheras concluye afirmando que hay dos opciones: una agenda exterior conservadora y reactiva, y otra renovada y renovadora más internacionalista, propia de una comunidad que quiera ser protagonista activo de la nueva era.

            A estas estimulantes reflexiones cabe hacer algunas matizaciones. Hay que huir tanto del aislacionismo como del excesivo intervencionismo, como le ha ocurrido a la OTAN cuando –a la búsqueda de una  nueva razón de ser que justificara su permanencia tras la extinción del Pacto de Varsovia y la desintegración de la URSS- aumentó sus competencias y amplió su ámbito de acción saltando de lo regional a lo global. Los Estados y las Organizaciones –sean económicas y políticas como la UE o militares como la OTAN- deben ser coherentes con sus principios y no ir más allá de sus competencias y de sus objetivos legalmente establecidos, y actuar con coherencia para hacer frente a los desafíos pasivos planteados por los Estados fallidos, y los activos generados por los Estados hostiles y –sobre todo- por los agresivos movimientos paraestatales como Al Qaeda o el autodenominado “Estado Islámico”.
  
La tolerancia con determinadas autocracias –“nuestros bastardos”, como decía Franklin Roosevelt- no es patrimonio exclusivo de los españoles, sino que es practicada por todos los Gobiernos y políticos del mundo, especialmente los más poderosos, como Estados Unidos y Rusia. Los Estados deben ser prudentes en sus actitud hacia los demás miembros de la Comunidad internacional y no entrometerse en sus asuntos domésticos –como solía hacer la URSS en su zona de influencia y sigue haciendo, hasta cierto punto, la Rusia de Vladimir Putin-, ni juzgar y condenar alegremente sus conductas, “viendo la paja en el ojo ajeno e ignorando la viga en el propio” -como hace farisaicamente Estados Unidos cuando denuncia anualmente las violaciones de derechos humanos en el mundo, pasando por alto las suyas con Guantánamo, el mantenimiento de la pena de muerte, el control ilegal de las comunicaciones de los ciudadanos o la discriminación de las minorías-.Ello no empece que deban mantener una actitud ética de condena de cualquier violación de los derechos humanos, sin dobles estándares hipócritas ni concesiones a “sus bastardos”.

Aunque los Estados deban mantener relaciones con el mayor número posible de países, la intensidad de las mismas no tiene por qué ser la misma y debería depender -como ha señalado Florentino Portero-del tipo de Gobierno del que estuvieran dotados y graduarse en función, no sólo de los intereses nacionales, sino también del grado de respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales. Las relaciones con los Estados democráticos deberían ser plenas e intensas, con los Estados autoritarios en transición hacia un Estado de Derecho, normales y encaminadas a facilitar su conversión en regímenes políticos homologables y, con los Estados dictatoriales,  reducidas en el ámbito político y limitadas a los aspectos socioeconómicos y culturales. Pueden  producirse contradicciones entre la defensa de los intereses nacionales y el respaldo a los derechos humanos, como prueba, por ejemplo, el desarrollo de las relaciones diplomáticas con China o Arabia Saudita, con quienes, la menor crítica a su lamentable estándar de derechos humanos afecta negativamente a la cordialidad de dichas relaciones.

Adecuación de la política exterior de España a los tiempos que corren

En conclusión, toca responder a la cuestión planteada en el título de este artículo:¿Está la política exterior española a la altura de los tiempos?. Aunque sea susceptible de mejora, creo que cabe dar una respuesta afirmativa, siempre que se sigan aplicando los parámetros esenciales enunciados en su día por Fernández Ordóñez: la integración europea, la proyección iberoamericana, la solidaridad mediterránea y el vínculo atlántico. Estos pilares de la política exterior española deberían ser complementados con otros vaectores como el incremento de la presencia en Asia-Pacífico –especialmente en el ámbito económico y financiero-, una mayor cooperación con el África Subsahariana, una activa participación en los organismos internacionales –universales y regionales- y el fomento del respeto a los derechos humanos.

La vertiente europea debe ser sin duda la prioritaria, pues –como ha señalado Araceli Mangas- “hemos hecho de Europa nuestro propio proyecto nacional”. Los temas comunitarios han dejado de ser primordialmente internacionales para convertirse en internos. A pesar de las diversas crisis y los numerosos obstáculos, España debe apostar por intensificar el proceso de integración en el seno de la UE. En los ámbitos de la defensa y la seguridad, nuestro país tiene bien guardadas sus espaldas gracias a su pertenencia a la OTAN y a  su alianza militar con Estados Unidos, en momentos de zozobra e inseguridad provocados por el terrorismo yihadista alentado por Al Qaeda y el Daesh. España debe prestar especial atención y dedicación al Mediterráneo, ya que su territorio es  una parte importante de la frontera de Europa con África. Los límites exteriores de la península ibérica empiezan en Senegal y Mali, y uno de sus puntos más sensibles es el Sahel, donde existe un vacío de poder colmado por milicias yihadistas terroristas de diverso pelaje, que tienen a nuestro país en su punto de mira. Por último, España ha de potenciar su vertiente trasatlántica. Cabe preguntarse con Julián Marías si existe en el mundo actual una comunidad comparable, un grado de vitalidad, una capacidad creadora y un marco de referencia de medio milenio, por lo que la empresa de nuestro tiempo no puede ser otra que “la recomposición de las Españas”, que constituye “la única posibilidad de que tengan porvenir”. No hay que abusar de la herencia gloriosa y huir de los juegos florales, y dotar del máximo contenido posible nuestras relaciones políticas, económicas, sociales y culturales con Iberoamérica.

Madrid, 25 de Enero de 2016







  

EL MERCADO BRITÁNICO CRECE EN MÁLAGA MÁS DE UN 9,6% Y SE CONFIRMA COMO EL PRINCIPAL EMISOR DE TURISTAS INTERNACIONALES


Enviado por José Antonio Sierra 


EL MERCADO BRITÁNICO CRECE EN MÁLAGA MÁS DE UN 9,6% Y SE CONFIRMA COMO EL PRINCIPAL EMISOR DE TURISTAS INTERNACIONALES

 
Por primera vez los turistas procedentes del Reino Unido generaron en los hoteles de la ciudad más de 200.000 pernoctaciones, un 6,6% más; y registran una estancia media de 2,36 días
 
Italia crece un 11,5% y desbanca a Alemania como segundo emisor en importancia, aunque en términos relativos los mercados que más crecen son Austria, República Checa, China, Brasil, México y Suecia
 
25/01/2016.- El mercado británico, principal emisor de turistas internacionales en la ciudad de Málaga, batió el año pasado todos sus récords, superando incluso las previsiones más optimistas. De hecho, según el informe de coyuntura del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2015 se alojaron en los hoteles de Málaga un total de 86.128 turistas procedentes del Reino Unido, lo que supone un incremento del 9,6%.
 
Así, el mercado británico representa ya el 14,8% del total de viajeros internacionales alojados en los hoteles de Málaga. Además, estos turistas generaron en la ciudad un total de 203.067 pernoctaciones, un 6,6%. Es la primera vez que los turistas del Reino Unido superan la cuota de las 200.000 estancias. La estancia media  también fue superior a la media, alcanzando los 2,36 días.
 
Tras el mercado británico se situó el mercado italiano, que por primera vez logró rebasar a otros tradicionales emisores de turistas, como Alemania y Francia. De hecho, el número de turistas de Italia alojados en los hoteles creció un 11,5%, hasta los 55.713. Estos viajeros generaron 116.154 pernoctaciones, un 4,5% más.
 
Finalmente, el tercero de los mercados internacionales fue Alemania, el único de los grandes emisores que en 2015 sufrió un importante descenso. Así, en 2015 se alojaron en los hoteles de Málaga un total de 51.537 turistas alemanes, un 10,4% menos. Estos viajeros generaron 119.069 estancias, un 13,3% menos.
 
En cualquier caso, en términos relativos los mercados que más crecieron el año pasado en Málaga fueron Austria, con 6.828 turistas (un 27,2% más); República Checa, con 3.192 turistas (un 25,7% más); China, con 14.304 turistas (un 23,5% más); Brasil, con 4.055 turistas (un 19,5% más); México, con 2.319 turistas (un 19,1% más); Suecia, con 18.395 turistas (un 18,8% más); y Turquía, con 3.513 turistas (un 15,8% más).
 
El mercado nacional, por su parte, también batió todos los récords históricos y, de hecho, por primera vez en la historia se han alojado en los hoteles de Málaga más de medio millón de turistas. Concretamente, 526.030, lo que supone un incremento del 11,6%. Estos viajeros generaron 954.414 pernoctaciones, un 9,07% más.
 
Las comunidades autónomas que más crecieron fueron País Vasco, con 14.887 turistas (un 50% más); Murcia, con 11.727 turistas (un 26,9% más); Castilla-La Mancha, con 11,908 turistas (un 18,8% más);  Andalucía, con 262.289 turistas (un 13,7% más); y Valencia, con 22.596 turistas (un 10,4% más).
 
Los datos oficiales de INE confirman que Málaga vivió en 2015 un año histórico desde el punto de vista turística. No en vano, un total de 1.107.182 turistas se alojaron en los hoteles de la ciudad, un 6,71% más. Estos viajeros generaron 2.262.718 pernoctaciones, un 5,89% más. Tanto en viajeros como en estancias la ciudad creció por encima de la media provincial, andaluza y española.
 
Destacan, además, los datos registrados en el mes de diciembre, que confirman que la capital es cada vez un destino con menor estacionalidad. Así, el mes pasado se alojaron en los hoteles malagueños un total de 78.774 turistas, un 8,72% más. Estos turistas generaron un total de 153.959 estancias, un 11,29% más.
Las previsiones para este año son excelentes. Ya la semana pasada, en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, indicó que la cifra de viajeros alojados en los hoteles malagueños crecerá más de un 5%, hasta superar los 1,3 millones de turistas. Las pernoctaciones crecerán aún más, en torno a un 7%, y rebasarán la barrera de los 2,4 millones de estancias.
“En este 2016 vamos a volver a tener un año de récord para el turismo de la ciudad de Málaga, ya que hay mucho margen de crecimiento”, ha asegurado el regidor, que ha recordado que durante este año la ciudad contará con nuevos establecimientos hoteleros, entre ellos el hotel Miramar, de gran lujo; y con nuevos recursos turísticos, como el Museo de Bellas Artes y Arqueológico en el Palacio de la Aduana. 

Profesor de español en el Reino Unido

Media-tics


publicidadRedessociales Síguenos en TwitterSuscríbete a nuestras RSSSíguenos en LinkedinSíguenos en Facebook
noticias

Tendencias con futuro

Y ocupa la segunda posición en Facebook y Twitter

El español es la tercera lengua más usada en Internet

Nuestro idioma cuenta con gran presencia en la Red. A pesar de que el chino y el inglés siguen siendo mayoritarios, solo el inglés compite realmente con el español al ser utilizado por personas no nativas. En cuanto a las redes sociales, el idioma de Shakespeare no tiene rival, aunque los hispanoparlantes cuentan con una gran presencia tanto en Facebook como en Twitter.

Medios de Comunicación

Los principales periódicos de EEUU han perdido la mitad de sus ventas y siguen cayendo

La caída de los diarios impresos no tiene suelo

Los principales diarios de EEUU han perdido dos millones de ejemplares en poco más de dos años, en torno a la mitad de la circulación que tenían anteriormente. En España, las cosas no están mejor: también los principales diarios nacionales han perdido en torno a la mitad de su venta de ejemplares y en el año recién terminado incluso se aceleró su declive a pesar de la celebración de elecciones generales el 20 de diciembre. Ante esta evidencia de falta de suelo en la caída, es de prever que no pasará mucho tiempo antes de que los precios de la publicidad impresa se desplomen y pongan a muchos medios abocados al cierre.

CIRCULO BALEAR RECURRIRA LA APLICACION DE LA LEY QUE IMPONE EL CATALÁN EN LA ADMINISTRACIÓN

Enviado por José Antonio Sierra






 CIRCULO BALEAR RECURRIRA LA APLICACION DE LA LEY QUE IMPONE EL CATALÁN EN LA ADMINISTRACIÓN

 
 
Palma de Mallorca, 26 de Enero de 2016.-
Los partidos pancatalanistas de Baleares, encabezados por el PSOE, han aprobado hoy en pleno extraordinario del Parlamento Balear modificar la Ley de Función Pública para que el catalán sea nuevamente requisito excluyente y no un mérito para poder trabajar en la administración.
La Fundación Círculo Balear (FNCB) considera que el gobierno autonómico vuelve a utilizar la lengua para discriminar a los ciudadanos. Prohíbe en la práctica que los ciudadanos de otras comunidades puedan trabajar en la administración pública balear, dificultando así la libre circulación de españoles en su propio país. Si bien no se exige certificado alguno sobre conocimiento del español. Impide incluso que un ciudadano de Baleares que tenga como lengua materna el mallorquín, menorquín o ibicenco pueda trabajar sino aprueba el certificado de catalán. Prima el conocimiento del catalán sobre la excelencia académica y profesional del trabajador. 
También se prohíben los topónimos con denominación oficial en español, eliminando cualquier referencia al mallorquín, menorquín o ibicenco e imponiendo el catalán en todos los ámbitos de la administración, .
El presidente de la FNCB, Jorge Campos, ha informado que la entidad "defenderá los derechos de los ciudadanos ante la obsesión enfermiza de Armengol y sus socios con la imposición del catalán. Revisaremos las bases de las convocatorias de plazas impugnando y recurriendo ante los tribunales todos los casos discriminatorios que se produzcan. Los ciudadanos discriminados en su trato con la administración tienen a su disposición los servicios jurídicos de la FNCB"
Para Jorge Campos "este gobierno no respeta ni los derechos de los ciudadanos ni las sentencias del Tribunal Constitucional como la que avaló la reforma anterior*. Una reforma que, por cierto, únicamente supuso un pequeño, e insuficiente, avance para el bilingüismo y la libertad lingüística". "La acción de gobierno del ejecutivo balear se define en tres palabras: Destruir, prohibir e imponer".
 
 
-------------------------------------------------------------------------
 
 
Fundamentos jurídicos de la Sentencia 165/2013, de 26 de septiembre que estableció la plena constitucionalidad de la Ley 9/2012, de 19 de julio, ahora reformada:
 
  • El conocimiento del idioma propio en el acceso y promoción de los funcionarios se integra dentro de los principios constitucionales de mérito y capacidad para el acceso a la función pública […] la exigencia del conocimiento del idioma que es oficial en el territorio donde actúa la Administración a la que se aspira a servir es perfectamente incluible dentro de los méritos y capacidades requeridas. No hay inconstitucionalidad en tener el conocimiento del catalán como mérito; no existe discriminación, por la inexistencia de trato preferente del castellano sobre el catalán. (FJ 8)
  • Se garantiza la atención a la ciudadanía en cualquiera de las dos lenguas oficiales. (FJ 8)
  • Se incluye expresamente el castellano como idioma oficial, estableciendo el objetivo de equiparar plenamente las dos lenguas: la lengua catalana tiene, junto con la castellana, el carácter de idioma oficial y, por tanto, ambas son las lenguas del Gobierno de las Illes Balears. (FJ 11)
  • Los topónimos pueden tener como forma oficial tanto la catalana como la castellana. (FJ 11)
  • La modificación legislativa aquí enjuiciada tiende a equilibrar el papel del castellano en el ámbito oficial y administrativo […] No existe un menoscabo o postergación del catalán. (FJ 11)
  • No puede identificarse una postergación del catalán por el hecho de equipararse ambas lenguas como lenguas de uso normal en el ámbito administrativo y oficial, ni tampoco por introducir una alternativa bilingüe en los topónimos, manteniendo la forma oficial de los topónimos en lengua catalana. (FJ 11)
  • Se incorpora el castellano como lengua de uso normal en la actuación administrativa y en los procedimientos administrativos. En las relaciones internas de la Administración y de la Administración con los ciudadanos se podrá utilizar indistintamente el catalán y el castellano, “sin perjuicio del derecho de las personas interesadas a recibir respuesta en la lengua cooficial utilizada o en la que soliciten”. (FJ 12)
  • La ley reconoce la obligación de facilitar a los ciudadanos el ejercicio de derecho a utilizar las lenguas cooficiales en las relaciones con la Administración autonómica. (FJ 13)

Un carnaval sin riesgos

Enviado por José Antonio Sierra


 
Un carnaval sin riesgos
 
Se acerca el carnaval y, por desgracia, siguen apareciendo en el mercado disfraces y complementos irregulares y potencialmente peligrosos. Son artículos que no tienen etiquetado o está incompleto, lentillas decorativas puestas  la venta sin la correcta supervisión de personal cualificado, máscaras sin orificios de ventilación, cordones en la zona de cuello con una longitud superior a la permitida o elementos punzantes. A la vista de esto CECU quiere recordar algunos consejos para la compra de estos productos:
 
1.    Disfraces: Los disfraces para menores de 14 años se consideran juguetes, por lo que el etiquetado debe incluir nombre y marca del producto, identificación del fabricante, importador o distribuidor, instrucciones y advertencias de uso y el marcado CE. Además, para evitar el riesgo de estrangulamiento, se prohíbe que haya cordones o cuerdas en la zona del cuello en los disfraces para menores de siete años y que sean de una longitud superior a 7,5 centímetros para los mayores de esa edad. Los disfraces de adultos deberán incluir un etiquetado completo y en castellano conforme a la normativa de prendas textiles.
2.    Máscaras y pelucas: Al comprar una máscara es fundamental comprobar que los orificios (ojos, nariz y boca) tengan aberturas de un tamaño adecuado para evitar riesgos de asfixia. También debemos verificar que incluyan un etiquetado completo y en castellano y que tanto las pelucas como las máscaras estén realizadas con materiales no inflamables.
3.    Maquillaje y lentillas: En el caso del maquillaje, debemos comprobar que aparezcan en el etiquetado los componentes o ingredientes del cosmético, con la finalidad de evitar posibles alergias, y, en español, las precauciones e instrucciones de uso. En cuanto a las lentillas decorativas (sin finalidad correctiva) deben venderse en establecimientos que dispongan de profesional cualificado y verificar que incluyen un etiquetado adecuado en nuestro idioma.
4.    Complementos: Debemos extremar las precauciones en los complementos destinados a los niños (arcos con flechas, pistolas, sombreros, diademas…), comprobando que no tienen partes punzantes ni piezas pequeñas que puedan desprenderse con facilidad y ser tragadas.
5.    Compra: Es fundamental adquirir productos que reúnan y cumplan todas las condiciones de seguridad y etiquetado. También hay que guardar el tique de compra o la factura para poder reclamar si aparece algún problema.
 
Área de Comunicación CECU
 
Síguenos twitter_xs @CECUconsumo

Economistas frente ala crisis

"En este correo:
 
 
 
Información sobre eventos organizados por EFC en el mes de septiembre
(Información más detallada al final de este correo)
 
*** Agradeceríamos la máxima difusión ***