martes, 1 de diciembre de 2015

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Concierto: Johann Strauss

27 de diciembre

La Orquesta Johann Strauss con sede en Chisinau es una de las más viejas instituciones musicales de Moldavia y la lleva a ser depositaria del legado cultural moldavo, clásico y popular.

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El Castellano es un idioma loable, lo hable quien lo hable

20 de diciembre


Luis Piedrahita,es uno de los humoristas con mayor trayectoria y reconocimiento de este país. Escritor y director consolidado, nos presenta su espectáculo.
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La renuncia al propio idioma.


  Enviado por José Antonio Sierra 
 
La renuncia al propio idioma.
Por Luís Méndez

Los pueblos no pueden renunciar artificialmente a sus lenguas. A no ser que no las vivan, es decir, a no ser que hablen sin pensarlas. Y no pensar nunca ha sido aconsejable. Se paga cultural, política, socialmente y hasta vitalmente. El otro día, cuando a Zapatero le preguntaban qué hacía en su tiempo libre, el dio esta curiosa o misteriosa respuesta: “Hago footing, bueno running”. Yo volvería a corregir y añadiría, o jogging. Seguramente un lingüista inglés –Zapatero lo será- sabrá los matices entre esas tres palabras, a no ser que los ingleses tampoco piensen su lengua y hablen caprichosamente. A veces parece que no son muy precisos: puede que me equivoque, pero ellos no pueden distinguir entre comida casera y comida hecha en casa, lo cual no ha de ser exactamente lo mismo.
 
Ayer me sorprendió la marca de un coche. La gama se denominaba “Renegado”. (Me pregunto: ¿es correcto el término gama? ¿Hay gradualidad en los distintos nombres de los coches de una misma marca?). Ese nombre, “Renegado” me permitió ver que no domino mi idioma, es decir, que pienso imprecisamente. ¿Hubiera sido igual haberlo denominado “Abjurado?
 
Ese preguntarse sobre las palabras te permite pensar por los grados morales, de libertad, de inconsciencia, de agudeza mental, de independencia, de creatividad, de dignidad, etc., etc., etc. Por ejemplo, hoy día, llamar a alguien renegado no es totalmente insultante, dependerá mucho de la cultura del aludido, del grado de dominio del matiz. Seguramente en el siglo XVI habría sido una afrenta grave que hasta podría haber terminado en la hoguera.
 
El que puso ese nombre al coche seguramente pretendía sugerir al comprador ideas próximas a la iconoclastia, a la ruptura de cánones, a la libertad (término muy manoseado y adulterado intencionalmente). Es decir, este coche no es un coche cualquiera, es un coche que reniega del coche ordinario –es decir, del ciudadano-  del coche común y vulgar. Seguramente. O igual fue una parida fonética. Me gusta el perfume “egoiste”, podría decirle alguien a su pareja: significando que su amor no está encadenado por los tópicos, cuando ¿hay algo más tópico que el egoísmo? Pura lógica que nada tiene que ver con la racionalidad.
 
Pero hoy muchos piensan con imprecisión. Debe ser cosa de las prisas y de la rápida variabilidad: Creo haber oído que Ciudadanos pretende fomentar el “inglés vehicular”. A pesar de que he buscado con insistencia, no he obtenido mayor precisión sobre la propuesta. ¿Significa que posiblemente terminemos todos hablando inglés? Pues sinceramente me preocupa no haber logrado distinguir hasta el momento entre jogging, footing y running, ni haber comprendido por qué molesta tanto decir correr –algo he que hemos dicho y hecho durante siglos-, o que mañana me inviten a una casa para comer comida casera, es decir, de casa, es decir, nuevamente, un perrito caliente con ketchup
 
Para finalizar: hagan todos lo que quieran, es decir, de mi propia capa un sayo, pero por favor, preocúpense también del idioma español. Es una de las propiedades más grandes que tenemos… y parece que no lo sabemos.
 
Luis Méndez
Funcionario de la Administración local. 

FACUA considera absolutamente ridícula la multa a Iberdrola por manipular el precio de la energía

Enviado por José Antonio Sierra


FACUA considera absolutamente ridícula la multa a Iberdrola por manipular el precio de la energía

La organización señala que la sanción de 25 millones de euros impuesta por la CNMC no tiene un efecto disuasorio para evitar que se repitan fraudes de esta envergadura.
FACUA-Consumidores en Acción considera absolutamente rídicula la sanción de 25 millones de euros impuesta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a la compañía Iberdrola Generación por manipular el precio de la energía eléctrica. La organización ve indignante que una infracción tan grave como ésta se salde de esta manera y advierte de que la multa no tiene efecto disuasorio para evitar que se repitan fraudes de esta envergadura. 
En concreto, la sanción a Iberdrola se refiere a las actuaciones realizadas mediante el incremento del precio de las ofertas de las centrales hidráulicas de Duero, Sil y Tajo, entre el 30 de noviembre de 2013 y el 23 de diciembre de 2013. Las sospechas de que había manipulado el mercado llevó al Gobierno a cambiar todo el sistema de fijación de precios y decidió suspender las subastas Cesur, celebrada el 19 de diciembre de 2013, para evitar que la luz subiera de golpe casi el 11%, en lo que se llamó 'el tarifazo' de la subasta. 
FACUA reclama al Gobierno que intervenga el sector para acabar con la especulación y los precios abusivos, de manera que fije íntegramente las tarifas sobre la base de los costes reales de la producción energética. 
Incremento de unos 7 euros por MWh
La resolución de la CNMC señala que la manipulación realizada por la eléctrica se desarrolló en un contexto en que el mercado se situaba "ya de por sí en precios altos y en un escenario de elevada demanda".
Así, la CNMC afirma que Ibedrola, "consciente de la existencia de un escenario de elevada demanda al que corresponde el mes de diciembre, decide retirar una capacidad de producción para provocar un incremento adicional en el precio del mercado". Asimismo, Competencia indica que la conducta de Iberdrola provocó un incremento del precio del mercado diario estimado en unos 7 euros por megavatio hora (MWh).
De esta manera, Competencia estima que el beneficio propio ocasionado por esa actuación del incremento del precio fue de unos 21,5 millones de euros, mientras que el impacto para el conjunto de la demanda se cifra en unos 105 millones de euros.
Ante este hecho, el Gobierno decidió intervenir y fijar una subida media en la tarifa eléctrica del 2,3% durante el primer trimestre de 2014.

En un informe, la CNMC insistió en que en la subasta concurrieron "circunstancias atípicas" que impidieron que se desarrollara en un entorno de "suficiente presión competitiva" y abrió una investigación sobre las circunstancias en que se desarrolló y el comportamiento de los agentes que participaron en la misma.

Sí, existe la guerra justa. Somos mejores que ellos y tenemos el deber de derrotarles

    Somos mejores que ellos y tenemos el deber de derrotarles

    El autor habla de los complejos de muchos europeos al asumir que el terrorismo es culpa suya e insta a acabar con ese sentimiento falso, que da la razón al terrorismo.
    El sábado 13 de marzo de 2004 subía con un amigo por la calle Urzáiz, en Vigo, en frente de donde entonces se encontraba la sede local del Partido Popular. Un grupo de personas afines a la izquierda se manifestaba allí para culpar al gobierno de los atentados terroristas perpetrados en Madrid dos días antes. Lo ocurrido tras los atentados del 11-M fue todo un retrato de la deriva moral que ha tomado una parte de nuestra sociedad, que cree en serio que si unos terroristas mataron a casi dos centenares de españoles, la culpa es del gobierno de entonces por haberles provocado enviando tropas a Irak en misión de estabilización (ni siquiera era una misión de combate).
    Hoy la historia se repite, pero en este caso no vivimos una vergonzosa rendición a posteriori como la que protagonizó el gobierno de Zapatero al retirar a nuestros militares de Irak nada más llegar al poder, en una justificación sin rodeos de los crímenes del 11-M. Esta vez la rendición es preventiva. Es como si España estuviese diciéndoles a los terroristas: “tranquilos, tomamos nota del 11-M y no volveremos a meternos con vosotros, no os vayáis a enfadar”. Esta vez el gobierno escurre el bulto eludiendo una respuesta a Francia después de que ésta pidiese ayuda para combatir a los terroristas del ISIS tras los recientes atentados en París. La ultraizquierda asume sin rodeos los deseos de los terroristas pidiendo que no se les combata, porque de hacerlo podrían atentar en nuestro suelo. Estamos ante una rendición preventiva en todos los frentes políticos, y con una triste minoría defendiendo nuestra dignidad como nación.

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    “Tranquilos, tomamos nota del 11-M y no volveremos a meternos con vosotros, no os vayáis a enfadar”
    Con esa actitud cobarde sólo se consigue transmitir un mensaje muy claro a los terroristas: nos habéis ganado, nos rendimos antes de luchar. Y lo peor es que se asume esta postura no sólo por miedo a que esos terroristas atenten en nuestro suelo, sino también porque muchos españoles han interiorizado los argumentos de los terroristas, según los cuales si éstos asesinan a inocentes es porque Occidente se lo merece, porque se lo ha buscado bombardeando al ISIS, aunque fuese con el objetivo de frenar sus masacres en Irak y Siria.
    Yendo un poco más allá, el discurso multiculturalista que ha patrocinado el progresismo ha instalado a muchos compatriotas en la idea de que no estamos legitimados para combatir a los terroristas porque, en el fondo, no somos mejores que ellos. En las últimas semanas he leído a energúmenos equiparando a la OTAN con el terrorismo yihadista –pero clamando más contra la Alianza Atlántica que contra los islamistas-, diciendo que el terrorismo es el capitalismo, incluso atribuyendo las matanzas del ISIS a Occidente por ser racista e islamófobo y promover guerras, así, en abstracto. Una serie de parecidos argumentos infantiles se suceden en cada debate que se produce en las redes al respecto. En resumen: que si hay una guerra en alguna parte del mundo, lo que tenemos que hacer es abstenernos de intervenir, y si intervenimos para impedir un genocidio, entonces tendremos la culpa si unos asesinos yihadistas vienen a ponernos bombas. Es la aplicación al terrorismo islamista del “algo habrán hecho” que decían algunos miserables cuando ETA perpetraba un asesinato. Pues hay que negar la mayor. Somos mejores que los terroristas, por supuesto. Occidente ha conseguido la consolidación de la democracia y la protección de los derechos humanos, aunque en muchos casos haya cosas que hacen pensar que no pocos países democráticos han olvidado el significado real de esos derechos. Aquí las mujeres no son obligadas a llevar velo, ni se las lapida bajo la acusación de adulterio. Aquí no colgamos a los homosexuales de grúas, ni les arrojamos desde azoteas. Aquí no cortamos las cabezas de los miembros de ninguna minoría religiosa. Aquí no llevamos a juicio a nadie por hacer algo tan legítimo como cambiar de religión, ni le amenazamos con la muerte por ello. Las democracias occidentales tienen muchos defectos, sí, tienen muchas cosas que deben mejorar, y en ellas vemos cosas que nos provocan vergüenza, pero ni de lejos podemos aceptar que se nos compare siquiera con unos bárbaros sin ningún escrúpulo y que desprecian por completo todo lo que significa el respeto a la dignidad humana.
    Nosotros somos mejores, y tenemos el deber de derrotarles
    Por supuesto, no vamos a vencer al yihadismo mientras no tengamos clara nuestra superioridad frente a él. En este sentido, debemos plantearnos de una vez que equiparar a Occidente con esos terroristas es, en realidad, un modo de justificar el terrorismo. Lo debemos denunciar sin rodeos, igual que debimos señalar en su momento, sin miedo, a los que establecían una ruin equidistancia entre las democracias y las dictaduras comunistas, para justificar los crímenes de las segundas. No podemos admitir que mientras Europa está siendo atacada por unos criminales, haya personas que les justifican poniéndonos a la misma altura que ellos. Nosotros somos mejores, y tenemos el deber de derrotarles, porque si no lo hacemos, estaremos repitiendo el error cometido en el siglo pasado, cuando el mundo miró hacia otro lado mientras los nazis arrebataban sus derechos más elementales a los judíos en Alemania. Lo que vino después fue la consecuencia lógica de dejar que los totalitarios persigan, acosen, maltraten y maten impunemente a todo un colectivo humano. Y eso es, exactamente, lo que se viene produciendo en Oriente Medio con el ISIS ante la indiferencia de tantos.
    Nacido y residente en Vigo. Diseñador web y gráfico con 18 años de experiencia, aficionado a la fotografía y bloguero. Publica desde 2004 el blog "Contando Estrelas", en el que ha escrito más de 9.000 artículos sobre temas de actualidad, cultura, defensa y nuevas tecnologías. Participa desde hace muchos años en el movimiento cívico: es socio de HazteOir.org desde 2003, socio de Galicia Bilingüe desde sus inicios en 2007, miembro de la Red Liberal desde 2008 y colaborador de CitizenGO desde 2013. Admirador de J.R.R. Tolkien, su pseudónimo es una palabra en idioma quenya (la lengua élfica creada por el escritor británico) que significa "observador de estrellas”.

    lunes, 30 de noviembre de 2015

    La metástasis islamista. Islam y barbarie: lo peor está por venir Guillaume Fayé


    Elmanifiesto.com

    La metástasis islamista

    Islam y barbarie: lo peor está por venir



    La muerte reservada a los apóstatas es una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la Sharia.                      
                                 
                                 

    GUILLAUME FAYE

    26 de noviembre de 2015             


    El surgimiento de ese monstruo político, militar y religioso que es el Estado Islámico en Siria y en Irak (el llamado Califato o “Daesch” en árabe) no es más que el último episodio de una ofensiva en todo el mundo de un Islam que vuelve a sus orígenes, que regresa para mejor progresar. Al igual que las erupciones solares y los volcanes dormidos, el Islam (sobre todo sunita, es decir original) ha entrado en una fase de despertar, es decir de vuelta a su verdadera naturaleza que es totalitaria, conquistadora, intolerante y violenta.

    ¿Verdadero o falso Islam?

    En todas partes la tensión sube: jóvenes franceses fanatizados se enrolan en las filas del Estado Islámico, ataques de Hamas en Israel, talibanes afganos cometiendo atentados, masacres de no musulmanes perpetrados en Nigeria y en Kenia, caos terrorista diario en Bagdad, bandas armadas que asolan a Libia y al África sahariana, etc… La lista es interminable. El 90 % de las guerras civiles, enfrentamientos armados y atentados terroristas en el mundo tienen como denominador común al Islam. ¿Simple coincidencia?

    Frente a esas atrocidades (sobre todo las del EI), a esa barbarie sin nombre, a este salvajismo bestial, hay que hacerse algunas preguntas. No basta con decir: “Todo esto se comete en nombre del Islam, pero… ¡no es el Islam, no el verdadero Islam!”, según la versión oficial políticamente correcta incesantemente repetida. ¿Quién se puede creer eso?

    Imaginemos que se masacra masivamente a gente en el mundo, que se fomente a gran escala guerras civiles en nombre del budismo, del cristianismo, del judaísmo, del taoísmo o de cualquier otro “ismo”. Nos haríamos legítimamente algunas preguntas. ¿O no? Se asesina, se mata, se masacra, se tortura, se saquea, se incendia, se destruye, se viola, se ponen bombas, en breve: se hace correr la sangre a chorros… en nombre de Alá el misericordioso y de su simpático profeta, ¿y no habría ninguna relación de causa a efecto? Es cuanto menos extraño y singular, ¿verdad?

    Hay que acabar con esta gigantesca hipocresía del “¡No se trata del verdadero Islam!” Pues se trata en realidad del retorno del verdadero Islam, tal como fue practicado en sus orígenes por Mahoma y sus sucesores. Esta increíble indulgencia, cegada por la ingenuidad de las élites occidentales hacia esos crímenes perpetrados en nombre del Islam (en realidad: por el Islam) se parece, en peor, a la indulgencia que se manifestó en su tiempo por los crímenes masivos del comunismo estaliniano, maoísta, albanés, camboyano… No era el comunismo el culpable, sino que era una “deriva”… Siempre el mismo sofisma.

    Como está demostrado más allá de toda duda, las violencias y las ejecuciones sanguinarias, las masacres de poblaciones civiles consideradas infieles, entre ellas los chiítas, la muerte reservada a los apóstatas, los saqueos, etc., son una obligación para todos los musulmanes que actúan de acuerdo a la Sharia. Las crucifixiones, practicadas a diario por el Califato en Siria e Irak corresponden plenamente a un castigo perfectamente en regla con el Islam (Sura 5, versículo 33). Muchos otros versículos abundan en esa dirección.

    Debilidad intrínseca del Islam “moderado”

    Existen en sectores de la opinión pública esclarecida y culta de distintos países musulmanes fracciones de la población que rechazan horrorizados el Islam radical. Pero es el árbol que esconde el bosque. Ciertamente, los musulmanes luchan entre sí y existen muchos “musulmanes moderados” antiislamistas. En Egipto, el mariscal presidente Abdel Fattah al-Sissi está erradicando a los Hermanos Musulmanes. Los regímenes de varios países musulmanes luchan contra el islamismo. Estas observaciones deben ser matizadas por dos hechos: en primer lugar, hay vuelcos de situación totalmente espectaculares, como por ejemplo los militares iraquíes del antiguo ejército de Sadam Husein, salidos del partido laico Baas, que ahora forman los cuadros del ejército fanatizado del Califato, el Estado Islámico en Siria e Irak. Después, en todo el mundo musulmán y hasta en Francia, se asiste a una subida de la radicalización extremadamente preocupante. En silencio se aprueban las bárbaras brutalidades del Califato, o incluso cada vez más abiertamente. Es el síndrome del estadio de fútbol: los jugadores son pocos, pero en las tribunas los hinchas son innumerables.

    Y no hablemos del doble juego de Arabia Saudita y del régimen turco del sátrapa Erdogan. Los regímenes que luchan contra el islamismo y sus facciones terroristas no lo hacen por convicción ni por ideal, sino para preservar su poder de casta en la cumbre del Estado. Los que están a su mando pueden fácilmente volverse en contra en cualquier momento.

    Las razones de este fácil vuelco de los espíritus y de la radicalización se encuentran en la propia naturaleza del Islam, en el corazón del Corán. Se puede perfectamente tener una interpretación violenta y fanática del cristianismo. Ese fue, hasta la Inquisición, a veces el caso en la historia, aunque muy raramente. Pero es imposible encontrar el en Nuevo Testamento textos que incitan a la violencia y a la intolerancia. Estas interpretaciones del cristianismo son fácilmente recusables y asimilables a unas derivas cismáticas. Pasa lo contrario con el Islam en que la interpretación tolerante es lo que puede ser acusado de cismático.

    En efecto, el Corán y los hádices y la jurisprudencia desde hace siglos validan explícitamente la intolerancia y la violencia. Luego, no hay distancia entre los comportamientos bárbaros a los que asistimos y la enseñanza religiosa y su prolongación jurídica. La cristiana pakistaní Asia Bibi (que está en el “pasillo de la muerte”), acusada sin pruebas de blasfemias por los tribunales oficiales de su país miembro de la ONU, no parece conmover a los Occidentales. Todos los países que aplican poco o mucho la ley islámica, violan permanentemente la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero preferimos diabolizar a Putin o a los israelíes.

    Extensión del terreno de las metástasis

    Con el nacimiento de este Califato EI, acabamos de asistir a un precedente extremadamente grave con un fuerte poder de fascinación sobre todo el mundo musulmán. El EI dispone de un vasto territorio, de un ejército y de enormes recursos económicos. Aunque acabara por ser vencido (no es cosa segura) hace soñar, da ejemplo, concita la admiración y atrae a numerosos voluntarios de todo el mundo. La responsabilidad norteamericana es aplastante con la diplomacia y el belicismo infantiles de Washington que han incendiado al Próximo Oriente desde el año 2003. Pero sin todo eso, el caos también hubiera acabado por instalarse en la región.

    Podemos apostar, sin arriesgarnos a equivocarnos, que los movimientos armados como el Estado Islámico se van a multiplicar en todas partes como metástasis. Eso ya ha empezado. Pero lo más inquietante, es que Estados como Pakistán (que dispone de un arsenal nuclear) pueden radicalizarse. El siglo XXI será inevitablemente el siglo del enfrentamiento global con el Islam.

    Es muy difícil y poco creíble el explicar a un musulmán o a un converso que no hay que tomar al pie de la letra las numerosas suras del Corán que llaman explícitamente a la yihad, sino que hay que “reinterpretarlas” en un sentido humanista. El problema del Islam es que todo está en su genética, en su software fundador, en su ADN. Su mensaje, su ideología, son muy claros y su dinámica expansiva también. En historia ocurre como en química celular: hay programas.

    En Europa Occidental, y particularmente en Francia, la agitación del Próximo Oriente va a tener ineludiblemente efectos de radicalización sobre una población joven musulmana en pleno crecimiento demográfico. Este fenómeno tendrá dos consecuencias: las reivindicaciones de islamización de trozos enteros de territorio con la capitulación de las autoridades (en eso estamos ya), y la multiplicación de disturbios, de violencias, de actos terroristas. Todavía no hemos visto nada en comparación de lo que está por venir. Por lo menos, esas hipótesis más que probables provocarán un despertar de los europeos y su toma de consciencia de que son agredidos en su propia tierra.

    Amenazas en Francia

    Las autoridades blandas que nos gobiernan en Francia han puesto en marcha mecanismos de “vigilancia” para detectar a los jóvenes que caen en el fanatismo islamista. Cerca de 2.000 (entre ellos muchos conversos) han ido a combatir en Siria, o mejor dicho a perpetrar masacres. Se hace otro tanto, sin éxito, en las prisiones, para contrarrestar el proselitismo (el 60 % de los internos son musulmanes) donde las propagandas se intensifica, paralelamente con Internet. Pero nos ocupamos de la consecuencia, no de la causa. La causa, es el Islam y su enseñanza literal.

    Los barrios de la inmigración son explosivos. Se perfilan guerras civiles en el horizonte. El salafismo se propaga en las “banlieues” con el apoyo de algunas mezquitas. Por cada red fundamentalista desmantelada, surgen decenas más. La radicalización islámica se propaga en las cárceles, ya que Islam y delincuencia hacen una buena pareja. Y teniendo en cuenta la impunidad judicial actualmente vigente, la represión del Estado francés es poco menos que la picadura de un mosquito.

    Pero la islamización de Francia cuenta con sus colaboradores, pagados o ad honorem, no sólo en la izquierda que coquetea con el movimiento terrorista Hamás y quiere reconocer unilateralmente el Estado palestino, sino también a esa derecha que sólo reconoce tener dos enemigos: la “islamofobia” y el Front National. Sin comentarios.

    El problema es el siguiente: en los programas de TV, en todos los medios, nos repiten que hay que distinguir entre “islamismo” e “Islam”. Las autoridades musulmanas, gobernadas por la hipocresía, van evidentemente en ese sentido, frotándose las manos.

    Regreso a la realidad: el barril de pólvora

    Según René Marchand, islamólogo y arabófono, la religión mahometana representa la forma más perfecta de totalitarismo, mucho antes que los movimientos políticos del mismo género del siglo XX. Esta palabra (totalitarismo) no debe ser considerada de manera peyorativa, sino descriptiva. Para los musulmanes, la fe se confunde con la ley. La existencia privada, la vida cívica y política, la vida religiosa, se fusionan en una totalidad. El pensamiento personal no tiene ni libertad ni autonomía según las prescripciones coránicas. El objetivo es la homogeneización de la humanidad en un corsé de sumisión uniforme, autoria, que excluye toda libertad y creatividad. Es por ello que esta visión del mundo, a la vez violenta, intolerante y simplificadora, ha seducido en Europa a una cierta extrema izquierda porque representa (de manera aún más radical) similitudes con el totalitarismo comunista marxista.

    El Islam es un barril de pólvora bajo nuestros pies occidentales. En Francia la mecha está incluso encendida. A causa de una inmigración masiva, millones de musulmanes residentes en Europa, y en Francia en particular, están bajo la influencia de un Islam cada día más hostil y agresivo. Los cristianos de Siria y de Irak, perseguidos y lúcidos, nos advierten con su tragedia acerca de lo que nos podría ocurrir si persistimos en nuestra ceguera y nuestra inconsciencia.

    No hay una “lectura guerrera del Corán”, únicamente hay una lectura del Corán y punto. El Corán es un texto simple, claro y directo, que no se presta a ninguna interpretación turbia o rebuscada. Salvo que se reniegue a sí mismo, el Islam no puede someterse a ninguna autocrítica. Debe vencer totalmente, someter o desaparecer. Su poder es su voluntad inquebrantable y su memoria. Su debilidad (al igual que la del comunismo) es que acaba por asquear hasta a sus propios adeptos cuando es aplicado y se impone.

    O te suicidas o eres un egoísta insolidario

    O te suicidas o eres un egoísta insolidario

    Aparecerá una nueva descripción del egoísmo, según la cual será considerado un comportamiento egoísta el querer seguir viviendo.
    Me hacía eco en mi última entrada de la poco común honestidad de un defensor del suicidio asistido, Matthew Parris, que reconocía que era cierto el argumento de los opositores a la ley que ha sido rechazada en Gran Bretaña: sí, una ley que permite el suicidio asistido lanza un fuerte mensaje a la sociedad en favor del suicidio, cambia la mentalidad mayoritaria y extiende esa práctica. Y prometía volver abordar la cuestión que, lógicamente, se plantea: ¿cuál es entonces el argumento de Parris para defender la necesidad de permitir el suicidio asistido?
    Parris sostiene que el motivo es “darwiniano” y utilitarista: “con el avance de la ciencia -escribe- el coste de prolongar la vida humana más allá de su utilidad impondrá una carga cada vez más pesada sobre la comunidad para una proporción cada vez mayor de las vidas de sus miembros… Los recursos humanos y financieros necesarios significarán que un peso cada vez mayor recaerá sobre los hombros de una menguante proporción de la población aún productiva… Esto significará un handicap para “nuestra tribu”. El gasto médico en Gran Bretaña ya está disminuyendo nuestra competitividad económica frente a naciones socialmente menos generosas”.

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    “La vida tiene un precio. A medida que los costes crecen, llegamos a un punto en el que nuestra cultura empezará a llamar a una mano que nos alivie”
    Parris continúa, quizás consciente de que se ha expresado con una sinceridad y crudeza muy poco habitual (y que se agradece), diciendo que esto no significa “suicidar” masivamente a los poco útiles, sino poner un límite a la “generosidad” del Estado. Y escribe: “la vida tiene un precio. A medida que los costes crecen, llegamos a un punto en el que nuestra cultura empezará a llamar a una mano que nos alivie”. No queda claro quién determina ese punto, pero lo que hará la mano “aliviadora” es bastante evidente: apretar el botoncito o usar la jeringuilla que acabará con la vida de quien se ha convertido en una carga inútil.
    Y acaba Matthew Parris con un párrafo profundamente inquietante: “El estigma [que aún pesa sobre el tabú del suicidio] se desvanecerá, y en su lugar aparecerá una nueva descripción del egoísmo, según la cual será considerado un comportamiento egoísta el querer seguir viviendo”.
    Tremendo, ¿no les parece?, pero también tremendamente lógico y honesto.
    No me detendré en lo profundamente falso y deshumanizador del argumento que basa el valor y dignidad de la vida humana en su utilidad. Me parece obvio. Pero sí quiero señalar algo que me parece bien curioso y significativo.
    La bandera que enarbolan quienes defienden el suicidio asistido es la de autonomía
    La bandera que enarbolan quienes defienden el suicidio asistido es la de la autonomía, la de la emancipación del hombre que, liberado de cualquier restricción, debe poder hacer saltar por los aires uno de los últimos tabúes y disponer de su vida si así le viene en gana. Sólo que esa bandera es falsa y no tiene nada que ver con la realidad de los enfermos en situaciones críticas.
    Entonces, los promotores del suicidio asistido dan un giro de 180 grados y argumentan en base a las necesidades de la comunidad, que deben imponerse a los deseos particulares y egoístas de quienes deben ser suicidados pero no parecen aceptar su destino.
    La reivindicación de la autonomía absoluta ha mutado en reivindicación de la servidumbre absoluta, tanto que entrega su vida a “la comunidad” que ha decidido que esa vida tiene un coste excesivamente alto. ¿Liberación? No, el suicidio asistido acaba en sometimiento absoluto. Muy clarificador.
    Presidente de European Dignity Watch, vicepresidente de la Fundación Burke y patrono de la Fundación Pro Vida de Cataluña.Está casado y es padre de seis hijos. Ha publicado 'La historia de los Estados Unidos como jamás te la habían contado' en la Editorial Stella Maris.

    Román de San José Redondo, músico abulense

    El Turuta

    Actualizado el 24 ago. 2011

    Esta marcha militar instrumental fue compuesta en 1926 (y no entre 1915 y 25, como se decía hasta hace poco) por el músico abulense Román de San José Redondo. Existen varios arreglos, entre ellos, el de don Miguel Ángel Gálvez Robles.

    La palabra "turuta" tiene tres significados en español, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua:
    - Alelado o turulato.
    - Forma coloquial de llamar a la corneta.
    - Soldado que toca la corneta en una unidad militar.

    Se cuenta que Román de San José la compuso cuando era Teniente-Director de la banda de música de la Academia de Intendencia de Ávila. Se la dedicó al turuta que figuraba como tal en 1926 en dicha Academia, al que tenía un especial aprecio. Era un muchacho de unos 15 años, y se cuenta que el 22 de noviembre de ese año, festividad de Santa Cecilia (patrona de los músicos), D. Román obsequió con un cigarro puro a cada miembro de la banda, pero se lo negó al turuta, por ser menor edad. Entonces éste, dirigiéndose a su superior, le dijo; "¡Mi Teniente, que el turuta también es tropa!".

    Además de ser una marcha militar de gran popularidad, como demuestra el hecho de que haya sonado ininterrumpidamente desde su aparición hasta nuestros días, se ha convertido también en el pasacalles emblemático para diferentes pueblos de España, que lo repiten en sus fiestas mayores. Así, tenemos:

    - Orihuela (Alicante). Es la marcha-himno de la Centuria Romana ("los armaos"), y se la conoce en el pueblo como "Isabelita", más que como "Turuta". El nombre se debe a la letra que se le puso, y que comienza con "Isabelita tenía una nuez.....". Suena en el pueblo desde los años 1940s, especialmente en la Semana Santa y en la Semana Mayor.

    - Alboloduy (Almería). Especialmente, sirve de broche de la Semana Santa en el Domingo de Resurrección.

    - Brihuega (Guadalajara), en sus fiestas patronales

    - Carmona (Sevilla), en Semana Santa y fiestas patronales.

    - Villanueva y la Geltrú (Barcelona) Desde los 1950s es la pieza que abre los carnavales, y el himno de facto de estas fiestas. Al igual que en Orihuela, se le ha puesto una letra que comienza con "que no t'aclares, no t'aclares, no t'aclares no".