Reenvío este correo que acabo de recibir; considero que merece la pena verlo. Cómo tantas cosas, de las que disponemos, lo negativo no es "la cosa" sino el uso que le damos y que puede ser causa de una adicción, difícilmente superable.Saludos.Es en inglés, pero está subtitulado en españolMe lo ha mandado un amigo y la verdad es que estoy de acuerdo con su denuncia, "creemos tener un montón de amigos y lo que tenemos es un montón de contactos fríos".Volvamos al roce, al contacto personal y dejemos de ser "robots"VALE LA PENA TOMARSE UNOS MINUTOS PARAR ESTE VÍDEO Y PENSAR...
jueves, 9 de abril de 2015
La demencia en que vivimos
La inteligencia de Ghandi
ANÉCDOTA DE GHANDI.
cuando estudiaba derecho en la University college de Londres un profesor llamado Peter le cogio animadversión.
Un día el profesor estaba almorzando y se le acercó Gandhi con su bandeja y se sentó al lado, el profesor altanero le dijo -" Sr. Gandhi Ud. no entiende, un puerco y un pájaro jamás pueden sentarse juntos".
A lo que Gandhi le contestó:
"Esté Vd. Tranquilo profesor que yo me voy volando".
El Sr. Peter decide vengarse en el próximo examen, pero el alumno responde correctamente a todo y va y le hace la siguiente pregunta:
"Vd. Camina por la calle y encuentra dos bolsas, en una está la sabiduría y en la otra hay mucho dinero, ¿cual de las dos cogeria? .
Gandhi sin pestañear dice " - la del dinero"-.
El profesor le recrimina diciendo" - yo en su lugar habría cogido la sabiduría, no le parece? .
Gandhi, muy serio le dice: "cada uno coge lo que no tiene".
Cabreado el profesor, coge la hoja de examen y escribe - "IDIOTA". y se la devuelve al joven Gandhi.
Gandhi coge la hoja de su examen, la mira y le dice al profesor: Sr. Peter, Vd. Me ha devuelto la hoja de examen sin ponerme la nota , solamente la ha firmado.
La Inteligencia controlará el mundo.
cuando estudiaba derecho en la University college de Londres un profesor llamado Peter le cogio animadversión.
Un día el profesor estaba almorzando y se le acercó Gandhi con su bandeja y se sentó al lado, el profesor altanero le dijo -" Sr. Gandhi Ud. no entiende, un puerco y un pájaro jamás pueden sentarse juntos".
A lo que Gandhi le contestó:
"Esté Vd. Tranquilo profesor que yo me voy volando".
El Sr. Peter decide vengarse en el próximo examen, pero el alumno responde correctamente a todo y va y le hace la siguiente pregunta:
"Vd. Camina por la calle y encuentra dos bolsas, en una está la sabiduría y en la otra hay mucho dinero, ¿cual de las dos cogeria? .
Gandhi sin pestañear dice " - la del dinero"-.
El profesor le recrimina diciendo" - yo en su lugar habría cogido la sabiduría, no le parece? .
Gandhi, muy serio le dice: "cada uno coge lo que no tiene".
Cabreado el profesor, coge la hoja de examen y escribe - "IDIOTA". y se la devuelve al joven Gandhi.
Gandhi coge la hoja de su examen, la mira y le dice al profesor: Sr. Peter, Vd. Me ha devuelto la hoja de examen sin ponerme la nota , solamente la ha firmado.
La Inteligencia controlará el mundo.
miércoles, 8 de abril de 2015
Credo del samurai
Citamos en su integridad el “credo del samurai”. Es una especie de
manifiesto que describe el estado ideal de un samurai educado por el bushido: el estado de mushin (no mente, vacío mental) o de muga (no yo) de donde nacen las
acciones más asombrosas.
No tengo padres: el Cielo y la
Tierra son mis padres.
No tengo morada: el saika tandem
(centro vital del hombre) es mi morada.
No tengo poderes divinos: la lealtad (chûgi)
es mi poder divino.
No tengo medios: la obediencia es mi medio.
No tengo poderes mágicos: la fuerza interior es mi poder mágico.
No tengo vida ni muerte: el “Absoluto” es mi vida y mi muerte.
No tengo cuerpo: la impasibilidad perfecta es mi cuerpo.
No tengo ojos: la luz del relámpago es mis ojos.
No tengo orejas: la sensibilidad es mis orejas.
No tengo miembros: la prontitud es mis miembros.
No tengo ley: la autodefensa es mi ley.
No tengo arte de guerra: sakkatsu
jizai (literalmente libre de matar y de dar la vida) es mi arte de guerra.
No tengo proyectos: el kissan
(el peinado del samurai vale aquí como “coger la ocasión por los pelos”) es mi
proyecto.
No tengo maravillas: el Dharma (la Ley de Buda, el orden del
cosmos) es mi maravilla.
No tengo principios; la adaptabilidad a todas las circunstancias (rinkiôhen) es mi principio.
No tengo táctica preestablecida: el kyojutsu
(la vacuidad y la plenitud) es mi táctica.
No tengo cualidades: el toi sokumyo
( la prontitud de espíritu) es mi cualidad.
No tengo amigos: el espíritu es mi amigo
No tengo enemigos: la imprudencia es mi enemigo
No tengo armadura: jin-gi (la
sensibilidad humana y el sentido del deber: las dos virtudes cardinales de los
confucianos) es mi armadura
No tengo castillo: fudo-shin (el
espíritu imperturbable) es mi castillo.
No tengo espada: mushin es mi
espada
Bushido, la voie des samouraïs.
Rinaldo Massi
Pardès, Puiseaux 1987
(pp. 43,44)
lunes, 6 de abril de 2015
Castilla S. XXI
CASTILLA S. XXI
Castilla sigue viva,
En Castilla quiero estar
Y como buen castellano
Por mi tierra he de luchar....
Castilla apenas se oye,
Su nombre he de gritar
Para que muy bien se enteren
Los que la quieren borrar.
Fábricas necesitamos,
Carreteras mejorar,
Crear puestos de trabajo
En el campo y en la ciudad
Para que nadie abandone Castilla
Porque aquí le falta el pan.
Nos han perdido el respeto
CASTILLA no es comunidad,
¿Por qué Castilla-La Mancha?
¿Por qué Castilla y León?.
¿Por qué no Castilla por sí misma?
Que me digan la razón.
José Castilla
Burgos, 1.Abril.2105
El marxismo de Podemos: un experimento espartaquista (II) (José Miguel Gambra)
El marxismo de
Podemos: un experimento espartaquista (II)
4 abril, 2015
Marx,
nacido en 1818, vivió en un mundo dominado por las ideas ilustradas causantes
de la Revolución Francesa que había conmovido todo el orden social, político y
económico de lo que fuera la Cristiandad. El pensamiento de aquella época, de
una parte, daba por sentado el carácter progresivo, o la evolución
perfectiva, de la historia humana. De otra, creía firmemente en la capacidad
racional del hombre para desentrañar científicamente los secretos de la
historia y explicar, tanto los acontecimientos de épocas pasadas, como los
avatares futuros, que conducirán a la sociedad hacia su luminosa perfección
futura.
Heredera
de una serie de sistemas filosóficos de gran repercusión política, la obra de
Marx pretende superarlos a todos gracias a su insistencia en la prioridad de la
acción sobre la teoría. El fundamento último de su pensamiento se halla en la
doctrina del materialismo dialéctico, según el cual la aparente
complejidad de lo real se reduce a lo que llaman experiencia sensible, es decir
al contacto activo del hombre con la naturaleza. No existe realmente nada más
que esa relación de hombre con el mundo material. Al principio, el hombre se
enfrenta a la naturaleza, la conoce y desea satisfacer sus necesidades con lo
que ella ofrece, pero la capta como algo hostil y contrapuesto a él
mismo. Esa relación, que en principio es de oposición, es superada por el hombre
gracias a su acción, o trabajo, del que resulta, por primera vez, lo que los
marxistas llaman una mediación, o síntesis de contrarios, cuando alcanza los
frutos de su trabajo. Desde el hombre primitivo, que ve la naturaleza como un
objeto arisco y peligroso, hasta el hombre moderno, todo el obrar humano
consiste en operar dialécticamente sobre la naturaleza para satisfacer sus
necesidades, de modo que una y otra se integren de manera progresiva.
La
relación del hombre y la naturaleza no es, pues, estática, sino evolutiva. La
cooperación entre los hombre se hace necesaria, surge la distribución del
trabajo y la distribución de los frutos obtenidos. Y, sólo sobre eso, se va
constituyendo a lo largo de la historia el aparentemente inextricable conjunto
de relaciones sociales, políticas e ideológicas que ofrece la vida humana de
los tiempos modernos. La teoría central de Marx, llamada materialismo
histórico, tiene precisamente la pretensión de desentrañar esa maraña de
relaciones sociales, descubrir su esencia y describir la ley “científica” que
rige la historia de toda la humanidad.
La
estructura de cualquier sociedad sólo se entiende si se recurre a tres niveles
de explicación que, empezando por lo más fundamental, son las fuerzas
productivas, el modo de producción y la superestructura ideológica. Las fuerzas
productivas de que dispone cada sociedad (riquezas naturales, conocimientos
técnicos y división social del trabajo) determinan su organización, o modo
de producción: “el molino a brazo engendra la sociedad feudal, el molino a
vapor la sociedad burguesa o industrial”. Aquí es donde aparece lo más conocido
de la teoría marxista de la sociedad, que se caracteriza por incluir
esencialmente la lucha en toda organización social y por poner la armonía y la
paz sólo al final de la historia, en la hipotética sociedad en que culminará la
historia. Mientras llega ese momento, el modo de producción de la
sociedad consta invariablemente de dos clases principales en eterna
contradicción, una dominante y otra sometida. Estas clases se enfrentan hasta
que una revolución violenta acaba con la oposición; luego, una nueva clase
dominante, por acumulación de riquezas, produce una nueva clase sometida, que
hará una nueva revolución, en cuanto alcance conciencia de la miseria en que
vive y de su propio poder. La sociedad feudal de siervos y señores fue superada
por la revolución burguesa; y la burguesía, causante del modo de producción
capitalista, engendra el proletariado destinado necesariamente a acabar con
ella y a tomar las riendas de la sociedad, hasta llegar, a través de la
dictadura del proletariado, a la vida armónica del hombre en consonancia con la
naturaleza.
Esta
concepción marxista del universo es monista, en cuanto entiende que toda la
realidad se reduce a uno solo de sus aspectos: la materia entendida como
relación productiva del hombre sobre la naturaleza y las relaciones económicas
que de ahí surgen; y declara intrínsecamente falseadas todas las demás
realidades humanas, como las relaciones sociales, desde la familia al Estado;
como todas las especulaciones ideológicas que exponen concepciones éticas, o
valorativas; como todos los mundos ajenos al mundo material que describen las
religiones. Y el marxismo no se conforma con denunciar la falsedad que, según
él, se da en todo esto, sino que exige su destrucción práctica por medio de la
violencia revolucionaria.
Es,
por otro lado, una concepción del mundo historicista, cientificista y
determinista, porque cree ofrecer las leyes inexorables de la historia, que
llevan desde la primitiva oposición entre el hombre y la naturaleza, hasta su
definitiva supresión en el mundo futuro, donde desaparecerán las alienaciones,
la familia, es Estado, las ideología y las religiones para dar paso a una
humanidad feliz, que disfrutará armónicamente de la naturaleza sometida a su
dominio.
Pero
hasta ese momento, el marxismo concibe el desarrollo histórico como un
enfrentamiento maniqueo entre la clase dominante, que encarna el mal, y la
clase sometida, de cuya acción depende por completo el repetido proceso
revolucionario que llevará hasta la felicidad última -desde luego sólo terrena-
y encarna, por tanto, la totalidad de lo que podría llamarse el bien. A pesar
de que los marxistas se llenan la boca hablado de ética, no reconocen más
obligación “moral” que la de fomentar la fuerza de la clase oprimida en aras de
la revolución, aunque eso suponga todo tipo de violencia y de falsedad. En
breve sacaremos a la luz el engaño deliberado, consentido y sistemático que
suponen las distintas tácticas usadas por los marxistas para subir al poder y,
en especial, la táctica de “Podemos”.
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