miércoles, 1 de enero de 2014

El euskara fue la madre del castellano, el latín fue el padre


EL EUSKARA FUE LA MADRE DEL CASTELLANO, EL LATÍN FUE EL PADRE.

 

(Obra entrecruzada, D. Julio Cejador y Frauca. Se hace el Romance Castellano)

 

 

 

10. El latín solo no se hubiera podido transformar tanto en el corto espacio de dos ó tres siglos para llegar á formar un idioma tan distinto como el castellano. Aquí hubo una lucha con alguna ó algunas de las lenguas indígenas. Lo está diciendo esta misma repentina transformación, que contrasta con el desenvolvimiento lento de las indoeuropeas antiguas y con el del griego moderno respecto del griego antiguo, y del alemán respecto del antiguo alemán y godo. Lo está diciendo el que todavía viva la lengua indígena de Iberia, con la que hubo de encontrarse frente a frente el latín. Lo está diciendo el fonetismo castellano, tan opuesto al fonetismo latino y tan semejante al fonetismo del Euskara. Lo está diciendo el cúmulo de sufijos derivativos y gran parte del vocabulario euskaldun, que forman parte importantísima de nuestra lengua.

 

Y esa lengua es el Euskara: si el latín fue su padre, el Euskara fue la madre del castellano. El influjo del Euskara difiere enteramente del influjo del latín: en la formación y transformación del castellano influyó, ha influido y sigue influyendo el latín, puesto que, si no en el elemento popular, en el erudito ha seguido siempre dando nuevos vocablos al castellano; el Euskara influyó solamente en su primitiva creación, y una vez pasada la primera niñez, durante la cual le amamantó á sus pechos, hizo los primeros pasos, como quien dice, luego del parto, dejándolo á su transformación propia bajo la tutela de su padre. Metáforas son éstas y nada más, pero que expresan de alguna manera lo que se pretende decir y resumen en pocas palabras el problema etimológico de la lengua castellana.

 

Lo más íntimo del organismo de un idioma    es su fonetismo, pues, no sólo le da todo su aspecto exterior, que pende del elemento sonoro, sino que él es el que más influye en toda su transformación. No influyó el Euskara en el castellano más que hasta el momento de darle aspecto luz exterior y los primeros pasos... ; Una vez echo, hubo por el mismo  independizarse fuera de su madre. Pero la adaptación continua del elemento sonoro del mismo latín tuvo que irse verificando en la hija después de compartir soberanía... con su madre, de la misma manera que en el período de luchas entre algunas de las lenguas que la hicieron. Dado el fonetismo Euskara en nuestro romance, las leyes fonéticas que han convertido al latín en castellano son meras aplicaciones de ese fonetismo. Y las leyes fonéticas castellanas, manifestaciones de ese fonetismo Euskara,  son las que más han contribuido a la transformación y á la caracterización del idioma castellano.

 

Proceden igualmente del Euskara ciertas tendencias morfológicas del castellano, un gran número de sufijos derivativos, que lo separan enteramente de las demás neolatinas, y casi la mitad del vocabulario, esfinge de la lingüística.  Hace, por lo menos, casi... diecisiete á diecinueve siglos (IV á II), ó más... que el castellano fue destetado de los pechos del Euskara, y, sin embargo, es asombrosa la enorme cantidad de raíces que de él conserva nuestra lengua, y no vocablos como quiera, sino raíces fecundísimas, más fecundas que las raíces latinas, y de un empleo más vulgar y cotidiano. Si hubiera poseído el Euskara la literatura y la cultura que el latín, no sólo hubiera entrado éste á formar nuestra lengua como un elemento muy secundario, sino que ni siquiera hubiera podido llegar á ser un romance, á tener, digo, el corte y la estructura del latín, lo cual sucedió con el godo y el árabe, que traían una escasísima cultura, comparada á la romana viviente en Iberia, y así sólo pudieron prestarnos algunos vocablos. Pero la cultura romana en la religión y la filosofía, en la política y en la literatura, en la ciencia y en las artes, era tan ingente y avasalladora que arrolló las culturas indígenas, y sus modas fueron impuestas dando su lengua el tono dominador, transformando el idioma indígena en su gramática y en la mitad de su vocabulario. La lucha de las dos ó más... lenguas que concurrieron á la formación del castellano están como estereotipada en el mismo castellano. El verbo comer no ha vencido al indígena yantar hasta el comienzo de la Edad Moderna de Castilla. Los castellanos empleaban su yantar, latinización del ianta Euskara; los romanos traían su comedere, que por ser moda impuesta empezarían á emplear las clases dominantes del estamento social precastellano; después el comer, contracción castellana de comedere, fue bajando hasta las últimas capas sociales castellanas y arrinconando al yantar, más antiguo en el romance que el comer, puesto que lo debió de usar el pueblo cuando el comedere sólo lo empleaba la clase dominante, y no se transformo en comer más que después, cuando el comedere llegó á los labios del pueblo.

 

El vocablo de origen latino joven no debió de emplearlo el pueblo hasta muy posteriormente, puesto que poseía los de origen Euskara chico, pequeño, mozo, niño, muchacho, y algo se tardaría en convertir iuven-em en ioven-em, ioven, xoven, joven. Más moderno es párvulo, de origen eclesiástico y canónico, entierro de párvulo, de donde después escuela de párvulos, ect., Y que en la primera transformación del castellano lo olvidaron, preferiendo los vocablos indígenas antes citados. Los de puer y adolescentes quedaron perdidos por completo, pues adolescente es de introducción erudita muy posterior, como que no ha llegado aún á las últimas capas sociales del pueblo castellano.

 

Fatigarse debió de ser aristocrático y de moda, y nunca pudo destronar al cansarse de cepa euskaldun, ni siquiera generalizarse tanto entre el pueblo. Ambos castizos; pero no habrá quien no tenga por más castellano el cansarse y el cansar que el fatigarse y el fatigar, como el halagar Euskaro que el adular, y los vulgarismos asir, agarrar, arrebatar y atrapar, que el recibir y el mismo coger. El satis y satis esse hubieron de ceder ante bastante, bastar y asaz. El quaerere tuvo que cambiar un poco el sentido originando el querer, porque el Euskara buscar no se daba por vencido, como ni callar, que tapó la boca al tacere y al silere. Otro tanto sucedió al lucrari, que hubo de convertirse en lograr, mirando de significación, porque el ganar euskaldun no le dejaba á sol ni á sombra, y el eiicere no pudo levantar cabeza ante los euskaldunes y vulgarismos echar, arrojar, lanzar, tirar y botar. Soltar derivó posteriormente de suelto, pero para entonces ya habían dominado echar y dejar, que no se le han sometido jamás.

 

Bueno es el juego y el jugar latinos, pero la holganza y el holgar no les van en zaga, y el divertirse, si vino á significar lo mismo, fue porque su primitivo valor lo tenía acaparado el dis-traerse; el gaudere no pudo vivir entre los castellanos, que tenían su Euskara gozar, y aun alegre, alegrarse, tomó su significación, tan distinta de la de alacre-m, porque el gozo para los euskaldunes era un esse alacrem.

 

 

Definición de putada


 
 



¿QUÉ ES UNA PUTADA? 
                                                         

Putada  es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.  

Putada   es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con tres o con seis según el caso y que los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima sólo necesiten jurar el cargo.  
Putada   es que los diputados sean los únicos trabajadores ( ¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del ISR.  
Putada   es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo ) que ya desearían los técnicos más cualificados.
Putada  es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.  
Putada   es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).
Putada  es el costo que representa para los ciudadanos, sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.  
Putada   es que sus señorías tengan casi cinco meses de vacaciones al año (48 días en Navidad-enero, unos 17 en Semana Santa —a pesar de que muchos de ellos se declaran laicos— y unos 82 días en verano).  
Putada   es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.  
Putada es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.  
Putada   es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un costo para el bolsillo de los ciudadanos...  
Putada   es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven. Mientras, ¿hablan de política social y derechos sociales?  
¡Qué Putada!... 

Cosasa que se ven: La Iglesia cooperadora necesaria


 

 La Iglesia, cooperadora necesaria

 

Nota: Dolors Caminal es la mujer de Alberto Boadella

 

 

Desde su terraza ampurdanesa la pintora Dolors Caminal sufre esta visión tan molesta (La iglesia parroquial con bandera separatista estrelada) Escribió al cura.

 

«Monseñor,

Durante la semana del 11 de septiembre la bandera que promueve la independencia de Cataluña ha ondeado en el campanario de la iglesia de Jafre en cuyo pueblo tengo mi residencia. Es exactamente lo mismo que sucedió el pasado año en estas mismas fechas. Sin embargo, esta vez hay que añadir otro hecho insólito, las campanas han tocado quince minutos en el día y la hora que habían decidido las fuerzas políticas que promueven la bandera secesionista y la separación con España.

No puedo comprender como ahora el cristianismo se dedica a publicitar las proclamas de los partidos políticos de una forma tan descarada como es ofrecer el campanario de sus iglesias para que dichos partidos cuelguen sus particulares estandartes y las campanas sean utilizadas con el fin de llamar a sus seguidores a la manifestación. El campanario, símbolo de llamamiento a la oración, se convierte así en objeto de propaganda de una política que promueve la separación y el enfrentamiento entre hermanos de una misma comunidad. A partir de este momento se puede producir una lamentable paradoja; cuando toquen las campanas no sabremos si lo hacen para convocar a un acto religioso o a la revolución.

Esta situación me lleva a considerar que la doctrina universal desarrollada por la Iglesia Católica se encuentra, en este caso, en radical contradicción con sus postulados, ya que se implica en una vía política que fomenta la insolidaridad y el odio entre el resto de nuestros hermanos españoles. Resulta incomprensible que la misma Iglesia que fue tan lamentablemente víctima de estos enfrentamientos en la pasada guerra civil no haya extraído una profunda lección de aquella dolorosa experiencia para no volver a inclinarse por esta clase de aventuras. Unas aventuras que pueden ser propias del mundo de la política, pero que utilizadas por una religión contribuyen a la fractura social y la violencia entre los ciudadanos.

Permítame que dude, Monseñor, si en las actuales circunstancias, podría explicarme el mensaje cristiano de estos hechos. Parece que a vuestros ojos no todos somos iguales sino que son preferidos por ustedes aquellos que enarbolan la bandera separatista y al resto les tocará entrar en la iglesia con la cabeza cota.

También en lo personal, me coloca en una situación incómoda al ser contribuyente fiscal de las necesidades materiales de la Institución que preside. En el futuro, no podré moralmente continuar participando en dicha contribución, pues me niego a colaborar con este enfrentamiento en el que se encuentra hoy involucrada su iglesia.

Finalmente, quiero expresarle mi repulsa, Monseñor, ante los hechos que le expongo y que lamento especialmente en estos momentos en los que la sociedad cristiana tan necesitada se encuentra de la irradiación del Espíritu Santo sobre sus dirigentes. Lamentablemente, la inspiración divina parece muy alejada de esta sede episcopal.

Cordialmente,

Dolors Caminal»

El cura le respondió así:

«Estimada sra. Mª Dolors:

Le agradezco la confianza de enviarme su carta con las quejas que esta señala y quiero expresarle mi total disponibilidad a escucharla si es necesario personalmente, y exponerle también mi versión y visión de los hechos.

Reciba mi más cordial bendición apostólica,

Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Gerona»

Ella estuvo lejos de sentirse satisfecha:

«Monseñor,

Compruebo que usted me despacha el contenido de mi carta con cierta ligereza cuando la cataloga como una simple queja. No me parece la actitud adecuada a mi planteamiento, el cual expresaba una cuestión esencial para la Iglesia como es la difusión de su doctrina. Una doctrina que, precisamente, los obispos tienen la obligación de difundir y ejercer en la plaza pública. La cuestión que le planteaba es la manipulación tendenciosa de este magisterio cuando la Iglesia toma partido de forma exhibicionista por una política gubernamental que divide a la ciudadanía y por tanto, a los feligreses.

No son quejas. Es un planteamiento religioso y moral que concierne a su responsabilidad como obispo.

En este sentido, me disculpará que no juzgue necesaria mi visita para que me exponga su personal "Versión y visión de los hechos" tal como me ofrece usted entre las paredes de su palacio. Yo expuse mis razones en una carta dirigida al representante de la Iglesia y lo hice por escrito, o sea, a la luz de la plaza pública. Si el obispo considera que tiene argumentos para justificar los hechos, debería también expresarlos por carta, y quiero decir con ello, en la plaza pública.

De momento, en la plaza, tan solo diviso una bandera independentista promovida por partidos políticos, izada sobre la torre del campanario de su iglesia de Jafre desde hace dos meses, mientras las campanas han redoblado para acudir a las manifestaciones políticas. De momento también, estos son los hechos objetivos. En definitiva, más allá las razones personales que usted pudiera tener, la bandera del campanario sigue representando cual es su criterio.

Por ello, me reitero de nuevo en calificar de lamentables tales hechos y no por usted sino por lo que usted representa: La Iglesia Católica.

Cordialmente,

Dolors Caminal»

Nuevo diccionario




 
 
El nuevo diccionario.  .  .  . de los políticos

·           Dícese de cuando un partido sigue pagando a su extesorero la nómina aunque diga que lo ha despedido...
          ”Indemnización en diferido” – María Dolores de Cospedal

·         ¿Cómo se define a la marcha de miles de jóvenes españoles para buscar trabajo en el extranjero?          ”Movilidad exterior” – Fátima Báñez

·         Versión monárquica de divorcio...          ”Cese temporal de la convivencia” – La casa real

·         Definición 'estilo Zapatero' de la crisis económica          ”Desaceleración transitoria” – José Luis Rodríguez Zapatero

·         Y la subida del IRPF pasó a ser un...          ”Recargo temporal de solidaridad” – Soraya Sáenz de Santamaría

·         Acción de bajar el sueldo a los trabajadores:          ”Devaluación competitiva de los salarios” – Banco Central Europeo

·         ¿Cómo se llama pagar por ir al médico en Cataluña?”          “Tique moderador sanitario” – Artur Mas

·         El rescate a la banca española en palabras del ministro de Economía.          ”Préstamo en condiciones muy favorables” – Luis de Guindos

·         Expresión en los Presupuestos del Estado para incluir la amnistía fiscal...          “Medidas excepcionales para incentivar la tributación de rentas no declaradas” – Ministerio de Hacienda y                        Administraciones         Públicas

·         ¿Cómo llama el ministro a los cambios fiscales?          ”Ponderación de los impuestos” – Cristóbal Montoro

·         Adivina la expresión del ministro de Economía para subir el IVA...          ”Gravamen adicional” – Luis de Guindos

·         Una nueva forma de llamar a los recortes...          “Reformas estructurales” – El Gobierno de Mariano Rajoy

·         Así habla el presidente del Gobierno sobre la caída del PIB en España...          “Crecimiento económico negativo” – Mariano Rajoy

lunes, 23 de diciembre de 2013

Listas abiertas

 
 
Luis Zorzano 
 
Por favor, únete a esta campaña: http://chn.ge/1cdHeff
 
 
 
 
 
 
Buenas tardes:
 
Veo que algunos/as habéis firmado mi petición en change.org para cambiar la ley electoral-lista abiertas.
Ahora os pido que difundáis la petición en todo vuestro entorno, redes sociales, etc. Para que se extienda en cascada y conseguir así el máximo número de firmas.
Creo que lograr que se cambie la ley electoral y que haya listas abiertas tiene un efecto mucho más importante que lo que, a primera vista, pueda parecer (Podemos hablar de ello y establecer un foro): Estoy convencido de que es el primer paso (Absolutamente necesario – sine qua, non”, aunque no suficiente) para empezar a salir de esta indecencia generalizada en la que estamos metidos.
Por favor, difunde la petición hasta donde te sea materialmente posible.
 
Muchas gracias – nos lo agradeceremos todos, unos a otros; estoy seguro – y que tengas unas felices Fiestas y que el Año Nuevo sea verdaderamente “nuevo” en positivo.
 
Luis Zorzano Ceitegui
 
Amezketa, 16, 9º, B
20010 Donostia-San Sebastián
 
Tel fijo:     943467792
Tel. móvil: 649481383
 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Péñolas untadas (Juan Manuel de Prada)

Péñolas untadas

JUAN MANUEL DE PRADA
 
(ABC Sevilla 16 diciembre 2013) 
Si Sancho hubiese sido uno de los lidereses que nos gobiernan hoy, habría dicho cínicamente: «¡Albricias que tenemos casas de juego en Barataria!»
YENDO de ronda nocturna por la ínsula Barataria, Sancho Panza tiene ocasión de comprobar los estragos que el juego causa entre sus pobladores, ante lo que dictamina: «Yo podré poco o quitaré esas casas de juego, que a mí se me trasluce que son muy perjudiciales». Aquí el buen Sancho habla con sentido moral –que es el sexto sentido que distingue al noble de espíritu– y como gobernante que encarna la Justicia, que es la potestad venida del cielo para defender a los débiles de la opresión de los poderosos (y ningún poderoso hay tan peligroso como el hombre de dinero). Si Sancho Panza hubiese sido uno de los lidereses que nos gobiernan hoy, gentes sin sentido moral y lambiscones de la plutocracia que llevan a los pueblos que gobiernan a la perdición, habría dicho cínicamente: «¡Albricias que tenemos casas de juego en Barataria, pues crean muchos puestos de trabajo y turismo a manos llenas!». Y habría seguido su ronda, entre el aplauso de todos los aduladores y coimeros de su séquito.
Al buen Sancho, cuando hace este juicio sobre las casas de juego, un escribano le lleva la contraria: «Esta [casa de juego], a lo menos, no la podrá vuesa merced quitar, porque la tiene un gran personaje (…). Contra otros garitos de menor cuantía podrá vuestra merced mostrar su poder». En la oposición de este escribano felón vemos el contubernio de los «grandes personajes» y las péñolas untadas frente al gobernante justo, que en esta época aciaga se ha convertido en colusión del dinero, los gobernantes inicuos y las péñolas untadas contra el pueblo. A estos escribanos de péñola untada que, como el de la ínsula Barataria, se llevaban coima de sus enjuagues, les dedica Quevedo una sabrosa letrilla: «El escribano recibe / cuanto le dan sin estruendo, / y con hurtar escribiendo / lo que hurta no se escribe». Y estas mismas péñolas untadas, cambiada la capilla de escribano por la corbatuela de tertuliano, son las que nos anduvieron aturdiendo, cantándonos las loas de Eurovegas, que ahora se han revelado embeleco, y de su promotor, más ladrón que Caco y más fullero que Andradilla, uno de esos buitres carroñeros que planean allá donde otean gobernantes mollares y plumíferos dispuestos al unte (siempre que no sea con tocino, pero con Adelson no corren ese riesgo).
¡La de lisonjas y lisuras que dijeron sobre Eurovegas! «¡Se crearán doscientos sesenta mil nuevos puestos de trabajo!», tremolaban. «¡Y nos visitarán cada año once millones de turistas!», babeaban en pleno éxtasis. Todo un ejército de tahúres de sofismas, fulleros de conceptos y entruchones de coimas apareció de repente, para cacarear estos y semejantes embustes y castillos en el aire, actuando como ganchos de palomos y alcahuetes de guillotes, que es como en las timbas de antaño se llamaba a los engañabobos; y en su logomaquia aturdidora consiguieron acallar incluso a algunos obispetes (aunque ya nos enseñó Quevedo que muchos clérigos se pierden por el juego), que hasta les prestaban micrófono, para que entonaran las loas de Eurovegas. Y si algún pobre desventurado osaba decir, como el buen Sancho, que las casas de juego son muy perjudiciales, enseguida arreciaba contra él pedrisco de salivazos (y, en acabándoseles la saliva, pedían prestados a las narices sus tuétanos), aunque lo dijera desde un ángulo oscuro, y se burlaban de él, llamándolo meapilas o filocomunista (porque, metidos en harina de vituperios, les da lo mismo una cosa que la contraria).
Y ahora que se ha sabido que todo era un embeleco, todas estas péñolas untadas se calan el chapeo, requieren la espada, miran al soslayo y se van, como si no hubiera pasado nada. Alguien, mientras se limpia todavía sus salivazos, tenía que recordarlo.

martes, 10 de diciembre de 2013

La lucha de Castilla contra su monarquía por la unidad nacional (Diario de Burgos 23-5-1931)


LUCHA DE CASTILLA CONTRA SU MONARQUÍA POR LA UNIDAD NACIONAL

 

Aquello de que la monarquía era consustancial con España es una de las más solemnes bobadas que se han dicho nunca. ¿ Se referían  los que así argumentaban a la monarquía visigoda venida de las orillas del Danubio? Pues ésta fue la que resucitó más tarde en las  montañas de Asturias, y también en Navarra , y se extendió por  León y por Aragón.

 

La confluencia de una y otra fue la que produjo la monarquía  castellana, que se hace tan consustancial con Castilla como puede verse repasando la historia. Nace por el reparto del reino que hace Sancho de Navarra entre sus hijos, y no faltan historiadores que le atribuyen nada menos que haber realizado la unidad nacional. Y no  se podrá negar que, por lo menos en sus comienzos, eso no es una  cosa demostrada.

 

El primer rey de Castilla, Fernando I, el Magno, estaba casado con una hermana del rey de León Bermudo III, que por cierto no  tenía sucesión. ¡Qué ocasión -como hace notar Pi y Margall en  “Las Nacionalidades"- para comenzar el propósito unitario por la unión de los dos reinos bajo el solo cetro del hijo mayor de la real pareja. Pero Femando I aguarda. Declara la guerra a su cuñado, le mata, gana por la fuerza la unión que la Providencia ofrecía sin ningún precio. ¿Impaciencia en su anhelo unitario? ¿Quién puede atreverse a afirmarlo sabiendo que al morir Femando divide por propia  voluntad el doble reino entre dos de sus hijos, que separa también  Galicia para el tercero, y que a sus dos hija doña Elvira y doña  Urraca las crea dos señoríos independientes en medio del territorio leonés?

 

Los historiadores aludidos ponen ahora sus ojos en el sentimiento unitario del nuevo rey de Castilla, Sancho. ¡Allá va a ejercitarle el nuevo monarca! Lanza su clarín de guerra por las tierras castellanas, reúne su ejército y arremete contra todos sus hermanos. Conquista León, conquista Galicia, conquista Toro -todo de manera diplomática- y por fin muere asesinado en el cerca Zamora. ¡Al final de su reinado debía haber unos bonitos sentimientos de solidaridad entre los tres hermanos, muy a propósito asentar las bases de la unidad nacional!

 

Pero aquí llega Alfonso VI, el destronado rey de León, a recoger la herencia de su hermano con el que había luchado, y en cuya muerte no está muy claro que no tuviera una participación relativa. Lo primero que hace es renunciar al otro hermano, García, que a la muerte de Sancho se apresura a ir a tomar posesión del trono, que en, Galicia, como en León y en Castilla, no demanda nadie más que él.

 No devuelve, naturalmente, a doña Elvira el señorío de Toro, que Sancho le había quitado cuando estaba entregada a sus escaro amorosos con un fraile apóstata al que había hecho abad del monasterio de Celanova. Y en cuanto a su hermana Urraca, los juglares, cantaban cómo le forzó a "maridarse", con una para entregarle Zamora. ¡Maravillosa familia ésta que se sacrificaba de tan diversos modos para conseguir la unidad española!

 

¡Y magnífica obra la que se había conseguido! ¡Volver otra a los campos en que la opresión leonesa despertaba el rencor de Castilla! ¡Qué inteligente y qué magníficos políticos eran estos reyes!

 

La protesta de Castilla, entonces, la personifica el Cid. Verdad o no lo de Santa Gadea, lo cierto es que el Cid, del que el pueblo castellano había hecho un héroe popular, salió desterrado por las intrigas de los palatinos leoneses. Como hace notar Menéndez Pida "La España del Cid", el autor castellano del Poema, que toma héroe a un infanzón y se burla de la alta nobleza, prueba este antagonismo que existía entre la democracia castellana y el autoritarismo leonés.

 

Lo mejor de Castilla sale de ella con Rodrigo de Vivar , para fundar fuera de la dominación de los reyes un estado, al que Corominas, en el "Sentimiento de la riqueza de Castilla” califica de “estado errante". Porque el Cid no se va, como estuvo de moda afirmar el siglo pasado, por espíritu aventurero o de soldado de fortuna. Se va porque hay algo que pugna con sus caros sentimientos. Y al marcharse se lleva a Castilla con él. ¡Pero siempre en su mente está el recuerdo de las tierras castellanas a las que no puede volver y siente te envidia de su primo Alvar Fáñez que se dispone a partir para Castilla después de la batalla de Alcocer!

 

"¿Idos vos Minaya a Castiella la gentil?"(4)

 

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(4) En boca del Cid, Castilla florece como una gracia gentil ¿ Que sentimientos para nosotros que, como él, aunque de otra manera, estamos de desterrados de nuestras raíces y de nosotros mismos!

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 Al morir Alfonso VI, deja su reino a su hija doña Urraca, casa  con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. Los historiadores hacen  resaltar que fuera el mismo Alfonso VI el que se empeñara en realizar este matrimonio, contra el parecer de los nobles , que querían que casase a su hija con el conde de Cantespina. Pero aparte de que no  hay un gran sacrificio en casar a una hija con  un rey mejor que con un conde, el hecho de que fueran los nobles los que pretendían el otro casamiento, haría sospechar -si no fuera un hecho perfectamente comprobado, como asegura Sánchez Albornoz en su “Reivindicación histórica de Castilla"- que el pueblo castellano veía con  buenos ojos este matrimonio llevado de sus anhelos de unidad.

 

 Porque donde estuvieron siempre los propósitos de unidad  nacional, más o menos expresos según el grado de conciencia de las épocas, fue en el pueblo de Castilla, donde ya de antiguo los arévacos parecen haber creado el sentimiento de unión entre los pueblos. Y es de notar que Alfonso VI es el primer monarca cristiano que afirma su reino más allá del Duero, y pasa la cordillera y llega hasta el río Tajo, ocupando gran parte de las tierras por las que se había extendido la célebre confederación prerromana de los arévacos. Es entonces cuando deben nacer las primeras Comunidades de Ciudad y Tierra, que acaso tenían sus raíces en instituciones más antiguas, según hace sospechar la uniformidad con que aparecen en toda una gran extensión, no sólo castellana sino también al sur de Aragón. ¿Resulta demasiado aventurar que la conducta de Alfonso VI res­pecto de su hija obedecía a una influencia del sentimiento unionis­ta de estos territorios?

 

Sea lo que quiera, lo cierto es que Castilla debió convencerse entonces de que de los enlaces de los reyes no se sacaba nada en limpio. Doña Urraca salió mucho más "batalladora" que su regio consorte, se tiraron los cetros a la cabeza y dos pueblos que no tení­an por qué reñir se lanzaron uno contra otro con las armas en la mano.

 

Pero los pueblos tardan mucho en convencerse. Castilla pone sus ojos en el hijo de doña Urraca, Alfonso VII, le deja proclamarse emperador, llevada de su eterno sentimiento de unidad nacional, le ayuda en sus empresas contra los moros, conquista para él un gran estado con la aceptación del imperio por algunos de los otros... ¡Y Alfonso VII, al morir, reparte su reino entre sus hijos lo mismo que había hecho su bisabuelo!

 

En todos los reyes que se suceden se conducen idénticas ambi­ciones, idénticos conflictos. Apoyan los derechos del pueblo algu­na vez, pero es cuando necesitaban de él para luchar contra la nobleza cuando ésta le es hostil. Pero cuando la nobleza se debilita y los reyes logran crear a su alrededor una nueva que les fortalece, entonces arremeten contra su pueblo, le arrebatan sus derechos y sólo se preocupan de él para complicarle en intereses particulares que a veces traspasan las fronteras, no sólo del reino, sino de la península.

 

Alfonso X, hijo de Fernando III y de una princesa suaba que inició esta política que lanzaba intensamente energías de Castilla, hacia puntos, además, que menor importancia para los intereses castellanos. Esta dirección se refuerza al unirse los tronos de Castilla y Aragón, con los tan cacareados Reyes Católicos, en el momento en que Aragón se lanzaba  de lleno a la política de expansión en el Mediterráneo . Y esta política que adquiere caracteres alarmantes en Carlos I, que no hay que olvidar que, para conseguirla, se ve obligado a pisa libertades castellanas, borrando, verdaderamente a Castilla del mapa de España.

 

Había aún otro motivo que desvirtuaba en el español el espíritu que había querido infundirle Castilla. Era este un  amplio espíritu de tolerancia religiosa, con la intolerancia clerical de la monarquía leonesa, directa heredera de los clericales visigodos. Pero fue este último espíritu el que triunfó en los monarcas  Isabel y Fernando se llamaron Católicos al erigir el  estado español. Y Felipe II se erigía más tarde en defensor de la Iglesia de Roma y se rodeaba de frailes para su consejo. En esto la monarquía no hacía  más que mirar por sus intereses particulares. Convencida de las profundas diferencias de los pueblos españoles y decidida  a no tolerarles su organización particular que mermaba sus prerrogativas absolutas, quiso encontrar en el catolicismo un fundente país.

 

Castilla, y con ello España, se dejó engañar por el brillo de su  monarquía, por sus empresas tentadoras en apariencia de Flandes y de Italia. Pero fue un castellano -Cervantes- el que sintió supremamente, con la más infinita amargura de humor, la  grotesca grandeza de esta aventura. Como los capitanes de los tercios, también don  Quijote era heroico y sublimemente conmovedor en su esfuerzo generoso. ¡Pero qué terrible ridículo -en su grandeza sublime-í este pobre loco, confundiendo, por los caminos de la Mancha los molinos de viento con gigantes, los rebaños con ejércitos y las ventas con castillos!

 

Agotada la de los Austrias, se establece en España una dinastía ya francamente extranjera. Castilla se anula más aún bajo ella, desaparece. Los reyes se complacen en mutilar sus bienes comunales para construir sitios reales. Se traza sobre ella la más arbitra] división de provincias que pudo verse jamás y quedan borradas las tradicionales comarcas de tan admirable vitalidad. Para compensarla, se hace a sus ciudades exangües capitales de provincia y se le da gobiernos civiles, delegaciones de Hacienda y Academias Militares. Con esto en Guadalajara, en Segovia, en Ávila las muchachas pueden tener novios cadetes y celebrar a menudo bailes de casino...

 

Pero el campo castellano se despuebla lentamente, desaparea pueblos enteros, Castilla se muere, se muere poco a poco, sin que siquiera se perciba el estertor de su agonía...

 

("Diario de Burgos", 23 mayo 1931)