sábado, 13 de abril de 2013

Medidas contra el déficit (Francisco Sosa Wagner)


El Mundo. Martes 4 de octubre de 2011

OTRAS VOCES

TRIBUNA /
MEDIDAS CONTRA EL DÉFICIT / FRANCISCO SOSA WAGNER

• El autor aboga por reorganizar la estructura territorial española revisando el papel de autonomías y municipios
• Sostiene que los recortes han de obedecer no tanto a una política de ahorro como de mejora de la democracia

¿Sobran administraciones?

EL DEBATE no es nuevo pero ahora lo tenemos planteado en carne viva, debido al descubrimiento que acabamos de hacer sobre
el pozo de deuda pública en el que estamos metidos y desde donde hacemos todo tipo de aspavientos para salir a la superficie. Entre ellos está la polémica sobre las administraciones. ¿Tenemos muchas, tenemos pocas, están mal organizadas, se pueden perfeccionar, es mejor abandonar todo intento? Preciso es tener en cuenta, a la hora de adentrarse en este bosque, que las administraciones de las que hablo son correosas, dijérase que tienen la piel del proboscidio, por lo que ofrecen resistencia inusitada a ser perforadas.

En España tenemos, según creo, muchas administraciones. Demasiadas para las que un cuerpo social moderado y que pretende ser elástico puede soportar.
17 comunidades autónomas -más dos ciudades igualmente autónomas en el norte de África-, 50 provincias, más de 8.000 municipios, miles de entidades locales menores, comarcas, mancomunidades... Un festival para los juristas, para los abogados, para los políticos. Pero, ¿y los ciudadanos? ¿No estarían más satisfechos con un aparato administrativo más ligero, más portátil?

Sin necesitar dotes de arúspice, es fácil sostener que el contribuyente, ese ser que gime bajo el peso del despiadado ejercicio de la potestad tributaria, se alegraría si en ese bosque espeso se hiciera algún clareo que dejara penetrar un poco más de luz, aquella luz que dicen reclamaba Goethe en el momento de ofrendar su vida a la eternidad. La gran lanzada se ha proyectado recientemente sobre las provincias. Incluso alguna voz, con reconocida autoridad en la política española, ha llegado a anudar la desaparición de las provincias a la salvación del sistema sanitario público. Un desvarío que ha sido seguido de otros como esos ecos que se multiplican en las anfractuosidades de una cordillera. A mi modesto entender, afrontar este asunto exige recordar que en España tenemos espacios donde han desaparecido las organizaciones provinciales -las comunidades autónomas uniprovinciales-, territorios insulares que tienen sus específicas soluciones, supervivencias de las guerras carlistas como son las históricas forales -de Navarra y del País Vasco-, en fin, diputaciones normales en las comunidades autónomas pluriprovinciales. Entre éstas, a su vez, la prudencia aconseja distinguir entre aquellas que disponen de dos o tres diputaciones -Valencia o Extremadura- y las que cuentan con un número más abultado -las dos Castillas, Andalucía...-.

Toda fórmula simplificadora debe por tanto rechazarse. Menor atención si cabe merece la de ligar las churras provinciales con las merinas de la sanidad porque, si así se hiciera, antes habría de planearse un homenaje al papel que las diputaciones tuvieron en la modernización de una parte de nuestro sistema sanitario público, luego engullido ciertamente por el del Estado, pero tras un momento de esplendor provincial inequívoco.

¿Qué hacer con esta barroca situación? Creo que fue un error dotar de rigidez constitucional a la organización provincial porque su diseño exige soluciones diferenciadas. Ahora bien, contando con este rígor mortis a lo mejor sería bueno desempolvar las fórmulas que la comisión de expertos presidida por García de Enterría propuso a comienzos de los 80: a saber,
utilizar los servicios provinciales como estructuras para el ejercicio provincial de las competencias autonómicas. Este consejo no se siguió por que, para los responsables de las autonomías, crear un aparato administrativo aquí y acullá les resultaba más apetecible que un bizcocho recién horneado y, encima, bien relleno con la crema pastelera de las tentaciones políticas. ¿Por qué en vez de dirigir nuestros dardos contra las provincias, constitucionalmente encapsuladas, no lo dirigimos contra la robusta estructura periférica de las comunidades autónomas?

Y ya que hablamos de éstas, algún día será preciso pensar en reducir su número. Tenemos más autonomías que Länder los alemanes cuando ellos nos doblan
en población. Y, sin embargo, desde hace años está allí pendiente una reforma territorial destinada a su reducción. A tal efecto se han hecho muchos estudios de los que se extrae la conclusión de que los actuales 16 Länder deberían quedar en seis o siete. Es ver dad que esta renovación esta remitida ad calendas graecas o puesta en el hielo, por utilizar la expresión alemana. Pero la discusión ahí está. Y me pregunto y pregunto: ¿nosotros no podemos tratar este asunta? Creo que algún día se hará y por eso siempre me ha parecido un disparate el proyecto de llevar los nombres de las comunidades autónomas al texto constitucional. Otro error que sería primo hermano del cometido con las provincias.

¿Y qué pasa con los municipios? Es bien probable que, cuando se haya consumado la revolución de las estructuras administrativas que los tiempos modernos reclaman y que afectan al mismo Estado, nos siga quedando pegado en los bolsillos el polvo municipal y ello por grande que sean las convulsiones de la globalización. No olvidemos que toda la inmensa Odisea gira en torno a la pequeña Ítaca de la misma forma que el enorme Ulises está centrado en un día cualquiera de la ciudad de Dublín.

En muchos países europeos se ha producido en el último tercio del siglo XX una supresión drástica de municipios. La Alemania anterior a la reunificación pasó de 25.000 a 8.000 en los años 70 como consecuencia de leyes específicas aprobadas en los parlamentos de los Länder. Y que, por cierto, dieron lugar a una cantidad apreciable de pleitos constitucionales, planteados por las autoridades locales, todos ellos desestimados sin que hicieran mella en los magistrados las invocaciones altisonantes a la autonomía local. Y un proceso análogo está en marcha en los nuevos Länder.

Lo mismo podemos decir de Bélgica que, por la misma época, dejó contraído su número de municipios de 2.700 a menos de 600. Y Dinamarca vivió algo semejante. Francia ha tenido menos suerte porque la Ley Marcellin, de principios de los 70, cosechó escasos efectos prácticos y ahora existe un plan que llega hasta 2014. En Grecia, Italia y Portugal son las autoridades europeas las que están forzando los cambios.

En España reducir el número de municipios, sobre la base de acuerdos voluntarios y, si no se logran, aplicando el bisturí, es indispensable. Pero no para ahorrar, porque los pequeños ayuntamientos generan muy poco gasto siendo los grandes los que exhiben cifras de sonrojo. Es decir, la reducción del número de municipios no debe ser -o no debe ser tan solo- parte de una política de ahorro sino de una política de mejora de la calidad de la democracia pues un ayuntamiento que representa a pocos vecinos antes es familia que organización política seria. Y de perfeccionamiento en la oferta de servicios. Cuando un ayuntamiento no los presta o ha de recurrir para hacerlo a mancomunarse con otros es que algo ha ocurrido en ese tejido social y la ley ha de ofrecer la respuesta adecuada.

Ahora bien,
como trámite previo a todos esos esfuerzos, podríamos empezar -como ya se está haciendo en parte- con meter en el quirófano a las miles de sociedades, falsas fundaciones y otros entes instrumentales que se han creado sobre todo en los grandes municipios, en las provincias y en las comunidades autónomas como nidos de despilfarro y de clientelismo político. Si no lo hacemos así, estaremos disparando sobre un blanco equivocado.

Sépase en fin que
el citado bisturí sobre el cuerpo municipal ha de ser empuñado por el Gobierno y por los parlamentos de las comunidades autónomas. Primero, por exigencias constitucionales, de los estatutos de autonomía y de la Ley de Régimen Local. Segundo, porque las comunidades autónomas tienen un magnífico espacio para demostrar que sirven para atender sus asuntos cercanos, cabalmente la propia ordenación de su espacio. Si no son capaces de esto, estarán poniendo de manifiesto que, desde lejos, se legisla y administra mejor. Lo que comprometería la dignidad y aun el sentido mismo de su papel institucional.

Salvar la vida municipal, que es a un tiempo cosmopolita, decadente y vanguardista, merece la pena.

Francisco Sosa Wagner es catedrático de Derecho Administrativo y eurodiputado por UpyD. Su último libro (con Mercedes Fuertes) se titula El Estado sin territorio. Cuatro relatos de la España autonómica (Marcial Pons

viernes, 12 de abril de 2013

Manifiesto por una mejor organización administrativa de España


MANIFIESTO POR UNA MEJOR ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA DE ESPAÑA

Las organizaciones que suscribimos este manifiesto entendemos que el vigente mapa regional de España no ha beneficiado a los territorios donde actuamos, es decir a sus ciudadanos, y que el periodo en que nos encontramos debe ser crucial para lograr un nuevo sistema administrativo para España que no sea fruto de la imposición de los criterios políticos de los grandes partidos, sino del debate abierto a toda la ciudadanía en el cual sean tenidas en cuenta todas las sensibilidades.

La insistencia de PSOE en el modelo de una España federal, junto a la anunciada negativa del PP a cambiar la Constitución hacia una recentralización total o parcial, supone que lo que hace unos meses parecía la posibilidad de una España con autonomías más débiles donde cambiar el mapa regional sería accesible, ahora se convierta en la amenaza de un estado federal, blindado en un nuevo texto de Constitución española que complicaría (por si ahora fuese fácil) cualquier cambio en el mapa regional de España.

Es hora de que el debate que mantienen PP y PSOE se abra a la participación de toda la sociedad española, mucho antes del próximo Junio, cuando según el Gobierno termina el proceso para definir el modelo administrativo de España.

Somos organizaciones ciudadanas abiertas a la sociedad donde vivimos que llevamos años trabajando por la defensa de los intereses de nuestros conciudadanos, y queremos seguir creyendo que vivimos en un Estado de derecho donde las distintas posiciones cuentan.

Manifestamos nuestra rotunda oposición a un Estado federal basado en la imposición del criterio político-territorial de las oligarquías que han desarrollado las respectivas comunidades autónomas y las han hecho a su medida por encima del interés común, somos contrarios a una nueva Constitución que recoja los nombres de las regiones o "estados" de España, y demandamos que ahora sean tenidos en cuenta nuestros idearios así como reivindicaciones básicas.

El despilfarro económico, unido a la corrupción generalizada y a las cada vez mayores desigualdades entre los territorios de España, son signos evidentes de que el Sistema Autonómico ha fracasado. Se ha puesto de manifiesto que “el café para todos” no era la solución, sino un nuevo problema. Por eso hay que frenar los ímpetus autonomistas capacitando a la Administración Central como ente vertebrador del territorio y a su Administración periférica histórica, que son las Diputaciones Provinciales, como forma de controlar el excesivo poder autonómico, potenciando en condiciones de igualdad a cada una de las provincias Españolas según sus necesidades e independientemente del territorio al que pertenezcan.

No cabe duda de que acercar la Administración a los ciudadanos fue uno de los objetivos de las autonomías que, sin duda, no sólo no se ha cumplido, sino que ha supuesto una separación mayor entre los intereses reales de los españoles y sus administraciones. Ejemplo de ello es la excesiva acumulación de normativas creadas por los diecisiete parlamentos autonómicos que complican la relación de los ciudadanos con la administración y frenan el desarrollo económico en general.

Los que firmamos este documento estamos convencidos de que es el ámbito provincial y su órgano de gobierno, la Diputación, la única institución que de verdad cumple el objetivo de proximidad y puede ser mejor controlada. Las Autonomías tuvieron su oportunidad y han fracasado, las Diputaciones provinciales llevan casi 200 años de servicio al ciudadano y nunca han provocado debate identitario ni nacionalista alguno, como sí lo han hecho las autonomías, creando inseguridad y desigualdad entre los ciudadanos de este país. Solicitamos un referéndum de todos los españoles para elegir YA entre Autonomías o Diputaciones.

Aún estamos a tiempo de corregir este error que sólo dura 30 años, no ahondemos más en él imponiendo un federalismo que la inmensa mayoría de los españoles no deseamos y que, sin duda, rechazaremos si tenemos oportunidad en cualquier referendo que se convoque.

Asociación Rayya (Málaga)
Plataforma Pro Autonomía de la Región de Málaga
Unión del Pueblo Salmantino
Partido Regionalista por Andalucía Oriental
Ciudadanos de Burgos por Castilla La Vieja
Partido Regionalista de Guadalajara
Agrupación y Unión para el Progreso de Almería
Plataforma por Andalucía Oriental

Tus impuestos deben ser invertidos en Salud, Educación, Infraestructuras y gastos necesarios. Sin embargo, tu dinero se está perdiendo porque las comunidades autónomas lo están malgastando en otras cosas. No queremos administraciones que despilfarren, por eso pedimos la eliminación de las autonomías tal y como están diseñadas. Pedimos una administración provincial que trabaje por la igualdad de derechos de todos los españoles, independientemente de donde vivan. Las diputaciones, bien gestionadas y controladas, son más que suficientes como organismos autónomos dentro de nuestro país.

 

martes, 9 de abril de 2013

Imperialismo


Imperialismo

 

1          ¿Cuál ha sido la ciencia más intervenida por el poder imperial? Sin lugar a dudas la historia.

 

2          Los estudios de las ciencias  humanas y sociales han es­tado embotados en España a causa de la política, dán­dose muchas veces como muestra el valor opuesto de la realidad.

 

3          El orgullo imperial.

 

4          ¿Hay dos cosas más opuestas que la masonería y el im­perialismo? Se parecen tanto como se desparecen y en la vida uno y otro están cerca y a la vez tan lejos de entenderse.

 

5          El imperialismo ha consumido un tiempo alejado de la vida.

 

6          El imperialismo es un sistema político que vive sumi­do en una selva de miedos.

 

7          El Estado español no era castellano y cuanto más lo decía menos lo era.

 

8          El lirismo de nuestra política imperial está metido en nuestra literatura a lo largo y ancho de siglos de exis­tencia que la ha empapado; y si observan los manuales de Historia de España verán cómo ésta ha sido la par­cela más castigada por su influencia, tanto en su método como en su estilo y contenido, y del mismo modo han estado sujetas a este arbitraje las demás ciencias so­ciales en las diferentes ramas del saber, y.. ¡hasta el cine! en medio de su modernidad, no se ha librado de los efectos de este virus, empobrecedor de proyectos.

 

9          Sin la presencia de lo religioso el imperialismo español no hubiera significado gran cosa, y lo religioso, a su vez, sin este protagonismo no se habría movido de la ma­nera que lo hizo.

 

10        La imagen política que el Estado Imperial ha venido transmitiendo respecto de las Dos Castillas es de tal en­vergadura y afecta a una naturaleza cultural tan densa que se necesitará de tiempo para esclarecer una mayo­ría de los gestos políticos cuya distorsión está viciada de origen y cuyo significado no es realmente el que se ofrece a primera vista, porque detrás de las aparien­cias está la realidad.

 

11        «La Farsa de Ávila», protagonizada por un grupo de nobles que se levantaron en Ávila en protesta contra Enrique IV, es una muestra de cómo la geografía caste­llana ha servido, para relanzar gestos políticos, en los que la Castilla gentil apenas nada tenía que ver o en los que ha protagonistas, como en este caso, no era nin­guno castellano. ¿Por qué eligieron hacerlo en Castilla fuera de sus reinos? ¿Por qué Castilla, su suelo y su nombre ha servido tantas veces de señuelo para difun­dir una idea que internamente no le pertenecía?

 

12        Los imperialistas han creído ser los mejores españoles y estaban convencidos que para ser español había que ser como ellos.

 

13        Asimilar León a Castilla o Castilla a León ha sido una de las principales pretensiones de la política imperial.

 

14        El imperialismo es una carencia de perspectiva, con res­pecto a un estado evolutivo.

 

1 5       El usar la lengua y el nombre de Castilla no es razón suficiente para sentirse castellano, renunciando a sen­tirse de su región.

 

16        Un día le preguntaron al célebre Rodríguez Español, cuál había sido el mito más grande de nuestra historia; y sin dudarlo contestó: Castilla.

 

17        El imperialismo político ha estado siempre respaldado de un defensor vehemente: la cultura imperial españo­la, que ha sido copiosa, porque ha tenido en sus ma­nos abundancia de medios económicos.

 

18        La lengua castellana ha servido como vehículo unifica­dor del imperio y el folklore andaluz como imagen estereotipada de la españolidad.

 

19        La idea imperial está dispuesta a dejar o tomar cual­quier nombre que sea digno de ella.

 

2 0       Al imperialismo no le cabe en la cabeza el concepto de libertad.

 

21        El imperio produjo una política imperial, una cultura imperial, un orden imperial, un colonialismo imperial, una sociedad imperial, una mitología imperial y en cier­ta manera una religión imperial.

 

2 2       El imperialismo ha estado lleno de ideas y en ese fin hubo ríos de generosidad y esfuerzos titánicos a unos niveles abrumadores.

 

23        Antes de que apareciera la «Anticastilla» ya existía ésta misma realidad con otro nombre, fuera del territorio castellano.

 

24        En derechos fue el Imperio a por las Españas; prime­ro cayó Castilla y con Castilla fue desgastándose un símbolo real de libertad federativa, extendiéndose las raíces de este pulpo político a los demás pueblos, que en el tiempo de una acción progresiva e inexorable fue debilitándoles en aquello que les pertenecía.

 

25        Está a destiempo de la realidad de los pueblos, el impe­rialismo, pero es una idea que ha sabido imponerse conservar ese privilegio durante dilatados períodos de tiempo, galopando sobre el corcel del poder y por en­cima de todo tipo de miramientos y derechos.

 

26        La pedagogía del miedo ha sido el brazo ejecutivo del imperialismo.

 

27        La masonería y el imperialismo son dos posturas radi­calmente opuestas: los imperiales no aceptan a los ma­sones y los masones no aceptan a los imperiales: tal para cual.

 

28        Cuando el imperio elige hombres castellanos sabe per­fectamente quiénes son y sabe que éstos están dispues­tos a servir la supremacía de los ideales del poder so­bre todo tipo de razones e intereses locales y regionales.

 

29        El imperialismo tiene un foco de irradiación que ocu­pa un espacio geográfico, el cual tiene capacidad para influenciar al resto del territorio.

 

30        Mandar con imperio es hacerlo con imposición o des­potismo, sin tener en cuenta más que las ideas de uno, que tratará de imponerlas a los demás, por todos los medios.

 

31        El principal enemigo del imperio ha sido la libertad y uso su esfuerzo político se ha concentrado en dis­minuirla.

 

32        El miedo que no le cabe dentro al imperialismo, es la libertad.

 

33        La máscara del imperio ha sido Castilla. Tras ella se esconde un mundo político.

 

34        El imperio vivió con tal intensidad si deseo que pudo parecer locura a quienes no fueron de esta línea de ha­cer historia.

 

35        Con la debilidad de Castilla, el imperio hizo su más­cara, una máscara llena de astucia política.

3 6       Castilla ha servido para camuflar el complejo imperial.

 

37        La máscara del imperio se hizo con el nombre de Cas­tilla, con su historia y su cultura y para que ocultara mejor el rostro fue necesario llevar a cabo una manipulación inteligente desde el poder, que no ha tenido dejación en siglos de historia.

 

38        A Castilla la hicieron la cirugía política dotándola de una debilidad interna, la suficiente para que pudiera con­vertirse en máscara, de tal manera que la máscara con el tiempo se hizo a quien la llevaba y el engaño de su confección sirvió para consolidar la mitificación del mito.
 
Isidoro Tejero Cobos .Pensamientos sobre la vida. Segovia 1993

 

 

domingo, 7 de abril de 2013

"Castilla" imperial


«Castilla» imperial

 

1          El imperialismo español ha escondido sus complejos íntimos bajo el vocablo <Castilla».

 

2          La Castilla-Estado tiene una madre que es el imperia­lismo, y un padre que se localiza en el lejano reino As­tur, restaurador de la monarquía visigótica.

 

3          La Castilla-Estado no supo armonizar el todo con las partes.

 

4          En las numerosas crisis de la historia española, siempre que se trataba de salvar a España imperialmente, se evo­caba por doquiera el nombre mítico de Castilla.

 

5          El nombre mítico de España es Castilla.

 

6          Las mal llamadas «Cortes de Castilla» no eran castella­nas, pues asistían a ellas representantes de todos los rei­nos de España.

 

7          La Castilla condal ha tenido una sola cabeza: Burgos, mientras que a la Castilla imperial se la conocen varias: León, Valladolid, Burgos, Sevilla, Toledo y Madrid.
 
 
 
 
 
Isidoro Tejero Cobos .Pensamientos sobre la vida. Segovia 1993
 
 
 

jueves, 4 de abril de 2013

Pascua


PARA ENTRAR EN TU PASCUA



 

Pasar de nuestros refugios a la plaza,

del silencio a la denuncia,

del miedo a la valentía,

de la mentira a la verdad,

de la seguridad a la intemperie,

del sueño a la vigilia,

de la estupidez a la sabiduría,

de la cerrazón a la apertura,

de la petición a la alabanza,

de la ley al Evangelio...

Pasar de nuestro mundo a la aldea de enfrente,

de la indiferencia al compromiso,

de la cobardía al coraje,

del odio al perdón,

de la tristeza a la alegría,

del rencor a la reconciliación,

del ruido al silencio,

del desarraigo al arraigo,

de la posesión al compartir,

de la esclavitud a la libertad...

Pasar de nuestros dominios al reverso de la historia,

del agobio a la paz,

de la injusticia a la justicia,

de la indiferencia a la solicitud,

del egoísmo al amor,

del poder al servicio,

de la oscuridad a la luz,

del temor al gozo

de la sorpresa al seguimiento,

del desaliento a la esperanza...

Pasar de nuestro mundo a tu regazo,

de  nuestra soledad a tu compañía...

¡Soltar lastre!

y  celebrar  así tu Pascua,

¡PASANDO DE LA MUERTE A LA VIDA!

 

                                                                                                                                

                                                                                                                               (Florentino Ulibarri)

 

                                                  

En apoyo al alcalde de Antibes (Francia)

 EN APOYO AL ALCALDE DE ANTIBES (FRANCIA)
Ha aparecido en Francia un articulo en "Francia, Sociedad", en apoyo
al alcalde de Antibes (en la Costa Azul francesa, al lado de Niza y
Cannes) que ha rehusado suprimir la carne de cerdo en las cantinas
escolares".
Los padres musulmanes piden la supresion de la carne de cerdo en las
cantinas escolares y el alcalde ha rehusado categoricamente, enviando
una nota a todos los padre para explicarles el por qué:

- Para que los musulmanes comprendan que deben adaptarse a Francia, a
sus costumbres, a sus tradiciones, a su modo de vida, ya que son ellos
los que han elegido de emigrar,
- Para que comprendan que deben integrarse y aprender a vivir bien en Francia,
- Para que comprendan que son ellos los que deben modificar su modo de
vida y no los franceses que los han acogido generosamente
- Para que comprendan que los franceses no son xenofobos ni racistas
puesto que han aceptado a numerosos emigrantes antes de los musulmanes
(y al contrario los musulmanes no aceptan a los extranjeros no
musulmanes en sus paises)
- Que los franceses como otros muchos paises no piensan renunciar a su
identidad, a su cultura, a pesar de los golpes de los internacionalistas,
- Que si Francia es una tierra de acogida, no es la ministra Filippeti
y el gobierno de izquierda que acoge a los extranjeros, sino el pueblo
francés en su conjunto,
- Que comprendan al fin que en Francia, con, y no a pesar, de sus
raices judeo-cristianas, sus arboles de Navidad, sus iglesias, y sus
fiestas religiosas, la religion debe quedarse en el estricto dominio
privado, y la alcaldia tiene razon cuando rehúsa todo compromiso al
Islam y a su religion (la charia)
- A los musulmanes que la laicidad molesta y que no se encuentran bien
en Francia, les recuerdo que existen 57 magnificos paises musulmanes
en el mundo, la mayoria de ellos medio poblados y dispuestos a
recibirlos con los brazos abiertos para respetar la ley de la charia.
- Si habeis quitado vuestros paises para venir a Francia y no para ir
a otros paises musulmanes, es que habeis considerado que la vida en
Francia es mejor que en otros lugares.
- Preguntaros solo una vez :

POR QUE SE ESTA MEJOR EN FRANCIA QUE EN EL LUGAR DE DONDE VENIS ?

LA CANTINA CON CARNE DE CERDO FORMA PARTE DE LA RESPUESTA .

martes, 2 de abril de 2013

Política y Estado (Nicolás Berdaiev)


 
 
POLÍTICA Y ESTADO
 
La política no es real en el sentido último, metafísico, de esta palabra, no llega hasta las raíces del ser; la política permanece en la superficie y no crea sino una apariencia de ser.

 

(N. Berdaieff. El sentido de la creción. Ed Carlos Lohlé. Buenos Aires1978, p335)

 

El estado por su origen, su esencia y su fin no está más animado por el pathos de la libertad, que por el del bien, o por el de la persona humana, aunque tenga relación con ellos. Representa ante todo el organizador del caos natural, cuyo pathos es el orden, la fuerza, la expansión, la formación de grandes entidades históricas. Si mantiene de una manera coercitiva un mínimo de bien y justicia, no lo hace nunca porque sea naturalmente bueno o equitativo – estos sentimientos le son extraños –sino únicamente porque sin ese mínimo, se produciría una confusión general, que amenazaría con disociar las entidades históricas; porque peligraría de perder él mismo toda potencia y toda estabilidad. El principio del Estado es ante todo la fuerza y la prefiere al derecho, a la justicia y al bien. El acrecentamiento de su potencia es su destino, lo encadena a las conquistas, a la extensión, a la prosperidad, pero peligra también de llevarlo a su pérdida. En el conflicto de las fuerzas reales y del derecho ideal, el Estado opta siempre a favor de las primeras, y no es el mismo  más que la expresión de sus correlaciones. No puede revestir ninguna forma ideal,- todas las utopías que lo sugieren están viciadas en su base -, no es susceptible más que de mejoras relativas, y estas están ligadas a los límites que se le impone. El estado aspira siempre a transgredir sus límites y a llegar a ser absoluto, sea bajo la forma de monarquía, de democracia o de comunismo .

 

(N. Berdaieff. De la destination de l´homme.Essai d’ethique paradoxale. L’Age d’ Homme. Laussane 1979 pp 253-254)

 

 

La política rodea la vida humana como una formación parasitaria que le succiona la sangre. La mayor parte de la vida política y social de la humanidad contemporánea no es una vida ontológica real, es una vida ficticia, ilusoria. La lucha de partidos, los parlamentos, los mítines, la propaganda y las manifestaciones, la lucha por el poder: todo esto no es la verdadera vida, no guarda relación con la esencia y los fines de la vida, es difícil penetrar a través de todo esto para llegar al núcleo ontológico

 

(N. Berdaieff. Una nueva Edad Media. Ed Carlos Lohlé. Buenos Aires 1979. p164 )

 

Ninguna legitimidad  tanto de las antiguas monarquías como de las jóvenes democracias, con su teoría del pueblo soberano, ha conservado su imperio sobre las almas. No se cree ya más en una forma jurídica o política, y nadie daría más de medio copec por una constitución

 

(N. Berdaieff. Ob Cit. P70)

La socialización de los medios de producción no es verdaderamente el fin y la substancia de la vida. No encontrareis en lo económico nada que tenga que ver con los fines, no con los medios de la vida. La socialización de los medios de producción no es verdaderamente el fin y la substancia de la vida. La igualdad económica no es el fin de la vida. Y tampoco el trabajo material organizado y productivo, que el socialismo diviniza. La divinización socialista del trabajo material, con desprecio de sus valores cualitativos, proviene del olvido del fin y del sentido de la vida. Si el socialismo ha tomado tanta importancia en nuestra época es porque los fines de la vida humana se han oscurecido, han sido reemplazados definitivamente por los medios de la vida.       

 

(N. Berdaieff. Ob Cit. P154)