martes, 2 de abril de 2013

Política y Estado (Nicolás Berdaiev)


 
 
POLÍTICA Y ESTADO
 
La política no es real en el sentido último, metafísico, de esta palabra, no llega hasta las raíces del ser; la política permanece en la superficie y no crea sino una apariencia de ser.

 

(N. Berdaieff. El sentido de la creción. Ed Carlos Lohlé. Buenos Aires1978, p335)

 

El estado por su origen, su esencia y su fin no está más animado por el pathos de la libertad, que por el del bien, o por el de la persona humana, aunque tenga relación con ellos. Representa ante todo el organizador del caos natural, cuyo pathos es el orden, la fuerza, la expansión, la formación de grandes entidades históricas. Si mantiene de una manera coercitiva un mínimo de bien y justicia, no lo hace nunca porque sea naturalmente bueno o equitativo – estos sentimientos le son extraños –sino únicamente porque sin ese mínimo, se produciría una confusión general, que amenazaría con disociar las entidades históricas; porque peligraría de perder él mismo toda potencia y toda estabilidad. El principio del Estado es ante todo la fuerza y la prefiere al derecho, a la justicia y al bien. El acrecentamiento de su potencia es su destino, lo encadena a las conquistas, a la extensión, a la prosperidad, pero peligra también de llevarlo a su pérdida. En el conflicto de las fuerzas reales y del derecho ideal, el Estado opta siempre a favor de las primeras, y no es el mismo  más que la expresión de sus correlaciones. No puede revestir ninguna forma ideal,- todas las utopías que lo sugieren están viciadas en su base -, no es susceptible más que de mejoras relativas, y estas están ligadas a los límites que se le impone. El estado aspira siempre a transgredir sus límites y a llegar a ser absoluto, sea bajo la forma de monarquía, de democracia o de comunismo .

 

(N. Berdaieff. De la destination de l´homme.Essai d’ethique paradoxale. L’Age d’ Homme. Laussane 1979 pp 253-254)

 

 

La política rodea la vida humana como una formación parasitaria que le succiona la sangre. La mayor parte de la vida política y social de la humanidad contemporánea no es una vida ontológica real, es una vida ficticia, ilusoria. La lucha de partidos, los parlamentos, los mítines, la propaganda y las manifestaciones, la lucha por el poder: todo esto no es la verdadera vida, no guarda relación con la esencia y los fines de la vida, es difícil penetrar a través de todo esto para llegar al núcleo ontológico

 

(N. Berdaieff. Una nueva Edad Media. Ed Carlos Lohlé. Buenos Aires 1979. p164 )

 

Ninguna legitimidad  tanto de las antiguas monarquías como de las jóvenes democracias, con su teoría del pueblo soberano, ha conservado su imperio sobre las almas. No se cree ya más en una forma jurídica o política, y nadie daría más de medio copec por una constitución

 

(N. Berdaieff. Ob Cit. P70)

La socialización de los medios de producción no es verdaderamente el fin y la substancia de la vida. No encontrareis en lo económico nada que tenga que ver con los fines, no con los medios de la vida. La socialización de los medios de producción no es verdaderamente el fin y la substancia de la vida. La igualdad económica no es el fin de la vida. Y tampoco el trabajo material organizado y productivo, que el socialismo diviniza. La divinización socialista del trabajo material, con desprecio de sus valores cualitativos, proviene del olvido del fin y del sentido de la vida. Si el socialismo ha tomado tanta importancia en nuestra época es porque los fines de la vida humana se han oscurecido, han sido reemplazados definitivamente por los medios de la vida.       

 

(N. Berdaieff. Ob Cit. P154)

 

Castilla la Gentil (Isidoro Tejero Cobos)


Dos Castillas

 

1          Hay una Castilla

que es España, la otra es

la Castilla gentil.

 

¿Sabéis dónde está,

qué provincias la forman?

;Sabéis cuál es su escudo

y cuál el color de su bandera?

 

De Norte a Sur, va desde el Cantábrico

hasta la provincia de Toledo,

y, de Este a Oeste, desde Aragón a León.

 

Cantabria, La Rioja, Burgos,

Soria, Segovia, Ávila,

Madrid, Guadalajara y Cuenca,

son sus provincias y territorios regionales.

 

Su escudo es un castillo de oro

sobre un fondo rojo,

con ventanas cubiertas de azul celeste.

 

Y el color de su bandera

 es el rojo carmesí.

 

Este es la patria de los castellanos.

Todos fueron siempre convocados

a trabajar liberalmente por ella.

 

Castilla Condal y Castilla Gentil

 

1          Castilla sólo ha podido ser Castilla dentro de Castilla y ésto a costa de no pocos sacrificios. Fuera de su recin­to territorial no ha estado Castilla presente como na­ción en ningún otro reino de España. Ni en Toledo, ni en Extremadura, ni en Andalucía, ni en Murcia. Ha ha­bido presencia de castellanos en estos remos participan­do en batallas y asistiendo incluso al proceso repobla­dor, pero Castilla como tal, la Castilla originaria de Fernán González, no ha estado como poder castellano en ningún reino de España. Aunque aparece su nom­bre duplicado, este segundo nombre no es la Castilla del conde Fernán González, sino la Corona de Castilla (Estado suprarregional) que después se llamaría España.

Esta segunda Castilla que es imperial y no foral, es la que forjó a Toledo, Andalucía y Murcia dotándolas de unas estructuras que se correspondían con su ideología.

 

2          La Castilla del fuero de Brañosera a una farnilia y como tal tiene sus hijos naturales, hijos que fueron paridos por Castilla y que ella les reconoce y sabe los que son. Pero aparte de estos hijos castellanos Castilla cuenta con hijastros políticos adoptivos, de fuerza mayor, que vie­nen empujados a ser por un poder imperial, que re­presenta para ella la contrariedad.

 

3          La libertad ha sido el gran amor de Castilla y de los castellanos.

 

4          Algún día podrá utilizarse con propiedad el nombre de Castilla en su doble versión: imperial y gentil, sin que nadie se afecte por ello.

 

5          Castilla es el nombre que se ha usado y se sigue usan­do con más impropiedad en la cultura española.

 

6          Creo que ha faltado el que la Castilla de Laín Calvo juegue su propia baza en beneficio de sí y de España, que también la conviene.

 

7          Castilla es la última colonia del imperio, la más casti­gada y la más servil.

 

8          Castilla está atada a León y a Toledo bajo la tutela del Estado.

 

9          Si España conociera lo que en realidad es la Castilla gen­til ésta se pondría de moda.

 

10        La Castilla ancha no es la Castilla estrecha.

La Castilla estrecha es la que no es ancha. Es la Casti­lla gentil y la Castilla condal.

 

11        Castilla ancha: el imperio, la corona de Castilla, España.

Castilla estrecha: Castilla condal y gentil: foral, comu­nera, popular y democrática.

 

12        La unidad política de León y Castilla fue el pretexto legal para meterse el imperialismo con Castilla, atacando sus instituciones políticas, que representaban intereses opuestos.

 

13        Castilla está poblada de montañas. La región más po­blada de montañas en Castilla es Cantabria.

14 Cantabria está sembrada de montañas.

 

15        En la Castilla gentil no todo era libertad, también ha­bía centralismo controlado y fecundo.

 

16        La cabeza y el cuerpo de Castilla estaba en Cantabria. El que se diga que Burgos es Cabeza de Castilla es ver­dad rotundamente pero no deja de ser un aspecto po­lítico evolutivo de la realidad profunda de la Castilla Condal.

 

17        Para los castellanos, con la unidad política monárquica nació la Anticastilla, iniciándose, paulatinamente, un proceso inexorable de despersonalización política, que tuvo como contrapartida una cruda e impotente rebel­día castellana.

 

18        La tradición la cultura y la historia del pueblo caste­llano no es imperialista lo que no quita que en su te­rritorio hayan ocurrido hechos imperiales promovidos por el poder.

 

19        ¿Cabe hablar de Castilla dentro de Castilla? Desde luego caber cabe pero tan menos como lo más menos.

 

20        La sierra daba un tipo de castellano más sencillo que el llano.

 

2 1       Nos han alimentado con mitos y conceptos imperia­les; pero tenemos que empezar a pensar por nuestra cuenta.

 

22        La Castilla de las comunidades ha sido carne de presa y aún no la han soltado de la boca.

 

23        Castilla ha sido buena herencia para el imperialismo.

 

24        ¿Hasta cuándo tenemos que estar los castellanos some­tidos al vicio molde imperial?

 

25        El problema político número uno de Castilla es lograr la unión política de su territorio y en torno a esta idea-­fuerza reordenar todos los esfuerzos individuales y cor­porativos.

 

26        La gran deuda que tienen todas las regiones de España con Castilla y especialmente León y Toledo (La Man­cha) es exonerar a ésta del permanente estado de culpabilidad generado en la cultura española, que hace res­ponsable del imperialismo integrista siendo como ha sido su víctima más notoria.

 

27        Pedimos «una oportunidad» para la Castilla montaño­sa, que se le conceda de manera parecida a como ha estado de moda, durante siglos, la Anticastilla, aunque en este caso por menos tiempo, para darnos a conocer ante los demás pueblos de España. Seguro que es un éxito porque hay mucho que aprender de esta Castilla que de tanto pronunciarla se ignora lo que es.

 

28        El desamparo a que las demás regiones tienen a Casti­lla acostumbrada no tiene parangón en la cultura espa­ñola porque aparte de no darse cuenta del problema siguen utilizando los tópicos y los argumentos impe­riales como si fuesen verdad.

 

29        El día que los castellanos empiecen a respirar política­mente libres no habrá fuerza posible que se oponga a este anhelo.

 

3o        Leoneses y Toledanos dicen ser castellanos pero los cas­tellanos dicen no ser tales porque tienen ya otra caste­llanía propia, mejor y distinta de aquella.

 

31        Después de tantos años de manipulación y dependen­cia de la Castilla condal con respecto de Castilla-España (Estado) no parece medianamente adecuado acceder to­dos los pueblos de España a su autonomía y dejar a Castilla rota y dividida, entre León y Toledo (La Man­cha), en la estacada.

 

32        La unidad política con león supuso para Castilla la rup­tura de su trayectoria política.

 

33        A los castellanos nos han hecho comulgar con ruedas de molino.

34        Una de las primeras tareas que tienen todos los espa­ñoles es liberar a la Castilla de los buenos fueros de la esclavitud del imperio. Liberándola de ideas y mi­tos, haciendo que la política sea justa, todos evolucio­naremos algo en ese sentido.

 

3s        Hasta ahora ha sido relativamente fácil conducir a Cas­tilla por el camino de la esclavitud política.

 

36        De este pueblo no ha salido ningún hierro en contra de nadie. Los castellanos no hemos hecho otra cosa que ser ocupados por una idea imperial que nos ha dado muchos quebraderos de cabeza.

 

37        Mientras los leoneses sigan llamándose castellanos, es­tamos perdidos.

 

3 8       A lo largo de la historia las relaciones políticas de León y Castilla no han podido ser menos afortunadas, mi­radas desde el lado de nuestro regionalismo, por ha­berse basado en razones de prepotencia, de tal manera que el diálogo entre estos dos pueblos está por hacer.

 

39        La idea imperial no es castellana ni en su origen ni en su desarrollo. Otra cosa es que la Cultura Imperial Es­pañola por «razones políticas» haya tratado de descar­gar «este honor» en nosotros, los castellanos. Honor que estamos esperando ser relegados porque no acep­taremos nunca mitos imperiales sobre nuestra dignidad.

 

40        Sí el cuerpo y sus órganos representan el nombre de España, el espíritu, de una de las ideas dominadoras de esta entidad, lo representa «Castilla-Estado», la An­ticastilla y su imperialismo, que ha sido durante siglos el germen y después el espíritu del Estado Español. Lo cual no tiene absolutamente nada que ver con la Cas­tilla condal o gentil, aunque en este proceso haya sido víctima de una prolongada e intensa manipulación cultural.

 

41        Queremos que los tentáculos del imperialismo dejen libre a la Castilla de Laín Calvo saliendo de este falso maridaje.

 

42        Castilla fue un territorio de libertad y de cultura.

 

43        Laos castellanos no queremos más honores que los que sean nuestros.

 

44        Castilla no puede ser Castilla porque la otra Castilla

no la deja ser.

 

45        Castilla políticamente vive infantilizada, tal es la situa­ción a que se puede llegar regresivamente tras una in­tervención de cirugía política.

 

46        Pobre Castilla

pena me das

andando el tiempo

 contra ti va.

 

47        Castilla era y es un signo de libertad.

 

48        En la Castilla gentil funcionaban unas ideas que eran mágicas, interpretadas de una manera que habría que volver a ellas, en medio de la modernidad.

 

49        La Castilla de la lengua castellana está invadida y ade­más cercada.

 

5 0       Hubo una época en Castilla en que brillaba como nunca la libertad y el hombre se sentía menos egoísta, no fal­tando instituciones comunitarias que eran los más fir­mes cimientos de su solidaridad y conservación.

 

5 1       Cuando los castellanos se vuelvan castellanos y digan ¡basta! se abrá acabado el juego de la confusión.

 

52        Por vivir junto a Castilla

no se es castellano;

tampoco

por decir que eres castellano;

 castellano se es

por serlo.

 

53 El gran problema que tienen los castellanos es que no se les acepta como pueblo; han de ser esclavos de todos fraccionándose su territorio según conve­niencias.

 

54 Ser castellano es una manera de SER.

 

55        Que el Imperialismo español haya sido injusto con Cas­tilla, es un hecho. Pero que la Democracia popular siga el mismo camino ignorando a Castilla y reduciéndola

a una condición de esclavitud política, eso no benefi­cia ni a España, ni a quienes aspiren a realizar un pro­yecto de modernidad política.

 

56        Castilla está íntimamente perturbada y es difícil pre­decir lo que pasará con este pueblo; de todas formas hará falta mucho tiempo para que supere todas las do­lencias, y desde luego, si Castilla sale de ésta, tendrán que transformarse o desaparecer todo aquello que ha sido medro de su mal.

 

57        Castilla vive la humillación de su propia derrota y la confusión de su propio desengaño.

 

58        El imperialismo ha metido mucho miedo político en Castilla que está congelado en el interior de su cuerpo.

 

59 Castilla no quiere ser como la cenicienta

a la que todo el mundo cree tener derecho

a meterse con ella.

 ¡Castilla tiene su dignidad!

 

60        Quien fue primero en tomar a Castilla, será el último en dejarla.

 

61        La liberación de Castilla, ¿vendrá desde León o desde Toledo? ¿o vendrá desde el Estado? ¿o tal vez desde la propia Castilla? ¿quién va a protagonizar este cambio?

 

62        ¿Qué tenéis en los ojos para no           ver el problema de Cas­tilla? ¿y qué en la conciencia para no sentir deshumanización de este pueblo abatido por una violencia injusta?

 

63        Decirse castellano porque hable castellano es una ma­nera de decir a los castellanos: no queremos que os ha­gáis castellanos, ni que cobréis conciencia de vuestra castellanía, seguid siendo españoles con nosotros, de modo que esta realidad siga existiendo mientras sea po­sible y conveniente.

 

6 4       Dentro de España se puede hablar del  archipiélago cas­tellano. Formado por un conjunto de islas que tienen las fronteras próximas, pero con la particularidad de estar situadas como a largas distancias unas de otras.

 

6 5       Los castellanos, entre ellos, ¿están enfadados? Porque lo parece.

 

6 6       Castilla se abre a España «como nombre y como enti­dad administrativa, el 15 de septiembre del año 800». Expresa  la maravilla de sus fueros en Brañosera, de la mano de uno de sus jueces más famosos, y cierra, todo el período de conquista y de formación interna, con la conquista de Cuenca, el rey Alfonso III de Castilla (VIII de España).

 

6 7       Castilla era una familia de tierra federadas, trabadas por una serie de vínculos comunes de carácter espiritual y material.

 

68        Castilla es la realidad superior que trasciende e integra las realidades menores de sus partes.

 

69        Los universitarios castellanos, no enganchan con la cul­tura de la tierra.

 

Castilla

 

Castilla aún vive,

humillada, pero vive;

deshumanizada, pero vive;

sin esperanza, pero vive;

desorientada políticamente,

pero vive;

manipulada, pero vive.

 

 [Discurso para pronunciarle el «Día de Castilla»]

 

i Sencillamente,

 necesitamos una «derecha»,

que sea castellana;

y una «izquierda»,

que sin dejar de serlo,

 pise y sienta el suelo de Castilla;

 necesitamos obispos castellanos;

 necesitamos sindicatos de y para

los castellanos;

necesitarnos políticos castellanos;

necesitamos al menos un periódico

castellano y una radio castellana;

decimos una, para empezar;

necesitamos empezar a

sentirnos castellanos.

¡Viva Castilla!

¡Viva España!
 
 
Isidoro Tejero Cobos

lunes, 1 de abril de 2013

Nacionalismo (Nicolás Berdaiev)


 

En todo caso los Estados disimulan tras ellos las naciones, con sus interese y sus fracasos, sus amores y sus odios respectivos. La nación representa incontestablemente un valor superior al Estado que no tiene más que una significación funcional, en relación con la formación, la protección y  el desarrollo de la primera. Pero el valor nacional, como todos los otros valores, puede desfigurarse y pretender una significación suprema y absoluta. Llega a ser entonces nacionalismo egocéntrico, enfermedad de la que todos los pueblos están más o menos aquejados y que execra a todas las naciones salvo la suya, tiende a apoderase de  la totalidad de los valores. Incluso reconociendo el valor de la nación, la ética debe pues condenar la aberración del nacionalismo, comparable a las del estatalismo, del clericalismo, del cientifismo, del moralismo, del esteticismo, que ofrecen todas formas de idolatría. En todo caso, si debe condenarlo, debe pronunciarse también contra la mentira que se le opone: el internacionalismo. Las naciones, en tanto que valores positivos, forman parte jerárquicamente de la unidad concreta de la humanidad que engloba su diversidad

domingo, 31 de marzo de 2013

Fraudes y simulaciones (José Jiménez Lozano)


A LA LUZ DE UNA CANDELA

 

 JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO, PREMIO CERVANTES 

Fraudes y simulaciones

(Diario de Ávila 2 Agosto 2009)

 



Cuenta el Padre Remesal que algunos conquistadores españoles se cuidaron mucho de que los indios supieran que su Dios ellos era un hombre que había muerto en una cruz, y, para ello, extendían un lien­zo pintado, que representaba a Santiago con un moro vencido bajo las patas del caballo que montaba, y hacían muchas reveren­cias ante tal pintura. Es decir, no afirmaban claramente que aquel caba­llero allí representado era su Dios, pero ha­cían todo para que los indios se lo imagina­ran; y todo este tejemaneje fraudulento es­taba calculado, claro está, para que aquellos indios pensaran, más bien, que aquel hombre montado en un caballo un animal tan hermoso y más rápido que el rayo, era quien protegía a los españo­les, con lo que a los indios no les con­venía presentar batalla, sino estarse sumisos.

 

Este asunto, que tanto sublevaba a Remesal, no es, sin embargo sino un caso más de las llamadas «guerras religiosas», que no son otra cosa que la politización y militarización de lo religioso, o teologización de la política, que tanto monta, y que siempre ha estado al alcance de cualquiera.

 

Desde los primeros choques que hubo en la Península entre moros y cristianos éstos oyeron que aquellos invocaban a Mahoma, y entonces ellos comenzaron a hacerlo con san Isidro, aunque claro estaba que Isidro era un pobre labrador, por lo que su invocación en plena pelea no resultaba muy convincente.           

 

Así que se decidieron a invocar a Santiago, «el Hijo del Trueno», a quien pronto se aseguró que se había visto en Clavijo ayudando a los cristianos en un momento de apuro de éstos; y finalmente llegó a ser Pa­trón de España y de los españoles, no sin ganar el concurso a Teresa de Jesús por la que votó Cervantes por cierto, mientras Quevedo, por ejemplo, hizo toda la campa­ña por Santiago.

 

El hecho es que la historia reunió a San­tiago y a España y que así han estado siglos, siendo una y la misma cosa en realidad, por­que la historia ha sido como ha sido. Y es bastante idiota sentirse heridos por el pasa­do tal y como éste ha sido, y tratar de ocul­tarlo o tergiversarlo.

 

Dietrich Bonhoeffer, un teólogo luterano precisamente, ahorcado por Hitler, escribía en la Navidad de 1942, una especie de tes­tamento ante la amenaza de una nueva bar­barie, en el que dice que, «cuando uno ya no sabe lo que se debe a sí mismo y a los de­más, cuando se desvanece la noción de la cualidad humana y la fuerza para guardar las distancias, entonces el caos está ante la puerta.Cuando ... toleramos que la insolencia se nos acerque demasiado, entonces ya hemos capitulado, ya hemos permitido que la ma­rea del caos irrumpa».

 

Así que no tenemos por qué disimular quiénes somos, ni negar la historia propia o la de los otros, tal y como ha sido, ni exija­mos a los demás la siniestra «corrección po­lítica», o realmente nos haremos culpables respecto de la totalidad del caos y la barba­rie para todos.