lunes, 9 de abril de 2012

Electricidad, consumo 0 (mensaje de la red)

IBERDROLA SE QUEJA DEL "CONSUMO 0" 

       NOS VEREMOS EN EL APAGÓN, A OSCURAS CLARO. 

POR FIN HAY DATOS SOBRE EL APAGÓN.. 

SEGÚN FUENTES EXTRAOFICIALES, POR SUPUESTO, FUE SECUNDADO APROXIMADAMENTE POR MÁS DE UN TERCIO DE LOS HOGARES ESPAÑOLES (UNOS 8 MILLONES DE HOGARES) QUE CON EL CONSUMO APROXIMADO, CON CALEFACCIÓN INCLUIDA, DE 1 KW EN MEDIA HORA CADA UNO, Y TENIENDO EN CUENTA QUE EL KW NOS LO COBRAN A 0'12 €, IBERDROLA DEJÓ DE INGRESAR EN SUS ARCAS 960.000 €. 

CASI UN MILLÓN DE EUROS MENOS.

Y NO SÓLO ESO SINO QUE HACIENDA, QUE DIÓ LIBERTAD DE PRECIOS, DEJÓ DE INGRESAR POR EL IVA LA CANTIDAD APROXIMADA DE 173.000 €, CASI 29 MILLONES DE LAS ANTIGUAS PESETAS. 

DOS PÁJAROS DE UN TIRO.

AL PARECER, LOS DE IBERDROLA ESTÁN MUY PREOCUPADOS POR LA PÉRDIDA ECONÓMICA. HAGAMOS QUE SE REPITA Y SE AUMENTE. 

APÚNTATE AL COLECTIVO "LOS MARTES CONSUMO CERO".

ESTE MARTES REPETIMOS DE 22:00 A 22:30. 

ASÍ TODOS LOS MARTES, HASTA QUE BAJEN EL AUMENTO AL I.P.C.

LA FORMA QUE TIENE EL PUEBLO LLANO DE LUCHAR CONTRA LAS INJUSTICIAS. NO LES DEMOS NUESTRO DINERO A LOS RICOS PARA QUE SEAN MÁS RICOS. NUESTRO DINERO PARA NOSOTROS. 

TODOS LOS MARTES DE 22:00 A 22:30,

"CONSUMO 0". 

PÁSALO

España: días para ponerle coto a la corrupción (Avaaz)

Queridas amigas y amigos, 


El gobierno ha presentado un anteproyecto de ley sobre transparencia lleno de agujeros, y demasiado débil para ponerle coto a la desenfrenada corrupción y mal gobierno que sofocan nuestra democracia. Pero la consulta abierta nos ofrece una gran oportunidad para generar un ensordecedor llamamiento por una ley exhaustiva y sin trampas. ¡Firma nuestra petición y corre la voz!


En estos momentos, nuestro gobierno está debatiendo una ley sobre transparencia que podría ponerle coto a la desenfrenada corrupción que nos afecta. Pero ministros clave están impulsando un texto lleno de agujeros y excepciones, en un intento de socavar nuestras aspiraciones de lograr un gobierno más justo y honesto. Apenas nos quedan unos días para detenerlos. 


El gobierno ha abierto un proceso de consulta pública, dando a los ciudadanos 15 días para responder a su débil anteproyecto de ley. Esta es nuestra mejor oportunidad para inundar a nuestros gobernantes con un ensordecedor llamamiento por una ley sobre transparencia fuerte, sin trampas ni lagunas, y que garantice la publicación completa de toda la información relevante en manos de las instituciones públicas y de aquellos entes privados que ejercen funciones públicas o reciben fondos del estado.


Asegurémonos de que nuestras voces se escuchan alto y fuerte antes de que se cierre el periodo de consulta la semana próxima. Haz clic abajo para firmar la petición pidiéndole al gobierno que revise y presente un nuevo anteproyecto de ley sobre transparencia más fuerte y exhaustivo que contribuya a levantar el velo de secretismo e impunidad que sofoca nuestra democracia. Nuestro mensaje será entregado antes del cierre de la consulta el próximo Martes: 




Durante décadas, nuestra cultura de secretismo ha sido un terreno abonado para las prácticas corruptas: contratos y licitaciones públicas irregulares, especulación urbanística, facturación fraudulenta, y mucho más. Todo ello ha ocasionado una hemorragia constante en nuestros impuestos y recursos públicos. Aun así, España continúa siendo el único país de la Unión Europea con más de 1 millón de habitantes que no cuenta con leyes que regulan el acceso de los ciudadanos a la información pública. 


Los ciudadanos no podemos preguntar a nuestras instituciones públicas cómo y en qué se gastan nuestros impuestos, ni solicitar información crítica acerca de nuestros servicios de salud y educación, y a menudo se niegan a informarnos sobre sobre posibles riesgos medioambientales que repercuten en nuestra seguridad y bienestar. Escándalos de la magnitud de Gürtel, Palma Arena, los ERE y la SGAE podrían haber sido detectados y frenados mucho antes si hubiéramos tenido un marco legal y unos mecanismos eficaces de transparencia y acceso a la información pública. 


La nueva ley de transparencia nos ofrece una oportunidad sin precedentes para darle un vuelco a la plaga de la corrupción y nepotismo en España, pero el anteproyecto presentado por el gobierno constituye apenas un paso de hormiga en la dirección adecuada. Voces expertas como Access Info Europe, ONG con la que Avaaz está trabajando en esta campaña, opinan que a menos que sea mejorada sustancialmente, la nueva ley acabará convirtiéndose en un instrumento estéril, ya que excluye de su aplicación actividades cruciales llevadas a cabo por instituciones clave como el Parlamento, la Casa Real y el poder judicial. Asimismo, permite la aplicación arbitraria de un amplio elenco de excepciones que prevalecerían sobre el interés público. 


Con nuestra economía patas arriba, cortes feroces a los servicios públicos y la corrupción campando a sus anchas en muchas de nuestras instituciones, está en nuestras manos tomar las riendas y construir una enorme ola de apoyo público en favor de una ley de transparencia fuerte que haga mella en nuestra cultura de opacidad y de mal gobierno impune. Firma la petición y compártela con todo el mundo:




A lo largo del planeta, nuestra comunidad Avaaz está enfrentándose con audacia a la corrupción y logrando importantes victorias: como en Brasil, dónde ayudamos a que se adoptase la histórica ley "Ficha Limpa"; on en nuestra lucha contra la mafia mediática de Rupert Murdoch en el Reino Unido y en otros países. El año pasado, aquí en España, fuimos más de 108.000 los que ayudamos a arrojar luz sobre el escándalo de las decenas de candidatos corruptos incluidos en las listas electorales. ¡Rompamos ahora el funesto bloqueo informativo a que nos encontramos sometidos los ciudadanos!


Con esperanza y determinación, 


Luis, Morgan, Emma, Alice, Ricken, Giulia, Maria Paz y el resto del equipo de Avaaz. 


Más Información:  


El Gobierno presenta la ley de transparencia y acceso a la información (RTVE):




Las diez principales carencias de la Ley de Transparencia (La información):




El anteproyecto de ley de transparencia deja fuera demasiada información (Análisis de Access Info Europe):




Una ley de Transparencia llena de limitaciones y ambigüedades (Público):




Propuesta de texto para la consulta pública sobre la Ley de Transparencia (Access Info Europe):




Primera web en España que facilita solicitar información a cualquier institución pública española:



miércoles, 4 de abril de 2012

Fijando princios - en torno al federalismo castellano- (Luis Carretero Nieva, Segovia republicana 1931)



A continuación se ofrecen cuatro artículos de Luis Carretero y Nieva(1879-1950) -padre de Anselmo Carretero Jiménez- llenos de densidad, orientados a esclarecer el problema castellano en lucha dialéctica -diferenciativa con respecto a León, pues de León viene la confusión histórica y la confusión política.

Léalos y disfrútelos porque merece la pena.

FIJANDO PRINCIPIOS (I)


Dáse el caso curioso de que a la ciudad de León actual, educada bajo la dirección o el ejemplo de Fernando de Castro, Azcárate, Sierra Pambley y otros respire un ambiente modernísimo, pletórico de tolerancia y de comprensión de toda clase de ideales y aspiraciones, limpio de todo prurito imperialista y resulte que las comarcas de la región que más puramente sienten los afanes políticos de la vieja nacionalidad leonesa -tan opuestos a los típicos de la tradición nacional castellana- sean las orientales del viejo leonés, precisamente las que incurren en la paradoja de llamarse castellanas, de creer ser centro de Castilla y depositarias de los ideales castellanos. No puede negarse a nadie el derecho a definirse a si propio y a marcarse sus orientaciones, pero no se puede tolerar que se embrollen en las cuestiones v los conceptos, dificultando al ajeno que su autodeterminación sea claramente entendida y propagada, por un uso impropio de las palabras, principalmente de los nombres, por muy popular que se haya hecho la adulteración.

Ahora bien, hay que preguntar si Castilla ha aceptado como propios estos ideales leoneses, y renunciando a los que ella, por sí misma se formó. Según algunos tratadistas, por cierto muy eminentes, después de la unión con León, fue Castilla la que ejerció la hegemonía y propagó por España la idea unitaria. Esto, que evidentemente es paradójico, no se confirma por los hechos, ya que los reyes privativos de Castilla, amparan y engrandecen sus instituciones, mientras que los reyes que también lo eran de León, las persiguen, imponiendo las normas seculares leonesas.
Hay un hecho cierto que nadie discute ni niega: Castilla se separa de León por un acto del pueblo, no por ambición de un personaje que quiere ceñirse la corona y afirma su independencia por aversión al carácter nobiliario gótico leonés y los ideales políticos leoneses. Una vez separa. da, se orienta hacia Vasconia y ratifica su hostilidad a la civilización goda. El imperio es repudiado, pero Castilla, que siente el anhelo de todos los estados españoles de vivir agregados, pero sin unitarismo ni imperio, no rechazasen juntarse con León en Alfonso VI, pero sosteniendo la oposición al imperio leonés, que hace ostensible en un documento ostensible de tanto valor histórico como el Poema de Mío Cid, contrario a la nobleza leonesa y a los usos leoneses, cual otros documentos de la época castellana, sobre la que observa Menéndez Pidal que, en coplas y refundiciones posteriores, se ha omitido o atenuado todo lo que significase divergencia de León. Los reyes particulares de Castilla, y con ellos el aragonés Alfonso, el Batallador, gobernante efectivo y sobresaliente de Castilla, gran propulsor de las instituciones comuneras, gobiernan de acuerdo con las instituciones y voluntad del pueblo castellano, expresadas secularmente en oposición al centralismo unitarista de la monarquía leonesa. Así, Alfonso VIII, rey de Castilla, pero no de León, hace revivir en Castilla su primitivo sentido político vasco, acoge a Guipúzcoa dentro del reino castellano, cuyas fronteras lleva a las riberas del Guadalquivir, pero, ni en Guipúzcoa, ni en Andalucía, impone unificación de ninguna clase, sino que. sigue respetando la variedad natural; Guipúzcoa continúa con sus fueros y tratada como nación separada y Alfonso no pretende llevar la institución comunera más allá del Tajo, ni la establece en la tierra de Campos (entonces en sus dominios) donde conserva la vida política al uso leonés; no pretende la imposición del unitarismo.

Los reyes castellanos, después de recibir en su cabeza la corona de León, gobiernan a Castilla al modo leonés, adulterando las instituciones castellanas, minando su democracia, pretendiendo arraigar en Castilla el feudalismo gótico leonés, que el rey de León, Alfonso VI, al adquirir el reino castellano, propaga por nuestro país, dando a un personaje de tanta significación leonesa como Pedro Ansúrez, un señorío sobre la Comunidad de Villa y Tíerra de Cuéllar y otro que comprendía todo el término de la Comunidad de la Villa y Tierra de Madrid y parte del de Segovia, conducta que se continúa, pues Isabel la Católica, faltando a su juramento, como por lo visto es costumbre entre reyes, arranca a la Comunidad de Segovia tierras para el señorío de Andrés Cabrera. No es esto sólo, hay combate a la norma democrática secular castellana: Alfonso XI atropella la facultad de elección popular de la comunidad de Segovia, estableciendo, el nombramiento de regidores perpetuos y -nombrándolos.

Después de la unión con León ' esto hacen los reyes en toda Castilla, no solamente, en Madrid y Segovia. No hay por ninguna parte hegemonía del pueblo castellano, hay un cambio en la conducta de sus monarcas hacia el viejo ideal de hegemonía leonesa destruyendo toda democracia y todo el respeto a las variedades que son tradicionales en Castilla imponiendo el poder omnímodo de la realeza y con él, el absolutismo unitarista. ,
Luis CARRETERO

(“Segovia Republicana”, agosto 1931)

(Regionalismo castellano nº 4, pag 29-31)

FIJANDO PRINCIPIOS (II)


Ha quedado claramente sentado que la doctrina de constituir España bajo un régimen de unitarismo rígido y un poder monárquico absoluto es teoría creada por la monarquía astur-leonesa y aspiración constante de los organismos directores del Estado astur-leonés. Está claro que Castilla se separó de León por su incompatibilidad con esos criterios y por el deseo popular de seguir automáticamente una norma contraria. Es otro hecho cierto que el Gobierno de Castilla cayó en manos de unos reyes que también lo eran de León, que descendían directamente de la dinastía goda leonesa y que en su gobierno castellano reanimaron y volvieron a poner en práctica la vieja tradición de sus ascendientes leoneses, continuando el desarrollo del programa primitivo de sus antepasados de León y combatiendo en Castilla contra toda la Constitución que esta nacionalidad se había dado a sí misma, conducta real que contrasta con la seguida por los monarcas que gobernaban solamente en Castilla.

Otro hecho cierto es que después de la -unión de León y de Castilla, la hegemonía cae totalmente en la realeza, sin que -el pueblo castellano tenga en el Gobierno una intervención mayor que la que disfrutaba el pueblo leonés sino que se vio perseguido por la ambición de los monarcas castellano leoneses que, en todo momento y por todos los medios, procuraron anular las prerrogativas que le restaban al pueblo castellano, llevadas de su afán desmedido de concentrar todo el poder en la corona y restaurar el viejo ideal del unitarismo leonés.

Dando virtualidad a estos hechos pretéritos, hay otro actual; en provincias del viejo reino leonés, ya por tanto fuera de Castilla, numerosos elementos sostienen la teoría unitaria y en nombre de ella repudian todo movimiento autonómico por débil y moderado que sea, demostrando que comparten y sienten como propio el criterio político secular característico de la nacionalidad leonesa, pero tomando al hacerlo una representación de Castílla, que los castellanos deben de denunciar. Son ellos, no somos nosotros, quienes revuelven la Historia y quienes nos llevan a este terreno de discusión en el que entramos con toda tranquilidad.

A pesar de todos estos antecedentes, conocidos de sobra por todos los que hayan echado una ligera mirada de curiosidad al pasado, se propaga bulliciosamente, se repite con abrumadora insistencia y se toma como verdad indiscutible, el hecho falso de que el pueblo castellano haya impuesto su hegemonía en España obligando a aceptar el unitarismo, modelando la estructura nacional, fijando un tipo patrón de vida española y creando los ideales de absolutismo imperialista, comparables hasta con la mínima y arcaica libertad foral, que fueron característicos de la monarquía recientemente expulsada, ideales sustentados por muchos de sus servidores, que no obstante se llamaban liberales, ideario que sería extraño viésemos defendido para su realización por la República, desde las filas de ese agrarismo (*) donde se agrupan todos los intereses en conservar cuantos agentes de destrucción de la libertad del pueblo español crecieron amparados en interpretaciones abusivas del concepto de unidad nacional, del principio de autoridad, del sentimiento religioso, o del derecho de propiedad.

Esta mixtificación de la gestión histórica de España, atribuyendo al pueblo castellano la hegemonía directora en este proceso y la supremacía de su espíritu en el conjunto nacional, ha sido sostenida por una extraña de intereses o pasiones:

En primer lugar ha actuado la monarquía. El afán de ésta ha sido el de no tolerar el más significante movimiento que restase alguna parte de su poder absoluto, por mínima que fuese. Supo muy bien la monarquía utilizar en el pueblo castellano, ese amor a la tradición tan arraigado hasta ahora en las masas populares, amor fácil de ser manejado porque la tradición tiene que ser enseñada, se conserva en los pueblos al dictado y la monarquía se encontró con el terreno abonado para hacer creer al pueblo castellano que él era el señor de España, que el Estado había sido construido por él, que él tenía la obligación de conservarle sin modificación y que los que pretendiesen cambiarle eran enemigos de Castilla. Estos pobres aldeanos castellanos, que habían visto todo su sistema económico destruido por el centralismo monárquico, prescindían de la ruina de su país por la monarquía y se exaltaban cada vez que una región española era una creación exclusiva de Castilla, y que Castilla era consustancial con ella.

Se da la paradoja de que también los directores de los movimientos de emancipación regional han contribuido a esta mixtificación. Sabino Arana, Prat de la Riba (pese a su gran cultura y soberana inteligencia) y el contemporáneo Rovira y Virgili incurren en el error, un poco pasional, de atribuir al humilde y hoy debilísimo pueblo castellano, la imposición, sobre Cataluña o sobre Vasconia, de una hegemonía que no ha ejercido en España nadie más que la dinastía, de origen asturleonés, en la que se sumió la de Castilla, del mismo modo que las restantes dinastías de la España medieval. Cae Sabino Arana en la equivocación de prescindir de la parte importantísima que el pueblo tomó en la gestación de la personalidad histórica de la Castilla genuina, en los fastos de la liberación de Castilla del imperialismo astur-leonés y en la actuación que recíprocamente desempeñó Castilla en el desarrollo del pueblo e instituciones vascongadas. Prescinden Prat de la Riba y Rovira y Virgili del hecho de que esa monarquía española, destructora de todas nuestras libertades, no adquirió su preponderancia y poder por el solo hecho del pueblo castellano, sino por el concurso de toda España. Más acertada y más gallardamente hubieran obrado si, en vez de concentrar sus ataques sobre un pueblo aniquilado por la misma monarquía que sufrían vascos y catalanes, hubiese dirigido sus tiros al absolutismo centralista de los reyes.

Colaboran también en estas mixtificaciones los elementos retrógrados, aunque se llamen liberales, que, desde sus posiciones en varias provincias leonesas, han venido sosteniendo la consustancialidad de León con Castilla, y de ambas con la desaparecida monarquía, los que pretendían asociar estas dos regiones para formar una falange defensora del centralismo, los que estimulaban la hostilidad de nuestro pueblo hacia las regiones que ansiaban la autonomía, los que veían en el unitarismo monárquico un instrumento para dominar a Castilla con sus mesnadas caciquiles aprovechándose del ambiente de pasión, creado por la ceguera de los autonomistas al no ver cuál era su verdadero enemigo y su efectivo tirano, al no darse cuenta de que Castilla, lejos de ser un país dominador, era tan dominado y más destruido por el centralismo, que Cataluña y Vasconia. No vamos a cometer la injusticia de imputar al pueblo de la región leonesa estos pecados de sus caciques, pero tampoco va a ser nuestra alta estimación a ese pueblo vecino, motivo de indulgencia para los mixtificadores.

De acuerdo con la actuación de las caciques de la región leonesa, hay otra de los mangoneadores de la política castellana en los últimos tiempos de la monarquía de Alfonso de Borbón, coincidente con los designios de los primeros en cuanto a evitar que el pueblo de-Castilla se diese cuenta de su real situación y de la devastación de su patrimonio secular y de sus instituciones autonómicas por el centralismo monárquico.

La monarquía procedió con el pueblo de la vieja Castilla como don Juan de Robres; hizo un hospital, pero primero había hecho los pobres. Cuando por su insaciable apetito había sembrado por Castilla la miseria, afirmó su poder distribuyendo mercedes insignificantes, pero convenciendo a nuestra gente mendicante de que no la quedaba más amparo ni más porvenir que la prosperidad de su limosnero a quien, por agradecimiento y por conveniencia, debía de defender de todos aquellos que intentasen su preponderancia.

(*) Los agrarios, la C. E. D. A. y las J. 0. N. S. defienden, en 1936, el regionalismo nacionalista de Castilla y León.


Luis CARRETERO ("Segovia Republicana", 5 agosto 1931.)

(Regionalismo castellano nº 4, pag 31-34)

FIJANDO PRINCIPIOS (III)

La tradición de Castilla es de Comunidades libres no de regiones


La palabra región ha tomado en España un significado político definido por la supervivencia de territorios que, en una u otra época, tuvieron su expresión en los antiguos reinos o principados, coincidentes con una modalidad de pueblo, homogénea dentro de sí, pero diferenciada del resto peninsular, que se ha conservado por tradición.

Esta gran fuerza de unificación interna y diferenciación externa, existe también en el viejo reino de León -hoy olvidado en cinco provincias- constituyendo una idea firmemente sentido por sus habitantes, sin que la diferenciación deje de existir como una realidad efectiva, por la pretendida identidad con Castilla, ya que esta identidad no es sino una falacia alentada por designios de quienes pretenden buscar en ella un fundamento para adquirir un dominio que les permita utilizar las fuerzas castellanas en beneficio de interés o pasiones de algunas oligarquías establecidas en-la región leonesa.

Entre todos estos territorios españoles quedan dos que carecen de unificación interior: Castilla y el país vasco-navarro. La primera no tiene, ni unificación interior, ni diferenciación exterior, y el segundo, es país con diferenciación externa, basada en un tipo carácter etnológico y en un lenguaje, insuficiente como hecho diferencial, por cuanto que el vascuence dista mucho de ser el lenguaje general del país vasco, por lo que la diferenciación se procura acentuar, por no ser de uso general, ya que, ni los caracteres de etnología, ni el idioma, por no ser de uso general, tienen la eficacia que pudiera derivarse de particularidades de orden económico, de tal modo que la acentuación de la personalidad vasca, como entidad política se busca principalmente en la índole de las relaciones que hasta ahora ha llevado con el Estado, pues en el aspecto económico, una parte del país vasco-navarro tiene grandes coincidencias con Aragón y otras partes la tienen con Castilla. Por otra parte la personalidad de Guipúzcoa o de Navarra, de Álava o de Vizcaya, tiene mucha más fuerza de caracterización particular que la general de Vasconia. El carácter económico particular de cada una de estas provincias, tan radicalmente distintas de las restantes, impide en absoluto la concepción de un tipo general de economía vasco-navarra. (*)

La tradición de Castilla, tomada como una de estas entidades de gran unificación interna y de gran diferenciación externa no puede conservarse por la sencillísima razón de que jamás ha existido esta realidad, puesto que, como hemos dicho, como hemos repetido y como repetiremos, el reino de Castilla no era una unidad, era una federación de unidades, sin igualdad de organización, sino con una riquísima floración de variedad de instituciones. El señor Arévalo, inspirándose acaso en Colmenares, nos ha hablado de la importancia de la Extremadura Castellana, país que llegó a ser considerado como reino distinto del de Castilla, es decir, como diferente del que las tierras de Burgos formaban con las de Santander y la Rioja, pero, aún dentro de esta Extremadura, tampoco había unidad, sino una multiplicidad de pequeñas repúblicas, las Comunidades, contenidas además en grupos intermedios de federación, como la hermandad de las Comunidades Segovianas, que sólo abarcaban una parte de la Extremadura Castellana.

Así, como dice Albornoz, no ha quedado ni la tradición ni el sentimiento de una región constituida por el territorio que fue Castilla, pero en cambio se ha formado otro. Por evolución a lo largo de los tiempos, y con una indudable tradición viejísima por base, se ha formado el concepto regional de La Montaña, el concepto regional de la Rioja, el concepto regional de Segovia, etc. La traducción inicial de estas regiones en entidades políticas constituidas se inició acaso en esas Hermandades, como la Hermandad de las Comunidades en Segovia, o como la Hermandad de la Marina, en Santander. El hecho es que no existe hoy la región de Castilla, pues ni Castilla se ha fundido en una región con el reino de León, ni sigue con su personalidad de siempre, ni se ha constituido una región sobre el terreno de lo que fue Castilla. Hablar de una región castellana actual, es hablar de una cosa que no existe, pues lo que se ha dado en llamar Castilla en el lenguaje corriente en España, es pura y simplemente el reino de León, sin relación alguna con Castilla.
El país vasco-navarro(*) es el conjunto de cuatro provincias firmemente definidas. Es el mismo caso de Castilla, donde no hay una región sino seis regiones pequeñas: La Montaña, La Rioja, cte., y entre estas regiones, con personalidad firmísima, con carácter propio, con economía propia, grande o chica, con instituciones propias, tan definida como la que más, nuestra Tierra de Segovia y por consiguiente, esa entidad llamada la provincia, tan discutida en muchas regiones de España, es en Castilla y en el país vasco-navarro con alguna rectificación de límites, una evidente realidad que corresponde a una región, a una colectividad de pueblos con lazos de unión interior y diferenciación exterior.

(*) En el libro de "Las nacionalidades españolas", de Anselmo Carretero y Jiménez, se estudia y se presenta a Navarra como un pueblo con personalidad propia, independiente del País Vasco.


Luis CARRETERO

(“Segovia Republicana", 6 agosto 1931.)

(Regionalismo castellano nº 4, pag 34-36)

FIJANDO PRINCIPIOS (IV)

La tradición de Castilla es de Comunidades libres


Si con eso se quiere decir que la organización de Castilla tenía como cualidad característica, la existencia y preponderancia de funciones de unas Corporaciones potentes, elegidas libremente por el pueblo, con un poder fuerte y grandes facultades ante el poder real como la de algunas ciudades alemanas e italianas' constitutivas de repúblicas con territorio propio, la afirmación es muy cierta.

Pero si con eso se quiere decir que la vida pública de Castilla tenía como esferas de acción, de una parte, la extensión total del reino en que actuaba una monarquía, y de otra solamente las Corporaciones locales, es decir, que se entiende que en Castilla, y dentro del territorio regido por sus reyes, no había más manifestación de vida política que la de la población, ciudad, villa, lugar o aldea y que los órganos de administración de estas entidades tenían una gran plenitud de facultades, el principio es falso y contrario a la realidad. Es un caso más de confusión de la estructuración leonesa con la castellana.

En Castilla el organismo puramente municipal, el que regula la vida de una aglomeración de familias, establecidas en una población o en varias contiguas, pero ligadas siempre por una convivencia de vecindad en comunicación constante y cotidiana apenas tenía existencia, sino que por el contrario, estaba subordinada a una Corporación de más amplio poder y de más amplia extensión territorial: la Comunidad, con toda la plenitud de funciones judiciales, administrativas y militares, etcétera, o la Merindad comunera, en la que las funciones judiciales estaban separadas y conferidas a un merino, como en la llamada Merindad de la Rioja, residente en Santo Domingo de la Calzada. En Castilla la población, aldea, lugar, etc., apenas tiene personalidad, ni aislada ni agrupada, apenas tiene facultad pues la entidad fundamental y preponderante, la Comunidad, es entidad que actúa sobre territorios de gran extensión en los que, como en el caso de la Tierra de Segovia, se pueden medir distancias de más de cien kilómetros, condición que hace imposible el cuidado de los intereses de la vida de convecinos, que es suficiente para probar que los fije y el objeto de estas Corporaciones son muy distintos de los que tienen que atender los organismos de la vida municipal.
Es decir, que en Castilla el organismo libre no es el municipio, sino otro de carácter de Gobierno regional, o sea que en Castilla, por estar el organismo local supeditado a la Comunidad, no existe la tradición de la supremacía del Municipio, aun cuando sí la de la plenitud de libertad del organismo regional. La Comunidad es, además, organismo de distinto origen que el denominado Municipio y que corresponde a organizaciones que, según varios autores, ya existían entre nuestros ascendientes antes de la llegada de los romanos. La expresión de la tradición comunera en los fueros escritos, su desarrollo, teniendo siempre presente la vieja raíz, es labor de Castilla en colaboración con Vasconia y sin intervención leonesa; se, inicia en el fuero vasco-castellano, de Nájera, se continúa en el de Miranda de Ebro, donde se exime la jurisdicción del merino, sigue en Belorado y Burgos y llega a su plena ex. presión en la redacción de Sepúlveda, de donde toman sus normas Cuenca, Calatayud, Daroca y Teruel, pues la comunidad como organismo adecuado a una realidad geográfica, se extiende por todo el país castellano-aragonés que constituye la región geográfica serrana central española. En Ávila comprende la Comunidad doscientos diez pueblos; en Daroca, ciento diez, y en Teruel, ochenta Y dos. Como se ve aquí hay una tradición de repúblicas libres, pero no de Municipio libre que, si alguna vez aparece como en las nueve villas de Daroca, sigue perteneciendo a la Comunidad, aun cuando tenga, como El Espinar, fuero propio, dado por la Comunidad como organismo superior del territorio.

En oposición a la aspiración de la organización de España en regiones autónomas, se presenta la creación de Municipios libres que actúen sobre una agrupación de familias constituidas y viviendo en vecindad. Este Municipio libre no es castellano; es el Municipio leonés de origen godo-romano, iniciado en la legislación con el fuero de León de 1020. Este Municipio es el que, tan general e impropiamente se llama castellano; este Municipio leonés es el que, hace pocas semanas se tomaba como fundamento para un proyecto de reorganización regional en una reunión celebrada en Valladolid en que los reunidos cayeron una vez más en la equivocación de tomar por castellana la tradición leonesa de dicha ciudad y en el error de suponer semejantes e iguales a las inconfundibles de León y Castilla respectivamente.

Luis CARRETERO ("Segovia Republicana", 7 agosto 1931.

(Regionalismo castellano nº 4, pag 36-38)

lunes, 2 de abril de 2012

Nuevas fuentes de energía (Peter Lindemann)

Dos artículos interesantes en Cofre Cultural Castellano sobre nuevas fuentes de energía - conocidas con el nombre de energía libre- de Peter Lindemann. Curiosamente ni siquiera los partidos alternativos al sistema reclaman por la meta de una energía barata y abundante que la naturaleza pone a nuestra disposición ¿ También los alternativos están en mano de gobiernos y monopolios de las finanzas y la producción masiva? :

http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/06/que-fue-de-la-energia-libre-peter.html

http://cofreculturalcastellano.blogspot.com/2009/06/nuevas-fuentes-de-energia-e-invenciones.html

viernes, 30 de marzo de 2012

Nueve conceptos de Castilla (Ansemo Carretero y Jiménez)

La personalidad histórica de Castilla en el conjunto de los pueblos hispánicos

Anselmo Carretero y Jiménez

Hyspamérica de Ediciones San Sebastián 1977



Páginas 110-113





Las diversas circunstancias que dieron vida a los pueblos hispanos durante las vicisitudes políticas y guerreras de la Reconquista, las sucesivas conquistas territoriales y las uniones por etapas de los distintos estados, peninsulares e insulares, del conjunto español, unidas a la falta de una nomenclatura adecuada a tan compleja pluralidad, han ocasionado confusiones que dificultan sobremanera el estudio global de la historia de España y la armoniosa convivencia de los pueblos que lo componen.




Condición primordial de todo estudio seriamente realizado es el uso de una nomenclatura clara para evitar equívocos y confusiones que puedan llevar a graves desatinos.  Es fácil imaginar el galimatías en que se convertiría un riguroso razonamiento matemático si las definiciones y los símbolos empleados se trastrocaran de tal modo que algunos representaran a la vez la totalidad de diferentes elementos, varios de éstos tomados aisladamente y los conjuntos parciales formados por varios de ellos.



Pues así, en los estudios de historia de España suelen incluirse confusamente bajo el rótulo castellano muy diversos estados y países, algunos de los cuales representaron en siglos pasados la oposición a cuanto Castilla originalmente significaba, confusión que con el tiempo ha crecido de tal manera que el nombre de Castilla se ha empleado o emplea hoy, según los casos y los autores, con alguna de las siguientes acepciones:



a) La mayoría de las divisiones regionales actualmente en uso suelen llamar Castilla la Vieja al conjunto de las provincias castellanas de Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y  Ávila . (1)



b) En algunos mapas además de las seis provincias anteriores se incluyen en Castilla la Vieja las leonesas de Valladolid y Palencia.  Esta división regional, además de no apegarse a la historia, rompe la unidad geográfica de la Tierra de Campos. (2)



c) A veces se llama Castilla la Vieja al conjunto castellanoleonés de las provincias de Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia, Avila, León, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia.(3)



d) Suele llamarse Castilla la Nueva al territorio que comprenden las provincias de Madrid, Guadalajara, Cuenca, Toledo y Ciudad Real.  División arbitraria que separa de Castilla la Vieja las provincias de Madrid, Guadalajara y Cuenca y las une con las toledanomanchegas.(4)



e) Se emplea frecuentemente la expresión ambas Castillas para designar el conjunto de las seis mencionadas provincias de Castilla la Vieja y las cinco de Castilla la Nueva.(5)



f) Con mayor latitud se incluye en ambas Castillas el conjunto de las dieciséis provincias castellanas, leonesas y toledanomanchegas. (6)



g) En estudios históricos sobre épocas posteriores a la unión de las coronas de León y Castilla, y sobre todo desde los Reyes Católicos en adelante, suele llamarse corona de Castilla, o Castilla en sentido lato, al conjunto de las regiones de Galicia, Asturias, León, Extremadura, Castilla, el País vascongado, Toledo y La Mancha, Andalucía y Murcia -e incluso las Islas Canarias -; es decir, al conjunto de todos los países que la historia política fue agrupando alrededor de los reinos de León y Castilla. (7)



Esta es la acepción que suele tener para los portugueses el nombre de Castilla. (A la mano tenemos un articulo en que se llama castellanas a las provincias gallegas).



h) Ultimamente, algunos nacionalistas catalanes, vascos y gallegos han dado en llamar castellanos a todos los españoles de lengua castellana, sin distinguir entre castellanos, leoneses, asturianos, extremeños, manchegos, aragoneses, murcianos, andaluces o isleños; denominación de base idiomática, completamente arbitraria y tan inconsistente que ni siquiera repara en que la mayoría de los vascos, gallegos y valencianos son lingüísticamente «castellanos». (8)



Para evitar en lo posible los frecuentes y graves errores a que tan confusas, variables e irregulares denominaciones se prestan, hemos decidido emplear la siguiente nomenclatura regional, más clara, precisa y adecuada a la geografía y la historia peninsular:



Castilla (a secas).  La región propiamente castellana que, con ligeras modificaciones de límites comprende las actuales provincias de Santander - sin la Liébana y con todo Campoo-, Burgos, Logroño, Soria, Segovia, Ávila, Madrid -sin el distrito de la gran metrópoli -, Guadalajara y Cuenca - Sin la parte manchega y con la comarca de Requena -. (9)



La Mancha y Toledo (o Castilla la Nueva).  Las tierras propiamente toledanas y toda La Mancha: actuales provincias de Toledo y Ciudad Real, la mayor parte de la de Albacete - incluida la capital- y los partidos de Tarancón, Belmonte y San Clemente de la de Cuenca.



León.  Las cinco actuales provincias de León, Zamora, Salamanca, Valladolid - con ligeras modificaciones de sus límites orientales- y Palencia - con la Liébana y sin Campoo -.



También es preciso distinguir entre la región leonesa propiamente dicha y el conjunto de países del antiguo reino de León o corona leonesa en su acepción más lata: León, Asturias, Galicia, Portugal - hasta su separación- y Extremadura.



Junto con esta nomenclatura más precisa, y para no aplicar el nombre de Castilla a tierras no castellanas, conviene usar el titulo plural de reinos de León y Castilla o corona castellanoleonesa al designar el heterogéneo conjunto de pueblos, estados y países que, en sentido lato y con perjuicio del buen entendimiento, suele llamarse reino de Castilla, corona castellana o simplemente Castilla.


Test sobre la reforma laboral (15M Ávila)

TEST SOBRE LA REFORMA LABORAL, SE TARDA TRES MINUTOS EN LEERLO

 ¿Conoces la nueva reforma laboral?

Sí, todos sabemos que ahora pueden despedirte con 20 días por año, pero ¿qué sabes del resto de medidas? Te planteo un pequeño test...

 *
¿Verdadero o falso?
Nueve días de baja pueden llevarte al paro 

Verdadero, aunque estén justificadas. Ahora el absentismo del trabajador no depende del absentismo del grupo ni de si la empresa se ha visto afectada por tu ausencia, solo de cuántos días has estado fuera. Un esguince grave o un par de gripes suman fácilmente esos 9 días.
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¿Verdadero o falso?

El despido solo puede producirse si hay pérdidas 

Falso. La ley dice queel empresario podrá despedirte "cuando sus ingresos o ventas disminuyan durante tres trimestre consecutivos". Eso no significa que la empresa esté en pérdidas, sino que simplemente, gane menos aunque siga teniendo beneficios. También pueden despedirte si "han previsto” pérdidas, aunque sean temporales.
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¿Verdadero o falso?
La nueva reforma laboral permite que te bajen el sueldo

Verdadero. A partir de ahora,  la “cuantía salarial” se incluye entre las condiciones de trabajo que la dirección de la empresa puede modificar de forma unilateral simplemente alegando razones “relacionadas con la competitividad, productividad u organización técnica o del trabajo en la empresa”.
¿Pero aún nos queda el Estatuto de los trabajadores, ¿no? 

Pues va a ser que no, porque la nueva reforma lo que hace es modificar el artículo 41 del Estatuto, que dice que cuando existan razones económicas, técnicas, organizativas o de producción se podrán modificar la jornada de trabajo, horarios, turnos,sistema de remuneración y cuantía salarial...
Y recordad, puede ser decisión unilateral delempresario de efectos colectivos, aunque haya convenios en vigor.
*
¿Verdadero o falso?
Ahora es el trabajador despedido el que tiene que demostrar que su despido ha sido improcedente 

Verdadero. Sí, has leído bien. Todos los despidos se consideran procedentes y si no estás de acuerdo eres tú el que debe ir ante el juez y demostrar que no es cierto. Los salarios de tramitación ahora solo se te abonarán si tras reconocerse la improcedencia eres readmitido, pero no si optas por la indemnización.

*

¿Verdadero o falso?

Los ERE deben contar con el permiso de la autoridad administrativa (el ministerio de Empleo o las consejerías de Trabajo)

Falso. Ya no es necesario  contar con su visto bueno. Se harán directamente, sin autorización previa de la Administración. Además amplía las causas objetivas para que se puedan acoger a este modelo de despido y acelera la tramitación.

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Seguimos
 ¿Verdadero o falso?

Las bonificaciones por maternidad se han suprimido. 

Verdadero. El Gobierno ha suprimido los incentivos existentes desde 2006 para los contratos por reincorporación de las mujeres tras el permiso por maternidad. Desde esa fecha, los empresarios tenían derecho a un descuento anual de 1.200 euros, 100 euros al mes, durante “los 4 años siguientes a la reincorporacion efectiva de la mujer al trabajo”. Ahora ya no.

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¿Verdadero o falso? 

Se puede trabajar y a la vez cobrar el paro. 

Verdadero, pero solo en casos concretos. Se ha creado un contrato con deducciones para incentivar que pymes y autónomos puedan contratar jóvenes (hasta 30 años). El joven en cuestión puede seguir cobrando el 25% de la prestación (el paro). Eso sí, el periodo de prueba en este contrato es de un año.


Ah! y aún no se sabe qué pasará con el otro 75% del paro ¿se guarda? ¿se pierde?
Pero no son los únicos que podrán trabajar y cobrar el paro a la vez. El Gobierno quiere que los parados realicen (gratis) trabajos para la comunidad. ¿Y entonces de dónde van a sacar tiempo para buscar trabajo?
*
Bueno, pero como en mi sector hay convenio, a mi todo esto no me afecta

Falso. La nueva reforma da la posibilidad a las empresas de ajustar las condiciones laborales de sus trabajadores y saltarse un convenio colectivo en todos sus contenidos (salarios, jornada de trabajo, sistema de rendimiento o cambio de categoría profesional).

Si el trabajador no está conforme podrá optar entre ser despedido con 20 días o reclamar en los juzgados de lo social.

*
¿Verdadero o falso?

La reforma condena a los parados sin subsidio a no encontrar trabajo en muchos años

Verdadero. Con la reforma, el empresario que contrate a un parado que esté cobrando el subsidio tendrá derecho a una bonificación del 50% de la cuantía de ese subsidio.

Entonces, ¿Para qué va a contratar a un parado sin subsidio o que cobre los 400 euros?

*
¿Verdadero o falso?

Pero yo soy empleado público. A mí no me afecta

Falso. Con la reforma se podrá despedir al personal laboral de las Administraciones Públicas, pagándoles 20 días por año trabajado, con el límite de 12 mensualidades

Para ese despido basta con  que haya “insuficiencia presupuestaria” o cambios organizativos (por ejemplo, una externalización del servicio)
*

¿Verdadero o falso?
Es que yo no soy laboral. Soy estatutario. A mí no me afecta.

Falso. La reforma permite que se obligue a los parados con subsidio a prestar servicios en las Administraciones Públicas cobrando su desempleo

Eso permitiría despedir  a miles de eventuales o  interinos y sustituirlos por estos parados

*
¿Verdadero o falso?

Pero yo soy estatutario fijo. A mí no me afecta 

¿Falso o verdadero? No se sabe. 

Legalizar el despido de laborales fijos de Administración abre camino al futuro despido de funcionarios y estatutarios fijos.
¿Imposible? Pregúntale  a los griegos (o a  los portugueses) 

¿Era necesario hacer una reforma laboral?

Parece que sí, según el Gobierno "al ser el riesgo de despido muy reducido, se desincentiva el esfuerzo"
Esto es como decir que los latigazos estimulaban la productividad de los esclavos.


Y todo esto (y mucho más), incluso eso de que si no vemos cerca el despido nos acomodamos y no trabajamos, está recogido en el BOE, por si pensáis que todo esto es un panfleto sensacionalista.

Algunos hablan de la Revolución Francesa y las guillotinas; otros solo de huelgas y manifestaciones. No se cual es la solución, pero como no hagamos algo terminaremos pagando por ir a trabajar...

Ah, y el Gobierno se está planteando revisar el derecho de huelga, así que si vamos a hacerlas, habrá que hacerlas pronto... 






jueves, 29 de marzo de 2012

La cuestión de las autonomías. Los casos de Cantabria, La Rioja y Segovia (Anselmo Carretero y Jiménez, El País 18-9-1981)

LA CUESTION DE LAS AUTONOMIAS.

LOS CASOS DE CANTABRIA, LA RIOJA Y SEGOVIA




El irreflexivo y torpe planteamiento gubernamental de las autonomías del País Leonés, de Castilla y del País Toledano (regiones provenientes de los antiguos reinos de León, Castilla y Toledo) ha producido, según hemos visto, muchas y muy graves anomalías y contradicciones.  Ante todo, es de notar que mientras, por un lado, se borra del mapa español a Castilla y se crean dos entes preautonómicos mixtos con el nombre castellano por delante (Castilla-León y CastillaLa Mancha), quedan, por otra parte, fuera de esta denominación tres provincias de radical castellana que, por no perder su propia identidad, se han negado a ingresar en el híbrido conjunto castellano-leonés: Santander, Logroño y Segovia.



No son insolidarias tendencias secesionistas, como a veces se dice, lo que mueve a estas tres castellanísimas comarcas de vieja y muy arraigada tradición a no ingresar en el heterogéneo conglomerado de Castilla-León, sino una vigorosa reacción defensiva ante el peligro de su forzada inclusión en una entidad geopolítica a la que se sienten ajenas y donde su personalidad se desvanecería en aras de un nuevo unitarismo centralista que se barrunta más intenso y omnipresente que el ayer impuesto por el Gobierno central.



La provincia de Santander -con el nombre de Cantabria- y la de Logroño -con el de la Rioja- han tramitado sus respectivas autonomías por considerar que cada una tiene personalidad (histórica, geográfica y cultural) muy distinta de la que confusamente presenta el invento de Castilla-León, cuyo nombre las ha llevado a este desorientador razonamiento: si «eso» es Castilla, claro está que nosotras no somos castellanas.  Y así, aceptada la errónea premisa de la castellanidad del conglomerado castellanoleonés, Cantabria y la Rioja demandan sus correspondientes autonomías como singulares regiones uniprovinciales, dejando por su parte el monopolio de lo «castellano» a las dos nuevas y heterogéneas entidades castellano-leonesa y castellano-manchega.



EL «PEQUEÑO RINCON»




Castilla nace en el «pequeño rincón» situado entre el alto Ebro y el mar Cantábrico, donde varios pueblos vascocántabros, que antes habían luchado contra romanos y visigodos, rechazan a los musulmanes al mismo tiempo que mantienen su independencia frente al reino neogótico de León.  Aquí, sobre un sustrato lingüístico eusquérico, nació también el romance castellano, que se habló -y escribió - en la Rioja y Alava antes que en las tierras castellanas del alto Duero, y mucho antes de llegar a la planicie de Valladolid y Palencia, de donde hubo de desplazar al bable propio de la región.  La Montaña santanderina es, pues, la comarca más castellana de España.



Una Castilla sin la antigua «Montaña Baja de Burgos» sería tanto o más inconcebible que una Cataluña sin la Cerdaña y Pallars, o que un Aragón sin los Pirineos de Huesca.  Y al contrario: cualquier región que incluya la provincia de Santander debe llevar como atributo consustancial el nombre castellano.  Tampoco es imaginable una Castilla sin la Rioja; tierra de conjunción histórico-geográfica de cántabros, vascos y celtíberos, las tres estirpes de la España prerromana que, en mayor o menor proporción, constituyen el primitivo sustrato étnico de los pueblos castellanos, y patria de los más viejos símbolos y las más auténticas creaciones de la cultura castellana: San Millán de la Cogolla, patrón de Castilla; las Glosas emilianenses, primeras líneas escritas en romance castellano; Gonzalo de Berceo, primer poeta de nombre conocido de la literatura castellana; Santo Domingo de Silos, la figura más destacada de la cultura medieval de Castilla; el Fuero de Nájera...



Si Cantabria y la Rioja rechazan el complejo castellanoleonés por defender la propia autonomía, el caso de Segovia presenta, además y en primer lugar, un valor de afirmación castellana.  La provincia de Segovia rechazó, por abrumadora mayoría de sus municipios, la incorporación al artificioso ente castellano-leonés porque los segovianos vieron en él un peligro para el porvenir regional de la verdadera Castilla, de la cual Segovia se siente parte intrínseca.  La ciudad de Segovia, las «tierras» de su provincia se oponen a los confusos conglomerados de Castilla-León y Castilla-La Mancha porque propugnan la autonomía de una Castilla netamente castellana, con lo cual defienden a la vez, indirectamente, las autonomías del País Leonés y el País Toledano propiamente dichos.

Segovia ha propugnado, en primer lugar, la autonomía de Castilla, y sólo cuando la decisión gubernamental niega de hecho la posibilidad de una Castilla autónoma, Segovia, ante el dilema de la incorporación forzosa al ente preautonómico castellano-leonés o la autonomía uniprovincial que la Constitución ofrece, recurre a esta última.





EL CASO DE SEGOVIA




De la maraña autonómica en tomo a Castilla en que con increíble ligereza nos metieron en mala hora algunos políticos y cierta clase intelectual ducha en el uso del mimetismo y la demagogia, y del caso singular de la autonomía de Segovia, se ha ocupado recientemente en estas mismas columnas Pedro Altares, en un artículo rebosante de inteligencia, de noble sensibilidad y de respeto por el pueblo segoviano que hoy está dando una lección de cordura, firmeza y dignidad a quienes, en teoría, deberían ser sus informadores y guías en estas difíciles cuestiones.  Artículo que merece ser releído con atención.



El caso de Segovia pone dolorosamente de manifiesto algunos de los gravísimos peligros que indefectiblemente acompañan a «procesos tan delicados -y a veces sumamente complejos- como los autonómicos»: las precipitaciones y la demagogia, sobre los cuales llamó reiteradamente la atención -en los años 1978 a 1980- el secretario general del PSOE con advertencias no escuchadas ni siquiera en las filas del propio partido.



Lamentable resulta -al decir de diarios y revistas - observar la pobre conciencia política que, en general, manifiestan los españoles en una etapa de la historia nacional de tan gran trascendencia como la que hoy atraviesa España.  La decepción, el pesimismo, la apatía y el desinterés por el bien común dominan por doquier a donde el observador dirija la mirada.  Prueba espectacular de ello dio en diciembre un acontecimiento de tanta significación política como el referéndum sobre la autonomía de Galicia, aprobada sólo por un 19% del electorado, con el agravante de que la proporción de «noes» llegó al 80%, lo que sociológicamente -comentan las mismas fuentes informativas - expresa un altísimo grado de escepticismo y displicencia populares.  Y es importante no olvidar que tan pobres resultados en pro del estatuto gallego fueron obtenidos con todo el apoyo de la propaganda desarrollada tanto por el Gobierno como por los principales partidos políticos.

Pero -y esto parece más alarmante- cuando la provincia de Segovia, consciente de su castellanía y de los derechos que la Constitución le reconoce para la defensa de su identidad, se opone -por abrumadora mayoría de los ayuntamientos y de la Diputación Provincial, de la opinión publica y de los grupos intelectuales más conscientes y conocedores del país- a formar parte de una heterogéneo entidad castellano-leonesa de reciente y arbitraria invención, dando muestra de mejor conocimiento del problema que el Gobierno y los dirigentes políticos, de viva conciencia ciudadana y de lealtad a la patria chica, entonces.. el Gobierno y los dirigentes políticos se disgustan, y en vez' de apoyar. la en sus derechos y legítimas aspiraciones a un estatuto de autonomía análogo a los de Cantabria o la Rioja, reaccionan negativamente pretendiendo forzar su incorporación a ese híbrido ente regional que el pueblo rechaza.



En estos momentos el Gobierno y la dirección central de la UCD están empeñados en meter a toda costa la provincia de Segovia en el saco autonómico castellano-leonés contra la voluntad de los segovianos, retorciendo incluso el espíritu de la Constitución para negar derechos y aspiraciones colectivas que ella misma protege.





LOS COMPLEJOS «ENTES PREAUTONOMICOS»



Se    acusa a los segovianos de fomentar el cantonalismo, lo que -ya lo hemos visto- es absolutamente falso, y de dejarse    manipular por caciques locales, porque entre los muchos ciudadanos que en Segovia propugnan la autonomía de Castilla propiamente dicha -y dentro de ella el respeto a la personalidad de su provincia- figuran la mayor parte de los Parlamentario segovianos de la UCD, bien sea por su cariño a la tierra, -que en principio no hay razones para negar-, bien porque han encontrado en este asunto una bella bandera que enarbolar.



Martín Villa, que el año pasado ultimó el ingreso de la provincia de León, hasta entonces defensora de la autonomía regional leonesa, en el discutido ente preautonómico castellano-leonés -lo que provocó una espontánea manifestaci6n de protesta de miles de leoneses-, no parece dispuesto a aceptar la «rebeldía» de Segovia.  En cuanto a los dirigentes de los partidos políticos de la oposición que hasta ahora, con más o menos agrado, han apoyado la política autonómica castellano-leonesa, convendría recordarles las prudentes y oportunas advertencias de Felipe González sobre los peligros de proceder a la ligera en asuntos tan graves y de tan delicada naturaleza como las autonomías regionales.



El mayor y más inminente peligro que hoy amenaza a Castilla como pueblo con personalidad propia en el conjunto nacional de España está, sin duda, en los complejos entes preautonómicos de Castilla-León y Castilla-La Mancha.  La consolidación de estas confusas nuevas regiones implicaría, con el tiempo, la pérdida de la propia condición de las provincias castellanas en ellas integradas, ante el predominio demográfico, económico y político de los territorios leoneses y toledano-manchegos, respectivamente.  Y, al contrario: la persistencia de Cantabria, la Rioja y Segovia como entidades con autonomía uniprovincial, haría de ellas -consciente o inconscientemente- reservas y baluartes castellanos necesarios para emprender, en momento y condiciones oportunas, el rescate conjunto de una nueva y verdadera Castilla, sin la cual no es concebible un auténtico y cabal todo español.



ANSELMO CARRETERO

«El País», 18 septiembre 1981