domingo, 28 de noviembre de 2021

MANUAL DE SÚPER VIVENCIA

 

MANUAL DE SÚPER VIVENCIA

 

Como muchos ya sabéis, vivo en Francia. El pase sanitario se aprobó el verano pasado. No voy a negar que, en un principio, asumí este abuso de poder con rabia. Después de varios meses de convivencia con él, comparto con vosotros algunas de las lecciones de Vida que este suceso me ha enseñado:

 

-Lo más importante: todos nuestros estados de ánimo nacen en nuestra mente, así que TODOS nuestros conflictos se relacionan con las creencias que  asumimos como verdades únicas. Es un buen momento para abrirse a otras conductas y formas de vivir. 

 

- Ir a un bar o a un restaurante no es la única forma de relacionarse con otros, ni de hacer algo diferente que te "saca" de la rutina.

De hecho, SIEMPRE estamos solos, y la cuestión es preguntarse si podemos admitir que depende solo de nosotros estar a gusto con nosotros mismos sin importarnos el lugar o la tarea que realicemos.

 

-El término OCIO se inventó para fomentar los viajes por Europa (os lo digo como Diplomada en Turismo). Es un concepto comercial relativamente moderno, que promovió la idea de que solo viajando y consumiendo "horas fuera del trabajo" podrías relajarte, disfrutar, divertirte y ser feliz. 

En realidad, el OCIO solo es una actitud, que depende del AMOR que tú le pongas a todo lo que haces. 

 

-Los cafés y los refrescos son más baratos si los compras en una tienda, y son más saludables si te los tomas en un paraje natural. En Francia, mis restaurantes son las orillas de los ríos, los prados y las cumbres de las montañas. Me relaciono con personas en mi casa, en las casas de otros y durante las excursiones. En una ciudad, elijo los parques donde hay árboles y césped, o las plazas donde haya un bonito monumento que me inspire.

 

-Olvida la idea de que "te están encerrando en casa" y eres un "repudiado/a". Ni de lejos es así, si sabes valorar el regalo que te están haciendo. Lo que estos psicópatas te están enseñando es a abandonar un sistema podrido. De repente, te están arrojando a que valores los pequeños comercios y no los grandes centros comerciales, que están acabando con las verdaderas transacciones económicas de las familias y con las relaciones personales humanas.

 

Además, te están ayudando a que valores lo que comes y lo que bebes, y a saber elegir todo aquello que es más saludable para ti y para los que te rodean.

 

-Los cines, los teatros y demás lugares de interés cultural no te privan de la cultura. Hay mil formas de pasar un buen rato sin depender de un espacio grande y caro. En Francia, cada jueves voy a un coro a cantar, y lo formamos 12 mujeres no manipuladas por el sistema.

 

-En Francia, no aceptan personas en los hospitales si no están vacunadas, salvo que te estés muriendo (y no siempre). Al final, la Vida, muy lista, va juntando a quienes, como tú, no se han vendido al chantaje, y se forman grupos. Todas las semanas, en una casa particular, varios profesionales de la salud (no sometidos) imparten clases de nutrición y atienden a las personas más delicadas. Además, se han creado grupos de apoyo solidarios, que van desde ayudar a crear un huerto hasta dar clases particulares a los niños que están estudiando en casa y cuidar enfermos.

 

Hay mil formas de vivir. Hay mil formas de relacionarse. La que ellos te ofrecen no es la única, ni la más valiosa, ni la que te incluirá o te excluirá. El ocio eres tú. La vida eres tú. Tu miedo eres tú. Tu diversión eres tú.  Tu dueño eres tú. Mientras tiramos por tierra esta tiranía, vive más libre todavía.

 

Un abrazo, familia.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Histerias tragacionistas Juan Manuel de Prada

 Histerias tragacionistas

Juan Manuel de Prada



La nueva histeria tragacionista consiste en reclamar la inoculación obligatoria de terapias génicas experimentales a toda la población, así como en exigir certificados que acrediten tal inoculación para poder acceder a transportes públicos, lugares de ocio e incluso al puesto de trabajo.

En este rincón de papel y tinta siempre hemos defendido que el bien común debe anteponerse a cualquier interés sectario o personal, mucho más cuando tal interés es crudamente crematístico o de control disciplinar. En este sentido, las vacunas constituyen un excelente instrumento en pro del bien común, pues protegen al vacunado, generando en él inmunidad frente a posibles contagios. No ocurre lo mismo con las terapias génicas experimentales, como demuestra un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista médica ‘The Lancet’ («Community transmission and viral load kinetics of the SARS-CoV-2 delta variant in vaccinated and unvaccinated individuals in the UK: a prospective, longitudinal, cohort study»), donde se reconoce sin ambages que el coronavirus se extiende también en «poblaciones con altas tasas de vacunación», incluso entre «personas totalmente vacunadas», quienes, además, cuando se contagian de nuevo, tienen una carga viral similar a la de las personas no vacunadas. Se agradece que una revista tan prestigiosa como ‘The Lancet’ reconozca paladinamente esta evidencia, que muchos hemos probado en nuestras propias carnes.

Y esto ocurre, pura y simplemente, porque las terapias génicas experimentales que nos han inoculado no son vacunas. De ahí que no inmunicen a los inoculados, de ahí que no eviten que los inoculados contagien; en todo caso, tal vez aminoren los efectos del contagio (lo que convierte a los inoculados en personas más peligrosas, pues al no enfermar prosiguen en sus hábitos normales y contagian más abundantemente). Por el momento, ignoramos si estas terapias génicas experimentales están provocando mutaciones en el virus. Sabemos con certeza, en cambio, que están provocando multitud de reacciones adversas, desde infartos fulminantes hasta miocarditis, trombosis, culebrilla, desarreglos menstruales, etcétera. Nadie, sin embargo, se hace cargo de estas numerosas reacciones adversas de las terapias génicas experimentales, ni los laboratorios que las fabrican, ni los estados que fuerzan su inoculación, ni los médicos que las administran, que sin embargo no las prescriben, para no incurrir en responsabilidades. Si todavía restase prensa libre en el mundo, se estarían denunciando tales prácticas, así como la ineficacia de las terapias génicas experimentales (¡sobre la que nos ha advertido el inventor de la técnica del ARN mensajero!); y se estaría investigando la proliferación de reacciones adversas.

Pero la prensa sistémica se halla al servicio de una estrategia biopolítica de control social. Por eso se dedica a azuzar las histerias tragacionistas y a enviscar a las sociedades, demonizando a quienes no están dispuestos a dimitir de la racionalidad.





https://www.abc.es/opinion/abci-juan...2_noticia.html