lunes, 24 de mayo de 2021

Los nuevos juicios de Nuremberg 2021

 Los nuevos juicios de Nuremberg 2021

 

Un equipo de más de 1.000 abogados y más de 10.000 expertos médicos dirigidos por el Dr. Reiner Fuellmich han iniciado un proceso judicial contra los CDC, la OMS y el Grupo Davos por crímenes contra la humanidad. Fuellmich y su equipo presentan la prueba PCR defectuosa y la orden para que los médicos etiqueten cualquier muerte por comorbilidad como una muerte por Covid como un fraude. La prueba PCR nunca fue diseñada para detectar patógenos y es 100% defectuosa a los 35 ciclos. Todas las pruebas de PCR supervisadas por el CDC se establecen en 37 a 45 ciclos. El CDC admite que cualquier prueba de más de 28 ciclos no es admisible para un resultado positivo fiable. Esto por sí solo invalida más del 90% de los supuestos casos/"infecciones" de covid rastreados por el uso de esta prueba defectuosa.

 

Además de las pruebas defectuosas y los certificados de defunción fraudulentos, la propia vacuna "experimental" viola el artículo 32 de la Convención de Ginebra. Según el artículo 32 de la IV Convención de Ginebra de 1949, están prohibidas "las mutilaciones y los experimentos médicos o científicos que no sean necesarios para el tratamiento médico de una persona protegida". Según el artículo 147, la realización de experimentos biológicos en personas protegidas constituye una grave violación de la Convención.

 

La vacuna "experimental" viola los 10 Códigos de Nuremberg, que prevén la pena de muerte para quienes pretendan violar estas leyes internacionales.

 

La "vacuna" no cumple los siguientes cinco requisitos para ser considerada una vacuna y es, por definición, un "experimento" y ensayo médico:

 

Proporciona inmunidad al virus

Se trata de una terapia génica "con fugas" que no proporciona inmunidad al Covid y afirma que reduce los síntomas, sin embargo, los vacunados doblemente son ahora el 60% de los pacientes que requieren Urgencias o la UCI con infecciones de Covid.

 

Protege a los receptores de contraer el virus

Esta terapia genética no proporciona inmunidad y los doblemente vacunados aún pueden contraer y propagar el virus.

 

Reduce las muertes por la infección del virus

Esta terapia genética no reduce las muertes por la infección. Los doblemente vacunados infectados con Covid también han muerto.

 

Reduce la circulación del virus

Esta terapia genética sigue permitiendo la propagación del virus, ya que ofrece una inmunidad nula al virus.

 

Reduce la transmisión del virus

Esta terapia genética sigue permitiendo la transmisión del virus, ya que ofrece cero inmunidad al virus.

 

t.me/QBUTCHERNEWS

sábado, 22 de mayo de 2021

Grafeno. Lo que meten en las vacunas


 

Efectos a medio plazo de la inmigración masiva en Andalucía


 

La proteína 'Magneto' modificada genéticamente controla a distancia el cerebro y el comportamiento humano

 

La proteína 'Magneto' modificada genéticamente controla a distancia el cerebro y el comportamiento humano

 

https://trikooba.com/la-proteina-magneto-modificada-geneticamente-controla-a-distancia-el-cerebro-y-el-comportamiento-humano/

COAGULOPATIA, VACUNAS EFECTOS INDESEABLES (DRA NATALIA PREGO CANCELO)

 

COAGULOPATIA, VACUNAS EFECTOS INDESEABLES

DRA NATALIA PREGO CANCELO Published May 20, 2021

 


https://rumble.com/vhdo3p-coagulopatia-vacunas-efectis-indeseables.html?mref=8ysrc&mc=9xit6

Javier Benegas: «Suecia descubrió una vía de control social más sutil que el marxismo»

 

Javier Benegas: «Suecia descubrió una vía de control social más sutil que el marxismo»


https://youtu.be/bM4krvhE38w

jueves, 6 de mayo de 2021

Vergüenza aneja (Dr De Benito)

 

Dr De Benito:

 

Es indignación lo que siento...

 

https://elmedicotraslaverdad.blogspot.com/2021/05/verguenza-aneja.html

 

 

No es que los vacunados vayan a recibir la recompensa del pasaporte verde por colaborar sino que se pretende penalizar y privar de sus libertades fundamentales a quienes no desean participar en un ensayo clínico en fase IV. Voluntariamente. Hablemos claro.


                                                                       *

miércoles, 5 de mayo de 2021

Vergüenza aneja

No, no es una errata. En esta ocasión la vergüenza no es para otros, es para el colectivo médico que, hoy como ayer (Cfr. Lc 14, 5), no son capaces de soltar una burra en sábado. A estas alturas ya todo el mundo sabe de la utilidad de las mascarillas para protegerse de algo y para que todos se protejan de nada. No hace falta ser médico, basta con ser políticamente correcto para caer en el absurdo de la ciencia ilógica. Todo el boato que envuelve las relaciones misteriosas y protocolarias sirven como ritual para que parezca que estamos haciendo algo importante. La curiosidad ingenua "¿Y eso para qué sirve?" simplemente se contesta con una voz de máquina: no sé, es lo que que hay que hacer, no pregunte usted y obedezca.

Los médicos preocupados por la salud tenemos obligación de poner en conocimiento de las personas qué medidas tienen sentido para cuidar la salud y qué prácticas son superfluas, innecesarias o incluso contraproducentes para tal fin. La necedad de "esto es bueno para todos" equivale a decir que "nada es malo para nadie". Me apena profundamente ver la cantidad de personas que han deteriorado su calidad de vida por miedo irracional, hipertrofiado desde los medios de comunicación. Por unas medidas de protección dictadas por la autoridad sanitaria sin ningún refrendo médico, sin ninguna base científica, muchas personas están condicionando de manera severa su vida y su calidad de vida. Todavía es peor que esas medidas, conocidas por los médicos, no sean puestas en evidencia como innecesarias sobre todo cuando de manera particular se tiene conocimiento de hasta qué punto puede arruinar el futuro de una persona. Existe obligación moral, incluso más allá de misma deontología, de expedir un documento liberatorio de las exigencias innecesarias que lastran, condicionan o arruinan la vida de nuestros pacientes, y que no sirven para proteger a nadie. Podría sentir vergüenza ajena cuando oigo a los que mandan dictar normas de lo que no saben. Pero cuando son los que saben los que callan frente a esas medidas absurdas, no es ajena sino aneja la vergüenza que me acompaña en estos momentos de indignación. Lo de poner cargas innecesarias sobre los hombros de los demás viene de antiguo. A cuántos jóvenes vamos a condicionar su futuro por miedo a hablar claro. Me duele la medicina y nuestro silencio, nuestra cobardía, no ha de quedar impune, colegas.