lunes, 23 de marzo de 2020

Consideraciones espirituales sobre la pandemia. Comité Tradicionalista Civitella del Tronto

Consideraciones espirituales sobre la pandemia. Comité Tradicionalista Civitella del Tronto

22 marzo, 2020

Queridos amigos:
La situación excepcional que estamos viviendo, precisamente por su carácter particularísimo y por sus vastos efectos, exige una reflexión que vaya más allá de la, por otro lado, comprensible, búsqueda de información y novedades. Por ello, sentimos el deber de proponer algunas consideraciones:
1. En esta situación que estamos atravesando nos enfrentamos a lo desconocido, a lo inesperado, a lo ignoto. Lo que se teme (el virus) es un adversario oculto: puede estar en todas partes o no estar en absoluto. Muchos expertos han confesado desconocer cuáles son los conocimientos necesarios para preparar medidas sanitarias probadas y efectivas. Batallamos contra un misterio, ya sea por su significado extenso (lo que ignoramos) o por su significado intensivo (lo que transciende). Ha resurgido el misterio que el positivismo moderno intenta eliminar de la existencia humana y que el practicismo presume haber sometido a la operatividad. Se ha hecho evidente la fragilidad humana y con ello, la necesidad de tomar nota con la necesaria humildad. La epidemia ha puesto de manifiesto la inutilidad del orgullo típico del antropocentrismo moderno. Y lo ha hecho añicos con mucha rapidez.
2. La epidemia está minando rápidamente los mitos más tenaces de la modernidad y de la posmodernidad. Para empezar, el mito de un saber racional, capaz de comprender y de prever todo y, por lo tanto, de dominar cualquier situación, incluso la vida y la muerte. También el mito de la ideología del progreso sin límites, inexorable como el paso del tiempo, capaz de garantizar un incremento cualitativo generalizado, tanto para individuos como para pueblos; y de ofrecer a todos, gradualmente, bienestar, paz y libertad. Por último, el mito de los diseños del globalismo y, en la práctica, de la globalización, que alimentan la esperanza de la desaparición de fronteras, de la interconexión planetaria y del mestizaje invasivo.
La epidemia global está derrumbando todos estos mitos y dándoles su lugar entre los muchos engaños que a menudo logran revelar su naturaleza ilusoria más eficazmente que muchos análisis. En estos momentos, mientras asistimos al atardecer del activismo, de la promiscuidad y de lo efímero, aunque de manera temporal y forzosa, se redescubre la importancia de las fronteras (políticas), de los muros (domésticos) y de la privacidad (personal). Puede incluso que redescubramos también la importancia del silencio y de la reflexión.
3. Las singulares características del virus y de su propagación (sobre todo al principio) dejan la puerta abierta a las más variadas hipótesis. Muchas a lo mejor inquietantes, otras definitivamente desmitificadoras. Sin embargo, rechazarlas porque no las avalan “las versiones oficiales” o los medios de comunicación “acreditados” sería un acto ingenuo y superficial (quizá también servil). Considerar con atención estas hipótesis es una exigencia racional. Valorarlas con serenidad, una exigencia moral. Sobre todo, porque en este caso, como en muchos otros análogos, no es difícil advertir que la representación mediática no coincide con la realidad y que los datos expuestos (no raramente) resultan inverificables. En suma, pese a la sensación de ser informados constantemente hasta el último detalle, en realidad se trata de actos de fe (humana) en una imagen determinada de la situación (que parece requerir solamente soluciones obligadas e inevitables – las que ya están en funcionamiento … ‒ con las consecuencias que puedan acarrear).
4. No debemos pasar por alto que las guerras, catástrofes y crisis han sido a menudo (sobre todo en los últimos dos siglos) ocasiones propicias para llevar a cabo transformaciones revolucionarias, para alterar estructuras y costumbres, para subvertir instituciones, para imponer cambios (normalmente a peor) que de otro modo habrían encontrado oposiciones y obstáculos. De esta manera, la justificación que nace de la excepcionalidad de la situación se basa en el miedo y en la inevitabilidad y consigue vencer reservas y resistencias, o al menos las mitiga y las debilita. ¿Somos acaso el vórtice de un experimento de ingeniería social? ¿Consiste este experimento en comprobar la posibilidad de imponer nuevas formas de control generalizado y de nuevos estilos de vida? ¿Quizá esté relacionado con las innovaciones, consideradas como la panacea que resuelve todos los problemas? Será necesaria una mirada astuta, una capacidad de evaluación lúcida y una vigilancia activa.
5. Si observamos la sucesión de las fases de la epidemia, con las improvisaciones, incertidumbres e incoherencias que las han marcado, se hace necesario recuperar una célebre reflexión de Joseph de Maistre.
Los hombres protagonistas de la revolución francesa parecían liderarla, pero en realidad eran arrastrados por la misma. Los acontecimientos en sí mismos tenían una dinámica que, en el fondo, iba más allá de ellos y les superaba. De esta manera, los que parecían ser los líderes eran en realidad personajes rasos. Aunque algunos vivieran éxitos efímeros, lo cierto es que se encaminaban inevitablemente hacia el olvido. Parecía que eran ellos los que tomaban las decisiones, pero en realidad los acontecimientos las tomaban por ellos. Incluso aunque se hallaran en la cima del poder, no hacían más que establecer las bases de su derrota. Si bien sofocaron a sus oponentes, la verdad es que les tragó el mismo proceso que ellos desencadenaron.
Esta epidemia, sea cual sea su origen y destino, está demostrando que arrastra más que se somete, que alarma más que enseña.
6. Ante esta epidemia, las consideraciones dominantes son principalmente de carácter naturalista y secularista; las respuestas que se buscan y las propuestas que se hacen, de carácter horizontal. Los únicos a los que se recurre en busca de un poco de luz son los expertos en el ámbito biomédico. Les preguntamos el cómo y no prestamos atención al porqué. Y en este torrente continuo de noticias y conjeturas, lo cierto es que quien se deje llevar por él se perderá cada vez más. La acumulación de cifras no hace más que vaciar la mente de cualquier referencia. La ansiedad por poner números a la salud es una vía libre a la consternación y a la soledad.
Como es típico en un mundo secularizado, la ausencia de sacralidad se traduce en un empobrecimiento radical: una “liberación” no de las cadenas hipotéticas sino de la inteligencia de los principios, del propósito sustancial, de la posibilidad de resistir el mal. Ante las tragedias, la secularización no tiene respuestas verticales, sino únicamente cifras que se prestan a las más diversas interpretaciones. El hombre secularizado se descubre huérfano no solo de padre (de Dios padre y de cualquier paternidad), sino también de esperanza.
7. Durante siglos las epidemias, las carestías y las guerras se han considerado desgracias frente a las cuales cabía invocar el perdón y la ayuda del Cielo. El saber cristiano enseña que todo depende de Dios, directa o indirectamente, por voluntad positiva o permisiva. Dios quiere el bien, pero a veces tolera el mal. Y lo hace para conseguir un bien mayor. Nada escapa a la omnipotencia de Dios. Dios no obra solo a través de las leyes de la naturaleza o a través de cauces secundarios, sino que también puede intervenir milagrosamente contra y más allá de las causas naturales. En su búsqueda de una explicación profunda para las cuestiones más graves, la inteligencia (sin menospreciar los esfuerzos por estudiar las causas más próximas) no puede elevarse a lo Alto. Y a la voluntad no le queda otra que invocar la ayuda del Todopoderoso. No se trata solo de una petición de la fe, sino de una exigencia de la razón.
8. Antes las desgracias, lo Santos recurrieron a la penitencia y a la oración. Reconocieron en las calamidades las consecuencias de los pecados y de los vicios. Suplicaron la intervención del Altísimo, rogaron la intercesión de la Virgen. Sin embargo, hoy en día los eclesiásticos no llaman a la conversión, sino a la asimilación de las ideologías predominantes. Hasta el punto de tomar decisiones que, lejos de ser muestra de arrepentimiento, impiden incluso el acceso a las iglesias.


Comité Promotor de los Encuentros Tradicionalistas de Civitella del Tronto

Pasa el ángel exterminador (2): Los profetas de la oscuridad

Pasa el ángel exterminador (2): Los profetas de la oscuridad

 
Alerta Digital

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- Uno de los pasatiempos más conocidos de muchas generaciones es aquel que consiste en la búsqueda de objetos o escenas escondidos dentro de un dibujo, en el cual aparecían camuflados en base a introducirlos de manera que sus rasgos se confundieran dentro del diseño global. Es un juego de adivinanza, de intriga y misterio, que exige altas capacidades de observación y concentración, y, sobre todo, de una atención minuciosa a todos los detalles del dibujo, porque precisamente todo el cuadro ha sido pintado con el propósito de esconder el verdadero dibujo que hay dentro de él.

Este juego puede servirnos como estrategia perfecta para investigar qué plan, qué diseño oculto e inconfesable se esconde bajo la pandemia del coronavirus, porque es de todo punto evidente que un fenómeno tan apocalíptico tiene que responder a un proyecto de fondo, diseñado por la plutocracia globalista que pretende llevar al mundo a las barrancas del NOM, en la intuición de que un fenómeno global de esta magnitud tiene forzosamente que orientarse a un dibujo asimismo global.
Les invito a participar en este juego, para descubrir cuál es el blanco hacia el que apuntan todos los hechos que conforman esta epidemia.
Sin embargo, no es del todo punto exacto afirmar que el dibujo final está oculto, escondido bajo siete llaves y bajo incontables velos de misterio, en mazmorras carbonarias… No, ni mucho menos, ya que la casta luciferina que marionetea el mundo no tiene ya ningún reparo y ningún tapujo en declarar abiertamente sus malvados propósitos, en la confianza absoluta de que las masas de borregomatrix que han lobotomizado durante tanto tiempo no van a entender nada ni de lo que digan ni de lo que hagan los prebostes que dirigen sus vidas hacia el despeñadero.
Oigamos, por ejemplo, al jefe supremo del NOM, al ultramegaconspirador David Rockefeller, fallecido hace poco, que decía estas palabras memorables en una cena con embajadores la ONU ―creada bajo su auspicio, hasta el punto de que incluso cedió en la Gran Manzana el solar para que levantaran allí el edificio que la alberga―: «Estamos al borde de una transformación global: todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial». ¿Gran crisis?: voilá, aquí la tenemos ya.
En otra ocasión, el mandarín supremo del maligno contubernio del NOM precisó con más detalle lo que entiende por Nuevo Orden Mundial: «De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional, que se ha practicado durante siglos en el pasado, por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales».
Otro eximio representante del NOM es Abraham Ben Eleazar ―es decir, un tal Henry Kissinger―, otro judío de origen alemán, quien explicó sin ningún disimulo cómo la plutocracia mundialista pretende conseguir tan siniestro objetivo: «La sociedad será dominada por una elite de personas libres de valores tradicionales que no dudarán en realizar sus objetivos mediante técnicas depuradas con las que influirán en el comportamiento del pueblo y controlarán con todo detalle a la sociedad, hasta el punto que llegará a ser posible ejercer una vigilancia casi permanente sobre cada uno de los ciudadanos del planeta». En otro momento dijo: «Esta élite buscará todos los medios para lograr sus fines políticos, tales como las nuevas técnicas para influenciar el comportamiento de las masas, así como para lograr el control y la sumisión de la sociedad». Ni siquiera George Orwell, autor de la terrorífica novela «1984», lo hubiera expresado mejor.
«Una gran crisis»… «Técnicas depuradas»… «Control con todo detalle de la sociedad»… «Vigilancia casi permanente»… «Usará todos los medios»… «Control y sumisión de la sociedad»… Con estas frases podría describirse perfectamente el perverso plan que subyace bajo la crisis pandémica que estamos viviendo, que responde a la perfección a esta estrategia.
Durante todo el tiempo que llevo investigando el fatídico NOM, junto a la náusea que siento ante su perversidad, no puedo por menos de sentir pasmo y perplejidad ante la meticulosidad con la que llevan a cabo sus conspiraciones, destacando en especial el fabuloso don de profecía que tienen sus prebostes, capaces de anticipar el futuro de una manera portentosa, justamente porque son ellos quienes lo diseñan, ya que, de no ser así, sus vaticinios perfectos habría que atribuirlos a un gigantesco cúmulo de casualidades, a una suerte increíble que hace que los hechos que suceden en el mundo se ajusten perfectamente a sus planes.
Pero, para profecías, nada mejor que recurrir al megamillonario Bill Gates, obsesionado ―como buen globalista― con el control de la población, objetivo prístino que se esconde bajo su Fundación, maquillada como «filantrópica». Sobre este punto, hay que recordar que el cofundador de Microsoft es nieto del abogado William H. Gates I, miembro destacado de la sociedad Eugenésica americana, que participó en el año 1927 en la realización de una conferencia mundial de población, cuya principal promotora fue Margaret Sanger, fundadora de la IPPF ―International Planned Parenthood Foundation, la mayor internacional del aborto en la actualidad, del cual fue directivo el padre de Bill―. Por ese entonces, como propósito declarado, las sociedades de eugenesia de Estados Unidos e Inglaterra procuraban la esterilización de las «personas manchadas por su origen» o de «poco valor cívico» ―enfermos, latinos, negros, indígenas, católicos―.
Gates lleva unos años prediciendo la explosión en el mundo de una pandemia viral grave, lo cual, en una persona deseosa de reducir la población mundial, y comprometida en una red de empresas centradas en la fabricación de vacunas, transgénicos, y agroquímicos, resulta de lo más sospechoso.
Por ejemplo, presten atención a lo que este multiconspirador «filantrópico» discurseaba en la Conferencia de Seguridad en Munich, celebrada en 2017:
«También es cierto que la próxima epidemia podría originarse en la pantalla de la computadora de un intento terrorista de usar ingeniería genética para crear una versión sintética del virus de la viruela. . . o una cepa súper contagiosa y mortal de la gripe.
[…] Ya sea que ocurra por un capricho de la naturaleza o de la mano de un terrorista, los epidemiólogos dicen que un patógeno en el aire que se mueve rápidamente podría matar a más de 30 millones de personas en menos de un año. Y dicen que existe una probabilidad razonable de que el mundo experimente un brote en los próximos 10-15 años».
No fue ésta la primera vez que vaticinó una pandemia mundial, pues ya había incidido en el mismo tema en el 2015, diciendo que la verdadera amenaza para la humanidad no son las armas nucleares, sino los virus». Lo diré en dos palabras: im-presionante. Y, si se tiene en cuenta que Gates es el propietario de la patente del COVID-19, el resultado final es francamente alucinante.
Las tremendas e imposibles «casualidades» que se han dado en esa pandemia constituyen una portentosa sucesión de milagros, si realmente creemos que se deben al azar.
Y aquí van otros profetas: el novelista Dean Koontz, en su novela The Eyes of Darkness ―Los ojos de la oscuridad―, predijo en 1981 el empleo contra China de un arma biológica denominada Wuhan-400 (¡!), o el creador de juegos de rol Steve Jackson ―Illuminati, the game of conspiracy,1982-90―. Todo induce a pensar que alguien más que Jackson leyó la novela y la tomó como modelo y coartada.
Aparte de los jueguecitos, en los últimos años se han realizado sospechosos simulacros con pandemias, diseñando escenarios sumamente parecidos al que estamos sufriendo ahora. Por ejemplo, la Fundación Rockefeller diseño en 2010 un hipotético escenario de epidemia de virus en China, con un estado de sitio similar al actual, simulación en la que destacaba con luz propia un ejercicio llamado Lock Step ―«encerrona»―, que remitía a la «cuarentena» que aparecía en el anteriormente citado juego de rol de Steve Jackson. Y, como afirmamos en el artículo anterior, en octubre de 2019 se realizó otro simulacro de pandemia, conocido como Event 201, que tan bien planteada un escenario de pandemia viral en China.
Por cierto, en esas mismas fechas se dio otra enorme casualidad, pues resulta que del 18 al 27 de octubre tuvieron lugar los Juegos Mundiales Militares… ¿Dónde?: pues en Wuhan.
En el transcurso de los Juegos, varios estadounidenses fueron hospitalizados por «una extraña neumonía». Basándose en este hecho, el doctor Zhong Nanshan, jefe de la Comisión Nacional de Salud de China, que ha dirigido la lucha contra la enfermedad, afirmó el 27 de febrero que «la infección se detectó por primera vez en China, pero el virus puede no haberse originado en China».
Abundando más en esta teoría, el 11 de marzo Robert Redfield, director de Control y la Prevención sanitaria en EE.UU, declaró al Congreso de EE.UU que algunas muertes por gripe en EE.UU antes del inicio de la pandemia fueron identificadas más tarde como casos provocados por el coronavirus.
Estas «performances» donde un puñado de locos juegan a un «monopoly» mortal tenían un claro antecedente en un brote viral desarrollado en el gigante asiático a partir de febrero de 2003, conocido como SARS-CoV, nombre de un coronavirus productor de lo que se conoce como síndrome respiratorio agudo grave ―en inglés: Severe Acute Respiratory Syndrome, SARS―.
Iniciado en China ―vaya, vaya― produjo un total de poco más de 8.000 personas infectadas en todo el mundo, de las que fallecieron 734, lo cual arroja una mortalidad cercana al 10%, mientras que la del coronavirus actual es solamente de un 2%. Gran interrogante el saber por qué aquel brote fue rápidamente controlado, a pesar de ser más grave que el que padecemos en la actualidad, y más cuando se tiene en cuenta la circunstancia de que el COVID-19 viene a ser una variación ―mutación―del SARS, con la particularidad de que es más «inteligente» a la hora de reproducirse en las células que infecta, de ahí la facilidad de su contagio.
Wuhan es un emporio industrial que reúne laboratorios biológicos de experimentación molecular y bacteriológica para farmacias. ¿Quién es el accionista principal del laboratorio biológico llamado Wuxi App Tec ―puesto en funcionamiento en 2003 tras la epidemia del SARS―?: George Soros (sic)
Y ojo al dato, porque estos laboratorios biotecnológicos se encuentran en Wuhan en la calle Gaoxin Road East Lake. ¿Número?… pues el ¡666! Esto marcha.
Este laboratorio era el preferido de los virólogos de todo el mundo, colaborando con EEUU, Canadá, Francia e Inglaterra.
Como se ve, Wuhan es una ciudad donde suceden muchas cosas… y, para rematar todo este cúmulo de casualidades, resulta que también ha sido la primera ciudad china en implementar la letal tecnología 5G, que, entre otros muchos efectos nocivos, produce un debilitamiento del sistema inmunológico, con lo cual disminuye la capacidad humana de defenderse de agentes patógenos.
¿Saben cuál ha sido otra ciudad machacada por el vieus que también cuenta con la tecnología 5G?: ¡Milán!
En 1965 se fecha la primera aparición de un coronavirus. El COVID-19 tiene como base al patógeno chino QX, cuya patente nº 10130701 le fue otorgada por EE.UU en 2015 al Instituto de Pirbright ―Reino Unido, financiado por… Bill Gates―. Con posterioridad, la OMS autorizó la transferencia de dicha patente al laboratorio de Wuhan para investigación de fármacos.
La hipótesis descabellada de que la infección por el coronavirus tuvo lugar en un mercado chino de alimentos exóticos ha sido ya descartada incluso por la mundialista OMS. ¿Qué ocurrió entonces? ¿Qué se escapó de sus celdas de seguridad? ¿Otra casualidad?
Una corriente que gana cada vez más adeptos es la de los científicos que afirman que es un producto de bioingeniería, utilizado como arma biológica de guerra contra China, como afirman Francis Boyle y Jeff Brown, dos eminencias en este campo.
Siguiendo con las casualidades, es epatante comprobar que en China se aprobó el 20 de junio del año pasado una ley de vacunación obligatoria, que entró en vigor el 1 de diciembre, cuando ya se habían detectado casos de pandemia desde mediados de noviembre. También llama la atención que china tuviera ya preparados 14 hospitales con un total de 12000 camas, hospitales que fueron construidos en un plis plas, en un abrir y cerrar de ojos. Y también hemos de resaltar que parece ser que los chinos ya tienen la vacuna del coronavirus, en un tiempo de record Guinness.
A la luz de estos hechos, se va perfilando el verdadero dibujo que se esconde tras la pandemia del coronavirus, dibujo que seguiremos descubriendo en el próximo artículo.

MUY FUERTE: LOS MÉDICOS ELEGIRÁN A QUIÉN INGRESAR EN LA UCI SEGÚN SU ESPERANZA DE VIDA


MUY FUERTE: LOS MÉDICOS ELEGIRÁN A QUIÉN INGRESAR EN LA UCI SEGÚN SU ESPERANZA DE VIDA
20 marzo, 2020


Ya se puede decir abiertamente que este gobierno mata. Han tenido dos meses para dotar a los hospitales de material y mascarillas, ventiladores, y el conjunto de herramientas y profesionales que se necesitan. No lo han hecho, y ahora pretenden una sucia maniobra de distracción haciendo lo que saben hacer: manipular una sociedad sociedad ignorante, que es la que les continuará votando. Y esto aún habiendo puesto la vida de sus seres queridos en peligro, en algunos casos habiendo provocado si contagio y muerte a raíz de las manifestaciones del 8M.

La idea genial del sistema es haber elaborado un protocolo (que podríamos clasificar de eugenésico) que establece los criterios para decidir si se ingresa a un paciente o no en caso de falta de camas de Cuidados Intensivos. Se valorará el ingreso de personas con «expectativas de vida de menos de dos años».

El documento de recomendaciones UCI y Covid-19 que ha elaborado el Grupo de Trabajo de Bioética de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc), dice:


Ante situaciones de crisis como la que vive España con la enfermedad Covid-19 y en un contexto de recursos limitados, ]las personas con más posibilidades de sobrevivir deben tener prioridad para ser ingresadas en las unidades de cuidados intensivos (UCI). «Admitir un ingreso puede implicar denegar otro a otra persona que puede beneficiarse más, de forma que hay que evitar el criterio primero en llegar, primero en ingresar».


Eso implica literalmente «no ingresar a personas en las que se prevé un beneficio mínimo (como situaciones de fracaso multiorgánico, riesgo de muerte calculado por escalas de gravedad elevado o condiciones de fragilidad avanzada…)» y, además, «valorar cuidadosamente el beneficio de ingreso de pacientes con expectativa de vida inferior a dos años». En definitiva, ante dos enfermos con un cuadro similar, hay que dar prioridad al que ofrezca una mayor esperanza de vida con calidad.
El protocolo añade que en el caso de personas mayores un factor a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de su ingreso es la «supervivencia libre de discapacidad, por encima de la supervivencia aislada». Es decir, no sólo que sobreviva, sino en qué condiciones. Para rematar con este manual de “eutanasia programada”, se dice incluso tener en cuenta algo tan etéreo como «el valor social de la persona». (más vale salvar un banquero que a un pobre, por ejemplo).


https://somatemps.me/2020/03/20/muy-...ranza-de-vida/

domingo, 22 de marzo de 2020

Cruda realidad / Nada volverá a ser igual: 7 bajas muy probables de la pandemia

Cruda realidad / Nada volverá a ser igual: 7 bajas muy probables de la pandemia

El globalismo, la Unión Europea, la educación, el trabajo, los viajes, la sociabilidad y el libre comercio internacional, bajas de la pandemia de coronavirus. Esta peste va a ser, sobre todo y con toda probabilidad, una 'división de aguas', un punto de inflexión en la deriva del mundo entero.

Imagen referencial.
Imagen referencial.
Decíamos ayer que la pandemia que nos azota -o, mejor, la cuarentena a la que nos tiene sometidos- tiene sus ventajas o, al menos, sus cosas aprovechables desde el punto de vista personal. Pero esta peste va a ser, sobre todo y con toda probabilidad, una ‘división de aguas’, un punto de inflexión en la deriva del mundo entero.
Contemos las bajas que habrá que contabilizar cuando termine esta guerra:
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
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1.- El globalismo. Nos hemos referido ya a él, pero es que está siendo muy evidente. Está muy bien ese mundo sin fronteras que nos han querido vender y que nos hemos tragado a medias, pero ha sido ver aparecer el coronachán por el horizonte y cerrar las fronteras a cal y canto. Incluso cancelas vuelos, volviendo a antes incluso de que empezara el globalismo como movimiento en serio.
No solo es práctico: es psicológicamente automático. En una verdadera crisis es cuando uno empieza a hacer serios distingos -¿discriminación?- entre los nuestros y los otros. Lo pequeño es hermoso, y en los balcones se aplaudía a España, no a la Unión Europea.
2.- Y hablando de la UE, esa es otra baja inevitable. Su mito, al menos. No digo que vayamos a renunciar inmediatamente al mercado único y todo eso. Pero la Europa patria común que nos estaban preparando a velocidad de crucero ha demostrado ser una ilusión. A Italia y a España ya le han dicho que no van a poder ayudarnos, y ha sido China -¡China!- la que está regalando material sanitario al Estado italiano. Ahí va la cacareada solidaridad europea. Ya puede Esteban González Pons cantar el Auld Lang Syne las veces que quiera, que eso tiene difícil remedio, con el Espacio Schengen convertido en un recuerdo.
¡Bienvenidos al ‘homeschooling’ impuesto a la fuerza, quién lo iba a decir, por un Gobierno de izquierdas!
3.- La educación como la conocemos. ¿Qué es, exactamente, lo que estamos pagando, si esta crisis está demostrando que se puede impartir igual a través de la red? ¡Bienvenidos al ‘homeschooling’ impuesto a la fuerza, quién lo iba a decir, por un Gobierno de izquierdas! Cuando las aguas vuelvan a su cauce, va a ser difícil olvidar todo esto, y regresar a un modelo de enseñanza que finge que las comunicaciones no se han actualizado desde el siglo XV.
4.- Y quien dice la educación, dice el trabajo. Uno no puede cultivar el campo, poner ladrillos o arreglar tuberías online. Pero es que en nuestro siglo, la mayoría de los empleos no son de este tipo, son más bien de un tipo que permite perfectamente hacerlo desde casa, ahorrando muchísimo dinero -el empleado y la empresa- y con la posibilidad de pasar más tiempo en familia. Uno de mis hijos no hace más que tener reuniones con sus jefes y compañeros sin problemas, trabajar, negociar con clientes… Todo. Eso también es algo difícil de olvidar cuando las cosas vuelvan a la normalidad.
5.- Viajes. Se va a viajar menos. De entrada, vamos a ser significativamente más pobres, con toda probabilidad. Por otra parte, lo que hemos dicho antes para el empleo y la educación vale para muchas otras cosas, y todo lo que se pueda hacer online se hará online, ahorrando tiempo, dinero y ese CO2 que echamos continuamente a la atmósfera aunque solo pueda verlo Greta Thunberg.
Cuando vienen mal dadas, poder contar con alguien con absoluta confianza puede significar la diferencia entre la vida y la muerte
6.- Sociabilidad. Eso del ‘distanciamiento social’ impuesto por las autoridades sanitarias nos va ayudar muchísimo a distinguir qué personas nos son imprescindibles -pareja, familia, ese puñado siempre reducido de amigos que merecen ese nombre- y en esas nos vamos a centrar, ahondando en las relaciones y apoyándonos más en ellas. Cuando vienen mal dadas, poder contar con alguien con absoluta confianza puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
7.- Libre comercio internacional. No, no va a desaparecer, pero va a dejar de ser el tótem inviolable que es hoy. No dudo de que sea el sistema económico más eficaz para aumentar la riqueza, pero es que nos vamos a dar cuenta de que hay otros criterios, además del económico. El estratégico, por ejemplo. Estados Unidos, por citar un caso obvio, se está dando cuenta ahora mismo de que apenas produce nada en industria sanitaria y todo se lo compra a China, que se le está poniendo cara de enemigo y podría sacarles los higadillos a cuenta de la necesidad. Hay cosas que compensa sobradamente producir en casa, aunque resulte algo más caro, que nunca se sabe. Desmantelar la industria, nos iremos dando cuenta, no fue la mejor idea.

sábado, 21 de marzo de 2020

Illa y Simón.Dimisión. Cronología de un desastre


Haciendo un Mundo Mejor <estamos@haciendounmundomejor.org>
Para:Rafael Enríquez
sáb., 21 mar. a las 14:43

Rafael

En los 50 días transcurridos desde que compareció para explicar el primer caso diagnosticado en España, el de un turista alemán de turismo en La Gomera, Fernando Simón, el epidemiólogo tras el cual se ha parapetado Pedro Sánchez para protegerse, ha hecho una decena de pronósticos equivocados que ha llevado a errores graves en la estrategia para combatir al virus chino. 

Dichos errores de juicio y las correspondientes medidas para afrontar la epidemia han llevado a que en la actualidad la situación esté descontrolada. Más de mil compatriotas han fallecido y la economía está virtualmente paralizada, lo cual está llevando a una sangría de cientos de miles de empleos y miles de millones de euros en pérdidas para empresas y autónomos, al tiempo que está disparando el gasto público en subsidios para tratar de paliar los efectos de la recesión ocasionada por la deficiente gestión de la pandemia del virus chino. 

Los errores de juicio y de diagnóstico han causado unos daños irreparables tanto en vidas humanas como en términos económicos.

Esos errores no pueden quedar impunes y deben depurarse las responsabilidades políticas y también las penales en que hayan podido incurrir.

Pide la dimisión del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón y del Ministro de Sanidad, el nacionalista catalán, Salvador Illa.

Aquí te resumimos la cronología del desastre:

31/01/2020 




"Parece que la epidemia tiene posibilidades de empezar a remitir. Nosotros creemos que España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado. Esperemos que no haya transmisión local. Si la hay, será transmisión muy limitada y muy controlada. Pero España tiene que trabajar en todos los escenarios posibles".

9/02/2020 




Se registró un segundo caso en Mallorca, el de un ciudadano británico que había estado en contacto con una persona infectada en Francia. Simón compareció y anunció: "En estos momentos, el nivel de riesgo de España es relativamente bajo. No hay ninguna razón para alarmarse, está controlado".

13/02/2020

Fallece en Valencia la primera víctima española, aunque no se supo hasta el 5 de marzo. Supuestamente había muerto de una neumonía, pero las pruebas que se le realizaron tras morir confirmaron que tenía el virus Covid-19.

23/02/2020

Tras el fallecimiento de dos personas en Italia y el aislamiento de 50.000 en el norte del país, el responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias: "En España ni hay virus ni se está transmitiendo la enfermedad". A esas alturas el virus ya circulaba por España sin ser detectado. 

28/02/2020

Son ya 41 los infectados infectados y lo que es peor: se había notificado el primer contagio local en Sevilla. Simón siguió en sus trece: "No hay ninguna razón para cambiar de escenario porque el riesgo está perfectamente delimitado, no es un riesgo poblacional". Y añadió: "La contención está funcionando".

29/02/2020

No veía "motivos por el momento para suspender eventos o celebraciones como las Fallas". Sin embargo, la fiesta por antonomasia de Valencia quedó aplazada sine die este martes por la noche. 

02/03/2020

Con más de un centenar de casos diagnosticados: "No debería ser un problema grave celebrar eventos multitudinarios. Suspender actos supondría que el virus circula sin control por nuestro país. Es una situación que hay que valorar con cuidado y aplicar si va a tener un efecto real o no. Hay medidas que a veces son más efectistas que efectivas".

04/03/2020

Italia decide cerrar sus colegios y universidades. Le preguntaron a Simón si la medida podría acabar implementándose en España y respondió: "Cerrar colegios no reduciría riesgos, sino que los aumentaría". A estas alturas la Comunidad de Madrid y La Rioja han cerrado los suyos, y tampoco los niños de Vitoria están yendo a clase desde el martes. 

05/03/2020

"Si nuestros hospitales son capaces de soportar la presión que todos los años le genera la gripe, si se mantienen los mismos sistemas de contingencia, los hospitales serán capaces de soportarlo". 

07/03/2020

El día antes del aquelarre feminista: «Si mi hijo me pregunta si puede ir a la manifestación del 8-M le diré que haga lo que quiera»

08/03/2020

La Comunidad de Madrid ya le había trasladado que el número de contagios se había disparado de forma exponencial pero siguió manteniendo que el coronavirus estaba baja control y hasta justificando las manifestaciones del 8-M: "Es una convocatoria para nacionales en la que en principio participan nacionales, pero no quiere decir que no haya extranjeros ni tampoco algunos de alguna zona de riesgo, pero no es una afluencia masiva de personas de zonas de riesgo". 

Nuestros muertos merecen un respecto, nuestros muertos merecen justicia.


Pide la dimisión del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón y del Ministro de Sanidad, el nacionalista catalán, Salvador Illa.

El economista Roberto Centeno calcula que el coronavirus terminará provocando en España 300.000 muertos y 30 millones de infectados


El economista Roberto Centeno calcula que el coronavirus terminará provocando en España 300.000 muertos y 30 millones de infectados
(Alerta digital)
Por Roberto Centeno.- La auténtica negligencia criminal con la que el gobierno sin Patria y sin Dios del guerracivilista Sánchez y sus secuaces comunistas y separatistas, aparte de que acabará produciendo 30 millones de infectados y 300.000 muertos, más que en toda la Guerra Civil, nos llevará a un caos económico sin precedentes y muy superior al de 2008. Los sectores más afectados serán el turístico, las pymes y los autónomos, y los pequeños negocios desde el pequeño comercio, los bares y restaurantes para los cuales el estado de alarma tendrá consecuencias devastadoras.

El viernes pasado en el Consejo de Ministros, un Iglesias enloquecido ejerciendo de lo que es, un revolucionario que trata de dinamitar el Estado desde dentro, por aprovechar una emergencia sanitaria como jamás se había conocido desde las pestes medievales, para dar un golpe de Estado comunista, ante un Sánchez acobardado, golpe que se iniciaría con la la nacionalización de la sanidad privada que es el 65% del total, y sustitución de los actuales gestores por comisarios políticos sociocomunistas analfabetos, así como la toma de control de los medios de comunicación. Un dislate que solo la firme oposición de la vicepresidenta Calviño, que amenazó con dimitir, consiguió aplazar que no frenar, después de un tenso debate de 7 horas. Como decía Alfonso Guerra el gobierno con los comunistas acabará en drama.
El resultado fue una presentación de Sánchez de pura palabrería con pretensiones grandilocuentes y cara de funeral, mientras que las medidas económicas, lo mas importante de todo, quedaron aplazadas al Martes 17, mientras millones de trabajadores y trabajadoras se han quedado sin empleo, y nadie sabe quien ni cuando se pagarán sus sueldos, y eso es sencillamente inaceptable.Y el numerito de falsa autoridad del guerra civilista y traidor Sánchez, quedará en agua de borrajas, ya que tanto el nazi Torra como el separatista Urkullu, han dicho que no lo acatarán, y es obvio que este felón a quien solo le interesa el poder, mirará para otro lado en lugar de meter en la cárcel a estos dos miserables, y que es a lo que le obliga la declaración del estado de alarma.
De momento este gran felón ha excluido la intervención de la Unidad Militar de Emergencias, del País Vasco, que es la segunda zona con más infectados después de Madrid gracias al 8M, y de Cataluña que es la tercera. Y la Guardia Civil y la Policía Nacional probablemente también quedaran excluidas, lo que de confirmarse sería de una infamia sin nombre. “El coronavirus no entiende de fronteras”, diría este canalla en su campanudo discurso, y se le olvidó decir, “excepto en Cataluña y el País Vasco”.
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Y mientras tanto la pandemia sigue creciendo exponencialmente. Este miércoles había 624 muertos y más de 13.900 casos confirmados, de los que 5.637 solo en Madrid que el 8M, el día de la manifestación de las feminazis era solo de 202, cuando las sectarias descerebradas coreaban a gritos la memez de las Sras de Sánchez e Iglesias “Madrid será la tumba del fascismo” , como si estuviéramos en 1936, y la única tumba iba a ser la suya, contagiándose a millares. Pero lo grave esta por venir, porque el crecimiento es exponencial, y el domingo próximo estaremos en 35.000 infectados y 1.500 muertos. Y la cifra suma y sigue.

Pero centrándonos en el caos económico que se avecina, la situación de la economía era ya desastrosa, y el cálculo del grupo de profesores y economistas independientes, a pesar de las mentiras del gobierno avaladas por el Banco de España y por la AIReF, cuyos responsables respectivos han cambiado poder por infamia , nos daba un crecimiento cero para 2020 y un incremento del paro de 300.000 personas. Sin embargo el brote de coronavirus ha convertido nuestras previsiones en ciencia ficción, pues estamos ante la peor crisis nunca imaginada, y a día de hoy estimamos una caída del PIB entre el 8 y el 10% y un incremento del paro entre 1,5 y 2 millones de trabajadores.
Solo el sector turístico, que esta ya perdido para todo el año y que supone el 15% del PIB y 2,8 millones de empleos, si estimamos la pérdida en un tercio, llevaría la caída del PIB al -5%, y el desempleo a casi un millón de personas. Y si en vez de un tercio se pierde la mitad, estaríamos hablando de una caída del PIB del – 7,5% y del empleo en 1,5 millones de personas solo por esta causa. Pero es que además, decenas de miles de PYMES y cientos de miles de autónomos, que constituyen el 90% del tejido productivo y que han visto caer en picado su facturación, están en riesgo cierto, de desaparecer sino se toman la medidas, no solo adecuadas, sino que produzcan efectos inmediatos, ya que una vez muertas nada ni nadie las va a resucitar, medidas que no se van a tomar por lo que se conoce de las intenciones de este gobierno de ineptos, guerra civilistas y traidores.
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Y esta necesidad imperios de inmediatez, solo puede conseguirse con la adopción de medidas radicales. La primera, al igual que se ha hecho en Alemania, la creación de una red de seguridad que impida a las pymes quebrar o despedir empleados, red que no puede ser otra que el poner en marcha en forma inmediata de un programa de avales sin limites por parte del Estado. La segunda, los ciudadanos debemos a Hacienda en todo momento dinero de impuestos, en España mas de 17.000 millones de euros de media mensual, pues bien durante todo el tiempo que dure el estado de alarma, la Agencia Tributaria deberá dejar de cobrar impuestos por cualquier vía, unos 8.500 si dura 15 días y algo mas de 17.000 si dura un mes. Como complemento a esta medida drástica y urgente, cuya finalidad es el incrementar de forma inmediata la renta disponible de las familias, se eliminarán durante tres meses todos los impuestos sobre las nóminas, desde el IRPF a cuenta a las cuotas de la Seguridad Social.
Adicionalmente deben tomarse medidas para garantizar sin límite, puesto que están avaladas por el Estado, la liquidez necesaria a las empresas, pero esto ya lo ha hecho el BCE, que ha puesto en marcha un amplio plan de incremento de la liquidez a todo el sistema bancario de la Eurozona. Finalmente, debe darse la mayor flexibilidad a los despidos, para no cargar con costes desproporcionados a las empresas que están perdiendo facturación a chorros, y derogar al menos la última subida del SMI. Nada de esto va a ser realizado por esta chusma de izquierdistas radicales y comunistas bolivarianos que nos desgobierna, así que prepárense para una crisis económica y social mucho mas larga y profunda que la del 2008.

viernes, 20 de marzo de 2020

Lo normal era esto

Lo normal era esto

Nos habíamos olvidado de que este es el estado natural de la sociedad. En algún momento nos hemos creído que el bienestar, la libertad, la seguridad y la alegría eran lo normal, la base sobre la que construir, algo asegurado que apenas tiene valor. Nos hemos creído que la prosperidad era el mínimo exigible, que tenemos derecho a Instagram, a un móvil, a una renta garantizada; que es normal tener seguridad social, pensiones, una biblioteca gratuita en cada esquina, internet en cada casa, hospitales en cada pueblo, una farmacia completa y gratuita en cada cocina. Nos hemos acostumbrado a que haya policías, militares, barrenderos, camiones de la basura y mataderos haciéndonos el trabajo sucio para que podamos ver Netflix y pedir comida a domicilio mientras nos quejamos de lo mal que va todo.
Nos hemos creído que la muerte no existe, que lo normal es vivir, disfrutar de una vida larga, segura, feliz, sana y próspera.
Nos hemos creído que la muerte no existe, que lo normal es vivir, disfrutar de una vida larga, segura, feliz
Nos hemos acostumbrado a que el problema sea que un varón te abra la puerta o te lance un piropo. Nos hemos tragado hasta el fondo que el gran problema de la sociedad occidental es garantizar que una mamarracha llegue a casa sola y borracha. No hemos pasado un problema real jamás y nos hemos creído que la vida es un fuego de campamento. No ha nacido un filósofo desde Wittgenstein. No hemos leído un libro serio y no conocemos la historia de la humanidad. De lo contrario, sabríamos que todo era una anomalía, que lo normal es esto, que lo normal es vivir en crisis, la vida en la frontera, la guerra, las Hambrunas, las epidemias, las malas cosechas, el miedo, los terremotos, los volcanes, los depredadores, tener enemigos, estar rodeados de hijos de puta y defendernos como podamos sin dejar de mirar al cielo ni un solo momento, sabiéndonos minúsculos e insignificantes. Esta es la historia de la humanidad, este ha sido el escenario de tus ancestros y ahora te toca a ti asumir que lo normal es el pánico y los problemas de verdad, no los que decimos tener para que nos garanticen la felicidad cuatro palurdos con el puño en alto. No, el piropo no es un problema. Tu felicidad tampoco es un problema para nadie. El único problema es que somos hombres, apenas eso. Frágiles, mortales, rosas.
No, el piropo no es un problema. Tu felicidad tampoco. El único problema es que somos hombres, apenas eso. Frágiles, mortales, rosas
Nos hemos acostumbrado a no tener responsabilidades, a la soberbia del fracasado, a la insoportable altanería del perdedor. Ya sabemos que tú no recibes órdenes de nadie, que la crítica es una forma de fascismo, y que nadie es quién para exigirte resultados. Y, claro, vienen las consecuencias: ahora no sabemos marcarnos una disciplina, no sabemos sufrir y va a ser hora de ir aprendiendo porque nos va a tocar mirarnos a la cara y compartir el último plato de macarrones con la persona esa que tienes a la izquierda y a la que estás pensando mandar a la mierda en cuanto esto termine. Nos va a tocar también fingir que no tenemos hambre para que puedan comer los pequeños. Esto es la vida y ahora vamos a descubrir de qué estamos hechos.
Nos hemos acostumbrado a no mirar a los ojos a la realidad, a la muerte, al pánico
Nos hemos acostumbrado a no mirar a los ojos a la realidad, a la muerte, al pánico. Nos hemos acostumbrado a no temblar ante cada gesto de amabilidad, ante el milagro de saberse vivo. Nos hemos acostumbrado a hacer el ridículo cada mañana diciendo chorradas en twitter, nos hemos creído dioses y vamos a ver caer Babel. Vamos a ver morir a seres queridos. Vamos también a ver caer a desconocidos por salvarnos la vida mientras jugamos a la play, fingimos que hacemos gimnasia y aplaudimos a la nada a las ocho y nunca de la tarde.
Lo repito: va a morir gente para que no mueras tú, y yo no sé si saldremos de esta, pero si lo hacemos, solo le pido a Dios no tener que ver nunca más la cara a los idiotas de los Goya. Creo que no pido demasiado.
Que Dios nos proteja.
© Magnífico Margarito. Blog de José F. Peláez
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