DE LAUDE SPANIAE
– SAN ISIDORO DE SEVILLA ( s. VI )
"Eres, oh España, la más hermosa de todas las tierras que se extienden del Occidente a la India; tierra bendita y siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos. Eres con pleno derecho la reina de todas las provincias, pues de ti reciben luz el Oriente y el Occidente. Tú, honra y prez de todo el Orbe; tú, la porción más ilustre del globo. En tu suelo campea alegre y florece con exuberancia la fecundidad gloriosa del pueblo godo.
La pródiga naturaleza te ha dotado de toda clase de frutos. Eres rica en vacas, llena de fuerza, alegre en mieses. Te vistes con espigas, recibes sombra de olivos, te ciñes con vides. Eres florida en tus campos, frondosa en tus montes, llena de pesca en tus playas. No hay en el mundo región mejor situada que tú; ni te tuesta de ardor el sol estivo, ni llega a aterirte el rigor del invierno, sino que, circundada por ambiente templado, eres con blandos céfiros regalada. Cuanto hay, pues, de fecundo en los campos, de precioso en los metales, de hermoso y útil en los animales, lo produces tú. Tus ríos no van en zaga a los más famosos del orbe habitado. Ni Alfeo iguala tus caballos, ni Clitumno tus boyadas; aunque el sagrado Alfeo, coronado de olímpicas palmas, dirija por los espacios sus veloces cuadrigas, y aunque Clitumno inmolara antiguamente en víctima capitolina, ingentes becerros. No ambicionas los espesos bosques de Etruria, ni admiras los plantíos de palmas de Holorco, ni envidias los carros alados, confiada en tus corceles. Eres fecunda por tus ríos; y graciosamente amarilla por tus torrentes auríferos, fuente de hermosa raza caballar. Tus vellones purpúreos dejan ruborizados a los de Tiro. En el interior de tus montes fulgura la piedra brillante, de jaspe y mármol, émula de los vivos colores del sol vecino. Eres, pues, Oh, España, rica de hombres y de piedras preciosas y púrpura, abundante en gobernadores y hombres de Estado; tan opulenta en la educación de los príncipes, como bienhadada en producirlos. Con razón puso en ti los ojos Roma, la cabeza del orbe; y aunque el valor romano vencedor, se desposó contigo, al fin el floreciente pueblo de los godos, después de haberte alcanzado, te arrebató y te armó, y goza de ti lleno de felicidad entre las regias ínfulas y en medio de abundantes riquezas"
El hidalgo de las palabras truncadas: Alabanza de España “De Laude Spaniae” San Isidoro de Sevilla.
Señora Celaá, escriba cien veces:
la Constitución reconoce la libertad
de educación
“Las familias pueden estar tranquilas” dijo la ministra Celaá que dos días antes negó
el derecho constitucional a la libertad de educación y amenazó a la concertada. Eran
solo “disquisiciones teóricas” se excusó; "una controversia exagerada alimentada
de manera artificial" añadió Celaá.

¿Globo sonda? No nos engañemos: el mensaje de la ministra de Educación no ha podido ser más tajante:
«De ninguna manera se puede decir que el derecho de los padres a escoger una enseñanza religiosa o
elegir centro educativo podrían ser parte de la libertad de enseñanza» que emana del artículo 27 de la
Constitución. La ministra ha desenterrado el hacha de guerra, al negar una obviedad como una casa
que los hijos son de los padres, no del Estado, y que el papel de éste en la educación es subsidiario.
No se puede considerar una “disquisición teórica” que la ministra haya lanzado ese mensaje en el
Congreso Nacional de Escuelas Católicas, y ante 2.000 representantes de tales centros. Ni un
a “controversia artificial” que el lobo, precisamente el lobo, enseñe las fauces ante Caperucita,
precisamente Caperucita.
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Muy acertado ha estado Alfonso Aguiló, presidente de la Confederación Española de Centros de
Enseñanza (CECE), con un razonamiento gráfico: “Es difícil hablar de libertad de educación sin pode
r elegir colegio; de la misma manera que no se puede hablar de libertad de prensa sin poder elegir
qué periódico comprar». El problema es que el Gobierno del PSOE pretende cargarse la demanda
social -esto es, el criterio que permite concertar cuando un aula tiene el mismo número de alumno
s que otras públicas de su entorno-. Pero si los centros no está sujetos a la demanda social, “lo están
al capricho de la Administración», como ha denunciado el secretario general de la Federación de
Sindicatos Independientes de Enseñanza.
La Carta Magna es muy clara al respecto. El artículo 27 proclama el derecho de todos a la educación
y reconoce la libertad de enseñanza y, por si fuera poco, incluye en el pack el derecho de los padres
a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus convicciones (27.3);
la libertad de creación de centros con ideario propio (27.6); y el mandato a los poderes públicos para
apoyar a los centros docentes que reúnan los requisitos establecidos por la ley (27.9). Y así lo ratifica
el Tribunal Constitucional en distintas sentencias.
La obsesión por controlar la educación es un clásico de los socialistas, más o menos explícito, incluso antes de juntarse con las amistades peligrosas
No estamos, por tanto, ante un lapsus de la ministra. Porque el PSOE siempre le ha tenido ganas a la
libertad de enseñanza. La obsesión por controlar la educación es un clásico de los socialistas, más
menos explícito, incluso antes de juntarse con las amistades peligrosas. Ya desde los tiempos de
Felipe González quisieron cambiar educación por adoctrinamiento y elaboraron una serie de leyes,
como la LOGSE de Rubalcaba, que se tradujeron en el desembarco del relativismo en las aulas,
la rebaja sistemática del nivel académico y la pérdida de la autoridad del docente.
Desde entonces no han perdido ocasión de tratar de imponer su catecismo ideológico, su libro rojo
en las aulas. Trufado primero de consignas marxistas, y ahora de consignas de género -es el signo de
los tiempos-. No importa, por poner un ejemplo, que el Constitucional haya avalado la pertinencia
de la separación por sexos. El PSOE va derecho contra la educación diferenciada -una consigna
típica del generismo-, por más que la evidencia pedagógica haya demostrado la relación de causa-efecto
entre educación diferenciada y rendimiento escolar, pues chicos y chicas no maduran
psicológicamente a la vez.
Paralelamente, los socialistas sometieron a chantaje económico a los colegios de religiosos, y ante
el complejo envite éstos terminaron cediendo parcialmente al soborno, perdiendo así independencia
frente al poder político. El PSOE reeditó entonces la decimonónica desamortización, pero no de
bienes materiales sino de un intangible tan estratégico como el conocimiento, entrando como un
elefante en una cacharrería en las aulas, saltándose a la torera la neutralidad del Estado, y cercenando
el derecho de los padres a elegir la educación de los hijos.
Si Sánchez consigue formar Gobierno, no tardará en sumarse a la ofensiva contra la titularidad de los templos de la Iglesia que Podemos ha estado amagando
Ahora lo hace de forma abierta y descarada, con la declaración de guerra de la ministra, convirtiendo
en papel mojado el artículo 27 de la Carta Magna. Nunca se habían atrevido a tanto, hasta ahora,
que Sánchez está obsesionado por no quedarse atrás en la carrera de radicalismo de su socio de la
ultraizquierda, una carrera en plan Thelma y Louise hacia el precipicio (y llevándonos a los españole
s a bordo). El PSOE ya incluye en su programa la eutanasia, y si consigue formar Gobierno, no
tardará en sumarse a la ofensiva contra la titularidad de los templos que Podemos ha estado amagando.
No parece que tenga el menor escrúpulo, quien a propósito de la exhumación de Franco ha dejado
claro que modificaría los acuerdos Iglesia-Estado.
Es verdad que en el PSOE ha habido históricamente una parcela moderada, más bien minoritaria, pero
moderada y sensata (de Julián Besteiro a Redondo Terreros, pasando por Francisco Vázquez, e
ntre otros), y respetuosa con la libertad. Pero la cabra marxista siempre ha tirado al monte, hasta
el extremo de convertir al Partido en títere de la antigua URSS (como ocurrió en los años 30, con
Largo Caballero o Juan Negrín). De ahí que resulte, por cierto, un tanto farisaico que vaya
presumiendo de limpieza de sangre democrática y dedicándose a ver las pajas en ojos ajenos
(como Vox), en lugar de las vigas en el propio.
Ese recelo por la libertad ya afloró con Felipe González, y se materializó con Zapatero, con la
ofensiva laicista y el intento de adoctrinar a los escolares con Educación por la Ciudadanía.
Ahora, al borde de un nuevo Frente Popular, con comunistas y separatistas, el PSOE se quita la
careta y asoma la patita totalitaria al negar un derecho constitucional tan básico como el de la
educación.
No sabemos si finalmente cuajará un Gobierno frentepopulista -crucemos los dedos-, y Sánchez
sacará a pasear por España al monstruo de Frankenstein. Lo que ya sabemos -por seguir con la
literatura de terror- es que en el estratégico frente educativo, Sánchez es al PSOE, lo que
Mr. Hyde al Dr. Jekyll.




