lunes, 9 de septiembre de 2019

EL HOLOCAUSTO DE HUANCHACO: QUÉ DIRÍAN SI ESTO LO HUBIESEN HECHO LOS ESPAÑOLES

EL HOLOCAUSTO DE HUANCHACO: QUÉ DIRÍAN SI ESTO LO HUBIESEN HECHO LOS ESPAÑOLES

 
 
 
 
 
 
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Abrieron el pecho y arrancaron el corazón a decenas de niños en un solo día

Esto es lo que dice la citada noticia del diario peruano La República: Ni en la más taquillera película de terror se ha visto una ceremonia tan espeluznante como la que ocurrió hace poco más de 500 años en los arenales que rodean el balneario de Huanchaco, en Trujillo. Aún estaba fresco el barro que dejó un aluvión provocado por un fenómeno de El Niño cuando decenas de niñas y niños fueron sacrificados de la manera más atroz: a cada uno le abrieron el pecho, separaron el esternón y le arrancaron el corazón. Lo mismo hicieron con decenas de llamas. Ataron sus patas antes de extraerles el corazón”.
Esa matanza se llevó a cabo “en un solo día. La fecha exacta jamás se conocerá, pero los análisis apuntan al período que existe entre los años 1400 a 1450, es decir, un siglo antes de la conquista española del Tawantinsuyo“.


Torre de calaveras en Tenochtitlán, con los restos de hombres, mujeres y niños víctimas de los sacrificios humanos en el Imperio azteca

domingo, 8 de septiembre de 2019

Retrato del facha


27 de agosto de 2019, Santa Mónica, San David Lewis, San Cesáreo de Arlés.
¡Hola, , buenos días!
El pasado viernes te hablaba de la inferioridad moral de la izquierda. Hoy te traigo algunas joyas que guardan relación con tal asunto. 
La primera es un compendio de ideas sobre las características del conservador, y no sé si te sentirás poco o muy identificado con esta propuesta, pero en lo que a mi concierne, pocas veces un facha se ha visto tan bien retratado.
Lo ha escrito el profesor Gregorio Luri, al que hemos traído al brief en más de una ocasión. Transcribo algunas de las 20 características conservadoras que define y te dejo enlazado al final de la cita el artículo completo: 
“El conservadurismo hoy es la heterodoxia. La ortodoxia esta okupada por la izquierda.
El conservador es un patriota sin adjetivos.
El conservador practica ese arte sutil de la distancia que es la ironía. La ortodoxia se toma a sí mismo demasiado en serio para permitirse este lujo.
El conservador concede una gran importancia al cristianismo porque, entre otras cosas, le permite distinguir entre Dios y el César.
El conservador no quiere irse de este mundo sin pagar.
El conservador comprende que las instituciones se justifican, ante todo, por nuestra incapacidad para vivir sin ellas.
El conservador está convencido de que España sólo es un problema para quienes dan por supuesta una Europa aproblemática.
El conservador ha firmado la paz con la historia de su patria.
Al conservador, una familia normalica le parece un chollo psicológico.
El conservador sabe que no hay que esperar a ser feliz para comenzar a ser virtuoso.
El conservador observa con reticencias el actual desprecio hacia las fronteras.
El conservador no tiene ningún interés por participar en la competición por la hegemonía moral internacional.
El conservador sabe que la moral, a diferencia de la política, no decepciona nunca.” (Conservador y con estos calores)
Tal vez no te sientas identificado con el término conservador”. Hay quien prefiere calificarse de centroderecha. Otros se llenan la boca con la cantinela de liberal y uno a veces se pregunta si es una tapadera o se trata tan solo de moda pasajera.
Están por fin los arrojados, los que desde la llegada de Vox reivindican el término facha. Y aun reconociendo que no les falta razón para asumir el insulto como desafío, no dejan de utilizar un término político bastante despreciable para definirse a sí mismos.
¿Conclusión? A unos y otros nos falta formación. Y no tanto formación política, que también, como formación a secas. O sea, el desolador panorama intelectual de la derecha española. (Casi tan penoso como el de la izquierda.) 
La segunda y enorme perla de hoy. El gran Nicolás Gómez Dávila, sabio, elegante, mordaz, radicalmente escéptico, políglota, erudito, brillante enemigo de la modernidad, crítico con la soberanía popular y defensor del latín en la Misa, es un filósofo que seguramente no habría podido vivir en la España de hoy. 
El choque del genio con la mediocridad tiene estas cosas, la última trata de destruir al primero y no ceja hasta conseguirlo, o hasta que aquel se concede el exilio.
Gómez Dávila se definió a sí mismo como reaccionario auténtico y para algunos de los que nos consideramos simplemente conservadores, es un faro brillante, esplendoroso:
“El mundo moderno no será castigado. Es el castigo.”
“La sociedad moderna no educa para vivir sino para servir.”
“El reaccionario escapa a las servidumbres de la historia, porque persigue en la selva humana la huella de pasos divinos.”
“Mientras más grande sea un país democrático más mediocres tienen que ser sus gobernantes: son elegidos por más gente.”
“Cada día resulta más fácil saber lo que debemos despreciar: lo que el moderno admira y el periodista elogia.”
“Para la defensa de la libertad basta un soldado; la igualdad, para imponerse, necesita un escuadrón de policías.”
“Mientras más graves sean los problemas, mayor es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos.”
“Para inducirnos a que las adoptemos, las ideas estúpidas alegan el inmenso público que las comparte.”
“El revolucionario es un individuo que no se atreve a robar solo.”
Si rotundos y enriquecedores son sus aforismos referidos a asuntos políticos (él los llamaba “escolios”), los que se refieren a otros aspectos de la vida se encuentran entre mis preferidos. Porque es lejos de la política, en la riquísima variedad de actividades a las que nuestra inteligencia y nuestras manos pueden aspirar, donde se expresa con mayor brillo la verdadera identidad conservadora:
“La vida debe parecerse a un salón de gente bien educada, donde todos se conocen pero donde nadie se abraza.”
Cómo ser reaccionario: clase práctica
Decía Gómez Dávila que las estupideces modernas son más irritantes que las antiguas, porque sus prosélitos pretenden justificarlas en nombre de la razón.” Al respecto, hete aquí la nueva moda “culta”, consistente en proclamar que los museos deben practicar en sus exposiciones el activismo político:
“El Consejo Internacional de Museos (ICOM) propone adoptar en su próxima asamblea general de Kioto (del 1 al 7 de septiembre) una definición de lo que tiene que ser un museo. La nueva descripción los considera ‘espacios democratizadores, inclusivos y polifónicos para el diálogo crítico’, que garantizan ‘la igualdad de derechos’ y contribuyen a ‘la dignidad humana, la justicia social y el bienestar planetario’.”  
Encarnando la esencia de uno de los escolios de Gómez Dávila sobre el arte moderno y sus practicantes (“Nuestra resistencia ante mucho artista moderno no proviene de lo insólito de sus obras, sino de la vetustez de sus propósitos”), la presidenta del Museo de Orsay (París) sostiene:
“Los museos no pueden ser un lugar aislado, dedicados solo al turismo o la contemplación estética. Deben ampararse de temáticas que estén en el corazón de la sociedad actual, con seriedad y sin oportunismo, pero también sin tener miedo a ser políticos.” (Los grandes museos se meten en política)
¿Cómo se concretan las temáticas que estén en el corazón de la sociedad actual? Pues tirando del carné del partido, como siempre en la izquierda: 
  1. El MOMA de Nueva York reivindica a creadores de los siete países de mayoría musulmana a los que apuntaba el travel ban de Donald Trump”.
  2. La Tate británica cuelga la bandera gay en su fachada.
Volvemos al maestro Gómez Dávila: 
“Cualquiera tiene derecho a ser estúpido, pero no a exigir que veneremos sus estupideces.”
La cita
Nicolás Gómez Dávila:
“Basta mirar al que nos insulta para sabernos vengados.”
Que el martes te resulte leve y aun ameno, para sobrellevar con mejor ánimo el diluvio de sandeces en el que vivimos sumergidos.
Y mañana, al hilo de la estupidez, la izquierda y lo conservador, hablamos de la conjura de los idiotas. ¡Si Dios quiere!

sábado, 7 de septiembre de 2019

Bergoglio se va a la guerra

  Bergoglio se va a la guerra 

El manifiesto

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Al condenar el soberanismo y asociarlo con la guerra y el nazismo, el papa Bergoglio lanzó una declaración de guerra mundial en nombre de la paz y los migrantes en el turbulento clima de agosto. No sólo excomulgó a Salvini y bendijo la santa alianza entre el Movimiento 5 Stelle y el  PD, como muchos han señalado, sino que atacó a todos los soberanistas del mundo, de Trump a Putin, del nacionalista indio Modi al católico Orban y al brasileño Bolsonaro, que dirige el país católico más poblado del mundo. No recuerdo una acusación política tan radical y explícita por parte de un papa, al menos en los últimos setenta años, con una comparación tan infame con el nazismo y la guerra. Para encontrar un precedente, debemos volver a la excomunión del papa Pío XII, en el verano de 1949, contra los comunistas. Pero el comunismo era un régimen totalitario y ateo en acción, perseguía a creyentes y disidentes, sofocaba la libertad en la sangre y en el gulag. Aquí estamos ante la excomunión de líderes y movimientos populares, democráticos y libremente elegidos que no han cometido ningún delito y no han hecho ninguna acción o declaración hostil a la fe, a la Iglesia y a los creyentes. Al excomulgarlos, Bergoglio lanzó una comparación imprudente extraída de la propaganda actual entre el soberanismo de hoy y el nazismo y la guerra de ayer y mañana. Sería como acusar de comunismo antioccidental o de complicidad con el fanatismo islámico a cualquiera que quiera traer a inmigrantes ilegales e imponer su bienvenida. Un infundado juicio de intenciones.
Además, cuántas guerras recientes se han librado en nombre de la paz y del Bien contra los poderes del mal; cuántas guerras pacifistas, cuántas exterminios humanitarios, cuántas bombas progresistas han caído sobre las poblaciones, cuántas invasiones para el Bien, cuántos malos tratos y cuánto rechazo democrático de los inmigrantes ilegales. Fue el democrático y pacifista Kennedy quien lideró la guerra en Vietnam y estuvo cerca de la guerra con la URSS en Cuba; y fue el Nixon "malo conservador" quien puso fin a la desafortunada guerra de Vietnam y habló con el comunismo chino.
Al declarar la guerra contra el soberanismo, Bergoglio ha cometido tres actos hostiles en uno: ha ofendido a los católicos que votan libremente a los "soberanistas" reduciéndolos a potenciales seguidores de Hitler y a enemigos de la humanidad y del cristianismo, erigiendo así un muro de odio y desprecio contra ellos; él, que había dicho que quería derribar todos los muros, ha erigido uno, gigantesco, insuperable. Además ha colocado a la Iglesia en un frente político junto a movimientos, gobiernos y organismos laicistas, ateos, masónicos, de izquierdas o proislámicos, opuestos en cualquier caso al cristianismo y a sus valores, a la civilización católica y a la familia cristiana. Y se ha puesto al lado de la Europa anticristiana de los eurócratas, del establishment laicista y del peor capitalismo financiero, en contradicción también con su populismo cristiano-tercermundista. Además, Bergoglio aún no nos ha dicho cuál era su relación con la dictadura argentina cuando era un prelado influyente en su país.
Los católicos berloglianos han protestado con ira y desprecio (pero siempre en nombre de la caridad) contra quienes plantean estas objeciones al papa, acusándolos de insolencia. Es ridículo que estos católicos progresistas recurran al dogma de la infalibilidad del papa y se refugien tras el principio de autoridad que pisotearon hasta ayer, digamos hasta el papa Ratzinger.
El problema es el inverso: no son los que critican las declaraciones políticas de Bergoglio quienes se colocan por encima del papa, sino que es Bergoglio quien desciende por debajo de su papel como papa, hasta el punto de utilizar instrumentos de propaganda políticos y mediáticos de izquierdas con los que se acusa de nazismo a cualquiera que no piense como ellos. Un verdadero pontífice debe construir puentes y no vallas, debe colocarse por encima de los partidos y las ideologías, instar a encontrar un punto de síntesis, esforzándose por salvar un núcleo de verdad en cada una de las partes en liza.
Para los católicos berloglianos, la verdad del Evangelio y del cristianismo no es la transmitida por dos mil años de tradición cristiana, fe, doctrina, ejemplo de santos y teólogos, papas y mártires. Esta verdad sólo consiste en la lectura que Bergoglio hace hoy de todo ello, en un fantasioso vuelo desde el comienzo del cristianismo hasta el Concilio Vaticano II, con una breve escala franciscana. El resto se silencia.
Esta representación maniquea del bien y del mal es infantil y reductora. Los males de los que está infestada la sociedad son múltiples, obvios y lejos del soberanismo: las drogas y el crimen que se deriva de ellas, el terrorismo y el fanatismo, la persecución de los cristianos en todo el mundo, la delincuencia generalizada y la trata de niños, vientres, órganos, mujeres, migrantes, por nombrar algunos. Son males frente a los cuales el soberanismo es considerado por muchos como un baluarte y un antídoto. Al elevar el soberanismo al rango de maldad soberana de la época, estos males globales, junto con sus agentes y aliados, han sido ignorados.
En un mundo dominado por el ateísmo y amenazado por el islamismo, Bergoglio designa el soberanismo como su principal enemigo. Mientras tanto, la civilización y la fe cristianas se borran de la vida pública y privada, las iglesias, los fieles y las vocaciones están en caída libre, el significado religioso desaparece en el horizonte de la gente, pero lo que cuenta es la movilización humanitaria para los inmigrantes y la resistencia contra un supuesto peligro nazi. Y mientras tanto, los católicos practicantes en Europa, una vez excluidos los soberanistas, quedan reducidos a un ocho por mil de la población...
© Panorama

jueves, 5 de septiembre de 2019

Cuando llaman ‘cuidado paliativo’ a la muerte por hambre y niegan el ‘alma’ de los enfermos


Cuando llaman ‘cuidado paliativo’ 

a la muerte por hambre y niegan 

el ‘alma’ de los enfermos

No me parece que haya nada digno, la verdad, en dejar morir de hambre y sed a
 una madre, más cuando esta madre ha dado la vida a su hija, le dio el alimento y
 el necesario sustento en su vientre y luego durante toda su infancia, adolescencia
y juventud.


Leo este artículo de La Sexta, en base a unos comentarios en la red social Twitter, donde una hija de una
 enferma de Alzheimer pide «muerte digna» para hacer morir de hambre y sed a su madre. Quiere retirarle
 el cuidado más básico: la alimentación.
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No me parece que haya nada digno, la verdad, en dejar morir de hambre y sed a una madre, más cuando
 esta madre ha dado la vida a su hija, le dio el alimento y el necesario sustento en su vientre y luego
 durante toda su infancia, adolescencia y juventud. ¡Dejar morir de sed no es digno!, sino todo lo contrario.
 No es ni humano ni humanitario. Debiera estar prohibido provocar una muerte tan cruel, con todo
 el sufrimiento y dolores que provoca la inanición.
En el caso de esta enferma de Alzheimer que tiene privada su capacidad mental, y al contrario que en los
tristes casos en los que algún juez ordenó la muerte por inanición de seres humanos de algún modo
 incapacitados, la juez se ha opuesto a la petición de los familiares de hacer morir de hambre a
Guillermina Freniche.
Para justificar la petición de muerte, la hija además pretende privarla de «alma». Dice que «hace 14 años
 que empezamos a sufrir, y 7 que nos dejó en alma». Y yo me pregunto, ¿es que el alma puede perderse o
 negarse por una enfermedad?, ¡sin duda que no! Una enfermedad podrá mermar la capacidad intelectiva,
pero el alma nunca. El ánima de nuestro cuerpo o alma que nos anima mientras estamos vivos siempre está
presente, como seres humano que somos, y la vida de un ser humano es digna siempre. Así lo recoge
el juramento hipocrático médico, -aunque algunos lo quieren cambiar, pues molesta muy mucho para
perpetrar abortos y otras muertes provocadas-.
No es la primera vez que se pretende negar el alma para esclavizar o matar a seres humanos. Es una táctica
 antigua, se ha usado a lo largo de la historia, cuando algunos pretendían justificar lo injustificable para
 disculpar su trato inhumano con respecto a seres humanos esclavizados o pertenecientes a otras razas,
 a otros pueblos o regiones, también con respecto a las mujeres, y actualmente se pretende negar el alma,
como vemos por el artículo de La Sexta, a los enfermos cuando molestan – también a los seres humanos 
aún por nacer, que son abortados a diario en España a razón de 300 al día-.
La hija de Guillermina también confunde así la «eutanasia» con los «cuidados paliativos», porque dice
pedir para su madre «unos cuidados paliativos» cuando lo que está pidiendo para ella es la muert
e inmediata por hambre. La juez en este caso, es quien realmente quiere cuidar a su madre, alimentarla
 y no provocar en ella una muerte indigna.
Sin duda esta confusión, malintencionada, proviene de asociaciones, partidos políticos y medios de
 comunicación que tienen interés en promover el negocio de la muerte. Una muerte que ni tan siquiera
 piden los enfermos, quienes cuando se les facilita buenos y auténticos cuidados paliativos, que les
 permiten vivir sin dolor y bien cuidados y muy atendidos lo que tienen es una vida muy digna y no
 quieren ni piden nunca la muerte para ellos. 
(Ver el III congreso o Jornada Científica de Derecho a Vivir, en el 2015, que en parte versó sobre los
 Cuidados Paliativos, con destacados expertos de España en este campo. Véase el vídeo a partir del
minuto: 1:52:00).


Señalar que la eutanasia es definida como la intervención voluntaria que acelera la muerte de un enfermo
 terminal con la intención de evitar sufrimiento y dolor en el paciente. Sin embargo, el Alzheimer no es
 una enfermedad terminal, Guillermina no tiene dolores. Entonces, ¿qué plantea La Sexta?, ¿la muerte
de un enfermo para evitar sufrimiento o molestias, no del enfermo, sino de sus familiares? ¿Qué viene
 luego?, ¿la muerte provocada, sobre alguien inocente, para evitar perjuicios a las arcas públicas, al
centro de salud, al médico, a la enfermera que lo tienen que atender? ¿En qué nivel de pretender la
 muerte para otros estamos ya?

miércoles, 4 de septiembre de 2019

¿Por qué a nuestra izquierda le gustan los moros? (José Javier Esparza)

¿Por qué a nuestra izquierda le gustan los moros?


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En Europa hay 50 millones de musulmanes, y creciendo. Si los europeos de cepa siguen empeñados en no tener hijos, dentro de medio siglo los musulmanes serán mayoría en países como Holanda y Francia. En España no hay tantos: en torno a un millón; de ellos, unos 750.000 son marroquíes. Aquí, sin embargo, el problema se plantea en otros términos no menos inquietantes: los de una extraordinaria fragilidad cultural en el país de acogida, o sea, la propia España, que contrasta con la cohesión de la minoría musulmana. Así, en España, el poder parece obsesionado por favorecer lo musulmán en detrimento de los cristiano. ¿Por qué?
Repasemos el paisaje. Discotecas que cambian su nombre para no molestar a las minorías integristas. Recintos militares habilitados para la oración musulmana mientras se limita la liturgia cristiana en las Fuerzas Armadas. Discriminación positiva de los alumnos musulmanes en la escuela española y discriminación negativa de los católicos. Respeto reverencial a las costumbres traídas por los moros –aunque algunas de ellas no sean propiamente coránicas- y desdén infinito hacia las costumbres autóctonas.
La fascinación del moro
Andalucía está a la cabeza del fracaso escolar en España con un índice del 36,3%, pero lo que preocupa a la Junta es impulsar la enseñanza del árabe en la secundaria. Ian Gibson pide mezquitas y clases de árabe mientras Juan Goytisolo prosigue con su cansina cantinela del islam como faro de tolerancia y diálogo de culturas. La misma progresía que cubre de sarcasmo a la “España nacional-católica” y a la “insidiosa reconquista” de Juan Luis Cebrián se extasía ante la vaporosa fábula de un islam tolerante que sólo existe en su imaginación. Hace pocos años, una ministra de Cultura, Carmen Calvo, fundamentaba la amistad hispano-árabe en el hecho de que Cervantes residiera en Argel durante cinco años, pasando por alto el nada desdeñable matiz de que el Manco estuvo en Argel, sí, pero capturado como esclavo, cautivo de los piratas y pasando las de Caín. Todos estos son los mismos que devolverían Ceuta y Melilla a Marruecos, ignorando que esas dos ciudades jamás han sido marroquíes. E via dicendo.
Aquí hay dos cuestiones de fondo, y ambas, en nuestro caso, están muy relacionadas entre sí. Una es cómo gestionar la integración de los inmigrantes musulmanes, difícil problema que compartimos con el resto de los europeos. La otra es la pertinaz tendencia de una cierta parte de la opinión española, especialmente entre la progresía simiculta, a identificarse con el musulmán, y éste es un rasgo muy específicamente nuestro. La pregunta es: ¿por qué a nuestra izquierda le gustan tanto los moros?
Advertencia: contra lo que mucha gente cree, moro no es un término peyorativo. El término moro proviene directamente del griego mauros y del latín maurus, que quiere decir “moreno”. Aquellos morenos dieron nombre a la antigua provincia romana de Mauritania. Dicho quede-.
Debate degradado
Hoy el debate se plantea en los términos urgentes de la política sobre inmigración, pero este asunto de la maurofilia y la maurofobia es muy viejo. Por decirlo en dos palabras, hay quien piensa que los españoles, por nuestra propia identidad histórica, debemos manifestar una especial solicitud y simpatía hacia lo musulmán, y hay quien, por el contrario, sostiene que España existe precisamente porque venció al islam, y que lo musulmán es algo del todo ajeno a nosotros. Y estas dos posiciones, de alguna manera, reproducen el esquema clásico de las dos Españas.
¿Cuándo empezó la izquierda española a ser maurófila? Señalemos un hito: el libro de Juan Goytisolo Reivindicación del conde don Julián, de 1970. Ahí, Goytisolo declaraba la guerra a la España nacionalcatólica de Franco y al occidente cristiano en general e invocaba la figura del conde godo don Julián, aquel que según la tradición abrió las puertas de España a los moros. Inauguraba así una línea de reflexión no muy original, pero sí muy provocadora: una oposición elemental entre la España católica y negra de la Contrarreforma y la España blanca y tolerante del califato moro. Y Goytisolo, para blasonar el linaje, buscaba un padrino indiscutible: Américo Castro.
Situémonos después de nuestra última guerra civil. Dos grandes exiliados, Américo Castro y Claudio Sánchez Albornoz, polemizan violentamente sobre el ser de España. Castro sostiene que España se construyó después de la invasión islámica en el siglo VIII, no antes, como resultado de la presencia en nuestro suelo de tres grandes fuerzas –cristiana, musulmana y judía-, que a partir de ese momento interactuaron de manera ora conflictiva, ora armónica. Sánchez Albornoz, por su lado, mantiene que España se construye en el conflicto con el islam, sí, pero no de modo armónico, sino bélico, y como actualización de la herencia romana, cristiana y goda. Esto que decimos, naturalmente, es una simplificación. Quien quiera profundizar, debe leer las dos grandes obras de referencia sobre el asunto: de Sánchez Albornoz, España, un enigma histórico, y de Castro, La realidad histórica de España.
Ahora bien, el debate, en los últimos años, se ha encanallado. Entre otras cosas, por el concurso de historiadores proseparatistas, como Henry Kamen, que ha descubierto la extraordinaria novedad de que España no ha existido nunca. Pero de estas cosas, mejor apartarse, porque, como dijo Pérez-Reverte sobre este caballero, “empiezas dejando que un inglés te toque los huevos, y nunca se sabe”. Lo importante es que la endeblez del debate intelectual español ha hecho que todas aquellas viejas ideas, ahora deformadas, vayan degradándose hasta plantearse en términos burdos. La vieja negación de la España cristiana da en negación de España en general y, después, deriva en simpatía hacia el enemigo secular de esa España; es decir, el moro. Y como, además, el moro imaginario es pobre, una víctima explotada por el capitalismo occidental, la izquierda siente gran atracción hacia su causa. Así, de Castro se pasa a Goytisolo y de éste a Zapatero. Una decadencia.
El “síndrome de Don Julián”
Sabiendo esto es más fácil entender por qué la izquierda ama el islam. Para empezar tenemos el  síndrome de Don Julián, que es una afección típicamente española: aparece cuando uno, por intensa insatisfacción u odio hacia lo español en general, da en juzgar que ellos son los buenos, pues España es, esencialmente, lo malo. Así, se experimente simpatía hacia todo lo que nos erosiona, ya sea la leyenda negra, ya sea el Eterno Moro.
Además, hay que añadir otro elemento, que es de orden ideológico y extensible a toda la izquierda occidental: una mal digestión de la obra de Franz Fanon, el autor de Los condenados de la tierra, que aplicó al escenario colonial su fusión de socialismo con el nacionalismo revolucionario. Desde Fanon, la izquierda, que ya no podía ser soviética, encontró un nuevo mito redentor: había que liberar del yugo occidental a los condenados de la tierra: africanos, sudamericanos o musulmanes.
Eso no basta para explicar tanta maurofilia. Hay más: el instinto de rendición a los bárbaros, visible en toda situación histórica de decadencia. El instinto de rendición a los bárbaros afecta especialmente a sectores acomodados, y puede describirse como una inclinación a claudicar ante la amenaza exterior. Aquí pesan el miedo a perder lo que uno posee y una cierta mala conciencia de ser beneficiario de la injusticia. Por eso, con frecuencia, este instinto se envuelve en un discurso pacifista o panfilista del tipo “¿no seremos nosotros la verdadera amenaza?”. Ahí, sólo resta abrir las pertas.
Y no perdamos de vista la cuestión religiosa. La izquierda sólo ve la religión como una flaqueza que el progreso debe disolver. Así, busca negar legitimidad a la tradición religiosa propia, equipararla con las demás religiones y utilizar a unas contra otras en una estrategia de desespiritualización.
El imperativo de que “España deje de ser católica” nunca abandonó a la izquierda. Hoy vivimos otro asalto a la Cruz: por eso nuestra izquierda le gustan tanto los moros.
© La Gaceta

lunes, 2 de septiembre de 2019

La huella del pueblo judío y la Realidad Virtual para las Jornadas Medievales en el Ávila 1.131



NOTA DE PRENSA

La huella del pueblo judío y la Realidad Virtual para las Jornadas Medievales en el Ávila 1.131
·       El número 17 de la Calle Caballeros será uno de los epicentros del Mercado Medieval de Ávila. La Historia de los judíos abulenses y las experiencias envolventes protagonizarán la oferta cultural de Ávila 1.131.

Ávila, 2 de septiembre.- Una conferencia sobre el paso de los judíos por Ávila y una experiencia inmersiva en Realidad Virtual son las propuestas que ofrece este año el Observatorio Activo Ávila 1.131, en el marco de las XXIII Jornadas Medievales de Ávila.
Serafín de Tapia, Catedrático de la Escuela Universitaria de Educación y Turismo (Universidad de Salamanca), será el encargado de impartir la charla “Los judíos de Ávila: de Mosé de León a Mosé Tamaño”, el viernes, 6 de septiembre, a las 19:00 horas. En esta conferencia podremos conocer la huella del pueblo judaico en nuestra tierra, profundizando con detalle en la numerosa e influyente comunidad judía a lo largo de todo el medievo abulense.
Tras la charla, a las 20:45 horas, un grupo de 25 personas disfrutará de un exclusivo paseo guiado por la judería de Ávila, todo un recorrido por los enclaves principales de este pueblo en la ciudad, descubriendo esos lugares que nos remiten a una comunidad que tuvo gran trascendencia en el devenir histórico abulense.
Por otro lado, el sábado, 7 de septiembre, de 12:00 a 13:00 horas,  Ávila 1.131 ofrecerá una experiencia inmersiva a través de la Realidad Virtual, con el objetivo de trasladar a los asistentes a la época medieval, y vivir tal y como lo hacía un vikingo de comienzos de la Edad Media. Con una duración de 4 minutos, podremos luchar, cazar y vivir como lo hacían en pleno siglo VI.
Todas las actividades se celebrarán en la sede de Ávila 1.131 (Calle Caballeros, 17). La conferencia tendrá acceso libre hasta completar el aforo (en el caso de la visita guiada ya tiene todas las plazas cubiertas). Por su parte, la experiencia inmersiva en RV se ofrecerá en turnos de 5 minutos según orden de asistencia.

¿LO SABÍAS?
Serafín de Tapia Sánchez en su vida profesional siempre ha combinado la docencia, la investigación y la divulgación histórica.  Es autor de más de 60 publicaciones sobre diversos aspectos de la historia social castellano-leonesa y en especial la abulense, preferentemente en el s.XVI. La mayoría han tratado sobre demografía, fiscalidad, niveles de instrucción, artesanado urbano, campesinado y, sobre todo acerca de las minorías étnicas: mudéjares, moriscos, judíos y judeoconversos.


Respecto a las Oculus (“gafas” a través de las cuales ofreceremos la experiencia de RV), se trata de uno de los sistemas de Realidad Virtual más innovadores y cómodos del mercado. Sin necesidad de equipos externos ni cables, es un equipo cómodo, sencillo y totalmente inmersivo, que facilita al usuario gamificar, aprender y desarrollar proyectos personales.

Más información sobre Ávila 1131:
@Avila1131
Contacto de medios:  Daniel García-Moreno daniel.garcia@avila1131.es (655 123 442)