Sobrecogen las imágenes de Notre Dame durante y tras el incendio que sufrió este martes. La catedral de más de 800 años de historia quedaba envuelta en una llamarada que ha derribado dos tercios de la techumbre. La Cruz, por el contrario, lucía intacta. Así, mientras la Fiscalía apunta a un accidente como causa del fuego, muchos sospechan que la catástrofe fue provocada. En estos últimos meses, Francia ha sido el objetivo de decenas de profanaciones en templos católicos y horas antes del incendio, el Estado Islámico amenazaba a la Semana Santaespañola.
En informática existe la “Ley de Moore” según la cual cada dos años -y esto desde los años 60- se duplica la capacidad de procesamiento de los chips y su velocidad de trabajo. Algo parecido ocurre en África: cada 20 años se duplica la población. De aquí a 50 años, el peligro ya no será amarillo sino negro. Bueno, ¿y a nosotros qué nos importa? A fin de cuentas, toda África es independiente y cuenta con gobiernos sentados en las Naciones Unidas. Es más, los gobiernos están ahí para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones, gestionarlas en su día a día. ¿O no? Para eso pidieron la independencia y para eso mismo Europa se la dio. ¿Qué la inmensa mayoría de países africanos, desde Marruecos hasta Sudáfrica y desde Ghana hasta Eritrea no funcionan? A lo peor es que la fórmula que mejor se adapta no es el “Estado-Nación”, sino la tribu. Porque, desde el principio de las independencias africanas, algo para en aquel continente que nada termina de funcionar.
Estos días se cumple el treinta aniversario de la masacre de Ruanda (800.000 muertos entre abril y junio de 1994). Los medios progresistas han aprovechado para recordar la “responsabilidad francesa” en la masacre… a pesar de que la mayoría de muertos lo fueron con palos y cuchillos. Es cierto que la inestabilidad africana se debe a que su subsuelo es particularmente rico en minerales estratégicos… precisamente por eso, ante la imposibilidad de construir Estados coherentes y sólidos, la alternativa era simple: o las antiguas colonias quedaban bajo protección internacional (¿de la ONU?) o de las metrópolis coloniales. Lo que estaba claro era que las independencias africanas de los 60 dieron lugar a Estados débiles e inestables, gobernados por verdaderos sátrapas corruptos y en donde la democracia es un eslogan, pero lo que existe es caciquismo, clientelismo, tribalismo y primitivismo.
La antropología deberá explicar porqué África quedó muy rezagada respecto a otros continentes y porqué allí siguen produciéndose hambrunas periódicas, masacres y epidemias… existiendo Estados cuya misión es proteger a las poblaciones y educarlas en determinados hábitos profilácticos y sanitarios.
El caso es que los Estados africanos no cumplen su función, mientras que las organizaciones internacionales estilo FAO, UNICEF, OMS, vacunan de todo lo vacunable a los africanos habiendo conseguido reducir al máximo las muertes de recién nacidos. Hay que congratularse de ello, desde luego, pero no olvidar que éste ha sido el motivo por el cual la publicación africana se duplica cada veinte años. El problema es que los Estados africanos no están en condiciones de ordenar, educar y dar trabajo a esas masas. ¿Solución? ¡Que los mantengan los europeos! Entonces ¿para qué existen esos Estados africanos?
Hoy, en toda África, se sabe que alguien con VIH puede ser tratado gratuitamente en Europa, que a los albinos no se les mata y se les come de Gibraltar para arriba, que con sólo llegar a las costas europeas ya te dan ropa de marca y que puede vivirse como en los barrios de clase media de Lagos o de Tombuctú, recibiendo subsidios y subvenciones por una docena de conceptos. Y si se quiere trabajar, mejor todavía porque se paga bien. No es raro que todas las familias africanas quieren tener a un inmigrante entre sus miembros: con que les remita 200 euros al mes, eso ya les permite vivir mejor que cualquier otra familia de un medio rural africano. Este es el problema: que las zonas que más inmigración han aportado a Europa, nadie trabaja, los campos están abandonados, porque basta con el dinero que se recibe del “nuevo europeo” para vivir aceptablemente bien…
Claro está que para todo esto hace falta llegar a Europa. Estas migraciones son de un carácter muy diferente a las que hemos conocido hasta ahora: no son para “civilizar” un continente remoto, como ocurrió con la migración europea a América. El africano llega a un continente civilizado y no trae en sus maletas un modelo de civilización superior que pueda aplicar. De hecho, algunas prácticas que viajan con él son consideradas en Europa como signos de salvajismo: la ablación del clítoris, por ejemplo.
Tampoco es una emigración para reconstruir una zona destrozada por la guerra, como fue la migración española a Alemania en la postguerra, ni siquiera porque se necesite mano de obra (como fue la migración española a esa misma Alemania entre 1939 y 1943), por mucho que los medios nos quieran convencer de que falta mano de obra en Europa: en realidad, sobra y seguirá sobrando mientras los índices no indiquen pleno empleo.
¿Es una inmigración por motivos económicos? No está claro: la mayoría de los emigrantes de esos países, no pertenecen a los estratos más necesitados de la población, sino a lo que allí sería el equivalente a nuestra clase media baja. Saben leer y escribir, utilizan terminales de ordenador y de móvil sin problemas y -lo más importante- tienen ahorros suficientes para emprender el viaje y pagar sus distintas etapas (viajar de las costas africanas del trópico a Europa cuesta unos 6.000 euros… y no es lo mismo ahorrar 6.000 euros en España que en África).
El efecto más deletéreo de la inmigración africana no solamente se produce en Europa, sino sobre todo en los países de origen: los que se van, se niegan a participar en la construcción de un país. Y se trata de las gentes con más iniciativa, con más fuerza, con más vigor que, en lugar de encauzarlo para “levantar” su país, utilizan estas cualidades para llegar a Europa. El resultado es una selección a la inversa: los más apáticos se quedan en su país… que seguirá eternamente en la situación de postración, con carencias productivas, sin apenas infraestructuras, con todos los problemas propios de los Estados “frustrados”. En mayor o menor medida, toda África es un gigantesco “Estado frustrado”.
Para los gobiernos africanos, la inmigración es una espita de seguridad: se van lo más lanzados, los que podrían generar problemas y, además, desde Europa pueden ir enviando pequeños ahorros que contribuirán a que el país disponga de divisas y comisiones para alimentar a su clase política parasitaria y caciquil.
Dado que las naciones africanas son artificiales, allí no hay “patriotismo” que valga, ni Patria que amar o a la que levantar. Como máximo existe “orgullo de raza”, o más bien “orgullo de tribu”. Lo que más llama la atención cuando se viaja a África es el desprecio que unos grupos étnicos negros, pero de piel más clara, albergan contra los de piel más negra.
Europa, esa pobre y tonta Europa que, con el cerebro carcomido por el progresismo, opina que hemos contraído una deuda con África al haberlos colonizado. Y es cierto: pero África fue un mal negocio para los Estados europeos que dieron mucho más de lo que recibieron (y, de hecho, si alguien recibió y salió beneficiado, fueron los grandes consorcios económicos, en absoluto la población europea). Pero el contador quedó a cero cuando se produjeron las independencias africanas: yo te dejo infraestructuras como pago por las materias primas que me he llevado…
El problema de las independencias africanas es que, los responsables de las poblaciones africanas ya no somos los europeos, sino lo gobiernos locales. Claro está que es mucho más fácil huir del caos africano y recibir la sopa boba europea, que quedarse en aquellos países y levantar lo que, en principio, debería ser su patria.
Nigeria: 45 millones en 1960, 200 millones en 2019, 510 en 2050… El 50% de los jóvenes están desempleados. Algunas zonas en situación de guerra: musulmanes asesinando a católicos (no a la inversa). Cada año exporta 300.000 inmigrantes a Europa. El 47% de la población quiere irse del país… una vez más, la mayoría, procedentes de la clase media… ¨Lo dice hoy El Confidencial que añade la consigna de los jóvenes senegaleses: “Barsa wala Barsakh” ¡BARCELONA O MUERTE! En lengua wólof…
¿Qué ocurrirá en el futuro? es fácil de prever. Sin una clase media con empuje, nunca se producirá un despegue económico-cultural. La clase media africana ha elegido el camino fácil: Europa. El difícil es construir una patria, una nación, un futuro. Mejor sumarse a naciones que, desde hace generaciones y generaciones se han preocupado por construir ese futuro y que, en su absoluta inconsciencia, consideran hoy al recién llegado como un paisano de toda la vida…
La creencia africana es que en Europa atan a los perros con longaniza y pueden permitirse el lujo de una inmigración de muy baja cualificación profesional y solamente capaz de ejercer trabajos en sectores de bajísimo valor añadido y que esto lo pagarán ad infinitum los europeos que tienen la suerte de cobrar una nómina. Vale la pena que no lo olvidemos: cada euro que se va en subsidiar a la inmigración es un euro de mas en la deuda pública y un euro menos en beneficios sociales para los descendientes de los que han construido este país…
Porque el gran mito de la modernidad es que la inmigración africana es necesaria en Europa. Si el africano es necesario en algún lugar es en su país, para construirlo y levantarlo. Su presencia en Europa no puede más que ir generando un malestar creciente y, a la larga, siendo un fenómeno insostenible económica y socialmente.
Así que, díganme, qué partido es el que tiene claro este tema y, en consecuencia, pide que se reduzca a cero la inmigración en Europa y empiecen a repatriarse contingentes que desde su llegada viven de la caridad pública, que les votaré.
No hay más que abrir la prensa, ver las tertulias televisivas o escuchar las emisoras de radio cada mañana para comprobar cómo algunos partidos agitan sin cesar la estrategia del miedo para captar el voto de los ciudadanos el 28 de abril.
Lo agita la izquierda hablando del “tri-fachito”, aparentando que quiere lo mejor para España y para ti... cuando en realidad prepara a escondidas la demolición de todo lo que te importa. Por suerte, ya no nos engaña.
Pero también lo agitan determinados partidos de centro-derecha, como el Partido Popular. Y este sí que puede confundirte en provecho propio, en especial cuando esgrime el argumento del voto útil.
En resumidas cuentas, lo que nos dice el PP es que si votamos a otra formación de centro-derecha que no sean sus siglas, en virtud de la ley d’Hont que regula el reparto de escaños en España, estaríamos dándole la victoria a las izquierdas.
Voy a demostrarte que este argumento es falso.
Para empezar, mira este vídeo (y luego vuelve a este email). En poco menos de dos minutos va a desmontar lo que el PP quiere que creas:
Como ves, si votas al PP por miedo, en función de la provincia en la que votes, podrías estar favoreciendo a formaciones como Podemos.
Y esta es justo la clave para que no te dejes engañar: que nadie puede saber cuál es el voto útil (entendido como el voto que favorece una mayoría de centro-derecha) en una provincia concreta por la sencilla razón de que es imposible saberlo.
Quiero compartir contigo dos artículos muy interesantes para que entiendas bien lo que te trato de explicar, porque esto del voto útil parece muy enrevesado... pero la conclusión es muy sencilla: nadie puede asegurar en qué consiste.
Los artículos son del periodista Carmelo Jordá, de Libertad Digital y en ellos, basándose en estimaciones de voto y analizando las probabilidades que ofrece la ley d’Hont, trata de responder al gran enigma: ¿hay alguna posibilidad de saber de antemano a quién deberíamos votar para que nuestro voto no vaya a la izquierda?
Ya el título de los artículos lo dice todo (puedes acceder a ellos en los enlaces 1 y 2 al final del email):
La conclusión (si no los has leído te la resumo) no puede ser más clarificadora:
“por más datos, más ejemplos y más modelos que manejemos... nadie sabe qué voto es el más útil en cada circunscripción”.
Salvo que tu circunscripción sea Ceuta o Melilla. En el caso de las ciudades autónomas, que solo aportan un escaño cada una, el voto útil es evidente: votar al partido que tenga más posibilidades de salir (si es que tienes claro cuál será).
En el resto de provincias españolas, todo va a depender del número de escaños a repartir y del comportamiento en las urnas del resto de votantes, que por motivos obvios, es imposible de conocer.
También el periodista Luis del Pino ha hecho su análisis, que ha colgado en un interesante hilo de Twitter. En esta imagen tienes su conclusión, similar a la de Carmelo Jordá (si quieres acceder al hilo completo, lo encontrarás en el enlace 3 más abajo):
En definitiva: que no te engañen ni te confundan.
Las elecciones del 28 de abril son quizás las más importantes y trascendentales de nuestra democracia. El hecho de que el centro-derecha acuda bajo tres siglas a la cita electoral (por el surgimiento de Ciudadanos y más recientemente de Vox) tiene al Partido Popular muy nervioso.
Sus llamadas al voto útil, azuzando el miedo al espectro de la izquierda, son un efecto de este nerviosismo.
Pero yo me pregunto: ¿por qué en lugar de tratar de engañarnos no nos convencen apostando con valentía por los valores que una vez lo hicieron fuerte?
Están a tiempo de hacerlo.
Si así fuera, tendrían todo nuestro apoyo, como va a tenerlo la otra formación que ha apostado sin complejos por defender los valores que compartimos y que sabemos son clave para el futuro de España.
Hasta el 28 de abril, no nos cansaremos de exigirle a Pablo Casado que sea valiente:
Que se libre de la influencia de los progres del PP: Maroto, Levy, Feijoó, entre otros...
Que vuelva a los principios del PP de antes.
Que se reconcilie con sus votantes, a los que el PP ha traicionado durante tantos años.
Y que se comprometa a aplicar la mayoría de las 11 políticas del Manifiesto de Votante (4) que les hemos propuesto.
Si lo hace antes del 28 de abril, tendrá nuestro apoyo. Si no lo hace, nos tendrá en frente.
Exactamente lo mismo que haremos con Ciudadanos y Vox.
Las noticias que nos llegan del Partido Popular, sin embargo, son otras: parece ser que algunos cargos de primer nivel dentro del partido están preparando una campaña deataques contra HO para intentar neutralizar nuestra campaña.
¿Por qué?
Porque no están dispuestos a permitir que Pablo Casado acepte nuestras propuestas... y porque creen que nuestra campaña les perjudica.
Una lástima que les falte el valor que a ti te sobra para asumir un compromiso claro con nuestros valores, con los valores que hace mucho tiempo el mismo PP defendía.
Estas elecciones son para valientes como tú,.
Como decía San Juan Pablo II, “No tengáis miedo”. ¡No tengamos miedo!
Todo valía con tal de evitar el sambenito de franquistas, fascistas, retrógrados, casposos, rancios, intolerantes y demás (que, pese a sus enconados esfuerzos, les seguían colgando). Se vendían a
quien fuera necesario con tal de evitar la confrontación. El PSOE llegaba al poder y legislaba.
El Partido Popular hacía entonces una más o menos tímida oposición y prometía derogar la ley
aprobada por los socialistas. Alcanzaban los populares el poder, hablaban de economía,
economía y economía y mantenían las cosas tal y como las habían dejado los progresistas.
Es cierto: los resultados a nivel económico han ido mejor estos años con la derecha que con la
izquierda. Las cifras están ahí y cantan.
Pero las materias graves, profundas, las que conforman el espíritu de una nación y de una civilización,
seguían intactas tal y como las había establecido la izquierda. Se impuso la cosmovisión marxista y
socialista frente a la de un Partido Popular acomplejado y vaciado de contenido, de valores, de
principios, de antropología. Cuando la derecha quería proponer algún asunto, miraba asustadizamente
hacia la izquierda suplicando su aprobación. Ésta, evidentemente, no llegaba, por lo que la derecha
agachaba las orejas y se amoldaba a lo que la izquierda imponía.
Una vez aprobadas las leyes socialistas, llegaba un gobierno de derechas y se limitaba a dejar las cosas como estaban, los votantes populares se resignarían y terminarían aceptando los postulados socialistas
La derecha española fue adoptando el lenguaje, la visión, los valores (o antivalores) y el discurso de
la izquierda. Se limitaba a aceptar, con 5 ó 10 años de retraso, los postulados socialistas. En estos 40
años de democracia no ha habido una sola medida de calado aprobada por el PSOE que el PP haya
revertido. Ni una sola.
El Partido Popular se convirtió, por tanto, en la cara amable del PSOE. Los socialistas sabían bien qu
e una parte importante de la población española no secundaría a priori muchas de sus propuestas. Pero,
si una vez aprobadas, llegaba un gobierno de derechas y se limitaba a dejar las cosas como estaban,
los votantes populares se resignarían y terminarían aceptando los postulados socialistas, porque los
de su propio partido no los habían derogado. La jugada era maestra.
A la izquierda le interesaba que se mantuviese la farsa de que el PP era un partido de derechas y
católico. De esa forma, tenía al voto conservador cautivo y podía proseguir con su verdadera intención:
romper, pulverizar y arrancar de raíz la tradición de lo que ha conformado a España y al Occidente
cristiano y alumbrar una nueva sociedad materialista, socialista, individualista, consumista, relativista
y atea. Después, bastaba con poner en marcha la trituradora ideológica contra los asustados
dirigentes populares para seguir manejándolos como marionetas del pensamiento único,
totalitario y uniformado.
La cobardía, la tibieza, la claudicación y la falta de arrestos de la mayoría de los dirigentes del PP a lo largo de estas cuatro últimas décadas han sido bochornosas
La izquierda contemplaba con regocijo cómo los políticos de la derecha iban cayendo en su trampa inteligentemente urdida: terminaban aceptando el aborto, los “modelos” de familia, la ideología de
género, los postulados LGTBi, el hedonismo, su visión sesgada y falsificada de la Historia. La
cobardía, la tibieza, la claudicación y la falta de arrestos de la mayoría de los dirigentes del PP a lo
largo de estas cuatro últimas décadas han sido bochornosas. Hasta la propia Iglesia católica se ha
visto imbuida de este espíritu pusilánime, complaciente y bobalicón.
Entonces surgió –o, tal vez, nunca llegó a desaparecer completamente- una corriente de personas,
intelectuales, políticos, algunos pocos medios de comunicación y plataformas ciudadanas que se
convencieron de que el Partido Popular estaba corrompido de raíz desde hacía mucho tiempo y
no representaba ya más sus legítimas aspiraciones y principios irrenunciables.
Lo que parecía que no tenía ningún recorrido, porque el voto conservador estaba supuestamente
sometido al PP, empezó a desarrollarse en partidos políticos como Vox. La izquierda comenzó
entonces a azuzar el espantajo que tan bien le había funcionado hasta el momento de escupir lo
de “fascista” y “ultraderecha” a todo aquel que osara cuestionar los dogmas progresistas. Pero
esta vez no funcionó. La gente estaba harta. El españolito de a pie, ese que mantiene y cultiva
una serie de valores para él y para sus hijos, que aprecia el pasado de su nación y mira con
orgullo y esperanza al futuro, dijo basta.
Algunos en el Partido Popular, empezando por su propio presidente, seguramente miraban con
envidia a esos hombres y mujeres que osaban retar a lo políticamente correcto y que ocupaban
el espacio a la derecha que habían abandonado los populares. Pero inmediatamente eran llamados
al orden por los medios de comunicación y los políticos progresistas, que les recordaban que, si
querían seguir recibiendo el título de demócratas, tolerantes y moderados, debían continuar
siendo obedientes y sumisos a los postulados de la izquierda.
Y en esta tesitura nos encontramos actualmente, a pocas semanas de las elecciones generales
del 28 de abril. Algunos apelan al voto útil, que sería supuestamente votar al PP. Son los
mismos que llevan años siendo la cara B del PSOE; la copia mala, acomplejada y barata
del progresismo. Pero ya no estamos para bazofias. El resultado lo veremos pronto.
Hola:
Voy a contarte qué han respondido los tres partidos de centro-derecha (PP,
Ciudadanos y Vox) al cuestionario que les hicimos llegar y donde tenían la
oportunidad de comprometerse a defender los valores de vida, familia y
libertad que van a decidir nuestro voto el 28-A.
Déjame recordarte que en el cuestionario se les preguntaba a Pablo Casado,
Albert Rivera y Santiago Abascal sobre los 11 puntos recogidos en el
‘Manifiesto del votante’ de HO (1). Hemos sintetizados los 11 puntos de nuestro Manifiesto en este vídeo con un mensaje claro a los políticos: nuestro
compromiso de voto para el 28-A con el partido que los defienda.
Mira el vídeo y compártelo en tus redes sociales, por favor:
Pues bien, el resultado del cuestionario es el siguiente:
El Partido Popular NO ha contestado.
Ciudadanos NO ha contestado.
Vox SÍ ha contestado.
La primera conclusión que podemos extraer es esta: el único partido del espectro de centro-derecha que valora tu opinión y que sabemos que está dispuesto a arremangarse y trabajar por lo que a ti y a mí nos importa es Vox.
La formación que preside Santiago Abascal no tardó en contestarnos. A ti y a mí. Aquí te dejo el documento que Vox ha firmado con su compromiso de defender 10
de las 11 políticas que les planteamos en el cuestionario. Pincha sobre la imagen:
Como ves, solo hay un punto (el número 3) que Vox no se ha comprometido a
implementar en su programa, aunque, según nos han explicado, no es porque
no lo compartan ni porque no lo vayan a hacer, sino porque al ser algo tan específico
(el protocolo, el ecógrafo) en el momento en que contestaron el cuestionario no habían
tenido ocasión de hablarlo todavía. La segunda conclusión no es tan positiva:
Ignorándote (esta es la definición más apropiada), tanto PP como Ciudadanos han demostrado que no les importa el voto provida y profamilia. Parece que ni al PP ni a Ciudadanos les importa tu opinión. Da la impresión de que no cuentas en sus
pronósticos electorales, más de lo que puede contar tu voto para el PSOE o Podemos.
Han tenido más de dos semanas para enviar las respuestas al cuestionario, que recoge
las inquietudes de un amplio sector de españoles (casi un millón) vinculados a nuestra
organización civil HO.
Han podido contestar que no suscriben dichas medidas, o que suscriben solo una
parte, aunque sea mínima. Pero ni eso siquiera. La callada por respuesta.
Lo que significa que tienen miedo a comprometerse por escrito en la defensa de tus
valores (o de una parte de ellos) de cara a las elecciones y la legislatura que comienza.
Una lástima. Anteayer el PP presentó su programa electoral y... después de analizarlo
un buen rato, hemos visto que han incluído solamente 3 o 4 de las 11 políticas (en
defensa de la vida, la familia, la libertad y la unidad de España) que les hemos
propuesto desde HO. La semana que viene te enviaré la Guía de Voto.
Eso sí, los mismos del PP andan mareándonos con el voto útil, azuzando el miedo
a la dispersión del voto de la derecha que, según ellos, daría la victoria a la izquierda.
Pero no es verdad, lo único que quieren es que les votes a ellos porque saben
positivamente que no acaban de convencer a una parte de su electorado que les exige
(como tú y yo con el cuestionario) más compromisos y menos palabras. En los
próximos días, te volveré a escribir con una explicación de nuestro sistema electoral
(llevo varios días estudiándolo), de la ley d’Hont y de cómo el “voto útil” no tiene por
qué ser votar al PP.
Con los resultados del cuestionario y los programas electorales sobre la mesa y el
comportamiento de los tres partidos, nos adentramos en la tercera fase de nuestra
campaña para influir en las elecciones del 28 de abril.
Es muy importante que tengas clara una cosa: nuestro objetivo principal no es únicamente echar a Pedro Sánchez (que por supuesto también), sino asegurarnos de que la coalición de centro-derecha que ocupe el Gobierno de la Nación en los próximos cuatro años (ojalá) entierre de verdad las políticas y las leyes de la izquierda. No me cansaré de repetir esta idea. Merece la pena
que reflexiones sobre ella y la entiendas bien. Debemos ejercer toda nuestra
influencia (como asociación y también a título personal, con nuestro voto) para
lograr que la victoria en las urnas sea para una mayoría parlamentaria
de centro-derecha que defienda nuestros valores.
Sé que lo primero que te sale del corazón (y a mí también) es impedir a toda costa que
Pedro Sánchez salga reelegido. Es natural y comprensible.
Sin embargo, en primer lugar, es importante que no nos dejemos manipular: según
nuestro sistema electoral, en algunas provincias, votar a Vox (y no al PP) ayudará
a que el centro-derecha consiga un escaño adicional (que no te engañen)…
mientras que en otras provincias lo será votar al PP. En un par de días te lo explico
con más detalles.
Pero es que, además, dejo esta pregunta a tu reflexión: ¿de qué serviría que gobernase el Partido Popular o Ciudadanos si no van a derogar las leyes ideológicas de la zquierda (aborto, LGTBI, género) y van a seguir con esa política acomplejada que solo sirve para validar cada vez más el relato del “progresismo” más rancio?
Hace solo una semana, PP y Ciudadanos pactaban en Murcia un Estatuto con
PSOE y Podemos que contiene todos los ingredientes que la izquierda
considera irrenunciables: ideología de género, adoctrinamiento y memoria
histórica.
El PP no va tocar una coma de la ley del aborto, a pesar de unos primeros
amagos esperanzadores de Pablo Casado que han quedado en nada
(en el PP parece que en materia de aborto mandan más Feijoó y Maroto).
Ciudadanos menos aún.
Ni PP ni Ciudadanos van a defender el reconocimiento del matrimonio
entre un hombre y una mujer como algo diferenciado de otras formas de
unión (y que aporta más a la sociedad).
Tampoco van a defender una escuela libre de adoctrinamiento, como
promotores y padrinos de las leyes LGTBI que campan a sus anchas por
toda España, metiendo a los niños en la cabeza sin el consentimiento de
los padres todo tipo de planteamientos ideológicos y sexuales hechos a
medida de los lobbies gays.
Sin ir más lejos, tenemos a un obispo, monseñor Reig Pla, acusado falsamente
de practicar terapias de sanación de homosexuales, y que está a punto de
ser multado con 45 mil euros en base a una ley que promovió Cifuentes y
que defendió en el Parlamento regional la actual candidata a presidir la
Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Y Casado no ha dicho que
la vaya a derogar.
Y no van a oponerse a las leyes de “género” que discriminan a los hombres y
se cargan la presunción de inocencia de la mitad de la población, como
han dejado bien claro.
¿Este son los partidos de “centro-derecha” que queremos que nos gobiernen?
¿Esta es la idea de cambio que necesita España?
Ya tuvimos la experiencia con Rajoy: un partido que se autodenomina de
“centro-derecha” y que es incapaz siquiera de derogar las leyes liberticidas
de la izquierda no es solo malo. Es devastador. Porque al validar el relato progresista
con su inacción, aniquila el esfuerzo legítimo de tantos ciudadanos de romper
con la supuesta “superioridad” moral de la izquierda. Y lo que queda es un
páramo de resignación y derrota. La tercera fase que iniciamos hoy para influir en
las elecciones del 28-A va a ir en la línea de lo que te vengo contando.
Faltan solo 18 días. Los tres partidos han tenido la oportunidad de comprometerse y solo uno lo ha hecho. Y la decisión que han tomado, como no puede ser de otra manera, va a marcar la última fase de nuestra campaña, que ya te adelanto que va a ser muy dura. Te iré informando de
todas y cada una de las acciones que vamos a poner en marcha en las
próximos días. Y voy a pedirte un esfuerzo de comprensión enorme.
Sé que puedo contar contigo, porque créeme, voy a necesitarte más que
nunca.Vamos a por todas.