Hace unos meses muchos venían a decirnos que iban a ser la solución a esa falta de principios y
valores del PP de Rajoy, que iban a recuperar a ese sector de la sociedad española que creía en la
familia y el derecho a la vida, y de nuevo se hizo la luz. Estoy segura de que la intención sigue
siendo la misma, pero empiezo a removerme en la silla cada vez que, ante la pregunta sobre
qué harán PP y VOX con el aborto no encuentro una respuesta clara y contundente.
Y ese tema es para mí fundamental.
Ya sabemos mucho de traiciones, de sí pero no, de estar a favor de la vida en general, de escaqueos y de renuncias cuando pensamos en clave electoral. Ahora ya no nos la cuelan
Sé que hay muchos temas importantes, la unidad de España, la inmigración, la violencia doméstica,
y sobre ellos se habla claro, se da la batalla a fondo, no se esquivan las preguntas y no se diluyen
las respuestas. Pero con el aborto la cosa cambia.
Tengo que saber si mi voto va a servir para derogar la ley del aborto. Tengo que saber si este
será un punto innegociable a la hora de pactar entre unos y otros. Tengo que saber si mi voto
va a ser de utilidad para los miles de niños que podrán nacer, sin una ley de plazos que amenace su
supervivencia. Y por ahora estoy en un “sin vivir”.
Recomiendo a los aspirantes a gobernar España que, lejos de evitar el tema, lo aborden. Ya sabemos
mucho de traiciones, de sí pero no, de estar a favor de la vida en general, de escaqueos y de renuncias
cuando pensamos en clave electoral. Ahora ya no nos la cuelan.
Por eso, cuanto antes se tome una decisión sobre lo que se va a hacer y decir sobre el aborto,
mejor. Marear la perdiz sólo lleva a desencanto y a más de lo mismo. Hacerse el longui y
confiar en que actuarán cuando llegue el momento es demasiado arriesgado. Necesitamos la
palabra dada para poder pedir que se rindan cuentas. Los españoles merecemos ese compromiso
y muchos no entenderíamos que se rehusara a darlo en público. Clarito, sencillo, “meridiano”.
Haré esto y lo otro, y lo pondré encima de la mesa como un principio irrenunciable. Sólo así
sabremos si nuestro voto servirá para acercarnos al aborto cero, sólo así sabremos si, en el aborto,
Gökmen Tanis,el presunto autor del tiroteo que mató a tres personas en Utrecht
Asegura el Gobierno holandés que el atentado de Gökmen Tanis, de origen turco, quien disparó en un tranvía y acabó con la vida de 3 holandeses en la ciudad de Utrecht actuó por razones personales, que no es un caso de terrorismo sino de delincuencia común. Como demostración asegura que el turco tiene un pasado como agresor sexual, etc.
¿Qué más da que el turco Gökmen Tanis fuera violador, delincuente o terrorista? El caso es que odia a Occidente porque es musulmán
¿Y qué más da? El caso es que es un musulman, al menos de cultura islámica, que odia a Occidente, incluidas a las mujeres occidentales que para los musulmanes son poco menos que prostitutas. Y odia a los cruzados, esté o no en las listas del ISIS, y es tan fanático como cualquier yihadistas, y si ha cometido un acto terrorista porque ha disparatado indiscriminadamente contra occidentales.
En definitiva, ¿Qué más da que el turco Gökmen Tanis fuera violador, delincuente o terrorista? El caso es que odia a Occidente porque es musulmán.
El Gobierno holandés, Mark Rutte dice que es un caso de delincuencia común, y no un terrorista
Mark Rutte, el primer ministro holandés, se empeña en asegurar que no estamos ante un acto terrorista por dos razones: si el señor Tanis ha matado como miembro del ISIS, la ultraderecha holandesa (y esa sí es ultraderecha) podría rebotar… y ya en su momento casi arrebatarle el sillón.
Pero la principal razón para intentar no ofender al islam es el síndrome de Estocolmo, el miedo, que la civilización occidental siente hacia los musulmanes.