jueves, 14 de febrero de 2019

Boicot LGTBI a un policía que ayuda a niños a escapar de depredadores sexuales

Boicot LGTBI a un policía que 

ayuda a niños a escapar de 

depredadores sexuales

El Ayuntamiento de Logroño trató de apropiarse de su Proyecto Alexia, hasta que 
el lobby LGTBI atacó a Salvador Martí por expresarse en libertad. El policía 
local de Logroño impulsa una ILP riojana para defender el derecho de los padres
 a elegir la educación de sus hijos en libertad.

El policía local de Logroño Salvador Martí junto a Alexia, la marineta con la que enseña a protegerse a los niños. /FB Alexia Enséñanos
El policía local de Logroño Salvador Martí junto a Alexia, la marineta con la que enseña a protegerse a los niños. /FB Alexia Enséñanos
Salvador Martí es un policía local de Logroño, padre de tres hijos, que desde su experiencia profesional 
detectó que existe una falta de instrucción en los más pequeños para defenderse de algunos peligros 
como los depredadores sexuales o los secuestros de menores.
Así, comenzó en la primavera de 2018 el Proyecto Alexia Enséñanos, en el que mediante el uso de 
una marioneta vestida de policía, diseñó unas sesiones de formación a los niños menores de 6 años, 
complementadas con una charla a los padres.
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Salvador se preocupó de que el proyecto estuviera supervisado por psicólogos y psiquiatras especializados
 en niños y adolescentes, de tal forma que el mensaje tuviera la mayor eficacia posible. Con este fin, 
el Proyecto Alexia Enséñanos contó con el respaldo profesional del Centro Puerta Abierta 
especializado en la materia. 
Dado el éxito de la iniciativa, trató de recabar el apoyo del concejal de Seguridad Ciudadana, Miguel
 Sainz García. Después de realizar varios intentos y no obtener respuesta, siguió adelante con el proyecto, 
costeando de su bolsillo todos los materiales, incluida la marioneta Alexia y organizando las 
sesiones con los colegios públicos y concertados de la provincia.
Durante las sesiones con los padres, tenía especial éxito el vídeo ‘Depredadores’, en el que se muestra
 cómo -con permiso de los padres- un adulto logra engatusar a los menores para llevárselos de un 
parque en menos de dos minutos.
Es relevante el caso de una mujer que acepta formar parte del experimento y que se muestra convencida 
de que su hijo no caerá en la trampa, puesto que le ha insistido mucho sobre la posibilidad de embaucadores 
desconocidos, dado que ella sufrió en sus propias carnes esta lacra siendo niña en Brasil. El 
‘gancho’ de Salvador Martí logró llevarse al niño en 1 minuto y 38 segundos.
Varios meses después de que el concejal ignorara los llamamientos de Martí, el vídeo del experimento
 logró una notoriedad pública importante cuando fue emitido en El programa de Ana Rosa en Telecinco.

Sin foto política

Según ha detallado Martí a Actuall, el concejal trató de apropiarse del proyecto al conocer la repercusión 
mediática, incluso ofreciéndole que para oficializar la dependencia del proyecto se le ofreciera al policía
 que figurara -aunque fuera de forma simulada puesto que Martí mantiene el carácter altruista 
del proyecto- el pago de horas extras como funcionario público.
En dicha reunión, celebrada ya en el verano de 2018, estuvieron presentes, además del citado concejal,
 otros miembros del gobierno municipal y el jefe de la Policía Local. Salvador Martí se ratificó sin
 embargo en que el único respaldo que reclamaba del Ayuntamiento era una declaración pública.
Por deferencia, el policía creador del Proyecto Alexia Enséñanos trasladó al resto de grupos de la
 oposición el trabajo que estaba realizando por si querían apoyarlo, siempre bajo la condición de 
que “no habría foto política”.

Entra en escena el lobby LGTBI

El pasado mes de octubre el proyecto va viento en popa. Apenas comenzado el curso, hasta 54 
colegios habían cerrado fechas para recibir al Proyecto Alexia Enséñanos en sus aulas.
Además, recibe el respaldo de Juan José Cortés, el padre de la niña Mariluz asesinada por un 
depredador sexual en 2008, y de los padres de Lucía Vivar, la pequeña hallada muerta el pasado 27 
de julio en las vías del tren siete horas después de su desaparición en la estación de Pizarra en Málaga.
Salvador Martí y Juan José Cortes, con la marioneta Alexia.
Salvador Martí y Juan José Cortes, con la marioneta Alexia.
Es entonces cuando desde el Ayuntamiento se vuelven a poner en contacto con Salvador Martí, para 
comprometerse a promocionar el proyecto en las ludotecas municipales, con la sola condición de hacer
 pública esta decisión en una rueda de prensa.
Todo se desarrolló con normalidad y, tras la rueda de prensa, Martí se marchó a realizar el turno de 
noche que le correspondía como policía local. Cuando despertó a media mañana, Salvador encontró 
que tenía varias llamadas perdidas del concejal de Seguridad.
Rueda de prensa de apoyo del Ayuntamiento de Logroño al Proyecto Alexia.
Rueda de prensa de apoyo del Ayuntamiento de Logroño al Proyecto Alexia.
Según explica Martí a Actuall, el concejal Miguel Sáinz García le conminó para que retirara
 una publicación que había realizado unos días antes en el perfil en Facebook de la iniciativa, 
en el que se mostraba contario a la imposición del ideario LGTBI a los menores sin conocimiento 
de los padres.

El mensaje del concejal: “Te lo advertí”

Martí se negó a admitir la censura que le quería imponer el concejal -quien llegó a decirle, según 
su testimonio, “atente a las consecuencias”-. Y al día siguiente, después de muchas llamadas perdidas
 del concejal que el policía ignoró porque no iba a cambiar su postura, recibe un mensaje de WhatsApp
 con el texto “Te lo advertí” enlazado a la retirada del apoyo institucional. 
El concejal explicó a los medios que la decisión se tomaba porque Martí había sido acusado de
homofobia por los grupos LGTBI de la ciudad. Todos los grupos municipales, presionados por
 estos grupos, condenaron por “homófobo” al policía y exigieron responsabilidades a la alcaldesa.
Aún más, el concejal socialista Kilian Cruz, a la sazón presidente de la federación de las asociaciones 
de padres y madres de alumnos de los colegios de La Rioja, envió una carta en la que señalaba que, 
pese a que los contenidos del Proyecto Alexia Enséñanos eran de calidad y provecho para los alumnos, 
las declaraciones políticamente incorrectas de Salvador Martí hacían necesario cancelar las sesiones 
programadas.
Así sucedió que muchos de los centros se dieron de baja del Proyecto Alexia a pesar de que durante
 estas sesiones no se menciona en ningún momento nada relacionado con las personas LGTBI.

Cambio de uniforme

Por otro lado, el concejal de Seguridad determinó que Salvador Martí no podría hacer uso del uniforme 
de la Policía Local de Logroño como había hecho hasta el momento en sus sesiones de formación.
Pero Salvador Martí no estaba dispuesto a darse por vencido. Así que se agenció un disfraz de policía en
 cuya espalda ironizó con las presiones del grupo LGTBI mayoritario en La Rioja que se identifica con
 las siglas GYLDA. En su lugar, puso las siglas GILDA, con i latina, como acrónimo de Grupo 
Investigation Logroñés de Alexia.
Uniforme de Salvador Martí , del proyecto Alexia Enséñanos, con las siglas GILDA.
Uniforme de Salvador Martí , del proyecto Alexia Enséñanos, con las siglas GILDA.
Pese a que las declaraciones de Martí en Facebook nada tienen que ver con el desarrollo del proyecto
 Alexia Enséñanos, lo cierto es que son muy pocos los colegios de la provincia que han mantenido 
su colaboración, sustrayendo a los menores de seis años de una formación que puede ser
 determinante para su seguridad.

Una ILP por la libertad educativa

A raíz de esta persecución ideológica, Salvador Martí funda la asociación ‘Los Niños son Intocables‘,
 con la que pretende impulsar el debate sobre la libertad educativa y defender el derecho de los
 padres a lelegir, conforme a la Constitución Epsñaola, la eduación más acorde a sus convicciones.
La Asociación los Niños son Intocables celebra manifestaciones en Logroño el primer sábado de cada mes.
La Asociación los Niños son Intocables celebra manifestaciones en Logroño el primer sábado de cada mes.
Y lo ha hecho con fuerza. Para comenzar, está convocando manifestaciones los primeros
 sábados de cada mes para impulsar la recogida de firmas pertinente para que, mediante 
la presentación de una iniciativa Legislativa Popular, sea debatida una ley que obligue a los
 centros escolares a informar a los padres y solicitar su permiso para impartir cualquier charla o
 taller de carácter sexual a los hijos.
A raíz de sta movilización, a Salvador Martí se le han acercado algunas personas a contarle
 casos concretos.

Dos casos de adoctrinamiento

Martí narra a Actuall dos casos de adoctrinamiento que le sobrecogieron en especial.
El primero se trata de una niña de Guatemala que fue violada por su abuelo entre los 7 y los 10 años.
 También intentaron matarla. Ya en España, la niña vuelve un día del colegio con 11 años llorando
 desconsolada y le dice a su madre: “Me han dicho en clase que lo que me hicieron no es tan malo”. 
La niña se refería a las indicaciones que se realizan a los menores en los cursos pilotados por las
 organizaciones LGTBI en los colegios sin conocimiento de los padres, en los que se les anima a
 tocarse sexualmente, experimentar en ese campo con otros, con independencia del sexo y la edad.
El policía también recuerda para Actuall el caso de un padre que le transmitió su escándalo cuando
 descubrió que en el colegio concertado religioso de su hijo le habían enseñado la forma de que
 un varón penetre a otro por el ano sin provocar sangre. Al llegar al colegio a protestar, se le
 transmitió que por miedo a perder la subvención se impartían los talleres.
Proteger a los menores es el motivo de su lucha.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Cruda realidad / Cuando el Capital se hace de izquierdas

Cruda realidad / Cuando el Capital se hace de izquierdas

No hay firma de peso que no parezca aborrecer con todas sus fuerzas a la derecha, posicionándose en los extremos más progresistas de la guerra cultural. Y aquí viene lo extraño de las nuevas prédicas empresariales: ni siquiera pretenden caer bien a sus clientes.
 
Hoy me he topado con el enésimo comentario -con vídeo- en Twitter sermoneándonos sobre cómo tenemos que educar a nuestros hijos. En este caso, se trataba de preguntar a las criaturas si dan su permiso para que colguemos sus fotos en redes sociales, porque por lo visto ahora son autoridades en derechos de imagen.
Pero no quiero entrar en si el consejo es bueno o malo; ni siquiera pretendo quejarme de ese irritante hábito que tienen tantos de ir dando leccioncitas que nadie les ha pedido. Así son las redes. No, lo que me ha puesto de los nervios es que el sermoncito me lo da una operadora de telefonía móvil.
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No es, naturalmente, la única. De hecho, parece haberse convertido en una auténtica plaga esta de los comerciantes decididos a arreglar nuestras vidas, enmendar nuestras malas inclinaciones y, en general, convertirse en inesperados maestros de moral en lo que no tiene absolutamente nada que ver con su negociado. Y, para asombro de tontos, siguiendo por lo común la opinión más izquierdista a mano.
Pocas historias de amor desdeñado tan tristes como la que tiene por protagonistas a la derecha al uso y a las grandes empresas. Daría para un tango especialmente desgarrador.
Yo crecí en ese entorno político en que ser de derechas era automáticamente dar la razón a las empresas, mejor cuanto más grandes, aunque solo fuera para denigrar al Estado, ese torpe, patoso y malévolo mastodonte. En los otros aspectos del ‘canon’, los morales y sociales, había más margen de discusión. ¿Familia? Bueno, todo el mundo sabe que hay diferentes tipos de familia. ¿Vida? En fin, no estamos en la Edad Media (¿qué les pasa a este gente con la Edad Media?). Pero todos podían repetir, traducido, el mantra americano: lo que es bueno para General Motors es bueno para América.
Muchas de las consignas que meten a tacón, muchos de los ‘avances’ que celebran, ni siquiera son especialmente populares entre sus clientes
Porque solo había, realmente, dos bandos, la empresa -la ‘libre iniciativa’- y el Estado, y había que elegir con todas las consecuencias. Y, oh sorpresa, ahora vemos que no hay firma de peso en el mundo que no parezca aborrecer con todas sus fuerzas a la derecha, a la opinión conservadora, posicionándose invariablemente en los extremos más progresistas de la guerra cultural.
Si este banco contrata costoso espacio en medios para presumir de que en su plantilla hay más mujeres que en la de ningún otro, aquella petrolera se ufana de celebrar con extático entusiasmo el Día del Orgullo y la cadena de hipermercados de más allá gasta sus buenos euros en anunciar ‘urbi et orbi’ que tiene un departamente en el que solo contrata a transexuales.
Lo curioso del asunto es que no parecen querer halagar a su clientela, que sería lo normal. Nadie cree en esos banqueros cariñoso que se desviven por tu negocio y te preguntan por las clases de ballet de tu hija, porque ya estamos todos de vuelta sobre lo que significa la publicidad: caer bien, congraciarte con el usuario. Eso, al menos, tiene sentido. Porque se trata de vender, ¿no?
Y aquí viene lo extraño de las nuevas prédicas empresariales: ni siquiera pretenden caer bien. Muchas de las consignas que meten a tacón, muchos de los ‘avances’ que celebran, ni siquiera son especialmente populares entre sus clientes. No parecen buscar empatizar con su cliente potencial, sino darle lecciones de moral. A veces, incluso, insultarles o, al menos, reprocharles lo bárbaros que son y lo desfasados que están.
¿Qué razón puede tener una firma generalista, que vende a un mercado masivo, para publicitar su apoyo entusiasta a políticas que solo interesan a grupos marginales, su hostilidad con modelos de familia, nacionalidad o sexualidad que corresponden a la mayoría de sus clientes?
El último caso sonado, comentadísimo en redes, es el de Gillette, un anuncio que parece encargado por la competencia, porque no concibo que un solo usuario varón de mi círculo no se sienta insultado cuando la empresa les acusa, en bloque, de ‘masculinidad tóxica’.
Pero es solo el caso más descarado de un torrente de prédicas ultraprogresistas, como si el vender relojes, libretones o coches de lujo diera una especial autoridad moral o un mayor conocimiento del alma humana que necesitan compartir con el resto del mundo. Intento, de verdad, entender el proceso por el que las grandes empresas -el terrible ‘Capital’ que denostaban los izquierdistas clásicos- se han lanzado como una sola en defensa de todas las causas, aun las más disparatadas, de la misma ideología que siempre ha dicho despreciarla, y cerrando filas contra todas las posturas de la facción que siempre las ha apoyado. Pero no puede resultar más cómico.
La gran defensa ética de la economía de mercado es que premia el servicio. El que más sirve a los otros, el que le presta un mayor servicio, reza la teoría, es el que más gana. Pero la relación estaba siempre clara, y aunque, personalmente, el empresario podía ser un Creso con más millones que pelos y el cliente medio, un donnadie, colectivamente era la empresa el sirviente y la clientela, el amo.
Por eso todo esto no tiene ni pies ni cabeza. Puede, naturalmente, haber firmas de este tipo que actúen por seguidismo de las demás, y otras muchas quieran apuntar a los nichos de mercado representados por los contingentes de víctimas autodesignadas. Pero tiene que haber, además, verdaderos creyentes que arrastren a los demás. ¿Qué razón puede tener una firma generalista, que vende a un mercado masivo, para publicitar su apoyo entusiasta a políticas que solo interesan a grupos marginales, su hostilidad con modelos de familia, nacionalidad o sexualidad que corresponden a la mayoría de sus clientes?

martes, 12 de febrero de 2019

Castilla, coged lo que queráis, o no (Juan Pablo Mañueco)

Juan Pablo Mañueco Martínez 
‎11‎ de ‎feb. a las ‎13‎:‎09
PREGUNTA A TANTOS JUANES Y MIGUELES SIN CASTIELLA

Desde nací, me siento Juan sin Tierra.
No de Castilla hablaronme en escuela,
luego a emigrar dijeron: “vete, vuela”…
Seguí pasos de un Cid que se destierra.

Desde el XX, Miguel me sé sin Tierra:
Castilla me expulsaron, de su estela;
Alcalá es otra cosa se revela
y mi Quijote a mí se le deshierra.

Desde el XX, me sé Jorge sin Tierra:
Palencia la expulsaron y mi espuela
no puede ir a morir a Cuenca. Anhela
acabe esta angustia a Castilla entierra.

Desde el XX, me siento Ruiz sin Tierra:
de Hita arcipreste, la tierra gemela
de Alcalá do nací, a la paralela
Castiella y su serrana verde Sierra.

Desde el XX, me sé Alfonso sin Tierra:
Diez a Toledo, que a Castilla en vela,
guarda, cultura, lengua, airosa tela
de sus naves navega y nunca cierra.

Pon aquí el nombre, tú, lector sin Tierra,
que en XX te has quedado sin Castiella,
Pregúntate: ¿por qué me privan de ella?

Juan Pablo Mañueco

Algunas respuestas a esa pregunta final y al absurdo de las anteriores descastellanizaciones:

CONTRA LA LEYENDA NEGRA CASTELLANA

lunes, 11 de febrero de 2019

«Autodetermínate» (Juan Manuel de Prada)


«Autodetermínate» 

por Juan Manuel de Prada para el periódico ABC, artículo publicado el 11/II/2019.
______________________

Siempre me ha admirado la desfachatez olímpica de esos liberales de pata negra que se refieren al «derecho de autodeterminación» que reclaman los independentistas catalanes como un resabio de una «sociedad tribal» y «anclada en la Edad Media». Cuando lo cierto es que el concepto de autodeterminación es plenamente moderno e inequívocamente liberal. Sólo la contaminación ideológica que tupe las meninges de nuestros contemporáneos explica que no perciban una evidencia tan gigantesca.

Fue Hegel quien acuñó el concepto de autodeterminación, que es la última estación de la voluntad humana, convertida ya en praxis en estado puro que no reconoce límite exterior alguno. Esta autodeterminación, erigida en «libertad absoluta» para la que «el mundo es simplemente su voluntad», es piedra angular del pensamiento político liberal. Frente a la libertad aristotélica, que es obrar como se debe (apoyando nuestro discernimiento sobre el orden del ser), la libertad liberal permite a los hombres abandonar el orden del ser para desenvolverse en el orden del devenir, donde el hombre tiene libertad absoluta para autoafirmarse, para autodefinirse, para construir su biografía sin otras reglas o límites que su propia voluntad. Así el hombre (¡y la mujer!) podrá, por ejemplo, romper su familia cuando le pete, dejando al otro cónyuge en la estacada y a sus hijos en soledad y llanto, si su «libertad del querer» lo exige (o sea, si su bragueta esta inquieta). Así, la mujer podrá liberarse del hijo que crece en sus entrañas y arrojarlo a una trituradora, para que hagan con él albóndigas. Así, incluso, el hombre o la mujer podrán cambiarse de sexo como quien se cambia de camisa.

Esta autodeterminación típicamente liberal que no acepta el orden del ser y se proyecta sobre el devenir también ha amparado procesos políticos lastimosos, como por ejemplo las independencias de las naciones de la América hispánica (nutridas con la ideología liberal de las logias). Pues la autodeterminación siempre ha sido irrestricta y no le ha importado causar infinitos quebrantos y desgracias: no le importan las familias rotas ni los niños hechos albóndigas ni el jaleo penevulvar ni, en fin, la destrucción de la comunidad política, como ha probado cada vez que ha favorecido procesos políticos «emancipatorios» o favorecido el desmembramiento de naciones históricas.

La autodeterminación no es, pues, el resabio nostálgico de una «sociedad tribal» ni «anclada en la Edad Media», sino la apoteosis de una sociedad envenenada de liberalismo. Cuando Cataluña no estaba infectada por esta ideología no era una «sociedad tribal», sino muy refinadamente organizada, que amaba y defendía sus tradiciones, a la vez que acataba y se cobijaba bajo la autoridad consentida (y, por lo mismo, limitada) de un rey. Esta Cataluña todavía no corrompida por nefastas ideas liberales regía su vida política por el pactisme, que vertebraba la sociedad con una red de pactos que hundían su fundamento en la naturaleza familiar y social del hombre, a la vez que reconocían un orden del ser (su integración en Aragón, después en España) que garantizaba el bien común. Por eso, mientras Cataluña rigió su vida por el pactisme, fue leal a sus reyes. Así, Tirso de Molina pudo escribir que Cataluña, «si en conservar sus privilegios es tenacísima, en servir a sus reyes es sin ejemplo extremada».

Luego, el liberalismo corrompería el ser de Cataluña. Resulta, en verdad, hilarante que los causantes de esta catástrofe tengan el morrazo de erigirse en sus sanadores. Pero ellos saben bien que con las masas cretinizadas (¡autodeterminadas!), que ya no saben obrar como se debe, se puede hacer lo que se quiere.

https://www.abc.es/opinion/abci-auto...3_noticia.html.

domingo, 10 de febrero de 2019

Análisis del momento (Pío Moa)

Opinión
Pío Moa



viernes, 8 de febrero de 2019

La clase moralmente superior siempre es inocente

La clase moralmente superior

 siempre es inocente

¿Se imagina a alguien diciendo que “el nacional-socialismo es lo más opuesto
 a Adolf Hitler”, porque éste, aunque se hacía llamar nacional-socialista, pero 
que no lo era? Pues es lo que ahora dicen los izquierdistas sobre Nicolás Maduro: no era socialista, nunca lo ha sido.

Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos, en un acto de homenaje a Hugo Chávez.
Juan Carlos Monedero, fundador de Podemos, en un acto de homenaje a Hugo Chávez.
La mayor de las ventajas de unirse a la tribu de la izquierda en cualquiera de sus clanes, desde 
el gay que entra en Ciudadanos porque quiere que se legalicen los ‘vientres de alquiler’ al comunista
 jubilado de la Seat de Barcelona que bebe Veterano a la salud de Julio Anguita, es que recibes una
 armadura de inocencia, tan poderosa que con ella se resiste a todo ataque, incluso a la realidad, 
esa perdida que tantos disgustos da hoy a la ‘gente de orden y progreso’.
Cuando se producen acontecimientos que le molestan, que frenan sus medidas o que desmienten sus 
opiniones, la primera reacción de la izquierda suele consistir en ocultarlos con una palabrería tan cursi
 que marea. Valga un solo ejemplo, que no tengo ganas de buscar más en Internet, que el azúcar me
 atasca el ordenador y las arterias
Cuando esos acontecimientos, como una depresión económica, una serie de derrotas electorales o 
unos encarcelamientos por corrupción, persisten el siguiente paso que recomienda el manual del 
Imperio Progre consiste en reconocerlos, pero añadiendo que no son tan reprochables, porque la
 intención con que obraron los izquierdistas que los cometieron era buena: reducir la pobreza, 
repartir la riqueza, salvar las ballenas…
Toda la izquierda española pretende que sus camaradas no tienen ninguna culpa en el hundimiento de Venezuela desde los años 70
Y si todo se vuelve un desastre, lo que hay que hacer es negar su misma existencia. Ya negó Zapatero
 la crisis económica y ganó unas elecciones con el mayor número de votos que ha recibido un 
presidente del Gobierno.
Ahora que Venezuela, ese modelo de democracia, desarrollo, empoderamiento y anti-imperialismo, 
se ahoga en sangre y pólvora, hay que negar que la izquierda haya tenido relación con la república
caribeña.
A Venezuela iban los socialistas del PSOE en los años 70 y 80, para recibir consejos y petrodólares 
del ‘adeco’ (socialdemócrata) Carlos Andrés Pérez, íntimo de Felipe González; a partir de 2000, 
quienes han hecho el viaje han sido los ‘podemitas’ para abrazar a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro.
En los años 50 del siglo XX, bajo la dictadura de Pérez Jiménez, un dólar se cambiaba por menos
 de cuatro bolívares y tenía el cuarto PIB por habitante más alto del mundo. En la actualidad, 
Venezuela está en primer lugar del mundo solo en cuanto inflación y tasa de homicidios. Alguien
 que no sea un sectario pensará que alguna responsabilidad tendrán los diferentes gobiernos de
 izquierdas en haber hundido el trasatlántico; sin embargo, los izquierdistas aseguran que no.
Dentro de unos años, nos dirá el Imperio Progre que Maduro era un agente de la CIA o un nacionalista que arruinó un gran experimento progresista
El otro día, Pedro Sánchez (PSOE) les espetó a sus aliados de Podemos, de Izquierda Unida y 
del PCE que “la izquierda no tiene nada que ver con Maduro”, hasta el punto de que la izquierda 
“es todo lo opuesto” al tiranuelo venezolano. Como lo asegura uno que es socialista, estamos ante 
un juicio tan poco objetivo como el que daría un hincha madridista ante un penalti pitado en el área
 de su equipo durante un partido con el Barça.
Maduro controla la educación, impone la ideología de género y el lenguaje paritario, persigue 
a los católicos, concede subsidios a sus adictos, cierra medios de comunicación disidentes, saquea
 el Estado en favor suyo y de su partido (que se llama socialistas, por cierto)… Pero no es de
 izquierdas, aunque aplique casi todas las mismas medidas que las izquierdas en las comunidades
 españolas que gobiernan.
Al menos el nuevo Harry Potter de la extrema izquierda, Íñigo Errejón, no ha sido tan cínico. 
Dos meses después de haber asegurado que en Venezuela, por fin, la gente hacía tres comidas
 al día, ahora reconoce que “tengo manifestaciones del pasado que no comparto” sobre ese
desgraciado país. No es que él haya mentido, o le hayan engañado, es que ha cambiado de 
opinión después de “hablar con más gente”. Todo un intelectual.
Errejón confiesa no que haya mentido o le hayan engañado sobre el chavismo, sino que ha cambiado de opinión después de escuchar a muchas personas
¿A que son tan bondadosos, tan honrados, tan sensibles, tan estupendos que no nos los merecemos?
Recuerdo que cuando se produjo el golpe de Estado de sectores del PCUS, la KGB y el Ejército 
Rojo contra Mijaíl Gorbachov, en agosto de 1991, la TVE de Felipe González, El País, la SER y
 los habituales ‘tontos útiles’ de derechas hacían piruetas verbales para no llamar “comunistas” 
a los golpistas. Porque para el Imperio Progre los villanos en política solo pueden ser o
 fachas o militares fachas, y ahora, además, populistas fachas.
Al final, el epíteto que se elaboró para definir a los sublevados contra Gorbachov fue el de 
“ultraconservadores”. Es decir, los jefes del Ejército Rojo y de la KGB rebasaban a los grandes 
duques Románov y a los generales blancos en reaccionarismo y ‘traición al proletariado’.
Si quien roba no puede ser de izquierdas, entonces tiene que ser de derechas o de centro. Por tanto, en la izquierda nunca hay nadie malvado
El comunista Alberto Garzón, el que se fue de luna de miel a Nueva Zelanda, como cualquier 
obrero de Leganés o camarero de Benidorm, afirmó: “Para mí una persona que roba, que extorsiona 
y utiliza los fondos públicos en beneficio privado no puede ser de izquierdas”. Te quitas de encima 
al ladrón y, además, se lo arrojas al adversario, porque si no es de izquierdas, será de derechas o
de centro o del ‘trío reaccionario’.
El líder comunista Alberto Garzón junto a su mujer en su viaje de novios a Nueva Zelanda.
El líder comunista Alberto Garzón junto a su mujer en su viaje de novios a Nueva Zelanda.
Cuando hayan pasado unos años de la caída de Maduro, escucharemos que éste cobraba de
 la CIA y que tenía una colección de tebeos de Roberto Alcázar.
Por fortuna, el metal de la armadura de la clase moralmente superior ha recibido tantos golpes
 y ha sido forjado tantas veces que se ha convertido en simple papel de plata roto que deja ve
r las vergüenzas.