miércoles, 17 de octubre de 2018

Facha (Javier Barraicoa)



TRIBUNA
Javier Barraycoa: 

Facha

Opinión
Javier Barraycoa

martes, 16 de octubre de 2018

Adiós (Algo Se Muere En El Alma)



Adiós
(Algo Se Muere En El Alma)

(Sevillanas)


1-.

Algo se muere en el alma, cuando un amigo se va,
cuando un amigo se va, algo se muere en el alma.(bis)
Cuando un amigo se va.
Cuando un amigo se va
Y va dejando una huella que no se puede borrar.(bis)
Estribillo:
No te vayas todavía, no te vayas por favor
no te vayas todavía que hasta la guitarra mía
llora cuando dice adiós.

2-.

Un pañuelo de silencio a la hora de partir,
a la hora de partir un pañuelo de silencio (bis)
A la hora de partir.
 A la hora de partir
Porque hay palabras que hieren y no se deben decir.(bis)
Estribillo.
3-.

El barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar,
Cuando se aleja del mar el barco se hace pequeño (bis)
Cuando se aleja del mar.
 Cuando se aleja del mar
Y cuando se va perdiendo qué grande es la soledad.(bis)
Estribillo.
4-.

Ese vacío que deja el amigo que se va
El amigo que se va ese vacío que deja (bis)
El amigo que se va.
El amigo que se va
Es como un pozo sin fondo que no se vuelve a llenar.(bis)
Estribillo.


lunes, 15 de octubre de 2018

El acoso de los provida,

El acoso de los provida, 

por Gádor Joya

Probablemente esto sea lo que más molesta a los que se lucran con el negocio 
del aborto, que se le muestre y se le cuente a la mujer la verdad del aborto. 
El acoso de la mentira y la manipulación es el que debería ser perseguido, 
y sin embargo se lleva a cabo a diario en los negocios de estos señores.


Un grupo de voluntarios provida a las puertas del negocio abortistas Dator de Madrid. /DAV
Un grupo de voluntarios provida a las puertas del negocio abortistas Dator de Madrid. /DAV
La patronal del negocio abortista ACAI ha publicado un pequeño… ¿Cómo lo llamaría? ¿“Resumen”?
 ¿”Folleto”? el que se queja de que haya personas cerca de sus centros ofreciendo ayuda e información 
a las mujeres que piensan abortar. Dicen que la Policía debería detenerlos y prohibirles que les
 acosen ofreciéndoles papeles, ayuda económica o laboral, ¡e incluso, información!
Una de las mujeres dice: “Había dos mujeres bloqueando el paso a la clínica, entregando papeles y 
ofreciéndome ir a tomar café” ¡Menudas acosadoras las dos señoras estas, es imperdonable, directas
 a comisaría! Está claro que el concepto de acoso es muy subjetivo, pero la imagen que se pretende 
vender de que en general los grupos provida que actúan frente a los abortorios son unos 
coaccionadores y unos acosadores no cuela, por mucho que pueda haber alguna excepción que, 
como dice el refrán, confirme la regla.
La Ambulancia Vida es un servicio gratuito de ecografías que opera a las puertas del abortorio Dator de Madrid y que no oculta ni el sonido ni la imagen a las madres. /DAV
La Ambulancia Vida es un servicio gratuito de ecografías que opera a las puertas del abortorio Dator de Madrid y que no oculta ni el
 sonido ni la imagen a las madres. /DAV
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
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“Pasillos antiderechos”. Así llaman a los pequeños grupos de voluntarios que desinteresada y 
altruistamente ofrecen su ayuda a muchas mujeres que, precisamente porque van en situación de
 gran vulnerabilidad, son carne de cañón para que las engañen, les oculten información sobre su estado 
y su ecografía, y les convenzan de que lo mejor que pueden hacer es abortar, pagar y salir por donde
 han entrado.
Ofrecer papeles y ayuda laboral y económica, ofrecer un rato de conversación, invitar a café, rezar, 
es un acoso intolerable que estos señores se atreven a comparar con los ataques violentos a las
 iglesias o a los de las cándidas FEMEN tan dialogantes, tan “proelección” ellas.
Este sí que es un acoso: el del engaño y el ocultamiento. El de mentir para que las mujeres traguen y paguen”
Una de las mujeres, por ejemplo dice esto:  “Me han parado y entregado papeles con fotos desagradables”. 
Probablemente esto sea lo que más molesta a los que se lucran con el negocio del aborto, que se le
 muestre y se le cuente a la mujer la verdad del aborto. Que le hagan la ecografía que en sus centros 
se le oculta, bajando el volumen del ecógrafo para que no oigan el corazón de su hijo y girándoles
 la pantalla para que no lo vean moverse. Este sí que es un acoso: el del engaño y el ocultamiento. 
El de mentir para que las mujeres traguen y paguen. Eso sí que debería ser perseguido y sancionado
 por unas administraciones que aquí sí que hacen la vista gorda.
El acoso de la mentira y la manipulación es el que debería ser perseguido, y sin embargo se lleva a
 cabo a diario en los negocios de estos señores que se atreven a publicar un panfleto tan poco 
riguroso que afirma que el número de mujeres ayudado por los provida es poco porque hay
pocas cancelaciones de citas, viva el rigor científico.
“Los ‘defensores de los derechos de la mujer’ piden sanción, mordaza, censura y mano dura contra los que ni viven del negocio del aborto ni ganan nada por conseguir que una mujer decida darle una oportunidad a su hijo y a ella misma”
Que pregunten por los centros asistenciales provida cuántas mujeres deciden no abortar después de 
recibir la información y la ayuda real de los que ellos llaman acosadores. Ellos no lo saben porque
las que entran en sus centros son las que han decidido seguir, pero esas, las que se dan la vuelta o no 
llegan ni a llamar porque han encontrado “acosadores” que las han ayudado no son dignas de estudio,
esas no pagan. Un estudio riguroso tendría que molestarse en buscarlas, en entrevistarlas, en 
mostrarlas y no en despreciarlas, como hace los que publican este papel.
Una vez más, los “defensores de los derechos de la mujer” piden sanción, mordaza, censura y mano
 dura contra los que ni viven del negocio del aborto ni ganan nada por conseguir que una mujer 
decida darle una oportunidad a su hijo y a ella misma. Mal que les pese, la verdad del aborto se 
va abriendo paso, y pretender que las mujeres y la gente en general no mire, no oiga, no sepa, 
es querer ponerle puertas al campo.
Yo invito a todo el mundo a que se pase un sábado por alguno de esos centros en los que los “violentos
 provida” ofrecen ayuda, papeles, información y café a las mujeres y que juzguen por ellos mismos, 
que ya se sabe que cuando está en juego el negocio y el dinero propio los estudios siempre tienden a
 estar de parte del que los encarga.

martes, 9 de octubre de 2018

ECONOMíA / CRITERIO La pensión va a dejar de ser un derecho

La pensión va a dejar de ser un 

derecho

Seremos más personas cobrando durante más tiempo pensiones mayores. Ese
 peso crece como una bola de nieve sobre una ladera infinita. Y recae sobre
 una población que está dejando de tener hijos , que languidece con inexorable
 cadencia.


Un grupo de jubilados. /Photo pedrosimoes7 on Foter.com / CC BY
Un grupo de jubilados. /Photo pedrosimoes7 on Foter.com / CC BY
Octavio José Granado, secretario de Estado de la Seguridad Social, ha declarado que el actual 
modelo de pensiones “sólo tiene arreglo para los próximos diez años”. Y si sus palabras no resultan
 del todo claras, las precisa diciendo que transcurrida una década habrá que “buscar un nuevo arreglo”.
Lo ha dicho durante la presentación de una autopsia titulada Las pensiones en España, realizada por 
el Consejo General de Economistas.
¿Qué pasa dentro de diez años? Que empezará a jubilarse la generación del baby boom, que así se 
llama porque es un ensanchamiento en la pirámide de la población, una generación nutrida, poblada, 
que deja de contribuir al sistema y pasa a esperar de él lo que nos han prometido los políticos. Además, 
cada década damos unos pasos en la carrera por la longevidad, de modo que estaremos más tiempo 
esperando cada mes el pago de nuestras pensiones. Por otro lado, aunque la grave crisis económica 
que comenzó hace once años deprimió nuestros sueldos y con ello la base sobre la que exigir mayores 
pensiones, en general los trabajadores han mejorado su sueldo en las décadas previas a la jubilación, y 
eso hace que cada año la pensión media sea mayor. En resumen: seremos más personas cobrando 
durante más tiempo pensiones mayores.
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Ese peso crece como una bola de nieve sobre una ladera infinita. Y recae sobre una población que está 
dejando de tener hijos, que languidece con inexorable cadencia. Sube el numerador, baja el denominador 
y el quebrado arroja una aportación al sistema creciente por cada trabajador. El sistema de pensiones
 nos obliga a hacer aportaciones crecientes, sólo para mantenerse.
“Siempre hay políticos simpáticos como Pedro Sánchez, dispuestos a subir las pensiones, ahora sí por decreto o como haga falta. Ellos ganan votos a costa de la salud de las futuras pensiones”
Por eso se habla de hacer “reformas” de las pensiones. Cada “reforma” pasa por hacer una de estas dos 
cosas: 1) reducir las pensiones futuras, 2) aumentar las contribuciones al mismo. Sobre el primer punto, 
qué duda cabe que los que están cobrando del sistema o esperan hacerlo en un futuro próximo, se quejan. 
Y que son personas, muchas, con el pleno derecho al ejercicio del voto. De modo que los políticos
no quieren que se les rompa el juguete, pero tampoco quieren quitárselo a los niños, porque se quejan. 
Así que, en lugar de rebajar las pensiones por decreto, idean nuevas e ingeniosas normas que poco
 a poco reducen su cantidad. Como vincular la revalorización al crecimiento económico, o ampliar 
el cálculo a toda la vida laboral.
De este modo, se esconden tras la norma diciendo que ellos sólo cumplen la ley. Pero siempre hay 
políticos simpáticos como Pedro Sánchez, dispuestos a subir las pensiones, ahora sí por decreto o 
como haga falta. Ellos ganan votos a costa de la salud de las futuras pensiones. Por eso, porque de los
 políticos no puede uno fiarse, Guillem López-Casanova, durante la presentación del análisis del 
cadáver de nuestras pensiones, dijo que “la magnitud del problema es tan grande, que dejarlo al
 debate del Pacto de Toledo es muy atrevido”, ya que “por la inoperancia mostrada hasta el presente, 
que hace desconfiar de que sus señorías vayan a resolver el problema”.
“El rejón más grave vendrá de eliminar el carácter de ‘derecho’ de las pensiones públicas. Hay ya varios elementos que apuntan a ello, y creo que es un camino que, una vez emprendido, no tendrá vuelta atrás”
Luego está el otro expediente: el de aumentar la contribución de los trabajadores. Ya no se pueden pagar más cotizaciones. Son un impuesto sobre el trabajo, desincentivan su creación, y roban al empleado ya casi un tercio de lo que genera. De modo que esa vía está muerta.
Queda otra, entre la primera y la segunda: retrasar la edad de jubilación. Alarga el tiempo que estamos contribuyendo al sistema, y reduce el tiempo que cobramos del mismo. Pues no se hable más. Los 
del baby boom se acabarán jubilando a los 70 años.
Es la lógica del sistema de reparto. Un trabajador paga toda la vida las pensiones que se cobran en 
ese momento y a cambio sólo tiene una deuda, que se pagará con las contribuciones de los futuros 
empleados. Pero como los que pasan a cobrar son cada vez más y los que pagan menos, el sistema 
colapsa. En lugar de hacerlo de golpe, lo hace año a año, pero el resultado es igual. Es una deuda
 moral, que está a cargo de una clase tan inmoral como los políticos, y para la que no hay un
 respaldo económico.
Pero retrasar la edad de jubilación no es el principal rejón a nuestras futuras pensiones. El más grave vendrá de eliminar el carácter de “derecho” de las pensiones públicas. Hay ya varios elementos que apuntan a ello, y creo que es un camino que, una vez emprendido, no tendrá vuelta atrás.
“Las pensiones dejarán de ser un derecho que pertenece a la persona en función de lo que ha contribuído, a ser una ayuda sólo en la medida en que lo necesita”
La última muestra, sutil pero inequívoca, la ha dado el gobierno de Pedro Sánchez. Se está planteando
 eliminar el límite máximo de cotización. La lógica de ese máximo es que al jubilado no se le paga
 simplemente una proporción de lo que ha contribuído, sino que hay unas pensiones máximas. Y si lo
 que te paga tiene un máximo, lo que te quita también lo tendrá. Pero es una lógica que está vinculada 
al concepto de derecho: tanto pagas, tanto recibes. Sánchez rompe esa lógica.
El principal ataque al concepto de derecho vinculado a la pensión pública es anterior. Es cuando se le 
quitó la pensión a los escritores por seguir cobrando los derechos de sus obras. El voraz e insaciable 
Estado dice que están cobrando por trabajar, y que por tanto no tienen derecho a pensión. Lo que ocurre, 
en realidad, es que han creado un bien de capital, su obra, capaz de generar ingresos duraderos. Y el hecho 
de que lo que hayan aportado sea trabajo no implica que no sea capital y que, en consecuencia, no haya 
de tener la misma consideración que unas acciones o, por ejemplo, una casa de la que se extrae una renta.
Pero por esa grieta se cuela la desaparición del concepto de derecho. La idea era que el trabajador 
adquiere un derecho, una deuda vinculada a su contribución. Y su cobro no está condicionado a
 otra circunstancia que no sea su aportación al sistema, y en proporción a la misma (años cotizados, 
base de cotización…). Ahora, si tiene otros ingresos se retira ese derecho. Y como, en realidad, no hay 
diferencia económica entre un libro y otro bien de capital, ese nuevo concepto de las pensiones se 
extenderá a todo
 aquél que tenga otros ingresos. Y las pensiones dejarán de ser un derecho que pertenece a la persona 
en función de lo que ha contribuído, a ser una ayuda sólo en la medida en que lo necesita.
Podemos puede hacer un papel muy importante en este cambio. Yo creo que lo hará, en cuanto 
comience a “denunciar” que “los ricos cobran pensiones muy altas” mientras que “los pobres 
se tienen que confirmar con pensiones miserables”. Al tiempo.
Menos mal que nos queda el ahorro privado, para no tener que depender de los políticos.

lunes, 8 de octubre de 2018

DEMOCRACIA / CRITERIO Un país de locos

Un país de locos

Querer romper un país es dignidad y justicia, luchar para que no se rompa y se
 mantenga unido es represión. Vivir como el maharajá de Persia y decir que 
Espanya ens roba es guay. Decir que Pujol es un ladrón forma parte de una
 campaña de desprestigio. 


Los impulsores de un golpe de Estado para la secesión de Cataluña de España hablan de
Los impulsores de un golpe de Estado para la secesión de Cataluña de España hablan de "represión" cuando actúan las fuerzas del orden y la justicia. /EFE
“Maricón” y “nenaza” son insultos en función de quién los pronuncie.
La gente tan pronto te llena las calles de protestas por la intromisión del Gobierno en una guerra, 
como se queda tranquilamente en casa si los del otro equipo se entrometen en una guerra, eso sí, 
con muchísima precisión.
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Hay algunos que se pueden cagar en lo que les apetezca porque su derecho a yo que sé les ampara. 
Otros sufrimos una persecución encarnizada por criticar sin extravagancias al Islam.
Hay gente que puede cortar carreteras impunemente cuando le venga en gana, otros tenemos que
  pedir perdón y permiso para poder manifestarnos en la Plaza de Sant Jaume.
Algunos somos fascistas por criticar la ida de olla del nacionalismo. Otros son demócratas por
 saltarse las leyes a la torera y tomar el pelo a todo quisque.
Unos pueden ensuciar el espacio público impunemente a plena luz del día. Otros tenemos que 
limpiar de noche y escondidos para evitar represalias.
A unos la memoria histórica selectiva les permite despotricar de Franco hasta el hartazgo. A otros,
 ni se les ocurra hablar del Terror Rojo que torturó y asesinó a miles y miles de hombres y mujeres
 honrados.
Unos gritan a los 4 vientos Refugees Welcome, casa meva, casa vostra. Esos mismos quieren expulsar
 a todos los ‘fascistas’ que no dicen Refugees Welcome y mandarlos al cuerno.
Para algunos es superdivertido leer El Jueves y ver como se ríe de Dios y de su Santa Madre. 
Esos mismos se pasan el día descubriendo y catalogando todo tipo de fobias cuando algo no 
les hace gracia.
Muchos se tragan dobladas las letras de Valtònyc, pero miran con lupa los gags de Jorge Cremades.
“Si asesinas a tu mujer eres un hijo de puta desalmado. Si asesinas a tu marido seguro que era un cabrón”
Querer romper un país es dignidad y justicia, luchar para que no se rompa y se mantenga unido es
 represión.
Vivir como el maharajá de Persia y decir que Espanya ens roba es guay. Decir que Pujol es un ladrón
 forma parte de una campaña de desprestigio.
Ir a Misa es de pardillo, friki y ñoño. Ir el 11S a la Diagonal, el 8M donde sea, el 14 de abril a
 recordar tiempos peores, etc… es de hombre, mujer, trans y non gender libre.
Decir una verdad biológica es una ofensa y alimenta el odio. Decir que hay niñas con pene y 
niños con vulva está de puta madre.
Si asesinas a tu mujer eres un hijo de puta desalmado. Si asesinas a tu marido seguro que era un cabrón.
¡Ahí os quedáis y ojalá reventéis todos! Estáis como un cencerro y encima pretendéis hacernos 
creer que somos nosotros los enajenados.

domingo, 7 de octubre de 2018

Mezquita y ex-catedral


Mezquita y  ex-catedral

La batalla de los símbolos hay que lucharla. La descristianización de la catedral de Córdoba, la profanación de los restos de Franco y el resto de medidas que la izquierda impone no son «cortinas de humo» ni «asuntos que no tienen importancia real», como afirman los imbéciles.

SERTORIO


Una civilización se suicida negándose a sí misma, pisoteando los valores que la sustentaron y los mitos que la movilizaron. Y lo primero que se profana son los símbolos. Así sucedió con la vieja Roma cuando Teodosio sacó la estatua de Fortuna del Senado, pese a las admoniciones del discurso de Símaco. Alarico saqueará la Ciudad Eterna menos de veinticinco años después. No habían pasado cinco décadas cuando los vándalos llegaban cabe las puertas de Hipona y un anciano Agustín veía desmoronarse el mundo que le alumbró. El Imperio de Occidente no sobrevivió un siglo a la transvalorización de todos los valores que ordenó Teodosio con el Edicto de Tesalónica. Pero no saquemos conclusiones aceleradas: todo ello era un fruto natural de lo que la propia Roma había gestado desde, por lo menos, la era de Caracalla, ese príncipe ignaro y fratricida que hizo ciudadanos a todos los habitantes del Imperio.
Decía Cioran que una civilización se destruye cuando se destruyen sus dioses. Tarea a la que se dedicó el espíritu ilustrado desde el siglo XVIII, ayudado por el propio Vaticano con su obtuso clericalismo antiguo y su perverso progresismo actual; por eso parece que la Iglesia tiene los siglos contados y que su destino inevitable es convertirse en una supervivencia, en una superstición, que es etimológicamente lo mismo. Uno de los momentos decisivos que ha conocido el cristianismo, sólo comparable al de Nicea, fue el Concilio Vaticano II, en el que la entonces poderosísima Iglesia Católica, Apostólica y Romana se rindió con armas y bagajes ante la Ilustración y el socialismo. Lo que se edificó con Constantino se deshizo con Pablo VI. Europa dejaba de ser cristiana y la Iglesia se resignaba a crecer fuera de su marco milenario, para extenderse por América y África. Hoy somos tierra de misión y Roma se ha convertido en un poder extraeuropeo. Francisco, el capellán de Soros, es el instrumento idóneo para la islamización de Europa, para la ruina de la fe popular y para asumir con alegre resignación la apoteosis del globalismo. Otro papado semejante y la Iglesia se disolverá con la misma disciplina que aquellas Cortes franquistas del hara-kiri.
Con la Iglesia desaparecen nuestros santos y vírgenes, nuestros ritos, nuestra cultura, nuestro genus loci. Lo que se ha hecho en estos cincuenta años ya no tiene remedio. Las cosas santas o permanecen inmaculadas o mueren, como el armiño de las leyendas medievales. Queramos o no, se está alumbrando un mundo nuevo en el que los mitos de nuestra infancia son arqueología, cuando no reliquias de una era de ignorancia. Ahora mismo, un muchacho con «formación» religiosa es incapaz de identificar una imagen de san Pedro o de Santiago y, si se le habla de la Transubstanciación o del Pentecostés, no tiene ni idea de qué se trata. Cualquiera que haya llevado a sus hijos a esos másteres que son las catequesis para la Comunión sabe de lo que hablo: dinámicas de grupo, actividades sociales, cancioncitas... Y apenas se saben los sacramentos, el avemaría y el padrenuestro. Milagro es que acierten a persignarse como Dios manda. Olvídese el lector de un mínimo de doctrina cristiana seria, fuera del buenismo de rigor. Por no hablar de las misas postconciliares, los cristianos de base y demás aggiornamenti, el peor de los cuales, sin duda, es el hacer creer a los jóvenes que Jesús es un hombre, incluso un revolucionario, pero raras veces un Dios. Cuando lo sagrado se humaniza y se despoja de misterio, ¿quién puede seguir creyendo?
Sorprende, por todo lo que acabamos de narrar, la firmeza de los curas de Córdoba para defender su iglesia frente a la expropiación con la que amenazan las izquierdas. Por los dos bandos se agitan pergaminos, se forman comisiones y arguyen los rábulas con regalías, bulas, cánones, concordatos y fueros que creíamos olvidados. Legalismos aparte, no hay mejor declaración de propiedad de la catedral cordobesa que los ochocientos años de devoción y fe de un pueblo cristiano, que lo decoró y enriqueció con legados y donaciones que nadie hizo al «Estado», sino a Dios. Al Dios de nuestros antepasados, el único verdadero, el que llevamos en la sangre. Claro que entonces la cruz y la espada eran una sola voluntad y las Españas se fundían con el catolicismo militante. Eso fue cuando éramos alguien, cuando medio mundo hablaba español y nadie pisoteaba la lengua del imperio. Ni se atrevía siquiera a pensarlo. Hoy no hay fe, casi no hay España y ya se verá si quedan españoles.
Basta con que unos okupas se asienten durante unas horas en una propiedad privada, con su registro legal y su contribución al día, para que le resulte casi imposible al legítimo propietario desalojarlos. Pero ocho siglos de devoción popular no son nada para los adalides del laicismo, apenas unos minutos. Si la Iglesia tuviera ojos para ver, entendería que de lo que se trata es de acabar con ella. Pero los dioses ciegan a aquellos a los que quieren perder. Por mucho que se adapte y ceda, los laicistas tienen claro que ella es el Enemigo y que, ya que está en proceso de disolución, ¿por qué no acelerar lo inevitable? ¿por qué no humillar y profanar con el auxilio de las leyes al enemigo agonizante?, ¿por qué no gozar del delicioso episodio de ver completamente écrasée a la Infame? Salta a la vista que no se van a privar del gusto. Además, cualquier ataque a la Iglesia produce un rédito electoral inmediato entre las turbas de televidentes cristofóbicos, adoctrinados por cuarenta años de insidias oficiales y de claudicaciones eclesiásticas. Añadamos a esto que las visitas a la catedral de Córdoba suman un jugoso monto anual, algo irresistible para la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Córdoba y demás entes administrativos de rapiña.
Los enemigos de la Iglesia en este asunto –entre los que destaca ese perejil de todas las salsas rojas que es el antiguo rector de hierro franquista Mayor Zaragoza, hoy prohombre del globalismo– tienen muy claro su plan: primero expropiar y, luego, convertir progresivamente la catedral en mezquita. Sin duda, el primer paso es la creación de un espacio ecuménico multiconfesional, al que seguro que no le faltarán las bendiciones del papa Francisco. Luego, ese "espacio" se volverá haram y será apropiado por los musulmanes, que harán todo lo posible para arrinconar a los escasos cristianos que se atrevan a rezar allí. Y todo ello contará con el apoyo del Estado, el «propietario» del inmueble. Finalmente, tras las debidas renuncias de Roma, el espacio multiconfesional pasará de la jurisdicción del Derecho Canónico a la de la Sharia.
¿Por qué esta alianza contra natura entre el mandil y el turbante? Porque ambos tienen intereses coincidentes. El globalismo quiere islamizar y africanizar Europa. La importación masiva de musulmanes permite a los laicistas descristianizar la nueva pseudoidentidad «europea» que se quiere forjar por el consorcio financiero de Bruselas, lo deseen los europeos o no. Por su parte, los musulmanes encuentran, gracias a los laicistas, un nuevo campo de expansión para su fe que, una de dos: o es una religión de estado, o no es Islam. Con las políticas malthusianas coercitivas que se imponen sobre la población europea originaria, políticas que no afectan en el mismo grado a las comunidades musulmanas, Eurabia será una realidad en muy breve plazo. Ya lo es, por ejemplo, en Londres.
No hay que ser muy avispado para comprender que esto es el suicidio de Occidente. Y como es de rigor en todo suicidio, lo llevan a cabo los propios occidentales, inspirados por sus clases directoras, como en la Roma del Bajo Imperio. ¿Y por qué este empeño en suplantar el cristianismo por el islam? Porque el credo del globalismo, la corrección política, necesita borrar la Historia, negar el pasado, abominar de las verdaderas identidades nacionales, que son algo a destruir, a escarnecer, a borrar del mapa. Por eso cualquier medida que relativice, borre, humille, ofenda e injurie la tradición europea cuenta con las bendiciones del establishment, que necesita justificar su dominación actual con la maldad intrínseca del mundo pasado, el nuestro. No es de extrañar que la ideología de género, el pensamiento postcolonial, el multiculturalismo y demás productos de la ortodoxia imperante tengan un obvio componente antieuropeo y, por lo tanto, anticristiano y antinacional. La nación, el pueblo organizado en una comunidad política, debe ser destruida porque es el principal obstáculo al Gobierno Mundial que ya padecemos. Y con el Estado-nación han de perecer su cultura, su credo, sus familias.
Ahora bien, esto no se puede ejecutar de forma brutal porque causaría una reacción devastadora. Por eso se hace relativizando el valor de la cultura nativa, asumiendo como propias «tradiciones» que tienen menos de treinta años en nuestro suelo y abominando del pasado, sobre todo del más heroico, del que más afirma a la comunidad frente al "Otro". ¿Y quién ha sido el «Otro» por excelencia en Europa durante un milenio? El islam.
La batalla de los símbolos hay que lucharla. La descristianización de la catedral de Córdoba, la profanación de los restos de Franco y el resto de medidas que la izquierda impone no son «cortinas de humo» ni «asuntos que no tienen importancia real», como afirman los imbéciles que se creen muy listos. El secuestro del pasado, eso que se llama memoria, no es sino un gigantesco lavado de cerebro colectivo, que entrega el alma del pueblo a quienes están empeñados en borrar nuestra identidad, en deshacer a la nación. Si se pierden los símbolos, nos perderemos nosotros.