jueves, 13 de septiembre de 2018

DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (Juan Pablo Mañueco)

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    Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 3: "Diccionario castellano de urgencia (abreviado)"

    El libro de 240 páginas, con Prólogo/Ensayo inicial de 60 páginas "Contra la Leyenda Negra castellana" y el resto los poemas que más abajo en el Índice se indican, se recibe en 24 horas por correo urgente, a través de la empresa MRW, al precio de 20 euros + 6 de gastos de envío, pidiéndolo a jpmanueco@yahoo.es

    Poema 3
    DICCIONARIO CASTELLANO DE URGENCIA (abreviado)

    Castilla. Lugar entre montañas, valles y desfiladeros
    que fue poblándose en el siglo VIII de castillos o castros ligeros.

    Bardulia o Vardulia. Nombre y mundo y orbe y pueblo prerromano incorporado
    al pueblo nuevo, que su territorio de castillos defensivos, desde el VIII, ha llenado.

    Castro Urdiales: El castro de los Várdulos junto al mar Bárdulo.
    de la bárdula futura Castilla la primera costa y salino ángulo.

    Castilla, condado: Territorio montañoso y marino dependiente de otros que sale de la noche
    y va adquiriendo autonomía lentamente entre los siglos IX y el XI.

    Castilla, reino. Territorio independiente que alcanza desde el mar hasta Sierra Morena
    entre el once y el trece, en mezcla de agua, montaña, sierra y llanura terrena.

    Castilla, Corona. Reino unitario, con otros reinos y señoríos nominales
    en su interior, que llega desde el XIII al XVIII, con los Decretos de Nueva Planta finales.

    Castilla la Vieja y la Nueva: Nombre tradicionales que se oficializan (sin contenido propio) nominalmente
    para describir administrativamente desde Santander a Sierra Morena durante el XVIII, el XIX y el XX.

    Castilla, leyenda negra. Creación desarrollada por los regionalismos periféricos decimonónicos
    para presentarse a sí mismo impolutos, siendo todas las culpas de Castilla, o sea, del “Otro”.

    Castilla, leyenda negra propia. La “otredad” odiosa de Castilla es asumida
    desde fines del XIX por parte de algunos propios castellanos y escritores foráneos sobre la misma.

    Castilla, excusa para inquirir sobre España sin verla a ella. Tema literario
    gestado en el XIX por izquierdas y derechas y que ocupó escritos y pensamiento filosófico vario.

    Castilla, continuación de la misma excusa. Su cúspide se alcanzó con el Desastre del 98,
    cuando todo intelectual fue atacado por un pesimismo que necesitaba descargarse sobre un territorio ya sin punta, sin defensa y mocho.

    Castilla, de feraces valles antiguos a exclusivo páramo. El pesimismo amargo
    del 98 –Maeztu al frente- decidió que Castilla era solamente el horrible páramo,
    poblado por unos hombres cainitas con odio al agua y al árbol,
    sin nada de la hermosa perspectiva de su tierra que habían dado desde el inicio los literatos castellanos.

    También el vasco Maeztu creó el concepto de “Hispanidad” para que no quedara en tal concepto -de Castilla- ni el rastro.

    Este concepto es, por otra parte, el vigente modelo de educación de los castellanos,
    a quienes se les inculca e inculpa por diferentes métodos que son sólo un pardo páramo,
    siendo lo que se salga de ese tópico (parte de todas las cordilleras montañosas relevantes de España, menos el Pirineo, y alguna de ellas por entero, a ambos lados), anomalías excepcionales e irrelevantes de lo castellano.

    Castilla, años treinta del XX. Mientras las gentes del 98 y sus continuadores,
    seguían hablando de pardos páramos en sus libros y en sus “Campos”, algunos castellanos regeneracionistas clamaban por reconstruir la tierra de sus mayores,
    pero hacía más de un siglo que sólo Triespaña (Madrid, Barcelona, Bilbao), y sólo para sí misma, estaba desde el BOE, en su provecho mandando.

    Castilla, convertida en una nueva “otredad”, ahora de sí misma-.

    Desde el 98 en adelante la “otredad” periférica de Castilla
    fue tomada filosóficamente también en otredad de sí misma.

    Ella no era nada… Sólo soporte de España.
    Debía seguir –y sintiéndose feliz- siendo inmolada.

    Como, por otra parte ocurría, más o menos desde el XVI, con la llegada
    de los Austrias.

    En el XX se le explicó y educó en que debía seguir anulándose y sacrificándose por España.

    Castilla, despoblada. Los años centrales del XX despueblan a Castilla
    hasta densidades de población que son ni europeas ni mundiales, sino siberianas o árticas.

    Castilla, aventada. Y si ya se había usurpado su alma para aplicársela sólo a España.
    Y si ya se había aventado su gente, para convertirla en un territorio fantasma.
    Ahora había que aventar su cuerpo, para también físicamente trocearla.

    Durante la Transición del XX, sin que nadie lo pida, sino que así se impone desde arriba,
    en cinco trozos de nada, se parte y avienta la tierra de Castilla.

    Postada para seguir escribiendo este “Diccionario castellano” en el futuro:

    ¿Qué queda, pues, de Castilla en esta fecha, en esta data?

    Una cultura imponente, que sólo hace falta por verla darle su nombre: ¡Cultura castellana!

    Y parte de esa cultura se halla en las comunidades de Castilla y León, Castilla-la Mancha (una de sus múltiples y varias comarcas), Madrid, la Rioja y Cantabria.

    Eso es culturalmente –en cultura culta y popular- la descomunal cultura castellana.
    El resto de lo que se ha creado en su lengua es Castellanidad o Hispanidad, como cada cual quiera llamarla.

    Lo de puertas adentro. Cultura castellana –la de Cervantes, la de Quevedo- se llama.

    Juan Pablo Mañueco, "Otros campos de Castilla", septiembre 2018

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    Para otra información, distinta ya al poema, adicional sobre qué fue y qué intentó al Generación castellana de los 80, se puede leer la siguiente entrevista al autor del libro:


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    Para leer el Prólogo/Ensayo de este mismo libro, titulado el Prólogo "Contra la leyenda negra castellana" ir a este enlace:


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    Finalmente, el Índice completo de "Otros campos de Castilla", que indica el contenido completo del libro y que enmarca en su lugar este poema 3 que se ha ofrecido, se puede leer aquí:

miércoles, 12 de septiembre de 2018

España ¿ Grande y Libre?

España  ¿ Grande y Libre? 





A LA GENERACIÓN CASTELLANA DE LOS OCHENTA (Juan Pablo Mañueco)

Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 2: "A la Generación de los 80..."

El libro de 240 páginas se consigue por correo contra reembolso de 20 euros, pidiéndolo a jpmanueco@yahoo.es

A LA GENERACIÓN CASTELLANA DE LOS OCHENTA

Más allá de los otoños caídos desde el árbol del pasado

I. Era entonces

Nos juntábamos. Era entonces,
en el Monasterio madrileño del Paular, fundacionales, allá
por el ochentaitantos, y uno o dos seguramente.

No entre nieve, como suelen teñirse los inviernos serranos. No.

Sin nieve en las cumbres azules de Castilla, que luego
cuando se ponen grises y la lluvia las golpea con sus baquetas de agua,

sobre su gran tambor pétreo, rocoso, terráqueo…

-como sonidos del cielo llenando de boquetes y breves pozos
que después serán regueros
la Sierra de Guadarrama,
allí,
en Rascafría-

suenan a eras, a granito, a siglos, a arte, a literatos -ellos dirían a “letrados”- medievales, renacientes, barrocos, románticos, del veinte…

¡Claras piedras claras de Rascafría, en el Monasterio del Paular, negras pizarras resistentes, arbustos, palos, árboles, cumbres, culminaciones de cúlmenes!

¿Te acuerdas, Gonzalo Martínez Díez, aunque te hayas quedado allí en Villagarcía de Campos, para siempre?

¿Te acuerdas José María Álvarez de Eulate, cómo mayo
nos encendía con sus luces y esperanzas?

¿Y tú, Octavio Uña, zamorano casi rayano con León, claro timbre de voz, declamación cuajada de tonos y de gestos en la mano?

¿Recuerdas, Jesús
Torbado, el leonés de Sahagún,
que estuvimos hablando de “El niño García Pérez etcétera” y de “Una defensa de Castilla”,
la conferencia que pronunciaste en el Ateneo barcelonés,
que tantas verdades decía?

Por eso tantas persecuciones te ocasionó por el sectarismo rampante
que había empezado a tomar en propiedad toda Cataluña
y todo el pensamiento en Cataluña a principios de la Transición.

También hablamos del exceso de letras cursivas con que te había publicado tu conferencia, en aquel breve folleto, ¿recuerdas, Jesús, aquellos años?

Ramón Carnicer, ¿el leonés berciano, te acuerdas del Paular madrileño, en el valle del Lozoya, que antes fue segoviano, aunque ya estarás junto a Gonzalo, allí hablando de vuestras cosas de berciano y de burgalés vallisoletano?

¿Recuerdas, Miguel Delibes, aunque nunca participaste en persona, pero Gonzalo te mantenía al corriente de todo, porque querías saber, y tus telegramas se recibían como muestras de apoyo, ánimo y abrazo?

¿Recuerdas, Miguel, aunque ahora ya descansas en “tu ciudad”, Valladolid, desde el año diez, el año ingrato?

(...)

El poema completo (largo) con fotografías de los integrantes de aquella Generación y obras en común publicadas, puede leerse (tal y como sale en el libro) en:

martes, 11 de septiembre de 2018

Las 11 mentiras del 11 de Septiembre

QUE NO LE ENGAÑEN

Las 11 mentiras del 11 de Septiembre

LA GACETA

España

lunes, 10 de septiembre de 2018

Franco, izquierda, Iglesia

Franco, izquierda, Iglesia

El odio al franquismo se debe a que lo asocian con la derrota en la Guerra Civil, 
que pretenden ganar ahora con la mal llamada “memoria histórica”, y con la 
distorsión del pasado. Al atacar a la Iglesia, identificándola con el franquismo, la izquierda elude por qué apoyó la Iglesia a los nacionales.


Fusilamiento de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles durante la Guerra Civil Española.
Fusilamiento de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles durante la Guerra Civil Española.
El odio de la izquierda a Franco y a la Iglesia Católica son fáciles de entender. Lo peculiar son sus piruetas
 a la hora de practicar una de sus dos estrategias fundamentales: la mentira.
De entrada, la izquierda no odia a Franco por haber sido un dictador. Si los supuestos progresistas amaran 
la libertad y la democracia por encima de todo, entonces aborrecerían también el comunismo, el 
socialismo y el populismo, que han arrasado con vidas, derechos y libertades en medio planeta. 
En vez de eso, aprecian esos regímenes, o no los censuran tanto como a la dictadura franquista, o
, en el colmo del falso equilibrio, los sitúan a la par, como si de verdad el régimen franquista y, 
digamos, el comunista camboyano, fueran equiparables en su carácter criminal, despótico y 
empobrecedor.
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
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España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo
En realidad, el odio al franquismo se debe a que lo asocian con la derrota en la Guerra Civil, que 
pretenden ganar ahora con la mal llamada “memoria histórica”, y con la distorsión del pasado, que 
pretenden pintar de tal modo que creamos que los perdedores de esa guerra eran bondadosos 
 de la democracia.
En esa distorsión se inscribe su aversión a la Iglesia. Es verdad que ese rechazo es común a las 
de todo el mundo, que abominan de la religión por lo que representa de “fortaleza privada”, como 
decía Schumpeter para referirse a las instituciones fundamentales de la sociedad libre, que median 
entre el Estado y los ciudadanos. Las diversas variantes del socialismo están en contra de esas
 instituciones —desde la religión hasta la propiedad privada— precisamente por lo que tienen de 
amparo del individuo.
España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y
 lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo. Fue el conflicto el que produjo el 
 abierto y declarado a uno de los bandos: la Iglesia se situó sin fisuras junto a los nacionales y 
en contra de los republicanos.
Lo que sucedió fue que las fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos
Nunca se explica esta circunstancia. Simplemente se añade el franquismo como un motivo más para 
condenar a la Iglesia, como si no hubiese habido ningún motivo por el cual la Iglesia secundó a uno 
de los bandos en la Guerra Civil.
Esta mentira es una constante en la izquierda y la hemos vuelto a vivir con los recientes 
debates a propósito del traslado de los restos de Franco. Así, hemos podido leer a personas de 
la izquierda indignadas recordando que los obispos homenajearon al dictador, y lo hicieron entrar
 bajo palio en las catedrales. Se rasgan las vestiduras y proclaman: ¡nada de eso queremos los
 demócratas!
La mentira en este caso no es simplemente, como acabo de señalar, el hecho patente de que ninguno
 de los bandos enfrentados en la Guerra Civil quería la democracia. Hay algo más y se trata de la 
otra estrategia fundamental de la izquierda: la violencia.
En efecto, al atacar a la Iglesia, identificándola con el franquismo, la izquierda elude la consideración
 de por qué apoyó la Iglesia a los nacionales. Y la explicación es clara. Lo que sucedió fue que las 
fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos, y en particular contra 
los religiosos. Miles de monjas y curas fueron asesinados salvajemente. Pero de esto nunca se 
habla, de eso no hay “memoria histórica”. Y la Iglesia es condenada por franquista, como si 
hubiera respaldado a Franco porque sí, por pura maldad y sin razón alguna.

sábado, 8 de septiembre de 2018

LA SANIDAD UNIVERSAL (Ernest Milá)


INFO|KRISIS - blog personal de Ernesto Milá

APOLÍTICO (pero no indiferente, sino distanciado),
ANARCA (al margen del pensamiento masificado),
CONSERVADOR (consciente de que ya no hay casi nada que merezca del conservado) y
REVOLUCIONARIO (por la revolución del Orden).
Email: eminves@gmail.com
viernes, 7 de septiembre de 2018

365 QUEJÍOS (131) – LA SANIDAD UNIVERSAL


Cuando el gobierno de Pedro Sánchez se hizo con la Moncloa, lo primero que restableció fue la “sanidad universal”. “Era de justicia” dijo Carmen Montón, ministra de sanidad, consumo y bienestar social (como si la sanidad, el consumo y el bienestar social tuvieran algo que ver). Y de repente supimos que cualquier turista o inmigrantes ilegal que pisara nuestro suelo, solo por el hecho de haber puesto la suela, se hacía merecedor de aquello que pagamos todos nosotros pagamos: asistencia sanitaria. Si esta medida es tan avanzada, me quejo de que en los países más avanzados del planeta (y más estables) solamente puede entrarse pagando un seguro médico particular que cubra los gastos mínimos de un accidente o cualquier otro problema de salud que podamos tener. Cada vez que paso una temporada en Montreal me toca pagar un pastón a las aseguradoras españolas. De otro modo no me dejarían pasar más allá de la aduana del aeropuerto no fuera que me descalabrara de un patinazo. Y no me quejo de esto, que me parece justo (a fin de cuentas, yo resido en Canadá, pero no trabajo en Canadá, no he contribuido en nada a la prosperidad canadiense ni a la construcción del país, y me parece justo pagar por lo que gasto o puedo gastar). De lo que me quejo es de esa manía de los progres carpetovetónicos en ser más guay que nadie e implantar la “sanidad universal” en lugar de las mejoras necesarias en el sistema de salud.

Solamente en Tanzania hay 17.000 negros albinos. Leo en El País que se cotizan a 75.000 euros/pieza. Sí, los negros tienen razón en quejarse de que comerciantes árabes los vendieran como esclavos para la construcción de América, pero no tanta cuando ellos mismos siguen practicando formas como estas de esclavitud con los suyos. ¿Lo peor? Lo peor es que se paga 75.000 euros en Tanzania –no lo dice un digital de pacotilla, sino El País- por “pieza muerta”. Se ve que su piel, sus huesos y sus vísceras son recomendables para determinados rituales de brujería. Cosas de África. Maquino que si en Tanzania hay 17.000 en toda África negra ascenderán como mínimo a 200.000. Parece que no es buen negocio ser albino en África negra. Así que, los albinos africanos optan por irse hacia Europa en donde lo humano está fuera del mercado alimentario. Me documento y veo que los albinos tienen problemas de visión hasta la ceguera, suelen complicarse con cánceres de piel, precisas continuos cuidados en la piel y están limitadas en sus actividades laborales al no poder tolerar los rayos del sol… Así que es el Estado que ha asumido la “sanidad universal” quien tiene que pagar un error genético que ocurrió en la selva africana.



Por las calles de Barcelona he visto algún negro albino que supongo que ha llegado a España con la mentalidad de que aquí atan a los perros con longaniza y nuestros progres van de redentores del género humano. Es dramática la enfermedad, desde luego, como dramático es el caso de los africanos contagiados por SIDA. Pásmense, 25,3 millones declarados según la OMS en 2001 y 36,1 millones para la FAO un lustro después. ¿Y ahora? Si tenemos en cuenta que se trata de casos diagnosticados, parece claro que podrían llegar a los 50 millones con facilidad en 2018. De momento, ya han muerto 15 millones de africanos. Hoy, el SIDA es una pandemia africana que afecta, sobre todo al tercio Sur del continente y a la mitad Este. La FAO prevé un descenso de la mano de obra en Namibia del 26% y en la Sudáfrica de Mandela de un 20%. Los tratamientos antisida en 2016 –lo dice el prestigioso DiarioFarma- cuestan entre 3.700 a 9.700 euros por paciente y mes. Por supuesto, ningún país africano –esa colección de Estados fallidos pero independientes- lo costea. De hecho, algunos Estados opinan que el SIDA no existe, otros que es un “invento blanco”. Y, por tanto, no es raro que los africanos contagiados por SIDA opten por dirigirse al país de los julays administrado por giliflús progres y redentores.

Otro caso menos dramático. A un inglés con barriga cervecera, nariz, mejillas y ojos de alcohólico, no le operan de un trasplante de corazón porque la ciencia médica dice que no servirá de nada: su dolencia es producto de sus malos hábitos de vida. O un fumador inglés con cáncer de esófago. Somos libres para llevar una vida sana o para destrozárnosla a nosotros mismos, pero si elegimos este último camino, la sanidad británica, con mucha lógica, nos dice: “alto, usted no tiene derecho a que otros paguen aquello de lo que sólo usted es responsable”. Llanto y crujir de dientes, y luego charter para España en donde la “sanidad universal” asumirá la factura.

Un último caso. Residiendo en la Comunidad Valenciana tuve una hernia inguinal, debían operarme y se fijo la intervención entre seis y doce meses después de ir por primera vez al médico. No es grave, pero sí molesto. Unos amigos me invitaron a Navarra: nada más llegar, debía de ir a cualquier hospital, entrar por “urgencias” y decir: “Me duele…”. Inmediatamente te operaban. Luego supe por un amigo tabaquista que los parches de nicotina eran gratuitos en Navarra, mientras que hay que pagarlos en cualquier otra comunidad autónoma... Pensar que hay igualdad en las taifas autonómicas es creer en que el mundo es cuadrado.

¿Qué me dicen de todos estos casos? Lo resumo, porque es de lo que me quejo. Aquí todos los gobiernos están “orgullosos de nuestro sistema sanitario”. Si tenemos en cuenta las colas, las demoras, la cantidad de fármacos de primera necesidad que no están subvencionados, los servicios básicos no cubiertos, o las desigualdades de una región a otra, nos daremos cuenta de que la sanidad española precisa una reforma en profundidad. Condición sine qua non de la misma es que el Estado recupere las competencias en esta materia. Solamente así se podrá tener una “sanidad unificada”. En segundo lugar, la situación de los sidosos y albinos africanos, como de los tuberculosos llegados del extranjero es grave y lamentable. Pero, como cada uno de nosotros, ellos también tienen papá, mamá y un Estado que debe de hacerse cargo de ellos. Yo me siento satisfecho cada vez que, en el Aeropuerto de Montreal, me piden el seguro sanitario, el lugar en el que voy a residir, el dinero que llevo o el billete de vuelta. No lo considero un atentado contra mis "derechos humanos". He cotizado a la SS en España, he pagado IRPF en España, así que quien tiene responsabilidades sobre mí es el Estado Español y cuando resido en el extranjero, me tengo que pagar mi sanidad (o mi Estado debe de llegar a  algún acuerdo con la sanidad del país en cuestión). Otra cosa sería absurda. Pues bien, es hora de que los países africanos, se responsabilicen de las dolencias de sus ciudadanos en lugar de exportarlos.

Estas son algunas reflexiones inorgánicas que me llevan a quejarme de la cantinela progre de la “sanidad universal”. Sanidad que usted y yo estamos pagando y no el gobierno okupa que la proclama. El gran engaño consiste en sugerir que la sanidad debe ser para “todos los habitantes de la galaxia”... Para todos, sí, para todos los que son hijos de esta tierra cuyos padres, abuelos y tatarabuelos han contribuido con su trabajo y sus impuestos, a levantarla, para todos los que la pagan y para todos los que sin haber nacido aquí, están trabajando aquí.  Para nadie más. El resto, los que han entrado ilegalmente deben de irse después de que les hayan las tiritas y el árnica en urgencias, o pagarla como hace servidor cuando viaja a países avanzados, estables y de vanguardia. España no puede ser el hospital mundial, no puede ser la tierra de promisión de los contagiados por VIH, por tuberculosis, por chikungunya o por zika, dengue, ni para los albinos africanos… ¿Por egoísmo? No, por volumen y por sentido común.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Rokhaya Diallo y el racismo necesario

Rokhaya Diallo y el racismo 

necesario

La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro brillante en la
 sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia 
con la de perito en micromachismos.


Rokhaya Diallo se ha convertido en un icono del movimiento 'antirracista' en Francia.
Rokhaya Diallo se ha convertido en un icono del movimiento 'antirracista' en Francia.
Les presento a Rokhaya Diallo. Nacida de padres africanos en París en 1978, su trayectoria es la 
de una triunfadora: cursó estudios de Derecho Internacional y Europeo y de markéting en la
 Universidad París I, se ha desempeñado profesionalmente con éxito, y llegó a pertenecer al 
Consejo Nacional de lo Digital (Conseil National du Numérique). Aunque, desde que creó en 2007 
la asociación Les Indivisibles, su ocupación primordial ha sido el activismo y el periodismo. 
Digamos que se ha convertido en una profesional del antirracismo. En la última década ha
 denunciado constantemente el “racismo institucional y sistémico” del país que acogió a sus padres,
 le proporcionó una educación de calidad, subvenciona su asociación y le proporciona tribunas
 mediáticas masivas para difundir sus diatribas (Diallo es omnipresente en las televisiones y
 radios francesas). También escribe en el Washington Post.
¿Dónde se oculta ese terrible racismo francés? La asociación de Diallo concedió entre 2009 y 
2015 los “Y’a bon Awards”, una especie de Premio Limón al racista del año. Casi todos los
 galardones se adjudicaron a supuestos “islamófobos”: es decir, la crítica del Islam es computada 
como racismo (en realidad, el Islam es una religión practicada por gente de todas las razas). También
 son racistas los fabricantes de tiritas y esparadrapo: ¡siempre son de color blanco! La voluntad 
de humillar a las personas de piel oscura es evidente. Los comentarios de Diallo suscitaron toda una
 polémica en Twitter: el #sparadrapgate. La profesión de “perito en microrracismos” tiene un futuro
 brillante en la sociedad dominada por el marxismo cultural, en estrecha competencia con la de perito en
 micromachismos.
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
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Mientras no se alcance una perfecta igualdad de resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”
Más enjundiosas son las consideraciones de Diallo sobre porcentajes de desempleo o delincuencia 
en las diversas etnias: “en la isla [francesa] de Guadalupe, el 57% de los jóvenes [mayoritariamente 
negros] están en el paro”; “el 60% de los detenidos por la policía en Francia son musulmanes, 
aunque los musulmanes no son más que el 10% de la población”. Ojo al truco: la sobrerrepresentación
 africana o magrebí en las estadísticas de delincuencia o desempleo no puede tener otra explicación,
 según Diallo, que el racismo de policías, jueces y empresarios. No se toma en consideración la
 posibilidad de que, en lo que se refiere al éxito económico, se trate de diferencias de formación, 
ambiente familiar, capacidad, esfuerzo… Y, en lo que se refiere a la delincuencia, la procedencia 
de países con culturas más violentas, amén del propio fracaso académico-profesional (si uno está
 en el paro, es más probable que caiga en el delito).
Tenemos, pues, lucha antirracista para rato. Pues, mientras no se alcance una perfecta igualdad de
 resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales
al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”. El paralelismo 
con la falacia de la “brecha salarial de género” es evidente.
Pero esta exigencia de perfecta igualdad de resultados interracial e inter-género sólo podrá 
conseguirse mediante una masiva, asfixiante intervención del Estado, que promueva a los
 grupos en supuesta desventaja (mujeres y razas no blancas) y machaque la cresta del colectivo
 opresor, los varones blancos heterosexuales. Sólo una tiranía de la corrección política podrá 
impedir la disparidad de resultados. La “discriminación positiva” es un lecho de Procusto
que estira los logros de algunos colectivos, mientras amputa los de otros. Recordemos que el 
lecho de Procusto era un instrumento de tortura.
Fomentar el resentimiento entre razas y sexos no parece una política muy saludable. Además 
de poner en peligro la cohesión social –dividiéndonos en “comunidades” enfrentadas- devalúa 
la responsabilidad individual al habituar a la gente a culpar a la sociedad de sus propias
 limitaciones y fracasos. Suspendí el examen por el sesgo racista de los examinadores, no
 porque no haya estudiado lo suficiente. Así que me voy a los Campos Elíseos a romperlo 
todo (más de 300 detenidos y 45 policías heridos en las celebraciones de la victoria en el Mundial).
El antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial
En realidad, el llamado antirracismo es la forma que ha adoptado el racismo en la sociedad 
actual (entendiendo “racismo” en sentido amplio como “obesión por la raza”). La modernidad
 había encontrado una solución civilizada para los problemas raciales: la “desracialización” de 
la mirada, la puesta entre paréntesis del color. Martin Luther King dijo: “Sueño con un país 
donde se juzgue a las personas, no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”. 
El corolario son las leyes colour-blind, que prescinden del dato racial a la hora de distribuir 
derechos y deberes: ven en la persona un ciudadano incoloro, no un miembro de tal o cual etnia. 
El ideal debería ser una sociedad de individuos, no de tribus raciales; una sociedad en la que la
pigmentación de la piel resulte un rasgo anecdótico, no muy diferente del RH o la estatura.
Ahora bien, el antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre 
razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial (además, 
con un matiz revanchista y de enfrentamiento). Los antirracistas no quieren que nos olvidemos
 de la raza: insisten en recordarle a cada uno la suya.
Este énfasis en la concienciación racial llega a extremos delirantes. Por ejemplo, los “campamentos 
de verano descolonizadores”, en los que se prohíbe la entrada a los blancos (¿Imaginan la que se
 armaría si alguien tuviese la mala idea de crear un campamento cerrado a los negros?). O bien,
 las asociaciones de estudiantes negros o magrebíes en las Universidades, si bien este es un
 fenómeno más frecuente en EE.UU. y Canadá, donde existen grupos juveniles afroamericanos, 
orientales, nativo-americanos, hispanos… pero resulta impensable la creación de una “asociación 
estudiantil blanca”: inmediatamente surgirían las acusaciones de supremacismo y neonazismo.
Rokhaya Diallo se opuso en un artículo del Washington Post a la supresión del término “raza”
 en la Constitución francesa, debatida hace unos meses. Es lógico. Diallo necesita que la raza 
siga siendo muy importante: que la gente se defina –y se enfrente- en función de ella. ¿De qué 
vivirían, si no, los antirracistas?
Cuando el gran Joe Louis se convirtió en el primer boxeador negro en ganar el título mundial 
de los pesos pesados, un periodista le preguntó: “¿Estás orgulloso por [lo que significa para] 
tu raza?”. Su memorable respuesta fue: “Sí, estoy muy orgulloso por mi raza. La raza 
humana, por supuesto”. Para las huestes de Diallo, Joe Louis era un tío Tom.