Publicación por orden de algunos poemas de "Otros campos de Castilla", septiembre 2018. Poema 2: "A la Generación de los 80..."
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A LA GENERACIÓN CASTELLANA DE LOS OCHENTA
Más allá de los otoños caídos desde el árbol del pasado
I. Era entonces
Nos juntábamos. Era entonces,
en el Monasterio madrileño del Paular, fundacionales, allá
por el ochentaitantos, y uno o dos seguramente.
No entre nieve, como suelen teñirse los inviernos serranos. No.
Sin nieve en las cumbres azules de Castilla, que luego
cuando se ponen grises y la lluvia las golpea con sus baquetas de agua,
sobre su gran tambor pétreo, rocoso, terráqueo…
-como sonidos del cielo llenando de boquetes y breves pozos
que después serán regueros
la Sierra de Guadarrama,
allí,
en Rascafría-
suenan a eras, a granito, a siglos, a arte, a literatos -ellos dirían a “letrados”- medievales, renacientes, barrocos, románticos, del veinte…
¡Claras piedras claras de Rascafría, en el Monasterio del Paular, negras pizarras resistentes, arbustos, palos, árboles, cumbres, culminaciones de cúlmenes!
¿Te acuerdas, Gonzalo Martínez Díez, aunque te hayas quedado allí en Villagarcía de Campos, para siempre?
¿Te acuerdas José María Álvarez de Eulate, cómo mayo
nos encendía con sus luces y esperanzas?
¿Y tú, Octavio Uña, zamorano casi rayano con León, claro timbre de voz, declamación cuajada de tonos y de gestos en la mano?
¿Recuerdas, Jesús
Torbado, el leonés de Sahagún,
que estuvimos hablando de “El niño García Pérez etcétera” y de “Una defensa de Castilla”,
la conferencia que pronunciaste en el Ateneo barcelonés,
que tantas verdades decía?
Por eso tantas persecuciones te ocasionó por el sectarismo rampante
que había empezado a tomar en propiedad toda Cataluña
y todo el pensamiento en Cataluña a principios de la Transición.
También hablamos del exceso de letras cursivas con que te había publicado tu conferencia, en aquel breve folleto, ¿recuerdas, Jesús, aquellos años?
Ramón Carnicer, ¿el leonés berciano, te acuerdas del Paular madrileño, en el valle del Lozoya, que antes fue segoviano, aunque ya estarás junto a Gonzalo, allí hablando de vuestras cosas de berciano y de burgalés vallisoletano?
¿Recuerdas, Miguel Delibes, aunque nunca participaste en persona, pero Gonzalo te mantenía al corriente de todo, porque querías saber, y tus telegramas se recibían como muestras de apoyo, ánimo y abrazo?
¿Recuerdas, Miguel, aunque ahora ya descansas en “tu ciudad”, Valladolid, desde el año diez, el año ingrato?
(...)
El poema completo (largo) con fotografías de los integrantes de aquella Generación y obras en común publicadas, puede leerse (tal y como sale en el libro) en:
Cataluña fue una nación hasta el Once de Septiembre de 1714. Perdió una guerra de “secesión” y Rafael de Casanova fue el mártir de la resistencia independentista. Todo es falso. Veamos por qué.
1. Rafael Casanova fue un patriota español cuyo bando, que circulaba por Barcelona en los días previos a la rendición, animaba a los catalanes a “salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por el rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España”.
2. La Diada se celebra desde hace poco más de cien años. La recuperación de este episodio ha sido erigido a base de embustes mitológicos que hoy son comúnmente aceptados como válidos. No fue hasta 1901 cuando se estableció que en un día como hoy hace exactamente 303 años, Cataluña dejó de ser “una nación libre y soberana”.
3. Lejos de la “Revolució dels somriures” y el pretendido secesionismo amable, durante la ofrenda floral a Rafael Casanova se producirán, muy probablemente, insultos, injurias y amenazas a los traidores a la causa independentista, o botiflers en terminología nacionalista. Hoy, algunos partidos ya no acuden a la ofrenda por estos motivos.
4. El nacionalismo se refiere al episodio como “Guerra de secesión”, sin embargo, la historia real fue muy diferente: Año 1700, Carlos II el Hechizado muere sin descendencia nombrando como sucesor al trono de España al Borbón y nieto del Rey de Francia, Felipe de Anjou (el futuro Felipe V). Inglaterra, Austria y Holanda, resistiéndose a ver roto el equilibrio de fuerzas en el continente proclaman su propio candidato al trono español -Carlos de Austria- desatando la que dio a llamarse Guerra de Sucesión Española, que no de secesión.
5. En términos generales la España castellana apoyó al candidato Borbónico y la España del viejo Reino de Aragón al austracista. Pero en modo alguno fueron bloques homogéneos, hubo excepciones: el Valle de Arán , las comarcas catalanas del interior, buena parte de Castellón y Alicante, el interior de la provincia de Valencia, las comarcas aragonesas de Tarazona y Calatayud; todas ellas combatieron por el aspirante Borbón. Madrid, Toledo y Alcalá, sin embargo, se mostraron partidarias del Archiduque Carlos.
6. Con respecto a los famosos Decretos de Nueva Planta que tan machaconamente esgrime el nacionalismo como una “agresión histórica a la lengua y a la identidad catalanas”, es menester recordar que la lengua que hasta ese momento se empleaba en la administración y en la justicia era el latín. Y siguiendo criterios modernizadores -aplicados ya en otros países europeos- se sustituyó en toda España, para asuntos público-administrativos, por el castellano. Nadie ha podido mencionar aún una sola línea de aquellos Decretos en los que se mencionara la tan mentada prohibición del catalán.
7. La narrativa nacionalista señala la fecha de 1714 como el comienzo del declive de Cataluña. La realidad es muy otra: las nuevas leyes importadas de Europa (un derecho unificado, una administración global) desmantelaron los residuos de la antigua sociedad feudalizante y supusieron -para Cataluña más que para ninguna otra región española- un notable despegue económico, demográfico e industrial. El nuevo proteccionismo de la Corona facilitó además el comercio internacional (rompiéndose el monopolio castellano del comercio con América) sentando así las bases del desarrollo catalán de los siglos XVIII y XIX.
8. A decir de muchos nacionalistas, el modelo finalmente triunfador, el de Felipe V, era “intrínsecamente malvado y antidemocrático”. Lo cierto es que cada candidato representaba una concepción diferente de Gobierno. Carlos de Austria personificaba el antiguo modelo foralista y Felipe V representaba un modelo más centralista, típicamente francés, que pretendía unificar jurídica y administrativamente el territorio, como finalmente hizo. Ninguno de los dos era democrático (ningún gobierno de la época lo era) y ninguno, huelga decirlo, encarnaba “el mal”.
9. Insisten los nacionalistas en que el “procés” es “de abajo a arriba” y que la Generalidad sólo recoge el sentir natural del pueblo. La realidad es que el pueblo catalán ha sido sometido a un enorme caudal de patrañas, embustes y tergiversaciones desde hace más de un siglo que ha logrado crear una sociedad a imagen y semejanza del ideario nacionalista. El líder de la Lliga Catalanista Francesc Cambó reconocía en sus memorias que “la propaganda se dirigía principalmente a deprimir el Estado Español y a exaltar las virtudes de la Cataluña pasada, presente y futura.”
10. Si existe un verdadero Día de Cataluña, ese día es el 23 de abril, día de San Jorge. Una fecha ajena a la política, compartida por todos los catalanes, transversal y con una historia que hunde sus raíces en el siglo XV, años en los que Sant Jordi se convirtió en patrón de Cataluña. La tradición secular invita a visitar la capilla de santo, ubicada en el Palacio de la Generalidad, en donde se solía realizar una feria de rosas o “de los enamorados”. Una efeméride de connotaciones muy distintas a las que hoy rigen la Diada.
11. En palabras de José Javier Esparza, “Cataluña es una de las patas que forman España. Lo que vemos el 11 de septiembre se apoya en una falsificación: tomar los episodios de 1714 como una guerra entre Cataluña y España cuando en realidad era una guerra civil española”.
España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo
En realidad, el odio al franquismo se debe a que lo asocian con la derrota en la Guerra Civil, que
pretenden ganar ahora con la mal llamada “memoria histórica”, y con la distorsión del pasado, que
pretenden pintar de tal modo que creamos que los perdedores de esa guerra eran bondadosos
de la democracia.
En esa distorsión se inscribe su aversión a la Iglesia. Es verdad que ese rechazo es común a las
de todo el mundo, que abominan de la religión por lo que representa de “fortaleza privada”, como
decía Schumpeter para referirse a las instituciones fundamentales de la sociedad libre, que median
entre el Estado y los ciudadanos. Las diversas variantes del socialismo están en contra de esas
instituciones —desde la religión hasta la propiedad privada— precisamente por lo que tienen de
amparo del individuo.
España es un caso especial dentro de ese odio de la izquierda a las religiones judeocristianas. Y
lo es por su relación con la Guerra Civil y el franquismo. Fue el conflicto el que produjo el
abierto y declarado a uno de los bandos: la Iglesia se situó sin fisuras junto a los nacionales y
en contra de los republicanos.
Lo que sucedió fue que las fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos
Nunca se explica esta circunstancia. Simplemente se añade el franquismo como un motivo más para
condenar a la Iglesia, como si no hubiese habido ningún motivo por el cual la Iglesia secundó a uno
de los bandos en la Guerra Civil.
Esta mentira es una constante en la izquierda y la hemos vuelto a vivir con los recientes
debates a propósito del traslado de los restos de Franco. Así, hemos podido leer a personas de
la izquierda indignadas recordando que los obispos homenajearon al dictador, y lo hicieron entrar
bajo palio en las catedrales. Se rasgan las vestiduras y proclaman: ¡nada de eso queremos los
demócratas!
La mentira en este caso no es simplemente, como acabo de señalar, el hecho patente de que ninguno
de los bandos enfrentados en la Guerra Civil quería la democracia. Hay algo más y se trata de la
otra estrategia fundamental de la izquierda: la violencia.
En efecto, al atacar a la Iglesia, identificándola con el franquismo, la izquierda elude la consideración
de por qué apoyó la Iglesia a los nacionales. Y la explicación es clara. Lo que sucedió fue que las
fuerzas de la izquierda practicaron una violencia brutal contra los católicos, y en particular contra
los religiosos. Miles de monjas y curas fueron asesinados salvajemente. Pero de esto nunca se
habla, de eso no hay “memoria histórica”. Y la Iglesia es condenada por franquista, como si
hubiera respaldado a Franco porque sí, por pura maldad y sin razón alguna.
APOLÍTICO (pero no indiferente, sino distanciado),
ANARCA (al margen del pensamiento masificado),
CONSERVADOR (consciente de que ya no hay casi nada que
merezca del conservado) y
REVOLUCIONARIO (por la revolución del Orden).
Email: eminves@gmail.com
viernes, 7 de septiembre de 2018
365 QUEJÍOS (131) – LA SANIDAD UNIVERSAL
Cuando el gobierno de Pedro Sánchez se hizo con la Moncloa,
lo primero que restableció fue la “sanidad universal”. “Era de justicia” dijo
Carmen Montón, ministra de sanidad, consumo y bienestar social (como si la
sanidad, el consumo y el bienestar social tuvieran algo que ver). Y de repente
supimos que cualquier turista o inmigrantes ilegal que pisara nuestro suelo,
solo por el hecho de haber puesto la suela, se hacía merecedor de aquello que
pagamos todos nosotros pagamos: asistencia sanitaria. Si esta medida es tan
avanzada, me quejo de que en los países más avanzados del planeta (y más
estables) solamente puede entrarse pagando un seguro médico particular que
cubra los gastos mínimos de un accidente o cualquier otro problema de salud que
podamos tener. Cada vez que paso una temporada en Montreal me toca pagar un
pastón a las aseguradoras españolas. De otro modo no me dejarían pasar más allá
de la aduana del aeropuerto no fuera que me descalabrara de un patinazo. Y no
me quejo de esto, que me parece justo (a fin de cuentas, yo resido en Canadá,
pero no trabajo en Canadá, no he contribuido en nada a la prosperidad
canadiense ni a la construcción del país, y me parece justo pagar por lo que
gasto o puedo gastar). De lo que me quejo es de esa manía de los progres
carpetovetónicos en ser más guay que nadie e implantar la “sanidad universal”
en lugar de las mejoras necesarias en el sistema de salud.
Solamente en Tanzania hay 17.000 negros albinos. Leo en El
País que se cotizan a 75.000 euros/pieza. Sí, los negros tienen razón en
quejarse de que comerciantes árabes los vendieran como esclavos para la
construcción de América, pero no tanta cuando ellos mismos siguen practicando
formas como estas de esclavitud con los suyos. ¿Lo peor? Lo peor es que se paga
75.000 euros en Tanzania –no lo dice un digital de pacotilla, sino El País- por
“pieza muerta”. Se ve que su piel, sus huesos y sus vísceras son recomendables
para determinados rituales de brujería. Cosas de África. Maquino que si en
Tanzania hay 17.000 en toda África negra ascenderán como mínimo a 200.000.
Parece que no es buen negocio ser albino en África negra. Así que, los albinos
africanos optan por irse hacia Europa en donde lo humano está fuera del mercado
alimentario. Me documento y veo que los albinos tienen problemas de visión
hasta la ceguera, suelen complicarse con cánceres de piel, precisas continuos
cuidados en la piel y están limitadas en sus actividades laborales al no poder
tolerar los rayos del sol… Así que es el Estado que ha asumido la “sanidad
universal” quien tiene que pagar un error genético que ocurrió en la selva
africana.
Por las calles de Barcelona he visto algún negro albino que
supongo que ha llegado a España con la mentalidad de que aquí atan a los perros
con longaniza y nuestros progres van de redentores del género humano. Es
dramática la enfermedad, desde luego, como dramático es el caso de los
africanos contagiados por SIDA. Pásmense, 25,3 millones declarados según la OMS
en 2001 y 36,1 millones para la FAO un lustro después. ¿Y ahora? Si tenemos en
cuenta que se trata de casos diagnosticados, parece claro que podrían llegar a
los 50 millones con facilidad en 2018. De momento, ya han muerto 15 millones de
africanos. Hoy, el SIDA es una pandemia africana que afecta, sobre todo al
tercio Sur del continente y a la mitad Este. La FAO prevé un descenso de la
mano de obra en Namibia del 26% y en la Sudáfrica de Mandela de un 20%. Los
tratamientos antisida en 2016 –lo dice el prestigioso DiarioFarma- cuestan
entre 3.700 a 9.700 euros por paciente y mes. Por supuesto, ningún país
africano –esa colección de Estados fallidos pero independientes- lo costea. De
hecho, algunos Estados opinan que el SIDA no existe, otros que es un “invento
blanco”. Y, por tanto, no es raro que los africanos contagiados por SIDA opten
por dirigirse al país de los julays administrado por giliflús progres y
redentores.
Otro caso menos dramático. A un inglés con barriga
cervecera, nariz, mejillas y ojos de alcohólico, no le operan de un trasplante
de corazón porque la ciencia médica dice que no servirá de nada: su dolencia es
producto de sus malos hábitos de vida. O un fumador inglés con cáncer de
esófago. Somos libres para llevar una vida sana o para destrozárnosla a
nosotros mismos, pero si elegimos este último camino, la sanidad británica, con
mucha lógica, nos dice: “alto, usted no tiene derecho a que otros paguen
aquello de lo que sólo usted es responsable”. Llanto y crujir de dientes, y luego
charter para España en donde la “sanidad universal” asumirá la factura.
Un último caso. Residiendo en la Comunidad Valenciana tuve
una hernia inguinal, debían operarme y se fijo la intervención entre seis y
doce meses después de ir por primera vez al médico. No es grave, pero sí
molesto. Unos amigos me invitaron a Navarra: nada más llegar, debía de ir a
cualquier hospital, entrar por “urgencias” y decir: “Me duele…”. Inmediatamente
te operaban. Luego supe por un amigo tabaquista que los parches de nicotina
eran gratuitos en Navarra, mientras que hay que pagarlos en cualquier otra
comunidad autónoma... Pensar que hay igualdad en las taifas autonómicas es
creer en que el mundo es cuadrado.
¿Qué me dicen de todos estos casos? Lo resumo, porque es de
lo que me quejo. Aquí todos los gobiernos están “orgullosos de nuestro sistema
sanitario”. Si tenemos en cuenta las colas, las demoras, la cantidad de
fármacos de primera necesidad que no están subvencionados, los servicios
básicos no cubiertos, o las desigualdades de una región a otra, nos daremos
cuenta de que la sanidad española precisa una reforma en profundidad. Condición
sine qua non de la misma es que el Estado recupere las competencias en esta
materia. Solamente así se podrá tener una “sanidad unificada”. En segundo
lugar, la situación de los sidosos y albinos africanos, como de los
tuberculosos llegados del extranjero es grave y lamentable. Pero, como cada uno
de nosotros, ellos también tienen papá, mamá y un Estado que debe de hacerse
cargo de ellos. Yo me siento satisfecho cada vez que, en el Aeropuerto de
Montreal, me piden el seguro sanitario, el lugar en el que voy a residir, el
dinero que llevo o el billete de vuelta. No lo considero un atentado contra mis
"derechos humanos". He cotizado a la SS en España, he pagado IRPF en
España, así que quien tiene responsabilidades sobre mí es el Estado Español y
cuando resido en el extranjero, me tengo que pagar mi sanidad (o mi Estado debe
de llegar aalgún acuerdo con la sanidad
del país en cuestión). Otra cosa sería absurda. Pues bien, es hora de que los
países africanos, se responsabilicen de las dolencias de sus ciudadanos en
lugar de exportarlos.
Estas son algunas reflexiones inorgánicas que me llevan a
quejarme de la cantinela progre de la “sanidad universal”. Sanidad que usted y
yo estamos pagando y no el gobierno okupa que la proclama. El gran engaño
consiste en sugerir que la sanidad debe ser para “todos los habitantes de la
galaxia”... Para todos, sí, para todos los que son hijos de esta tierra cuyos padres,
abuelos y tatarabuelos han contribuido con su trabajo y sus impuestos, a
levantarla, para todos los que la pagan y para todos los que sin haber nacido
aquí, están trabajando aquí.Para nadie
más. El resto, los que han entrado ilegalmente deben de irse después de que les
hayan las tiritas y el árnica en urgencias, o pagarla como hace servidor cuando
viaja a países avanzados, estables y de vanguardia. España no puede ser el
hospital mundial, no puede ser la tierra de promisión de los contagiados por VIH,
por tuberculosis, por chikungunya o por zika, dengue, ni para los albinos
africanos… ¿Por egoísmo? No, por volumen y por sentido común.
Mientras no se alcance una perfecta igualdad de resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”
Más enjundiosas son las consideraciones de Diallo sobre porcentajes de desempleo o delincuencia
en las diversas etnias: “en la isla [francesa] de Guadalupe, el 57% de los jóvenes [mayoritariamente
negros] están en el paro”; “el 60% de los detenidos por la policía en Francia son musulmanes,
aunque los musulmanes no son más que el 10% de la población”. Ojo al truco: la sobrerrepresentación
africana o magrebí en las estadísticas de delincuencia o desempleo no puede tener otra explicación,
según Diallo, que el racismo de policías, jueces y empresarios. No se toma en consideración la
posibilidad de que, en lo que se refiere al éxito económico, se trate de diferencias de formación,
ambiente familiar, capacidad, esfuerzo… Y, en lo que se refiere a la delincuencia, la procedencia
de países con culturas más violentas, amén del propio fracaso académico-profesional (si uno está
en el paro, es más probable que caiga en el delito).
Tenemos, pues, lucha antirracista para rato. Pues, mientras no se alcance una perfecta igualdad de
resultados interracial (o sea, ratios de delincuencia, éxito académico, etc. exactamente proporcionales
al peso demográfico de cada raza), tendrán una excusa para gritar “¡racismo!”. El paralelismo
con la falacia de la “brecha salarial de género” es evidente.
Pero esta exigencia de perfecta igualdad de resultados interracial e inter-género sólo podrá
conseguirse mediante una masiva, asfixiante intervención del Estado, que promueva a los
grupos en supuesta desventaja (mujeres y razas no blancas) y machaque la cresta del colectivo
opresor, los varones blancos heterosexuales. Sólo una tiranía de la corrección política podrá
impedir la disparidad de resultados. La “discriminación positiva” es un lecho de Procusto
que estira los logros de algunos colectivos, mientras amputa los de otros. Recordemos que el
lecho de Procusto era un instrumento de tortura.
Fomentar el resentimiento entre razas y sexos no parece una política muy saludable. Además
de poner en peligro la cohesión social –dividiéndonos en “comunidades” enfrentadas- devalúa
la responsabilidad individual al habituar a la gente a culpar a la sociedad de sus propias
limitaciones y fracasos. Suspendí el examen por el sesgo racista de los examinadores, no
porque no haya estudiado lo suficiente. Así que me voy a los Campos Elíseos a romperlo
El antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial
En realidad, el llamado antirracismo es la forma que ha adoptado el racismo en la sociedad
actual (entendiendo “racismo” en sentido amplio como “obesión por la raza”). La modernidad
había encontrado una solución civilizada para los problemas raciales: la “desracialización” de
la mirada, la puesta entre paréntesis del color. Martin Luther King dijo: “Sueño con un país
donde se juzgue a las personas, no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”.
El corolario son las leyes colour-blind, que prescinden del dato racial a la hora de distribuir
derechos y deberes: ven en la persona un ciudadano incoloro, no un miembro de tal o cual etnia.
El ideal debería ser una sociedad de individuos, no de tribus raciales; una sociedad en la que la
pigmentación de la piel resulte un rasgo anecdótico, no muy diferente del RH o la estatura.
Ahora bien, el antirracismo no quiere leyes ciegas al color, sino leyes que, distinguiendo entre
razas opresoras y oprimidas, mantengan encendida la obsesión por la pertenencia racial (además,
con un matiz revanchista y de enfrentamiento). Los antirracistas no quieren que nos olvidemos
de la raza: insisten en recordarle a cada uno la suya.
Este énfasis en la concienciación racial llega a extremos delirantes. Por ejemplo, los “campamentos
¿Quieres que el Estado decida por ti qué es lo mejor para tus hijos? ¿Quieres que les imponga su modelo doctrinario? ¿Su pensamiento único? ¿Su idea relativista del bien y del mal? ¿Sus paradigmas sexuales? ¿Su laicismo?
Prepárate porque es lo que el Gobierno socialista acaba de anunciar: una ofensiva contra la enseñanza concertada, para desmantelar el último bastión que garantiza la libertad educativa.
En otras palabras: van a callarte la boca y apropiarse de tu derecho constitucional a elegir la educación de tus hijos.
Podemos evitarlo si los dejamos en minoría en el Congreso: pide a los representantes de los grupos parlamentarios del PP, Ciudadanos, PNV, UPN, CC y FAC que frenen el plan liberticida del Gobierno de aniquilar tu derecho constitucional a decidir la educación de tus hijos:
Te preguntarás cómo va a conseguir el Gobierno anular el derecho constitucional de los padres a elegir el modelo educativo de sus hijos. La respuesta es esta: retirando de la ley el requisito de “demanda social”.
Este requisito había blindado hasta ahora a los centros concertados cuando las comunidades autónomas habían intentado reducir sus plazas.
Los padres acudían entonces a los Tribunales y estos les daban la razón una y otra vez, amparándose en que el artículo 27 de la Constitución reconoce a las familias el derecho a elegir libremente la educación que quieren para sus hijos; es decir, en la demanda social de las familias.
Si el Gobierno retira este concepto de "demanda social", los padres pierden el sostén legal que les protege. De ahí que la ministra haya basado su ataque en anularlo.
Estás a tiempo de pararlos: pide a los portavoces de los grupos parlamentarios del PP, Ciudadanos, PNV, UPN, CC y FAC que frenen el plan del Gobierno contra la enseñanza concertada:
¿Por qué tanta inquina contra la enseñanza concertada? Porque representa una opción que se escapa a su control absoluto.
La concertada es un grano en el sistema de adoctrinamiento que pretende imponer la izquierda y que ya funciona en la escuela pública prácticamente sin que nadie le tosa.
Pueden disfrazarlo con la retórica que quieran, pero no engañan a nadie. Solo hay que mirar a la Comunidad Valenciana: el acoso y derribo a la libertad de los padres está siendo sofocante y permanente.
Con esta maniobra, cientos de padres no podrán elegir el centro educativo de sus hijos, ni un ideario acorde con sus creencias. Se tendrán que conformar con el colegio público que les imponga la administración.
Defiende tus derechos.
Gracias por movilizarte en defensa de la libertad educativa.